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Michel Onfray y la contra-historia de la filosofía

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Este comentario y revisión se basa en el libro Las sabidurías de la antigüedad: Contrahistoria de la filosofía, del filósofo francés Michel Onfray. Onfray es el fundador de la Université Populaire de Caen y es uno de los intelectuales públicos más prominentes de Francia en la actualidad.

Después de presenciar el surgimiento de la ideología derechista de Le Pen (y la decadencia intelectual que la llevó), Onfray consideró que la República Francesa necesitaba invertir en la formación de nuevos intelectuales. Al sentir que el mundo académico había fracasado al dar demasiada importancia inmerecida a Platón y los idealistas, y demasiada poca a Epicuro y los materialistas, se propuso argumentar que Occidente necesita una “contra-historia de la filosofía” desde la perspectiva de los “amigos de Epicuro y los enemigos de Platón”.

Historiografía como guerra

En nuestra discusión de la filosofía de Nietzsche, mencioné (y critiqué) algunos puntos de vista nietzscheanos que han tenido gran influencia en Onfray y sirven, en gran medida, como presuposiciones:

Para Nietzsche, la verdad y la realidad son invento de alguien que, en el proceso de postular una narrativa de la realidad, está actuando y ejerciendo poder sobre la realidad, creando la realidad.

… No hay hechos, sólo interpretación.

La influencia de Nietzsche en Onfray también se exploró en su argumento de que hay una ideología nietzscheana de izquierda, una forma de filosofar que es nietzscheana “en la medida en que toma a Nietzsche como punto de partida“.

Debemos comenzar con la influencia nietzscheana de Onfray, porque Onfray (al igual que Nietzsche) reconoce que narrativa equivale a poder y declara que estamos en guerra. Es una guerra de ideas e ideologías, una guerra entre materialistas e idealistas, entre atomistas y teólogos, entre creacionistas y científicos. Dos cosmologías (en sus muchas variedades) que no se pueden reconciliar han estado en guerra durante milenios. Podemos pensarlas como las “guerras culturales” de hoy. Este es el tema de la contra-historia de Onfray, y enmarca su manera de practicar la filosofía.

Onfray dice que la escritura de la historia es en sí misma un acto de guerra, que es ideológica y que hay una estrategia, una serie de objetivos y una variedad de métodos de escribir historia que demuestran las maneras en que se pelea la batalla intelectual. A veces la guerra se libra imponiendo invisibilidad y silencio a otros; Otras veces es acentuando esta o aquella evidencia.

Onfray comienza con el mismo Platón, que nunca menciona directamente a Demócrito, aunque toda su filosofía es una máquina de guerra contra Demócrito. La táctica de Platón aquí es ignorar, omitir, silenciar al enemigo, para disminuir y despreciar su valor. En un pasaje que habla de Aristoxeno, Onfray narra cómo Platón insinuó una vez que las obras de Demócrito debían ser quemadas, pero dos pitagóricos lo persuadieron a no quemarlas. En todo momento, Onfray acusa a Platón de participar conscientemente en una batalla ideológica, problema que se agrava por el hecho de que en la historia “oficial” de la filosofía no se han hecho suficientes intentos para encontrar la voz real de sus oponentes.

El mundo académico ha adoptado la narrativa platónica y ha delegado a Demócrito en los libros de historia al status de “pre-socrático”, lo cual trivializa su logro intelectual como inventor del atomismo, a pesar de que Demócrito vivió al mismo tiempo que Sócrates. Demócrito nació en 460, Sócrates en el 470.

Quizá sea mas fácil para los historiadores encajar hechos y personas en categorías simplistas, pero el mito de los “tres filósofos clásicos” (Sócrates, Platón y Aristóteles) ha sido perpetuado ad nauseam por los académicos, y ha atribuido una cantidad injusta de importancia a estos tres, para el detrimento de todos los demás.

Onfray comienza su contrahistoria rectificando esto: Demócrito, el inventor (junto con Leucipo) del atomismo y el primero de los “filósofos risueños“, no es un pre-socrático. Demócrito es el primer anti-platónico, activo al mismo tiempo que Platón. Demócrito y Platón comienzan dos linajes filosóficos separados. La contra-historia de la filosofía nos da la narración del “otro” linaje.

Platón conocía a Aristipo, el fundador de la doctrina hedonista, y estaba familiarizado con él y sus opiniones. Prueba de ello es que menciona directamente a Aristipo cuando reprocha su ausencia en el funeral de Sócrates (muy selectiva su memoria, ¿no?). Pero en lugar de usar a Aristipo como portavoz del hedonismo, utilizó el personaje (fictício) de Filebo, que es simplemente una figura literaria usada para encarnar el placer en uno de sus “diálogos”. Platón no permite a Filebo hablar o defenderse adecuadamente. Platón también exhibe mala voluntad cuando exagera y caricaturiza a su oponente hedonista y luego, al final, hace al personaje salir corriendo tras un muchacho guapo.

¿Por qué elegir un personaje de ficción para hablar de una filosofía que tiene verdaderos defensores con doctrinas reales y coherentes? Aquí, de nuevo, la máquina de guerra de Platón omite, silencia, ignora a su oponente, como si esto demostrara la validez de los argumentos de Platón. Se nos recuerda cómo el Sócrates que conocemos es solo el Sócrates de Platón: nunca se oye hablar del Sócrates que inspiró a los cínicos, a los hedonistas o a cualquiera de los otros linajes filosóficos que lo reclaman como ancestro intelectual.

En vista del conflicto de ideas que ha tenido lugar a través de la historia, Onfray sostiene que el Monte Vesubio protegió los rollos de Herculano de la furia y el fanatismo cristianos; Que si la erupción de 79 EC no hubiera carbonizado los papiros, nunca habríamos tenido acceso a la mayoría de las obras en la villa de Filodemo.

Dando golpes por Epicuro

En su exposición de un fraude religioso, el satirista epicúreo Luciano de Samosata incluyó un pasaje revelador acerca de “dar golpes por Epicuro”, lo cual demuestra que los epicúreos, tanto antiguos como modernos, siempre nos hemos visto como emprendiendo una batalla intelectual:

… estaba más interesado (una preferencia que usted va a estar lejos de resentir) en dar un golpe por Epicuro, ese gran hombre cuya santidad y divinidad de naturaleza no eran impostoras, el único que tenía e impartió una verdadera idea de lo bueno y que trajo la liberación de todos los que se juntaron con él.

Este pasaje da testimonio del hecho de que en el siglo II AEC, Luciano se consideraba a si mismo involucrado en una pelea a través del uso de la comedia y la literatura. Los epicúreos contemporáneos sostienen generalmente que la ÚNICA manera de entender a Epicuro en profundidad es entendiendo lo fuertemente anti-Platón que era: algunos incluso han argumentado que todo su sistema de filosofía puede ser entendido principalmente como una refutación detallada, punto por punto, de Platón, que sustituyó a la naturaleza por las ideas. Las ideas están bien, solo que no son verdaderas “cosas” que existen por sí solas–sin la materia–en el éter, o la plétora, o como quiera que las supersticiones platónicas quieran llamar el reino ideal.

La expulsión de Epicuro de Mitilene bajo la amenaza de ser acusado ​​de blasfemia por parte de los platónicos que habían asumido el control del gimnasio, es otro incidente histórico pivotal que por lo general escapa al escrutinio de los historiadores–incluso del mismo Onfray. Sabemos por las fuentes que sucedió durante una temporada difícil para viajar por mar y que su nave se volcó y casi perdió la vida. Sabemos que esto hizo a Epicuro ser mas cuidadoso, y que después de esto evitó predicar su filosofía en el ágora, prefiriendo la intimidad de su Jardín. Pero, ¿por qué los platónicos estaban tan ofendidos por la idea de que las cosas estuvieran hechas de átomos, o por la creencia de que la vida debería ser agradable? ¿Qué argumentos y discusiones podemos especular que tuvieron con Epicuro antes de la expulsión?

Los intentos de responder a estas preguntas pueden ayudar a revelar muchos temas importantes de controversia, incluyendo la apasionada indignación de los epicúreos con la superstición y con la interminable, inútil e irrelevante especulación de los otros filósofos. Esto merece su propia serie de “diálogos” imaginarios.

Conciliación con la naturaleza

En cuanto a cómo filosofan los materialistas e idealistas, los dos linajes son difíciles o imposibles de reconciliar: filosofamos desde el cuerpo, valoramos los sentidos, la observación, los instintos y las facultades, el placer y la aversión. Valoramos las emociones: Filodemo trata la ira como una fuente de informacón importante y dice que puede ser racional y natural, mientras que los platónicos han llevado a cabo la mas completa desnaturalización y descontextualización de la moralidad y la filosofía. Inventaron una división antinatural entre el cuerpo y la mente para devaluar el cuerpo y elevar el “espíritu” imaginario e incorpóreo. Esto fue fácilmente desmantelado por Epicuro cuando reintegró la psique dentro del cuerpo.

Onfray llama al platonismo “la gran neurosis en el centro de la civilización occidental”. No es sólo nuestra felicidad la que sufre como resultado de ello. Hay MUCHO más en juego, incluyendo nuestra conexión con la realidad. Epicuro sigue siendo importante y pertinente hoy porque todo su sistema no sólo es coherente, sino también totalmente basado en el estudio de la naturaleza.

El individuo contra el polis

Siguiendo la lógica de “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”, Onfray junta a muchos intelectuales de diversas tradiciones, a quienes él ve como en guerra contra Platón. Al hacerlo, admito que la comparación de los hedonistas con los cínicos parece un poco forzada a veces. Pero sí observa la tensión que existe entre la naturaleza (fisos, cuerpo) y la ley (nomos), entre el individuo (y su libertad) y la polis (y su cultura), como hilo conductor de las guerras culturales.

Las Cuatro Curas son una invención de Filodemo, a la que Onfray ofrece una alternativa que incluye lo que él llama un “ateísmo tranquilo”. Al hablar de la parábola lucreciana de la fortaleza de los sabios (que es una hermosa defensa de la ética individualista como distinta de las vulgaridades de las masas), Onfray declara:

El hedonismo no requiere egoísmo, ni una alegría maligna (al ver el sufrimiento de los demás), sino la construcción de uno mismo como una ciudadela, una fortaleza inexpugnable.

Que el epicúreo elige ser un individuo y concentrarse en su propio auto-cultivo no debe entenderse como que obedece algún mandamiento de ser apolítico. Onfray afirma que, mientras Filodemo rechaza la autocracia de los tiranos y la democracia de las masas vulgares, prefiere un rey bajo la influencia de la filosofía. La fuente de esto no está clara, pero esto no debe impedirnos formar nuestros propios ideales para el tipo de gobierno que conduce más fácilmente a una vida de placer, de autarquía y de ataraxia para sus individuos, como seguramente el epicúreo Thomas Jefferson hizo cuando escribió las palabras “búsqueda de la felicidad” en la Declaración de Independencia.

Tal vez un “rey ideal” contemporáneo podría ser mejor encarnado por el ex-presidente de Uruguay José Mujica, quien mencionó específicamente a Epicuro mientras hablaba a la comunidad de naciones, y posteriormente fue celebrado en el simposio anual de filosofía epicúrea en Atenas. Mujica es conocido por su política izquierdista-libertaria moderada, por su autenticidad y vida sencilla a pesar de ganar un salario presidencial, por su ateísmo declarado, y su llamado a todos los latinoamericanos y occidentales a repensar los valores heredados (sobre todo el consumismo) ya que “el cristianismo nos ha fallado”, dice.

Mujica, un líder que es adorado por la gente de América Latina y el mundo, es muy consciente de la importancia de disciplinar nuestros deseos y de los peligros que plantea el neoliberalismo y el modelo capitalista que requiere de un crecimiento constante, prefiriendo un modelo sostenible de capitalismo. Bajo su liderazgo, Uruguay se ha convertido en la nación más próspera de América Latina. Goza de políticas sociales liberales, una alta calidad de vida, y una tasa de pobreza por debajo del 2%.

La Casa de Pisón

Filodemo no sólo cuestionó el estereotipo de los epicúreos como apolíticos: desarrolló la tradición epicúrea de otras maneras y desafió el estereotipo de los epicúreos como minimalistas que viven frugalmente. Filodemo enseñó filosofía a romanos ricos, incluyendo el propio suegro del César. Con él, la tradición epicúrea demostró (consistente con su propia enseñanza) que estaba dispuesta a aceptar los lujos cuando no había desventajas derivadas de su disfrute. Esta es una filosofía para hombres y mujeres de todas las clases sociales.

La Casa de Pisón no era el jardín austero de los fundadores originales. Junto con su biblioteca y vida cultural, se parecía más a un gran templo de placer refinado. La villa en Herculano tiene vistas al mar Mediterráneo y fue una fortaleza de refinamiento, cultura y lujo. Para echar un vistazo a la vibrante vida cultural contenida en sus paredes podríamos estudiar la Epístola de Horacio a la Casa de Pisón.

Algunos puntos de interés de la contra-historia

El libro de Michel Onfray está salpicado de referencias de interés para el estudiante de la filosofía epicúrea. Entre algunos de los puntos de trivia:

• La biblioteca de Filodemo fue re-descubierta el 19 de octubre de 1752
• Timón fue el primero en asociar a los epicúreos con el cerdo
• Aunque muchos han argumentado que De Rerum Natura es una obra incompleta, observadores agudos notarán que Lucrecio comienza De Rerum Natura con la palabra “madre” y lo termina con la palabra “cadáver”
• El nombre de Epicuro significa “socorro” o “asistencia”, específicamente “ayuda en tiempos de guerra”
• Antífono de Atenas fue precursor del psicoanálisis y el primero en proponer que la filosofía cura el alma a través de las palabras. Esto sería posteriormente parafraseado por Filodemo. Fue muy persuasivo, inventó la filosofía terapéutica y escribió una obra titulada “El arte de combatir la tristeza”
• Se cree que Mecenas, el rico patrón de las artes cuyo nombre se convirtió en sinónimo de filantropía humanista, fue epicúreo

Seis cosas que aprendí luego de publicar Cultivando el jardín epicúreo

Hace poco se cumplió el segundo aniversario de la publicación oficial de mi libro, aunque el libro había estado disponible en Amazon antes de esa fecha. Escribí la mayor parte del contenido de Cultivando el jardín epicúreo durante el año 2013, pero en los últimos años no he dejado de aprender acerca de la filosofía y sobre los muchos temas que discutí en el libro. Desde hace algún tiempo, he querido dar a mis lectores un camino de aprendizaje claro para después que haya terminado la lectura de mi libro, y esta ocasión es tan buena como cualquier otro, así que aquí están seis cosas importantes que he aprendido acerca de la filosofía epicúrea después de la escritura cuidar el jardín epicúreo.

1. Los pergaminos de Filodemo

Profundicé en la lectura de los pergaminos de la villa de Herculano poco después de terminar mi libro. Los papiros son los restos que sobrevivieron la erupción del Monte Vesubio en el año 79 de la Era Común. Son un tesoro de sabiduría humanista antiguo, el Nag Hammadi humanista. En uno de los papiros, por ejemplo, el escolarca Polístrato anticipa la obra contemporánea de Sam Harris por más de 22 siglos: expone argumentos sólidos y robustos en favor de un realismo moral hedonista basado en las teorías de la física y la ética establecidas por Epicuro en su Epístola a Heródoto. En este pergamino se enfrentó al relativismo cultural y moral, a la superstición, y también defendió el estudio científico de la naturaleza como algo esencial para la ética, la decencia y la moralidad.

Las enseñanzas de Epicuro contra el uso de palabras vacías nos ayudan a entender mejor las obras de Filodemo Retórica y Métodos de inferencia, y en general nos ayudan a razonar con mayor claridad. El pergamino Sobre la adminstración de la propiedad proporciona una orientación útil para nuestros proyectos de autosuficiencia para toda la vida, pero el pergamino más importante en mi opinión, y la mayor obra maestra de la literatura humanista de Herculano, tiene que ser Sobre la muerte, que cataloga todas las repercusiones lógicas y de sentido común de nuestra enseñanza de que la muerte no es nada para nosotros.

2. Norman DeWitt es clave para entender la filosofía epicúrea en sus propios términos. Él es particularmente bueno para explicar el Cánon (epistemología) y la importancia de la doctrina del placer como el final. Lea su folleto Filosofía para los millones, que narra y da una perspectiva sobre la batalla histórica entre la filosofía naturalista de los científicos y la filosofía platónica de los místicos y charlatanes.

3. Frances Wright escribió la gran obra maestra epicúrea en el idioma Inglés: Varios días en Atenas.

4. La neurociencia ha sido un campo de gran interés para la filosofía epicúrea desde el inicio. Epicuro, en su discurso Sobre el desarrollo moral, discutió cómo la “estructura atómica” del cerebro se puede cambiar a través de ciertas prácticas (como la repetición de ciertas enseñanzas), y dice que como parte de nuestro desarrollo moral, debemos tomar responsabilidad del contenido de nuestro cerebro y nuestro carácter. Más tarde, Lucrecio discutió las vías neurales en su libro Sobre la naturaleza de las cosas. Es evidente que, como epicúreos, somos responsables del cultivo constante y diligente de nuestro cerebro de la misma manera que los atletas son responsables del cultivo de sus cuerpos.

5. La comunidad natural (familia, tribu, círculo de amigos) se concibe como algo distinto de las comunidades  platónicas (o imaginadas, es decir las naciones, razas, etnias, etc.) Así como aprendemos en Filodemo que hay una medida natural de riqueza (que se corresponde a la garantía de que podemos satisfacer nuestros deseos naturales y necesarios), también Podemos razonar que hay una medida natural de comunidad, e incluso citan estudios modernos para separar las comunidades naturales de las platónicas.

Uso la palabra “medida” para referirme específicamente al número Dunbar (casi 150), que indica cuántas relaciones reales, significativas los seres humanos son capaces de tener cognitivamente. La selección natural favorece fuertemente esto porque nuestros ancestros evolucionaron en tribus, que protegían a los individuos contra el clima, los animales salvajes y otros peligros, garantizaban acceso a las fuentes de alimento y transferían sabiduría tradicional acerca de dónde encontrarlos. Hay otros estudios que demuestran que el aislamiento es un riesgo para la salud a la par con la obesidad y el fumar, por lo que el supuesto “ideal” de ser un lobo solitario tampoco es saludable y no es natural para nuestra especie.

Simplemente no hay duda de que los seres humanos somos tribales por naturaleza. En Epicuro, el ideal de filos (la fiel amistad con nuestros pares intelectuales) se considera la forma más saludable para construir nuestra tribu y canalizar nuestro instinto social.

6. Los cireneicos fueron una Atlántida filosófica, y abrieron el camino a la ética epicúrea del mismo modo que Demócrito y Leucipo allanaron el camino para la física.

Lea más:

Cultivando el jardín epicúreo (Spanish Edition)

Siete Principios de la Autarquía

Las doctrinas del maestro Filodemo relacionadas a la autarquía se pueden, entonces, resumir en siete principios generales.

Primeramente, hay una medida natural de riqueza distinta a la medida cultural y corrupta de la gente común. Entender esto nos confiere imperturbabilidad e indiferencia hacia las ganancias y pérdidas.

Segundo, hay riqueza social, además de la riqueza de posesiones.

Tercero, el filósofo no se fatiga. Procura ser productivo de la manera mas placentera posible.

Cuarto, la sana asociación es importante en el trabajo. Debemos elegir nuestra compañía con prudencia.

Quinto, nuestro ingreso debe más que satisfacer nuestras necesidades inmediatas: debe facilitar una vida de ocio.

Sexto, siempre es prudente cultivar múltiples fuentes de ingreso, entre los cuales la enseñanza de filosofía, la renta de propiedad y las iniciativas empresariales disfrutan de mayor prioridad.

Séptimo, es prudente tener posesiones fructíferas. Las diversas maneras de ser dueños de medios de producción son caminos hacia la independencia fiscal y nos pueden liberar de la necesidad de trabajo común.

Pergaminos 4:57-65, Epítome

Lea también:

Pasajes sobre la felicidad

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Razonamientos sobre “De la cólera” de Filodemo

Los siguientes razonamientos son explicaciones y comentarios sobre el pergamino titulado “De la cólera” escrito por el maestro Filodemo de Gadara y preservado en la librería de Herculano, que fue en su mayor parte destruida por la erupción del Monte Vesubio en el año 79 de la Era Común (1). Como es de esperar, los fragmentos están incompletos pero lo que se tiene nos da una idea bastante clara de los argumentos del maestro.

Lo primero que hay que resaltar es que, en lo que concierne a la cólera, vemos un enorme contraste entre las escuelas estoica y epicúrea. Los estoicos idealizaban la apatía (que significa literalmente, en griego, la falta de emoción) y veían toda furia como algo malo que había que reprimir. Los epicúreos vemos mal esta idea de reprimir la naturaleza humana, y es precisamente ese uno de los argumentos principales del pergamino: que la ira (y la furia, que es una ira animada) son completamente naturales. La filosofía sería castrante si no nos permitiera experimentar lo que se llama furia natural.

Dignosticando un mal del alma

El proceso terapéutico epicúreo tiene mucho en común con la medicina, y se inspira en modelos hipocráticos: primero una descripción de los síntomas, luego una diagnosis, luego posibles terapias y medicinas. El pergamino comienza con una descripción física de los síntomas de la cólera. Estos síntomas son tanto físicos como sicológicos como sociales, y son descritos en detalle, del modo que un doctor lo haría.

De los síntomas físicos, se habla de como se enrojece la cara y como pulsa rápido el corazón. De los sicológicos, se habla de como uno empieza a maquinar venganza e imagina que algo malo le sucede al enemigo, y uno lo disfruta. Este tipo de ira se compara a veces con demencia, y de hecho Filodemo menciona algo que es quizá universalmente observado: la palabra loco, o volverse loco, con frecuencia se aplica a la gente furiosa, aunque sea temporalmente. El estaba escribiendo en griego, pero ese es el caso también en francés con folie, en inglés con mad.

Pero las repercusiones sociales son las peores. Los coléricos dicen cosas imprudentes que luego son imposibles de retomar, a veces en presencia de los reyes, los superiores y los poderosos, precipitación la cual les puede costar “un amargo salario”. La cólera puede causar exilio, peligro físico, problemas legales, y hasta rechazo de familiares y amigos. Puede destruir familias y relaciones con los seres amados, y puede incluso destruir una patria.

Filodemo menciona la dinámica que surge siempre que existen relaciones basadas en la explotación y dominación, donde el destino de un débil es controlado excesivamente, y a veces de manera abusiva y explotativa, por un poderoso como en el caso de la esclavitud. En estos casos, las animosidades que pueden surgir son enormes. Estas dinámicas a veces aún hoy se ven en el mundo laboral entre trabajadores y patrones.

Las cólera racional y virtuosa

Hay tres posibles diagnosis mencionadas en el pergamino. La primera, es la cólera que Filodemo llama natural y no necesita tratamiento otro que el cálculo hedónico, es decir, la medida a largo plazo de las ganancias y pérdidas que busca una ganancia neta. El propósito del cálculo hedónico no era conseguir la venganza mas placentera, sino asegurar el mayor placer estable a largo plazo, lo cual se presta para muchas técnicas de resolución creativa y no-violenta de conflictos y con el fin de beneficios mutuos.

“Incluso los sabios pueden a veces parecer estar temporalmente coléricos.”

Los filósofos de otras escuelas, sobre todo los estoicos, cuestionaban esta enseñanza de que la ira era natural (3). Pero Filodemo argumentó esto de varias maneras. Primeramente, dijo que la cólera era con frecuencia inevitable y comparó la deuda de la cólera con personas que voluntariamente nos han hecho daño con la deuda de gratitud que tenemos con las personas que voluntariamente nos han beneficiado al enseñarnos filosofía o con otros bienes. Visto de este modo, se acentúa la deseabilidad de buena voluntad entre los hombres y mujeres.

Este asunto de acción voluntaria es importante por razones observables y obvias. Nunca una persona racional ha debido sentir agradecimiento o cólera hacia cosas inanimadas o al azar y al destino, pero sí hacia entidades vivientes. De modo que la cólera puede ser natural cuando resulta de daños producidos voluntariamente por otras entidades vivientes.

Filodemo explica incluso la fenomenología de la cólera en el hombre o mujer racional: empieza como un punzado o golpe leve, algo que yo llamaría indignación inicial, y luego se va volviendo mas aguda en medida que incrementa la indignación, hasta que se manifiesta en cólera cuando la persona endosa y afirma este punzado inicial.

Una buena regla para medir si la cólera es natural, es ver si el daño que la origina representa una amenaza contra los bienes naturales y necesarios, si puede remover la vida o seguridad, la salud del cuerpo o la felicidad. La ira racional es moderada, calculada,

Entonces, en estos casos la furia no es un mal, sino que la furia puede ser un bien siempre y cuando sea breve y tenga un origen en una disposición virtuosa. Es decir, bajo estas circumstancias la cólera puede ser un bien, puede ser virtuosa y racional cuando un daño es es producido de manera voluntaria, y hasta los sabios y hombres virtuosos naturalmente la experimentan y es inevitable.

Otro ejemplo dado para justificar este concepto de la cólera racional y natural es por medio de dar tres posibles reacciones a un daño o perjuicio voluntario que se nos haya hecho. La primera es indiferencia, la cual podría darse, pero esta posibilidad es algo forzada. La segunda es hostilidad, que es la mas natural y esperada. La tercera es expresar amistad hacia nuestros abusadores, la cual sería estúpida.

El reconocimiento de la cólera natural es importante por otra razón: nos ayuda a entender los potenciales peligros de otras filosofías éticas como el estoicismo (que idealiza en exceso la resignación como una virtud y enseña a reprimir las emociones naturales y sanas, sin cualificar de donde proceden ni como canalizarlas sana y productivamente) las condiciones naturales en las que ), el cristianismo (donde se enseña a dar la otra mejilla) y otras.

Estas filosofías éticas perpetúan innecesariamente las injusticias sociales que podrían ser resueltas por métodos de resolución de conflictos, a veces no-violentos como el boycott, el salir del armario y exponer a nuestros agresores a la vergüenza y escrutinio públicos. En ocasiones los remedios han sido algo violentos, como necesariamente fueron la independencia de India bajo Ghandi y el movimiento de derechos civiles bajo Martin Luther King, a pesar de sus esfuerzos no-violentos. Pero a la largo plazo, si consideramos los beneficios y que se ha removido en gran parte la explotación económica imperial de India y la humillación racista constante en el sur, estos hechos han pasado el cedazo del cálculo hedónico y valieron la pena.

Un caso peculiar ha sido el ejemplo de los disturbios de Stonewall en 1969, en los que la comunidad gay, lesbiana y transgénero por primera vez se vio involucrada en una batalla urbana armada contra la policía de New York, que constantemente invadían los pocos espacios en los que podían ser ellos mismos, los humillaban y aprisionaban arbitrariamente solo por diversión. La indignación de los disturbios de Stonewall es hoy reconocida como una marca en la historia luego de la cual oficialmente comenzó el movimiento moderno de derechos LGBT, con sus marchas, luchas por una voz y espacio, y hasta culminando hoy con el reconocimiento del matrimonio egalitario.

Muchas otras indignaciones se han dado que han producido cambios y hasta revoluciones, incluso por causa del neoliberalismo en las crisis económicas mas recientes que han parido el movimiento Occupy, los Indignados en España, etc. En todos estos casos, vemos que la cólera natural y racional produce causas a las cuales nos podemos dedicar y que nos pueden ennoblecer. Es a esto que se refiere Filodemo cuando habla de “disposiciones virtuosas” subyacentes a nuestra cólera natural y racional.

Estos y otros casos de indignación y exposición pública de cólera han producido con frecuencia grandes cambios sociales y en las relaciones humanas. Si los que llevaron a cabo estos actos, hubieran caído en los errores de la filosofía cristiana (de amar y abrazar la cruz y la victimación) o estoica (de amar la resignación como una virtud falsa, innecesaria e impráctica), se hubiera perpetuado enorme dolor por muchas generaciones en todos estos casos de manera innecesaria. No hay progreso social mientras no se permite que la cólera racional, natural se exprese y cambie el mundo, creando un mundo nuevo igual que los volcanes, luego de su erupción, pueden producir nuevas islas y nuevos paradigmas.

Las dos diagnosis

Las próximas dos formas de cólera no son naturales, sino que son patológicas y representan un perder la razón, es decir, son irracionales (aun cuando a veces son al principio naturales).

La segunda es la cólera constante, o adictiva. Esta no es natural, sino una enfermedad del alma. Es la continuidad la que muestra cuan irracional es la persona enferma, ya que esta continuidad de ira impide que se puedan disfrutar completamente todos los deleites tan sumamente importantes disponibles en la vida, al igual que a la vez es responsable de muchos males.

Al igual que la depresión (que es tristeza crónica), la cólera crónica es una destructiva enfermedad del alma caracterizada por síntomas particulares. Es una ira obsesiva con respecto a la venganza, persistente, fuera de control, intensa y violenta. Un síntoma particular de esta segunda forma de cólera es que se lleva hasta la tumba, y otro síntoma es que con frecuencia los padres se la enseñan a sus hijos, y a los hijos de sus hijos, dejando un triste legado de violencia, déficit de comunicación y falta de amor.

La tercera es la que traduzco como furia, o cólera excesiva y loca, porque el DRAE define furia como “ira exaltada” y “persona muy cólerica” (2), de manera que se reconoce que este un nivel de cólera excesivo que merece otro nombre. en este caso, la persona disfruta imaginar o activar el castigo del enemigo de manera instantánea.

Esta furia puede generar muchos males. Filodemo describe la furia como “salvaje” e irracional: es decir, no corresponde con el punzado y las indignaciones iniciales de la furia racional ni puede derivarse del cálculo hedónico porque nos lleva a hacer cosas que no producen mayor placer que dolor a largo plazo.

Esta locura es temporera pero es importante diagnosticarla. Quien la sufre, se castiga a si mismo de la peor manera. Sin embargo, incluso el sabio la experimenta a veces, aunque Filodemo dice que es “una furia breve y, por así decirlo, abortada”. Es decir, el sabio es un ser natural sujeto a la condición natural de mortalidad y dolor, pero no se vuelve demente por su causa ni considera la furia una debilidad. Lo importante, de nuevo, es someter estos impulsos de indignación, a la razón y al cálculo hedónico.

La ira de los dioses

En un pasaje, Filodemo habla de como los hombres imitan de manera grotesca la cólera de los dioses. No parece estar argumentando que la creencia en dioses coléricos produce neurosis, o que se pueda diagnosticar una cólera de índole supersticiosa, pero sí que a veces las fábulas se prestan para legitimarlas y por esto el culpa a los poetas (o en el caso del Dios abrahámicos, tendríamos que hablar de los profetas) por haber imaginado la ira de un dios que manda plagas, mata niños inocentes y ordena actos de genocidio en términos tan grotescos.

Otra observación que surge de este pasaje es que la religión popular puede ser entendida como una función poética, y por lo tanto artística. La posibilidad de que la religión sea una forma de arte y de auto-expresión, incluso una que podría tener cierto uso terapéutico y que ayude a diagnosticar los males del alma, podríar ser una manera válida de entender la religiosidad desde una perspectiva laica.

Las terapias

Filodemo explica que el colérico por adicción o el furioso irracional no pueden avanzar en la filosofía. Es necesario un compromiso consigo mismos, con su ataraxia, y con la terapia cognitiva para avanzar y poder vivir una vida placentera.

Uno de los tratamientos que usaron Filodemo y otros filósofos antiguos fue lo que se llama ver ante los ojos. En esta técnica, el guía epicúreo confronta al paciente con las consecuencias de la furia crónica como una visión vívida donde las repercusiones y efectos de la furia en las relaciones y en la habilidad de disfrutar la vida a diario se presentan claramente como si estuvieran presentes aquí y ahora.

Esto se hace usando la retórica. Es un ejercicio verbal para el guía y uno de visualización para el paciente. La práctica requiere que se le atribuyan detalles y una identidad horripilante a la furia, para que sea vista como un enemigo del alma.

Expulsemos del todo nuestros malos hábitos como si fueran hombre malignos que nos han hecho daño por largo tiempo. – Sentencia Vaticana 46

Los rasgos físicos de la furia eran usados en descripciones de síntomas por los filósofos helénicos como parte de la técnica de vilificar el vicio. Se le mostraba al paciente la pérdida de apoyo de amigos, la lejanía de familiares, la posible pérdida de empleo y oportunidades por causa de conducta colérica, etc. De este modo, la persona colérica puede internalizar el daño que produce su condición e incrementar su compromiso con la imperturbabilidad.

Otros tratamientos incluían los razonamientos (similares a leer y asimilar este artículo) y los argumentos, que consisten en personificar la disposición que produce la cólera constante y presentarle argumentos racionales para que cambie. Este tipo de terapia cognitiva puede darse en contextos creativos, como un diario, una dramatización o una conversación imaginaria, es decir se puede escribir o decir en alta voz.

Esta idea de que debemos proteger nuestras cabezas se entiende de modo metafórico al igual que físico. Uno de los remedios usados en las religiones africanas es el lavado de cabeza, que consiste en echar agua tibia y fresca en la corona, la nuca y las sienes para calmarnos. Esto lo hacen con oraciones, pero podemos adaptarlo a una práctica laica y convertirlo en un fármaco epicúreo, ya que reconocemos que hay síntomas físicos incluyendo el calentamiento de la cara y la cabeza cuando estamos furiosos.

La auto-suficiencia o autarquía también es una cura contra la cólera. Filodemo dijo que mientras menos nos importan las externalidades, menos furia tenemos. La furia depende de nuestras vulnerabilidades y a lo que nos exponemos.

Perder la cabeza por causa de la cólera siempre ha producido enormes dificultades para muchas personas, y hay fábulas e historias en todas las culturas que nos advierten de sus peligros. Por esto, debemos mantener siempre refrescada la cabeza y cultivar la ataraxia.

Estos razonamientos son parte de Epítome: Escrituras Epicúreas

 Adaptado del libro Cultivando el jardín epicúreo (Spanish Edition), de la traducción al francés del texto de Filodemo (La colère) en Les Epicuriens y de los comentarios de Elizabeth Asmis en su artículo The Necessity of Anger in Philodemus’ On Anger en el libro Epicurus and the Epicurean Tradition

Notas:

1. Recientemente, nueva tecnología ha sido desarrollada que va a permitir que se descifren quizá pronto nuevos pergaminos.

2. En inglés y francés, cólera se traduce como anger y como colère, pero esta furia excesiva y salvaje se traduce en ambos idiomas como rage. Todos estos idiomas las distinguen, aunque parecen similares.

3. Las mismas categorías que existen para los deseos (según las Doctrinas Principales 26, 29 y 30) en el epicureísmo se pueden aplicar a la furia: puede ser natural y necesaria, puede ser natural e innecesaria, o puede ser ni natural ni necesaria, y por lo tanto vacía. También la categorizamos como útil o inútil, es decir, la furia puede canalizarse con prudencia de modo que produzca un bien mayor, o puede canalizarse de manera imprudente y producir muchos males o producir nada.

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Razonamientos sobre “De la Muerte”, de Filodemo

La meditación del sabio es una meditación sobre la vida, no la muerte.

– Sabiduría 6: 1, El buen libro

Trasfondo

En la séptima década del primer siglo de la Era Común, la erupción del volcán Vesuvio en Italia destruyó la legendaria ciudad de Pompeya. Menos conocida es la ciudad adyacente de Herculano, donde el maestro Filodemo de Gadara había enseñado filosofía epicúrea a los romanos y en la que se hallaba la librería mas completa de pergaminos epicúreos en la antigüedad. Estos pergaminos han sido parcialmente descifrados, y tenemos indícios prometedores de que los que no lo han sido pronto van a ser descifrados gracias a nueva tecnología.

El tesoro intelectual de todos los occidentales que es Herculano es imposible de subestimar. Los epicúreos habían propuesto la teoría del átomo, el trato igual a la mujer y una versión temprana de la teoría de selección natural en un mundo sumido en la superstición, y los pergaminos de Filodemo incluían notas que el había tomado al estudiar bajo su maestro Zenón de Sidonia, lo cual nos lleva a través del linaje hasta los cuatro fundadores de la tradición. Herculano también contiene pergaminos de Polístrato, el tercer escolarca del Jardín Epicúreo de Atenas, quien vivió hace mas de 2,200 años.

Estos razonamientos conciernen un pergamino que cataloga todas las repercusiones éticas y prácticas del entendimiento humanista y naturalista de la muerte como un fenómeno final y tan natural como el nacimiento.

Las partes iniciales del pergamino “De la muerte” son muy fragmentarias y muy poco se puede descifrar, pero el pergamino se hace más fácil de leer en sus partes posteriores. Después de estudiar su contenido, me pareció refrescante que una escritura sobre cómo la muerte no es nada para nosotros, haya tomado tantas molestias en desmantelar las formas culturales basadas ​​en la muerte dos milenios antes de que Nietzsche acusara el cristianismo de ser un culto a la muerte. Aunque Nietzsche es un filósofo post-cristiano conocido por haber anunciado la muerte de Dios, mucho de lo que consideramos el discurso de Nietzsche comenzó mucho antes de Nietzche, con los epicúreos y nuestra filosofía de vida.

Sobre el error de medir el bien por el tiempo

Aquí hemos de hacer referencia a la doctrina de los principales bienes: la idea de que son pocas y fáciles de conseguir las cosas que son naturales y necesarias (comida, techo, amigos, salud, protección). La parte legible del pergamino comienza con una consideración de cómo los hombres rehuyen la muerte prematura con la esperanza de obtener bienes en el tiempo adicional. Filodemo argumenta que es mejor haber vivido una vida joven con las cosas que importan, que morir sin encontrar nada que sea naturalmente bueno.

14.2 Pues es propio de un hombre sensible anhelar vivir durante una cierta cantidad de tiempo con el fin de que pueda completar sus deseos congénitos y naturales y recibir en su totalidad el mejor estilo de vida que .. es posible … y por lo tanto estar lleno de cosas buenas y desechar toda perturbación de los deseos, inmerso en la tranquilidad.

Epicuro dijo que debemos vivir mientras estamos vivos. La calidad de nuestra vida marca la diferencia entre simplemente existir y vivir verdaderamente. Este es un precepto importante. Es absurdo desear ampliar nuestra esperanza de vida si somos miserables y no sabemos cómo vivir. El hombre necio no gana nada con vivir una larga vida, vivida sin arte, con miedo, violencia, envidia y otros vicios, en vez de adquirir las cosas que hacen que valga la pena vivir.

Para aquellos que viven una vida miserable, la muerte es una liberación (21,3-6). Según Filodemo, perder la vida a una edad temprana es malo, solo porque esto imposibilita que uno pueda conseguir las cosas que hacen que la vida sea digna de ser vivida, una tarea que requiere de cierto progreso en la filosofía. Si hemos vivido una vida agradable, nada ni nadie nos puede quitar eso. Cuando morimos, no sabremos que hemos muerto porque no vamos a tener nuestra percepción y conciencia (19,27).

Por lo tanto, lo único que habrá importado es que vivimos bien. Como hemos visto, estos razonamientos son consistentes tanto con la doctrina de las cosas principales (kyriotatai), aquello que realmente importa, y con el objetivo del hedonismo calculado y racional: al final, la vida debe ser agradable, placentera.

El regocijo sobre la muerte

Ya que a los muertos no les importa la burla, sólo a los vivos, burlarse de ellos se considera una tontería y no genera sufrimiento a la persona burlada cuando esa persona ha muerto y ya no existe. Del mismo modo, regocijarse ante la posibilidad de nuestra propia muerte es tonto si tenemos una vida buena. Sólo tiene sentido regocijarnos por nuestra muerte si se percibe como una liberación de intenso sufrimiento.

Sobre ser perturbado por la expectativa de la muerte

22.1 De hecho, es precisamente en anticiparla mientras están vivos que experimentan el (tipo de) la muerte que tiene que ver con ellos, mientras que nosotros no estamos preocupados ante esa expectativa.

Ya que sólo tenemos percepción y el uso de nuestros sentidos mientras vivimos, la única manera en que experimentamos nuestra propia muerte es indirectamente como una anticipación. En otras palabras, no experimentamos la muerte cuando llega. No estamos ahí. Por lo tanto, nuestra aprehensión de nuestra futura muerte se considera imprudente, ya que es inevitable que vamos a morir y vivir con miedo o perder nuestra paz debido a la futura muerte no cambia el hecho de nuestra mortalidad. Así estemos perturbados o en ataraxia mientras vivimos, como quiera nos vamos a morir: es nuestra la opción.

Otra forma en la que nos preocupamos con la muerte es al preocuparnos por la extinción de nuestra línea de familia y por dejar un nombre, una reputación. Ya que no vamos a estar ahí en absoluto después de morir, tanto parientes como extraños no tendrán nada que ver con nosotros, e incluso las personas que tienen muchos descendientes no agregan diversión a su vida por causa de su descendencia después de morir. Filodemo también sostiene que hay muchos otros que llevan nuestro mismo apellido.

Sobre la herencia

Filodemo reconoce que lo mejor es dejar una herencia a nuestros hijos y que la muerte sin descendencia es naturalmente dolorosa, como tambien lo es dejar atrás a familiares directos que carecen de las necesidades básicas. Uno debe escribir un testamento para asegurar que sólo los dignos disfrutarán de nuestra herencia. Hay preocupación por que los frutos de nuestro trabajo vayan a parientes que podrían ser malos, que no se beneficiarían de nuestra riqueza en absoluto. Por otro lado, si uno no tiene herederos dignos, eso es realmente un motivo de lástima: significa que no hemos vivido lo suficiente como para alimentar relaciones saludables.

Sobre las perturbaciones causadas por el modo de morir

Los hombres antiguos a menudo se preocupaban por cosas como morir en el mar, o por no tener una muerte gloriosa, como resultado de la creencia de que un más allá mejor espera a aquellos que mueren en batalla (por ejemplo: como héroes en Valhala, o en tiempos modernos como yihadistas atendidos por vírgenes en el cielo islámico), mientras que las ancianas que mueren de muerte natural, presumiblemente, terminan en el infierno con el resto de las personas fallecidas de manera ordinaria.

Por el contrario, muchas personas que merecen la gloria y la fama ​son recordadas por haber vivido vidas nobles, pero murieron muertes naturales. Si sólo una llamada “muerte noble” en la batalla hace de uno un héroe glorioso digno del cielo, entonces la mayoría de los héroes culturales de la humanidad tendrían que ser considerados ignobles. Por lo tanto, no debemos considerar heroicas nuestras muertes, sino nuestras vidas. Vivir heroicamente es lo que tiene valor y honor, dice Filodemo. Una persona muerta no podrá realizar hechos gloriosos, y las hazañas gloriosas que sí se realizan, suceder mientras estamos vivos.

Para una persona sensata, la única manera en la que morir en la batalla es deseable es si estamos heridos y deseamos ser liberados de un terrible dolor. Filodemo burlonamente dice que los soldados en batalla mueren como ganado.

Estas falsas creencias acerca de una vida futura noble para los que mueren en la batalla son un gran mal moral y siempre han sido promovidas por los que se lucran de la guerra y los gobiernos con intereses militares que se han beneficiado de la carnicería. Los inversionistas del petróleo y del complejo industrial militar se benefician hoy ampliamente por la utilización de imágenes apocalípticas por los cristianos conservadores que legitiman la intervención militar en el extranjero, sin embargo, por lo general son los pobres los que mueren en batalla.

Muchos católicos antes se preocupan excesivamente por bautizar a sus recién nacidos por miedo a la creencia de que los bebés no-bautizados terminan en el limbo. Cuando en recientes años la Iglesia Católica cambió de opinión sobre el limbo, muchos católicos comenzaron a plantear preguntas sobre el origen de estas extrañas enseñanzas sobre la vida venidera y sobre cómo pueden cambiar.

En cuanto a la muerte en el mar, o en una bañera o jacuzzi, o una piscina (todo da igual), el pergamino compara preocuparse por esto a preocuparse por si uno de cadáver será “comido por los peces o por los gusanos”. No va a hacer diferencia.

Algunos argumentaban en la antigüedad que era mas noble morir en la batalla que morir en el mar, como si morir en el mar tratando de ir a visitar amigos o de ir a recibir una educación fuera menos noble que morir en guerra. Si algo es ignoble de morir en el mar, es que uno muera en búsqueda de ganancia monetaria o búsquedas vanas, pero es la vida de uno la que es miserable en este caso, no la muerte.

Otro asunto que atiende el pergamino es la muerte de Sócrates y otras víctimas inocentes que, o son ejecutados por errores de justicia, o justamente ejecutados. Si uno es culpable, esto es lamentable, no por la forma de la muerte, sino por cómo se vivía. Si uno es inocente, entonces lo más que se puede hacer es tratar de aguantar noblemente y estar moderadamente preocupado, como si se tratara de una enfermedad.

Esta parte es quizás la menos convincente en todo el pergamino, que en lo demás es poderoso y convincente. Sabemos en nuestros días que hay países donde los inocentes son ejecutados por apostasía, por ser gays, o, a veces el castigo no es proporcional al delito como en el caso de los adúlteros que reciben lapidación y mujeres que desean elegir a sus maridos en las culturas Islámicas. En medida que los musulmanes se mudan a países occidentales, estamos escuchando más de los asesinatos de “honor” de hijas por sus propios padres o hermanos, e incluso de “violaciones sexuales por honor” de mujeres por no cubrir sus cuerpos “correctamente”.

Estas prácticas son sin duda un gran mal y el problema moral planteado por Filodemo relativo a la ejecución de los inocentes es muy complicado. Es difícil, hay que conceder, permanecer imperturbable.

En cuanto a aquellos que se preocupan por una muerte súbita, Filodemo sostiene que toda muerte es repentina. No hay nada de extraordinario en la muerte súbita, por el contrario, deberíamos sorprendernos de vivir vidas excepcionalmente largas.

Asuntos sin terminar

Todos tenemos proyectos que nos gustaría ver concluídos. Muchas personas sienten que desean dejar un legado duradero, pero Filodemo dice que muy pocos grandes hombres logran esto y que este es un deseo vacío y vano. Si la fama en vida es vacía, entonces la fama después de que uno está muerto es incluso menos fuente de verdadero placer.

A veces no es la muerte, sino la necesidad o la fortuna que nos impide el logro de nuestros objetivos en la vida y materializar nuestros planes. Por lo tanto, si nos preocupa morir antes de ver uno de nuestros objetivos logrados, debemos aplicar los mismos consuelos que aplicamos en la vida para estos problemas. Si sabemos lo que importa (los bienes principales), permanecemos por encima de todo y disfrutamos de las cosas buenas de la vida, las cosas que hacen que valga la pena vivir, imperturbados. Es aquí donde Filodemo habla de cómo el hombre prudente vive listo para su entierro.

38.14 El hombre sensato, habiendo recibido aquello que puede asegurar la totalidad de lo que es suficiente para una vida feliz … anda preparado para su entierro y aprovecha cada día como si fuera la eternidad.

Uno siente naturalmente preocupación por las personas cercanas a nosotros que tienen problemas o que carecen de un arte de vivir y no han aprendido a ser felices. Pero estas son cosas que están fuera de nuestro control. Filodemo sostiene que el hombre que ha vivido bien no debe lamentar las miserias de los demás después de haber escapado las suyas: debe ir a su muerte feliz de que ha vivido bien.

Sobre la planificación fúnebre

Hay otra manera en que las personas se ocupan demasiado con la muerte y su culto. Es una tontería preocuparse por la apariencia de nuestro cuerpo en el velorio. Filodemo argumenta en contra de aquellos que están disgustados por el mal aspecto de un cadáver, o que se preocupan por la belleza, diciendo que todos los que mueren, sean bellos o no, se convierten en esqueletos dentro de un corto período de tiempo. También argumenta en contra de la planificación de los enterramientos lujosos como una pérdida de tiempo y recursos.

Esto nos recuerda muchas de las prácticas de reyes y caciques antiguos, cuyos entierros no sólo incluían bienes materiales en la tumba, sino incluso prácticas malvadas como el entierro de los esclavos y viudas vivos con ellos. Estas tradiciones persistieron en la mayoría de los continentes por milenios.

Los entierros, si han de ser celebrados, son para los vivos, no para los muertos. Ayudan a traer cláusula, cierre. Filodemo alaba las prácticas decentes funerarias que estaban empezando a surgir durante su vida, en las que el gasto que solía ir a los entierros lujosos de senadores ricos, iba a los vivos:

31.5 Entre los legisladores, también, los que naturalmente y bien determinaron, han impedido los gastos excesivos en los funerales basándose en que los vivos estaban siendo privados de servicios: Muchos dan órdenes de acabar con su propiedad, precisamente porque envidian esto.

Un entierro lujoso no va a arreglar una vida vivida miserablemente. Por otra parte, una vida bien vivida y agradable entre buenos amigos no se nos puede quitar al no conseguir un entierro apropiado: esto no le quita en lo más mínimo a la felicidad que tuvimos mientras vivíamos. Muchos grandes personas han muerto sin sepultura. El pergamino argumenta convincentemente contra la lástima hacia los muertos, por ejemplo, si nos encontramos con una tumba sin nombre (32,24), diciendo que es poco inteligente lamentarse por los muertos.

32.20 ¿Quién hay que, al considerar el asunto con la cabeza clara, supondrá que hace la más mínima diferencia, mucho menos una gran diferencia, que sea en la superficie o bajo tierra que uno está inconsciente?

El dolor de no ser recordado en absoluto después de la muerte parece natural, pero si no tenemos amigos ni nada bueno, entonces no obtenemos ningún alivio al ser recordados como solitarios o incluso como bienaventurados. Si, por otro lado, tenemos muchos amigos y vivimos bien, ser recordado o no después de la muerte, de nuevo, no nos quita nada de eso.

Por otro lado, si nuestros amigos mueren antes que nosotros, entonces para eso tendremos que llorar a todo el que jamás existió y a todo el que por siempre existirá. Después de que todos estemos muertos, no habrá nadie que nos recuerde. Por lo tanto, la cuestión de ser recordado (o vilipendiado, cualquiera que sea el caso) después de que uno muere, no debe ser una fuente de perturbaciones. En su lugar, uno debe preocuparse por vivir bien.

Vive bien, muere bien

Es importante entender que vivir bien y morir bien son la misma cosa. Filodemo critica a los hombres ricos que piensan que no van a envejecer y morir, ni siquiera escriben un testamento (un acto que indica cierto nivel de aceptación de nuestro propio final), y parecen estar perplejos al ver a un viejo rey como si el poder y la vejez fueran mutuamente excluyentes. Dice que están apegados a la vida por miedo a la muerte, no porque viven gratamente. Uno debe vivir mientras uno está vivo, pero pacíficamente y con prudencia aceptar la propia mortalidad y límites naturales.

Estos razonamientos son parte de Epítome: Escrituras Epicúreas

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Estos razonamientos fueron escritos en inglés y traducidos al español por Hiram Crespo en base al libro Philodemus: On Death (Writings from the Greco-Roman World 29) (Greek and English Edition) (Greek and English Edition), por Filodemo y W. Benjamin Henry.Back to the Main Page