Razonamientos sobre el pergamino “De la Cólera”, de Filodemo

El siguiente comentario concierne el pergamino terapéutico de Herculano titulado “De la cólera” de Filodemo, que es parte de Epítome: Escrituras epicúreas.

 

  1. Razonamientos[1] sobre el pergamino titulado De la cólera escrito por el maestro Filodemo de Gadara, el cual concierne a las distinciones en la cólera natural y no-natural, útil e inútil, entre la cólera y la furia, y sobre como tratarlas.
  2. Para diagnosticar un mal del alma, primero es esencial una descripción de los síntomas. 3. De los síntomas físicos de la cólera, sabemos que se enrojece la cara y pulsa rápido el corazón. 4. De los sicológicos, sabemos que uno empieza a maquinar la venganza e imagina que algo malo le sucede al enemigo, y uno lo disfruta. 5. Este tipo de ira se compara a veces con demencia, y de hecho la palabra loco, o volverse loco, con frecuencia se aplica a la gente furiosa, aunque sea temporalmente.
  3. Pero las repercusiones sociales son las peores. 7. Los coléricos dicen cosas imprudentes que luego son imposibles de retomar, a veces en presencia de soberanos, superiores y poderosos, precipitación la cual les puede costar “un amargo salario”. 8. La cólera puede causar exilio, peligro físico, problemas legales y hasta rechazo de familiares y amigos. 9. Puede destruir familias y relaciones con los seres amados, y puede incluso destruir una patria.
  4. Filodemo menciona la dinámica que surge siempre que existen relaciones basadas en la explotación y dominación, donde el destino de un débil es controlado excesivamente, y a veces de manera abusiva y explotativa, por un poderoso como en el caso de la esclavitud. 11. En estos casos, las animosidades que pueden surgir son enormes. 12. Estas dinámicas a veces aún hoy se ven en el mundo laboral entre trabajadores y patrones.
  5. En cuanto a las diagnosis: la primera es la cólera que Filodemo llama natural y no necesita tratamiento otro que el cálculo hedónico, es decir, la medida a largo plazo de las ganancias y pérdidas que busca una ganancia neta. 14. El propósito del cálculo hedónico no es conseguir la venganza mas placentera, sino asegurar el mayor placer estable a largo plazo, lo cual se presta para muchas técnicas de resolución creativa y no-violenta de conflictos y con el fin de beneficios mutuos. 15. La filosofía sería castrante si no nos permitiera experimentar lo que se llama cólera natural. 16. Incluso los sabios pueden a veces parecer estar temporalmente coléricos[2].
  6. Los filósofos de otras escuelas, sobre todo los estoicos, cuestionaban esta enseñanza de que la ira pudiera ser natural[3]. 18. Filodemo argumentó esto de varias maneras. 19. Primeramente, dijo que la cólera era con frecuencia inevitable y comparó la deuda de la cólera con personas que voluntariamente nos han hecho daño con la deuda de gratitud que tenemos con las personas que voluntariamente nos han beneficiado al enseñarnos filosofía o con otros bienes. 20. Visto de este modo, se acentúa la deseabilidad de buena voluntad entre los hombres y mujeres.
  7. Este asunto de acción voluntaria es importante por razones observables y obvias. 22. Nunca una persona racional ha debido sentir agradecimiento o cólera hacia cosas inanimadas o al azar y al destino, pero sí hacia entidades vivientes. 23. De modo que la cólera puede ser natural cuando resulta de daños producidos voluntariamente por otras entidades vivientes.
  8. Filodemo explica incluso la fenomenología de la cólera en el hombre o mujer racional: empieza como un punzado o golpe leve, algo que yo llamaría indignación inicial, y luego se va volviendo mas aguda en medida que incrementa la indignación, hasta que se manifiesta en cólera cuando la persona endosa y afirma este punzado inicial.
  9. Una buena regla para medir si la cólera es natural, es ver si el daño que la origina representa una amenaza contra los bienes naturales y necesarios, si puede remover la vida o seguridad, la salud del cuerpo o la felicidad. 26. La ira racional es moderada, calculada.
  10. Entonces, en estos casos la furia no es un mal, sino que la furia puede ser un bien siempre y cuando sea breve y tenga un origen en una disposición virtuosa. 28. Es decir, bajo estas circumstancias la cólera puede ser un bien, puede ser virtuosa y racional cuando un daño es es producido de manera voluntaria, y hasta los sabios y hombres virtuosos naturalmente la experimentan y es inevitable.
  11. Otro ejemplo dado para justificar este concepto de la cólera racional y natural es por medio de dar tres posibles reacciones a un daño o perjuicio voluntario que se nos haya hecho. 30. La primera es indiferencia, la cual podría darse, pero esta posibilidad es algo forzada. 31. La segunda es hostilidad, que es la mas natural y esperada. 32. La tercera es expresar amistad hacia nuestros abusadores, la cual sería estúpida.
  12. El reconocimiento de la cólera natural es importante por otra razón: nos ayuda a entender los potenciales peligros de otras filosofías éticas como el estoicismo, que idealiza la resignación como una virtud y enseña a reprimir las emociones naturales sin cualificar de donde proceden ni como canalizarlas sana y productivamente, o el cristianismo, que enseña a dar la otra mejilla.
  13. Estas filosofías éticas perpetúan innecesariamente las injusticias sociales que podrían ser resueltas por métodos de resolución de conflictos, a veces no-violentos como el boycott, o el salir del armario y exponer a nuestros agresores a la vergüenza y escrutinio públicos. 35. En ocasiones los remedios han sido algo violentos, como necesariamente fueron la independencia de India bajo Ghandi y el movimiento de derechos civiles americano, a pesar de los esfuerzos no-violentos. 36. Pero a la largo plazo, si consideramos los beneficios, como se ha removido en gran parte la explotación económica imperial de India y la humillación racista en el sur, estos hechos han pasado el cedazo del cálculo hedónico y valieron la pena.
  14. En estos casos y muchos otros, vemos que la cólera natural y racional produce causas a las cuales nos podemos dedicar y que nos pueden ennoblecer. 38. Es a esto que se refiere Filodemo cuando habla de “disposiciones virtuosas” subyacentes a nuestra cólera natural y racional.
  15. Estos y otros casos de indignación y exposición pública de cólera han producido con frecuencia grandes cambios sociales y en las relaciones humanas. 40. Si los que llevaron a cabo estos actos, hubieran caído en los errores de la filosofía cristiana (de amar y abrazar la cruz y la victimación) o estoica (de amar la resignación como una virtud falsa, innecesaria e impráctica), se hubiera perpetuado enorme dolor por muchas generaciones en todos estos casos de manera innecesaria. 41. No hay progreso social mientras no se permite que la cólera racional, natural se exprese y cambie el mundo.
  16. Las próximas dos formas de cólera no son naturales, sino que son patológicas e irracionales aún cuando a veces son al principio naturales. 43. La cólera constante, o adictiva, es una enfermedad del alma. 44. Su continuidad impide que se puedan disfrutar completamente todos los deleites tan sumamente importantes disponibles en la vida, al igual que a la vez es responsable de muchos males.
  17. Al igual que la depresión (que es tristeza crónica), la cólera crónica es una destructiva enfermedad del alma caracterizada por síntomas particulares. 46. Es una ira obsesiva con respecto a la venganza, persistente, fuera de control, intensa y violenta. 47. Un síntoma particular de esta segunda forma de cólera es que se lleva hasta la tumba, y otro síntoma es que con frecuencia los padres se la enseñan a sus hijos, y a los hijos de sus hijos, dejando un triste legado de violencia, déficit de comunicación y falta de amor.
  18. La última es la furia: un nivel de cólera excesivo que raya en la locura y merece otro nombre. 49. La persona disfruta imaginar o activar el castigo del enemigo de manera instantánea. 50. Filodemo describe la furia como “salvaje” e irracional, es decir, no corresponde con el punzado y las indignaciones iniciales de la furia racional ni puede derivarse del cálculo hedónico porque nos lleva a hacer cosas que no producen mayor placer que dolor a largo plazo.
  19. Esta locura es temporera pero es importante diagnosticarla porque puede generar muchos males. 51. Quien la sufre, se castiga a si mismo de la peor manera. 52. Sin embargo, incluso el sabio la experimenta a veces, aunque Filodemo dice que es “una furia breve y, por así decirlo, abortada”. 53. Es decir, el sabio es un ser natural sujeto a la condición natural de mortalidad y dolor, pero no se vuelve demente por su causa ni considera la furia una debilidad. 54. Lo importante es someter estos impulsos de indignación a la razón y al cálculo hedónico.
  20. En un pasaje, Filodemo habla de como los hombres imitan de manera grotesca la cólera de los dioses. 56. La creencia en dioses coléricos no necesariamente produce neurosis, pero sí a veces las fábulas se prestan para legitimarlas. 57. El maestro culpa a los poetas por esto, aunque en el caso del dios abrahámico tendríamos que hablar de los profetas, por haber imaginado la ira de un dios que envía plagas, mata niños inocentes y ordena actos de genocidio y violencia en términos tan grotescos.
  21. Filodemo explica que el colérico por adicción o el furioso irracional no pueden avanzar en la filosofía. 59. Es necesario un compromiso consigo mismos, con su ataraxia y con la terapia cognitiva para avanzar y poder vivir una vida placentera.
  22. Uno de los tratamientos antiguos consistía en la técnica de ver ante los ojos. 61. En esta técnica, el guía epicúreo confronta al paciente con las consecuencias de la furia crónica como una visión vívida donde las repercusiones y efectos de la furia en las relaciones y en la habilidad de disfrutar la vida a diario se presentan claramente como si estuvieran presentes aquí y ahora.
  23. Esto se hace usando la retórica. 63. Es un ejercicio verbal para el guía y uno de visualización para el paciente. 64. La práctica requiere que se le atribuyan detalles y una identidad horripilante a la furia, para que sea vista como un enemigo del alma.
  24. Los rasgos físicos de la furia eran usados en descripciones de síntomas por los filósofos helénicos como parte de la técnica de vilificar el vicio. 66. Se le mostraba al paciente la pérdida de apoyo de amigos, la lejanía de familiares, la posible pérdida de empleo y oportunidades por causa de conducta colérica, etc. 67. De este modo, la persona colérica puede internalizar el daño que produce su condición e incrementar su compromiso con la imperturbabilidad.
  25. Entre las otras terapias y medicinas, se usaban los razonamientos, como el cálculo hedónico, y los argumentos. 69. Estos últimos consisten en personificar la disposición que produce la cólera constante y presentarle argumentos racionales para que cambie. 70. Este tipo de terapia cognitiva puede darse en contextos creativos, como un diario, una dramatización o una conversación imaginaria, es decir se puede escribir o decir en alta voz.
  26. Esta idea de que debemos proteger nuestras cabezas se entiende de modo metafórico al igual que físico. 72. Un remedios usado es el lavado de cabeza, que consiste en echar agua tibia y fresca en la corona, la nuca y las sienes para calmarnos si estamos confusos, cansados o iracundos.
  27. La autarquíatambién es un remedio preventivo contra la cólera. 74. Filodemo dijo que mientras menos nos importan las externalidades, menos furia tenemos. 75. La furia depende de nuestras vulnerabilidades y a lo que nos exponemos, por lo tanto debemos ser auto-suficientes.
  28. Perder la cabeza por causa de la cólera siempre ha producido enormes dificultades para muchas personas, y hay fábulas e historias en todas las culturas que nos advierten de sus peligros. 77. Por esto, debemos mantener siempre refrescada la cabeza y cultivar la ataraxia.
  29. Estos han sido los razonamientos sobre la guía moral del maestro Filodemo concerniente a la ira.

Notas:

[1]          Adaptados del libro Cultivando el jardín epicúreo, de la traducción al francés del texto de Filodemo (La colère) en Les Epicuriens y de los comentarios de Elizabeth Asmis en su artículo The Necessity of Anger in Philodemus’ On Anger en el libro Epicurus and the Epicurean Tradition.

[2]          Este verso es una cita directa de Filodemo.

[3]          Las categorías de natural o no-natural y de racional o irracional aplican a la ira, según si es justificada. También la categorizamos como útil o inútil, es decir, la furia puede canalizarse con prudencia de modo que produzca un bien mayor, o puede canalizarse de manera imprudente y producir muchos males o producir nada. Y puede ser virtuosa o viciosa, dependiendo de la disposición subyacente.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s