Argumentos epicúreos contra el racismo

El siguiente ensayo fue escrito originalmente por Hiram Crespo y traducido por Jesús Guevara.

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El espectáculo tipo reality show de la política y la sociedad contemporánea en nuestro rincón del mundo en los últimos años ha revelado el ascenso del racismo (y nuestro eufemismo favorito para ese fenómeno, el “nacionalismo blanco”). Proliferan los esfuerzos para normalizar el racismo manifiesto, incluso en los círculos más altos de poder. Como epicúreos, siempre debemos pensar en las formas en que las doctrinas epicúreas se aplican a nuestros problemas del mundo real, e intentar articular qué orientación moral podemos encontrar en nuestra tradición para los problemas contemporáneos, siempre asegurándonos de que nuestras consideraciones sean coherentes con el resto de nuestra cosmovisión.

Estos son algunos de mis pensamientos sobre el tema del racismo, relacionado a varias enseñanzas epicúreas:

ESTAR ORGULLOSO DE NUESTRAS CUALIDADES PERSONALES

El estudio de la naturaleza no crea hombres que sean fanáticos de la jactancia y la charla o que muestren una cultura que impresione a los muchos, sino hombres que son fuertes y autosuficientes, y que se enorgullecen de sus propias cualidades personales, no de las que dependen de circunstancias externas.” – Sentencia Vaticana N.º 45

La Sentencia Vaticana N.º 45 es un excelente punto de partida en esta discusión, en particular la parte referida al “enorgullecerse de sus propias cualidades personales, no de aquellas que dependen de circunstancias externas”.

Téngase en cuenta que esto está vinculado al “estudio de la naturaleza”, lo que significa que esta es una conclusión a la que llegamos después de observar cuidadosamente la naturaleza de las cosas. Creo que esto se relaciona con el hecho de que, cuando observamos personas, observamos individuos y sujetos concretos, y debemos juzgarlos como tales, no como abstracciones (“un español, un argentino, un indio, un chino”), no como objetos idealizados y no individualizados. Somos capaces de formar con éxito relaciones intersubjetivas con otros cuando les permitimos su individualidad, en lugar de proyectar nuestros valores o prejuicios. Parafraseando a Varios días en Atenas: “Los estoicos / idealistas ven a la humanidad (en abstracto), los epicúreos ven a hombres y mujeres (concretos, individuales)”.

Los mortales no pueden elegir en qué raza, casta, etnia, tribu o nación nacen. Esto es puramente accidental, y no tiene nada que ver con lo que uno merece o gana, con lo que uno ha sacrificado o luchado. La filosofía requiere que cada individuo sea responsable del contenido de su propio carácter, sus propias cualidades y hábitos. Esto es un reflejo de nuestro verdadero valor, y de esto tenemos derecho a estar orgullosos.

LAS RAZAS COMO COMUNIDADES PLATÓNICAS

El epicureísmo es una filosofía de la amistad, y pocas cosas son tan tóxicas para la amistad como la política. En medida en que la definición de raza sea política, el discurso racial es discurso político.

Si quisiéramos preguntar qué es lo más opuesto a la amistad y la más fructífera de las aversiones, veríamos simplemente que es la política. – Filodemo de Gádara

Además, debemos preguntarnos cuál es la naturaleza de la “identidad” racial. ¿Es real, o es un artefacto cultural, una construcción inventada por la gente? ¿Cuál es el estado ontológico de la “raza”, así como la usamos en nuestro discurso convencional? Si investigamos esto, tenemos que concluír que las comunidades raciales son comunidades imaginarias. Son comunidades platónicas.

Se nos viene a la mente el número de Dunbar: el antropólogo Robin Dunbar hizo un estudio que intentó evaluar cuántas relaciones REALES e interpersonales es capaz de procesar el cerebro humano, en promedio, y obtuvo la cifra 147.8 … es decir, los miembros de nuestra especie tienen la capacidad neurológica de formar no más de 150 verdaderas amistades en promedio.

Esta es nuestra comunidad natural, nuestra comunidad real experimentada y vivida. Cualquier “sentido de comunidad” más allá de esto, por lo tanto, se considera una comunidad imaginada. Es puramente platónica o política. El no reconocer esta distinción puede conducir a grandes peligros para nuestra felicidad. Podemos terminar sacrificando nuestras vidas, o nuestros valores más importantes y apreciados, por el bien de un colectivo imaginado, y perdemos de vista por completo las cosas que realmente hacen que valga la pena vivir, destruyéndolas.

Los políticos, los inversionistas petroleros y otros que desean beneficiarse de la guerra, a menudo recurren a los sentimientos nacionalistas para explotar el sentido de pertenencia imaginada de la gente para sus propios fines. La mayoría de las guerras y los actos terroristas (ya sea por el bien de “la raza blanca”, o “nuestro pueblo”, o “la nación”, o ya sea por el “islam”, el “cristianismo” o “la comunidad musulmana”) se inspiran en la lealtad a las comunidades imaginarias, que instrumentalizan al individuo y cuyas narrativas monopolizan el sentido de identidad de las personas y reemplazan a las narrativas de nuestras comunidades naturales. Esto es del Libro de la Comunidad:

Toda instrumentalización de una comunidad y de las personas que la forman es destructiva.

Los epicúreos tenían razón: no somos “animales políticos”. No son las decisiones mayoritarias ni los juegos de poder los que nos hacen más plenamente ser quienes somos, sino la libertad personal basada en la responsabilidad, la pertenencia y el aprendizaje con aquellos con quienes hemos decidido vivir.

Los epicúreos (sabían que una comunidad debe protegerse contra muchas de las batallas partidistas de la polis … Ellos) también crearon una defensa abrumadora contra las grandes historias teológicas. Hoy, estos dioses se han convertido en “comunidades imaginadas”: patria, clase, género … Pero el efecto es el mismo: obligar al individuo a mostrar lealtad a los seres imaginarios con quienes es imposible conversar y negociar. Y dado que la conversación es imposible con una divinidad, un país o una clase social, todos ellos son reemplazados por objetos mágico-simbólicos …

… Aceptar el nacionalismo significa, tarde o temprano, aceptar la subordinación de la comunidad real de trabajo, vida y afecto a la comunidad imaginada de la nación.

Este último párrafo también podría igualmente aplicarse al “racismo”.

EUMETRÍA SE REFIERE A LA AMISTAD, NO A LA RAZA

El que mejor sabía cómo enfrentar el miedo a los enemigos externos hizo una familia con todas las criaturas que pudo; y aquellos con los que no podía hacerlo, de todos modos no los trataba como extraños; y donde encontró incluso esto imposible, evitó toda asociación y, hasta donde fue útil, los mantuvo a distancia.” – Máxima Capital N.º 39

La doctrina anterior probablemente se origina en el affaire Timócrates en los inicios del Jardín, donde uno de los hermanos de Metrodoro se declaró enemigo del epicureísmo. En los últimos años, ha sido reelaborada por personas como Michel Onfray, que acuñó la palabra eumetría para referirse a la distancia correcta, o la distancia segura, que debemos mantener con cada persona.

Los epicúreos invocan la Máxima Capital N.º 39 cada vez que queda claro que la amistad con una persona en particular es imposible. Sin embargo, no hay indicación alguna de que esta doctrina diga o implique que la filosofía cosmopolitana de Epicuro debería excluir ciertas razas o etnias. Las personas de cualquier etnia pueden tener opiniones epicúreas. En la antigüedad, los eruditos epicúreos enviaron misioneros a Asia, y algunos de los epicúreos más prominentes eran de lo que hoy es Líbano y Siria (Luciano de Samosata, Filodemo de Gádara, Diógenes de Sidón). En nuestras comunidades epicúreas en línea, hemos visto principalmente personas de ascendencia europea, pero también hemos visto negros, hispanos, y tuvimos un sincero estudiante epicúreo cuyos ancestros eran del Punjab (norte de la India), nuestro viejo amigo australiano Amrinder Singh, que descanse en paz. (Amrinder era entusiasta de pequeños aviones y murió en un accidente aéreo. La foto que ven lo muestra con la imagen del cerdo epicúreo de Herculano en su casco.)

Y así, la Máxima Capital N.º 39 nunca debe usarse como una excusa general para enmascarar el racismo. Este fue el mensaje que los invitados encontraron en la puerta del Jardín en Atenas:

¡Bienvenido!

¡Aquí haces bien en quedarte!

¡Aquí nuestro mayor bien es el placer!

En su libro contra el uso de palabras vacías, Epicuro dice que “pensamos empíricamente sobre acciones basadas en los resultados observados de cualquier curso de acción”. La Sentencia Vaticana N.º 28 dice que “por el bien de la amistad debemos correr riesgos”. Los riesgos menores que conlleva dar la bienvenida a los recién llegados y hacer nuevos amigos son inherentes a la misión de enseñanza de los Jardines epicúreos. Por lo tanto, tiene sentido que el Jardín hubiera sido un espacio acogedor y que, solo SI y DESPUÉS de que un individuo en particular haya demostrado su incapacidad para ser un buen amigo, la persona sería rechazada (según la Máxima Capital N.º 39), y no antes a ese momento. De esta manera, nuestro rechazo de un delincuente social debe tener base empírica y ser consistente con la idea de que debemos correr riesgos por el bien de los placeres necesarios de la amistad. Estos problemas surgen a menudo en el transcurso de la administración de foros epicúreos en línea, pero el principio se aplica en nuestra vida social en general.

Espero que esto sea solo el comienzo de una conversación muy importante entre nosotros. Para resumir, presento estos tres argumentos epicúreos contra el racismo, todos los cuales son, en mi opinión, consistentes con nuestros métodos sistemáticos de estudio de la naturaleza:

  1. el de enorgullecerse de nuestras propias cualidades personales y no de las atribuídas a lo accidental o al azar.
  2. el que está a favor de la comunidad natural, en oposición a la comunidad platónica.
  3. el que está a favor de asumir los riesgos necesarios para la amistad, que incluye tener una comunidad acogedora de amigos verdaderos, en lugar de hostil, y solo juzgar empíricamente a los nuevos estudiantes de filosofía, es decir, “en función de los resultados observados”.

Un pensamiento en “Argumentos epicúreos contra el racismo

  1. Julian Mellado

    Estoy totalmente de acuerdo. Impresiona ver cómo el epicureismo es una filosofía que responde a los nuevos desafíos.

    Responder

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