Epístola de Epicuro a Herodoto

La siguiente epístola fue escrita por Epicuro para uno de sus pupilos a modo de introducción completa a su sistema filosófico para uso educacional. Futuras generaciones luego celebraron esta obra con tanto respeto que es considerada el Pequeño Epítome y debe ser estudiada sistemáticamente antes de estudiar el Grande Epítome. Contiene explicaciones del atomismo, de la importancia de razonar en base a la evidencia, de la doctrina de los mundos innumerables, de la importancia de encontrar muchas causas naturales a los fenómenos y otros asuntos.

Sección 1. La verdad sólo puede establecerse mediante el estudio de la evidencia que la naturaleza nos proporciona y la organización de esa evidencia en nuestras mentes1.

1. Epicuro a Herodoto, deseando que esté bien.

2. Muchos de los estudiantes que se dedican al estudio de la naturaleza no pueden, Herodoto, elaborar en detalle todos los muchos volúmenes que he escrito sobre el tema. 3. Para estos estudiantes, ya he preparado un largo resumen de todo el sistema, para que tengan en cuenta los principios más generales y la comprensión de los puntos más importantes.

4. Incluso aquellos que han hecho considerable progreso en la comprensión de los principios fundamentales deben tener en cuenta un esquema de los elementos esenciales de todo el sistema, 5. ya que a menudo tenemos necesidad del entendimiento en general, pero con menos frecuencia necesitamos los detalles. 6. Y es necesario centrarse en los principios fundamentales y memorizarlos firmemente si vamos a ganar la comprensión más esencial de la verdad2. 7. Esto se debe a que un conocimiento exacto de los detalles se puede obtener sólo si los principios generales en los distintos departamentos se comprenden a fondo. 8. Incluso para aquellos que están bien educados, la característica más esencial de todo conocimiento preciso es la capacidad de hacer uso rápido de ese conocimiento, y esto sólo se puede hacer si los datos se resumen en sus principios y fórmulas elementales.

9. Porque no es posible comprender el curso completo a través de todo el sistema a menos que uno pueda captar en la propia mente las fórmulas breves que establecen los principios que controlan los detalles.

10. Dado que este método que he descrito es esencial para la adecuada investigación de la naturaleza, y ya que yo mismo insto a otros a estudiar la naturaleza constantemente y encuentro mi propia tranquilidad sobre todo en una vida dedicada a ese estudio, he compuesto para usted un resumen corto de los principios de toda la doctrina, el cual ahora le relataré.

11. Pero en primer lugar, Herodoto, antes de comenzar la investigación de nuestras opiniones, hay que captar firmemente las ideas que se adjuntan a nuestras palabras de modo que podamos referirnos a ellas a medida que avancemos. 12. A menos que tengamos una firme comprensión del significado de cada palabra, dejamos todo incierto, y llegaremos hasta el infinito usando palabras vacías que carecen de significado3. 13. Por lo tanto, es esencial que nos basemos en la primera imagen mental asociada a cada palabra, sin necesidad de explicación, si queremos tener un estándar firme al que referirnos a medida que avanzamos en nuestro estudio.

14. Por encima de todo, debemos mantener nuestras investigaciones estrictamente de acuerdo con la evidencia de los sentidos. 15. Debemos asegurarnos de mantener nuestras conclusiones consistentes con las cosas que ya hemos establecido claramente a través de nuestras sensaciones, de nuestros sentimientos de dolor y placer, y de las aprensiones mentales que recibimos a través de anticipaciones. 16. Siempre debemos tomar como verdad las cosas que ya han sido claramente establecidas y referirnos a ellos como bases para nuestros nuevos juicios4. 17. Este es el método que empleamos en la investigación de todas las nuevas preguntas, independientemente de que el objeto de la pregunta pueda ser percibido directamente por los sentidos o de que sólo pueda ser entendido por el razonamiento en base a lo que ya se ha percibido.

Sección 2. La evidencia que la naturaleza coloca claramente ante nosotros revela que el universo es eterno y opera según principios naturales.

18. Siempre debemos primero determinar con claridad las cosas que son perceptibles a los sentidos, y cuando nos volvemos a los asuntos más allá del alcance de los sentidos, hay que juzgarlos por lo que ya hemos comprendido como verdadero. 19. Utilizamos este proceso para llegar a varias conclusiones de especial importancia:

20. En primer lugar, nada puede ser creado a partir de lo que no existe. 21. Llegamos a la conclusión que esto es cierto, porque si las cosas pudieran ser creadas a partir de lo que no existe, veríamos todas las cosas siendo creadas de todo sin necesidad de semillas, y nuestra experiencia nos demuestra que esto no es cierto5.

22. En segundo lugar, nada es completamente destruido por medio de la no existencia. 23. Concluimos esto porque si las cosas que se disuelven de nuestra vista completamente dejaron de existir, todas las cosas habrían perecido a la nada hace mucho tiempo6. 24. Si todas las cosas se hubieran disuelto a la no existencia, nada existiría para la creación de cosas nuevas, y ya hemos visto que nada puede venir de lo que no existe.

25. En tercer lugar, el universo en su conjunto ha sido siempre como es ahora y siempre será el mismo. 26. Concluimos este porque el universo en su conjunto es todo lo que existe y no hay nada fuera del universo en lo que pueda transformarse, o que pueda entrar en el universo desde fuera de el para lograr un cambio.

27. En cuarto lugar, no existe nada en el universo excepto cuerpos y espacio. 28. Llegamos a la conclusión de que los cuerpos existen ya que es la experiencia de todos los hombres, a través de nuestros sentidos, que los cuerpos existen. 29. Como ya he dicho, debemos juzgar necesariamente todas las cosas, incluso aquellas cosas que los sentidos no pueden percibir, con razonamiento que esté totalmente de acuerdo con la evidencia que los sentidos perciben. 30. Y llegamos a la conclusión de que existe espacio porque, si no existiera, los cuerpos no tendrían donde existir ni a través de donde moverse, y vemos que los cuerpos se mueven. 31. Además de estos dos, los cuerpos y el espacio, y las propiedades que son incidentales a combinaciones de cuerpos y espacio, nada más en absoluto existe, ni hay evidencia en base a la cual se pueda especular que exista otra cosa que no tenga su fundamento en los cuerpos y el espacio.

32. En quinto lugar, los cuerpos que hemos descrito son o bien partículas finales o compuestos de esas partículas. 33. Y llegamos a la conclusión de que estas partículas deben ser indivisibles e inalterables porque si no fuera así, todas las cosas se hubieran desintegrado en lo que no existe7. 34. Pero vemos que restos permanentes queda atrás cuando se disuelven todos los compuestos. 35. Estas partículas deben ser completamente sólidas e indivisibles, con el fin de constituir los primeros inicios del universo.

36. En sexto lugar, el universo en su conjunto no tiene límites. 37. Concluimos esto porque todo lo que está delimitado tiene un punto extremo y este punto extremo puede ser visto en relieve contra otra cosa. 38. Pero el universo, como un todo, no puede tener un punto extremo y por lo tanto puede no tener límite. 39. No puede haber nada fuera del término que utilizamos para todo lo que existe, por lo que hay que concluir que el universo, en su conjunto, no tiene límite y es infinito.

40. En séptimo lugar, el universo es infinito tanto en el número de cuerpos como en la cantidad de espacio vacío. 41. Concluimos esto porque, si el espacio vacío fuera infinito pero el número de cuerpos fuera limitado, los cuerpos serían llevados y estarían dispersos a través del vacío infinito, sin otros cuerpos para apoyarlos y mantenerlos en su lugar. 42. Por otro lado, si el espacio se limita, pero el número de cuerpos fuera infinito, los cuerpos llenarían el universo y no existiría espacio para los cuerpos moverse o tomar su propio lugar.

43. En octavo lugar, las partículas del universo tienen una cantidad de formas innumerable, pero no infinita. 44. Concluimos este porque no es posible que las grandes variedades de cosas que vemos surjan de partículas con sólo unas pocas formas. 45. Por otro lado, aunque el número de formas está más allá de nuestra capacidad de contar, el número de formas no es infinito. 46. Concluimos esto porque vemos que aunque es mucha la variedad de las formas, no es infinita.

47. En noveno lugar, las partículas del universo están en continuo movimiento por toda la eternidad. 48. Algunos viajan largas distancias, mientras que otras rebotan en sus movimientos, ya que están entrelazadas con otras alrededor de ellas. 49. Concluimos esto ya que el espacio alrededor de las partículas no les ofrece ninguna resistencia. 50. Por otra parte, las partículas son sólidas, por lo que se resisten unas a las otras y después de chocar, deben retroceder a la distancia que permita su trayectoria entrelazada.

51. En décimo lugar, los movimientos de las partículas últimas no tienen punto de comienzo en el tiempo. 52. Concluimos esto porque las partículas y el espacio han existido desde la eternidad, ya que nada puede ser, o ha sido alguna vez, creado de la nada.

Sección 3. La evidencia que la naturaleza coloca a cierta distancia de nosotros requiere la consideración de cómo las partículas se mueven y la posibilidad de error.

53. Y ahora, firmes sobre la verdad de lo que hemos probado hasta ahora y siempre teniendo en cuenta lo que ya se ha demostrado como una prueba de nuestras próximas conclusiones, consideremos el movimiento de las partículas elementales.

54. En primer lugar, existe un número infinito de mundos en el universo, algunos de los cuales son como este mundo y algunos de los cuales son diferentes al nuestro8. 55. Concluimos esto porque las partículas últimas son infinitas en número, como ya fue demostrado. 56. No importa lo lejos que se muevan en el espacio, no es posible que el número de partículas se ha gastado del todo en la formación de cierto número de mundos. 57. Por lo tanto no hay ningún obstáculo para la existencia de un número infinito de planetas, y llegamos a la conclusión de que hay innumerables mundos en el universo incluyendo aquellos que, como el nuestro, contienen seres vivientes9.

58. En segundo lugar, es la naturaleza de todos los cuerpos, ya que se han formado por la unión de partículas, que esos mismos cuerpos también emitan partículas. 59. Estas partículas son emitidas en la forma de los objetos de los que proceden y así las llamamos “imágenes”. 60. Estas imágenes son demasiado finas como para ser perceptibles en sí mismas, pero la evidencia apoya la conclusión de que existen y que a medida que se mueven preservan, en cierto grado, las respectivas posiciones que tenían en los cuerpos sólidos de los que proceden.10

61. En tercer lugar, estas imágenes se mueven a una velocidad insuperable. 62. Concluimos esto porque el movimiento de todas las partículas es uniforme en velocidad, y para una sustancia tan fina como las imágenes hay pocas colisiones para impedir su progreso, como sería el caso si su cantidad fuera mayor. 63. Una vez más nuestra conclusión es coherente con nuestros principios fundamentales y no hay evidencia que contradiga la conclusión de que estas imágenes son increíblemente finas.

64. En cuarto lugar, la creación de imágenes sucede instantáneamente, tan rápido como nuestros propios pensamientos. 65. Ya que el flujo de partículas que salen de la superficie de los cuerpos parece ser continua, sin embargo no podemos detectar ninguna disminución en el tamaño del objeto, porque lo que se pierde se vuelve a llenar constantemente. 66. Este flujo continuo de imágenes conserva durante un tiempo la posición y el orden de las partículas tal como existían en el cuerpo sólido, pero a medida que viajan más allá de las imágenes, finalmente, llegan a distorsionarse11.

67. En quinto lugar, las imágenes a veces se pueden formar en el aire sin haber originado en un cuerpo sólido. 68. Concluimos esto porque nuestros sentidos proporcionan una clara evidencia de que este tipo de imágenes se forman bajo ciertas condiciones. 69. Como siempre, llegamos a esta conclusión en base a la evidencia de nuestros sentidos, que nos permite juzgar la continuidad del flujo de todas las partículas que observamos, y nos encontramos con que no hay nada en esta conclusión que contradiga las sensaciones o nuestros primeros principios.

Sección 4. Juzgue cosas que son obscuras clasificando como verdad sólo lo que es claro.12

70. Aquí vamos a dar un paso atrás por un momento. 71. Llegamos a la conclusión, por la experiencia, de que cuando las partículas que se originan en otros cuerpos como imágenes chocan con nosotros, percibimos las formas de estas otras entidades en nuestras mentes. 72. Y llegamos a la conclusión de que deben existir las imágenes, pues no podríamos percibir el color o la forma de los objetos externos por medio del aire que se encuentra entre nosotros y ellos, o por medio de imágenes o partículas de cualquier tipo que pasan de nosotros a ellos.

73. Debemos concluir que las impresiones que percibimos en nuestra mente surgen de estas imágenes, que son similares en color y forma a los objetos que han dejado. 74. Y estas imágenes se mueven rápidamente, emitidas continuamente por la vibración de las partículas del cuerpo sólido del que proceden. 75. Y a partir de esas imágenes que nos llegan, nuestras mentes reproducen una visión de una sola cosa continua, preservando la correspondiente secuencia de cualidades y movimientos del objeto original. 76. Este es el caso en cada acto de aprehensión de la mente o de cualquier órgano sensorial. 77. Nuestro acto de percepción consiste en percibir la forma y otras propiedades transmitidas a nosotros por la imagen.

78. Comprender este proceso nos permite darnos cuenta del origen de la falsedad y la incomprensión. 79. Pues sólo percibimos lo que las imágenes nos transmiten, pero nuestras mentes al razonar agregan opinión a lo que se recibe, la cual no siempre se confirma. 80. A veces las imágenes adicionales no confirman nuestra opinión, o de hecho pueden contradecirla.

81. Por lo tanto, siempre hay que entender que las imágenes mentales que percibimos mientras dormimos o por medio de cualquier actividad de nuestros órganos de los sentidos, pueden ser infieles a los hechos. 82. No hay que etiquetar un asunto como verdadero y real hasta que sea confirmado en el tiempo mediante la observación repetida.

83. De modo que el error no existiría si nuestras mentes al razonar no añadieran opinión a las cosas que nuestros órganos de los sentidos perciben13. 84. Ya que el error se produce cuando se origina un movimiento dentro de nuestras mentes que, aunque vinculado al objeto, se diferencia de él de una manera que no se confirma o se contradice, otra observación del mismo objeto.

85. Comprender este proceso es importante porque siempre debemos esforzarnos por preservar nuestro estándar de juicio, y para ello debemos darnos cuenta de que nuestro juicio depende de una visión clara. 86. Nunca debemos permitir que nuestra determinación de depender de la visión clara se vea socavada. 87. Si siempre establecemos nuestros juicios sobre la visión clara, ningún error puede llegar a establecerse tan firmemente como la verdad, pero si seguimos opiniones que no se basan en una visión clara, todo será lanzado a la confusión.

88. Revisemos este proceso a la audición, que se produce cuando un flujo de partículas14 se realiza fuera de un objeto que hace ruido. 89. Este flujo de partículas, cada una reflejando el conjunto, conserva durante un tiempo una correspondencia de las cualidades una con otra que se remonta al objeto que emite el sonido. 90. Es esta correspondencia la que produce conciencia o comprensión en el receptor.

91. Si no se produce esta transferencia de la correspondencia de las cualidades del objeto, no tendríamos los medios para comprender el sonido. 92. Por lo tanto, no hay que suponer que el aire se moldea en una forma por la voz que está hablando. 93. Es más bien el caso de que, cuando hablamos, emitimos partículas, lo que produce un flujo de tal carácter que nos permite la sensación de audiencia.

94. El mismo proceso opera en relación con el sentido del olfato. 95. No seríamos capaces de oler un objeto, a menos que deseche partículas de tamaño adecuado, que luego afectan nuestras narices en formas que son a veces ordenadas y a veces desordenadas.

Sección 5. Conforme sus juicios a las propiedades eternas de las partículas, pero recuerde que las propiedades no existen por separado.

96. Ahora vamos a discutir las partículas que componen las imágenes y todos los demás cuerpos.

97. Recordemos, de nuestros primeros principios, que las partículas últimas no poseen ninguna de las cualidades de las cosas perceptibles, excepto el peso, tamaño, forma, y ​​esas cosas que necesariamente van con la forma. 98. Porque mientras se ve que las cualidades de las cosas que son perceptibles para nosotros cambian, las partículas elementales no cambian en absoluto, ya que debe haber algo que permanece eternamente igual. 99. Estas últimas partículas pueden causar cambios en los cuerpos que forman por las posiciones y combinaciones de desplazamiento, pero ellas mismas no pueden ser a su vez modificadas, creadas o destruidas. 100. Esto lo vemos en el hecho de que las cosas que son perceptibles para nosotros, y que disminuyen ante nuestros ojos, sin embargo, conservan una forma de algún tipo mientras son perceptibles, incluso cuando cambian todas las demás cualidades del objeto. 101. Son estas últimas partículas, que se quedan atrás cuando un objeto se erosiona, que dan cuenta de las diferencias en los cuerpos compuestos y que nunca se destruyen hasta llegar a ser inexistentes.

102. Y les recuerdo de otro principio. 103. Llegamos a la conclusión de que pueden existir partículas finales en muchas variaciones de tamaño, ya que esto es consistente con lo que percibimos en nuestras sensaciones. 104. Sin embargo, no debemos suponer que pueden existir partículas finales en todos los tamaños posibles en absoluto. 105. Esto se debe a que no hay partículas tan grandes como para ser vistas con nuestros ojos, y de hecho, no sería posible concebir una partícula visible.

106. Por lo tanto hemos establecido que las partículas finales puede ser sólo tan grandes, y no más. 107. Pero es igualmente importante observar que las partículas finales sólo pueden ser tan pequeñas, y no menores. 108. Concluimos esto porque no hay que suponer que un cuerpo de tamaño finito puede estar compuesto de un número infinito de partes. 109. Hay que descartar la idea de que una cosa se pueda dividir en partes cada vez más pequeñas hasta el infinito, porque si ese fuera el caso, todas las cosas serían débiles y finalmente erosionan en la no-existencia.

110. Si tuviéramos que decir que hay una infinidad de piezas pequeñas en un cuerpo, ¿cómo pudo ese cuerpo ser de tamaño limitado, pues es obvio que estas infinitas partículas deben ser de cierto tamaño u otro? 111. Por mas pequeñas que especulemos que sean esas partículas, el tamaño de un cuerpo compuesto de un número infinito de partículas también sería infinito.

112. También observamos que cada cuerpo finito tiene un punto extremo que es distinguible, aunque las últimas partículas que lo componen no son distinguibles. 113. Por ello, no concuerda con los hechos suponer que se podía dividir algún objeto en la dirección de su punto extremo un número infinito de veces.

114. También observamos que la partícula más pequeña perceptible a nuestros sentidos no es ni exactamente como la cosa de la que procede, ni es diferente en todos los aspectos, sin embargo, no puede en sí misma ser dividida en partes. 115. Pero cuando tratamos de razonar que podemos extender esta analogía más allá del nivel de la percepción, a las dimensiones aún más pequeñas, es necesario razonar que encontraremos otro punto como el primero. 116. Cuando razonamos sobre estos puntos en sucesión, separando una partícula de otra que aún posee un tamaño de su cuenta, nos encontramos con más de tales partículas en un cuerpo mayor y un menor número de este tipo de partículas en un cuerpo más pequeño, por lo que llegamos a la conclusión de que en algún momento más división debe ser imposible.15.

117. Además, debemos tener en cuenta estos puntos indivisibles como límites, proporcionando en sí mismos unidades primarias por las cuales podemos medir el tamaño de las partículas. 118. Entonces podemos utilizar estas unidades para comparar las partículas más pequeñas y más grandes al razonar acerca de ellas, y al considerarlas sin cambio y sin embargo siempre en movimiento.

119. En lo que respecta a los movimientos de las partículas últimas, no hay que hablar de “arriba” o “abajo” como si nos refiriéramos a altos o bajos absolutos. 120. Es posible proceder infinitamente lejos en cualquier dirección, por lo que nunca vamos a llegar a un punto más alto o más bajo durante el viaje en esa dirección. 121. “Arriba” y “abajo” no son más que términos que se aplican desde el punto de vista de un observador.

122. Y en sus movimientos, las partículas se mueven con la misma velocidad a medida que avanzan a través del espacio, siempre y cuando nada choque con ellas. 123. Las partículas grandes y pesadas no se mueven más rápido que las partículas pequeñas y ligeras, porque lo que percibimos como más rápido o más lento surge sólo porque las partículas en su movimiento chocan con otras partículas.

124. En cuanto a su velocidad, las partículas viajan cada distancia que es perceptible para nosotros en un tiempo inconcebiblemente corto. 125. Es sólo la colisión, o ausencia de colisión, con otras partículas que proporciona para nosotros el aspecto exterior de la lentitud o rapidez.

126. Así que no debe confundirse con la creencia de que, cuando percibimos un cuerpo que se mueve, las partículas de ese cuerpo en movimiento están viajando más rápido que las partículas en un cuerpo que percibimos como inmóvil. 127. Si tenemos en cuenta el constante movimiento a empujones de las partículas, en lugar de la apariencia externa de los cuerpos que componen, entenderemos que la velocidad de los empujones de las partículas sigue siendo igual en ambos cuerpos.

128. Este es un ejemplo de cómo la adición de opinión en nuestro razonamiento nos puede conducir a error. 129. Porque así como las partículas que componen un objeto no comparten el color del objeto tal como lo percibimos, no es correcto suponer que las partículas en el nivel por debajo de nuestra percepción asumen el movimiento del objeto tal como lo percibimos que se mueve.

130. Aquí, de nuevo, al determinar lo que es verdad, debemos restringir nuestras opiniones para ajustarnos a los hechos que hemos captado previamente. 131. Para ello no debe suponerse que los movimientos de un cuerpo, como un todo, son los mismos que los movimientos de sus partículas componentes. 132. La verdad es que las partículas que componen el cuerpo se mueven en una dirección y luego otra dirección después de la colisión, sólo en el tiempo que es apreciable por nuestro pensamiento y no por nuestros sentidos. 133. El movimiento de todo el cuerpo es lo único que es evidente para nosotros y esto no refleja las colisiones internas de sus partículas. 134. Es otro error de opinión que asumamos que el movimiento de las partículas, a velocidades que se pueden entender sólo a través del pensamiento, aparece a nuestros sentidos como movimiento continuo. 135. Debemos recordar, aquí como siempre, la regla de nuestro Canon de la verdad. 136. Sólo cuando se confirma un asunto, después de repetidas observaciones directas de los sentidos y de la aprehensión directa de nuestra mente, podemos considerar que es verdad.

Sección 6. El alma humana está compuesta de partículas eternas que experimentan sensación sólo mientras están unidas con el cuerpo.

137. Ahora tomemos lo que hemos llegado a concluir que es verdad sobre la naturaleza de las partículas elementales y apliquemos estas lecciones a lo que llamamos nuestra alma16.

138. Una vez más, nos referimos a nuestras sensaciones, a nuestros sentimientos de dolor y placer, ya nuestros percepciones mentales a través de las anticipaciones, ya que estas nos proporcionan la única base confiable para la creencia. 139. En base a nuestros principios hasta ahora, y sabiendo que el alma existe, ya que actúa y se actúa sobre ella, se concluye que el alma está compuesta de partículas muy finas, similares al aire mezclado con el calor17, y se distribuye a lo largo de toda la estructura del cuerpo. 140. Estas partículas del alma deben mas finas incluso que el viento, porque vemos que son capaces de proporcionar sensación en toda la estructura del cuerpo. 141. Llegamos a estas conclusiones porque de lo que observamos acerca de las acciones del alma y de sus sentimientos, y sobre la rapidez de sus movimientos, y sobre sus procesos de pensamiento, y sobre lo que observamos que se pierde en el momento de muerte.

142. De estas observaciones, se concluye que el alma posee la principal causa de la sensación. 143. Sin embargo, el alma no podría tener sensación, a menos que estuviese encerrada dentro del cuerpo. 144. Y por el hecho de que encierra el alma, el cuerpo a su vez adquiere una participación en las capacidades del alma. 145. Sin embargo, el cuerpo no adquiere todas las capacidades que posee el alma, y ​​cuando el alma se va del cuerpo, el cuerpo ya no tiene sensación. 146. Y así vemos que el cuerpo nunca posee el poder de la sensación en sí mismo, sino que permite al alma sólo la oportunidad de experimentar la sensación. 147. De esto vemos que el cuerpo y el alma fueron traídos a la existencia al mismo tiempo, y que por medio de los movimientos del alma y de sus interconexiones con el cuerpo, el alma imparte conciencia al cuerpo18.

148. Y vemos también que mientras el alma permanece en el cuerpo, no pierde la sensación, a pesar de que algunas partes del cuerpo se pueden perder. 149. Este es el caso a pesar de que partes del alma estaban encerradas en las partes del cuerpo que han sido removidas. 150. Por otro lado, el resto del cuerpo, a pesar de que puede seguir existiendo, no retiene sensación una vez que ha perdido esa suma de partículas, por pequeña que sea, que se unen para producir el alma.

151. Una vez que se disuelve toda la estructura, sin embargo, el alma se dispersa y ya no tiene el poder de realizar sus movimientos, y por lo tanto no posee sensación tampoco. 152. Es imposible imaginar que el alma pueda experimentar sensación fuera del organismo en el que surgió, y, puesto que sólo es capaz de sus poderes y movimientos.

153. Habiendo observado estas cosas, seguramente debemos entender que la idea general de que el alma es “incorpórea” e independiente del cuerpo, está mal. 154. Pues es imposible concebir nada incorpóreo, excepto el vacío, y el vacío no puede actuar ni se puede actuar sobre el. 155. El único atributo del vacío es que permite que los cuerpos se muevan a través de su espacio.

156. Los que dicen que el alma es incorpórea están hablando en vano, porque el alma no sería capaz de actuar o de que se actúe sobre ella, en ningún respecto, si su única característica fuera la de proporcionar un espacio vacío. 157. Pero vemos que el alma es algo que puede actuar y se puede actuar sobre ella, y como tal, está claramente compuesta de partículas, al igual que todas las demás cosas que existen19.

158. Así que aquí hemos proporcionado los principios a los que podemos referir todos nuestros razonamientos acerca del alma. 159. Así podemos aquí, como en todas las otras cosas, llevar nuestras opiniones en línea con nuestras sensaciones, con nuestros sentimientos de dolor y placer, y con nuestras anticipaciones.

Sección 7. Conforme sus juicios también a las cualidades incidentales de los cuerpos, pero recuerde que las cualidades no existen por separado.

160. Vamos ahora a distinguir las cosas que son propiedades eternas de las partículas de las cosas que son incidentales a la disposición de combinaciones de partículas en los cuerpos en cualquier momento en el tiempo.

161. En lo que se refiere a la forma y el color y el tamaño y peso, y todas las otras cosas que están asociadas con los cuerpos, no debemos suponer que estas cualidades son existencias independientes con sus propias piezas materiales o naturales20. 162. Pero es igualmente erróneo considerar que estas cualidades no tienen existencia en absoluto, o que tienen algún tipo de existencia incorpórea. 163. La verdad es que estas cualidades son características de los cuerpos bajo ciertas condiciones. 164. No son existencias separadas que se han reunido desde el exterior para formar el cuerpo. 165. Es a través de cualidades como éstas que un cuerpo tiene su identidad.

166. Debemos distinguir a las partículas, que tienen propiedades eternas y esenciales, de los cuerpos, que son combinaciones de partículas y vacío y que tienen cualidades que son meramente transitorias mientras están combinados. 167. Estas cualidades temporales las llamamos “incidentales” a los organismos con los que están asociadas. 168. Al igual que con las propiedades permanentes de las partículas, las cualidades incidentales transitorias de los cuerpos no tienen existencias materiales propias ni pueden ser clasificadas como incorpóreas. 169. Cuando nos referimos a algo como de calidad accesoria o incidental, debemos dejar claro que esta cualidad incidental no es esencial para el cuerpo, ni una propiedad permanente del cuerpo, ni algo sin lo cual no podríamos concebir el cuerpo como existente. 170. En cambio, las cualidades accidentales de un cuerpo son el resultado de nuestra aprehensión que acompañan el cuerpo sólo por un tiempo.

171. Aunque esas cualidades que son incidentales no son eternas, o incluso esenciales, no hay que desterrar cuestiones incidentales de nuestras mentes. 172. Las cualidades incidentales en el fondo no tienen una existencia material, ni tampoco existen independientemente de alguna realidad que está más allá de nuestra comprensión. 173. Debemos, en cambio, considerar las cualidades incidentales de los cuerpos como poseedoras exactamente del carácter que nuestras sensaciones revelan que poseen.

174. Por ejemplo, es importante captar firmemente que “el tiempo” ni tiene una existencia material ni existe independientemente aparte de los cuerpos. 175. Tampoco debemos pensar en el “tiempo” como una concepción general, como aquellas concepciones que se forman por el razonamiento en nuestras mentes. 176. A cambio, tenemos que pensar sobre el tiempo haciendo referencia a nuestras intuiciones, nuestras prenociones mentales formadas por las anticipaciones21, y es en este contexto que se habla de un “largo tiempo”, o un “tiempo corto”, aplicando nuestras intuiciones como se hace con otras cualidades incidentales.

177. Al evaluar el tiempo como una cualidad incidental, no hay que buscar a términos que podamos considerar mejores que los que son de uso común y no debemos creer que el tiempo tiene propiedades aparte de ser un incidente de los cuerpos. 178. Debemos evaluar el tiempo solamente de acuerdo con nuestras intuiciones o anticipaciones.

179. Porque en verdad, no necesitamos demostración sino sólo reflexionar, para ver que asociamos tiempo con días y noches y con nuestros sentimientos internos y con nuestro estado de reposo22. 180. Estas percepciones de cualidades incidentales son la raíz de lo que llamamos “tiempo”.

Sección 8. Las cualidades incidentales de los cuerpos no son sobrenaturalmente creadas o gobernadas23, pero tampoco son todas las posibles combinaciones y cualidades de las partículas. Las cualidades incidentales de los cuerpos se rigen por las propiedades eternas de las partículas que las componen.

181. Y ahora, al aplicar nuestros principios al universo una vez más, llegamos a la conclusión de que, desde el cuerpo más pequeño que vemos hasta el mundo en sí, todo se forman a partir de partículas eternas. 182. Algunos cuerpos se reunieron en un momento particular, algunos más rápido y otros más lento, y luego se disolvieron, algunos por una causa y otros por otra causa.

183. Debemos ver también que no todos los mundos se crean con la misma configuración, pero tampoco es cierto que todo tipo de configuración es posible. 184. Los únicos cuerpos y mundos que existen y son posibles, son los que están de acuerdo con las propiedades de las partículas elementales eternas24.

185. Esto significa que en los innumerables mundos que existen, hay criaturas y plantas vivientes, algunas de los cuales son similares y otras diferentes a las nuestras. 186. Y también la evidencia apoya la conclusión de que algunos mundos tienen semillas similares, y otros diferentes, a las semillas que existen en nuestro propio mundo.

187. Y debemos concluir que la naturaleza ha enseñado y obligado a hacer muchas cosas a la naturaleza humana, según las circunstancias25. 188. Sólo más tarde fue que los hombres, por medio del razonamiento, elaboraron lo que antes había sido sugerido por la naturaleza con el fin de hacer más inventos. 189. En algunos asuntos estas invenciones ocurrieron rápidamente, en algunos asuntos lentamente, y en diferentes lugares y tiempos, en mayor o menor grado.

190. Y fue de este mismo modo que el lenguaje se desarrolló, no dando nombres a las cosas deliberadamente, sino por la naturaleza de los hombres, de acuerdo con sus diferentes nacionalidades y sus propias impresiones peculiares, cada uno emitiendo sonidos de acuerdo a sus propios sentimientos e impresiones26. 191. Sólo después, por medio del acuerdo común en cada nación, nombres especiales fueron dados para hacer que los significados fueran menos ambiguos y más fáciles de demostrar. 192. En algunos casos, hombres de una nación trajeron nuevas cosas hasta ahora desconocidas, y se asignaron sonidos, en algunos casos de acuerdo con los dictados de la naturaleza, y en otros casos la elección de los sonidos fue por la razón, de acuerdo con la costumbre imperante.

193. Otra categoría de cualidades incidentales que es de particular importancia es la de los movimientos de los cuerpos celestes27. 194. Estas salidas y puestas y eclipses no deben ser considerados como causados por un ser sobrenatural, que de alguna manera ordena y controla estos movimientos mientras que, al mismo tiempo, experimenta felicidad perfecta e inmortalidad. 195. La ordenación y el control de los fenómenos celestes no es consistentes con la bienaventuranza perfecta. 196. Asuntos como los problemas y la preocupación, la ira y la bondad, se producen sólo cuando hay debilidad y miedo, y dependencia en los demás.

197. De hecho, los cuerpos celestes brillantes no son más que masas de fuego y nunca debemos creer que estas masas poseen divinidad, o que asumen sus movimientos ellos mismos voluntariamente. 198. Debemos preservar el pleno sentido majestuoso de todas nuestras anticipaciones sobre la naturaleza de la divinidad. 199. Por encima de todo, nunca debemos permitirnos entretener opiniones sobre la naturaleza divina que sean inconsistentes con esta majestuosidad, ya que las opiniones que contradicen nuestras anticipaciones claras acerca de la divinidad causan el mayor de los disturbios en las almas de los hombres28.

200. De manera que no hay que atribuir los movimientos celestiales a los dioses. 201. En su lugar, la evidencia nos lleva a concluir que la sucesión regular de salidas y puestas se ha producido debido a las propiedades de estas partículas que se unieron para componer las estrellas cuando primero se formaron.

Sección 9. Las propiedades eternas de las partículas, junto con las cualidades incidentales de los cuerpos, constituyen los principios de la naturaleza que gobiernan todas las cosas. Para vivir feliz, debe estudiar y vivir de acuerdo con estos principios.

202. La función de la ciencia de la naturaleza es descubrir las propiedades y las causas de las cosas que son esenciales para nosotros, ya que nuestra felicidad depende del conocimiento de los asuntos esenciales, como el hecho de que los cuerpos celestes no son divinidades. 203. En estos puntos esenciales no podemos estar satisfechos con múltiples posibilidades, pues debemos descartar todas las teorías de que los movimientos de los cielos son causados por los dioses. 204. Tales teorías son totalmente incompatibles con nuestras anticipaciones de la divinidad, y la mente es completamente capaz de comprender esta verdad con certeza.

205. Pero las cosas tales como salidas y puestas y eclipses son cualidades incidentales, y el conocimiento preciso de la forma en que se producen no es esencial para la felicidad. 206. De hecho, las personas que estudian las salidas y puestas y eclipses lo suficiente como para saber que se producen, pero no lo suficiente como para conocer su verdadera naturaleza y causas esenciales, se encuentran tan sumidos en el miedo como si no supieran nada acerca de estas cosas en absoluto. 207. De hecho, el miedo que atormenta a estas personas pueden ser incluso mayor, ya que su observación inspira asombro, pero sus mentes no logran encontrar ninguna solución para cómo se producen de forma natural estos fenómenos.

208. Hemos determinado con certeza que las salidas y puestas se derivan de las propiedades de las partículas involucradas y que no son causados ​​por las divinidades, y que salidas y puestas sólo son cualidades incidentales. 209. Por tanto, debemos estar satisfechos si somos capaces de determinar varias causas posibles para estos fenómenos. 210. Hemos llegado a un nivel de precisión suficiente para asegurar nuestra felicidad una vez que hayamos confirmado que estos eventos no son producidos por los dioses y una vez que hemos descartado la idea de que sus movimientos constituyen pruebas que contradicen nuestras anticipaciones de la naturaleza divina. 211. Al investigar cómo se producen las salidas, puestas y eclipses, debemos considerar cómo las apariencias similares ocurren aquí en la tierra, y esto nos llevará hacia posibles teorías para explicar estos fenómenos en el cielo.

212. Tenga en mente que se encontrará con personas que se niegan a admitir que hay más de una forma en la que puede ocurrir una cosa, incluso en asuntos en los que las pruebas sólo pueden ser observadas a distancia y la evidencia es necesariamente incompleta. 213. Las personas que toman esta posición son ignorantes de las condiciones que hacen posible la paz de la mente y las actitudes como ésta usted las debe despreciar.

214. En cuanto a nosotros, si somos capaces de determinar que hay varias maneras posibles en que puede ocurrir un fenómeno y todas esas formas son naturales y no perturban nuestra tranquilidad, entonces estamos tan bien como si supiéramos con certeza de la manera exacta en que se produce.

215. Una vez más, algunos hombres piensan que los cuerpos celestes son dioses y que estos dioses muestran voluntades y acciones incompatibles con nuestras anticipaciones de la divinidad. 216. Estos hombres siempre esperan o imaginan el tipo de miseria eterna que se representa en las leyendas, o temen la pérdida de la sensibilidad en la muerte como uno se debiera preocupar ahora de eso, mientras uno vive. 217. Algunos hombres ni siquiera caen en esta situación por la opinión religiosa falsa, sino simplemente por ideas irracionales. 218. Debido a que estos hombres no entienden los límites del dolor, sufren una alteración tan grande o mayor que si hubieran llegado a esta creencia a través de la religión.

219. Pero la paz de la mente requiere que nos auto-emancipemos de toda esta confusión, manteniendo constantemente en nuestras mentes un resumen de los principios esenciales de la naturaleza.

220. Por las razones que ya he dicho, siempre hay que prestar mucha atención a nuestras percepciones de los sentidos, a nuestros sentimientos de dolor y placer y a nuestras anticipaciones, tanto las que recibimos nosotros mismos como las recibidas por otros hombres. 221. Porque es necesario conformar nuestros juicios a la clara evidencia disponible a nosotros a través de cada uno de los estándares de la verdad. 222. Si siempre nos mantenemos fieles a estos, podemos rastrear correctamente las causas de nuestros disturbios y temores. 223. Por medio de la búsqueda de las verdaderas causas de las cualidades incidentales, como las que se observan de vez en cuando en el cielo, nos liberaremos de la duda que producen los peores temores en otros hombres.

224. He aquí, pues, Herodoto, hemos completado nuestro resumen de los principios fundamentales de la naturaleza, abreviados para que pueda memorizarlos con exactitud.

225. Si este resumen se mantiene y aplica sistemáticamente, incluso aquellos que son incapaces de continuar con el estudio de los detalles pueden obtener una fuerza sin igual en comparación con otros hombres. 226. De hecho, simplemente almacenando el resumen en la mente de uno y refiriéndose a el constantemente como asistencia, un hombre puede aclarar muchos de los detalles. 227. Pues tal es la naturaleza de este resumen que, sin importar el grado de su progreso, un estudiante de la naturaleza lo encontrará de gran valor para la organización de sus investigaciones.

228. E incluso aquellos que no están muy avanzados en su conocimiento de la naturaleza pueden utilizar este resumen y explorar en sus propias mentes, de manera silenciosa y rápida como el pensamiento, las doctrinas más importantes para su felicidad.

Notas:

1. Los primeros compañeros de Epicuro fueron conocidos como los kathegemones (los que abrieron el camino) y eran considerados miembros de la familia filosófico de

1. Esta epístola, conservada por Diógenes Laercio, traducida por Cyril Bailey y adaptada por NewEpicurean.com, es nuestra fuente más importante de información precisa acerca de la filosofía epicúrea. Enseña que una vez nos comprometemos a seguir sólo los guías reales y entendemos que la naturaleza nos ha dado sólo el placer como una guía real, entonces se vuelve claro que Epicuro no se dedicó a placer para vivir una vida desenfrenada, sino como parte de un compromiso muy serio y real, muy intenso, de seguir la realidad en lugar de la especulación acerca de cómo vivir.

La carta a Herodoto fue dirigida a un estudiante que ya estaba familiarizado con los métodos y las conclusiones del pensamiento epicúreo. Epicuro la escribió como un esquema, para proporcionar una ayuda a la memoria para recordar los puntos principales de su filosofía, no como un argumento para acercar a alguien nuevo a las ideas.

Esta carta es particularmente valiosa para nosotros hoy porque revela el método de pensamiento por medio del cual Epicuro derivó y demostró la verdad de su filosofía. Con el fin de poner en relieve este método, la antigua terminología científica se ha generalizado. En particular, la palabra “átomo”, que tiene un significado para nosotros hoy en día diferente a la intención de Epicuro, se presenta aquí como “partícula”. Este término conlleva el punto central de Epicuro: que en algún nivel sumamente pequeño, el universo está compuesto por partículas eternas de origen natural que no se pueden dividir, crear o destruir. Toda conclusión de la filosofía epicúrea debe ser consistente con las propiedades de las partículas elementales porque es en ellas, y no en la voluntad de alguna divinidad, que las leyes de la naturaleza se encuentran.

Con el fin de determinar la naturaleza de las partículas elementales, primero tenemos que discutir cómo determinamos que una opinión es verdadera y cómo evocamos una verdad en nuestras mentes. Así comienza la epístola a Herodoto.

2. Epicuro siempre fue reconocido por ser un gran instructor. Como hemos visto en las Doctrinas Principales y las Sentencias Vaticanas, los epicúreos como escuela solían facilitar la memorización de sus doctrinas con adagios y proverbios cortos y fáciles de memorizar.

3. La clara expresión es una de las virtudes cardinales de los epicúreos, que rechazaban los malabares de palabras obscuras que usaban los otros filósofos y los estudiantes de la retórica. En nuestra tradición, toda palabra debe tener un sentido claro y que corresponda con algo real y tangible en la naturaleza.

4. A diferencia de la escuela establecida por Pirrón, los escépticos, que negaban la posibilidad del conocimiento con certeza y además negaban su utilidad, Epicuro enseña que el conocimiento es alcanzable y deseable, por lo tanto afirma y valora con vehemencia el proceso de acumular conocimiento por medios empíricos y científicos. Para Epicuro, los escépticos se hallaban involucrados en un auto-sabotaje degradante, ya que es imposible ser filósofo (lo cual significa ser amante del conocimiento y la sabiduría) si se niega la posibilidad misma del conocimiento y su valor.

5. Los árboles nacen de las semillas de otros árboles, todas las especies de animales nacen de sus ancestros, etc.

6. La descomposición de los cuerpos de animales y árboles, la transformación del agua en vapor, etc. son hechos observables. Nada desaparece cuando se desintegra, sino que retorna todo a los elementos y sus partículas se reciclan.

7. Son estos los razonamientos que producen la teoría del átomo, que es una palabra que significa “indivisible”. Vemos que las cosas están compuestas por partículas progresivamente mas pequeñas, y los atomistas concluyeron que al final llegaremos a una partícula que ya no se puede dividir. La alternativa sería que las partículas fueran divisibles hasta el infinito, como propuso el filósofo Zenón de Elea en sus paradojas que dejan las mentes perplejas. Pero los atomistas opinaban que el estudio de la naturaleza parece apuntar a que las leyes naturales permiten que solo exista una posibilidad limitada (aunque vasta) de combinaciones de átomos, y por eso es que eventualmente se empiezan a repetir las apariencias de elementos y compuestos.

8. Epicuro expone la doctrina de los mundos innumerables, según la cual (debido a que la cantidad de átomos es infinta pero sus posibles combinaciones no lo son) existe una cantidad innumerable de planetas, pero repeticiones en los patrones y tipos de planetas disponibles.

9. La infinitud del cosmos es tal que obliga a que, a la larga y en todas las direcciones, se vean repeticiones de los mismos fenómenos en algún momento. Por lo tanto, un paradigma que incluye entidades vivientes en otros planetas, aunque estos seres sean tan remotos en la distancia que jamás nos podremos encontrar, es una posibilidad real.

10. Es esta la teoría antigua que se tenía de porqué podemos percebir visualmente las formas. Parece ser una proto-teoría que propone la existencia de fotones, o partículas de luz que nos permiten discernir lo que es visible. En el párrafo siguiente, vemos que Epicuro afirma que se mueven a una velocidad insuperable. La velocidad que no puede ser superada, en la ciencia moderna, es precisamente la velocidad de la luz.

11. Ya Epicuro y los atomistas de su generación estaban empezando a entender que la luz tiene que viajar y atravesar distancias. Por lo tanto, la luz de la mayoría de las estrellas que vemos desde la Tierra es antigua y fue emitida hace miles de años. Al mirar el cielo, estamos mirando hacia lo más recóndito del pasado remoto.

12. En otras palabras, evite llegar a conclusiones hasta que la evidencia se haga disponible.

13. Debido a que la naturaleza, siendo la realidad misma, es irresistible e irrefutable, y debido a que nuestras facultades existen precisamente para poder discernir la naturaleza, los sentidos tienen autoridad por encima de la razón en la epistemología materialista y realista de los atomistas. Entonces, cuando hay error generalmente se entiende que es un error de interpretación y que son siempre los sentidos y facultades los que deben confirmar o refutar cualquier conclusión que arregle nuestros errores de juicio. Por eso decimos que los sentidos son parte del Cánon (regla para medir la realidad) y que la razón solo sirve para apoyarlos: porque la autoridad última son las facultades que sirven para conectarnos con la realidad sólida y concreta.

14. Hoy, el sonido es mas bien entendido como ondas o vibraciones. En todo caso, el sonido es una propiedad de la materia, que es la que vibra, y no existe sonido en el espacio externo (fuera de los efectos especiales en los filmes de ciencia ficción). Las cosas solo emiten sonido cuando llegan a la atmósfera de la Tierra.

15. En otras palabras, todo está compuesto de partículas progresivamente mas pequeñas hasta que llegamos a la partícula indivisible, que en griego se llama atomos.

16. La doctrina atómica del alma (en griego psyche, o siquis) es interpretada hoy para significar que el alma está compuesta por los átomos en nuestro cerebro y nuestro sistema neurológico. Existe solamente, por lo tanto, como parte del cuerpo y no separada del cuerpo, con el cual nace y con el cual se disuelve en la muerte.

17. Nos podría resultar interesante esta descripción del alma. Lo que es evidente a los sentidos es que cuando alguien muere, deja de respirar y su cuerpo se enfría. Por lo tanto hay algo que mantiene a los seres vivos que otorga aliento y calor. Podemos imaginar que es por eso que los epicúreos antiguos imaginaron estas dos propiedades (aire y calor) como asociadas con el alma. Los intercambios constantes que suceden entre nuestras millones de neuronas son de naturaleza eléctrica y representan, por lo tanto, energía y calor; y todas las entidades vivientes necesitan comer y consumir (incluso oxígeno por medio del aliento), los cuales son procesos de combustión. De hecho, el aliento que sale del cuerpo es caliente.

18. El alma y cuerpo inter-existen inseparablemente. Del mismo modo que un cuerpo sin cabeza se descompone, y una cabeza sin cuerpo también, así también lo que anima el cuerpo es orgánico, físico, natural, y no tiene existencia separada. En el atomismo, no existe lo sobrenatural.

19. Esto implica que se debe poder discernir de manera clara y concisa la materialidad, la fisicalidad y la naturaleza de todo fenómeno que antes pudo haber sido llamado espiritual o mental y ese, de hecho, es el caso. Las emociones y estados síquicos se traducen en hormonas que secreta el cerebro, el estrés y sufrimiento es cortisona en el cuerpo, diversos estados mentales se manifiestan en diversas localidades del cerebro, etc.

20. Aquí Epicuro está reaccionando a las absurdas doctrinas platónicas sobre las ideas, según las cuales abstracciones como “el bien”, “la belleza” y otras tienen existencia y esencia inherente y real. En medida que exista cualquier cosa, la manera en que existe es como propiedad de la naturaleza y la materia.

21. El tercero de los criterios que forman parte del trípode del Canon (junto a los cinco sentidos y las facultades de placer y aversión, a veces llamadas en conjunto el tono hedónico) son las anticipaciones. Representan el aspecto mas abstracto del Canon. En el libro Cultivando el jardín epicúreo son identificadas con los instintos heredados de la especie, como cuando el infante busca el pezón de la madre o como cuando el cerebro humano organiza información identificando rostros, etc. Este concepto es hoy expandido gracias a la genética y la epigenética, y sobre todo a la teoría de la evolución por medio de la selección natural, la cual confirma la doctrina epicúrea de que la naturaleza guía a las entidades vivientes. En las anticipaciones, existe el reconocimiento de que heredamos facultades mentales y no solo físicas, por medio de las cuales conseguimos conocimiento que es natural y necesario para vivir.

La idea es que las anticipaciones son pre-cognitivas y pre-conceptuales: que no son ideas, sino instintos. Esto lo argumentan epicúreos como Norman DeWitt, que opinan que Epicuro estaba reaccionando en contra del idealismo platónico y que la razón no puede formar parte del Canon porque (como hemos visto en este texto y en Pítocles) cuando el ser humano erra, es debido a cálculos equivocados de interpretación y no debido a la evidencia ante los sentidos. Las anticipaciones ayudan a organizar la información en nuestras mentes. Otros epicúreos expanden las anticipaciones para suponer que, en medida que vamos acumulando y estableciendo conocimiento corroborado en nuestras mentes, formamos un modelo del mundo del cual surgen las anticipaciones. La idea en general es que las anticipaciones son una facultad innata que nos conecta con la realidad, con la naturaleza.

22. En este pasaje, Epicuro está haciendo alusión clara a los ciclos circadianos (de noche y día) y el modo en que nuestras mentes son aptas para percebirlos y adaptar el organismo a ellos tal y como hacen otras especies. Entonces, se entiende que esta facultad se encuentra entre las anticipaciones, según los escritos de Epicuro, y el fundador mismo la ha proveído como un ejemplo de lo que se entiende cuando se habla de las anticipaciones.

23. Desde pequeño, Epicuro reaccionó con hostilidad al creacionismo griego y las fábulas que se inventan los hombres para explicar los orígenes y la cosmología. El mito griego, en particular, enseñaba que en el principio existía el caos, pero el maestro platónico de Epicuro nunca pudo explicar satisfactoriamente esta teoría, por lo cual el pequeño Epicuro se propuso dedicar su vida al estudio de la cosmología natural para contrarrestar las fábulas.

24. La doctrina de los mundos innumerables se basa en esta premisa. Si las posibles combinaciones de átomos fueran infinitas, la posibilidad de que exista un solo planeta con vida sería mas admisible pero, en un universo infinito en el cual las leyes naturales solo permiten un número limitado de combinaciones de átomos, moléculas y elementos, surge un paradigma en el cual en algún momento en todas las direcciones es necesario empezar a ver infinitas repeticiones de lo mismo.

25. Este párrafo habla de la adaptación por medio de selección natural.

26. Epicuro propuso una teoría naturalista sobre el origen del lenguage, primero como sonidos naturales y luego mas razonados. Esta teoría fue luego elaborada en mayor detalle por Lucrecio en su obra Sobre la naturaleza de las cosas. La necesidad de esta teoría se debe a que existieron fábulas en muchas culturas antiguas que atribuían la creación del lenguage o la escritura a algún dios, como Hermes o el dios de los escribas Thoth.

27. Los movimientos de los astros y sus propiedades son el resultado de leyes naturales y no surgen de los actos de voluntad de dioses del mismo modo que los seres humanos respiramos por naturaleza, sin esfuerzo, y que las aguas caen en forma de lluvia, y que un volcán exhibe una erupción o la tierra un terremoto cuando hay demasiada tensión en las placas tectónicas. Todo esto sucede por leyes naturales, según la naturaleza de los fenómenos naturales, y sin la intervención de dioses.

28. Los epicúreos teístas proponían que los dioses eran instintivamente percibidos como anticipaciones, lo cual era consistente con la observación de que todas las culturas tienen dioses. Esta teoría se ve en gran medida vindicada en el concepto de la sicoterapia avanzado por personas como Karl Jung y Joseph Campbell, según el cual los mitos, deidades y rituales de iniciación en todas las culturas humanas son funciones de los arquetipos del inconciente colectivo, y que es por eso que son universales.

Un ejemplo de estos instintos heredados tiene que ver con la observación de aves recién nacidas que experimentan pánico cuando ven un avión volando sobre ellas en Galápagos, porque sus ancestros fueron víctimas de aves depredadoras enormes. Pero en Galápagos no existen estos depredadores, mientras que los ancestros de estas aves sí encontraron al cóndor en Sud América. De modo que este instinto heredado es un arquetipo vestigial que surgió para asegurar la supervivencia de la especie. Similarmente, casi todas las culturas humanas tienen mitos sobre, por ejemplo, dragones, a pesar de que los dragones no existen en la naturaleza. Esto se explica como un vestigio del pánico ancestral, incluso tan antiguo como el que vivieron los primeros mamíferos en un mundo de dinosaurios gigantes. De modo que las anticipaciones pueden a veces ayudarnos a entender la historia sicológica de nuestros ancestros.

En todo caso y a pesar de estas interpretaciones modernas junguianas de las anticipaciones como arquetipos del inconciente colectivo de la especie, para efectos prácticos, la doctrina epicúrea no cambia: enseña que los dioses no necesitan nuestra adoración ni que responden a nuestras oraciones.

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