¡Feliz Vigésimo! Epicuro y el ayuno

Feliz día 20 a todos los estudiantes de filosofía. Algunas actualizaciones literarias: ha sido publicado el ensayo Vivir con placer en tiempos de coronavirus, nuestro amigo Julián Mellado ha escrito una invitación a leer la Epístola a Meneceo y una evaluación de las doctrinas epicúreas sobre la riqueza ha sido publicada en la Sociedad de Epicuro. Algunas de las ideas principales son:

  • Hay una medida natural de riqueza (ploutou metron), y una distinción epicúrea entre riqueza “natural” (physikos) y vacía (kenos). El factor distintivo clave entre ellos es que la riqueza requerida por la naturaleza es limitada y fácil de obtener (euporistos); pero la riqueza requerida por los ideales vanos se extiende hasta el infinito y es imposible o difícil de conseguir.
  • En la economía, como en todo lo demás, debemos correr ciertos riesgos y pasar por ciertos inconvenientes para evitar una mayor ruina y obtener mayores ventajas.
  • La riqueza se adquiere fácilmente si empleamos nuestra aptitud (aquello para lo que somos hábiles), y si disfrutamos haciendo lo necesario para adquirirla. En otras palabras, cuanto mayor sea nuestra aptitud, menos esfuerzo tendremos que poner. Si hacemos grandes intentos de lograr algo para lo que no somos buenos o aptos, o que no nos gusta hacer, el esfuerzo puede no pasar el cálculo hedónico.
  • Cuando estamos acostumbrados a los placeres simples, estamos en una mejor posición para disfrutar de los lujosos.
  • La frugalidad también tiene un límite, y el hombre que lo ignora es como el que comete errores excesivos.

Se pueden obtener ideas adicionales sobre la economía del pergamino de Filodemo Sobre el arte de administrar propiedad.

En los últimos meses tuve el placer de recibir el encargo de compilar y escribir introducciones para un audiolibro que incluirá todos los escritos clásicos del epicureísmo. El editor es Ukemi Audiobooks, que ya ha publicado audiolibros sobre un amplio catálogo de filósofos. Fue durante este proyecto cuando me encontré con esta cita de Séneca, que no había visto antes:

El gran maestro hedonista Epicuro solía observar ciertos períodos durante los cuales a penas satisfacía su hambre, con el objeto de ver hasta qué punto, si acaso, uno no lograba el placer pleno y completo, y si valía la pena hacer muchos esfuerzos para llenar esta falta. Al menos eso dice en la epístola que le escribió a Polieno. De hecho, se jacta de que está logrando alimentarse con menos de medio centavo, mientras que Metrodoro, que aún no ha hecho tan buen progreso, necesita medio centavo.

Esto es de las Cartas de Séneca a Lucilio, y me llamó la atención porque el ayuno intermitente es una tendencia popular hoy en día, y algunas personas en mis redes sociales a las que respeto han reportado grandes beneficios. Estas no son personas que típicamente seguirían a la multitud, sino personas que piensan empíricamente, profesores en universidades, por lo que examiné el ayuno intermitente y, aunque se necesita más investigación, parece que Epicuro y otros que han incorporado el ayuno de alguna manera en su estilo de vida puede haber sabido algo digno de saber.

Claramente, Epicuro no era ascético. Su objetivo (como informa Séneca) al participar en estos experimentos era estudiar los límites del placer en su propio cuerpo. Es lamentable que no tengamos escritos del propio Epicuro sobre lo que aprendió de estos experimentos, pero podemos referir esta práctica a una parte de su Carta a Menoeceo.

43. También consideramos la autosuficiencia como un gran bien, no para que siempre tengamos pocas cosas sino para que, cuando no tengamos mucho, nos contentemos con poco. 44. Esto se debe a que estamos sinceramente convencidos de que quienes menos necesitan los lujos son los que mejor saben disfrutar de la abundancia cuando la tienen.

45. También creemos que la naturaleza ha dispuesto que todo lo necesario para la vida sea fácil de obtener y que aquellas cosas que son vanas e inútiles sean difíciles de alcanzar. 46. Los alimentos frugales proporcionan el mismo placer que una comida extravagante, cuando ambos alejan todo dolor y todo deseo. 47. Pan y agua proporcionan el más elevado placer cuando los come quien tiene gran necesidad. 48. El acostumbrarse a las comidas sencillas y frugales es bueno para la salud y nos ayuda a no titubear en las ocupaciones necesarias de la vida. 49. Y cuando en ciertas ocasiones nos encontramos con comida lujosa, esta actitud nos hace mejor dispuestos al lujo, ya que permanecemos imperturbables ante la posibilidad de que luego la perdamos.

Esto, más la insistencia de Metrodoro en su epístola a Timócrates de que el estómago establece el estándar para ayudarnos a comprender lo poco que requiere la naturaleza, nos dice que es muy probable que Epicuro haya participado en estos experimentos de ayuno. Además, Epicuro dice en Contra el uso de palabras vacías que pensamos empíricamente sobre las acciones si nos basamos en los resultados observados de cualquier curso de acción, por lo que no habría escrito esto en su Carta a Menoeceo sin primero participar en experimentos de vida simple, que es lo que Séneca informa.

También debemos tener en cuenta que una de las Sentencias Vaticanas enseña que “también hay un límite para la vida simple“, de modo que cualquier desventaja que suframos no debe impedir una vida de placer. El hecho de que Epicuro haya escrito esta parte de la Carta a Menoeceo muestra que logró mantener una disposición agradable durante sus períodos de ayuno y, por lo tanto, confiaba en su doctrina de que lo que la naturaleza requiere no es mucho y es fácil de conseguir.

La doctrina epicúrea se basa en el razonamiento empírico. Epicuro no solo decía que nuestra naturaleza requiere muy poco: tenía la decencia intelectual para llevar a cabo experimentos en su propio cuerpo y experiencia inmediata para probar por sí mismo hasta que punto, como dice Séneca, “uno no logra el placer pleno y completo”. Así es como usamos el canon: exponiendo nuestras teorías directamente a nuestras facultades.

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Otras lecturas:

Como funciona el ayuno intermitente

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Acerca de hiramcrespo

Hiram Crespo is the author of 'Tending the Epicurean Garden' (Humanist Press, 2014) and 'How to Live a Good Life' (Penguin Random House, 2020), and founder of societyofepicurus.com. He's also written for The Humanist, Eidolon, Occupy, The New Humanism, The Secular Web, Europa Laica, AteístasPR, and many other outlets.

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