Reseña del libro: La ética de Filodemo

El siguiente ensayo es una reseña de libro The Ethics of Philodemus. La versión original en inglés de la reseña está aquí.

El método de Filodemo para estudiar y cultivar las virtudes

Ethics of Philodemus es una gran introducción al legado de Filodemo de Gadara, que enseñó filosofía epicúrea al suegro de César durante el primer siglo en la ciudad Herculano (que en el año 79, junto a Pompeya, se hundió bajo las cenizas de un volcán). Había estudiado con Diógenes de Sidón, que era el erudito de la escuela de Atenas, un patriarca epicúreo con linaje directo que se remonta a Epicuro y Hermarco. Muchos de sus pergaminos son notas que tomó mientras estudiaba bajo el Escolarca, y su legado es el fruto de dos siglos de tradición epicúrea viva.

Definiendo los términos

Pero en primer lugar, Herodoto, antes de comenzar la investigación de nuestras opiniones, hay que captar firmemente las ideas que se adjuntan a nuestras palabras de modo que podamos referirnos a ellas a medida que avancemos. A menos que tengamos una firme comprensión del significado de cada palabra, dejamos todo incierto, y llegaremos hasta el infinito usando palabras vacías que carecen de significado – Epicuro, en su Carta a Heródoto

Entre sus pergaminos, encontramos una serie de escritos sobre las virtudes y sus vicios correspondientes. Con respecto a la palabra generalmente traducida como virtud, uno de nuestros compañeros en el grupo de Facebook de Garden of Epicurus argumentó que la virtud tiene muchas connotaciones negativas, ya que está vinculada a las ideas cristianas de moralidad, y dado que el cristianismo está en guerra con el cuerpo, la sexualidad y el placer, esta puede ser una palabra inadecuada. Según Wikipedia,

Arete (griego: ἀρετή), en su sentido básico, significa “excelencia” de cualquier tipo. El término también puede significar “virtud moral”. En su primera aparición en griego, esta noción de excelencia estaba vinculada en última instancia con la noción de cumplimiento de propósito o función: el acto de vivir a la máxima capacidad.

La correcta comprensión epicúrea de las virtudes (aretai, que significa excelencias) implica que no son fines en sí mismos, sino que son medios para una vida de placer. Ya que Epicuro enseñó que deberíamos usar las palabras como se usan comúnmente, usaré el término excelencias en aras de la claridad.

Medios eficientes para el placer

Es importante no confundir los medios para el fin, pero, como veremos, ignorar los medios es tanto un error como confundir el fin. Las excelencias son importantes para una vida feliz (en la medida en que se relacionan con nuestras disposiciones y hábitos), y deben estudiarse y comprenderse adecuadamente. Esto es lo que Epicuro tiene que decir de ellas:

Más preciosa incluso que la filosofía es la prudencia, de la que nacen todas las demás virtudes. La prudencia nos enseña que no es posible vivir placenteramente sin vivir prudente, honesta y justamente, y que no se puede vivir prudente, honesta y justamente, sin vivir placenteramente. Ya que estas virtudes son por naturaleza inseparables de una vida feliz, y el vivir feliz es inseparable de éstas. – Epicuro, en su Carta a Meneceo

Tsouna (la autora deThe Ethics of Philodemus) nos ayuda a comprender las formas en que las excelencias crecen juntas en el alma. Los hábitos (tanto malos como buenos, es decir: vicios y virtudes) crecen y habitan juntos en el alma porque se basan en la misma base cognitiva. Implican disposiciones y rasgos interconectados que se basan en creencias falsas (en el caso de vicios o malos hábitos) o creencias verdaderas (en el caso de las virtudes). De esta manera, la concepción epicúrea de las virtudes las ve como basadas ​​en el estudio de la naturaleza. La idea principal que nos brinda Tsouna sobre ellas ayuda a explicar como, según la Carta a Meneceo, “crecen juntas” en el alma.

Filodemo sugiere repetidamente que las creencias falsas tienden a formar grupos, y lo mismo se aplica a las emociones dañinas a las que dan lugar. – Voula Tsouna en The Ethics of Philodemus, página 280, nota 138.

Las emociones, según los epicúreos, tienen un componente cognitivo. Opinamos (con razón o no) que fuimos perjudicados, por lo que sentimos enojo. O podemos creer que nuestra felicidad depende de igualar el nivel de riqueza, belleza o logros de nuestros vecinos, y luchar constantemente para adaptarnos a un molde que no encajamos, y esto puede inspirar envidia o mala intención hacia nuestros vecinos. O creemos que la fama o el estatus conducirán a una vida feliz, y esto puede informar muchas de nuestras acciones, y un sentido de inferioridad.

Por otro lado, creer con precisión que lo que es naturalmente bueno, es fácil de obtener, produce un sentimiento de gratitud y placer, y una mayor confianza en nuestra capacidad de ser autosuficientes. Esta autosuficiencia crea un ciclo virtuoso, porque nos hace menos vulnerables tanto al destino como al daño de los demás.

Filodemo cree que las personas viciosas son irracionales y carecen de autoconciencia. No pueden explicar sus actitudes de manera adecuada. Es decir, dado que (como hemos visto) las emociones tienen un componente cognitivo, las pasiones / emociones pueden ser irracionales, y de hecho son irracionales en personas viciosas. Las personas que exhiben las excelencias (personas virtuosas) exhiben emociones racionales.

La madre de las excelencias

Ahora, como vimos en la Epístola a Meneceo, dado que la Prudencia nos ayuda a asegurar las otras excelencias y es esencial para nuestro cálculo hedónico, ocupa un lugar más alto en la ética epicúrea que las otras excelencias. En la Epístola a Meneceo, la Prudencia (o sabiduría práctica) es nombrada como la madre de todas las virtudes. Además, según la Doctrina Principal 27,

De todos los medios que adquiere la sabiduría para asegurar la felicidad a través de la vida, por mucho el mas importante es la amistad.

Aquí, Epicuro usa la sabiduría (sofía) en lugar de la sabiduría práctica (fronesis). Entonces vemos que Epicuro vio la Sabiduría y / o la Prudencia (cuya práctica es la filosofía) como la procuradora, la madre de todos los medios para la felicidad.

Implícita en esta Doctrina Principal está la opinión de que las personas que carecen de amigos, también carecen de prudencia. Estamos empezando a ver las excelencias como las ve Filodemo: tiene un enfoque sintomático y empírico que va de lo evidente a lo no-evidente. Ve un hábito bueno o malo, lo nombra e infiere las creencias subyacentes que habitan el alma del individuo. Filodemo estudia los carácteres de los individuos, prestando atención a las causas de los placeres y los deseos, a las relaciones causales entre ellos, las disposiciones y los hábitos que son evidentes.

Además de este enfoque empírico, y también para no confundir los medios con los fines, debemos prestar atención a la progresión que vemos en nuestros escritos: de la sabiduría / prudencia > hacia las virtudes > hacia los placers. De aquí en adelante, para hablar con claridad, evitar abstracciones y permanecer conectado con la naturaleza, debemos hablar de virtudes epicúreas específicas y de casos concretos de acciones placenteras y estados / disposiciones que conforman la vida placentera.

El libro The Ethics of Philodemus menciona que existe una relación causal entre las verdaderas virtudes y placeres epicúreos, y entre las virtudes entre sí. En otras palabras, nosotros, como agentes morales, nos convertimos en la causa de nuestra propia felicidad al emplearlos en nuestro arte de vivir y en nuestras elecciones y evitaciones. Filodemo describe esta relación causal como “sembrar semillas”. Por ejemplo, compara las cosas que hacemos por nuestros amigos y los sacrificios que sufrimos por ellos con “sembrar semillas”. Recordemos esto mientras estudiamos a Filodemo.

Podemos pensar en la utilidad psicológica o hedónica de cada excelencia en términos de los placeres que asegura o causa. En su Epístola a Meneceo, Epicuro menciona tres categorías de los placeres necesarios: para la salud, para la felicidad y para la vida misma. En la medida en que las excelencias conducen a estos bienes, son necesarias, y comenzamos a ver por qué deben crecer junto con la vida placentera.

La búsqueda racional del placer solo puede llevarse a cabo con la ayuda de las virtudes. – Voula Tsouna

Epicuro: el médico del alma

La filosofía que no cura el alma no es mejor que la medicina que no cura el cuerpo. – Epicuro

Los médicos son los mejores filósofos. – Julien Offray de la Mettrie

Como hemos visto, el enfoque de Filodemo a las enfermedades del alma fue pragmático: observar al paciente, inferir por medio de signos, y dar un diagnóstico. Este es el método de la escuela empírica de medicina en la antigua Grecia, que influyó fuertemente en el enfoque epicúreo de la ética: usando estos síntomas o signos (semeion), procedían de lo visible a lo invisible.

Como parte de este enfoque, Filodemo (y, presumiblemente, su maestro Diógenes de Sidón y su círculo) se basó en registros médicos o historiales (istoría) que se habían mantenido de pacientes anteriores de la filosofía epicúrea. Estos historiales se mencionan en el pergamino Sobre la crítica franca (Peri Parrhesias), y contienen registros de tratamiento de vicios y pasiones irracionales por parte de las primeras autoridades de la escuela, utilizando el método epicúreo. El texto cita a Cleantes y Metrodoro como dos fuentes importantes para estos historiales. Podemos inferir que las discusiones de Filodemo sobre los vicios y sus virtudes opuestas se basaron, en cierta medida, en la elaboración de estas historias iniciales y en el mantenimiento continuo de registros siguiendo su metodología.

Finalmente, debemos conectar el enfoque de “filosofía como medicina” al sermón de Epicuro sobre el desarrollo moral, donde analiza su teoría materialista del desarrollo moral basada en la neuroplasticidad. Dijo que, inicialmente, todos llevamos nuestra propia constitución, y que algunas personas son más maleables o cambiantes que otras. Pero a medida que maduramos, nos volvemos causalmente responsables del contenido de nuestro carácter hasta el punto en que, a través de la habituación, cambiamos la estructura atómica / física del cerebro. La teoría del desarrollo moral de Epicuro es increíblemente optimista, contiene expectativas muy altas y nobles, y ayuda a explicar el poder salvífico de la filosofía epicúrea: debemos gentilmente (desafiando nuestras falsas opiniones y hábitos, y nutriendo a los sanos) transformar nuestra propia naturaleza. Si la redención de los vicios fuera imposible, no tendría sentido estudiar filosofía.

Veamos ahora más de cerca las excelencias del marco teórico descrito anteriormente.

Prudencia

La sabiduría práctica es esencial para llevar a cabo nuestras elecciones y evitaciones (cálculo hedónico), y nos ayuda a discernir los hábitos excelentes de los malos (vicios), y procurar los medios para una vida feliz.

Disciplina

No debemos resistir la naturaleza sino someternos a ella. La satisfaceremos si satisfacemos los deseos necesarios y también aquellos deseos del cuerpo que no nos causan daño mientras que severamente rechazamos los que son dañinos. – Sentencia Vaticana 21

La moderación o la disciplina se opone a la pereza, y esta excelencia nos ayuda a alcanzar la autarquía / autosuficiencia, la responsabilidad y la madurez moral. También nos protege de muchas molestias o desventajas relacionadas con la pobreza, la escasez, la enfermedad (al ayudarnos a disfrutar de una dieta saludable) y nos protege de cualquier posible vergüenza de bajo rendimiento educativo o profesional y, como vemos en la cita anterior, la disciplina es necesaria para rechazar los deseos nocivos.

Valor

Esta excelencia está ligada a la protección y la seguridad (un deseo natural y necesario), y a la sexta Doctrina Principal:

Cualquier método procurado para obtener protección de otros hombres, es un bien natural.

El valor también es a veces necesario para preservar nuestras amistades o proteger a nuestros amigos. Sentencia Vaticana 28 dice que debemos correr riesgos por la amistad.

Justicia

El hombre justo es el mas libre de perturbaciones, mientras que el injusto está repleto de la mayor perturbación. – Sentencia Vaticana 12

SV 12 argumenta que la justicia está ligada a una cierta disposición sana y placentera que involucra tranquilidad y tener una conciencia limpia: en otras palabras, la inocencia.

En las últimas diez Doctrinas Principales, vemos que la justicia está ligada a la ejecución de lo que es de beneficio mutuo, y una de las Sentencias Vaticanas dice que “la amistad comienza inicialmente como beneficio mutuo“. Naturalmente, sería difícil hacerse amigo de alguien que se aprovecha de nosotros, pero no produce ninguna ventaja para nosotros, o cuya relación solo trae desventajas mutuas. Si una persona está explotando a la otra, no hay verdadera amistad. Además, si una persona es malvada, es difícil adquirir una disposición amigable hacia esa persona: debe haber algunas cualidades buenas que rediman a una persona para que surja la amistad. Un mayor grado de inocencia significa que es más probable que una persona sea un amigo leal y confiable. Es probable que se produzca la amistad entre personas que son justos entre sí, porque comienza con una ventaja mutua. La justicia y la amabilidad son dos de las excelencias que “crecen juntas con la vida placentera“. Se entiende comúnmente que desarrollamos un carácter bueno (o malo) al asociarnos con amigos y seres queridos sanos (o malvados).

Autarquía

La vida de Epicuro, al ser comparada a la de otros hombres en lo que respecta a amabilidad y auto-suficiencia, podría ser vista como una mera leyenda. – Sentencia Vaticana 36

La libertad es el fruto mayor de la auto-suficiencia. – Sentencia Vaticana 77

La autosuficiencia (o autarquía, que implica auto-gobierno y auto-gestión) se cita como una de las excelencias claves exhibidas por Epicuro y Metrodoro. Está vinculada a la madurez de carácter. Nos protege de la necesidad y de la falta de cualquiera de las cosas que necesitamos para vivir placenteramente. También da auto-confianza. Una persona autosuficiente no necesita la aprobación de extraños o de las masas. Esta excelencia acompaña, y puede ser un prerrequisito para, la generosidad hacia los amigos.

Ya que la adquisición de riquezas raramente se logra sin servir a las multitudes y a los soberanos, una vida libre no puede obtener muchas riquezas, pero tal vida suple sin falta todas las necesidades. Si tal vida llega a conseguir gran riqueza, esta tambien la puede compartir y ganar la buena voluntad de los allegados. – Sentencia Vaticana 67

Gratitud

La naturaleza ingrata del alma hace a una creatura hambrienta sin fin de refinamientos en su modo de vida. – Sentencia Vaticana 69

Sin gratitud, es imposible sacar provecho de las doctrinas epicúreas. Varios dichos critican a la persona ingrata. Quien comprende con precisión los límites establecidos por la naturaleza para nuestros deseos, comprende también cómo justifican nuestro agradecimiento. Un fragmento epicúreo dice:

Estamos agradecidos con la naturaleza porque hizo que las cosas necesarias fueran fáciles de conseguir, y las cosas que son difíciles de adquirir, las hizo innecesarias.

Además, la gratitud es una disposición agradable que tiene beneficios psicosomáticos. Conduce tanto a la salud corpórea como a la felicidad, los cuales son bienes naturales y necesarios. Hay estudios que vinculan una disposición agradecida al aumento de la felicidad y a los beneficios para la salud, como una mayor calidad del sueño y la mejora de la salud corporal y psicológica. La gratitud también fortalece las amistades al producir intercambios de regalos y otras muestras concretas de agradecimiento a nuestros amigos en forma de palabras de consejo y compartir experiencias importantes con ellos, mientras que las personas desagradecidas corren el riesgo de perder amigos.

El amor del dinero, si se gana injustamente, es imbécil y si se gana justamente, es vergonzoso; ya que es ofensivo ser tacaño incluso cuando la justicia está de nuestro lado. – Sentencia Vaticana 43

La gratitud es parte de un grupo de creencias y hábitos saludables, y se opone a un grupo de vicios. Tiene que ver con nuestra comprensión de cuánto necesitamos para ser felices. Filodemo dice que la persona autosuficiente siente un menor grado de gratitud, porque no siente que necesita beneficios de los demás. Cuando permitimos que los deseos vanos se asienten en nuestro carácter, una de las enfermedades morales opuestas de gratitud y satisfacción es la envidia, que implica comparar nuestra felicidad con la de los demás y la opinión de que lo externo determina nuestra felicidad. La envidia es una disposición irracional, o vicio.

A nadie debemos envidiar, ya que los buenos no merecen envidia y los malos, mientras más prosperan, más se arruinan a si mismos. – Sentencia Vaticana 53

La gratitud también nos ayuda a disfrutar de una vida completa y tiene valor terapéutico. La práctica del recuerdo agradecido de placeres pasados ​​es una parte importante del régimen hedónico que Epicuro recomienda:

El dicho, “Mira el fin de una larga vida,” muestra poca gratitud por las bendiciones pasadas. – Sentencia Vaticana 75

Deberíamos encontrar solaz en el infortunio en los recuerdos felices de las cosas que se han ido y en el conocimiento de que lo que está hecho no se puede deshacer – Sentencia Vaticana 55

En las páginas 77 y 121 de Ethics of Philodemus, Tsouna describe un ejemplo de un tratamiento para la ingratitud de los pergaminos de Filodemo que consistió en leer ciertos escritos en voz alta (posiblemente los que se compartieron anteriormente), y una tarea que consistió en componer un discurso contra la ingratitud.

Suavidad

La excelencia del discurso gentil y amable (suavidad) es una de las principales virtudes por las cuales se conoció a los antiguos epicúreos. Esto nos dice que parte del currículo de valores humanos que la gente aprendió en el Jardín implicaba aprender a comunicarse. El discurso dulce tiene la intención de ayudarnos a evitar herir los sentimientos de los demás al administrar la medicina de la crítica franca, por lo tanto está vinculado tanto a la amistad como a la elocuencia. Los vicios opuestos serían palabras duras (una tendencia a insultar) y vulgaridad.

Adaptabilidad

Esta es la virtud cardinal de Aristipo de Cirene, el inventor de la ética del placer. Se puede llevar a un extremo. Por ejemplo, estaba tan dispuesto a adaptarse a la asociación del tirano Dioniso, que con frecuencia le permitía maltratarlo y abusar de él. La mayoría de nosotros probablemente limitaría nuestra adaptabilidad en los casos en que nuestra autoestima sufre. Sin embargo, la adaptabilidad puede ayudarnos a encontrar oportunidades para tener experiencias placenteras y para evitar el dolor en la mayoría de las circunstancias.

El vicio opuesto sería terquedad e inflexibilidad, lo que nos dificulta evolucionar y cambiar. Esto nos recuerda la mención de Epicuro (en Sobre el desarrollo moral) de la maleabilidad como una cualidad necesaria para alguien que desea desarrollar su carácter.

La adaptabilidad es útil en las relaciones sociales al ayudarnos a renunciar a la idea de la justicia absoluta: en las últimas diez Doctrinas Principales, aprendemos que no existe tal cosa, y que la justicia varía, cambia y está relacionada con lo que sea de beneficio mutuo en cualquier situación dada. Una persona adaptable es enseñable y puede ver mejor la realidad tal como es, como relativa.

Orgullo / Dignidad

Incluyo el orgullo entre las virtudes porque se refiere a alguien que es magnánimo o una buena persona y conoce su valor propio, pero tal vez en el lenguaje moderno, esta virtud podría expresarse mejor como dignidad o un comportamiento o disposición digna. Los vicios opuestos son el odio a sí mismo en un extremo, mediado por la pusilanimidad (falta de aprecio pro el valor de uno mismo) y la arrogancia en el otro extremo. La clave de esto es que la auto-apreciación debe estar conectada con un sentido en medida adecuada del valor propio, ni más, ni menos.

Mientras que el orgullo implica una evaluación precisa de nuestro sentido del valor, la arrogancia implica un sentido de derecho que excede con creces lo que uno merece. Afecta la cooperación y el respeto mutuo entre los individuos, y el ergo afecta el tejido social y produce misantropía en general. Las personas arrogantes a menudo son incapaces y no están dispuestas a trabajar con otros por un objetivo común. Filodemo dice que las personas arrogantes carecen de conciencia de sí mismas, son irracionales y viven una vida sin amigos.

El estudio de la naturaleza no crea hombres que disfrutan de ostentar y hacer muestras de su educación para impresionar a los muchos, sino hombres que son fuertes y auto-suficientes y que se enorgullecen de sus cualidades personales, no en las que dependen de circunstancias externas. – Sentencia Vaticana 45

Para ser una virtud, el orgullo debe preocuparse por nuestras propias acciones, logros y cualidades, y no por los accidentes del destino o de la naturaleza porque, como Epicuro dice en su Epístola a Meneceo, “nuestras propias acciones son libres, y es a ellas las que naturalmente dirigimos el elogio y la culpa“.

Las personas arrogantes con frecuencia se “enorgullecen” de cosas por las cuales no tienen responsabilidad causal, por lo tanto, su orgullo no es natural y se basa en puntos de vista falsos. Las personas que niegan que la suerte es ciega (como muchos estoicos, judíos, musulmanes y cristianos) corren el riesgo de caer en estos falsos puntos de vista cuando creen que “Dios bendice” a su elegido; esto los lleva a favorecer el juicio arbitrario en lugar de uno basado en la responsabilidad causal, y también conduce y justifica no tener compasión por aquellos que son desafortunados. Además, las personas arrogantes son difíciles de cambiar porque no ven la necesidad de un cambio.

El tratamiento de Epicuro de las mujeres y los esclavos como iguales intelectuales es un ejemplo del sabio que no es arrogante, pero que sin embargo es orgulloso y digno, y que honra la dignidad de los demás.

Alegría

A la misma vez debemos filosofar, reír, atender nuestra casa y negocio, y nunca dejar de proclamar las palabras de la verdadera filosofía. – Sentencia Vaticana 41

Según el dicho anterior, en el estudio de la filosofía epicúrea, si no nos estamos divirtiendo, no lo estamos haciendo bien. La alegría era la virtud cardinal de Demócrito, el primero de los “filósofos risueños” y el primer atomista, y por lo tanto un antepasado intelectual de Epicuro. Epicuro obviamente adoptó esta excelencia, pero eligió la ataraxia como su virtud cardinal. Las razones de esto pueden tener que ver con la importancia que le dio a nuestras disposiciones mentales, como lo demuestra la Doctrina Principal 20.

Ataraxia

Aquel que tiene paz mental no se disturba ni a si mismo ni a otro. – Sentencia Vaticana 79

Para Filodemo, el timos es una ira habitual y disposicional desproporcionada: el vicio de la irascibilidad, un exceso irracional de ira. La virtud opuesta es el buen ánimo, la paz mental. También está el problema de la ansiedad o la angustia (agonía, en griego). Frente a estos problemas, tenemos la imperturbabilidad intrépida y la paz mental que conocemos como ataraxia, por las cuales uno puede esculpir el alma como un refugio de tranquilidad.

Esta excelencia está vinculada a la autarquía en la medida en que una persona verdaderamente autosuficiente está protegida de deseos ilimitados, vanos y vacíos. Por lo tanto, la autarquía tiene una relación causal con la ataraxia, y una mente satisfecha que siempre está a gusto también hace que sea más fácil asegurar la autosuficiencia:

El alma ni se deshace de la confusión ni gana un gozo digno de tal nombre por medio de poseer riqueza suprema, ni por el honor y admiración de las masas, ni por cualquier otra cosa buscada por causa de los deseos ilimitados. – Sentencia Vaticana 81

Creo que esta conexión entre la autosuficiencia y nuestra tranquilidad mental acentúa la importancia de aceptar placeres activos y pasivos en nuestro régimen hedónico. Si solo aceptamos placeres cinéticos (móviles), siempre tendremos que perseguir bienes externos que nos proporcionarán nuestro placer, pero si aceptamos placeres katastemáticos (estables, permanentes o actitudinales), naturalmente se deducirá que cultivaremos ciertas disposiciones y obtendremos mayor autosuficiencia en nuestro placer.

Otras lecturas:

“De la Cólera”, de Filodemo

Buena voluntad

En los pergaminos de Filodemo, encontramos la palabra eunoia (buena voluntad, benevolencia) como la virtud opuesta de la mala voluntad (que conlleva sospecha, envidia, alegría maliciosa y otras emociones malsanas basadas en creencias vacías). La buena voluntad es una disposición que caracteriza las relaciones entre amigos filósofos y conduce a la gratitud y los favores entre ellos.

Sobre la envidia y la alegría maliciosa, Filodemo dice que son condiciones bestiales, que están vinculadas a la ingratitud y conducen al robo. Estas pasiones están ligadas a la falsa creencia de que se necesitan elementos externos para la felicidad. La estrategia de Filodemo para evitar la alegría maliciosa es nunca entretenerla.

Vemos ejemplos de alegría maliciosa hoy en programas de chismes, en conflictos entre fanáticos religiosos donde exhiben alegría por el sufrimiento mutuo y el de los demás a quienes se les enseña a odiar (odio a los gays, conflictos entre judíos y palestinos, etc.). Lo vemos con frecuencia en actitudes relacionadas con el tribalismo. Si analizamos algunos ejemplos de alegría maliciosa, no es difícil ver por qué Filodemo llama a este vicio una condición bestial, y las formas en que se relaciona con puntos de vista falsos, superstición y arrogancia.

Naturalidad

El bien supremo es como el agua. El agua da vida a las diez mil cosas y no se esfuerza. Fluye en lugares que los hombres rechazan y es como el Tao. – Tao Te Ching, Capítulo 8

Si bien la virtud de la autenticidad es más celebrada en la tradición del existencialismo, en la filosofía epicúrea encontramos referencias frecuentes a la naturalidad: una forma de vida no forzada que nos recuerda la autenticidad. Tsouna no es la primera en notar la ambigüedad del término “natural” como lo usan los epicúreos, y la necesidad de aclararlo. En la página 224, nota 93 de The Ethics of Philodemus, encontramos:

Zenón de Sidón (erudito epicúreo o patriarca de la escuela del primer siglo) y su séquito habían explorado (las ambigüedades derivadas de diferentes sentidos del término “natural”) … Se dice que el hombre es “por naturaleza” un proveedor de alimentos, porque lo hace por instinto no-pervertido; “Por naturaleza” susceptible al dolor porque lo es por obligación; “Por naturaleza” busca la virtud, porque lo hace en su propio beneficio … Según Demetrio de Laconia, la expresión “por naturaleza” en la declaración de Epicuro no significa sin perversión o distorsión, sino libremente, sin compulsión o fuerza.

Es posible que Demetrio haya dicho esto porque otros epicúreos estaban argumentando que la naturalidad se opone a la perversión (¿por cultura, por educación o por asociación?), Y es posible que estos otros epicúreos tuvieran algo de razón. La Doctrina Principal 15 es una de las fuentes que también se refiere a (riqueza) “natural” versus riqueza vacía. Aquí, lo que es natural se describe como que tiene un límite y es fácil de conseguir.

La riqueza requerida por la naturaleza es limitada y fácil de procurar; pero la riqueza requerida por los vanos ideales se extiende hasta el infinito. – Doctrina principal 15

En este caso, como en el caso del dicho que “no debemos buscar la apariencia de salud sino la salud verdadera”, la naturalidad está ligada a no ser presuntuoso y no fingir una determinada disposición o estado por el bien de la opinión pública. Comparo esta virtud de autenticidad epicúrea con la virtud taoísta conocida como ziran, que a menudo se traduce como naturalidad.

Según lo que hemos leído, hay varias formas en que algo puede ser natural: puede ser no-forzado; puede ser ventajoso; puede ser basado en puntos de vista correctos y una evaluación correcta de factores relevantes; y según Filodemo, puede ser una reacción no-pervertida a un delito intencional. En cualquier caso, tiene sentido que una filosofía de libertad promueva este tipo de naturalidad y autenticidad.

Atención

Se me ocurre que puede haber problemas éticos hoy en los que los antiguos no se enfocaron, y tal vez podríamos evaluar “terapias” modernas para estos malos hábitos. Estoy pensando especialmente en: ¿hay una terapia para la falta de atención? Con tanta gratificación instantánea, tantos medios y teléfonos de mano que intentan captar nuestra atención todo el día, sería beneficioso tener prácticas que nos ayuden a cultivar los beneficios del enfoque.

Si la atención plena se considera una virtud, la distracción sería la enfermedad que está tratando de curar. Existe un precedente para la práctica de la atención plena en la ética del placer: Aristipo enseñó a sus discípulos una práctica conocida como presentismo, que implicaba estar presente en los placeres disponibles aquí y ahora. Posteriormente, Epicuro agregó recordar los placeres pasados ​​y anticipar los futuros, pero sería un experimento interesante revitalizar alguna forma de esta práctica del presentismo e incorporarla como parte de nuestro régimen hedónico. Además, la práctica del presentismo nos ayudaría a evitar posponer nuestra felicidad, que es uno de los problemas de los que Epicuro quería proteger a sus discípulos:

Hemos nacido una vez y no puede haber un segundo nacimiento. Por toda la eternidad nunca mas seremos. Pero tu, aunque no eres señor del mañana, pospones tu felicidad. Desperdiciamos nuestras vidas retrasando las cosas, y cada uno de nosotros muere sin haber realmente vivido. – Sentencias Vaticana 14

Si nos encontramos posponiendo con frecuencia el placer y tomamos en serio SV 14, una práctica que con frecuencia nos ayude a tener en cuenta y agradecer por los placeres presentes podría ayudarnos a desarrollar nuevos hábitos que nos ayuden a saborear la vida. Podría ser una práctica zen de permanecer atento en el aquí y ahora, o un mantra, o cualquier otro medio eficiente que nos ayude a cultivar una presencia en medio de los placeres disponibles.

¿Por qué es vital esta información?

Las formas en que estas excelencias se causan e influyen mutuamente y “crecen junto con la vida placentera” como hemos visto anteriormente, deberían demostrar algunas de las razones de su importancia. Pero hay varias otras formas de pensar sobre la importancia de las virtudes en la filosofía epicúrea: si Epicuro dice que la filosofía que no cura el alma no es mejor que la medicina que no cura el cuerpo, entonces podemos considerar sus enseñanzas en términos de qué enfermedades están siendo tratadas por las doctrinas epicúreas. Esto nos ayuda a comprender la importancia de estudiar filosofía para nuestra felicidad.

Estudiar las virtudes particulares también nos ayuda a obtener claridad sobre por qué hemos elegido nuestros valores y de qué manera nos ayudan a vivir placenteramente. También pueden ayudarnos en nuestro proceso de elegir y evitar.

Otra forma de considerar las doctrinas epicúreas sobre las excelencias es preguntándonos: ¿qué sucede si eliminamos estas virtudes? Por lo que hemos visto, debido a su naturaleza habitual y su base en creencias verdaderas, las excelencias no existen de forma aislada en nuestra alma. El estudio enfocado de las excelencias como lo hace Filodemo nos ayuda a ver las formas en que “crecen junto con la vida agradable”, como Epicuro dice en su Carta a Meneceo. Esto se debe a que muchos de estos hábitos y actitudes (así como sus vicios opuestos) se basan en creencias particulares sobre si necesitamos elementos externos para la felicidad, o si la felicidad o el sufrimiento de los extraños afecta al nuestro, etc. Entonces, si un individuo carece de cierta virtudes, esto muestra inconsistencias en su adhesión a algún aspecto de la filosofía epicúrea.

Es imposible vivir una vida placentera sin vivir de manera sabia, honorable y justa, y es imposible vivir de manera sabia, honorable y justa sin vivir placenteramente. Siempre que alguna de estas falte–por ejemplo, si el hombre no puede vivir sabiamente aunque viva honorablemente o justamente–, es imposible que pueda vivir una vida placentera. – Doctrina Principal 5

Una nota final sobre nuestra discusión de las virtudes epicúreas se refiere a la razón por la cual muchos de nosotros llegamos al estudio de Epicuro en primer lugar: a medida que la religión tradicional se vuelve obsoleta, las personas buscan formas de vida más auténticas y modelos de moralidad que no dependen de la superstición. El concepto epicúreo del desarrollo moral se basa en el estudio de la naturaleza. Es empírico y no requiere de creer en lo sobrenatural. De esta manera, reta la falsa creencia heredada de que la moralidad requiere de religión, o que solo se deriva de ser religioso y que, por lo tanto, las personas no-religiosas no pueden ser excelentes (virtuosas), felices o buenas. La filosofía epicúrea plantea una teoría del desarrollo moral que no solo es madura y pragmática, sino que también se basa en el estudio de la naturaleza (es decir, la realidad). Por todas estas razones, merece ser estudiada con atención.

La crítica franca como una virtud

Dado que el epicureísmo es una filosofía de amistad, la crítica franca (parresia) es una excelencia crucial. Es una de las características que define la amistad epicúrea, y se opone a la práctica de halagar / querer complacer a los demás sin pensar o por medio de mentir, lo que a menudo revela una falta de compromiso con la felicidad y el desarrollo del carácter de nuestros amigos.

También es de gran importancia para el cálculo hedónico, para poder expresar nuestras quejas legítimas en todas nuestras relaciones y para la resolución de conflictos. Si somos demasiado reservados o tímidos para expresar nuestras quejas, una verdadera y madura forma de amistad no florecerá.

Filodemo enseñó que la filosofía cura el carácter a través de la crítica franca, por lo que hay poderes medicinales ligados a la franqueza.

Los historiales

En la página 101 de The Ethics of Philodemus, encontramos mención de un libro o serie de libros (que hoy ya no tenemos), titulados Los Historiales, en el pergamino Sobre la crítica franca (Peri Parrhesias), fragmento Vb 8-9. Aquí, adquirimos conocimiento sobre informes recopilados por los epicúreos anteriores, comenzando por los fundadores (se menciona a Metrodoro), sobre sus técnicas utilizadas para sanar los vicios de los estudiantes de filosofía. Parece que estos “Historiales” detallan los síntomas y diagnósticos, y los tipos de técnicas terapéuticas que se utilizaron en cada caso.

El hecho de que estas historias se hayan conservado debe interpretarse en el sentido de que están destinadas a la posteridad, de modo que las generaciones futuras de epicúreos tengan un depósito de información sobre el desarrollo del carácter, lo que a menudo funciona y lo que no, etc.

En la nota 56 de la página 116 de The Ethics of Philodemus, encontramos esto de Voula Tsouna:

Parece que Cleantes y Metrodoro son figuras que los profesores con una disposición más dura se esfuerzan por emular. (Dice Filodemo:) “Con respecto a su enseñanza tanto en el presente como en el pasado, no diferirán [de ninguna manera] de Cleantes y Metrodoro, porque es obvio que el que está en autoridad usará una franqueza más abundante. Además, [después de más] tiempo, cuando hayan adquirido conocimiento de más casos que otros que no lo hayan hecho, utilizarán más parresia con respecto a este tipo de casos que los otros maestros.” (De la crítica franca, Fragmento Vb. 1-12 )

Aquí, Filodemo dice que aquellos en posiciones de autoridad (que enseñan filosofía) usan más franqueza, y que en esto aprenden de Metrodoro y Cleantes. Debemos suponer que, en esto, se inspiran en estos Historiales que registraron los tratamientos anteriores ofrecidos por la Escuela.

De la conversación

El libro menciona un pergamino que no he visto en ningún otro lugar y al que no he tenido acceso. Se titula Peri Omilias (Sobre la conversación) y también se conoce como PHerc 873.

Este pergamino pregunta: “¿Qué es un discurso inapropiado y qué es un discurso apropiado“? El discurso correcto se encuentra principalmente entre los amigos epicúreos, promueve sus ideales, incluye parresia (franqueza), el estudio de la naturaleza y los actos de vista e intelecto (por lo que supongo que se entiende la fiesta del día 20, el disfrute de la amistad y otras actividades placenteras).

Filodemo dice que el discurso de un sabio es agradable y sus conversaciones reflejan su estado mental feliz y tranquilo. El mal discurso ocurre en la mala sociedad y cultiva el vicio.

Curiosamente, al igual que con la riqueza, la comunidad y los deseos, aprendemos que la conversación tiene un límite (“omilias peras”, The Ethics of Philodemus, página 122). Filodemo enseña varias tácticas de habla y elogia el silencio selectivo: debemos saber cuándo hablar y cuándo no. El “trato silencioso” se practicaba. El silencio era una herramienta eficiente en la práctica de la parresia y de la amistad. No tenemos suficiente información en nuestras fuentes para conocer cada detalle de todo el contexto detrás de esto, pero podemos imaginar que el silencio puede ser una gran virtud si se aplica en los casos en que se cuentan chismes o cuando alguien expresa apego a deseos vacíos, o cuando un estudiante hace na pregunta imprudente.

Los epicúreos le dieron gran importancia a la comunicación clara y concisa, sin adornos, ya que esto es importante tanto en filosofía como en amistad. Las siguientes son algunas fuentes adicionales sobre el tema.

Lea más:

Razonamientos sobre el pergamino “Retórica”

Contra el uso de palabras vacías

Razonamientos sobre el pergamino “De la crítica franca”

Retrato moral y ver ante los ojos

¿Quién puede ser considerado un mejor ser humano que quien tiene creencias sanas sobre los dioses, quien carece por completo de temor a la muerte, quien contempla con claridad el fin y los límites establecidos por la naturaleza, y quien entiende que la naturaleza ha hecho que los bienes mayores sean fáciles de alcanzar, mientras que los males tienen poca duración o poca intensidad? El sabio se ríe de la Fortuna, que algunos toman por señora de todas las cosas, porque entiende que algunas cosas suceden por necesidad, otras por azar y otras por obra nuestra. – Epicuro, en su Epístola a Meneceo

La práctica de representar al sabio en detalle–sus actitudes, su comportamiento, sus opiniones–es una versión positiva de la práctica terapéutica de “ver ante los ojos“, que Filodemo utiliza para el tratamiento de vicios como la arrogancia y la ira. En esos casos, confronta al paciente con imágenes de las repercusiones negativas de continuar su comportamiento para desalentar su mal comportamiento y alentarlo en su camino hacia el desarrollo moral. En el caso de representar al sabio, le está presentando un modelo a seguir que puede emular. En al menos uno de los dichos sobrevivientes, aprendemos que esta práctica de contemplar y alabar al sabio nos ayuda a construir nuestro propio carácter y produce placer y otros beneficios en nuestras almas.

El honor dado a un sabio es un gran bien para el que lo honra. – Sentencia Vaticana 32

Una forma de considerar esto es recordar que todos admiran y alaban a los demás según sus propias cualidades. Las personas frívolas admiran y elogian modelos frívolos. Las personas malvadas o autoritarias admiran y alaban a líderes malvados y autoritarios. Del mismo modo, las personas que aspiran a cultivar la sabiduría y el placer, deben admirar y alabar a los sabios que encarnan esas cualidades. La clase de gente que admiramos dice mucho sobre nuestros valores y nuestro carácter.

Según el libro The Sculpted Word (La palabra esculpida), la representación del sabio en la escultura se utilizó en el modelo pasivo de reclutamiento de nuevos estudiantes. No se ha escrito mucho sobre la estética epicúrea, pero sabemos que la diosa Venus Urania es la patrona del Jardín Epicúreo y a la vez patrona de las artes, además de ser la encarnación del placer. Si seguimos la teoría del reclutamiento que se encuentra en The Sculpted Word, encontramos que el arte a veces puede tener un lugar importante y un uso terapéutico en la filosofía epicúrea. Según Michel Onfray en Hedonist Manifesto, el arte no debería ser consumista y nihilista, sino en cambio debe crear valores.

En The Ethics of Philodemus, Tsouna hace una aclaración importante sobre la práctica de ver ante los ojos. Como vimos anteriormente, nuestras emociones tienen un componente cognitivo y nuestras creencias tienen una relación causal con nuestros sentimientos. Por ejemplo, en la Doctrina Principal 29, vemos que Epicuro clasifica los deseos como naturales o vacíos según los tipos de creencias en los que se basan: se dice que los deseos no naturales e innecesarios son vanos y vacíos, y que surgen de una opinión sin fundamento.

Por esta razón, Filodemo argumentó que tanto los componentes emocionales como cognitivos de nuestros vicios necesitan tratamiento, si queremos superar nuestros vicios y cultivar con éxito la excelencia del carácter. Necesitamos desafiar nuestras creencias falsas con argumentos, pero también debemos despertar las emociones. Si solo atacamos el componente de creencia que subyace a nuestro comportamiento sin provocar las emociones, el aprendizaje puede no ser muy fuerte en nuestras almas, y el carácter puede no estar completamente reformado. También existe el peligro de que nuestra “reforma” no sea sincera si solo hablamos el discurso pero no caminamos el camino. Por ejemplo, Filodemo critica a quienes censuran pero hacen poco más sobre sus malos hábitos.

Mientras buscaba en las primeras fuentes epicúreas, encontré este ejemplo de los fundadores que nos animaban a usar la indignación como parte de nuestro arsenal de armas contra los vicios:

Expulsemos del todo nuestros malos hábitos como si fueran hombres malignos que nos han hecho daño por largo tiempo. – Sentencia Vaticana 46

Está claro que esto tiene el propósito de alentarnos no solo a reformar nuestras creencias, sino también a participar más plena y emocionalmente en el proyecto de reforma moral. Al igual que los hombres malvados que nos han abusado durante mucho tiempo, nuestros vicios merecen nuestra animosidad y nuestra ira. Son enemigos dentro de las puertas. Por lo tanto, esta fuente parece estar del lado de Filodemo, quien argumentó que la filosofía cura y asegura la vida feliz por medio de razonamientos y argumentos, pero que también necesitamos emplear nuestros sentimientos en el proceso terapéutico para tratar tanto el componente cognitivo como el emocional.

“Ver ante los ojos” tiene la intención de despertar y reclutar nuestros sentimientos en contra de nuestros vicios y en favor de las excelencias. En su pergamino Sobre la cólera, XXVIII, 5-40), Filodemo usa esta técnica para demostrar cuán dañino puede ser el vicio de la irascibilidad (ira crónica):

(La ira crónica te obliga a) luchar por la victoria, causar dolor, menospreciar a las personas y hacer muchas otras cosas desagradables. Y cuando se intensifica, también se convierte en una causa de misantropía y, a veces, incluso de injusticia, ya que ni el miembro del jurado ni el miembro del consejo ni … ningún ser humano puede ser justificado si se rige por sentimientos de ira. Además, por razones que son fáciles de ver, las personas que lo tienen también deben volverse despóticas, sospechosas de maldad, mentirosas, iliberales, furtivas, deshonestas, ingratas y egocéntricas … No prueban el disfrute de los bienes durante toda su vida, es decir, los bienes que se derivan de tomar las cosas con calma de manera aceptable, ni de la amabilidad y la comprensión profunda.

Aquí, Filodemo le recuerda al paciente que sufre de ira crónica tanto de los males que puede causar como de los bienes que puede estar evadiendo. Al confrontar al paciente con estos peligros, la técnica busca incitar una reforma sincera del carácter.

Observe algunas cosas: este ejercicio nos ayuda a pasar de la teoría abstracta a la realidad concreta. También es un gran ejemplo de cómo una filosofía secular puede ayudarnos en el desarrollo del carácter y la virtud por el bien de una vida de placer, y no por el bien de la virtud o para apaciguar a un ser sobrenatural. Esta práctica también es pragmática, ya que nos ayuda a realizar cálculos hedónicos (evaluar comparativamente las ventajas y desventajas para que nuestras opciones y evitares produzcan placer). El filósofo que imparte la medicina dice: “¿REALMENTE crees que obtendrás más placer si sigues actuando de esta manera?”

En la página 206 de The Ethics of Philodemus, el maestro cataloga qué imágenes deben ser parte de la práctica de “colocar ante los ojos”:

Filodemo las describe como “cosas que el paciente ignora por completo, otras que ha olvidado, otras que no ha calculado al menos con respecto a su magnitud o cualquier otra cosa, y otras que simplemente nunca ha considerado. Los buenos filósofos representan todos estos males, incluso si con moderación enfatizan que está dentro del poder del paciente evitarlos, y esbozan la forma en que podríamos experimentar menos sentimientos de enojo”.

Contra el maximalismo

Las fuentes epicúreas hacen mención frecuente de los límites naturales de los deseos. Esta enseñanza está destinada a ayudarnos a cultivar una mente que tiene una comprensión precisa de cuánto es suficiente y, por lo tanto, está satisfecha, contenta y agradecida. Tanto el minimalismo (ver la Sentencia Vaticana 63) como el maximalismo (ver la Doctrina Principal 15 y la Sentencias Vaticanas 22, 25, 59, 67-69) son problemáticos en la filosofía epicúrea.

El pensamiento maximalista conduce a la búsqueda de objetos inalcanzables de deseo y a la incapacidad de sentir ningún placer. – Voula Tsouna

En la página 235, nota 114 de The Ethics of Philodemus, encontramos lo siguiente:

El argumento de Filodemo ad hominem puede indicar que sus oponentes son maximalistas: una autocomplacencia como la de ellos podría justificar cualquier cosa.

La Doctrina Principal 21 menciona la idea de “una vida completa” (βίον παντελῆ), que Tsouna relaciona con el problema del maximalismo.

Aquel que entiende los límites de la vida sabe que es fácil obtener aquello que remueve el dolor del deseo y hace la vida entera completa y perfecta. De ese modo ya no necesita las cosas que requieren de lucha.

¿En qué consiste esta “vida completa y perfecta“? Aquí es donde los filósofos considerarán el impacto de la duración de la vida en la felicidad de uno y cuán importante puede ser lograr sus planes antes de morir. Las personas que buscan una larga vida o el futuro para buscar nuevos bienes constantemente nunca pueden lograr y disfrutar el mayor placer porque nunca están contentos o satisfechos. Además, piensan que la felicidad significa un mayor número de placeres acumulados. La Sentencia Vaticana 14 desaconseja posponer nuestra felicidad, y la Doctrina Principal 9 argumenta en contra de la opinión de que podemos condensar los placeres en el tiempo o el espacio. La idea es estar presente a los placeres que la naturaleza hace fácilmente disponibles: aquí y ahora, en algún lugar de nuestras mentes y cuerpos, podemos experimentar alguna forma de placer.

Quizás el peor caso de maximalismo de hoy se puede ver en los transhumanistas que desean la inmortalidad. DP 21 dice que debemos entender los límites establecidos por la naturaleza para asegurar la vida completa. La autora de The Ethics of Philodemus hace una concesión en la página 262, en honor a esta idea de “la vida completa“, que aún requiere una definición clara.

Uno podría preguntarse si la actitud de Filodemo y, en general, de los epicúreos hacia la escritura de testamentos podría indicar cierta preocupación después de todo por el modelo narrativo de la vida completa.

Tanto Epicuro como Diógenes de Enoanda expresaron preocupación por su legado hacia el final de sus vidas. Esto puede ser indicativo de que cierta medida de dejar un legado es parte natural de una vida completa y (en medida en que no es difícil de adquirir) un placer natural, y no excede hasta ser maximalista.

La economía de Filodemo

Deseo concluir la reseña de este libro con una mirada crítica a Filodemo. Él y su maestro Zenón de Sidón, y su grupo, discutieron con frecuencia contra otras escuelas y contra los epicúreos que tenían opiniones diferentes de las suyas. Había varias facciones epicúreas. Las fuentes mencionan al menos dos facciones: los retóricos (que elaboraron la doctrina, inspirados principalmente en sus discusiones con otras escuelas) y los ortodoxos (que se apegaron a memorizar las fuentes). Filodemo reclamó la ortodoxia apelando frecuentemente a la autoridad de los cuatro fundadores, pero también participó en estos debates.

Dado que Zenón de Sidón era un erudito de Atenas de linaje directo con Epicuro y Hermarco, es probable que haya conservado la interpretación más leal del epicureísmo … pero esto no quiere decir que otros grupos epicúreos no tengan argumentos legítimos para ofrecer, que no sobreviven en las fuentes, o al ser indirectamente criticados en los pergaminos de Herculano. También es cierto que Zenón de Sidón fue el sucesor del escolarca Apolodoro, llamado el “Tirano del Jardín”, y que gran parte del trabajo de Zenón implicó una rebelión contra el excesivo autoritarismo de su predecesor (que pudo haber sido necesario para proteger el Jardín y sus finanzas). Sabemos que Zenón era tolerante, amable, muy admirado y daba la bienvenida a los estoicos y a otros no-epicúreos al Jardín que venían a estudiar filosofía juntos; esto puede ser parte de su esfuerzo por rechazar el autoritarismo de Apolodoro.

El tema de la economía es el mejor lugar para una visión crítica de Filodemo.

La primera crítica tiene que ver con su declaración categórica en su pergamino sobre el arte de la gestión de la propiedad, de que “el filósofo no trabaja duro“, lo que parece poco práctico, excepto en el caso de los romanos muy ricos a quienes estaba enseñando. Pocas personas tienen este privilegio de nunca tener que trabajar duro. Esta extraña declaración describe el epicureísmo como una secta exclusiva para la élite, lo que ciertamente no fue en sus inicios.

Es imposible abstenerse del todo de trabajar duro. De hecho, el propio Filodemo cita los argumentos de Metrodoro sobre cómo se debe aplicar aquí el cálculo hedónico (y a veces debemos pasar por ciertas desventajas en aras de mayores ventajas). Aquí, Metrodoro (el cofundador del epicureismo) contradice la declaración de Filodemo de que el filósofo no trabaja duro. Él dice que la riqueza, la salud y la amistad implican trabajo duro, pero que vale la pena perseguir este trabajo porque sufriremos mucho sin estos bienes. El filósofo trabajará duro en aras de mayores placeres o para evitar grandes desventajas.

Otra pequeña crítica de Filodemo que debo aceptar, como alguien que ha estado promoviendo y escribiendo libros sobre epicureísmo durante muchos años, es que dice que ganar dinero de la enseñanza de filosofía es la forma ideal de ganarse la vida … pero ¿cuántas personas pueden realmente hacer esto? No conozco a nadie que pueda hacer esto, al menos en nuestros días.

Si bien todos estamos de acuerdo en que la mejor vida está libre de trabajo duro, la pregunta es ¿CÓMO podemos lograrlo? Este es un gran e interesante desafío moral.

Una nota adicional sobre el estudio del pergamino de Filodemo sobre el arte de la administración de propiedad proviene de uno de los miembros más nuevos de SAE: Marcus nos recuerda que es importante tener en cuenta que el público de Filodemo era la aristocracia de la República Romana tardía. Él dice:

Encontré este breve video sobre el sistema de mecenazgo romano, que es un buen trasfondo para entender el pergamino de Filodemo sobre la gestión de propiedad.

Con respecto a la utilidad de la riqueza, Filodemo dice que no debemos rechazar cualquier riqueza que podamos obtener como inútil. Una medida natural de la riqueza es claramente preferible a la pobreza, pero la superioridad de la riqueza es práctica, no moral. Argumenta que el filósofo epicúreo no necesita ser un experto en administración o economía, sin embargo, la soberanía personal requiere que aprendamos esta habilidad hasta cierto punto. Este maestro le agrega una dimensión ética. Le preocupa nuestra disposición (diátesis) y los problemas de cálculo hedónico en relación con la gestión de nuestra propiedad: ¿Cómo podemos gestionar nuestra propiedad y hogar mientras vivimos de manera ética y sin sacrificar nuestra felicidad?

Una crítica final que debemos aceptar sobre Filodemo de Gadara es que parece que está de acuerdo, en mayor medida que la mayoría de la gente de hoy, con la explotación egoísta de los demás (la esclavitud era normal en su sociedad). Sin embargo, siempre he apreciado que la economía epicúrea plantea un capitalismo sostenible que enfatiza los límites de nuestros deseos y, por lo tanto, es un capitalismo que es algo autocrítico y contra el exceso–un antídoto necesario para lo que vemos hoy, particularmente en los Estados Unidos. Creo que la filosofía epicúrea, de esta manera, representa una defensa muy saludable de los valores occidentales liberales clásicos.

Este ensayo concluye mi reseña de The Ethics of Philodemus, de Voula Tsouna. Si le ha gustado este contenido, considere apoyarme en Patreon una sola vez o una vez al mes. La creación de contenido requiere de mucho tiempo, por lo que todavía no ofrezco ningún beneficio especial a mis suscriptores de Patreon, pero eleva mi moral y ayuda a apoyar tanto este sitio web como la misión de enseñanza de los jardines epicúreos.

Otras lecturas:

El libro The Ethics of Philodemus

Las doctrinas epicúreas sobre la riqueza

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Acerca de hiramcrespo

Hiram Crespo is the author of 'Tending the Epicurean Garden' (Humanist Press, 2014), 'How to Live a Good Life' (Penguin Random House, 2020), and Epicurus of Samos – His Philosophy and Life: All the principal Classical texts Compiled and Introduced by Hiram Crespo (Ukemi Audiobooks, 2020). He's the founder of societyofepicurus.com, and has written for The Humanist, Eidolon, Occupy, The New Humanism, The Secular Web, Europa Laica, AteístasPR, and many other outlets.

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