¡Feliz vigésimo! – La guerra paulina contra nuestra “paz y seguridad”

¡Paz y seguridad en este veinte de junio! El mensaje del vigésimo día de este mes se refiere precisamente a nuestra forma de saludarnos amablemente el veinte de cada mes. La tradición de celebrar una fiesta de la razón cada día 20 se origina en el testamento final de Epicuro. Es cierto que NewEpicurean.com ha sido más leal al saludo original (¡paz y seguridad!) que yo en mis blogs mensuales, pero recientemente un compañero epicúreo me recordó el hecho de que nuestro saludo del vigésimo llegó a ser mencionado en el Nuevo Testamento. Este recordatorio me hizo querer reclamar el saludo y escribir sobre él. El pasaje contiene la antipatía de Pablo por los antiguos epicúreos y su saludo tradicional, sin mencionarlos directamente.

que cuando estén diciendo: Paz y seguridad, entonces la destrucción vendrá sobre ellos repentinamente, como dolores de parto a una mujer que está encinta, y no escaparán.. – 1 Tesalonicenses 5:3

Norman DeWitt escribió un libro titulado San Pablo y Epicuro donde detalló las muchas apropiaciones y respuestas al discurso epicúreo que pueden encontrarse en los escritos de Pablo. Parece claro que había estudiado con los epicúreos, estaba profundamente familiarizado con la enseñanza y sintió la necesidad de construir una versión cristiana de las tradiciones que conocía. Su insistencia en permitir que los gentiles se conviertan al cristianismo también puede entenderse, en parte, por su experiencia anterior (epicúrea) con las tendencias helenizantes y su afecto por ellas.

En su libro, DeWitt argumenta muy convincentemente que una gran parte de los escritos epistolares de Pablo estaban destinados a librar una guerra contra los logros intelectuales de los epicúreos. Con respecto al atomismo y el enfoque epicúreo en la física y en las partículas, Saulo de Tarso (o quienquiera que haya estado usando su seudónimo) intenta argumentar que los epicúreos están “en servidumbre” a estos “elementos débiles y mendigos” en lugar de a un “Dios” inmaterial. Algunas traducciones al castellano traduce elementos por “rudimentos”.

Pero ahora que conocéis a Dios, o más bien, que sois conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis otra vez a las cosas débiles, inútiles y elementales, a las cuales deseáis volver a estar esclavizados de nuevo? – Gálatas 4: 9

¿Esclavizados? Cualquier estudio de la historia del logro científico y su tensión perpetua con el oscurantismo religioso, por supuesto, harán esta afirmación claramente falsa. Está claro que la religión ha mantenido a la humanidad en servidumbre mucho más a menudo que la física y las otras ciencias.

Tenemos las epístolas de Epicuro a Meneceo, a Pítocles, y a Herodoto. También hay una más corta a Idomeneo. Hay ironía en el hecho de que el estilo literario y la tradición de escribir epístolas con fines educativos, para ser leídas y estudiadas públicamente, comenzó con los epicúreos y terminó siendo apropiada por los autores del Nuevo Testamento para avanzar ideas tan anti-epicúreas.

En aquellos días, los epicúreos eran una secta tan arraigada en el Medio Oriente, que se había beneficiado por generaciones de la obra misionera epicúrea de Filónides de Laodicea, que la tradición rabínica tuvo que desarrollar un contra-movimiento para evitar que mas judíos se convirtieran al epicureísmo. Así es como el término apikorsim llegó a significar “hereje” en la literatura rabínica. El término se usa hasta hoy, y la denominación humanista no religiosa, atea, secular del judaísmo adopta orgullosamente la identidad apikorsim, e incluso incorpora específicamente ideas filosóficas epicúreas en su material educativo. Algunas congregaciones humanistas cristianas contemporáneas (como los unitarios) también han trascendido la teología paulina e incluso han organizado reuniones epicúreas con liturgia centrada en Epicuro.

Estas referencias literarias son simplemente la punta del témpano de hielo cuando se trata de la historia de la hostilidad entre las fuerzas religiosas / platónicas por un lado y las fuerzas epicúreas / científicas del otro lado: las proverbiales “guerras culturales”. Estas guerras son viejas, y siguen en furia. Pero es bueno saber de dónde venimos para estar inspirados y poder decidir a dónde vamos. ¡Por favor, disfruten de paz y seguridad este vigésimo!

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