Razonamientos sobre Así Habló Zaratustra

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Pero cuando Zaratustra estuvo solo se dijo en su corazón: “¿Será posible! ¿Este viejo santo en el bosque aún no ha oído hablar de que Dios ha muerto!”– Así habló Zaratustra

¿Por qué Nietzsche elige apropiarse de la figura del profeta persa para lograr su más importante proyecto filosófico y espiritual?

El Zaratustra histórico (Zoroastro) no sólo inventó la idea del Dios (Ahura Mazda, cuyo nombre significa Sabio Señor) y escribir la primera Biblia (Avesta), sino también propuso la dualidad y la eterna confrontación cósmica entre el bien y el mal (la moralidad monoteísta, con el Espíritu Santo / Spenta Mainyu y el Espíritu del Mal / Angra Mainyu como iguales en poder), del juicio final, del mesías o salvador mundial venidero (a quien llamó el Saoshyant) y casi todas las ideas que más tarde se convirtieron en cristianismo.

Como parte de esta cosmología de eterna batalla entre las fuerzas del bien y el mal, la tradición de expulsión de espíritus y exorcismo es una preocupación importante en la religión de Zoroastro que ocupa una gran parte del Avesta y vemos un gran interés por la higiene relacionada con esto, que nos recuerda al Antiguo Testamento.

Por todas estas razones, Nietzsche eligió a Zoroastro en lugar de Abraham como el primer monoteísta y el inventor de Dios. Debido a que Zoroastro creó la moralidad monoteísta original, debe ser responsabilidad de Zoroastro reformar los fundamentos filosóficos de nuestra civilización ahora que se han derrumbado. Por lo tanto, Nietzsche le hace deshacer lo que hizo, revertir la cosmología de otro mundo que él creó y producir una naturalista para este mundo, para dar sentido a la Tierra.

¡Les conjuro, mis hermanos, a que permanezcan fieles a la tierra y no crean a los que les hablan acerca de esperanzas supraterrenales! Envenenadores son, lo sepan o no. Aborrecedores de la vida son, descompuestos y envenenados ellos mismos, de los cuales la tierra está cansada, así que ¡fuera con ellos!

Antes la blasfemia contra Dios era la más grande blasfemia; pero Dios murió y con ello también los blasfemos. ¡Blasfemar contra la tierra es ahora el pecado has abominable, y considerar la esencia de lo incognoscible como más alta que el sentido de la tierra! – Así habló Zaratustra

Una evaluación epicúrea

El concepto del significado de la Tierra es fundamental para Nietzsche. Como los lokayatas, los atomistas y otras escuelas filosóficas, Nietzsche cree que no hay otro mundo, que esta es la única realidad. En ese sentido, fue un naturalista, y se le clasifica como un existencialista que no creía que las cosas tenían un sentido inherente. Es en este marco que su misión se convierte en crear un nuevo significado para las cosas, lo cual él creía que se podía hacer a través del arte, la cultura, la música, la literatura, etc.

Nietzsche no es conocido por su claridad de expresión: escribió a menudo en parábolas, metáforas y lenguaje oscuro. Parece a veces que habla en código. La apropiación nazi de su filosofía es el mejor ejemplo de cómo esto conduce al mal uso de las ideas de uno y de porqué los epicúreos enfatizamos tanto la claridad. Para el récord, Nietzsche no fue racista.

Sin embargo, debemos apreciar a Nietzsche en sus propios términos: el hecho de que su filosofía estuviera vestida de parábola era coherente con sus propios valores proclamados.

En Así habló Zaratustra, Nietzsche formó su propia nueva mitología y cosmología personal (aquí, el mito se entiende no como una mentira, sino como una narrativa que da sentido a la vida), usando las herramientas creativas que el mismo propone que la gente debe usar en sus proyectos filosóficos . De esta manera, estaba siendo auténtico. Su obra maestra es tanto una obra de filosofía, como una pieza de arte que lleva dentro de sí un cosmos, una visión del mundo con sus propias sensibilidades estéticas.

Los que desprecian el cuerpo

Si el significado de este mundo es la cura que Zoroastro trae a la humanidad, entonces, ¿cual es la enfermedad? Se trata de los cultos a la muerte, las cosmovisiones que enseñan que hay otro mundo y que vivimos en este mundo sólo para alcanzar ese otro mundo para el cual no hay absolutamente ninguna evidencia. Puesto que es al otro mundo que nos insinúan y proponen que va la gente cuando deja este mundo, ese otro mundo está lleno de fantasmas, está lleno de muerte. Si vivimos en este mundo solo para ir a otro mundo, estamos viviendo para morir.

Las repercusiones existenciales, la miseria, los males que da a luz este pecado original del odio por la Tierra son innumerables. En The perils of Alienation discutí algunos de estos males.

Resuenan  por todas partes las voces de los que anuncian la muerte; y la tierra está llena de aquellos a los que la muerte tiene que ser predicada. O la “vida eterna”; es todo lo mismo para mí. ¡Si sólo se fueran pronto!

Los predicadores de esta moralidad y visión del mundo centrada en eufemismos para el otro mundo son parásitos malignos para el nuevo profeta, pero también invitan la compasión de Zaratustra. Estos predicadores son también mortales que buscan significado para la vida, como el, y el los entiende. De hecho, se ve a si mismo (al filósofo, a Zaratustra) como un funcionario sacro que manufactura sentido a la par con el sacerdote.

¡He aquí los sacerdotes; pero a pesar de que son mis enemigos, pásenlos en silencio y con sus espadas dormidas! Incluso entre ellos hay héroes; muchos de ellos han sufrido demasiado, por lo que quieren hacer sufrir a los demás. Malos enemigos son ellos: nada es más vengativo que su mansedumbre. Y fácilmente se ensucia a sí mismo el que los toca. Pero mi sangre está relacionada con la suya, y quiero ver mi sangre honrada junto con la de ellos.

El superhombre

Esta es quizás una de las ideas más malinterpretados en la tradición de sabiduría nietzscheana. El superhombre (a veces traducido como SupermanOverman, en alemán Ubermansch) es un filósofo artista, un auto-creador que hace su propia vida y significado. En un cosmos naturalista vacío de dioses y de significado inherente, en evolución, los mortales necesitan un ideal para tirarse hacia adelante y con el cual construir sentido. Por lo tanto, Nietzsche enseña que el hombre es una cuerda entre el simio y el superhombre, quien encarna nuestro destino. Las narrativas que construimos alrededor del Overman son nuestras visiones autoelegidas que nos guían hacia el devenir y hacia el.

Uno de los grandes malos usos de la filosofía de Nietzsche se llevó a cabo durante el período nazi. Los nazis también se apropiaron y distorsionaron muchas otras ideologías y campos del conocimiento, del cristianismo al odinismo a la antropología. Los proyectos trascendentales relacionados con el Overman no son proyectos de la eugenesia, sin embargo esto no significa que estos proyectos deban ser necesariamente excluidos del Overman, el cual debe ser formado de manera independiente por cada individuo. Hay al menos un pasaje nietzscheano que habla de la procreación como una manera de trascender:

¡No sólo a propagase en adelante, sino hacia arriba; oh hermanos míos, puede el jardín del matrimonio ayudarles!

Pero sabemos por otros pasajes que el Overman deriva su identidad no de su linaje, su origen racial o nacional, sino de su destino escogido por él mismo. La identidad del superhombre está anclada en el futuro, no en el pasado, por lo cual muchos transhumanistas se identifican con la filosofía nietzscheana y las ideas de Nietzsche ocupan un lugar destacado en gran parte del folklor de ciencia ficción.

En el capítulo 56, “Las viejas y nuevas tablas“, Zaratustra hace un llamado a una nueva nobleza atea que debe elevarse a oponerse a la población y gobernantes teístas. El uso de lenguage que aparenta ser bíblico y profético es intencionado. Se refiere a nuestra evolución continua del simio al superhombre, nuestra necesidad perpetua de auto-superarnos, al paso de las generaciones y cómo somos todos puentes entre las generaciones anteriores y las futuras. Esta nobleza no es retroactiva y no deriva su identidad de sus raíces, de su raza o linaje familiar sino de su futuro auto-elegido:

Oh hermanos míos, os consagro y os nombro a una nueva nobleza: os habéis convertido en procreadores y cultivadores y sembradores del futuro.

Con vuestros hijos, habéis de hacer las paces por ser los hijos de vuestros padres: ¡así, todo el pasado redimiréis!

Es precisamente para reparar los errores de nuestros antepasados que esta nobleza debe levantarse para romper con el pasado. Y en otro lugar dice:

Vosotros los solitarios de hoy, vosotros en secesión, un día serán un pueblo: de ustedes que se han auto-elegido, se levantará un pueblo elegido: y de este pueblo, el superhombre.

Zaratustra luego habla de cómo las creencias que odian la vida inventadas por los calumniadores del mundo a menudo reciben crédito inmerecido porque son antiguas. Por tanto, el falso honor de las creencias antiguas y establecidas se entiende que tiene un efecto degradante en el alma. Zoroastro entonces exige nuevos proyectos de construcción de naciones, de creación de comunidades y creación de identidades que hunden sus raíces en las ideas nobles, y no en el noble linaje.

Sobre la autosuperación

Se utilizaron prácticas terapéuticas epicúreas en la antigüedad como parte de un proceso de auto-mejoramiento constante. Estas parecen ser vindicadas en la doctrina nietzscheana de la auto-superación constante, que está relacionada con el Overman. Nietzsche sostuvo que en lugar de juzgar la envidia como un pecado, debemos reconocer nuestra envidia sin juzgarnos a nosotros mismos y que debemos entonces tratar de cultivar las cosas que envidiamos en los demás, ya que es obvio que las encontramos deseables. En otras palabras, el impulso hacia la superhombre (o la supermujer) se puede encontrar a través de la introspección sincera.

Hay un área de controversia aquí: el movimiento transhumanista cree que, como parte de la auto-superación, la gente debe tratar de mejorar físicamente, incluso hasta el punto de desafiar a la muerte.

Epicuro, por otro lado, llama a los mortales a aceptar sus límites naturales y nunca tratar de ser más que humanos y mortales. Énseña que, renunciando a nuestras fantasías arrogantes, innecesarias sobre la inmortalidad, nos encontramos con la paz y la ataraxia. Nietzsche compartió el mensaje anticlerical de Epicuro y criticó las promesas de otro mundo y las fantasías de una vida inmortal. Pero cabe preguntarnos si Nietzsche, como naturalista, hubiera aceptado alguna versión de la inmortalidad transhumanista, si se materializa esa oportunidad.

La otra controversia aquí se refiere al uso de la violencia, que fue defendida por los nazis, en la ejecución de proyectos trascendentales relacionados con el Overman. Nuestro amigo Cassius argumenta al respecto:

Siempre y cuando no se interprete como dominio sobre otras personas, creo que lo que Nietzsche decía era que la superación que tenemos que hacer es superar los límites impuestos por la sociedad (!!!).

Por eso creo que Nietzshe y Epicuro son compatibles en ese punto. Esto es un ejemplo perfecto de cómo es importante tener cuidado con Nietzsche. Si, como indico, está llamando a superar los límites impuestos por la religión, la sociedad y la moral, entonces está en lo correcto. Si él quiere decir “superar los límites de la naturaleza”, entonces sería un error, pero yo no creo que eso es lo que quiso decir o dijo.

La opinión epicúrea sobre la auto-superación es que la aceptación de nuestros límites naturales confiere tranquilidad, agradecimiento, satisfacción e imperturbabilidad, y conduce a la meta establecida por la propia naturaleza de una vida placentera. Es por causa de la corrupción cultural que adquirimos la mayor parte de los malos hábitos e ideas que deben ser superados mediante la higiene filosófica y el Overman puede ser un ideal moral naturalista en este sentido. Aquí la opinión de Cassius sobre este asunto (la cual, en mi opinión, es consistente con una filosofía que ama y afirma la vida en este mundo):

Estoy de acuerdo con eso, pero la polémica surge en donde están esos límites. Sí, vamos a morir a la larga, pero ¿debemos esforzarnos por vivir el mayor tiempo posible, y si ese es el caso, cuánto tiempo, etc? Creo que Epicuro diría: Sí, los límites naturales existen, pero donde están es exactamente una cuestión de circunstancias y debemos trabajar para extender nuestras vidas de placer siempre y cuando sea posible.

Tres etapas de autosuperación

Al igual que los maestros sufíes y de otras tradiciones, Zaratustra incluso traza etapas de desarrollo espiritual para sus seguidores junto con las tareas importantes y los estados relacionados con cada etapa. Se parece un poco a los tres gunas o cualidades de la naturaleza material en la tradición védica: tamas (ignorancia), rajas (pasión) y sattva (bondad). De este modo, Nietzsche quizo ser como en antiguo sabio que dejó marcas en el camino para guiar a futuros peregrinos.

En la primera etapa, el hombre se compara con un camello, que es una bestia de carga que vive en cadenas y debe ser dócil y sumisa. En esta etapa, el hombre se ve a sí mismo como digno de misericordia y vive de rodillas, un esclavo de la tradición. Seguramente eligió este animal para apuntar el dedo a las religiones del desierto.

Cuando se da cuenta de su estado existencial de degradación y trata de emanciparse, se convierte en un león. Su estado anterior lo deja enojado e indignado, y comienza a romper los viejos ídolos. Es esta la segunda etapa (en la cual sospecho se encuentra la mayor parte de los participantes del “nuevo ateísmo”).

En la etapa de madurez, irónicamente se vuelve como un niño porque la tercera etapa es creativa: forja su propia moralidad y visión del mundo. Ha alcanzado la madurez existencial y autenticidad.

Contra los hombres de la multitud

La crítica de los hombres de la multitud en nuestra tradición es parte de una tendencia más amplia entre los filósofos risueños, una lista variada de intelectuales naturalistas que se burlan y cuestionan las autoridades tradicionales y las convenciones sociales, siempre sobre la base de concepciones filosóficas sobre la naturaleza humana y en base al estudio de la naturaleza de las cosas que revela muchas veces los agujeros en los sistemas de creencias de la manada. Por lo tanto, muchos de estos filósofos profundamente desconfían de las opiniones de los hombres de la multitud. Nietzsche dice:

Mas viejo es el placer en el rebaño que el placer en el ego, y siempre que la buena conciencia sea para el rebaño, la mala conciencia sólo dirá: ego.

De ahí la necesidad que los filósofos han sentido a lo largo de los siglos de evitar a los hombres de la multitud. Esto se ve en todas las culturas, desde los sadhus de la India, hasta los cínicos griegos y los intelectuales europeos. Cassius añade:

Uno de los capítulos (de “Así habló Zaratustra”) que me gusta especialmente es el capítulo 51, “Sobre Pasar”. Creo que es una buena aplicación del principio de PD39 que si no se puede ser amigos – sólo PASEMOS – No hay que obligar una confrontación.

Aquí se refiere a la Doctrina Principal 39 de Epicuro, que dice: “El hombre que mejor sabe enfrentar las amenazas externas hace una familia de todas las creaturas que pueda; y a aquellos que no pueda unir a sí, como quiera no los trata como extraños; y cuando encuentra que incluso esto es imposible, evita todo trato con ellos y, siempre y cuando sea ventajoso, los excluye de su vida“.

Nota: Contra de los hombres de la multitud, una diatriba contra los anti-empiristas que hace un llamado firme y persistente al desarrollo de habilidades de pensamiento crítico basado en la evidencia, forma parte del texto del curso Elemental Epicureanism. Para aprender mas, también puede visitar ElementalEpicureanism.com, un proyecto de NewEpicurean.com.

El pronunciamiento mas impío

Abuelo Nietzsche se parece a los sabios epicúreos que eran conocidos por su uso de poderosos mantras o fórmulas como remedios potentes para las enfermedades espirituales. Así habló Zaratustra casi se siente como un Corán ateo o Biblia atea cuando en el capítulo 52, que se titula Los apóstatas, proclama con fuerza que la declaración monoteísta por excelencia es “el pronunciamiento mas impío“.

Zaratustra visualiza los antiguos dioses como un epicúreo pagano hubiera hecho: llenos de bienaventuranza, sanos, riéndose, bailando, extáticos, nunca concernidos con los mortales. Los viejos dioses “se rieron hasta la muerte”, dice. Los celos del Dios monoteísta son, ante la inocencia de un pagano epicúreo, una contradicción, un insulto, una proyección blásfema de nuestras propias debilidades y males.

Las viejas deidades hace mucho tiempo llegaron a su fin, y de veras os digo, ¡una buena muerte divina alegre que tuvieron! Ellos no se lamentaron hasta la muerte: ¡eso lo fabrica la gente! Por el contrario, ¡se rieron hasta la muerte érase una vez!

Esto tuvo lugar cuando el enunciado mas impío vino de un Dios, el enunciado: “¡No hay más que un solo Dios! ¡No tendrás otros dioses delante de mí!” Un viejo Dios de sombría barba, un ser celoso, se olvidó a sí mismo de tal manera, y todos los dioses luego se echaron a reír y se sacudieron sobre sus tronos y exclamaron: “¿La piedad no es precisamente que hay dioses, pero no Dios?” El que tenga oídos que oiga.

Esta distorsión extraña de referencias bíblicas constituye, a todos los efectos, una ateología nietzscheana de liberación. La muerte de Dios es una epifanía tan relevante como cualquiera anterior, un verdadero acontecimiento cosmológico que tuvo sus inicios con los celos del Dios del desierto. Este dios sería el último en caer, pero iba a caer eventualmente.

Hacia el final de Así habló Zaratustra, Zaratustra exhibe la fuerza moral y el liderazgo espiritual de un profeta en la escena de la adoración del asno. Aquí, se ha rodeado de los hombres superiores, que parecen ser los prototipos de las clases de persona para las que Nietzsche está escribiendo, ya que él no tiene a la manada como su público. En la escena, parece que los hombres superiores han concluído que es mejor adorar un asno que adorar nada y ser ateo. Zaratustra entonces se enfrenta a ellos, llamándolos malvados al igual que los antiguos profetas hicieron con los idólatras en las escrituras monoteístas.

El episodio de la adoración del asno tiene el efecto de ser la versión nietzscheana de cuando Moisés baja del monte santo y encuentra su pueblo escogido adorando al becerro. Bajo el nuevo código, la nueva espiritualidad que él predica, Zaratustra considera todo acto de deificación como una transgresión.

El terremoto despliega nuevas fuentes

Ahora, el proceso de acabar con lo antiguo, con la falsa moral y las creencias erróneas de los que vinieron antes de nosotros, es un proceso destructivo y perjudicial que puede ser extremadamente desconcertante para muchos. Un pasaje dice:

Pues el terremoto agarganta muchos pozos, causa mucho dolor; pero trae también poderes y secretos internos. El terremoto despliega nuevas fuentes. En el terremoto de los pueblos antiguos nuevas fuentes brotan.

Observe, una vez más, cómo Nietzsche se apropia de imágenes apocalípticas directamente de la Biblia y el Corán. También compara la obra del filósofo a un terremoto, cuyo papel es la destrucción de mundos y su reconstrucción, recrear el cosmos.

El humano más feo 

En el relato, el personaje del humano más feo es el que ha matado a dios. El deicida es despreciado porque ha rechazado lo que da sentido a los hombres de la multitud. Este pasaje es a la vez una contemplación de la crisis espiritual que sucede una vez que la religión es irrelevante, y una contemplación del perjuicio muy real de que los ateos sufren. El hombre más feo se refugia en Zaratustra:

Ellos me persiguen; ahora tú eres mi último refugio. No con su odio, con sus alguaciles: oh, ¡de tal persecución me burlaría y estaría orgulloso y contento!

Zaratustra se desmaya, y luego encuentra la fuerza para levantarse de nuevo, después de contemplar al humano más feo, pero eso no significa que no está aterrorizado. Al humano más feo no le importa el odio de los fanáticos religiosos, pero el terror de Zaratustra le preocupa. La muerte de Dios es un gran precipicio cultural, y ya que el hombre es una cuerda entre el mono y el superhombre, este es sólo el comienzo de una nueva transición a un gran trabajo, a un gran despertar que será difícil. Hay una enorme tarea existencial ante el que ha matado a dios. Zaratustra está abrumado con pena al ver al humano más feo, el cual le responde:

Has adivinado, lo conozco bien, como se siente el hombre que mató a Dios. ¡Quédate! Siéntate aquí a mi lado.

¿A quién iba a ir, sino a ti? ¡Quédate, siéntate! ¡Pero no me mires! ¡Honra mi fealdad de este modo!

Ellos me persiguen: ahora eres tú mi último refugio …. Es de su lamento que huyo a ti. Oh Zaratustra, protégeme tú, mi último refugio, tú único que me adivinas: Tú has adivinado cómo se siente el hombre que lo ha matado. ¡Quédate!

El hombre más feo huye de la lástima y prefiere la vergüenza, al considerarla apropiada. Sus ojos están muy abiertos y su alma sobria cuando contempla la condición humana, que pide no piedad sino superación constante.

Estás avergonzado de la vergüenza del gran sufridor.

En el texto, un dios que todo lo ve y es todo-compasivo, que es testigo de todas nuestras deficiencias, se considera desvergonzado (tal vez porque, si esa hipótesis se aceptara, este dios todavía decide no intervenir). Por eso la muerte de Dios es semejante a vengarse de un testigo, en el texto. Al final, Zaratustra luego deja al hombre más feo en su propia cueva a vivir como el profeta vivía, en soledad, lejos de los hombres de la multitud.

Atormentado por la sombra

Zaratustra encuentra más adelante su sombra (su subconsciente), que ha estado con él en todas sus andanzas y lamenta sentirse sin rumbo y no tener un hogar. Al principio, él intenta huir de su sombra, pero por supuesto no puede. Luego la confronta diciendo:

Para los inquietos como tu incluso una cárcel termina pareciéndose a la dicha. ¿Alguna vez has visto cómo los criminales capturados duermen? Ellos duermen en paz, disfrutan de su nueva seguridad.

¡Mira que no seas capturado al final por una creencia estrecha, un engaño grave y duro! Porque ahora serás seducido y tentado por cualquier cosa estrecha y sólida.

Su encuentro con la sombra le recuerda los peligros de vagar, quizás una metáfora para el proceso de transición constante, auto-mejora y auto-superación. En el proceso de la configuración de sentido, uno se siente tentado a conformarse con credos que constituyen cárceles para el alma.

La risa santa y el diablo de la gravedad

El antídoto para este peligro es la risa de niño y el baile, los sacramentos nietzscheanos que quizás sustituyen al Spenta Mainyu (el Santo Espíritu alegre) zoroastriano y que se oponen a la mala influencia del diablo nietzscheano de la gravedad y seriedad, que en este caso sustituye al Angra Mainyu (espíritu maligno) zoroastriano.

Quiero correr solo para que las cosas se aclaren alrededor de mí otra vez. Para eso voy a tener que estar mucho tiempo en mis piernas y eso me gusta. Pero esta noche en mi hogar, ¡habrá baile!

No hay que olvidar que el Zoroastro histórico cae dentro de la tradición de los poetas borrachos cuyo papel consistía en inventar experiencias de éxtasis. Hay un aspecto de este vagabundo chamánico y dionisíaco que busca la libertad y al igual que todos los chamanes, Zoroastro debe ser como un niño, inocente, y nunca debe olvidarse de bailar. Esta no es la primera ni la única referencia al areyto como liberación. En un pasaje que debe ser considerado profético, si tenemos en cuenta los recientes acontecimientos de Charlie Hebdo:

Sólo podría creer en un Dios que sabe bailar. Y cuando vi a mi diablo, lo encontré serio, profundo, pesado, solemne: era el espíritu de la gravedad. A través de él todas las cosas caen. No es por medio de la ira, sino por la risa, que lo podemos matar. Ven, ¡vamos a matar al espíritu de la gravedad!

El Zoroastro histórico estaba profundamente preocupado con como desterrar y exorcizar los malos espíritus que traen tormento, mal-estar y tristeza. Tal vez esto influyó a Nietzsche en su elección de Zoroastro como el héroe de su mitología personal. En la cosmovisión de Nietzsche, hay una batalla en este mundo entre las fuerzas de la libertad / ligereza y las fuerzas de la gravedad. Uno se ríe, baila y libera, el otro tira hacia abajo y no sabe cómo reírse (me llama la atención el modo en que muchas veces he escuchado que los musulmanes siempre están serios, de nuevo Charlie Hebdo era un comediante y la comedia desde los tiempos de Luciano en el siglo segundo ha sido vista como arma contra la superstición y la religión). Con frecuencia N. habla del diablo de la gravedad.

Este día es un triunfo; ya se está retirando, está huyendo, el espíritu de la pesadez, mi viejo archienemigo.

Cualquiera que piense que los ateos carecen de una espiritualidad profunda que resuena con el alma humana, no ha leído Así habló Zaratustra. Al igual que los chamanes de las culturas primitivas, el Zaratustra nietzscheano es un facilitador de significado para su pueblo, un exorcista de malos espíritus de la pesadez, un conjurador de buen ánimo y sanos espíritus, e incluso tiene animales que son asistentes espirituales y que parecen representar sus fuerzas espirituales. Nietzsche reconoce que estos temas son humanos, demasiado humanos, y por eso los utiliza en su arte, su literatura, que es profundamente espiritual.

Dentro de la nueva moral naturalista y cosmología de este mundo, el Espíritu Santo del antiguo zoroastrismo ha sido reemplazado por nuevos encantos, el más potente de los cuales es la risa. Zaratustra enseña que el hombre superior lleva la corona de la risa, y equipara el bien (del modo en que se hace tangible en este mundo) con el placer y la alegría:

La risa es santa.

Todo lo bueno se ríe.

La risa y la danza representan el impulso que conduce a la libertad espiritual y que nos salva de la gravedad. En otra parte, habla de la risa como un encanto, como un poder espiritual relacionado con el coraje.

Quiero tener duendes alrededor de mí, porque soy valiente. El coraje que asusta a los fantasmas, crea para sí espectros que quieren reír.

La miel

En la última parte del libro, en los pasajes relacionados al sacrificio de la miel, Zaratustra argumenta que la vejez se siente como ser un fruto maduro: cuando uno envejece uno se vuelve más dulce y más tranquilo, más feliz, más tolerante con los fallos de los demás. Con frecuencia se ha observado que es más fácil para las personas mayores lograr la ataraxia.

En Varios días en Atenas, el Epicuro de Frances Wright también explica:

En nuestros años madurados, suponiendo que nuestro juicio ha madurado también, cuando todas las tentaciones insidiosas que le hicieron equivocarse y todos los inconvenientes contra los que ha luchado, tal vez desde su nacimiento, son evidentes para nosotros, es entonces, y sólo entonces , que nuestra indignación por el crimen se pierde en nuestra compasión por el hombre. – Varios días en Atenas, Capítulo 2

La máxima de Nietzsche: “Humano, demasiado humano“, parece reflejar un hombre de sabiduría en este asunto.

El sol matutino

Al final de Así habló Zaratustra, los hombres superiores todos dan las gracias a Zaratustra por enseñarles a amar esta tierra. La novela se cierra referiéndose a ellos como hijos de Zaratustra y hablando de su resurrección como un nuevo sol para darle sentido a este mundo.

“¡Bien, entonces! El león vino, mis hijos están cerca, Zaratustra maduró, mi hora llegó. Esta es mi mañana, mi día empieza: ¡Subid ahora, levantaros, o gran mediodía!”

Así habló Zaratustra y salió de su cueva, brillante y fuerte, como un sol de la mañana que emerge de las montañas oscuras.

Lectura adicional:

Traducción de Xarxa de Así habló Zaratustra (en pdf, dominio público)

***

Artículo originalmente escrito en inglés para el blog de filosofía epicúrea The Autarkist.

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