De las doctrinas epicúreas sobre la riqueza

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Traducción del Jesús Guevara; el autor del artículo original es Hiram Crespo

Al mismo tiempo, debemos filosofar, reír y administrar nuestro hogar y otros negocios, sin dejar de proclamar las palabras de la verdadera filosofía.Sentencia Vaticana Nº 41.

Según la Sentencia Vaticana Nº 41, los fundadores de la escuela epicúrea creían que la economía es un componente importante de cómo filosofan los epicúreos. Además, según Filodemo:

Creemos que la administración tranquila de la propiedad no requiere gran sutileza y que la riqueza es superior a la pobreza. Al mismo tiempo, creemos que es necesario transmitir una tradición de los principios más generales y esbozar muchos detalles en los tratados sobre el cuidado y la preservación de las posesiones.

Esto significa que los antiguos epicúreos no solo escribían esquemas o epítomes de las doctrinas sobre física y ética, sino también sobre las doctrinas relacionadas a la economía. Cuando hablamos de economía aquí, no debemos suponer que los antiguos epicúreos se referían a lo que en español moderno se denomina macroeconomía (política monetaria, economía política, etc.), sino a la microeconomía (gestión de hogares y gestión empresarial). De nuevo:

Si alguien nos reprocha porque escribimos sobre economía, eso sería suficiente para nosotros, junto con Epicuro y Metrodoro, quienes brindan consejos y exhortaciones sobre la gestión del hogar de una manera particularmente precisa, aunque con detalles mínimos.Filodemo, De los Vicios y las Virtudes

Esto significa que estas doctrinas sobre economía fueron transmitidas inicialmente por los fundadores. La palabra utilizada en estas citas era oikonomias (de oikos=hogar y nomos=reglas, leyes, estudio o cuerpo de conocimiento; generalmente traducida como “gestión del hogar”, o “reglas del hogar”). También hay un pergamino de Filodemo de Gádara que lleva este nombre. Lo que sigue es mi comentario sobre Peri Oikonomias (traducido como Del arte de la gestión de la propiedad):

Filodemo apela con frecuencia a la autoridad de Metrodoro, uno de los fundadores de la Escuela, que promovió la idea de que el cálculo hedónico debe emplearse en la gestión de los asuntos domésticos y económicos de una persona, señalando una y otra vez que debemos correr ciertos riesgos y pasar por ciertos inconvenientes para evitar una mayor ruina y obtener mayores ventajas.

(Metrodoro) no estaba de acuerdo con la vida indigente de los cínicos, y parece haber hecho este punto al argumentar en contra de ellos y a favor de una doctrina de la medida natural de la riqueza. Esto corresponde a lo que se necesita para asegurar los placeres naturales y necesarios, y tener la expectativa segura de que podremos asegurarlos en el futuro.

Si bien muchos epicúreos modernos siguen los consejos de los fundadores para escribir bosquejos de las doctrinas relacionadas con la física y la ética, el estudio de la economía epicúrea se ha descuidado en su mayoría. Mis intentos de crear un bosquejo de la economía epicúrea cuando leí inicialmente Peri Oikonomias fueron expuestos en “Siete principios de la autarquía” (o autosuficiencia) al final de mi discusión sobre el pergamino de Filodemo, y el año pasado dediqué el contenido de mi blog a la evaluación de varios aspectos de la economía epicúrea.

Otra dificultad para lidiar con estas doctrinas tiene que ver con la resistencia de los epicúreos que critican lo que consideran la llamada “interpretación minimalista” relacionada a no reconocer el límite inferior de la medida natural de riqueza, pero que no parecen criticar los deseos ilimitados, el consumismo y otros problemas relacionados con la falta de reconocer el límite superior de la medida natural de la riqueza.

Esto probablemente tiene que ver con la influencia de Ayn Rand y otros filósofos neoliberales en muchos de los pupilos que vienen al estudio de Epicuro, y que intentan inyectar concepciones randianas de ambición y codicia en el epicureismo, donde claramente no pertenecen, ya que Epicuro quería que sus seguidores tuvieran una mente contenta, satisfecha, agradecida y capaz de comprender cuánto es lo suficiente. Por esta razón, es importante el comprender claramente cuáles eran las doctrinas originales sobre economía, para no dejarse influir por el revisionismo moderno en cualquier dirección (hacia la codicia extrema o hacia el minimalismo extremo).

Metrodoro contra los cínicos

Como vimos anteriormente, estas doctrinas se inspiraron en parte en un rechazo de la vida indigente de los cínicos. Sabemos por la biografía de Diógenes Laercio que Epicuro también rechazó la práctica cínica de mendigar diariamente porque esta es una forma de vida miserable e implica mucho trabajo y sufrimiento (DL 10.119), y dijo que el sabio no sería un mendigo y “consideraría a su propiedad y a su futuro” (DL 10.8). Pero Metrodoro puede haber tenido problemas con algo más que el rechazo total de la riqueza por parte de los cínicos: los cínicos eran conocidos por vivir como perros, en la pobreza extrema, dormían en las calles, no practicaban medidas de higiene y tenían relaciones sexuales en público. Los problemas de salud y sociales asociados con la falta de higiene y una vida de miseria plantean desventajas cuando llevamos a cabo el cálculo hedónico.

La tradición literaria epicúrea tiene una escena que muestra cómo pudieron haber sido los intercambios entre los cínicos y los epicúreos. El Capítulo Cuarto de Algunos días en Atenas representa una visita realizada por Grifo, quien es descrito como un “cínico pálido, sucio y peludo” cuya túnica estaba rota, al Jardín:

Grifo era corto, cuadrado y musculoso; la túnica era de la lana más grosera y no la más limpia, en algunos lugares desgastada y con un roto abierto de magnitud considerable que demostró que la piel estaba igual de dañada que su cubierta: su cinturón, una cuerda: su capa, o más bien trapo, tenía el aspecto de una vela tomada de los restos de un viejo barco comerciante: los pies descalzos y densamente llenos de polvo. De su rostro, poco más se podía distinguir que la nariz; la parte inferior está oculta por una barba espesa y de gran difusión, y la parte superior por una profusión de pelo largo, enredado y espeluznante

El capítulo está destinado a tener un valor cómico, pero por supuesto también tiene un valor educativo.

La medida natural de la riqueza

Al argumentar en contra de la vida indigente de los cínicos, el cofundador del epicureísmo, Metrodoro, enseñó la doctrina de la medida natural de la riqueza. ¿En qué consiste esto?

Nº 15. La riqueza requerida por la naturaleza es limitada y fácil de procurar; pero la riqueza requerida por los vanos ideales se extiende hasta el infinito. – Doctrinas Principales

Nº 25) La pobreza, si es medida por el propósito natural de la vida, es gran riqueza; pero la riqueza, si no es limitada, es gran pobreza. – Sentencias Vaticanas

Vemos aquí una distinción epicúrea entre la riqueza que es “natural” (physikos) y la riqueza que está “vacía” (kenos). Séneca atribuye estas palabras a Epicuro:

También hay un dicho de Epicuro: “Si moldeas tu vida de acuerdo con la naturaleza, nunca serás pobre; si lo haces según la vana opinión, nunca serás rico “. Porque las necesidades de la naturaleza son pequeñas; los requerimientos de la vana opinión son ilimitadas.

Según los autores del libro Philodemus and the New Testament World (Filodemo y el mundo del Nuevo Testamento):

Para el filósofo existe una medida de riqueza que, siguiendo a los fundadores de la escuela, hemos transmitido en el pergamino “De la Riqueza”, para dar cuenta del arte de gestionar la adquisición y la preservación de la propiedad. – Columna 12 de Sobre el arte de la gestión de la propiedad

En cuanto a medir nuestros deseos por la naturaleza más que por la cultura, debemos recordar esto de la Carta a Meneceo:

27. Consideremos que, de los deseos, unos son naturales y otros vanos y vacíos. 28. De los deseos naturales, unos son necesarios y otros no. 29. Y de los deseos necesarios, unos son necesarios para la felicidad, otros para el bienestar del cuerpo, otros para la vida misma.

La riqueza natural incluirá, por lo tanto, la riqueza mediante la cual obtenemos salud (alimentos, agua, atención médica), felicidad (amigos) y seguridad (calor, refugio). Pero esos son solo los deseos naturales y necesarios. Hay deseos naturales adicionales que no son necesarios y que simplemente agregan variedad a nuestro régimen de placer.

La medida natural de la riqueza (ploutou metron) no es absoluta (depende del contexto), pero tampoco es arbitraria. En cuanto a qué deseos innecesarios pueden considerarse naturales, La Doctrina Principal Nº 15 enseña que la riqueza natural se distingue por ser fácilmente adquirible (euporistos) mientras que la riqueza vacía no lo es. Tenga en cuenta que no hay una cantidad absoluta de riqueza asignada a esto. La medida natural de la riqueza variará según las circunstancias.

Filodemo sobre la riqueza

Hay una fuente más de Filodemo que se ocupa de la riqueza. El pergamino “Sobre la riqueza” es fragmentario, pero menciona que la muerte no es nada para nosotros. Esto es probablemente es parte de un argumento perdido que explica que la riqueza no nos protegerá de la muerte. En un punto posterior del pergamino, Filodemo cita a Epicuro ofreciendo una refutación punto por punto de “Georgos” (“El granjero”) de Menandro. En esta parodia de la pobreza, el poeta personifica a la pobreza como una bruja que no se aleja del hombre que acosa.

El ensayo “Sobre la riqueza: nuevos fragmentos de Empédocles, Menandro y Epicuro”, de David Armstrong y Joseph Ponczoch, argumenta que Epicuro defiende a la pobreza en Georgos de Menandro (presumiblemente, siempre y cuando uno sea capaz de obtener los deseos naturales, a diferencia de la indigencia total de los cínicos), y que

como se desprende de PHerc.1570 tanto como de los textos que cita Balch, uno puede distinguir cuatro grados claros de riqueza, con dos extremos y dos términos medios: riqueza inmensa, riqueza (respetable), pobreza (respetable) e indigencia. La noción de que un estado de pobreza aún puede ser respetable es la esencia del contenido del fragmento PC 5.

Contra el minimalismo extremo

En la Carta a Meneceo, Epicuro describió lo que podría describirse como un estilo de vida minimalista:

43. También consideramos la autosuficiencia como un gran bien, no para que siempre tengamos pocas cosas sino para que, cuando no tengamos mucho, nos contentemos con poco. 44. Esto se debe a que estamos sinceramente convencidos de que quienes menos necesitan los lujos son los que mejor saben disfrutar de la abundancia cuando la tienen.

45. También creemos que la naturaleza ha dispuesto que todo lo necesario para la vida es fácil de obtener y que aquellas cosas que son vanas e inútiles son difíciles de alcanzar. 46. Los alimentos frugales proporcionan el mismo placer que una comida extravagante, cuando ambos alejan todo dolor y todo deseo. 47. Pan y agua proporcionan el más elevado placer cuando los come quien tiene gran necesidad. 48. El acostumbrarse a las comidas sencillas y frugales es bueno para la salud y nos ayuda a no titubear en las ocupaciones necesarias de la vida. 49. Y cuando en ciertas ocasiones nos encontramos con comida lujosa, esta actitud nos hace mejor dispuestos al lujo, ya que permanecemos imperturbables ante la posibilidad de que luego la perdamos.

Parece que hay un currículum de placer operando aquí. Nos educamos para disfrutar mejor de los placeres lujosos si no los tenemos con frecuencia. De esta forma, evitamos la adaptación hedónica. También fácilmente nos volvemos autosuficientes y confiamos en nuestra capacidad para satisfacer nuestras necesidades adoptando una forma de vida simple. Lo que debemos tener en cuenta es:

Hay también un límite a la vida simple. Aquel que falle en atender este límite cae en un error tan grande como el que se entrega a las extravagancias. – Sentencia Vaticana 63

Es importante tener en cuenta que el objetivo del epicureísmo es vivir una vida llena de todos los placeres que la naturaleza nos ofrece fácilmente; no es vivir de manera mínima. Como Epicuro le dice a Meneceo: la idea no es “que siempre tengamos pocas cosas“. Entonces, si el estilo de vida minimalista que hemos elegido genera más desventajas que ventajas, es hora de reevaluar los límites de nuestro estilo de vida simple. Por esta razón, Metrodoro dijo que a veces aceptamos muchas desventajas por el bien de las cosas sin las cuales sufriríamos mucho.

Contra la ambición extrema

Con respecto al límite superior de la medida natural de la riqueza, los fundadores del epicureísmo someten las siguientes preocupaciones a nuestra consideración en nuestras elecciones y omisiones:

El amor del dinero, si se gana injustamente, es imbécil y si se gana justamente, es vergonzoso; ya que es ofensivo ser tacaño incluso cuando la justicia está de nuestro lado. – Sentencia Vaticana 43

A la gente por lo general no le gustan los avaros. La palabra usada aquí, “philokrematía” (lit. “amor al dinero”), también es citada por Filodemo en Peri Oikonomias como un vicio contra el cual debemos protegernos. Puede conducir a enredos legales, reducir el número de nuestros amigos y atraer la desconfianza de amigos y socios de negocios. Al menos una de las Sentencias Vaticanas critica cómo las personas a veces sacrifican su libertad por dinero:

Ya que la adquisición de riquezas raramente se logra sin servir a las multitudes y a los soberanos, una vida libre no puede obtener muchas riquezas, pero tal vida suple sin falta todas las necesidades. Y si llega a conseguir gran riqueza, ésta también la puede compartir y ganar la buena voluntad de los allegados. – Sentencia Vaticana 67

Si estamos endeudados con las multitudes o los líderes, podemos terminar sacrificando nuestros valores, nuestra reputación o nuestra privacidad por dinero. Algunas personas sacrifican demasiado tiempo en el trabajo por dinero, sin el equilibrio de poder disfrutar de los frutos de su trabajo. Los llamamos adictos al trabajo, o workaholics (trabajólicos). Es difícil argumentar que el ser trabajólico constituye un adecuado cálculo hedónico.

El deseo de fama, junto con el deseo de cantidades ilimitadas de riqueza, son criticados aquí:

El alma ni se deshace de la confusión ni gana un gozo digno de tal nombre por medio de poseer riqueza suprema, ni por el honor y admiración de las masas, ni por cualquier otra cosa buscada por causa de los deseos ilimitados. – Sentencia Vaticana 81

Nos recuerda un estudio de la Universidad de Princeton en Estados Unidos que mostró que la felicidad se correlaciona con la riqueza con un ingreso anual de hasta $ 75.000 (o unos $ 6.250 al mes). Más allá de eso, la felicidad varía según otros factores, como la salud, y la cantidad y calidad de amigos.

Esa riqueza en sí, una vez adquirida, está lejos de ser una garantía de felicidad, y ello queda atestiguado en los pergaminos de Filodemo, donde vemos una gran preocupación por los aduladores como una categoría de falsos amigos. Esto probablemente se deba al hecho de que Filodemo estaba enseñando epicureísmo a los romanos ricos, que atraían muchos tipos de aduladores, falsos amigos y personas que buscaban su propio interés al asociarse con los ricos. Por lo tanto, incluso si uno es muy talentoso en el encanto interpersonal y atrae a verdaderos amigos con facilidad, puede ser difícil para una persona rica saber con certeza qué amigos son verdaderos y cuáles son aduladores.

Hay otros problemas ligados a no reconocer el límite superior de la medida natural de la riqueza. El consumismo está ligado a la ansiedad sobre el estatus y a la falsa atribución de valor a las cosas en lugar de valorar las relaciones y las experiencias. Ser ostentoso acerca de la riqueza de uno y sufrir el síndrome de compararte todos los días con tu vecino más rico puede conducir a problemas adicionales de deuda (que es una forma de esclavitud) y a la constante necesidad de más cosas innecesarias. Una vez que las cosas que adquirimos ya no “huelen a nuevas”, nos cansamos de ellas y queremos juguetes nuevos.

¿En qué circunstancias la ambición es ventajosa o no, es útil o inútil?

Como hemos visto con la atribución “fácilmente adquirible” de la riqueza natural, si el logro de algo llega con poco esfuerzo y pocas o ninguna desventaja, es difícil argumentar en contra de este tipo de ambición. En particular, nuestros esfuerzos ambiciosos conducen a la riqueza que se adquiere fácilmente si empleamos nuestra aptitud (aquello para lo que somos hábiles o aptos), y si disfrutamos haciendo lo que se necesita para adquirir cosas. En otras palabras, en cuanto mayor sea nuestra aptitud, menos esfuerzo tendremos que hacer. Si hacemos grandes intentos para lograr algo en lo que no somos buenos o que no nos gusta hacer, este esfuerzo puede no satisfacer el cálculo hedónico.

Finalmente, un consejo práctico dado por José “Pepe” Mujica, ex-presidente de Uruguay, es que debemos medir el verdadero valor de las cosas en términos de tiempo en lugar de dinero. Si consideramos cuántas horas de trabajo nos costará pagar nuestros “juguetes nuevos”, por ejemplo, un auto nuevo, dudaremos más en comprar cosas frívolas que si simplemente pensamos en el valor que obtenemos de tener un símbolo de estatus. En realidad, mientras ganemos un ingreso por hora y tengamos cantidades limitadas de dinero disponible (como es el caso con casi todo el mundo), puede parecer que estamos comprando cosas en efectivo, pero realmente estamos comprando cosas con nuestro tiempo y con nuestras vidas. Si pensamos en el dinero que gastamos frívolamente como la cadena de nuestra servidumbre por contrato que realmente es, seremos más humanos con nosotros mismos.

Breve diálogo sobre la ambición

Para discernir lo que otros epicúreos piensan sobre la ambición como virtud o vicio, y sobre la riqueza, tuvimos discusiones en el grupo de Facebook “Garden of Epicurus”. Aquí se destacan algunos puntos.

Hiram. ¿Qué piensan los demás sobre la ética de la ambición, desde una perspectiva epicúrea? ¿En qué circunstancias la ambición es ventajosa / virtuosa y en qué condiciones es desventajosa / un vicio?

Ron. Claramente, la ambición no puede ser inherentemente mala, porque Epicuro era muy ambicioso.

Hiram. No creo que nada sea “inherentemente malo” en la filosofía epicúrea, aparte del dolor que no conduce a un mayor placer.

Doug. Si disfrutas haciendo lo que estás haciendo, parecería estar bien. Si lo haces por fama y estatus, habría un problema.

Hiram. ¿Es porque la fama y el estatus son deseos imposibles de satisfacer?

Doug. Eso sería parte de ello. En el caso de la fama y el estatus, hay desventajas de estos que comúnmente no se consideran hasta que aparecen. Me acuerdo de lo que hizo Robert Pirsig cuando su libro se convirtió en un best-seller y su teléfono sonó sin parar con la gente pidiendo entrevistas. Renunció a su trabajo y desapareció.

Hiram. Bueno, entonces hay personas como Whitney Houston y Michael Jackson, que eran claramente infelices y no vivían vidas dignas de vivir a pesar de su increíble éxito y fama.

Ron. No estoy seguro sobre el estatus. Tener un bajo estatus puede ser una fuente de dolor, creo. Pero yo diría que hay un límite de cuánto es necesario para una vida placentera, más allá de lo cual no vale la pena esforzarse por conseguirlo.

Mike. Seamos honestos. La fama y el alto estatus son como una espada de doble filo. Sí, no hay nada de malo en desearlos y disfrutarlos. Sin embargo, ese no es siempre el caso. En muchos casos, la fama y el estatus crean muchos problemas. Es bueno si proporcionan tranquilidad, malo si producen ansiedad e inseguridad. La Doctrina Principal Nº 7 es clara al respecto: “Algunos hombres quieren fama y estatus, pensando que así podrían estar a salvo de otros hombres. Si la vida de tales hombres realmente está segura, han adquirido un bien natural; sin embargo, si no está segura, no han obtenido el fin que la naturaleza misma les hizo buscar originalmente.”

Hiram. Las personas famosas con frecuencia pierden su privacidad. La privacidad es un placer extremadamente importante que la mayoría de las personas dan por sentado. Consideren al príncipe Harry y la duquesa Megan que se mudaron recientemente a Canadá. Incluso ser realeza puede no compensar por las dificultades.

Breve diálogo sobre la riqueza

Jason. A menudo resulta en enredos políticos y / o legales innecesarios también. Mire a Séneca para ver un antiguo ejemplo de riqueza que no conduce a una vida feliz. Estoy seguro de que todos podemos pensar en ejemplos más recientes también.

Hiram. Tengo una conocida ambiciosa que es adicta al trabajo. Ella no tiene hijos, así que no hay razón para trabajar tan duro, pero tengo la sensación de que le impide lidiar con las “cosas”. Algunas personas evitan tener una vida intelectual o filosófica para evitar la carga existencial.

Jason. Conozco a más de un jubilado que está “perdido” porque ya no tiene que trabajar para ganarse la vida. No puedo imaginar estar tan aburrido e incurioso que no sabría qué hacer conmigo mismo.

Mike. La ansiedad no es solo la enfermedad de un hombre rico. También es un problema de los pobres. Hay personas pobres que están demasiado ansiosas incluso por pequeñas cosas. Pero el hecho de que Epicuro dijo que “la riqueza, si no se limita, es una gran pobreza” implica que el deseo infinito es vano y, por lo tanto, produce problemas en el alma, como ansiedad, estrés o incluso paranoia.

Un esquema de las doctrinas sobre oikonomias

He llevado a cabo una investigación de la economía epicúrea lo mejor que he podido, ya que Filodemo dijo que es “necesario transmitir una tradición de los principios más generales y esbozar muchos detalles en los tratados sobre el cuidado y la preservación de las posesiones”. Como resultado de esto, a continuación está mi bosquejo de las doctrinas económicas epicúreas. Invito a otros estudiantes a que desarrollen sus propios esquemas.

  • Hay una medida natural de riqueza (ploutou metron), y una distinción epicúrea entre la riqueza que es “natural” (physikos) y riqueza que está vacía (kenos). La riqueza requerida por la naturaleza es limitada y es fácil de obtener (euporistos); pero la riqueza vacía requerida por los ideales vanos se extiende hasta el infinito y es imposible o difícil de conseguir.
  • En economía, como en todo lo demás, debemos correr ciertos riesgos y pasar por ciertos inconvenientes para evitar una mayor ruina y obtener mayores ventajas.
  • Dado que el logro de una gran riqueza apenas puede lograrse sin ser esclavo de alguien o algo, una vida libre no puede obtener mucha riqueza; pero tal vida ya posee todo en un suministro inagotable. Si una vida así llegara a alcanzar una gran riqueza, esto también se puede compartir para ganar así la buena voluntad de los vecinos.
  • Nuestros esfuerzos ambiciosos conducen a la riqueza que se adquiere fácilmente si empleamos nuestra aptitud (aquello para lo que somos hábiles o aptos), y si disfrutamos haciendo lo necesario para adquirir cosas. En otras palabras, cuanto mayor sea nuestra aptitud, menos esfuerzo tendremos que poner. Si hacemos grandes intentos de lograr algo en lo que no somos buenos, o que no nos gusta hacer, el esfuerzo puede no pasar la prueba del cálculo hedónico.
  • Cuando estamos acostumbrados a los placeres simples, estamos en una mejor posición para disfrutar de los placeres lujosos.
  • La frugalidad también tiene un límite, y el que lo ignora erra igual que el que comete excesos.
  • Hay riqueza social además de la riqueza de las cosas y las posesiones. Filodemo en el “Arte de administrar propiedad“, compara nuestra inversión de tiempo y dinero y esfuerzos en nuestros amigos con “sembrar semillas” que producirán frutos en el futuro. (Todos los puntos que siguen son de ese pergamino)
  • La asociación hace que el trabajo sea agradable. Debemos elegir nuestra asociación laboral con prudencia.
  • Nuestros ingresos deben más que satisfacer nuestras necesidades inmediatas: deben facilitar una vida con ocio y digna.
  • Es prudente el cultivar múltiples flujos de ingresos, entre los cuales el tener honorarios derivados de la misión de enseñanza del Jardín, el ingreso de propiedades de alquiler y la propiedad comercial, que incluye el empleo remunerado de otros, tienen prioridad especial.
  • Es prudente tener posesiones fructíferas, como las diversas formas existentes de ser dueño de medios de producción.

Otras lecturas:

Sobre el arte de administrar propiedad de Filodemo

Filodemo, sobre la gestión de la propiedad (Escritos del mundo grecorromano)

Horacio, Ofelio y Filodemo de Gadara en Sermones 2.2, por Sergio Yona

Una medida de riqueza epicúrea en Horacio

 [Philodemus] On Wealth (PHerc. 1570 Cols VI-XX, PCC. 4-6A): nuevos fragmentos de Empédocles, Menandro y Epicuro

Filodemo y el mundo del Nuevo Testamento

 

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