En memoria de “Los Hombres”

Epicuro nos enviará inmediatamente como embajadores a Metrodoro, Hermarco y Polieno. – Epístola de Leoncia a Lamia.

¡Feliz vigésimo a todos los epicúreos dondequiera que estén! En su Testamento Final, Epicuro estipuló que las fiestas del día 20 de cada mes debían continuar en memoria de él y de su querido amigo Metrodoro tal y como era “la costumbre establecida” antes de él morir. Hoy escribo en celebración de “los Hombres” (Ha Androi). Así le llamaron los primeros epicúreos a los fundadores de la tradición, Epicuro de Samos y sus embajadores Metrodoro de Lámpsaco, Hermarco de Mitilene y Polieno de Lámpsaco. Cada día veinte, los recordamos a ellos, y también a otros epicúreos de importancia que vinieron luego.

Siempre debemos orientar nuestro discurso al beneficio de aquellos que están sólidamente armados para la felicidad: nuestros discípulos. – Epicuro de Samos, Sobre la naturaleza, Pergamino 28

La vida de Epicuro es una lección de sabiduría. Guía a sus discípulos con su ejemplo, incluso más que con su precepto … Muchos de nosotros hemos tenido malos hábitos, muchos fuimos malvados, tuvimos pasiones violentas. Que se corrijan nuestros hábitos, se modifiquen nuestras propensiones, y se refrenen nuestras pasiones, todo eso se debe a Epicuro … él me ha hecho probar los dulces de la inocencia y me ha llevado a la calma de la filosofía … El candor, como ya has dicho, es una característica prominente de su mente, la corona de su carácter perfecto. – Metrodoro, en Varios días en Atenas

Hermarco fue el único entre los fundadores que estuvo allí desde antes de la misión de enseñanza de Epicurus, y hasta en el momento de su muerte cuando, reporta Filodemo, ayudó al Hegémone, “lo envolvió en un sudario y mantuvo vigilia junto a sus restos “–testimonio del tierno amor que existió entre los primeros amigos de Epicuro que habían envejecido juntos en la filosofía y eran como familia.

Se le han atribuido algunos de los dichos existentes en nuestra tradición, y se cree que era casi exclusivamente vegetariano y que consideraba que comer carne era un deseo innecesario porque no contribuye al mantenimiento de la vida sino a una variación en el placer.

Un joven que ama la gloria, ¡qué maldad precoz! – Metrodoro de Lámpsaco

Bust of Metrodorus and Epicurus

Busto doble de Metrodoro y Epicuro

Metrodoro de Lámpsaco fue conocido como un gran administrador, lingüista y economista, como sofos (sabio) por los epicúreos y como “casi otro Epicuro” por Cícero.

Nació en 330 antes de la Era Común en Lámpsaco, y murió en 277 AEC, siete u ocho años antes de la muerte de Epicuro, a quien nunca abandonó excepto una vez durantes seis meses que pasó en su tierra natal. Tuvo una amarga disputa con su hermano Timócrates, quien no estaba de acuerdo con ciertas doctrinas claves de la escuela.

Te he anticipado, Fortuna, y me he consolidado contra tus ataques secretos. Y no nos entregaremos como cautivos a Ti o a cualquier otra circunstancia; sino que cuando sea hora de irnos, escupiendo con desprecio la vida y todos los que aquí vanamente se apegan a ella, dejaremos la vida dando un alto grito triunfal y glorioso de que hemos vivido bien. – Sentencia Epicúrea 47

El estudio de la naturaleza no crea hombres que disfrutan de ostentar y hacer muestras de su educación para impresionar a los muchos, sino hombres que son fuertes y auto-suficientes y que se enorgullecen de sus cualidades personales, no en las que dependen de circunstancias externas. – Sentencia Epicúrea 45

Filodemo informa que a Metrodoro le interesaba mucho delinear doctrinas relacionadas a la economía. Llevó a cabo evaluaciones cuidadosas sobre cómo adquirir y preservar riqueza de acuerdo con los principios elementales del epicureísmo y la aplicación del cálculo hedónico.

El buen hombre es un buen administrador; El hombre malo también es un mal administrador, tal como ha demostrado Metrodoro. – Filodemo de Gadara.

Además, es posible resumir algunas de las tesis de Metrodoro con respecto a las fuentes de las cuales se puede obtener riqueza, así como la manera en que se puede preservar. Sin embargo, constantemente acentuó como un hecho que encontrar ocasionalmente perturbaciones, preocupaciones y problemas es mucho más ventajoso para el mejor modo de vida posible que la opción opuesta. – Filodemo de Gadara.

A partir de éstas citas, queda claro que Metrodoro fue un gran defensor de la autarquía, que se traduce como soberanía personal o autosuficiencia. Él creía que un sabio tenía que ser autosuficiente y que no dependía de factores externos, ni dejaba al destino nada que fuera esencial para la felicidad. Él nos enseña que siempre debemos tratar de dominar las cosas que podemos controlar y que conciernen a nuestra felicidad. Por lo tanto, Norman DeWitt dice que mientras todos los filósofos dicen que la vida no-examinada no vale la pena vivirla, los epicúreos agregan que “tampoco vale la pena vivir la vida no planificada“.

Polieno de Lámpsaco era hijo de Atenodoro, fue matemático, y era considerado un hombre amable y digno de confianza. Murió antes de Epicuro en 286 AEC. Filodemo en su pergamino De la crítica franca menciona que Metrodoro describió a Polieno como “bastante sentencioso … a menudo insinuándose en conversaciones y bastante sociable“. Aquí hay dos citas de él que encontré en el libro Les Epicuriens:

Cuanto más beneficie a su amigo, más servirá a su propio interés. De hecho, la amabilidad provocada por estos beneficios volverá a nosotros.

El hábito nace de las cosas pequeñas, pero (los malos hábitos) adquieren vigor a través de (nuestro) abandono.

Este último fragmento me recuerda a la concepción materialista de identidad de Will Durant, que dijo: “Somos lo que repetidamente hacemos. La excelencia no es un acto, sino un hábito“. A raíz de la descripción como “sentencioso”–cuyo sentido original era lleno de sentido o sabiduría--y de que sabemos que Polieno dedicó un pergamino al problema de las Definiciones, podemos imaginarlo muy cuidadoso a la hora de elegir palabras para que su discurso sea claro y conciso. Para que se le haya considerado una importante figura fundacional, podemos suponer que debe haber influído enormemente, y ejemplificado con brillantez, la práctica epicúrea de la parresía (crítica franca) y la suavidad en el habla que caracterizaba a los epicúreos antiguos. Se sabe que Polieno solía usar proverbios y adagios poderosos. Era genial en la conversación, pero no hablaba ociosamente. Sus palabras eran útiles y provechosas para aquellos que tuvieron el placer de su compañía.

Así que estos son los embajadores de Epicuro: Hermarco el amigo leal, Metrodoro el buen administrador, y el elocuente y sociable Polieno.

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