Pedantería versus filosofía

Puede parecer extraño,” dijo Metrodoro, “que la pedantería de Aristóteles encuentre tantos imitadores y sus dichos oscuros tantos creyentes en una ciudad también ahora adornada e iluminada por el lenguaje sencillo y doctrinas simples de un Epicuro. Sin embargo, el lenguaje de la verdad es demasiado simple para los oídos inexpertos. Partimos en busca de conocimiento como los semidioses de antaño en busca de aventuras, preparados para encontrar gigantes, escalar montañas, perforar los golfos de Tártaro y llevarnos nuestro premio de las garras de algún hechicero oscuro, invulnerables a todo menos las armas encantadas y los asaltantes que los dioses han bendecido. Encontrar ninguna de estas cosas y en su lugar, un camino suave a través de un país agradable con un guía familiar para dirigir nuestra curiosidad y señalar las bellezas del paisaje, nos decepciona de toda hazaña y toda notoriedad; y nuestra vanidad se aleja con demasiada frecuencia de la campiña bonita y abierta hacia oscuros laberintos de error donde confundimos misterio por sabiduría, pedantería por conocimiento y prejuicio por virtud.” – Frances Wright, en Varios días en Atenas

Mientras traducía la obra maestra de Frances Wright, este sermón sobre lo sencilla que es la filosofía y lo complicada que es la pedantería de muchos filósofos me llamó enormemente la atención. No fui el único, y creo que esto muestra lo importante y veraz que es el pasaje. Precisamente este pasaje de VDEA ha sido repetido en NewEpicurean.com y ya ha inspirado al menos un sermón filosófico allí en inglés … que este sea el sermón en castellano para el pasaje.

Es relevante hoy porque pocas personas conocen de la filosofía, y quienes la conocen generalmente están confundidos por sofistas de todas clases. Aparte de esto, está la débil naturaleza humana y la arrogancia suprema de nuestra especie, que nos deja convencernos por sacerdotes y pastores de doctrinas dudosas según las cuales podemos mágicamente vencer la muerte solo con creer en la resurrección de un carpintero o con repetir el shahada islámico: “No hay otro dios que Alá y Mahoma es su profeta”. Y ya … PUF. Somos inmortales. ¡Que puerilidad!

En contraste, Epicuro nos llama a aceptar que somos mortales y nos enseña que mientras mas aceptemos nuestros límites naturales (y si ponemos los pies en la Tierra veremos que la naturaleza, en realidad, no nos da otra opción), menos vamos a sufrir por causa de nuestros límites naturales, como la muerte.

No hay misterio, ni acertijo, ni creencias disparatadas que creer. Es todo tan sencillo que, como puso Frances Wright en los labios del sabio Metrodoro en su novela, la gente “se decepciona de toda hazaña y notoriedad” y se deja llevar por laberintos del error, error innecesario y carente en absoluto de evidencia empírica.

Porque esa es la otra majadería de los pensadores incautos: no saben confiar en sus propias facultades naturales, que la naturaleza les dio para poder sobrevivir en su hábitat como homo sapiens. No confían en sus cinco sentidos y en la evidencia empírica. No confían en la facultad del placer y de la aversión.

Entonces, terminan considerando falsedades como verdades y terminan considerando sufrimiento y “cargar la cruz” como un bien, como una fuente de virtudes. Solo el mas vil de los enemigos de nuestra alma y nuestra felicidad nos haría creer que en la cruz, en la agonía y sufrimiento es donde único surgen las virtudes. Tales enemigos del alma deberían ser confrontados y descartados como fraudes y como gente vil y abusadora. Es esta la razón, de hecho, por la cual es tan necesaria la educación e higiene filosófica.

Solo debemos “cargar la cruz” de los límites naturales que nos impone la naturaleza. Las cruces de las convenciones culturales, no las tenemos que cargar. Esas, que las cargue el que se las haya inventado. Tuve una tía que pasó 26 años casada con un esposo alcohólico que abusó de ella mental y físicamente todos esos años. La iglesia le enseñó no solo que debía cargar su cruz y hasta amarla, sino también que el divorcio es inmoral y pecado. Llegó un punto en que una de sus hijas se escondía bajo la cama cuando su padre llegaba, porque no sabía si iba a estar borracho. ¿No es esta una historia común en toda Latino América? La distorsión de nuestro compás moral y ético por las religiones es una tiranía que ha producido terribles resultados y horrores por incontables generaciones. La vida no es para sufrir. Es para vivirla y para ser feliz. Debería ser placentera.

“El lenguaje de la verdad es simple.” – El Buen Libro 6:21, la Biblia Humanista

La proverbial insistencia de los maestros epicúreos en definir claramente los significados de los términos antes de empezar cualquier discusión filosófica es otra expresión de este principio del habla sencilla, clara, concisa y franca.

Wright da en el clavo con respecto a otra acusación: gente con opiniones vacías esconden su vacuidad por medio de adornarse con lenguage abstracto, oscuro, indescifrable y misterioso. En toda la naturaleza es evidente que todo lo que nace tiene que morir. No hay absolutamente ninguna necesidad de inventarse acertijos míticos, Evas que comen manzanas, caídas del hombre de un paraíso que se presume existió en la historia, culebras que hablan, para entonces justificar toda una serie de soluciones a los supuestos errores originales de un dios que al principio nos había hecho inmortales. Así, se le buscan cuarenta patas al gato. Todo esto para dar una larga y torcida explicación a la muerte, un fenómeno enteramente natural y común.

Apliquemos el canon (la evidencia ante nuestros sentidos) a estos reclamos: las culebras no hablan, y desde luego es completamente innecesario creer que hablan para poder procesar nuestros miedos y articular nuestra terapia con respecto a la muerte. Las teorías paulinas de la salvación son tan confusas que es difícil entender como se siguen defendiendo y enseñando, como no se ha dado un proceso de purgar el cristianismo de estas doctrinas tan extrañas y contra-natura … los pocos cristianos que han aplicado genuinamente el pensamiento crítico a sus doctrinas han terminado ateos, o algunos de ellos tan liberales que sus creencias han terminado siendo en gran medida irrelevantes. Creo que esto es lamentable. Existe en el cristianismo una tradición humanista potencialmente muy rica que se ha desperdiciado por causa de los disparates de los teólogos.

Es sencillo: el hombre es un mortal. Nace, vive y muere, como todos los demás animales. Es un ser natural, emerge de la naturaleza y participa de ella.

No hay absolutamente nada malo en decir que somos seres naturales. Aceptar esto y abandonar el narcisismo que nos hace presas de doctrinas sobre la inmortalidad, con todas las trampas y cadenas que usualmente acompañan a estas doctrinas, es una de las hazañas intelectuales y espirituales mas nobles que un hombre libre puede llevar a cabo.

A modo de contraste, hacia el final de Varios días en Atenas, el maestro Epicuro termina una larga diatriba contra la religión con la mas simple de las enseñanzas:

“¡Escuchen, pues, mis hijos! ¡Escuchen a su maestro! Sea un dios o un filósofo quien hable, el mandato es el mismo: ¡Disfruten y sean felices! ¿La vida es corta? Eso es un mal: pero hagan la vida feliz, y así su brevedad es el único mal. Yo les hago a ustedes el mismo llamado que Dios, si existe, debe darles desde el cielo: ¡Gocen y sean felices! ¿Dudan en el camino? Dejen que Epicuro sea su guía. La fuente de todo placer está dentro de ustedes mismos. El bien y el mal se encuentran ante ustedes. El bien es todo lo que puede dar placer: el mal, lo que trae dolor. Aquí no hay paradoja, ni refrán oscuro, ni moral escondida en las fábulas.

Reitero: Aquí no hay paradoja, ni refrán oscuro, ni moral escondida en fábulas. Así es la filosofía naturalista.

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2 pensamientos en “Pedantería versus filosofía

  1. atheneanike

    no sé como está ahora el plan de estudios, en el mío, el examen del selectivo de filosofía consistía en una pregunta teórica y un comentario dde texto, y aún hoy se me acuerda el consejo de la profesora: el tiempo que ibais a dedicar a buscar palabras de uso poco frecuente y construcciones lingüísticas rimbombantes, usadlo mejor en tener claras las ideas que pensáis plasmar. 🙂

    Responder
  2. Pingback: En defensa del adagio de Séneca - Ateístas de Puerto Rico

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