Feliz Vigésimo: Sobre las moralidad laica: elecciones y omisiones

Image result for many pathsHay distintas clases de ateos: los militantes, los intelectuales o filosóficos, los anti-autoritarios, los sobrevivientes de peligrosos cultos, y los casuales que carecen de posturas políticas. Pero aquellos que estamos comprometidos con la creación de una sociedad menos religiosa y menos supersticiosa, enfrentamos unos retos peculiares (incluso a veces el discrimen) y una sociedad de individuos que viven convencidos de que sin Dios no puede existir moralidad, que sin Dios todo está permitido. Tan convencidos están de esto que ignoran las atrocidades que se han cometido y aún hoy se cometen en nombre de la religión, aún cuando llenan las primeras páginas de los periódicos. Se ciegan a toda evidencia y repiten el mantra: “sin Dios no hay moralidad” hasta que se convencen a sí mismos.

Muchos de los que estamos en el campo intelectual-filosófico de la lucha por el laicismo sabemos muy bien que, hasta que no logremos atacar esta tendencia degradante, no podremos crear una sociedad laica. Aunque no nos guste, si queremos vivir en una sociedad laica, nos corresponde convencer a la gente de que la moralidad y la ética no derivan de lo sobrenatural, y que es posible y necesario demistificarlas.

Es por eso que es tan importante aprender a discutir y defender estos argumentos relacionados a la ética laica. Primero, arreglemos nuestros conceptos y lo que significan para purgarlos de la corrupción cultural que heredamos. La ética, en labios cristianos, a veces se reduce a culpabilidad y como evitarla (o peor, como evitar “el infierno”). En el humanismo, la ética es algo mas amplio: es nuestro arte de vivir. Y la moralidad se concierne con conformar nuestras acciones con nuestros estándares de conducta.

Mi intención específica al escribir este ensayo es contribuir a la formación de intelectuales laicos capaces de argumentar y explicar específicamente lo que es el cálculo hedónico: la evaluación comparativa de las ventajas y desventajas de nuestras elecciones y omisiones, con la intención de producir el máximo placer y el mínimo dolor a largo plazo.

Esta enseñanza proviene de los epicúreos y cirenaicos, y se basa en sus escritos y en la premisa de que nuestras propias naturalezas e instintos buscan el placer y evitan el dolor. Una vez aprendemos estos conceptos a fondo, es fácil poder argumentar convincentemente a favor de una ética no-religiosa ante cualquier persona de convicciones religiosas. Aquí la porción relevante de la Epístola a Meneceo, la parte central del documento:

27. Consideremos que, de los deseos, unos son naturales y otros vanos y vacíos. 28. De los deseos naturales, unos son necesarios y otros no. 29. Y de los deseos necesarios, unos son necesarios para la felicidad, otros para el bienestar del cuerpo, otros para la vida misma.

30. Quien tiene un entendimiento correcto de esto sabe como llevar a cabo elecciones y omisiones referiéndose a la salud del cuerpo y a la imperturbabilidad del alma, ya que ésta es la meta de una vida feliz. 31. Es para vivir felices que lo hacemos todo; para no sufrir ni sentir temor. 32. Apenas lo hemos conseguido, toda tempestad del alma desvanece porque no necesitamos ir en busca de algo que nos falta, ni buscar otra cosa con la que completar el bien del alma y del cuerpo.

33. Verás, cuando nos falta placer y sufrimos, necesitamos el placer, pero cuando no sufrimos la vida nos regala placer en suficiencia. 34. Y por esto decimos que el placer es el alfa y omega de la vida feliz, porque lo hemos reconocido como el primer bien congénito. 35. Es el punto de partida del cual comenzamos toda elección y rechazo. 36. Hacia esta meta de vivir felices retornamos una y otra vez porque juzgamos todo bien en base a la felicidad como regla.

37. Pero ya que la felicidad es el bien primero e innato, por eso mismo no escogemos todos los placeres sino que a veces renunciamos a ciertos placeres, cuando de ellos surgen dificultades mayores. 38. Del mismo modo, creemos que ciertos dolores son preferibles a ciertos placeres si, tras soportar tales dolores conseguimos un placer mayor. 39. Todo placer es por naturaleza innata un bien, pero no todos los placeres son dignos de ser escogidos. 40. De la misma forma, todo dolor es un mal, pero no todos deben evitarse. 41. Conviene medir y razonar si los resultados finales son útiles o inútiles para producir una vida placentera. 42. Pues determinamos algunas veces que lo que parece ser un bien resulta ser un mal y que lo que parece ser un mal resulta ser un bien.

Algunos comentarios:

29. Los deseos naturales y necesarios incluyen todo lo que lleve a la salud y a mantener el cuerpo (comida, bebida), a la felicidad (la asociación de nuestros amigos) y a la vida (protección, hogar, seguridad). Estos eran conocidos como los kyriotatai en griego, o “los bienes principales” que hacen que valga la pena vivir. Merecen lugar de prioridad en nuestras elecciones y omisiones.

33-36. Al igual que los budistas, los epicúreos comienzan a estudiar la ciencia de la felicidad mirando los deseos y evaluándolos. Pero noten que a diferencia de los budistas, los epicúreos no tratan de vivir una vida de ascetismo ni de negar los deseos, sino que tratan de alinear sus valores con la naturaleza y de vivir una vida repleta de los placeres que la naturaleza hace disponible.

37-42. Los cristianos y otros grupos han históricamente intentado desmoralizar al hedonismo, categorizándolo como gratificación instantánea sin cualificar lo que los hedonistas en realidad han enseñado. Es aquí donde se explica que el hedonismo busca crear una vida placentera a largo plazo y que para eso es necesario rechazar ciertos placeres, o elegir ciertas penas que a la larga van a producir un placer mayor. Es este “hedonismo” racional y calculado el que llevan los epicúreos, y que produce un arte de vivir gratificante y digno.

Ejemplos de placeres que se rechazan para evitar dolores futuros son: todo aquello que pudiera ser ilegal (porque ir a la cárcel no es placentero) y todos los vicios (porque si bebemos una cerveza nada sucede, pero si bebemos cinco podríamos estar deshidratados el día siguiente y no poder funcionar, y a largo plazo esto tiene efectos en la salud).

Entre los dolores que se eligen para buscar placeres futuros, los estudios universitarios a veces son un enorme sacrificio, pero pueden resultar en un ingreso mayor mas tarde en la vida. También, muchos de los sacrificios que hacemos por nuestros seres amados caben en esta categoría porque, si esos seres nos faltan o si enferman o sufren, sufriríamos también nosotros.

Todas estas consideraciones deben ser parte del cálculo hedónico.

*

Las Doctrinas Principales epicúreas elaboran un poco la distinción entre los deseos naturales y necesarios, los naturales innecesarios, y los que no son ni naturales ni necesarios. Esto ayuda a que nuestros valores y opiniones (y por lo tanto nuestras decisiones y omisiones) estén mejor alineados con la naturaleza de las cosas.

26. Todos los deseos que no llevan al dolor cuando permanecen sin satisfacer son innecesarios, pero el deseo es fácil de descartar cuando la cosa deseada es difícil de obtener o cuando los deseos parecen acarrear la posibilidad de producir daño.

30. Aquellos deseos naturales que no traen dolor al no ser saciados, a pesar de ser buscados con un intenso esfuerzo, también se deben a las opiniones sin base; y la gente falla en deshacerse de ellos, no por su propia naturaleza, sino por las opiniones sin base de la gente.

Cuando se nos pregunte: ¿que es lo que va a remplazar la religión?, es probable que tengamos ninguna o muchas respuestas. Opino que una de las respuestas debe ser la filosofía, que existe para ennoblecer al ser humano y ayudarle a vivir una vida feliz. Los antiguos decían que “filosofía que no sana el alma no es mejor que medicina que no sana el cuerpo“.

Si se familiarizan a fondo con estos argumentos, no solo van a poder defender un concepto de moralidad libre de supersticiones y misticismo, sino que también van a poder vivir vidas mas placenteras en medida que usen estos lineamientos.

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Un pensamiento en “Feliz Vigésimo: Sobre las moralidad laica: elecciones y omisiones

  1. Mario Fabian Turchinsky

    Es una gran alegria volver a recibir sus comentarios, que sirven muchisimo para conseguir la Ataraxia. Por mi parte soy sobreviviente de la religion, que en mi caso particular me hizo mucho daño, menos mal que Epicuro enseña que nunca es tarde para filosofar…Lo unico que disiento que a lo largo de muchos años he conocido personas muy creyentes que lograron la Ataraxia a traves de la religion,¿quien soy yo para sacarles semejante placer?. Por supuesto son los menos., pero han sido muchas personas, muy queridas por mi. Le envio un gran saludo.

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