Razonamientos sobre el pergamino “De los métodos de inferencia” de Filodemo

El siguiente comentario concierne el pergamino de Herculano titulado “De los métodos de inferencia” de Filodemo, que es parte de Epítome: Escrituras epicúreas. Es la única obra epicúrea de lógica que sobrevive de la antigüedad.

  1. Razonamientos sobre Métodos de inferencia[1], la única obra antigua sobre la lógica que nos ha llegado hasta hoy en nuestra tradición, en la que Filodemo argumenta contra los filósofos que dependían en gran medida de silogismos y malabares verbales o de lógica para determinar verdades.
  2. Primeramente, la doctrina atomista enseña que la realidad existe y puede ser captada directamente con nuestras facultades. 3. Para lograr la certeza, debe haber criterios, y también chequeos y balances, por los cuales juzgamos cuales cosas son reales. 4. Nuestros maestros nos enseñan que estos criterios son el Canon[2], nuestra conexión con la realidad. 5. El Canon incluye tres conjuntos de facultades: los cinco sentidos, el principio del placer y aversión, y las anticipaciones.
  3. Debido a que opinamos que la verdad puede ser discernida con certeza, somos dogmáticos: creemos que las nuevas verdades deben estar en sinfonía con verdades establecidas previamente y respetamos el proceso de acumular conocimiento por medios empíricos y científicos. 7. También creemos que el conocimiento y la certeza pueden ser obtenidos, y que vale la pena obtenerlos.
  4. La razón tiene un rol secundario, recibiendo y procesando la información sobre la naturaleza de las cosas que recibimos del Canon. 9. Los tres conjuntos de facultades en el Canon dan datos crudos a la razón, que luego hace sentido de estos datos. 10. Los datos en sí son irracionales o pre-cognitivos, y cualquier error que suceda con respecto a estos datos es un error de cálculo, de la razón, de lógica.
  5. Algunos han argumentado que las anticipaciones tienen un aspecto cognitivo. 12. Pero otros dicen que fue la determinación de Epicuro destronar a la razón y establecer la naturaleza como la norma[3].
  6. El tratado sobre métodos de inferencia explica la idea de los signos, que son síntomas o indicios de que algo está ahí y es real. 14. Estos signos los recibimos por medio de nuestras facultades. 15. Del signo, se obtiene lo que vemos, que cae dentro del Canon, y lo que podemos inferir, que no lo está y puede estar sujeto al error. 16. Las controversias claves en el texto tienen que ver con la forma en que podemos saber con certeza que nuestras inferencias llevan a confirmar la verdad, ya que constituyen conocimiento indirecto que no está arraigado en nuestra experiencia inmediata o en evidencia.
  7. Las inferencias pueden ser de dos tipos: las inferencias generales extraen información genérica de un solo hecho concreto y las inferencias particulares sacan conclusiones muy específicas acerca de un hecho concreto. 18. El método epicúreo de establecer la verdad es el razonamiento por analogía, por extensión, y por comparación a las cosas que ya conocemos porque son claras.
  8. Una de las principales objeciones planteadas por otras escuelas tuvo que ver con la forma en que los epicúreos sacamos conclusiones no evidentes genéricas de fenómenos concretos observados. 20. Estas discusiones se centraron en cómo hay muchos casos únicos y excepciones a las cosas que por lo general se perciben.
  9. Para justificar esta tendencia a generalizar, los epicúreos citan el principio de lo inconcebible, el cual podemos simplificar llamándole sentido común. 22. Cuando algo entra en conflicto con un hecho conocido, es inconcebible. 23. Dice el maestro: “Esto se ha observado que es una propiedad de aquello en todos los casos que hemos observado, y hemos observado muchas criaturas variadas del mismo género que tienen diferencias mutuas en todos los demás aspectos, pero que todas comparten ciertas cualidades comunes[4]. 24. Por ejemplo, es inconcebible que un hombre sea inmortal, porque todos los hombres que existieron en el pasado han muerto y no hay casos conocidos y empíricamente verificados en sentido contrario, por lo que es justo esperar que todos los hombres que viven hoy también morirán.
  10. Podemos llamar a esto el argumento de la falta de excepciones conocidas: puesto que se sabe que todos los hombres mueren y no tenemos ninguna razón para sospechar que los hombres fuera de nuestra experiencia directa son inmortales, entonces podemos concluir que todos los hombres son mortales. 26. No hay caso que nos lleve a lo contrario.
  11. También es inconcebible que un árbol pueda jamás tener pulmones o nariz, o que le crezca pelo o plumas, porque nunca en nuestra experiencia hemos visto eso. 28. Lo esencial es preguntarnos si nuestros sentidos nos proporcionan un ejemplo en el que podamos descansar nuestro argumento, y no dejarnos confundir con silogismos o con lógica a pesar de que nunca hemos visto o tocado o sentido un ejemplo de lo que están hablando. 29. Y a menos que se pueda apuntar a la evidencia de los sentidos como prueba de que cada parte del silogismo[5] es cierto, podría ser inconcebible que el silogismo sea verdad.
  12. Si las premisas de un silogismo pueden ser validadas por la evidencia y el Canon, un silogismo puede ser válido; si no están basadas en ninguna evidencia ante los sentidos o si están en conflicto con la realidad observable, no es válido; punto.
  13. Insistimos en la autoridad del Canon, de la evidencia presentada ante el tribunal de nuestras facultades naturales. 32. El grado de certeza de una inferencia a menudo guarda relación con la cantidad de variación observable. 33. Ergo, además de los casos en que no hay excepciones conocidas, también puede haber casos en que las excepciones son pocas o limitadas a condiciones muy específicas, lo cual limita lo que se puede inferir con base en la evidencia. 34. Por ejemplo, podemos establecer con certeza las acciones de ciertos venenos, pero sólo analogías relativas pueden establecerse sobre la bondad o maldad de los alimentos.
  14. Cualquiera que infiere bien acerca de los objetos no percibidos, observa cuidadosamente la variedad múltiple de las apariencias con el fin de estar seguro de que no hay pruebas contradictorias. 36. Considera que es imposible que la naturaleza de las cosas y su relación entre sí sean incompatibles con las apariencias[6].
  15. Puesto que no somos muy aficionados del lenguaje oscuro en el epicureísmo, preferimos decir que llegamos a la conclusión o calculamos esta noción de ese hecho, en lugar de hacer uso de los términos técnicos que casi nadie usa. 38. De hecho, en muchas de nuestras conversaciones con los lógicos terminamos concluyendo que la lógica hace que muchas veces las cosas sean más difíciles y complicadas de lo que tienen que ser, o de lo que son por naturaleza.
  16. Veamos el ejemplo de un silogismo para entender porque el Canon importa. 40. Dios es el más grande; los ángeles trabajan para Dios; por lo tanto, los ángeles no son los seres más grandes en el cosmos. 41. Aquí podríamos remplazar a Dios por Krishna, o Alá, o cualquier nombre favorito para la deidad; y podríamos remplazar ángeles con genios o hadas; el efecto es el mismo. 42. El silogismo anterior es perfectamente válido. 43. Tiene dos premisas y una conclusión que son internamente consistentes: hay un ser cósmico que es el más grande, y criaturas inferiores a este ser, ergo estas criaturas no son los seres más seres, son secundarios. 44. Un teólogo estaría feliz con este silogismo perfectamente lógico. 45. Para nosotros los materialistas, sin embargo, la falta de evidencia de la existencia de tal o cual Dios y de ángeles que le sirven representa un problema grave. 46. Las premisas y, por lo tanto, la conclusión, deben todas ser falsas o debemos abstenernos en juzgar a menos que, y hasta el momento en que, podamos corroborarlas con nuestras facultades.
  17. Los maestros favorecieron el método de similitud, donde inferimos a partir de una muestra finita a toda una población, o inferimos a partir de la conducta de organismos microscópicos hacia los átomos o los cuerpos en el cielo. 48. Si nuestros opositores están en lo cierto, nuestro método por error proyectará características que pertenecen a signos observados en nuestra experiencia hacia objetos fuera de nuestra experiencia a los que no pertenecen. 49. Por ejemplo, los átomos tendrían color porque las cosas en nuestra experiencia lo tienen, y además excluiríamos posibilidades que existen debido a que no están en nuestra experiencia[7].
  18. Sin embargo, debemos responder a este argumento mediante el uso de un ejemplo final, que es de especial interés porque nos confronta con lo que sucede cuando hay una única excepción: el ornitorrinco, un mamífero acuático que pone huevos y tiene pico, como los pájaros. 51. Usemos un silogismo que hace sentido: no hay mamíferos que ponen huevos; el ornitorrinco es un mamífero; por lo tanto el ornitorrinco no pone huevos.
  19. El silogismo anterior es válido, y si no damos importancia a la evidencia, nos veríamos obligados a concluir que el ornitorrinco no pone huevos, excepto que lo hace. 53. El Canon y la evidencia producen conclusiones precisas sobre asuntos tanto raros como comunes, y no lo hacen necesariamente los silogismos, ni la lógica, ni los juegos intelectuales o de palabras. 54. Antes de descubrir los ornitorrincos, el silogismo se habría considerado correcto; ahora ya no. 55. Y es sólo por la evidencia que estamos obligados de manera irresistible a ampliar o retar la definición de un mamífero, y nunca por medio de los silogismos.
  20. De igual modo, toda fórmula lógica, para comprobarse con certeza firme, tiene que comparecer ante el Canon, nuestra conexión con la realidad.

Notas:

[1]             Basado en Philodemus: On Methods of Inference, A Study in Ancient Empiricism, editado con traducción y comentario de Phillip Howard De Lacy y Estelle Allen De Lacy.

[2]             El Canon significa la medida, o la vara de medir, y es la autoridad última para nosotros. El Canon nos libera de las autoridades tradicionales porque nos dirige hacia nuestras propias facultades. Es comparado con un trípode porque descansa en los tres criterios aquí mencionados. El Canon es también un libro que escribió Epicuro, que no sobrevivió hasta nuestros tiempos, donde el expone toda su epistemología, o teoría del pensamiento. El libro era tan reverenciado que era llamado “el libro que cayó del cielo” a modo de comedia entre los epicúreos.

[3]          Este verso es una cita de Norman DeWitt, y el previo es el contra-argumento de Cyril Bailey. La controversia entre sus dos posturas representa dos interpretaciones distintas del Canon. Ambas son expuestas aquí para el beneficio de los pupilos.

[4]          Este verso es el Fragmento XXXV del pergamino. El ejemplo clásico que cita tiene que ver con que a pesar de los distintos tipos de seres humanos que existen, todos son mortales.

[5]          El silogismo se define como inferencia, conclusión, computación o cálculo.

[6]          Versos 35-36 son del Fragmento XXXIII del papiro.

[7]          Los versos 48-49 se atribuyen a James Allen, autor de Inference from Signs: Ancient Debates About the Nature of Evidence, el cual sirvió como una de las fuentes para estos razonamientos.

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