La Epístola de Metrodoro a Timócrates

Traducción de otro ensayo original, escrito para SocietyofEpicurus.com.

Timócrates de Lámpsaco era el hermano de Metrodoro (uno de los fundadores del epicureísmo) y a la vez un apóstata de la primera comunidad epicúrea–aunque no un enemigo letal como el arquetípico Judas. Debido a sus lazos de sangre, Timócrates decía que “amaba a su hermano como nadie más y lo odiaba como nadie más“.

Sus diferencias se hicieron públicas en epístolas que se dirigieron entre sí, que luego circularon entre muchos que seguían las enseñanzas de la escuela o eran opositores interesados en los chismes y la controversia. Metrodoro también escribió una obra contra su hermano, y Timócrates una polémica contra Epicuro titulada Delicias.

Solo sobreviven fragmentos de terceras partes que citan estas fuentes. Aquí, citaré pasajes de la Epístola de Metrodoro a su hermano Timócrates, e intentaré interpretar el contenido escaso, pero esencial y útil, que está disponible.

El argumento del vientre

Parece claro que la enemistad de Timócrates hacia los epicúreos surgió por no aceptar que el placer es el fin que busca nuestra naturaleza, aunque muchas fuentes citan el centro de la controversia como la insistencia de Metrodoro de que el vientre es el “criterio” de todo lo que contribuye a la buena vida. Algunas personas han argumentado que la atribución de esto fue hecha por enemigos del epicureísmo para desacreditar la filosofía, y de hecho esto ha sido usado para burlarse de los epicúreos. Pero el “argumento del vientre” ha sido atestiguado muchas veces, y las epístolas entre los dos hermanos circularon lo suficiente como para parecer claro que muchos contemporáneos y comentaristas posteriores estaban al tanto de los detalles principales de la controversia.

Supongamos, por lo tanto, que Metrodoro realmente argumentó que “el asiento del bien es el vientre“, como se le atribuye. Y supongamos también que los primeros epicúreos eligieron cuidadosamente sus palabras para transmitir el significado deseado, ya que sabemos que por esto es que se les conocía, y también sabemos que criticaban el discurso poco claro y florido de los poetas y amantes de la retórica. No temenos razón para suponer que Metrodoro estaba hablando poéticamente para generar confusión. ¿Qué quiso decir con esto? Un proverbio sobreviviente puede ayudar a arrojar luz sobre esto.

Lo que no se puede satisfacer no es la barriga de un hombre, como piensan los hombres, sino la idea falsa de que la barriga necesita ser llenada sin fin. – Sentencia Vaticana 59

La inscripción epicúrea del muro de Diógenes es otra fuente para ayudarnos a interpretar el pasaje del vientre. Enseña que “los deseos que superan los límites fijados por la naturaleza” se encuentran entre las tres “raíces de todos los males, y a menos que los eliminemos, una multitud de males crecerá sobre nosotros“. Y la Doctrina Principal 20 establece que a la mente le corresponde comprender los límites establecidos por la naturaleza y domesticar la carne. También dice que “no debemos forzar a la naturaleza, sino persuadirla suavemente“.

Aquí, comenzamos a ver una forma en que la barriga podría ser un “criterio” (o una regla para medir) por el cual la naturaleza nos guía. La barriga nos enseña que solo necesitamos tanta nutrición, tanta comida y nada más. Si comemos en exceso, nuestra barriga nos avisa a través del letargo, el cansancio, la fatiga o la somnolencia. Si comemos muy poco o no comemos, nos avisa a través de punzadas de hambre. Literalmente gruñe como una bestia salvaje. Del mismo modo, solo necesitamos una medida natural de amigos y comunidad, una medida natural de riqueza, etc. Ni demasiado, ni muy poco. Y es la naturaleza la que establece estos límites.

Los epicúreos filosofamos con nuestros cuerpos, totalmente reconciliados con la naturaleza. Es interesante que Metrodoro describe la barriga como un “criterio“, si consideramos que esto es cierto y no una invención de los enemigos de la Escuela. En nuestra epistemología, el Canon (criterio de verdad) incluye facultades pre-racionales que proporcionan datos brutos de la naturaleza sin aportes racionales: audición, gusto, visión, placer y dolor, etc. Creo que lo que Metrodoro estaba argumentando es que debemos prestar atención al dolor y el placer del vientre como guías de la naturaleza para que podamos comprender mejor los límites establecidos por la naturaleza y darnos cuenta de lo fácil que es obtener los placeres naturales y necesarios.

El argumento del vientre también nos recuerda las concepciones nietzscheana y freudiana del animal humano como habitado por una multitud de impulsos e instintos irracionales que compiten por el control del vehículo de nuestros cuerpos y nuestras vidas. Somos animales racionales, pero eso no es todo lo que somos.

Los fundadores del epicureísmo enseñaban que deberíamos preocuparnos por nuestro estado mental mientras comemos. Epicuro comparaba el comer a solas con el comportamiento de leones y lobos, y les dijo a sus seguidores que se preocuparan tanto de con quién comían como de lo que comían.

Nuestra opinión sobre nuestra barriga, y nuestra relación con ella, ayudan a definir cuán felices y satisfechos estamos con la vida en general. Muchos trastornos alimentarios y de salud están vinculados a los estados psicológicos, la filosofía de la vida y el sentido de autoestima de las personas. Entonces, ¿no tiene sentido que una alimentación saludable también se correlacione con estados psicológicos saludables, una filosofía de vida saludable y un sentido saludable de autoestima?

Esto puede ser pura coincidencia, pero es una nota al margen interesante: sabemos hoy (aunque los antiguos no podrían haberlo sabido) que es en el vientre donde las “hormonas de la felicidad” como la serotonina y la anandamida son fabricadas por nuestros cuerpos, y que las bacterias en nuestro intestino juegan un papel crucial en nuestro estado habitual de felicidad o depresión.

Sobre la “necesidad” de salvar a Grecia

“No es necesario tratar de salvar a Grecia o conseguir de ella coronas de sabiduría; lo que se necesita es comer y beber, Timócrates, sin dañar el vientre mientras le damos alegría”. – Carta de Metrodoro a Timócrates

El pasaje anterior parece indicar algunas de las objeciones que Timócrates presentó contra la doctrina epicúrea. Parece haber defendido ideales como el patriotismo y actividades vanas como la fama o la gloria. ¿Quizás pidió la enseñanza de la filosofía en la esfera pública? Epicuro prohibió la práctica de sermones públicos a favor de los privados después de que los platónicos enojados lo exiliaron de la isla de Lesbos, su barco naufragó y estuvo en peligro de morir. Los argumentos de Timócrates parecen estar relacionados con la “necesidad” de aceptación y elogio de la gente común en la ciudad. La controversia de Timócrates puede haber inspirado las siguientes citas:

Nunca he deseado atender a las muchedumbres; por lo que yo sé ellos no lo aprueban, y lo que aprueban no lo sé.

Francamente, al estudiar la naturaleza prefiero hablar de revelaciones sobre lo que es ventajoso a todos los hombres aunque nadie lo entienda, en lugar de conformarme a la opinión popular y así ganarme la alabanza extendida de los muchos. – Sentencia Vaticana 29

A medida que envejeces eres como te exhorto a ser, y has reconocido la diferencia entre estudiar filosofía por ti mismo y estudiarla para Grecia. Me alegro contigo. – Sentencia Vaticana 76

Un espíritu anárquico y libertario sostuvo a la comunidad epicúrea temprana, que parece haber tenido una política estricta de separación de filosofía y estado. Epicuro no fue un filósofo de la polis, sino de su propia comunidad autosuficiente. No confiaba en la educación pública (como vemos en SV 76). Se puede argumentar que los primeros epicúreos criaron y educaron a sus propios hijos en el Jardín, y que los epicúreos modernos también deberían crear sus propios establecimientos educativos, como lo hizo Michel Onfray en Francia.

Del intercambio entre los dos hermanos, también parece que Timócrates estaba haciendo argumentos en defensa general de las virtudes que formaban parte de la convención cultural griega:

Además, no comprarían por un centavo todas las virtudes si estuvieran separadas del placer. – Epístola de Metrodoro a Timócrates

Sobre la vida pública

Si bien el adagio lathe biosas (“Vive desconocido“)–que fue atribuído a los primeros epicúreos–se malinterpreta fácilmente y con frecuencia como un llamado a vivir una vida monástica, lo cual no era, la controversia de Timócrates puede proporcionar un ejemplo de un instante en que los epicúreos denunciaron la vida pública. Timócrates, al contrario, parece haber defendido el deseo de recibir la aceptación de la gente común, incluso de los extraños. Este deseo no es natural ni necesario, según la ética epicúrea.

Sobre este último punto, Diógenes de Oenoanda en su inscripción en el muro epicúreo, dijo lo siguiente:

Diógenes afirma que “la suma de la felicidad es nuestra disposición, de la cual somos amos”, por lo que argumenta en contra de elegir una carrera en el servicio militar, que produce peligros para nuestras vidas y salud, o hablar en público, que produce nerviosismo e inseguridad.

Resumen

De todas estas consideraciones, podemos concluír que algunas de las principales controversias relacionadas con la apostasía de Timócrates tuvieron que ver con los siguientes puntos:

  1. Metrodoro defendió la doctrina de que el placer es el fin que busca nuestra propia naturaleza; Timócrates rechazó este punto de vista y defendió las virtudes griegas tradicionales, que los epicúreos consideraban a menudo virtudes vacías. Timócrates estaba dispuesto a sacrificar su felicidad en el altar de la política como tantas personas lo hacen todavía hoy.
  2. Metrodoro vio la necesidad de defender el enfoque en los placeres naturales y necesarios como un camino hacia la felicidad y la autosuficiencia; Timócrates argumentaba a favor del patriotismo, la fama, la gloria y otros ideales vanos que no son naturales ni necesarios. Además, estos ideales pueden requerir enormes sacrificios de nuestra parte. La “necesidad” de “salvar a Grecia” parece indicar fantasías de llevar a cabo acciones épicas (auto-sacrificiales) y / o heroicas por una causa, por la fama o por un colectivo imaginado.
  3. El enfoque ético de Metrodoro consistía en que tengamos seguridad y control sobre nuestras vidas, nuestro espacio y nuestras circunstancias. Debido a esto, la enseñanza de la filosofía epicúrea ocurría en un ambiente privado, íntimo, seguro e informal, entre amigos, no en el ágora (el mercado). Contra esto, Timócrates puede haber argumentado que desear tener una vida pública (o tal vez enseñar en público para ser reconocidos por nuestra sabiduría) era natural y/o necesario.

Una última pregunta que debemos hacernos es: ¿por qué esta controversia se convirtió en un asunto público tan importante? La literatura epistolar era un medio para promover la doctrina epicúrea en los primeros años. Creo que la controversia entre los dos hermanos sirve como una lección sobre quién puede ser un epicúreo y quién no puede serlo. Parece que el principal punto doctrinal en el que incluso los hermanos no pueden reconciliarse es que el placer es el fin. Pero esto tiene muchas ramificaciones para la vida pública versus la privada, para nuestras elecciones y evitaciones, para nuestra elección de carrera y en muchas otras áreas de la vida.

Lea más:
En memoria de los fundadores

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Acerca de hiramcrespo

Hiram Crespo is the author of 'Tending the Epicurean Garden' (Humanist Press, 2014), 'How to Live a Good Life' (Penguin Random House, 2020), and Epicurus of Samos – His Philosophy and Life: All the principal Classical texts Compiled and Introduced by Hiram Crespo (Ukemi Audiobooks, 2020). He's the founder of societyofepicurus.com, and has written for The Humanist, Eidolon, Occupy, The New Humanism, The Secular Web, Europa Laica, AteístasPR, and many other outlets.

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