Vivir con placer en tiempos de coronavirus

La Organización Mundial de la Salud ha declarado oficialmente al coronavirus pandemia mundial y se están desarrollando nuevas rutinas lentamente en los lugares de trabajo y hogares. Ahora uno tiene que usar toallitas desinfectantes cuando presiona el botón en el ascensor, o utiliza una máquina de fax o copiadora.

La tasa de mortalidad coronavirus es actualmente el 3%. Si la población mundial actual se estima en 7,577,130,400 personas, entonces la mayor cantidad posible de muertes por coronavirus es 227,313,912. Eso es casi el 70% de la población estadounidense. La canciller Angela Merkel dijo el miércoles que el coronavirus probablemente va a infectar a cerca de dos tercios de la población alemana, que se compone de 81,41 millones de personas. Dos tercios de eso es 53,730,600, y un 3% de eso (la tasa de mortalidad) es 1,611,918 de alemanes que probablemente moriría. Esta es una plaga grave, a pesar de su baja tasa de mortalidad.

Plagas que matan a una gran proporción de la población suceden cada pocas generaciones, y son la materia prima de los mitos y leyendas en muchas culturas. Mientras que durante la actual crisis de salud, muchos movimientos religiosos de los tiempos finales actuarán según sus fantasías y algunos participarán en el activismo escatológico–van a celebrar y perseguir activamente sus ideas dementes acerca de cómo debe terminar el mundo–, los que no sufrimos de la fiebre del fin del mundo buscaremos cosas más prudentes que hacer con nuestro tiempo.

Arístipo el cireneico enseña que debemos ser adaptables y flexibles, viendo en cada situación oportunidades para el placer. Pensar como un epicúreo sobre los cambios en estilo de vida que plantea el coronavirus nos debe llevar a construir nuestro regimen de placer en torno a las restricciones impuestas por la epidemia.

Tenemos razones para ser germofóbicos. Uno de los cambios de estilo de vida más sencillos que podemos poner en práctica es ser conscientes de nuestro espacio personal. El coronavirus se transmite por el aire dentro de unos seis pies de distancia (de acuerdo con el Centro de Control de Enfermedades), por lo que esta es la distancia recomendada con extraños, por ejemplo, en el tren, si es posible.

Debemos lavarnos las manos frecuentemente con jabón antibacterial, y tener siempre toallitas desinfectantes a mano. Debemos evitar tocar nuestra cara con frecuencia, evitar tocar superficies que tocan muchos otros, y usar toallitas desinfectantes al abrir o cerrar puertas, al presionar botones de ascensores, etc.

No tenemos que llevar mascarillas si no cuidamos pacientes. Las mascarillas son difíciles de obtener, y deben reservarse para quienes están en estrecho contacto con los pacientes. Sin embargo, mientras viajo en el tren, he notado que algunas personas están utilizando sus bufandas tanto como moda y como mascarilla.

Los placeres de anidar

Dado que en estos tiempos hay que evitar las multitudes (hospitales, cruceros, conciertos, eventos deportivos, si es posible), podríamos centrarnos en los placeres de la intimidad de nuestra casa y hacer del hogar un refugio santo de placer tranquilo. Estos son tiempos para aprovechar al máximo de los placeres íntimos. Podemos leer o escribir en nuestro diario, o participar en otros placeres privados y aficiones para las que con frecuencia en otras ocasiones encontramos excusas para fácilmente descartar, por ser demasiado ociosas.

Podemos ver películas en casa (o compulsivamente ver nuestros programas favoritos o una serie) a solas o–mejor aún–con nuestros seres queridos o amigos, y cocinar y comer en casa.

Los placeres de la higiene

La diosa Hygeia es la personificación de la salud y las raíces semánticas de su nombre coinciden con la palabra higiene. Siempre ha existido una asociación entre el mal-estar/enfermedad y la impureza, y entre la salud y la pureza/limpieza. Ya que la pureza / limpieza ha adquirido una mayor importancia ahora que estamos experimentando una pandemia global, debemos tomar algún tiempo para concentrarnos en actividades relacionadas con la higiene.

Diariamente debemos limpiar todas las superficies de nuestros entornos de casa y del trabajo con desinfectantes. Me gusta poner música alegre en casa cuando limpio para que la energía sea mucho más agradable. Tambien Podemos disfrutar de baño de burbujas o calientes, o podemos construir nuestro estilo de vida alrededor de otros rituales de higiene.

Los placeres de la ataraxia

El placer más importante y constante que debemos cultivar es mantener una disposición placentera–y esto está bajo nuestro control–a pesar de lo que vemos en las noticias. No necesitamos evitar las noticias, aunque es con frecuencia útil disminuir el consumo mediático para proteger nuestra paz mental.

Es imprudente el pánico. La muerte no es nada para nosotros, por lo que debemos estar preocupados por la calidad de nuestras vidas y las vidas de los que amamos.

Esta entrada se publicó en ética, hedonismo y está etiquetada con , en por .

Acerca de hiramcrespo

Hiram Crespo is the author of 'Tending the Epicurean Garden' (Humanist Press, 2014) and 'How to Live a Good Life' (Penguin Random House, 2020), and founder of societyofepicurus.com. He's also written for The Humanist, Eidolon, Occupy, The New Humanism, The Secular Web, Europa Laica, AteístasPR, and many other outlets.

Un pensamiento en “Vivir con placer en tiempos de coronavirus

  1. Julian Mell

    Es un texto precioso. Explica cómo los epicureos podemos enfrentar esta crisis mundial. Otra vez nuestro maestro Epicuro sigue siendo nuestro contemporáneo.

    Responder

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