Razonamientos sobre el pergamino “De la piedad” de Filodemo

El siguiente comentario concierne el pergamino de Herculano “Sobre la piedad” de Filodemo, que es parte de Epítome: Escrituras epicúreas.

 

  1. Razonamientos sobre el pergamino del maestro Filodemo concerniente a lo que es y lo que no es piedad[1], a como los dioses no interfieren en las leyes de la naturaleza y por lo tanto la piedad es un acto de auto-expresión frente a nuestra condición existencial y parte de nuestro arte de vivir; y sobre el efecto sano y ennoblecedor que la filosofía debería tener en la religión, purgándola de toda superstición y reclamo sobrenatural y llevándola a su mas alto propósito y uso de maximizar el placer y minimizar el sufrimiento de las entidades vivientes.
  2. Los opositores de Epicuro y Metrodoro presentaron dos acusaciones principales contra ellos. 3. Primero, la acusación de impiedad o falta de sinceridad en su creencia en dioses[2]. 4. En la obra, el maestro Filodemo se dedica a separar la verdadera piedad de las creencias vulgares de los muchos. 5. También reitera insistentemente cómo los fundadores argumentaron a favor de la existencia de los dioses y animaron a sus seguidores a participar en el culto y a ser verdaderamente piadosos, lo cual contradice el argumento de los acusadores de que es tonto celebrar festivales si creemos que los dioses no necesitan ni prestan atención a la adoración, oraciones y sacrificios.
  3. El segundo tipo de acusación constituye un ataque a las imperfecciones en los argumentos epicúreos para la existencia de dioses como seres naturales, ya que como sabemos nada puede existir fuera de la naturaleza. 7. Los acusadores dijeron que los dioses no pueden tener cuerpos físicos, ya que los cuerpos son compuestos de átomos y todas las cosas que están compuestas de átomos son impermanentes. 8. Están sujetas a cambio, la decadencia y la muerte o descomposición. 9. Por lo tanto, ya que los compuestos son destructibles, estos seres atómicos pueden no ser inmortales y por lo tanto divinos.
  4. Filodemo cita un argumento formulado por Metrodoro donde explicó que si un compuesto está hecho de cosas que no son numéricamente distintas, estas cosas pueden ser imperecederas, indestructibles o divinas. 11. Epicuro da una elaboración de una doctrina[3] acerca de los dioses como seres físicas, eternos e indestructibles, diciendo que un ser que existe así “en la perfección como una sola y la misma entidad, se denomina entidad unificada”. 12. Filodemo argumenta en contra de los acusadores que afirman que los dioses no pueden ser seres físicos diciendo que esto es incompatible con la opinión de que los dioses tienen percepción y experimentan placer.
  5. Epicuro creía que los dioses fueron claramente concebidos originalmente por la gente antigua como eternos y dichosos y que esta era una anticipación, pero que la gente en las generaciones posteriores desarrollaron ideas contaminadas sobre los dioses y advirtió a sus seguidores a que sólo tuvieran “las creencias más puras y sagradas sobre los dioses” y que evitaran opiniones profanas sobre ellos. 14. Porque no es blásfamo quien niega la existencia de los dioses, sino quien tiene opiniones vulgares y obscenas sobre ellos, imaginando que son celosos, violentos, adúlteros, o que no saben controlar sus emociones y apetitos como si carecieran de madurez. 15. Vistos de este modo como seres dichosos e imperturbables, pueden servirnos de modelos morales y encarnaciones de todas las virtudes, además de servir como símbolos que estéticamente representan los mas sanos ideales y valores de una sociedad.
  6. Si la no-creencia fuera impía sería apropiado describir a todos los hombres como impíos, ya que nadie ha sido prolífico en encontrar demostraciones convincentes de la existencia de los dioses; sin embargo, casi todos los hombres los adoran[4].
  7. De modo que se reconoce que existe religión sana, útil y pura al igual que religión corrupta y malsana, y que no toda expresión religiosa es la misma.
  8. Para otros, la piedad parece incluir no dañar a las otras personas y, especialmente, a los benefactores y patria de uno. 19. Honran algo bastante amable y propicio, mientras que nosotros consideramos nuestros puntos de vista como la verdadera causa de nuestra tranquilidad[5].
  9. Los acusadores también criticaron a los epicúreos de “privar a los buenos y justos de las bellas expectativas que se tienen de los dioses”. 21. Aunque los dioses no prestan atención a los mortales, es cierto que hay daños y beneficios que se obtienen de nuestra concepción de ellos. 22. En particular, nuestros puntos de vista acerca de los dioses afectan nuestra imperturbabilidad, virtud y tranquilidad. 23. Si la gente se imagina a sus dioses como tiranos y con mal carácter, van a suponer que cosas malas les sucederán a la merced de sus dioses, mientras que si imaginan los dioses tan inofensivos y virtuosos, buscarán imitar esas cualidades. 24. Del mismo modo, y no menos importante, las concepciones perversas de los dioses contaminan los humanos y producen depravación incluso en personas bien intencionadas. 25. Por lo tanto, todo hombre sabio sostiene creencias puras y santas sobre la divinidad[6].
  10. Hemos visto los efectos devastadores de los cultos a los dioses rabiosos. 27. Son glorificados por mortales enloquecidos, terroristas, odiadores de sus vecinos y predicadores del miedo y el autoritarianismo tiránico. 28. Estos daños se extienden tanto al adorador como a los que le rodean, afecta tanto la realidad como el carácter de los mortales. 29. De modo que independientemente de que estos dioses existan o no, las creencias sobre ellos si importan por sus efectos en las vidas de sus adoradores y en la sociedad.
  11. Por infortunio, las cosas indignas de indestructibilidad y bienaventuranza son buscadas en la oración por la gente común. 31. Pero los que creen nuestros pronunciamientos sobre los dioses primeramente van a desear imitar su dicha, en la medida en que los mortales puedan, y ya que ven que los dioses no hacen daño a nadie, se esforzarán por encima de todo en hacerse inofensivos hacia todo el mundo en medida en que esté en su poder, y en segundo lugar, en hacerse nobles. 32. La persona justa sólo tiene expectativas nobles de los dioses y al mismo tiempo disfruta sobremanera de placeres que son puros y sin esfuerzo[7].
  12. El injusto, sin embargo, teme la detección para siempre una vez que ha cometido injusticias y también temen represalias de los dioses, a pesar del hecho de que los dioses no parecen dañar a los malhechores, incluso si el peor miembro de la humanidad escapara ser descubierto[8]. 34. Incluso si no temen represalias de los dioses, aún creen que los dioses van a causar desgracias eternas, y así se perturban igual que si realmente sufrieran estas cosas. 35. No tienen la tranquilidad como resultado.
  13. Una vida de perfección es lo más agradable y más dichoso. 37. Cúidense contra toda contaminación, con su intelecto prestando completa atención a las mejores disposiciones psicosomáticas en aras de ajustar todo lo que nos sucede a la bienaventuranza[9].
  14. La afinidad que tienen muchas personas naturalmente con ciertas virtudes divinas los hace susceptibles y receptivos a ellas. 39. Todo ser humano admira y halaga las virtudes que idealiza y considera nobles: desde la admiración superficial por las personas atractivas o populares hasta la admiración ennoblecedora por los sabios y bienquerientes. 40. La persona virtuosa por lo tanto expresa su propio carácter por medio de una piedad bien dirigida[10].
  15. Los poetas, profetas y teólogos son elogiados por nuestros atacantes. 42. Son estos los que distorsionan los valores religiosos. 43. Son ellos los que imaginaron las escapadas sexuales de Zeus, los celos de Hera, la promiscuidad de Afrodita, la furia de Poseidón y las otras perturbaciones y obscenidades atribuidas a los dioses. 44. Las falsas opiniones de los poetas no conducen a una vida virtuosa o feliz.
  16. Orar es natural[11]. 46. Algunos argumentarán que también es necesario, mientras que otros podrían considerar la religión ni natural ni necesaria. 47. En medida que se lleven a cabo juramentos en honor a los dioses, la piedad y la justicia parecen ser casi lo mismo porque romper el juramento es ser injusto y es mentir, y ambos son inquietantes[12]; pero donde las leyes, contratos y juramentos no mencionan a los dioses, la piedad se desasocia con la justicia.
  17. La piedad filial también es natural. 49. Resulta ennoblecedor amar, admirar y querer enorgullecer a nuestros padres, mentores y antepasados por medio de vivir vidas sanas por causa de la sincera gratitud que sentimos hacia ellos. 50. Incluso los amigos se tienen piedad unos a otros, como vimos en el incidente en que Colotes se prostró ante Epicuro y recibió el mismo honor reciprocado de parte del maestro, y como vimos en los ejemplos del profundo afecto expresado por Epicuro hacia Pítocles y Leoncio.

Notas:

[1]          Estos razonamientos están basados en Philodemus On Piety: texto crítico con comentarios, editado por Dirk Obbink. A pesar de las tres interpretaciones (realista, idealista y atea; ver Nota 1) de los dioses en nuestra tradición, existen fragmentos donde se expresa gratitud a la naturaleza por hacer hecho los placeres naturales y necesarios fáciles de conseguir, y por haber hecho innecesarios los difíciles de procurar. La gratitud es considerada una de las virtudes cardinales epicúreas. Por lo tanto incluso un epicúreo ateo puede y debe expresar piedad, a su manera, como parte de su arte de vivir agradecido a la vida. El budismo es un ejemplo de otra tradición no-teísta y piadosa.

[2]          Fue esta la acusación que inspiró el pergamino, el cual menciona que Epicuro menciona a Critias, Doágoras y Pródicos por nombre como ateos y los critica por ser blásfemos y por insultar las sensibilidades de los religiosos. Epicuro también usaba decoraciones piadosas en sus celebraciones del día veinte.

[3]          En su obra Sobre la Santidad. Estos argumentos atestiguan la piedad y fe sincera de los fundadores, aunque en el epicureísmo moderno se puedan considerar obsoletos.

[4]          Este verso parafrasea un fragmento del papiro original.

[5]          Los versos 18-19 son un fragmento del papiro original e introducen la sección que discute la doctrina de los beneficios y daños de la creencia en dioses argumentando que nuestras creencias deben ser la causa de nuestra ataraxia y tranquilidad. Esta doctrina evolucionó por medio de lidiar con las críticas de otras escuelas y en base a la evidencia histórica y empírica de los bienes y males que produce la creencia en dioses, evidencia que aún hoy sigue emergiendo.

[6]          Cita de Epicuro.

[7]          Los versos 30-32 parafrasean dos fragmentos del papiro y son indicativos del placer catastemático que produce la piedad, cuando se ve incorrupta por creencias religiosas vulgares.

[8]          La cita “los dioses … escape” se atribuye al Escolarca Hermarco.

[9]          Los versos 36-37 son una cita directa de Sobre la Santidad, una obra perdida de Epicuro. Implica que el epicúreo debe vigilar la actividad en su cuerpo y mente para siempre vivir dichoso. Usada en este contexto, esta referencia nos da un indicio de que la espiritualidad naturalista es terapéutica y está enraizada y contextualizada en la experiencia del cuerpo, del cual es inseparable. No solo eso, sino que tanto las enfermedades del alma como las virtudes encuentran expresión en disposiciones psicosomáticas (tanto corpóreas como mentales), y tanto la virtud como el vicio, tanto el bienestar como el malestar, tienen síntomas físicos y mentales observables. Esto se puede entender como niveles de cortisol (hormona del estrés), de serotonina y endorfinas (hormonas del bienestar), e incluso como niveles de presión arterial y otros síntomas generales del bienestar y la salud, o de enfermedad.

[10]        La piedad es un acto de auto-determinación y auto-expresión. Es parte del arte de vivir de toda persona virtuosa. Este es el único modo de reconciliar la virtud de la piedad con el entendimiento de que los dioses no interfieren en la naturaleza ni necesitan las oraciones y adoración de los mortales.

[11]        Este verso es una cita de Epicuro. Los antiguos coincidían en que la religión es un fenómeno completamente natural. La pregunta que se hacen muchos epicúreos modernos tiene que ver con si la religión es natural y necesaria, o si es innecesaria, o si se podría argumentar que incluso no es ni natural ni necesaria, y por lo tanto vana y vacía.

[12]        Este verso es parafraseado del papiro y expresa una de las preocupaciones de los filósofos de la polis o del estado concernientes a si un epicúreo o un ateo puede ser un buen ciudadano. En su Epístola a Diotimo, Epicuro advierte en contra de “violar el pacto de la mesa de fiesta sagrada”, de modo que los juramentos religiosos eran también usados por los epicúreos para asegurar la continuidad de la tradición por medio de las celebraciones mensuales del día veinte. En medida que las leyes y juramentos sean laicos, estas preocupaciones desvanecen.

 

Anuncios

Un pensamiento en “Razonamientos sobre el pergamino “De la piedad” de Filodemo

  1. Mario Fabian Turchinsky

    Como siempre, muy interesante el articulo, estoy muy agradecido por compartir sus conocimientos sobre el epicureismo.

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s