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Epístola a Meneceo: un encuentro con Epicuro

El siguiente ensayo es una contribución de Julián Mellado, profesor de lengua y literature francesa nacido en Bélgica. Representa sus opiniones y consiste en una invitación a leer la carta que envió a Meneceo Epicuro para resumir sus doctrinas éticas.

Nos encontramos frente a una auténtica joya filosófica , la carta que el filósofo Epicuro escribió a su amigo Meneceo. Un texto tan breve como asombroso. Resulta impresionante observar cómo el autor ha podido decir tantas cosas en tan poco espacio. La brevedad de una carta.

Epicuro fue calumniado, por los platónicos y estoicos entre otros. La iglesia Cristiana prosiguió esa difamación hasta el punto que de los 300 libros escritos por el pensador de Samos apenas han sobrevivido tres cartas, algunas máximas y fragmentos. Todo debido al trabajo que realizó Diógenes Laercio en el siglo III para su investigación sobre los filósofos ilustres.
Algunas cosas más han sobrevivido del epicureismo original, suficiente para poder conocer las ideas que dimanaron de Epicuro.

Durante siglos era casi imposible acceder a esos documentos, pues siguieron estando proscritos. El avance del renacimiento, de la imprenta, y de hombres como Lorenzo Valla, hizo que se tradujese los antiguos textos griegos. Por fin se podia leer directamernte lo que de verdad enseñó Epicuro y su discíplo romano Lucrecio entre otros epicúreos.

La sorpresa fue monumental al descubrir que la filosofía del Placer de Epicuro nada tenia que ver con lo expuesto por sus detractores. Aún hoy el término “epicúreo” denota un significado equívoco e incluso calumnioso. En realidad es un hecho bastante sorprendente el de acuñar al filósofo de Samos un significado que es lo contrario de lo que enseñó.

Epicuro fundó su escuela llamada “El Jardin”, lugar para encontrarse con los amigos, comer y beber frugalmente y hablar sobre temas filosóficos. Los exclavos y las mujeres (aunque fueran prostitutas) eran bienvenidos y tratados con dignidad. Una comunidad basada en la amistad.

La carta a Meneceo nos introduce en el corazón de Epicuro. Su lectura require poco tiempo, su reflexión bastante más. Podemos ver lo que de verdad enseñaba y lo que irritaba a sus enemigos. Epicuro pregonaba una felicidad a la altura de hombre. Una felicidad en el más acá, basada en la superación del miedo a través de una filosofía del Placer y no tanto de los placeres. Esta palabra, placer, está llena de contrasentidos. A lo largo de los siglos reforzado por el platonismo cristiano, el placer se ha visto con desconfianza e incluso con hostilidad. El cuerpo es sede de las pasiones, del pecado. Pero Epicuro nos enseña a escuchar el cuerpo y nos da una definición del Placer muy distinto a lo pensado. Todo esto viene expuesto en la carta a Meneceo. Gran observador de la condición humana, encontramos en sus palabras la intención de liberar a los hombres de aquello que les perturba. Epicuro siempre pensó que su filosofía era una medicina.

La lectura de esta carta se parece a un encuentro personal con el filósofo. El destinatario es tanto su discípulo como el lector moderno. Nos hablará de cosas actuales convirtiéndose en nuestro cotemporáneo.

Veremos quién debe filosofar, si hay un límite de edad o no. Nos enseñará qué pensar de los dioses (Dios), en qué consiste la felicidad posible. Epicuro nos hablará de cómo enfrentar el miedo a morir con unas palabras que hasta el terapeuta Irvin Yalom las tomó para escribir su libro “Mirando al sol de frente” donde reconoce que el filósofo de Samos aportó la major perspectiva jamaś pensada. Nos encontraremos con una reflexión sobre el placer y los falsos placeres, aquellos que esclavizan. Según avanzamos en la lectura vamos descubriendo la primera virtud necesaria para vivir, incluso por encima de cualquier filosofía. Una parte realmente impresionante es cuando Epicuro se ocupa de la fatalidad, de las supersticiones sobre el destino, el terror de lo inevitable. Todavía en nuestros días encontramos personas aterradas por diferentes determinismos bien del campo del esoterismo, de la religión o incluso de un cierto uso de la ciencia.

Encontrarse con Epicuro es encontrarse con un amigo que nos invita a vivir, a dejar los miedos falsos, a superar las diferentes modas ideológicas. Es un amigo que busca curarnos de lo que nos aterra y ofrecernos una liberación al alcance de cualquiera. Cuando leemos la carta entablamos un “diálogo” interno con él, se respira más hondo, se ve la vida con otro color. No cae en la simplicidad de ver todo de color rosa. Lo que nos dice es que quizás los colores sombríos son debidos a una mirada defectuosa.

Me gustaría invitaros a la lectura de esta carta. Quizás esa lectura y reflexión provoque el que alguien quiera seguir conociendo a Epicuro. De momento podríamos decir que este primer encuentro puede ayudar a muchas personas a enfocar su vida de una manera más luminosa,
libre y feliz.

Epicuro nos invita a vivir en el más acá, sin promesas del más allá, en la realidad. No olvidemos que fue el filósofo de la felicidad posible, serena y lúcida. Quizás te apetezca un encuentro con este contemporáneo que nos habla desde el fondo de los siglos.

Lea la Epístola de Epicuro a Meneceo

Armados para la felicidad

Traducido por Jesús Guevara.

¡Felíz Día 20 (tardío) a todos los estudiantes de filosofía epicúrea! Hemos recibido un informe del Décimo Simposio de Filosofía Epicúrea, que toma lugar cada año en el vecindario de Palini en Atenas (Grecia), lugar que en la Edad Antigua se conocía como el Gárgeto. Este era el vecindario en donde residía Epicuro en su Jardín. El simposio de este año, enfocado en ciencia exoplanetaria, rompió récords de asistencia.

Algunos de ustedes puede que ya lo conozcan: el blog Caute y su autor, un ministro de la Iglesia Unitaria en Cambridge, Reino Unido, que se identifica tanto con el ateísmo cristiano como con la tradición epicúrea. Ha escrito sobre Lucrecio más de una vez, y cada cierto tiempo incorpora al epicureísmo en su liturgia y más aún, llega a celebrar reuniones epicúreas en su templo. Su último escrito se titula Aprendiendo de Lucrecio bajo la sombra del Coronavirus. Allí nos advierte en contra de albergar miedos religiosos que exploten nuestras vulnerabilidades existenciales, y acentúa la importancia de aceptar las doctrinas epicúreas sobre como la muerte no es nada para nosotros, más que permanecer neutrales ante los peligros de la religión organizada.

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Recientemente encontré esta cita de un enemigo de la filosofía epicúrea, que despertó mi curiosidad sobre las diversas cosas que dice este fragmento. Disfruto de un buen desafío intelectual, así que decidí evaluar lo que esta controversia pudo haber implicado.

“Así también, Epicuro, cuando desea deshacerse de la comunión natural de los hombres entre sí, hace uso del principio mismo del cual se está deshaciendo. ¿Para qué dice: ‘Hombres, no se dejen engañar, ni engañen. No hay comunión natural de seres racionales entre sí: créanme. Los que dicen lo contrario les engañan y engañan su razón.’? ¿Qué preocupación, entonces, es la suya? … Epicuro, ¿por qué piensas por nosotros, por qué nos mantienes despiertos, por qué enciendes tu lámpara, por qué te levantas temprano, por qué escribes libros tan grandes? … Porque esta es la vida de la que te declaras digno: comer, beber, copular, evacuar y roncar. ¿Qué te importa qué opiniones tendrán los demás sobre estos asuntos o si son correctos o incorrectos? … Entonces, ¿qué fue lo que sacó a Epicuro de su sueño y lo obligó a escribir lo que escribió?” – Epícteto

Primero debemos reconocer que es completamente posible que Epicuro no haya dicho esto que Epícteto le atribuye, ya que muchos enemigos de la Escuela han tergiversado las enseñanzas a lo largo de la historia. Para empeorar las cosas, lo que dicen filósofos contendientes puede sacarse fácilmente de contexto y malinterpretarse. Habiendo dicho eso, e incluso si admitimos que hay alguna mala voluntad aquí, me gustaría darle a Epícteto el beneficio de la duda y asumir que Epicuro sí dijo que “no hay communion natural de seres racionales“.

En segundo lugar, Epícteto afirma que Epicuro “desea deshacerse de la comunión natural de los hombres” y, sin embargo, en su propia crítica admite que en la práctica Epicuro actúa en comunión con los hombres. Sospecho que la declaración original de Epicuro involucraba la opinión de que la filantropía universal e impersonal es imposible o antinatural (porque no es natural amar una abstracción o una muestra impersonal de seres; uno solo ama naturalmente a otros seres concretos, reales e individuales) . Y, sin embargo, la Doctrina Principal Nº 39 dice que debemos “tratar de hacer de todos los seres una sola familia”, y el epicureísmo es la primera y única filosofía humanista misionera que produjo la antigüedad, y está claro que Epicuro se había dedicado a enseñar a otros a ser felices mientras estudian la naturaleza, lo que parece implicar cierto nivel de filantropía.

En una filosofía materialista basada en la realidad, la idea del amor universal por todos los seres es difícil de imaginar o justificar. No es natural, y ningún individuo tiene el tiempo o la capacidad de atención necesarios para atender a todos los seres, incluso si ese individuo está predispuesto de forma placentera hacia las personas en general.

Del pasaje debemos inferir que, en el contexto de una discusión entre estoicos y epicúreos, los estoicos estaban argumentando su idea cosmopolita de que existe “una comunión natural de seres racionales” que incluye a toda la humanidad. Sin embargo, el cosmopolitismo de los epicúreos es bastante diferente del cosmopolitismo de los estoicos. Tiene un marcado sabor anárquico y apolítico. Distingue entre hacer filosofía para nosotros mismos como individuos y hacer filosofía para Grecia, para la nación, o la polis, o cualquier otra comunidad política, platónica o imaginaria. Y ve a los individuos como seres naturales (no solo animales racionales, CIERTAMENTE tampoco como animales políticos) con los impulsos, sentimientos e instintos del individuo siendo componentes importantes de cualquier comunidad real y natural de amigos.

El hecho de que Epicuro envió misioneros a Asia demuestra que esta comunidad de amigos era cosmopolita y diversa. Pero también es cierto que no todos fueron receptivos, acogedores o capaces de beneficiarse de las enseñanzas epicúreas.

Siempre debemos orientar nuestro discurso en beneficio de aquellos que están sólidamente armados para la felicidad: nuestros discípulos. – Epicuro de Samos, De la Naturaleza, Nº 28

Al investigar la naturaleza, preferiría hablar abiertamente y como un oráculo para dar respuestas útiles a toda la humanidad, a pesar de que nadie me entienda, en lugar de conformarme con las opiniones populares y así ganar los elogios libremente esparcidos por la multitud. – Sentencia Vaticana Nº 29

Por lo tanto, debe entenderse que Epicuro escribió y enseñó filosofía a individuos selectos. Además, la manera de transmitir la tradición epicúrea parece haber sido muy personal e intersubjetiva. A menudo he argumentado que el epicureismo es, entre otras cosas, (y fue destinado a ser experimentado como) una conversación entre amigos que ha tenido lugar durante siglos. En su Epístola a Meneceo, Epicuro invita al lector a estudiar solo y con otras personas: nuestros amigos pueden verificar nuestro desarrollo, ofrecer críticas francas, desafiar nuestros prejuicios y ofrecer perspectivas que un estudiante solitario puede no tener.

Debe enfatizarse que, en lugar de hablar con “el público”, Epicuro dirige su atención a individuos concretos, a sujetos, y evita ser impersonal. Todas sus epístolas están dirigidas a individuos específicos.

Tanto Metrodoro y yo fuimos tan bendecidos que no nos ha hecho daño ser poco conocidos y casi desconocidos en esta conocida tierra de Grecia. – Epicuro

Aquí hay una bonita expresión de Epicuro, escrita a uno de los socios de sus estudios: “Escribo esto no para muchos, sino para ti; cada uno de nosotros es suficiente audiencia para el otro”. – Séneca, cartas a Lucilio

Esta actitud probablemente se originó en la experiencia negativa de Epicuro en el gimnasio de Mitilene. Sabemos que comenzó su carrera enseñando filosofía allí, pero fue expulsado violentamente de Lesbos por los platónicos, naufragando luego y estando a punto de morir. Cuando estableció su escuela, evitó predicar en público y estableció un jardín privado. Más tarde, una de las controversias entre la Escuela Epicúrea y Timocrates  tuvo que ver con las opiniones (divergentes) sobre el participar en la vida pública, y ya en el siglo II, Diógenes de Oinoanda, en el Fragmento 112 de su Inscripción en su famoso muro, todavía criticaba el perseguir una carrera pública como orador. Parte del placer de estudiar filosofía parece involucrar la privacidad y la intimidad de una conversación entre amigos, la atención dedicada y la amistad misma.

Dicho esto, incluso si el amar a una “humanidad” impersonal y universal o alguna otra abstracción no es algo natural, la tradición epicúrea enseña que es natural cuidar a nuestros vecinos, particularmente a aquellos que conocemos cara a cara, y particularmente a aquellos quienes son más débiles que nosotros. El origen de la compasión por nuestros vecinos se discute en De Rerum Natura:

Y cuando la mujer y el hombre aparte
Se fueron a vivir en compañía,
Y cuando los placeres amorosos
Se limitaron sólo a las dulzuras
Del casto matrimonio, y cuando vieron
Los padres a sus hijos porción suya,
Entonces empezó la especie humana 
A suavizarse por la vez primera:
El fuego hizo los cuerpos mas sensibles
Al frío, de manera que ya el cielo
Abrigo suficiente no prestaba
Debajo de su bóveda; y las fuerzas
Disminuyó la Venus excesiva,
Y las tiernas caricias de los hijos
Blando y suave hicieron su trabajo
El natural altivo de los padres.
Entonces los que estaban más vecinos
Entre sí establecieron relaciones,
Se abstuvieron de daño y de violencia,
Protegían sus hijos y mujeres.
Y en sus gestos y voces balbucientes
Indicaban ser muestra de justicia 
De la imbecilidad compadecerse.
Mas no podía dominar en todos
Esta concordia, bien que exactamente
Guardaban estos pactos los más buenos,
Que eran en mayor número: sin esto
La raza humana fuera destruida
Enteramente ya desde aquel tiempo;
No se hubiera hasta ahora propagado.

Lucrecio en De Rerum Natura Libro V:1454-1483

Se cree que Lucrecio basó su De Rerum Natura (DRN) en los más de 30 libros sobre la naturaleza de Epicuro, y el Libro V de DRN en particular es el tratamiento más fascinante y completo de la antropología epicúrea que tenemos. Aquí, Lucrecio dice varias cosas: nos dice que los humanos se volvieron más suaves a medida que se civilizaban (“Entonces empezó la especie humana a suavizarse por la vez primera: el fuego hizo los cuerpos mas sensibles al frío”), que la amistad surgió como resultado de una búsqueda compartida de beneficio mutuo, que como resultado de estas amistades se instó a la Misericordia a los niños, las mujeres y los débiles, y finalmente termina con: “Y en sus gestos y voces balbucientes indicaban ser muestra de justicia de la imbecilidad compadecerse”. Incluso va tan lejos como para decir que sin esta compasión,La raza humana fuera destruida enteramente ya desde aquel tiempo; no se hubiera hasta ahora propagado”. Esta doctrina fue sorprendentemente demostrada por el reciente descubrimiento de evidencia de que los neandertales, que murieron y fueron reemplazados por nuestros propios antepasados, se canibalizaron mutuamente.

Una última palabra sobre la pregunta de Epicteto: “¿Qué fue, entonces, lo que sacó a Epicuro de su sueño y lo obligó a escribir lo que escribió?”: El placer de dejar un legado hace que la vida sea significativa y placentera, especialmente cuando llegamos al final de nuestras vidas. Diógenes, en su famosa inscripción de su Muro, menciona que al final de su vida, quería publicar las enseñanzas epicúreas para el beneficio de las futuras generaciones de residentes de Oinoanda. Epicuro, a la hora de su muerte, también pronunció sus palabras finales: “¡Nunca olviden mis enseñanzas!”. Es como si hubieran querido extender a otros el placer que encontraron en la filosofía durante sus vidas por última vez, porque sintieron que la filosofía era lo más valioso, lo único que les ayudó a hacer que sus propias vidas valieran la pena.

Parece haber una inclinación filantrópica natural en la misión de enseñanza epicúrea, incluso si el orgullo no la altera totalmente. Ciertamente, las ruinas del Muro de Diógenes todavía llevan su nombre. Pero un sentido saludable de orgullo ha estimulado con frecuencia un comportamiento saludable, y este orgullo es bien ganado, en mi opinión, por aquellos que están sólidamente armados (o sea, preparados) para la felicidad. La pregunta es, ¿qué salida digna encontraremos para esta filantropía epicúrea que desea difundir la felicidad? Al igual que Epicuro y sus compañeros que envejecieron juntos en filosofía, todos tenemos nuestros individuos selectos, nuestros amigos, nuestros elegidos.

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Lectura adicional:

La Comunidad versus la Polis (EN)cropped-soe_sm-1.png

Epicuro el Médico

El siguiente ensayo ha sido escrito por Julián Mellado.

Qué poco nos gusta cuando alguien toma una palabra nuestra sin su contexto natural y trata de desvirtuar el significado para presentar una imagen distorsionada o falsa de uno. Nos indignamos con razón. Pues eso es lo que ha ocurrido con un filósofo, poco leído, que se suele identificar con una forma de vida totalmente alejada de lo que él pretendía enseñar. También se tomaron algunas frases para distorsionar sus significados. De esta manera se pretendía alejar a la gente de este filósofo que podría resultar demasiado inquietante para los poderes políticos y sobre todo religiosos de todas las épocas.

Este filósofo es Epicuro.

Epicuro nace en el 341 antes de la Era Común, ocho décadas después de Platón. Se le conoce (de manera peyorativa mayormente) como el “filósofo del placer”. De ahí que ser un epicúreo significaría más o menos ser un hedonista sin freno, buscando todo tipo de placeres sensuales.
Es cierto que Epicuro hablaba que “el placer es el fin de la vida”, y se suele interpretar según lo que cada molde cultural entiende por “placer”. En estos tiempos de sensualidad extrema, se suele pues interpretar la filosofía de Epicuro como la justificación del desenfreno. Claro está que quien haga esto, demuestra que nunca ha leído a Epicuro.

¿Qué entendía pues nuestro filósofo con las palabras “el placer es el fin de la vida”? En su carta a su amigo Meneceo, el pensador se expresa con meridiana claridad:

“Así pues, cuando decimos que el placer es el fin, no estamos hablando de placeres de los viciosos ni de los que reporta una vida disipada, como piensan aquellos que o nos desconocen, o discrepan, o nos malentienden a propósito, sino de no sentir dolor en el cuerpo ni turbación en el alma”.

Estas palabras sería suficientes para deshacer toda esa mala interpretación que ha servido a muchos para calumniar al pensador de Samos. Epicuro piensa que alma y cuerpo son uno, y que si el cuerpo está enfermo o sufriendo, entonces el alma a su vez padece. Hoy en día cuando tomamos un analgésico para mitigar o quitar un dolor de cabeza, estamos siendo epicúreos.
El maestro era un gran observador y cayó en la cuenta de que sus contemporáneos sufrían demasiado por cosas que no eran reales. Y quiso darle otra función a la filosofía, ya no como una disciplina que trata de conocer la realidad sino:

“Contra las enfermedades de la mente, la filosofía dispone de remedios; por esta razón se la considera, con toda justeza, la medicina de la mente.”

Según esto, el filósofo no sería un sabio, sino más bien un médico. Y así fue como se vió a sí mismo y sus seguidores. Era un médico que quería ayudar a sanar los hombres de aquello que le impedía acceder a una felicidad posible. Decía Epicuro: “La filosofía es una actividad que, mediante discursos y razonamientos, nos procura la vida feliz“.

En otras palabras, debemos aprender a pensar. El placer del que habla se acerca más bien a la idea de “sentirse bien”, y para ello debemos encontrar la manera de acoger el instante. Habitar nuestro presente dándole un significado, aunque sabemos que el presente se convierte en pasado para seguir estando en el presente. Epicuro nos invita a pensar de que somos seres temporales. Muchas veces queremos vivir en un pasado que ya no existe o en un futuro que aún no es. Pasado y futuro tiene por supuesto su lugar en la vida, pero no es el lugar para habitarlo.

Entonces nuestro filósofo trató de averiguar qué era lo que perturbaba el alma de sus contemporáneos. ¿Por dónde se escapaba la vida? Identificó algo que corroía el interior del hombre: el miedo. El miedo paralizaba, impedía el disfrute posible de la vida. Además mucho de esos miedos eran sobre motivos falsos, creados por intereses de otros. Una manera de tener al ciudadano sumiso a los requerimientos de los falsarios que eran quienes detentaban el poder. (Por ahí empezó las calumnias contra Epicuro).

Había dos miedos principales. El miedo a los dioses y el miedo a la muerte. Había que ver qué eran esos dioses. Caprichosos, benévolos o crueles … Los creyentes tenían que mantener una actividad ritual para aplacarlos, no provocar sus iras. Dependían de los sacerdotes para calmarlos, manteniendo a la población temerosa y sumisa. El filósofo se rebela contra ello y se atreve a declarar:

“¿Dioses? Tal vez los haya. Ni lo afirmo ni lo niego, porque no lo sé ni tengo medios para saberlo. Pero sé, porque me lo enseña diariamente la vida, que si existen ni se ocupan ni se preocupan de nosotros”

¿Entonces para qué temerlos? ¿Para qué servirlos? ¿Para qué los sacerdotes? La vida buena depende de nosotros, de saber procurárnosla con sabiduría buscando el placer, es decir la alegría de vivir, cuando es posible. Sin miedos, sin sentirse constreñido por una autoridad exterior. Epicuro enseñaba a buscar los placeres del alma, vivió una vida austera, comía frugalmente (nada de banquetes orgiásticos) y ponía como máximo placer el disfrute de Amistad.

“De todos los bienes que la sabiduría procura para que la vida sea por completo feliz, el mejor con mucho es la adquisición de la amistad”.

“¿Quieres ser rico? Pues no te afanes en aumentar tus bienes, sino en disminuir tu codicia”.

Es cierto que unía ese placer a las demandas del cuerpo, pero siempre guiado por la principal virtud epicúrea, la prudencia. Un placer que tuviera como punto final un gran sufrimiento (como pasaba con la depravación) no era admisible. Y un sufrimiento que aportase al fin un bien vivir era deseable. El problema era entonces como ahora, la falta de sabiduría para escoger lo que nos procura realmente ese bienestar. Epicuro decía:

“No es lo que tenemos sino lo que disfrutamos, lo que constituye nuestra abundancia”.

Otro de los miedos que esclavizaba al ser humano era el terror a la muerte. Era algo que los sacerdotes en nombre de los dioses explotaban muy bien dando esperanzas ilusorias o temores espantosos. Epicuro era atomista y no creía en una vida después de la muerte. Por eso encontró una fórmula para “curar” ese miedo a la muerte.

“La muerte no nos concierne. Pues mientras existimos, la muerte no está presente. Y cuando llega la muerte nosotros ya no somos”.

Había que darle a esta vida del más acá el significado necesario a cada uno. Llegar al final de nuestras vidas y decir como Borjes: “confieso que he vivido“.

Ahora bien, el filósofo enseñó que había dos cosas más que perturbaban el alma. Una de ellas era la política. Había que situarse en aquella época donde la política era sobre todo un ejercicio de poder, de ambición, sin ética alguna, la búsqueda de la gloria personal. Y la otra crítica de Epicuro se centró en los negocios: la ambición desmesurada, la persecución de bienes a costa de todo. Para el de Samos, todo esto estaba lejos del “bien vivir”, de la felicidad posible. En contestación compró un terreno cerca de Atenas. Lo llamó el Jardín, donde se pudiera disfrutar “de los placeres” (a esta altura espero que se entiende mejor) y donde eran admitidos tanto hombres como mujeres, libres o esclavos. En el Jardín de Epicuro todos podían hablar y disfrutar de la charla filosófica sin restricciones algunas de clase o sexo.

En el Jardín vivía Epicuro con sus amigos, apartado de la sociedad ateniense. De ahí empezaron a surgir “rumores” de lo que pasaba allí. Y no han cesado. Esas calumnias se prolongaron a lo largo de los siglos especialmente cuando aumentó el poder de los sacerdotes y su explotación del sufrimiento. Epicuro no veía ningún mérito en sufrir. Más bien había que procurar mitigar en lo posible todo sufrimiento. Al sentirnos mejor, pensaríamos mejor y sabríamos tomar decisiones más reflexivas.

Los dioses, la muerte y la política perturbaban el alma, hacía infeliz a la mayoría, según Epicuro, que se vio como un médico al servicio de sus semejantes. Le dio un significado a la filosofía como medicina. Fue muy amado por sus discípulos y muy odiado hasta el día de hoy, pero muy poco leído. No hay duda de que tenía cosas criticables o erróneas. Los estoicos se opusieron a los epicúreos. No convenció a todo el mundo. Para otros fue una especie de liberador. Si debemos criticarlo, que sea según lo que era y enseñaba, y no por las caricaturas o calumnias.

Para terminar quiero dejar este pensamiento de Epicuro para los que ya hemos alcanzado una cierta edad:

“No es el joven quien debe ser considerado afortunado sino el viejo que ha vivido bien, pues el joven, en la flor de su juventud, yerra guiado por sus ideas confusas, en tanto que el viejo ha arribado a la vejez como a un puerto seguro, habiendo protegido su verdadera felicidad”.

Actitudes problemáticas y posturas vitales empeoradas por el estoicismo y curadas por la filosofía epicúrea

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Traducción de Jesús Guevara, del original, por Cassius Amicus y representa su opinión y su modo personal de “epicurear”. Este contenido está en el dominio público y se puede compartir para uso educativo y no-comercial.

Con la asistencia de algunos apoyos en el grupo de Facebook en inglés, he estado trabajando en una lista de “actitudes básicas” o “premisas/posturas vitales” que separan las visiones epicúrea y estoica.

He hecho un uso generoso de las comillas para referirme a los puntos controversiales, e invitaré a mis amigos estoicos a que revisen este cuadro comparativo para que revisen las referencias. Con esa advertencia ya señalada, la lista prosigue así:

  1. Los estoicos enseñan la creencia y la aceptación del “destino”; los epicúreos enseñan que el destino no existe y enfatizan el uso pro-activo del “libre albedrío” para trabajar diligentemente lo más que sea posible para sobreponerse a los obstáculos.
  2. Los estoicos afirman que el universo es creado por Dios o que es divino en sí mismo; los epicúreos enseñan que el universo como un todo ha existido eternamente y que es completamente natural.
    2.A. Los estoicos enseñan que el funcionamiento actual del universo está saturado de sobrenaturalidad además de la intervención directa de las divinidades; los epicúreos enseñan que la actual operación del universo es completamente natural y que las divinidades que existan no toman ninguna posición ni intervienen en los asuntos humanos. (Gracias a Matt Jackson) (Ver Diálogo sobre los dioses epicúreos y Tercera manera de ver a los dioses)
  3. Los estoicos enseñan que la meta de la vida es la “vida virtuosa”; los epicúreos enseñan que la meta de la vida es la “vida placentera”.
  4. Los estoicos hacen énfasis en la lógica dialéctica y la razón como bases para determinar la “verdad”; los epicúreos enfatizan la confianza en la triada de A) los cinco sentidos, B) las anticipaciones y C) la sensación de placer y dolor, como bases para determinar la “verdad”. (Ver Introducción al Canon)
  5. Los estoicos ven a las emociones, en general, con sospecha, y al placer en particular con desdén; los epicúreos enseñan que los sabios sentirán las emociones más profundamente que otros y que el placer en sí es la guía para la vida.
  6. Los estoicos enseñan que el alma es divina y que existe en alguna forma tras la muerte; los epicúreos enseñan que el alma es completamente natural y que deja de existir tras la muerte.
  7. Los estoicos consideran la “justicia” como algo que es real y lo mismo para todos los hombres en todos los tiempos y en todos los lugares (justo como las otras virtudes). Los epicúreos enseñan que la “justicia” no existe de forma absoluta y que solamente es una relación que existe en tiempos y lugares particulares y que se deriva de la felicidad, la seguridad y la ventaja mutua de la gente involucrada. (Ver las últimas diez de las Doctrinas Principales).
  8. Los estoicos enseñan que la vida no debe ser considerada una cosa de valor; los epicúreos enseñan que la vida no debe ser despreciada; que la vida es deseable, y que es tonto el desear no haber nacido.
  9. Los estoicos hacían énfasis en la indiferencia ante todos los deseos; los epicúreos enseñan que el deseo por el placer es bueno y que de hecho el placer es la guía de la vida.
  10. Los estoicos defienden metas políticas utópicas mientras desdeñan la acción individual en favor de la indiferencia; el epicúreo desdeña las metas políticas utópicas mientras que defiende la acción política individual siempre que sea necesaria y apropiada (Gracias a Jason Baker por la idea principal, modificada por mí, Cassius).
  11. Los estoicos enseñan que todos los pecados (faltas) son iguales, mientras que los epicúreos enseñan que todos los pecados/faltas no son de igual gravedad (Gracias a Jason Baker).

Del trilema del Epicuro

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Traducción por Jesús Guevara, del original, por Ilkka Vuoristo y reproducida con su permiso. El contenido refleja las opiniones de Ilkka; opiniones adicionales han sido añadidas como notas separadas de Hiram Crespo y del traductor, Jesús Guevara. El contenido está en el dominio público y está disponible para uso no-comercial.

“¿Está Dios dispuesto a prevenir el mal, pero no puede?
Entonces él no es omnipotente.
¿Él puede, pero no está dispuesto?
Entonces es malévolo.
¿Es capaz y dispuesto?
Entonces, ¿de dónde viene el mal?
¿No es capaz ni dispuesto?
Entonces, ¿por qué llamarlo Dios?”

El problema del mal

La cita es es el famoso ‘acertijo’ atribuido a Epicuro. Es una versión del Problema del Mal que se utiliza para cuestionar la existencia o las cualidades de un cierto tipo de deidad sobrenatural. Sus objetivos particulares son las religiones monoteístas.

Es dudoso que Epicuro mismo hubiera sido el creador del ‘acertijo’. Vivió en una época en que el monoteísmo era una tendencia marginal en su sociedad. Pudo haber sido acuñado por un epicúreo posterior, que se enfrentaba a los primeros misioneros cristianos (tal vez al mismo San Pablo).

El ‘acertijo’ apunta a una concepción de una deidad que tiene las siguientes cualidades:

Solo hay un Dios. (Es único)

Es el creador del universo.

Él es todopoderoso (omnipotente).

Él es todo bondad (omnibenevolente).

Esta concepción contrasta con el hecho evidente de que hay muchas cosas que un humano diría que son malas. Hay desastres naturales (tormentas, enfermedades, terremotos, volcanes, etc.) y desastres provocados por el hombre (guerra, limpieza étnica, asesinatos, gobiernos asesinos, etc.). El ‘acertijo’ afirma que parte o la totalidad de este mal contradice la existencia de un dios todopoderoso y omnibenevolente …

Esta publicación analiza las respuestas que los escritores cristianos han ofrecido al acertijo. Si bien hay pocas esperanzas de que alguno de estos convenza a un creyente, tal vez alguien lo encuentre útil en su pensamiento.

Respuestas cristianas

Libre albedrío y maldad natural

El argumento más común ofrecido en contra de la Paradoja de Epicuro es que el mal existe porque los humanos tienen libre albedrío/son libres. En esencia, el mundo contiene el mal porque los humanos eligen hacer el mal o desobedecer las órdenes de Dios. Si bien esto podría funcionar para explicar el mal causado por los humanos, también existe el mal natural del que los humanos no podrían ser la causa.

Muchos humanos mueren cada año por desastres o enfermedades que fácilmente podrían haber quedado fuera del mundo. Tal omisión no habría tenido ningún efecto sobre el libre albedrío humano. Los humanos no pueden elegir causar tales eventos, por lo que no son una cuestión de voluntad humana.

Sin embargo, hay niños que mueren de malaria o sequía en este momento. Son demasiado jóvenes para hacer uso de su libre albedrío … pero siguen siendo víctimas del mal.

La única forma en que estos eventos naturales podrían ser culpa de los humanos es si usted dice, como algunos lo hacen, que Dios causa estos desastres porque algunos humanos no lo obedecen en todas las cosas. Me vienen a la mente frases como “culpar a la víctima” y “castigo colectivo”.

Humanos creados y libre albedrío

La afirmación es que el mal tiene que existir porque los humanos fueron creados con libre albedrío, y cuál sería su uso si no existiera el mal …

¡El problema con este argumento de un cristiano, es que no es cierto!

Los humanos fueron creados específicamente sin la capacidad de elegir entre el bien y el mal. Sin libre albedrío por extensión lógica. ¿No me crees? Ve a ver Génesis 2:16-17. Te esperamos aquí…

Para que quede registrado, dice:

2:16 Y el SEÑOR Dios le ordenó al hombre, diciendo: De cada árbol del jardín puedes comer libremente:
2:17 Pero del árbol del conocimiento del bien y del mal, no comerás de él; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

Si ya el hombre sabía distinguir entre el bien del mal, y por lo tanto tenía libre albedrío, ¿por qué el “hombre” comería del árbol?

La historia no es cierta, obviamente, pero ilustra la contradicción en la afirmación cristiana de que los humanos fueron creados con libre albedrío y eligieron el mal, en lugar del bien y de Dios.

Todos los humanos son pecadores

Como somos humanos y descendimos de Eva (que, por cierto, tampoco tenía libre albedrío), somos automáticamente pecadores y, por lo tanto, malvados. Luego también cometemos los actos que se definen como pecaminosos y que son doblemente condenados.

Si miramos la lista de pecados que contiene la Biblia, resulta obvio que el juego también está manipulado de otra manera. Muchos pecados no son acciones. ¡Son pensamientos! Si quieres algo que alguien más tiene, no ha habido daño para nadie … pero eres culpable de “codiciar”. El pecado es un crimental (crimen mental).

“Una opinión, correcta o errada, no puede constituir una ofensa moral ni ser en sí misma una obligación moral. Puede estar confundida, implicar un absurdo o una contradicción. Es una verdad, o es un error: nunca puede ser un delito o una virtud.” – Frances Wright, en Varios días en Atenas

Un sistema de justicia epicúreo consideraría que tales no-acciones que no causen daño a otros son en realidad irrelevantes, y ciertamente no merecen castigo. Puede ser que “codiciar” no sea bueno para uno mismo, pero eso es una cuestión de educación, no de condenación eterna.

Puedes aprender del mal

La afirmación es que no puedes conocer el bien, excepto en contraste con el mal. En la superficie, esto parece bastante razonable, especialmente cuando se señala que la luz revela la existencia de la oscuridad (o alguna otra dicotomía).

Un epicúreo dice que esto no tiene sentido …

Los humanos tienen un mecanismo de detección innato para distinguir el bien del mal. Es automático, y el único aprendizaje involucrado es cómo escuchar constantemente. Epicuro lo llamó el criterio de toda elección y evitación: placer y dolor.

En pocas palabras, todo lo bueno es placentero a largo plazo, y todo lo malo finalmente conducirá al dolor.

Un ser humano nace sabiendo la diferencia entre el bien y el mal. Los verdaderos males no son tan difíciles de reconocer: la mayoría de los bebés pueden hacer eso, y los niños pequeños saben distinguir lo justo de lo injusto. Lo que muchas personas religiosas quieren decir cuando dicen “necesitamos aprender del mal“, se refiere a las cosas que supuestamente son crímenes contra un dios. Como si tal cosa fuera posible…

Puntos epicúreos

La definición del mal de Epicuro

La definición epicúrea del mal es relativamente fácil de recordar: el dolor es malo.

“Si bien, por lo tanto, todo placer es bueno, no todo placer es digno de elección, así como todo dolor es un mal y, sin embargo, no todo dolor debe ser rechazado.” – Carta a Meneceo

Aunque se nota que la situación no es tan fácil. Puede ser necesario aceptar algo de dolor para evitar un dolor mayor. Gran parte de la ética de Epicuro se trata de enseñarnos cómo distinguir el dolor que debemos evitar del dolor que debemos soportar.

Los dioses no-intervencionistas

Epicuro dice muchas cosas difíciles sobre los dioses, pero para esta discusión lo más relevante es que los dioses no interfieren en el mundo a favor o en contra de los humanos. No nos crearon. No recompensan a los santos ni castigan a los impíos. No nos dieron ética, ni nos juzgan.

¡Y ciertamente no estropearon el mundo porque a una mujer le gustó una manzana!

La capacidad de distinguir el bien del mal es una habilidad tan central en la filosofía epicúrea que la creencia en un dios que castigaría por ello sería ridícula … si no fuera tan trágica al mismo tiempo.

Contra Platón

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Traducción de Jesús Guevara, del original, por Cassius Amicus. Este contenido está en el dominio público y se puede compartir para uso educativo y no-commercial.

Nota de estudio (por Hiram Crespo):

Es imposible subestimar lo importante que es entender a Epicuro como un anti-platonista de convicción firme e inquebrantable, tanto en su pensamiento como en su historia personal. Cuando Epicuro por primera vez comenzó a predicar su doctrina atomista y su ética del placer en el gimnasio de Mitilene, en la isla de Lesbos, los platonistas disfrutaban de un enorme poder en el gimnasio y se sintieron tan insultados por las ideas de Epicuro que lo confrontaron y lo amenazaron de acusarlo de ateísmo y de insultar a los dioses de la ciudad–acusación que acarrea la pena de muerte, como vimos en Sócrates. El único (y primero) en aceptar su mensaje en Mitilene fue Hermarco, que terminó siendo su discípulo y mejor amigo de por vida.

Fue tan violento este encuentro inicial, que Epicuro fue echado de la isla de Lesbos en uno de los meses mas peligrosos para navegar y su bote naufragó en las costas de lo que hoy es Turquía. Epicuro estuvo al borde de la muerte y se refugió en la ciudad de Colofón por un tiempo, donde se rodeó de su primer grupo de discípulos. Esta es la razón por la cual Epicuro instituyó un modelo pasivo de trabajo misionero y evitó predicar en las plazas públicas, y es por esto que su escuela es un jardín privado.

Pero la tiranía de los platonistas de Lesbos inició una nueva era. El exilio de Mitilene es un evento fundacional en el epicureísmo del mismo modo que lo es Moisés al dirigir a su gente fuera de la jurisdicción del faraón, o Mahoma al dejar a Meca para administrar Medina, o Arjuna al tener la suerte de que Krishna condujo su carroza en la Batalla de Kurukshetra. Es el momento en la historia en que el intelecto humano–armado con la facultad del pensamiento empírico y la teoría del átomo–le dio la espalda y le declaró la guerra por siempre al platonismo, iniciando la actividad filosófica que hasta hoy conocemos como epicureísmo.

Hagamos un ejercicio. Tratemos de imaginar la polémica en aquel gimnasio de Mitilene. Está claro, primero que nada, que Epicuro debe haber sido un oponente sumamente vocal y persistente. ¿Qué pudo haber molestado y agitado tanto a los platonistas, como para que lo amenazaran de muerte? Para entender a Epicuro en su propio contexto y en sus propios términos, es necesario en gran medida poder entender muchos de sus escritos como refutaciones directas y detalladas contra los errores del platonismo, uno por uno. Este ensayo nos ayuda a situarnos dentro del contexto polémico original en el que nace el epicureísmo.

*

Contra Platón

Quizás algún día surja un mundo en el que podamos ignorar con seguridad los errores de la religión falsa y la filosofía falsa, y podamos pasar nuestro tiempo meditando únicamente en lo que es verdad. Sin embargo, hasta que surja un mundo así, y no hay razón para pensar que alguna vez así será, los que vivimos en este mundo nos enfrentamos constantemente a las demandas de una variedad de descontentos que nos molestan con el error y constantemente requieren nuestra atención y nuestra esgrima filosófica.

A medida que nos ponemos nuestros cascos filosóficos para resistir a la religión falsa y a la filosofía falsa, es importante tener en cuenta que una de las batallas más importantes a las que Epicuro nos llama es contra las muchas variantes de los principios básicos de Platón. A menudo consideramos a Epicuro como enfrentado diametralmente a los estoicos debido a la supervivencia de muchos de los diálogos de Cicerón que enfrentan a los estoicos contra los epicúreos, pero la escuela estoica surgió mucho después de la fundación del epicureísmo. Aunque los estoicos adoptaron muchas posiciones platónicas (y se convirtieron en antagonistas de los epicúreos), el origen del error estoico fue con Platón, y es contra Platón que Epicuro apuntó muchos de sus argumentos más poderosos.

Dada la adopción de muchos errores platónicos por el cristianismo y la persistencia de muchas otras formas de platonismo en el mundo de hoy, es esencial entender el papel de Epicuro como una cruzada tanto contra el platonismo como contra la religión falsa. Norman DeWitt trató varios conceptos básicos importantes de esta historia en el Capítulo I de Epicuro y su filosofía:

“Mientras que fue en su rol de reformador moral que Epicuro se sintió absuelto del deber de reverencia por sus predecesores, fue en su rol del científico natural que se convirtió en el antagonista del platonismo en particular. Fue su elección revivir la tradición de la ciencia jónica, que había sido interrumpida por Sócrates y Platón.

Unos pocos detalles bastarán para extender esta afirmación. La filosofía griega había avanzado en dos áreas separadas y exhibía dos tendencias generales; la primera se limitaba a ciudades del mar Egeo, la segunda se extendió a las ciudades del sur de Italia. La primera tendencia era observacional y especulativa, la última matemática y contemplativa. Los griegos del Egeo estaban familiarizados con todas las técnicas industriales de la época, como el hilado, la tala, la fermentación, la cerámica y la metalurgia, y eran observadores agudos de estaciones, climas, vientos, aguas y tormentas. Obsesionados por el fenómeno del cambio universal combinado con la permanencia del todo, se dedicaron a la tarea de descubrir algo inmutable que subyace a todas las cosas cambiantes. Después de proponer y rechazar o mejorar una solución tras otra, finalmente llegaron a la creencia de que las existencias finales eran cuerpos invisibles e indivisibles, que llamaron átomos. Fue esta teoría atómica que Epicuro propuso y revivió.

Los griegos de Italia, por el contrario, no estaban muy interesados en el cambio físico o en los procesos naturales. Eran adictos a estar postrados de forma pensativa. En el arte, se representan cómodamente sentados con una varilla delgada en la mano, con los que dibujan figuras en un piso lijado. Ábacos y tabletas de escritura también están a la mano. Los avances realizados por ellos estaban en los dominios de la geometría y la aritmética y estos avances fueron tan notables que capturaron la imaginación del mundo contemporáneo y eclipsaron por un tiempo el progreso que habían hecho sus hermanos jonios. La geometría en particular, aunque en sí misma era un estudio positivista, inspiró en las mentes de los hombres un nuevo movimiento que era genuinamente romántico.

Fue el aspecto romántico del nuevo conocimiento lo que cautivó a Platón, quien estaba más que actualizado como matemático. En geometría parecía ver la razón absoluta contemplando la verdad absoluta, la precisión perfecta del concepto unida a la finalidad de la demostración.

Comenzó a transferir los conceptos precisos de geometría a la ética y la política, así como los pensadores modernos transfirieron los conceptos de evolución biológica a la historia y la sociología. Especialmente atractivo fue el concepto que conocemos como “definición”. Esta fue una creación de los geómetras; lo crearon definiendo líneas rectas, triángulos equiláteros y otras figuras regulares. Si esto puede definirse, Platón razonó tácitamente, ¿por qué no también la justicia, la piedad, la templanza y otras virtudes? Esto es razonamiento por analogía, uno de los procedimientos lógicos más complicados. Se mantiene bien solo entre conjuntos de verdaderos similares. Las virtudes y los triángulos no son verdaderos similares. Por lo tanto, el que los triángulos equiláteros se pueden definir con precision de una manera, no significa que la justicia se puede definir de la misma manera. Los juristas modernos advierten contra la definición de justicia; es lo que el tribunal dice que es de vez en cuando.

Sin embargo, que esta forma de analogia sea un engaño no impide que florezca, y Platón se comprometió a usarla sin reservas. En esto fue incitado por una feliz coincidencia. El método de análisis mediante preguntas y respuestas, desarrollado por Sócrates recientemente, se elogió a sí mismo como la técnica que se necesitaba para la búsqueda de definiciones en el dominio de la ética. Por disposición, Sócrates era un actor talentoso, escenificando teatro semi-privado ante pequeños grupos. En cuanto a Platón, en una edad más temprana podría haberse convertido en dramaturgo. Por lo tanto, no es sorprendente que el fruto de su invención conjunta haya sido la dramatización de la lógica que se llama dialéctica, mejor ejemplificada por los diálogos platónicos.

Sin embargo, esto fue solo el comienzo. Un paso en falso invita a otro. La búsqueda de una definición–de justicia, por ejemplo–supone la existencia de la cosa a definir. Si no existieran triángulos equiláteros, ciertamente no podrían definirse. Suponga que la justicia se puede definir y de inmediato se supone que la justicia existe tal como existen triángulos equiláteros. De ahí surgió la teoría de las ideas de Platón. La palabra “idea” significa “forma”, y por ello pensó que las nociones abstractas tenían una existencia independiente tal como existen las figuras geométricas, otra analogía falsa.

La teoría de las ideas fue rechazada como absurda por el joven Epicuro, porque era un materialista y negaba todas las existencias, excepto los átomos y el espacio vacío. La teoría, una vez rechazada, como instrumento se volvió inútil; los científicos no tienen espacio para usar la lógica dramatizada; ellos dependen principalmente de sus sentidos.

Platón se hizo culpable de otro error sobre el cual un Epicuro de ojos afilados no dejó de apuntar con su dedo. Platón heredó de Pitágoras la creencia en el renacimiento repetido o la transmigración de las almas. Junto con esto vino la creencia de que el cuerpo era una tumba o prisión, lo que empañó la visión de la razón y evitó la perfección del conocimiento. Todo lo que el ser humano percibía para Platón, era la apariencia transitoria de las cosas en oposición a las ideas eternas (supuestamente reales). Esto para Epicuro fue virtualmente escepticismo.

Este error, además, se proliferó y agravó. Estrechamente relacionado con la geometría estuvo el estudio de la astronomía. Esto último, a su vez, requería la observación de cuerpos celestes. Así, Platón estaba en posición de asumir la validez de la sensación en el caso de los fenómenos más remotos y de negarla en el caso de los fenómenos terrestres más cercanos. Esta fue una evidente inconsistencia.

El agravante consistía en la creencia de que el movimiento circular, que en aquellos días se atribuía a los cuerpos celestes, era el único movimiento perfecto y eterno e identificable con la Razón misma. La razón, a su vez, se identificó con la naturaleza divina. Por lo tanto, los planetas fueron declarados dioses. Esto parecía a la vez impactante y absurdo para Epicuro; impactante porque significaba tener más dioses a los que temer, absurdo porque se suponía que los dioses augustos se convertirían en bolas de fuego.

Estas críticas, claramente explícitas o implícitas en los escritos de Epicuro, fueron tan punzantes y penetrantes como cualquier otra para ser usadas contra el platonismo en la antigüedad, y para los hombres de la Academia estas críticas parecían nada menos que blasfemias “.

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 Michel Onfray y la contra-historia de la filosofía

Epístola a los objetivistas

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Traducción de Jesús Guevara, editado por Hiram Crespo, de una obra escrita por un autor que usó el pseudónimo “Lucretius From Afar”, y que fue supuestamente publicada originalmente en 1970. Sin embargo, esta fecha parece mas bien representar un momento en la historia del objetivismo en que los discípulos de Ayn Rand empezaron a decepcionarse en masa por razones de unas controversias y escándalos dentro de su círculo.

La obra fue escrita siguiendo la tradición literaria epicúrea (luego copiada por los autores del Nuevo Testamento) de escribir epístolas educativas para ser leídas y estudiadas de manera pública por los estudiantes de filosofía. En este caso, el autor crea una ficción en la cual escribe como si fuera Lucrecio (que vivió en el primer siglo antes de la Era Común) escribiendo para alguien de la era moderna.

Se trata de una “Epístola a los Objetivistas”, es decir, a los discípulos de la filósofa rusia-americana del Siglo XX conocida como Ayn Rand. Rand es la autora de varios libros de ficción, incluídos The Fountainhead (en español, El Manantial) y–el más conocido–Atlas Shrugged (en español, La rebelión de Atlas). Sin embargo, su ficción es solamente una herramienta para elaborar los puntos de la filosofía de Rand, cuya doctrina “objetivista” está detallada en el libro La virtud del egoísmo. Rand reclamaba que su pensamiento tenía un pedigrí aristotélico, sin embargo en su obra vemos muchos ecos de Nietzsche. Habiendo sobrevivido algunos de los horrores de la revolución soviética, es la filósofa mas prominente que se dedica a defender el capitalismo y el mercado libre, y su objetivismo es una máquina de guerra en defensa de la ideología neoliberal moderna.

Rand fue una conservadora reaccionaria que solía ver el mundo en blanco y negro, con pocas matices de otros colores. Su rabia anti-comunista y anti-colectivista a veces le cegaba los ojos a la complejidad de los problemas. Su objetivismo puede ser caracterizado como un tipo de fundamentalismo del mercado, y como tal se le pueden atribuir ciertos problemas recientes como la guerras por agua en Bolivia (que sucedieron luego de que se privatizara toda el agua del país, incluso la que cae del cielo). La crisis fiscal del 2008 sucedió justo cuando el líder de la Reserva Federal era Alan Greenspan, que fue discípulo directo de Ayn Rand y había impuesto políticas de liberalización del sector financiero inspiradas por Rand. Se estima que durante esta crisis “desapareció” el 40 % de los ahorros de retiro del estadounidense promedio por causa de la especulación de Wall Street. Sin embargo, Ayn Rand sigue siendo sumamente popular entre la intelligentsia conservadora norteamericana y global.

El autor de esta epístola se refiere a Ayn Rand como “la madre” y a Epicuro como “el padre”, lo cual parece indicar que está apelando a los seguidores del objetivismo para que se conviertan al epicureísmo, a la vez que toma un tono conciliatorio e incluso halagador hacia Rand, lo que demuestra que el autor también estudió a Rand antes de volverse epicúreo, que la admira, y que su trasfondo es bastante conservador. De hecho, el autor parece haber sido un converso bastante reciente al epicureísmo luego de un arduo proceso de estudio de ambas vertientes.

Notas adicionales de estudio:

La carta se refiere a 1968 como un año pivotal. Fue aquí que una serie de escándalos relacionados a una relación extramarital que la filósofa tuvo con uno de sus discípulos pusieron al desnudo cuan infeliz puede ser el resultado de seguir la ética que ella propuso en su “Virtud del egoísmo”. La puerta de entrada del evangelio epicúreo, en este caso, es el argumento de que el objetivismo, con su enfoque egoísta, no lleva a la felicidad.

“El sabio de Monticello” referido en la carta es uno de los primeros presidentes de Estados Unidos, el epicúreo Thomas Jefferson. El autor apela al “padre fundador” Jefferson como nuestro eslabón de conección filosófica y espiritual americana a Epicuro (“nuestro Padre”).

“El profesor de Toronto” (mencionado hacia el final) es otra referencia cuasi-profética de la epístola que, en este caso, parece referirse a Norman DeWitt, el autor de Epicurus and His Philosophy, un libro que algunos epicúreos modernos consideran pivotal.

Según el libro St. Paul and Epicurus, también de Norman DeWitt, la referencia al “príncipe del poder del aire” se refiere a Epicuro, que es mencionado así en Efesios 2:2, al igual que los “elementos débiles y mendigos” (Gálatas 4:9). Estos versos paulinos hacen referencia indirecta a Epicuro por haber enseñado a los mortales que todas las cosas están hechas de átomos. Algunas traducciones dicen “poderes elementales”, otras “poderes del aire”. Según DeWitt, Pablo (Saúl de Tarso) había estudiado en detalle la doctrina epicúrea y había sido epicúreo antes de predicar el cristianismo. En la presente epístola, el autor anónimo señala que Pablo traicionó “a su padre” (Epicuro) con estos versos bíblicos y le llama “gran fabricante de objeciones”.

Con todo esto, vemos que el autor continúa la tradición epistolar epicúrea-cristiana revisitando la polémica entre las dos escuelas y respondiéndole a Pablo, a la vez que invita a sus antiguos correligionarios objetivistas a aceptar la doctrina epicúrea.

*

Honra a tu madre, Busca a tu padre

A quien pueda interesar: una carta privada a los objetivistas

Me ha llegado desde lejos que tu madre, Ayn Rand, quien ha sido tu estrella guía, ha sufrido una gran pérdida. En “El Manantial” y “La rebelión de Atlas” ella levantó ante ti una visión de una vida que vale la pena vivir en medio de un mar de grisura moral. Pero desde el año que tu llamas 1968, un extraño manto ha descendido sobre ella y sobre ti, haciéndote dudar del juicio de tu madre, llevándolos a peleas violentas entre sí y a cuestionar al menos una parte del consejo que ella te ha dado.

En este breve mensaje quiero tranquilizarte: Honra a tu Madre, porque la luz que ella levantó no ha tenido igual en tu vida. Pero la discordia que ahora ha surgido entre ustedes, y la confusión que está creciendo, debe acabarse y disiparse. Debes reconocer que la lámpara de tu Madre no ha iluminado todos los rincones, y ahora debes buscar a tu Padre, el Padre que nunca has conocido.

¿Por qué no lo has conocido? Tu madre no te lo ha presentado, y por razones propias ha elegido caminar su camino con otros compañeros. El juicio de tu Madre hacia los hombres hasta ahora ha sido, digamos, desigual. Solo ha reconocido a Aristóteles y lo ha recomendado para su reverencia. Al no honrar a tu Padre, tu Madre no ha podido enseñarte varios de sus preceptos más importantes, y este fracaso ha causado mucha tristeza tanto para ella como para tí.

Muchos de ustedes están consternados por lo enorme de la lucha por alcanzar los valores que ahora saben que son posibles, pero que para alcanzarlos se dejaron orientar solo por ella. Ahora aprende que no eres el primero en recorrer este camino. Hay mucho más que no puedo relatar aquí, pero la palabra de tu Padre todavía existe en muchas bibliotecas de tu mundo, y un tesoro te espera.

Por supuesto, tu Padre del que hablo también es mi propio Padre. Cuando compuse el trabajo de mi vida, años antes de que Julio César se convirtiera en dictador de Roma, yo también tuve ante mí una visión de un mundo donde los hombres perseguían su propia felicidad en justicia, honestidad y sabiduría, completamente libres de la opresión de la religión y de la tiranía de los platónicos.

¿Te sorprende que yo reclame para mí un enemigo (los platónicos), a quienes crees que son exclusivamente tuyos? Ah, hijo, revisa tus premisas: mi Padre y yo los precedimos a ustedes por dos mil años.

Antes de considerar si prestar atención a un mensaje de un hombre cuyo nombre solo despierta el más mínimo recuerdo en tu mente, considera por qué también eres tan ignorante sobre el hombre que llaman el Sabio de Monticello, y qué te ha impedido saber de su carta a William Short, en su año de 1819, donde llamó, usando los términos más claros posibles, a nuestro Padre como su “Maestro”, el más grande de todos los filósofos, la fuente de “todo lo racional en la filosofía moral que los griegos y Roma han dejado”. ¿Por qué no conoces mejor que cualquier palabra de John Galt lo que el sabio de Monticello te dijo claramente?: que Platón se ocupó de “misticismos incomprensibles para la mente humana” y que las “concepciones nebulosas” de Platón habían formado la “base de la oscuridad impenetrable” en la que los cristianos habían generado “inventos delirantes de su propia invención”.

¿Dices que tampoco sabes que el Sabio de Monticello te dijo que el gran crimen de aquellos que siguieron los pasos de Platón fue su tergiversación de las doctrinas de nuestro Padre? Me entristece pensar que sabes tan bien cómo tu Madre ha sido calumniada por sus enemigos, pero que no sabes cómo generaciones de enemigos te han impedido conocer a tu Padre. Busca esta carta del Sabio de Monticello si no la has leído, y encuentra en ella tu primera conexión con el Padre a quien ahora debes reclamar como tuyo.

¿Por qué digo que debes reclamarlo? ¿Es solo porque Él, no tu Madre, fue el primero y el más grande de los filósofos antiplatónicos? Antes de terminar este mensaje, te daré un vistazo de cómo tu Padre abrió el camino que crees que nadie más que tu Madre podría haber encontrado, y cómo fue tu Padre quien encendió la luz que hizo retroceder las fuerzas de la oscuridad omnívora de Platón. Debes aprender que la luz de tu Madre, clara como era, no brillaba tan intensamente como la de tu Padre. Si sigues la búsqueda que ahora está abierta para ti, la recompensa serán preceptos que iluminarán el camino de tu oscuridad actual, y que te unirán finalmente con una gran familia de amigos que se ha extendido por más de dos mil años.

¿Te escucho decir que no todos los enemigos de Platón son amigos de tu madre? Considera: hace ocho años, en tu año 1962, tu Madre escribió que podía expresar la esencia de su filosofía sobre un pie, y te dio cuatro preceptos a recordar. Considera cada uno de esos preceptos en las palabras de tu Madre, y luego escucha por primera vez una pequeña parte de las palabras de oro que te dejó tu Padre:

Tu Madre escribió que el primer precepto de su filosofía era “Metafísica: Realidad objetiva – La realidad existe objetivamente y de forma absoluta – Los hechos son hechos, independientemente de los sentimientos, deseos, esperanzas o miedos del hombre”.

“Metafísica” – “Realidad objetiva” – Términos finamente escogidos y de gran impacto, lo suficientemente útiles para hablar con aquellos académicos profesionales que siempre han sido el azote del sentido común y la comprensión. ¿Qué significan estas palabras para el carnicero, el panadero y el fabricante de velas? ¿Están estos hombres excluidos para siempre del verdadero conocimiento de la Naturaleza que es esencial para la felicidad? Tu Padre dirigió sus palabras a todos los que buscan la verdad, en términos claros y útiles para todos, excepto para aquellos que practican la confusión como una profesión.

Tu Madre buscó unir los siglos de ciencia con un término generalizado: “realidad objetiva”, pero en estas palabras no escuchas el precepto central de tu Padre, del cual todo lo demás surge:

Nil posse creari de nilo.

Nada se puede crear de la nada.

El carnicero y el panadero pueden ver por sí mismos, como lo harían los académicos si tan solo creyeran a sus ojos, que nada se crea de la nada, y nada se destruye a la nada. Incluso el fabricante de velas más aburrido puede ver lo que esto significa: si nada se crea de la nada, entonces todo lo que es algo debe provenir de algo anterior. Si nada jamás ha sido creado a partir de la nada, entonces esa “otra cosa” de la que todo lo que vemos está compuesta es eterna. Estos elementos eternos del universo no fueron “creados”, ni por la mente de un dios ni por un profesor platónico. Es bien sabido que tu Madre ha asombrado a algunos de ustedes al no aceptar lo que llaman “evolución”. Nuevamente, verifica tus premisas. Tu Madre sabe bien que nada proviene de la nada, e incluso si no te explica esto con suficiente claridad, la chispa de la vida es un “algo” eterno en sí mismo, aunque la conciencia que brota de esa chispa no lo sea.

En lugar de adorar a los pies de predicadores fraudulentos y académicos desesperados, presta atención a tu Padre que te trajo la verdad, como te la dejé en el primer libro de mi poema:

Cuando la humana vida a nuestros ojos oprimida yacía con infamia
en la tierra por la grave religión,
que desde las mansiones celestiales alzaba su cabeza amenazando
a los mortales con su horrible aspecto,
fue un varón griego quien osó ser el primero
en levantar hacia ella sus mortales ojos
y abiertamente declararle la Guerra.

No intimidó a este hombre la fama de los dioses, ni sus rayos,
ni del cielo el colérico murmullo.
El valor extremo de su alma se incita más y más con la codicia
de ser el primero en romper las ferradas puertas de la Natura.

La fuerza vigorosa de su ingenio triunfa y se lanza más allá los muros
inflamados del mundo,
y con su mente corrió la inmensidad, pues victorioso
nos dice cuáles cosas pueden ser,
cuáles no pueden,
cómo los poderes de cada cuerpo
se ven limitados por su misma esencia:
Y así la religión es arrojada a nuestros pies y derrotada
¡Y por su victoria, nos eleva a la igualdad con los dioses!

Tu Madre escribió que su segundo precepto era “Epistemología: Razón: la razón (la facultad que identifica e integra el material proporcionado por los sentidos del hombre) es el único medio del hombre para percibir la realidad, su única fuente de conocimiento, su única guía para la acción, y su medio básico de supervivencia”.

Aquí tu Madre ha presumido que ustedes entienden un punto que muchos de ustedes no pueden ver, y en esa ignorancia, algunos de ustedes son víctimas de la misma adoración platónica de la “razón” que ha llevado a muchos por mal camino. Los fabricantes de velas no tienen tiempo para usar la “epistemología”, pero todos los hombres tienen la necesidad de comprender si tienen o no la capacidad de aprender la qué es la verdad y el camino por el cual buscarla. Lo que los fabricantes de velas aprecian mejor que muchos de ustedes es que la “razón” no es más que una herramienta para usar en ese camino, y que el camino hacia la verdad está iluminado no por la “razón” sino por la “realidad” y “los sentidos”. ¿Que herramienta usaron Platón y sus secuaces para engañar a las desventuradas multitudes sino a esa “razón” que has elevado en tu inocencia? ¿Cómo sedujo Platón a las mentes de los hombres, excepto para convencerlos de que no podían encontrar la verdad, excepto a través de su privada doctrina de la “razón” que ofrecía solo a los filósofos elegidos? Es la seducción de este mismo pensamiento–que la mente puede confiar únicamente en su propia “razón”–lo que atrae a tantos a creer que la razón pura es el camino hacia una verdad más elevada. Si hubieras escuchado a tu Padre, nunca habrías caído en este pozo de alquitrán.

Como te expliqué en mi poema, la antorcha de tu Padre ilumina esta oscuridad y quema los cánceres de aquellos que argumentan que no es posible la verdad, y de aquellos que argumentan que la verdad se puede encontrar solo en la “razón”:

Muchas son las ilusiones que vemos que buscan sacudir el crédito de los sentidos. Pero esto es en vano, ya que la mayor parte de esos eventos nos engañan debido a las suposiciones mentales que agregamos nosotros mismos, y porque damos como vistas cosas que en realidad no sido percibidas por los sentidos. Nada es más difícil que separar los hechos manifiestos de los hechos dudosos que la mente agrega por sí misma.

Pero si un hombre sostiene que no se puede saber nada, no sabe si esta afirmación en sí misma puede ser conocida, ya que admite que no sabe nada. Por lo tanto, me negaré a argumentar el caso contra el que coloca la cabeza donde deberían estar sus pies. Y sin embargo, reconociendo que él sabe al menos tanto, aún le haría esta pregunta: dado que nunca ha visto ninguna verdad en las cosas, ¿cómo sabe qué es el “saber” y el “no saber”? ¿Y qué es lo que ha producido en él el conocimiento de “lo verdadero” y “lo falso”? ¿Qué le ha demostrado que “lo dudoso” difiere de “lo cierto”?

Encontrarás que de los sentidos procede el conocimiento de lo verdadero, y que los sentidos no pueden ser refutados. Porque lo que es en sí mismo capaz de refutar las cosas que son falsas, comparándolas con las que son verdaderas, debe, por la naturaleza del caso, demostrarse con mayor certeza. Bueno, entonces, ¿qué puede justificarse con mayor certeza que los sentidos?

¿Podrá la razón fundada en sensaciones falsas ser capaz de contradecir los sentidos, cuando la razón misma se fundamenta totalmente en los sentidos? Si los sentidos no fueran confiables, entonces toda razón basada en esos sentidos se vuelve falsa. ¿Podrán las orejas ver, o el oído tocar? ¿Podrá el gusto refutar al tacto, o las fosas nasales refutar a los ojos?

No es así. Cada sentido tiene su propio oficio distinto, cada uno su propio poder y, por lo tanto, debemos percibir lo que es suave, frío o caliente por una facultad particular, por otra percibir los diferentes colores de las cosas y así ver todos los objetos junto con sus colores. El gusto también tiene su facultad separada; los olores brotan de una fuente, los sonidos de otra.

Debe seguir, por lo tanto, que cualquier sentido no puede confundir a ningún otro. No, ni ningún sentido puede refutarse a sí mismo, ya que debe asignársele el mismo crédito en todo momento. Por lo tanto, lo que en cualquier momento ha parecido verdadero a cada sentido, es una verdadera sensación.

Y si tu razón no puede explicar la causa por la cual una cosa cercana parece cuadrada, pero a distancia parece redonda, es mejor, si no tienes una explicación, declarar una opinión errónea que dejar escapar de tus manos aquellas cosas que sabes que son manifiestas. Esto es porque renunciar a lo que ves con claridad como verdadero es arruinar la base de la creencia y romper todos los cimientos sobre los que descansa la vida y la existencia. No solo la razón cedería, sino que la vida misma caería al suelo de inmediato, a menos que elijas confiar en los sentidos, evitando precipicios y peligros de este tipo que deben evitarse, y persiguiendo las cosas opuestas.

Toda esta legión de palabras que se ha elaborado en conjunto contra los sentidos, puede usted estar seguro, ella misma carece de sentido. Debo repetir: si, al construir un edificio, la regla que se aplica por primera vez está torcida y el cuadrado no es recto y se desvía de sus líneas rectas, y si existe la menor desviación en alguna parte, toda la construcción va a estar defectuosa, todo va a estar torcido, inclinado hacia adelante, inclinado hacia atrás, sin simetría, de modo que algunas partes van a parecer listas para caer y otras van a caer, todo arruinado por las medidas iniciales erróneas. Así también, todo razonamiento de las cosas va a estar distorsionado y ser falso a menos de que esté fundado correctamente en los sentidos.

Tu Madre escribió que su tercer precepto era: “Ética: Interés propio – El hombre – cada hombre – es un fin en sí mismo, no es un medio para los fines de los demás. Debe existir para sí mismo, sin sacrificarse por los demás ni sacrificar a los demás a sí mismo. La búsqueda de su propio interés racional y de su propia felicidad es el propósito moral más elevado de su vida”.

Aquí tu Madre presume que comprende lo que quiere decir cuando habla de interés “racional”. Para una mujer como ella, basada firmemente en la realidad tal como es, no es necesario afirmar que lo que es “racional” debe determinarse de acuerdo con las leyes de la Naturaleza, como lo dijo tu Padre muchas veces. Ah, pero a medida que pasan los años vives cada vez más lejos de la Naturaleza, lejos de la experiencia diaria del ciclo de nacimiento y muerte que informa e instruye al agricultor, pero que se entromete tan infrecuentemente en la vida del habitante de la ciudad. Ni siquiera tu Sabio de Monticello, que buscó con tanta frecuencia impresionarte con su confianza en las leyes de la Naturaleza, pudo transmitirte este conocimiento una vez lo descartaste como irrelevante para tus actividades académicas.

De hecho, tu propia felicidad es el propósito más importante de tu vida según la Naturaleza, pero hasta ahora debes haber aprendido bién que no puedes alcanzar la felicidad a menos que sigas el camino que requiere la Naturaleza, ¡sabia, honorable y justamente! A pesar de su propia reticencia a seguir a nuestro Padre en todo, Cicerón preservó para nosotros la regla de oro de felicidad de nuestro Padre:

XVIII. ¡He aquí un renombrado camino abierto, sencillo y directo hacia la felicidad! Porque es claro que el hombre no puede tener mayor bien que la completa libertad de dolor y tristeza junto con el disfrute de los más altos placeres mentales y corpóreos. Nótese entonces cómo la teoría abarca cada posible mejora de la vida, toda ayuda a la consecución de ese bien supremo que es nuestro objetivo: la felicidad. Epicuro, el hombre al que denuncias como un sensual en exceso, vocifera en voz alta que nadie puede vivir placenteramente sin vivir sabiamente, con honor y con justicia, y nadie puede vivir sabia, honorablemente y justamente sin vivir placenteramente.

Por último, tu Madre te dijo que el cuarto de sus preceptos era “Política: capitalismo: el sistema político-económico ideal es el capitalismo no-intervencionista (de laissez-faire). Es un sistema donde los hombres se tratan entre sí, no como víctimas y verdugos, ni como amos y esclavos, sino como comerciantes, mediante un intercambio libre y voluntario para beneficio mutuo. Es un sistema en el que ningún hombre puede obtener ningún valor de otros recurriendo a la fuerza física, y ningún hombre puede iniciar el uso de la fuerza física contra los demás”.

Tu Madre siguió el camino de tu Padre al decirte que las relaciones entre los hombres deben basarse en la libertad. Pero una vez que conozcas más acerca de tu Padre, ya no se sentirás tentado a organizar tu visión de las relaciones entre los hombres en términos parecidos al intercambio de huevos por mantequilla. La Naturaleza requiere que los hombres vivan en libertad si quieren vivir en felicidad, pero no exige que los banqueros calculen intereses o recauden préstamos vencidos. La Naturaleza requiere que los hombres, si es que van a vivir entre sí, vivan como amigos. Como enseñó nuestro Padre, “[quien] desee vivir en tranquilidad sin nada que temer de otros hombres debe hacer amigos. Aquellos que no pueda hacer sus amigos, al menos debe evitar hacerlos enemigos; y si eso no está en su poder, debería, en la medida de lo posible, evitar todo trato con ellos y mantenerlos alejados, en la medida que hacerlo sirva su auto-interés”.

La relación de amistad entre los hombres tiene implicaciones mucho más profundas que la organización de los medios de producción. La Naturaleza ha establecido que vivir entre amigos es un requisito para una vida feliz. Cicerón nuevamente ha preservado la sabiduría de nuestro Padre:

XX. Queda un tema que es, por excelencia, pertinente a esta discusión. Me refiero al tema de la amistad. Tu escuela sostiene que si el placer es el bien sumo, la amistad dejará de existir. En contraste, el pronunciamiento de Epicuro sobre la amistad es que de todos los medios a la felicidad que la sabiduría ha ideado, ninguno es mayor, ninguno más fructífero, ninguno más agradable que este. Tampoco encomendó esta doctrina por elocuencia, sino mucho más por el ejemplo de su vida y conducta. Los relatos míticos de la antigüedad demuestran qué gran cosa es la amistad. Revise las abundantes y variadas leyendas de las más remotas edades y va a encontrar en ellas tres pares de amigos, empezando por Teseo y terminando con Orestes. Sin embargo Epicuro en una sola casa pequeña mantuvo toda una compañía de amigos unidos por la simpatía y el afecto más íntimo; y esto todavía continúa en la escuela epicúrea.

Los epicúreos sostienen que la amistad no se puede separar del placer, del mismo modo que hemos visto con las virtudes. Una vida sin amigos, solitaria, es acosada por alarmas y peligros secretos. De ahí que la razón nos asesora en la adquisición de amigos; poseerlos da confianza y una firme esperanza de poder ganarse el placer. Y así como el odio, los celos y el desprecio son obstáculos para el placer, la amistad es el conservador y también creador de placer más confiable, tanto para nuestros amigos como para nosotros mismos. Nos ofrece el disfrute en el presente, y nos inspira esperanzas para el futuro cercano y lejano.

Por eso no es posible asegurar la satisfacción ininterrumpida en la vida sin la amistad, ni tampoco preservar la amistad, a menos que amemos a nuestros amigos tanto como a nosotros mismos. De ahí que este desinterés se produce en la amistad, a la vez que la amistad está estrechamente vinculada con el placer: porque nos regocijamos en la alegría de nuestros amigos tanto como en la nuestra, y estamos igualmente dolidos por sus penas. Por tanto, el hombre sabio se sentirá exactamente igual con respecto a su amigo como lo hace consigo mismo, y se ejercerá tanto por el placer de su amigo como lo haría por el suyo.

Todo lo que se ha dicho sobre la conexión esencial de las virtudes con el placer debe ser repetido sobre la amistad. Epicuro bien dijo (doy casi exactamente sus palabras): “El mismo credo que nos ha dado el coraje para superar el miedo al eterno mal en la vida venidera, ha discernido que la amistad es nuestra salvaguardia más fuerte en este actual período de la vida.”

¿Te escucho murmurar que tu devoción a tu Madre requiere que condenes a los que no la honran de la forma en que crees que debería ser honrada? ¿Te escucho decir que aquellos que han traicionado a tu Madre nunca pueden ser tus amigos?

Quizás, no puedo juzgar por ti los detalles de cada circunstancia. Pero puedo decirte esto: nuestro Padre y su escuela fueron reconocidos por su espíritu de gracia y amabilidad, que elevamos a un arte, especialmente en nuestra amable corrección mutua. Incluso ahora puedes encontrar en los fragmentos que te dejó a nuestro amigo Filodemo mucho de lo que se ha escrito sobre cómo se aplicó este espíritu de amistad en nuestras escuelas, donde no teníamos “maestros”, solo guías. Por ahora recuerda esto: Nuestro Padre enumeró a sus amigos en términos de ciudades enteras, y nos dejó estas instrucciones:

La amistad baila por el mundo

llamándonos a despertar al reconocimiento de la alegría.

¿Y ahora hacia adonde te diriges?

No olvides lo que te he subrayado: aquellos que han tratado de seguir la sabiduría de tu Madre saben bien cómo sus palabras han sido torcidas más allá del reconocimiento de sus enemigos. Al buscar la sabiduría de tu Padre, siempre debes recordar que los oponentes de tu Padre han trabajado mucho más tiempo y con mucha más diligencia. Incluso el más sincero de sus traductores y sus estudiosos han sido sometidos a generaciones de intimidación y distorsión de las opiniones de tu Padre, lo que ha tenido éxito hasta el punto en que tú, y ustedes, sus hijos, ya no lo reconocen. Descubrirás que estás separado de él no solo por su idioma y por el mío, sino por una forma de expresión que tiene un significado tan profundo que te parecerá extraño. En esto debes recordar que esos textos de nuestro Padre que sobreviven llegan a ti a través de escritores que pueden no haber entendido lo que estaban copiando, o que incluso pueden haber corrompido los textos para sus propios fines.

Pero sobrevive lo suficiente como para que aún puedas encontrar su patrimonio, si lo buscas. Por extraño que pueda parecer, a pesar de las edades que han pasado, estás excepcionalmente calificado para encontrarlo, porque tu Madre ha hecho un gran trabajo de quitar de tus ojos la niebla de la religión que ha oscurecido la visión de tantas generaciones que han venido antes. ¡Muchos han tornado su mirada a nuestro Padre, pero tan pocos han entendido lo que vieron! El Sabio de Monticello fue quien vio y entendió. Mira de cerca, y aún puedes seguir su ejemplo.

Tu madre te enseñó a venerar a Tomás de Aquino como la voz de Aristóteles. Ahora debes saber que Pierre Gassendi, que ahora te es casi desconocido, estaba en la misma estación para el Sabio de Monticello y para aquellos otros fundadores de tu nación que entendieron la deuda que tenían con nuestro Padre. También debo mencionar a nuestro hijo fiel, el profesor de Toronto, cuyo trabajo ofrece una visión clara de la filosofía de tu Padre y una clave lista para su recuperación.

Busca la carta de tu Padre a Meneceo para tener una visión clara de cómo debes vivir para alcanzar la felicidad a la que la Naturaleza te llama. Ya no tienes el texto del Canon de la Verdad de tu Padre, pero en los remanentes que han conservado Cicerón y Diógenes Laercio se encuentran las ideas de tu Padre sobre muchos de los problemas con los que ahora luchas. Dedica especial atención a la quincuagésimo-primera (51) de las que irónicamente llamas las “Sentencias Vaticanas”, y si te aseguras de mirar detrás de esas traducciones incómodas y de recordar que tu Padre te llama a toda la felicidad que la Naturaleza te permite, encontrarás mucha iluminación sobre la falla que ha sido más dolorosa para tu Madre, que cualquier otra.

Si sigues estas pistas, puedes recorrer el camino que nuestro Padre nos ha trazado. Aún puedes llegar a comprender por qué el hombre difamado como “el príncipe del poder del aire” fue considerado en la época de Cicerón como una luz más grande para la humanidad que cualquier dios:

XXI. Si la doctrina que he expuesto es más clara y más luminosa que la luz del día; si se deriva enteramente de la fuente de la naturaleza; si todo mi discurso se basa en la confirmación de evidencia objetiva e irrefutable de los sentidos; si bebés que balbucean, y hasta animales mudos, impulsados por la enseñanza de la naturaleza, casi encuentran la voz para proclamar que no hay bienestar sino el placer, no hay dificultad sino el dolor, y su juicio en estos asuntos no es ni sofisticado ni prejuicioso, ¿No debemos sentir la mayor gratitud hacia aquel que captó esta expresión de la voz de la naturaleza y captó su importancia tan firme y plenamente que ha guiado a todos los hombres cuerdos en los caminos de la paz y la felicidad, la tranquilidad y el descanso?

Usted se place en pensar que Epicuro no tenía educación. La razón es que él se negó a considerar como educación, cualquier tipo de enseñanza que no ayude a instruirnos en la felicidad. ¿Iba a gastar su tiempo, como usted aconseja a Triario y a mí, leyendo poetas que no nos darán nada sólido ni útil, sino solo diversión infantil? ¿Iba a ocuparse como Platón con la música y la geometría, la aritmética y la astronomía, que al partir de premisas falsas no pueden ser verdades y que, además, si fueran ciertas, no contribuyen en nada a hacer nuestra vida más feliz y, por lo tanto, mejor? ¿Iba a estudiar artes como estas y descuidar el arte maestra, tan difícil y a la vez fructífera, el arte de vivir?

¡No! Epicuro no era inculto: los incultos reales son los que nos piden seguir estudiando hasta la vejez temas que deberíamos avergonzarnos de no haber aprendido en la infancia.

Unas palabras finales:

Quizás tus ojos ya se estén abriendo, pero presta atención a esta advertencia: no dejes de reflexionar sobre por qué este camino te ha sido ocultado. En mi tiempo, las palabras de nuestro Padre se distribuyeron libremente en muchas y diversas formas, su rostro apareció en nuestros anillos y en nuestras tazas, y nunca soñamos que llegaría un día en que estos se perderían para aquellos que vinieron después de nosotros. La culpa no recae en nuestro Padre, sino en nosotros mismos, que fallamos en apreciar que la fuerza opresiva de la religión aún no había sido conquistada. En la época de mis nietos surgió una alianza que habíamos pensado imposible. Como tu Sabio de Monticello te lo relató, un pacto impío de platónicos y nazarenos, vendiendo la falsa esperanza de vida después de la muerte, infectó nuestras ciudades del este y se extendió entre nuestros ciudadanos más débiles a un ritmo que al principio apenas notamos. Poco a poco, los textos de nuestro Padre fueron honrados cada vez menos, y cuando los nazarenos platónicos finalmente tomaron el control de nuestras naciones, apenas pudimos ocultar algunas de las palabras de nuestro Padre de las llamas de sus antorchas. ¡Ni siquiera sus palabras talladas en piedra por nuestro fiel Diógenes en Oinoanda pudieron resistir su ataque!

Tantum religio posse suadere malorum.

¡Tanto poder tiene la religión para persuadir a hacer malas acciones!

Tu Padre te enseñará que no existe el Destino, y que la Fortuna no es una fuerza de los dioses que preserva a los que favorecen las fuerzas de la oscuridad. Cada uno de ustedes tiene libre albedrío, cada uno de ustedes enfrenta el mismo llamado a estudiar y seguir la Naturaleza, y cada uno de ustedes debe cargar con el mérito o la culpa de sus acciones. La Naturaleza te llama a buscar tu propia felicidad, pero para asegurarla no solo debes estudiar el mundo que te rodea, debes actuar de acuerdo con lo que aprendes. Busca a tu Padre, aprende de nuestra propia experiencia, y verás cómo combatir a aquellos que siguen al gran fabricante de objeciones: el que calumnió no solo a su Padre sino también a la Naturaleza Divina con el epíteto de “elementos débiles y mendigos”.

El futuro abierto para ti es brillante: tu Padre te enseñará que el universo no tiene límites, y que así como la Naturaleza nunca crea una sola cosa de cada especie, la Naturaleza sin duda ha creado otros mundos y otras razas de hombres que esperan ser encontradas. Hay oportunidades ilimitadas para la felicidad por delante para tí, si prestas atención a las leyes de la Naturaleza.

Por ahora, los tiempos pueden ser inciertos, pero una vida de felicidad plena está a tu alcance. Tu Padre te enseñará que la eternidad que existió antes de tu nacimiento es un espejo de la eternidad que seguirá después de tu muerte, pero que tampoco te concierne a ti, porque esta vida es todo lo que la Naturaleza te otorga. La Naturaleza y sus elementos, entre los cuales se encuentra el “elemento de la vida”, son eternos, pero tu conciencia no lo es. La muerte te convocará pronto. Sigue solo aquellos deseos que sean necesarios o naturales y encontrarás que, como dijo nuestro Padre, la Fortuna no interfiere con el sabio. Las grandes preocupaciones de tu vida, las cosas que importan, están controladas por tu propia sabiduría y razón.

Mientras vivas, tu propia felicidad es tu bien más preciado, pero debes llegar a comprender la naturaleza de esa felicidad, y que todo lo que realmente necesitas para lograrlo es una mente sana y un cuerpo sano. Recuerda que tu Padre dijo de sí mismo que todo lo que necesitaba era una taza de agua y un pote de queso, ¡y estaba preparado para competir con el propio Zeus en lo que a la felicidad respecta!

¿Estás tan cegado por los enemigos de tu Padre que no puedes ver por qué él te enfatizó que gran alegría se puede encontrar en la ausencia del dolor? Escupe sobre la absurda noción de que la retirada del dolor deja simplemente un vacío, que debe rellenarse de infinitos estímulos sensuales. Para el ser vivo sano, la retirada del dolor deja… ¡Vida! La vida es la alegría que la Naturaleza pretende para ti, y esa alegría está abierta a todos los que apliquen la cura de cuatro partes de tu Padre. Estudia y comprende cada una de sus cuarenta Máximas Capitales, pero sobre todo recuerda y aplica sus primeras cuatro, que algunos llaman “Tetraphármakon”:

Un ser bendito e indestructible no tiene dificultades ni genera dificultades a ningún otro ser; por lo tanto está libre de furia y gratitud, pues todas esas cosas implican debilidad. – Esto significa que cualquiera de los “dioses” que puedan existir en el universo ilimitado no te importan, ni tú le importas a ellos.

La muerte es nada para nosotros; pues aquello que se ha disuelto en sus elementos no experimenta sensaciones, y lo que no tiene sensaciones es nada para nosotros. – Esto significa que la muerte no trae castigo o dolor, sino simplemente es el final de todas tus sensaciones, y por lo tanto no hay nada que temer en la muerte.

La magnitud del placer llega a su límite cuando se remueve todo dolor. Cuando tal placer está presente, siempre que sea sin interrupción, no hay dolor ni en el cuerpo ni en la mente. – Esto significa que, aunque los lujos son deseables cuando se pueden obtener sin un costo indebido, todo lo que realmente necesitas para experimentar el pleno placer al que la Naturaleza te llama en la vida es una mente sana y un cuerpo sano, sin ninguna carga de dolor.

El dolor del cuerpo no dura mucho; al contrario, el dolor, si es extremo, dura un corto tiempo, y aún ese nivel de dolor que excede por poco el placer corpóreo no dura por muchos días. Las enfermedades de larga duración permiten un exceso de placer por encima del dolor corpóreo. – Esto significa que no debes temer el dolor porque está bajo tu control. O es menor y soportable, o está dentro de tu poder terminarlo si es insoportable, ya que no es necesario que vivas con dolor.

Aprende y recuerda las doctrinas de tu Padre. Aplícalas. Mantente firme y oponte a sus enemigos. Vive de manera justa, sabia y honorable, y vivirás felizmente. Cuando aprendas estas cosas, comprenderás lo que entendimos, y afirmarás con las mismas palabras que usamos: “Seré fiel a Epicuro, de acuerdo al cual he elegido vivir”.

Ahora debo terminar: preserva, protege y lleva las palabras de tu Padre más allá de los muros en llamas de este mundo y más allá del universo. Nunca dejes que sus palabras estén al borde de volverse a perder para siempre.

sicfacomniatamquamspectetepicurus7

Epístola de Epicuro a Pítocles

La siguiente obra es parte de Epítome: Escrituras Epicúreas.

1. Epicuro a Pítocles, deseando que esté bien1.

2. Cleón me ha traído su carta, en la que continúa mostrándome un afecto digno de la amistad que tengo con usted. 3. Usted dedica toda su atención, me dice, a grabar en su memoria aquellas ideas que contribuyen a la vida feliz. 4. Al mismo tiempo, me pide enviarle un simple esbozo de mis ideas sobre la astronomía para que se acuerde sin dificultad. 5. Ya que usted dice que lo que he escrito sobre este tema en mis otros trabajos es difícil de recordar, incluso con el estudio continuo.

6. Voluntariamente cedo a su deseo y tengo buena esperanza de que, en el cumplimiento de lo que pide, también seré útil a muchos otros, especialmente a los que son todavía nuevos en el conocimiento real de la naturaleza, y para aquellos para quienes las perplejidades y los asuntos ordinarios de la vida dejan poco tiempo para el ocio. 7. Tenga cuidado, entonces, en apoderarse de estos preceptos a fondo. 8. Grábelos profundamente en su memoria y medite sobre ellos junto con el esquema que anteriormente he escrito y dirigido a Herodoto, que también le envío a usted2.

8. En primer lugar, recuerde que el único objetivo de conocimiento de la astronomía es un firme entendimiento que de lugar a la calma y la libertad de la ansiedad, ya que este es el objetivo de todas las ciencias.

9. No es bueno desear cosas que son imposibles, por lo que no es bueno tratar de definir una teoría uniforme de todo3. 10. En consecuencia, no debemos tratar de adoptar aquí en astronomía el método que hemos seguido en nuestras investigaciones en la ética o la filosofía natural. 11. En esas áreas, hemos sido capaces de decir, por ejemplo, que no hay otras cosas excepto la materia y el vacío, que las partículas proporcionan los principios que explican todas las cosas, y así sucesivamente. 12. Hemos sido capaces de dar una explicación precisa y simple para cada hecho, y conformar nuestra explicación a la evidencia observable.

13. No podemos actuar de la misma manera con respecto a las cuestiones astronómicas. 14. Las cosas que observamos en el cielo pueden surgir de varias causas diferentes y por lo tanto podríamos nombrar un número de diferentes teorías que todas estarían de acuerdo con las observaciones de nuestros sentidos. 15. En estas cuestiones astronómicas, no tenemos pruebas suficientes para razonar definitivamente y establecer nuevos principios confiables con certeza para la interpretación adicional de la naturaleza. 16. Las únicas a seguir son las apariencias mismas. 17. Nuestro objetivo no es producir un conjunto de teorías elaboradas y opiniones vanas, sino para producir una vida exenta de todo tipo de falso temor.

18. Las cosas que vemos en el cielo no inspirarán alarma en nosotros si podemos evitar depender de la pura especulación al explicarlas y si, en cambio, podemos determinar explicaciones razonables que sean consistentes con la evidencia que podemos observar. 19. Pero si abandonamos el razonamiento verdadero y renunciamos al esfuerzo de buscar explicaciones que sean consistentes con la evidencia que podemos observar en el cielo, y también consistente con fenómenos similares que observamos aquí en la tierra, entonces alejamos de la ciencia natural y caemos de lleno en fantasías y fábulas.

20. Es posible que los fenómenos celestes puedan simplemente parecerse a los fenómenos que nos rodean aquí en la tierra, sin que exista realmente una verdadera similitud. 21. Ya que los fenómenos celestiales se pueden producir por muchas causas diferentes y no tenemos pruebas suficientes para saber cuales son correctas. 22. Sin embargo, el único camino lógico a seguir para nosotros es observar la evidencia disponible, tratar de distinguir las circunstancias en las que aparece esa evidencia y luego comparar esa evidencia a fenómenos similares aquí en la tierra que surgen ante nuestros propios ojos, sobre los que tenemos pruebas suficientes para la certeza.

23. Cuando usamos el término “el mundo”4, nos referimos no solamente a la tierra en sí, sino también a un conjunto de cosas contenidas por el cielo que incluyen la luna, las estrellas y todos los objetos visibles. 24. Esta colección, separada del infinito, termina en una extremidad. 25. Esta extremidad puede ser delgada, o densa, o giratoria, o en un estado de reposo, o redonda, o triangular, o de alguna otra forma. 26. Cualquiera de estas alternativas es posible: no las contradice ninguno de los hechos de este mundo en el cual no se puede discernir una extremidad en ninguna parte5. 27. Es fácil ver también que el número de mundos similares al nuestro en todo el universo es infinito, como es el hecho de que el espacio entre los mundos también está hecho de materia y espacio, y no está absolutamente vacío como algunos filósofos pretenden.

28. Una teoría sobre cómo se producen los mundos es que las semillas elementales adecuadas emanan, ya sea de uno o más mundos existentes o desde el área que está entre los mundos existentes, y estos elementos fluyen hacia un punto particular donde se recopilan y organizan6. 29. Después de eso, otras semillas se les unen, de tal manera que forman un todo durable, que puede ser considerado como un núcleo al que todas las adiciones elementales sucesivas se unen.

30. En esta cuestión de la formación de los mundos, no debemos contentarnos con decir, como hacen algunos filósofos naturales, que los elementos que se unen para formar mundos vienen del vacío bajo la influencia de la “necesidad” o “destino”. 31. Estos hombres dicen que el cuerpo que se produce así aumenta de tamaño hasta que se estrella contra algún otro cuerpo, pero esto es contrario a la evidencia, pues nada puede venir de la nada, que no es nada7.

32. También se teoriza que el sol, la luna y las otras luces que vemos en el cielo se formaron originalmente por separado, y más tarde fueron puestos en todo el total de lo que llamamos nuestro cosmos. 33. Todos los demás objetos contenidos en nuestro mundo, por ejemplo, la tierra y el mar, también se formaron espontáneamente y posteriormente ganaron tamaño, mediante la adición y el movimiento de sustancias ligeras, similares a los elementos del fuego y el aire, o ambos8. 34. Esta explicación está de acuerdo con lo que observamos con nuestros sentidos.

35. En cuanto al tamaño del sol y de las otras estrellas, creemos que son aproximadamente del mismo tamaño que parecen ser9. 36. La única evidencia que tenemos en cuanto a esto es lo que vemos, y en base a lo que vemos el sol puede ser más grande o más pequeño que el tamaño que parece ser, o casi lo mismo. 37. Basamos esto en el hecho de que cuando observamos los incendios a distancia, que no parecen reducirse de tamaño tanto como lo hacen otros objetos. 38. Pero de todas las dificultades en esta materia serán fácilmente despedidos si uno siempre se acuerda de separar claramente en su mente las cosas que son ciertas de aquellas cosas que no son ciertas, como he mostrado en mis libros sobre la naturaleza.

39. La salida y puesta del sol, de la luna y de las estrellas, puede tener una variedad de causas. 40. Es posible que se conviertan en ignición y luego se extinguen a medida que pasan por encima de nosotros, o pueden pasar por encima y luego por debajo de la tierra, o puede haber otras causas10. 41. También podemos entretener a otras teorías para explicar estos movimientos, siempre que dichas teorías no contradicen lo que observamos.

42. El movimiento de las luces en el cielo puede ser causado por el movimiento circular de todo el cielo, o porque las luces se mueven mientras que el cielo permanece inmóvil. 43. No hay nada en lo que vemos que contradice la teoría de que en un principio, antes de la formación de nuestro mundo, las estrellas y los planetas recibieron un impulso natural de este a oeste, y que ahora su movimiento continúa mientras que el fuego en ellas consume más combustible.

44. Los movimientos del sol y de la luna entre los trópicos pueden ser causados por la forma de los cielos, según lo establecido por la naturaleza, por necesidad, hace ya mucho tiempo, o en la resistencia del aire a través de la cual viajan. 45. La causa podría ocurrir porque se queman hacia el combustible que los alimenta, o porque originalmente recibieron un impulso que hace que se desplazen en una dirección en espiral11. 46. La evidencia se puede observar no contradice ninguna de estas diferentes teorías. 47. Podemos desarrollar otras teorías también, siempre y cuando prestemos la debida atención a lo que es consistente con la evidencia ante nosotros y siempre que traigamos cada teoría de vuelta a algo que es similar a lo que podemos observar en nuestro mundo. 48. Cualquiera de estas teorías nos permitirá explicar los fenómenos razonablemente sin inquietarnos con las especulaciones miserables de los astrólogos.

49. La creciente y menguante de la luna también pueden tener varias causas. 50. Estos pueden surgir de algún cambio en la forma en que se genera la luz de la luna, o porque otro cuerpo se interpone entre la Tierra y la Luna, o por otros motivos similares a los fenómenos que se pueden observar aquí en la tierra. 51. Lo importante es recordar que no se puede ser obstinado y adoptar, sin pruebas suficientes, una única y exclusiva teoría de la causa. 52. Una vez más, cuando los hechos no son suficientes para que podamos llegar a una conclusión final, siempre debemos evitar lanzarnos a especulaciones interminables.

53. Es posible que la luna tiene una luz propia, o que ella refleja la luz del sol. 54. Vemos aquí en la Tierra muchos ejemplos de objetos que son luminosos, y muchos otros que sólo reflejan la luz. 55. Ninguno de estos fenómenos celestes nos causará alarma siempre que recordamos que hay muchas posibles explicaciones. 56. Es esencial que siempre llevemos a cabo nuestras investigaciones con este enfoque en mente, y que no tomemos nuestras decisiones de otra manera. 57. De lo contrario, seremos llevados tontamente a fantasías, cayendo continuamente en una tras otra teoría no-verificable.

58. Lo mismo ocurre con la aparición de lo que parece ser una cara en el círculo de la luna. 59. Esta cara puede aparecer debido a la forma de la luna, o porque algo oscurece nuestra visión, o por otras razones que podrían ser capaces de dar cuenta de tal apariencia. 60. Debemos aplicar el mismo método que aplicamos con todos los fenómenos celestes. 61. A partir del momento en que nos permitimos entretener una teoría que contradice la evidencia de los sentidos, surge la imposibilidad de poseer perfecta tranquilidad y felicidad.

62. Al examinar los eclipses de sol y luna, debemos comparar las diferentes teorías y recordar que es posible que muchas causas pueden a la vez y al mismo tiempo estar de acuerdo en su producción. 63. La marcha regular y periódica de estos eclipses no tiene nada que nos deba sorprender, si tan solo prestamos atención a fenómenos similares que tienen lugar aquí en la tierra delante de nuestros propios ojos. 64. Por encima de todo, tenga cuidado con la idea de que un dios causa estas cosas, porque hay que reconocer que los dioses están exentos de todo trabajo, y viven perfectamente felices. 65. Si no mantenemos esto en mente, nos uniremos a la multitud de los hombres que se apresuran a aceptar explicaciones vanas. 66. Tales hombres, que no son capaces de reconocer lo que es realmente posible, caen en teorías vanas cuando llegan a la conclusión de que todos los fenómenos tienen una sola causa y cuando rechazan todas las demás explicaciones que son igualmente probables12. 67. Adoptan la más irracional de las opiniones ya que no dan prioridad a los hechos observables, que deben siempre ser consultados primero.

68. Las diferencias en la longitud de noches y día pueden surgir del hecho de que el paso del sol por encima de la tierra es más o menos rápido, de acuerdo con la longitud de la región a través del cual tiene que pasar, o por alguna otra causa similar a lo que vemos aquí en la tierra. 69. Los que dicen que sólo una explicación para esto es posible, se oponen a los hechos y pierden de vista los límites del conocimiento humano.

70. Y luego están los que tratan de predecir el futuro de las estrellas. 71. Las predicciones que resultan hacerse realidad, como las obtenidas de los animales, surgen por pura coincidencia. 72. Pueden ocurrir, por ejemplo, porque hay algún cambio en el aire, o por cualquier otra causa que podamos encontrar evidencia para apoyar.

73. Cuestiones como relámpagos y rayos pueden ser producidos por una condensación violenta de los vientos, o por su rápido movimiento y conflagraciones. 74. Uno puede dar una serie de explicaciones para estas cosas, pero ante todo debe estar en guardia contra las fábulas. 75. Esto se puede hacer fácilmente si seguimos fielmente el método que hemos establecido. 76. Al tratar de explicar las cosas que no somos capaces de observar directamente, siempre hay que compararlas con aquellas cosas que somos capaces de observar directamente, y debemos aceptar como posibles sólo aquellas teorías que son apoyadas por la evidencia de ambas13.

77. Los huracanes, terremotos, viento, granizo, nieve, el rocío, los glaciares, el arco iris, el halo alrededor de la luna, los cometas, y las revoluciones periódicas de algunas estrellas: todos ellos pueden ser explicados en una serie de maneras si razonamos de acuerdo con los hechos observables. 78. Asignar una sola causa a todos estos fenómenos, cuando la experiencia de nuestros sentidos sugiere varias causas, es una locura. 79. Tal razonamiento es adecuado sólo para los astrólogos ignorantes que codician un conocimiento vano. 80. Estos hombres asignan causas imaginarias a los hechos porque desean abandonar el cuidado y gobierno del universo entero a los dioses. 81. La asignación de una sola explicación uniforme y positiva a todas estas cuestiones es tonta y consistente sólo con el deseo de prodigios destellantes ante los ojos de la multitud.

82. Lo mismo es cierto para los que tratan de hacer pronósticos observando ciertos animales. 83. Cualquiera de tales previsiones que sucedan ocurren por pura casualidad porque no hay una conexión necesaria entre ciertos animales y el invierno. 84. Estos animales no producen el invierno, ni hay un dios sentado en el cielo esperando las salidas de estos animales para después hacer que el invierno llegue. 85. Una locura como ésta no se le ocurriría a nadie que viva una vida moderadamente cómoda, mucho menos a un dios que posee una felicidad perfecta.

86. Imprima todos estos preceptos en su memoria, Pítocles. 87. Si lo hace, podrá escapar fácilmente las fábulas y descubrirá muchas otras verdades similares a estas. 88. Por encima de todo, aplíquese al estudio de los principios generales de la naturaleza, y hasta el infinito a cuestiones similares. 89. Estudie de cerca el uso de la evidencia que proviene de los sentidos, de las anticipaciones y de los sentimientos de placer y dolor. 90. Aplíquese a éstos, siempre teniendo en cuenta el objetivo de una vida feliz, hacia el cual procesamos todas nuestras investigaciones.

91. Una vez que resuelva estas cuestiones generales en su mente siguiendo el ejemplo que he expuesto, las respuestas a sus preguntas particulares eventualmente se aclararán. 92. En cuanto a los hombres que no se dediquen a este estudio, estos hombres nunca encontrarán la verdad ni alcanzarán la meta de una vida feliz, hacia el cual toda nuestra investigación nos dirige.

1. Para maximizar la simpleza y facilidad de comprensión, la presente traducción está basada en la Edición Elemental de Epicurus’ Letter to Pythocles publicada por NewEpicurean.com, la cual a su vez está basada en la traducción de Charles D. Yonge. Esta versión ha sido abreviada, omitiendo detalles tales como los relacionados a huracanes y terremotos. La versión original en griego fue conservada por el historiador Diógenes Laercio.

La carta a Pythocles es la segunda de la trilogía de cartas que Epicuro escribió para resumir los aspectos centrales de su filosofía. En contraste con la carta a Herodoto, esta carta se centra en el problema de explicar las cosas que vemos en el cielo, más que en los asuntos directamente delante de nosotros aquí en la tierra. En este caso, debido a que los fenómenos celestiales son ejemplos clásicos de cuestiones sobre las que tenemos limitada evidencia, empezamos a entender los elementos del Canon que hacen un llamado a razonar e inferir solo en base a la evidencia y esperar por pruebas adicionales antes de llegar a conclusiones para las que no hay evidencia. Mientras tanto, el hombre sabio debe tener mucho cuidado con denominar una teoría como verdadera o falsa, sólo admite que son posibles porque están de acuerdo con la evidencia, o que no son posibles ya que entran en conflicto con la evidencia, o que de estas, algunas son más propensas que otras debido al peso de la evidencia que las apoya.

2. El maestro tenía la intención que las epístolas a Herodoto y Pítocles fueran estudiadas juntas y no solo por estos dos discípulos, sino por toda la escuela.

3. Al igual que en el párrafo previo, Epicuro reconoce los límites del conocimiento humano y también establece una jerarquía de valores que se puede aplicar al conocimiento, dando mayor prioridad a aquel que conduce al mayor placer y seguridad. Esto se debe a que mucha gente persigue conocimiento vano e inútil, y hasta podría perder la paz por causa del mismo. Pero también, en tiempos modernos, en la era de la informática, hay una cantidad casi infinita de información disponible y mucha gente padece de sobrecarga informativa y déficit de atención por su causa. Esta jerarquía de valores científicos, donde el conocimiento superior es el que añade el mayor placer y remueve el mayor sufrimiento, es por lo tanto aún sumamente útil e importante.

4. La palabra griega kosmos no tiene correspondencia clara en los idiomas modernos. A veces es traducida como mundo o planeta, a veces como universo y a veces en tiempos modernos (al ser usada en plural) como multiverso.

5. No existe límite al universo observable y parece ser que el vacío es infinito. También es posible que exista una cantidad infinita de partículas o átomos, pero nuestros horizontes observables nos impiden determinar esto con certeza.

6. En las estaciones espaciales se ha observado que las partículas, incluso las mas diminutas, se encuentran y aconglomeran en el espacio de manera automática, como obedeciendo una ley y una tendencia natural.

7. Se sabe que las colisiones entre planetas y lunas era algo normal en la etapa temprana de formación del sistema solar, sin embargo lo que Epicuro contradice aquí es que algo pueda surgir de la nada. Esto se repite una y otra vez en el discurso epicúreo y responde a la insistencia en desarrollar una cosmología natural y repudiar los conceptos creacionistas y las fábulas y mitos sobre el origen del cosmos que tenían los antiguos.

8. Aún hoy la Tierra está siendo constantemente bombardeada por partículas espaciales y sabemos que en su formación temprana, el agua en sus océanos surgió de cometas y otros cuerpos celestes.

9. La calculación del tamaño de los cuerpos celestes es el mas grande error que cometió Epicuro. Sin embargo, el Canon que el mismo estableció para discernir la naturaleza de las cosas ha corregido su error: es gracias a la evidencia empírica, y no gracias a silogismos ni fórmulas lógicas, que se puede confirmar de manera definitiva toda verdad, y Epicuro exhibió decencia intelectual y fue consistente con su propio Canon al evitar alguna otra conclusión hasta que nueva evidencia se hiciera disponible.

10. Epicuro insinuó que la Tierra era redonda como una de sus posibles teorías.

11. Epicuro insinuó la ley de la inercia.

12. La teoría de la evolución, por ejemplo, coincide en sus conclusiones con teorías como la selección natural (que la explica hermosamente) y otras teorías de campos diversos como la genética, la epigenética, la antropología, etc. Todas las ciencias empíricas y legítimas coinciden en explicar el mundo de una manera coherente.

13. Aquí Epicuro establece como canónico el método de razonamiento de inferir por analogía, es decir, de suponer lo que no es evidente en base a lo que es evidente, con el propósito de que todas nuestras inferencias se refieran necesariamente a la autoridad última de la evidencia. Lo crucial en este método es que debemos asegurarnos de que no estamos comparando manzanas con naranjas.

Epítome: Escrituras Epicúreas

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Razonamientos sobre el pergamino “Retórica” de Filodemo

El siguiente comentario concierne el pergamino de Herculano titulado “Retórica” de Filodemo, que es parte de Epítome: Escrituras Epicúreas.

  1. Razonamientos sobre la Retórica de Filodemo [1], que enseña sus doctrinas sobre el uso más ético y mas eficaz de la expresión.
  2. Han de ser censurados aquellos epicúreos que asumen que la sofística no es un arte, y por lo tanto van en contra de las enseñanzas de Epicuro, Metrodoro y Hermarco, como veremos más adelante. 3. Tales epicúreos son casi culpables de parricidio [2].
  3. Los epicúreos sostenían que la retórica era un arte cuyo fin era persuadir en un discurso, con el argumento de que en el arte cualquiera puede sobresalir más que una persona entrenada, pero no en una ciencia exacta, o muy rara vez. 5. Un arte, por lo tanto, tiene un fin, un propósito, se busca un logro o resultado que no se puede lograr si uno no ha estudiado, resulta de la observación y se hace regularmente y no por conjetura o especulación. 6. El arte o técnica requiere de transmisión de conocimientos del profesor al alumno, la formación no está exenta de método y se adquiere a través de la observación y la experiencia.
  4. Esto se aplica a la gramática y la música, pero no a la política [3]. 8. En la interpretación moderna del arte, podemos observar que es distinta de la ciencia por ser subjetiva, al igual que la estética, mientras que la ciencia es objetiva. 9. Los hechos científicos pueden o no pueden tener un valor estético, y en todo caso funcionan de manera efectiva e invariablemente. 10. Los retóricos pueden convencer a la mayoría de las personas de una cierta verdad, o mentira, y aún así ser considerados grandes artistas, o creerse que tienen gran técnica. 11. Cuando los médicos curan sólo la mayoría, pero no a todos los pacientes, no son llamados grandes artistas o técnicos.
  5. Epicuro dividió la retórica entre dos partes: la sofística, que es el arte de escribir y pronunciar discursos, y la práctica. 13. La oratoria forense y deliberativa es un arte independiente, presumiblemente porque las técnicas y objetivos son diferentes.
  6. El maestro argumenta en contra de la oscuridad y el lenguaje florido, y a favor de que las palabras siempre sean empleadas en su sentido propio. 15. En lo que concierne al estilo, que a veces es usado en exceso por los retóricos, Epicuro argumentaba a favor de sólo el estilo natural.
  7. La oscuridad es de dos clases: intencionales y no intencional[4]. 17. Es intencional cuando uno no tiene nada que decir y oculta la pobreza de su pensamiento en lenguaje oscuro que parece decir algo útil. 18. Conectado con esto está el uso de muchas digresiones, imágenes poéticas, alusiones recónditas y lenguaje arcaico. 19. Los solecismos impiden el oyente la comprensión de muchas cosas. 20. Solo el verdadero filósofo es libre de estos defectos.
  8. La oscuridad no intencional surge de no dominar el tema, pero también de la creencia de que las palabras están en armonía con las cosas. 22. En una imagen todo es luz y sombra; una pintura no puede producir un ser vivo. 23. La palabra o la imagen se confunde con lo que se quiere decir. 24. Las palabras a menudo no son concisos o no se refieren claramente a las cosas significadas.
  9. La oscuridad también puede surgir de no saber cómo expresarnos o cómo usar la gramática correcta, de un cambio en el orden de las palabras demasiado frecuente, o del uso de un exceso de rima, prestando poca atención al significado. 26. Uno debe utilizar expresiones ordinarias adecuadamente y no expresarse de manera inexacta, ni vaga, ni utilizar expresiones con doble sentido.
  10. Los retóricos son criticados por no tener reglas científicas o específicas para el uso de la metáfora, por usarla con mayor frecuencia que incluso los poetas y por la forma en que ridiculizan una metáfora sin explicar por qué es defectuosa. 28. Se dice que el entrenamiento en sofística no impide el habla defectuosa y que el estudio de la retórica técnica nunca ha avanzado a nadie [5].
  11. Ahora consideraremos la afirmación de que todo arte es inventado para algún propósito útil, pero la retórica tiende a engañar. 30. Los retóricos tienen un sistema para hacerse parecer dignos y nobles y para engañar a su público. 31. Este sistema no es necesario para cualquier otro artista, ciertamente no lo es para el filósofo. 32. El hecho es que cada profesión tiene su propio modo de discurso peculiar.
  12. Quien sabe sobre la retórica puede que sepa muy poco del tema en discusión, incluso si es capaz de tejer un argumento persuasivo. 34. Sólo los profesionales y expertos en cualquier campo tienen verdadera autoridad para hablar sobre el. 35. Esto incluye la política, el campo que empleaba mas retóricos en la antigüedad. 36. Si la retórica pudiera descubrir los posibles argumentos en cuestiones relacionadas con la medicina, la música, etc., los retóricos de inmediato serían rivales de los expertos en cada una de estas profesiones. 37. Cada profesión tiene sus propios datos y principios y es solo ella competente para discutirlos. 38. Los sofistas no pueden pueden descubrir la más mínima argumentación relativa a la política, al menos en lo que se refiere a sus tratados técnicos.
  13. Aún cuando se reconoce la experiencia de la retórica, otra limitación se encuentra en el arte de la alabanza, esta vez moral. 40. La alabanza de animales irracionales no es buena. 41. La capacidad de alabar las cosas indignas de ser alabadas no es digna de alabanza, y no cambia su naturaleza. 42. Un retórico que no conoce la filosofía, no puede discernir entre el bien y el mal y termina alabando cosas malas y fomentando el vicio. 43. La retórica es responsable de gran daño, y no trae el éxito en los casos de derecho reales. 44. Su afirmación de que la retórica es la madre de todas las artes y las ciencias es una pretensión vana que se basa en el engaño, y por lo tanto es peligrosa.
  14. La retórica es perjudicial, ya que se basa en el engaño y también es inútil en la vida pública. 46. Los retóricos deben halagar todas sus vidas. 47. Dicen que no hay moralidad, excepto la opinión pública. 48. Por otro lado, la filosofía ofrece todo lo necesario para una vida feliz; y los filósofos se ganan la amistad de los hombres públicos ayudándoles a salir de sus problemas y no por ser halagadores. 49. Los que están preocupados con la picazón la hacen peor cuando se rascan: así con aquellos que sufren de aduladores.
  15. Es imposible ser fiel a todos a la vez. 51. Los gentíos cambian, se arrepienten rápidamente y son inconstantes, mientras que los filósofos están contentos de ayudar a pocas personas.
  16. La retórica no indica qué uso se hace de los poderes que da [6]. 53. Los discursos de este tipo no son una desgracia si el objeto de la oratoria forense es exponer los hechos, y no demostrar el poder de uno.
  17. Aparte, no se puede disfrutar del poder y la riqueza que vienen con la retórica a causa de las fatigas que vienen con ellos. 55. Los filósofos por su vida y su conversación benefician a sus seguidores, sin embargo las muchedumbres envidian a los retóricos. 56. También desconfían de los locutores profesionales en los tribunales, mientras que los jueces son más propensos a confiar en la gente sencilla.
  18. Todo hombre bueno y honesto que limita su interés solo a la filosofía y no tiene en cuenta las tonterías de los abogados, puede enfrentar con valentía todo problema. 58. Vale la pena considerar qué clase de vida han vivido los que han gastado todo su tiempo en la acusación y la defensa. 59. La persuasión crea desconfianza en la filosofía.
  19. La retórica no da la felicidad. 61. Por otro lado la filosofía nos muestra cómo limitar nuestros deseos, y es mejor que la retórica, que nos ayuda a satisfacerlos. 62. La gente usa a menudo la retórica no sólo con fines inmorales, sino también para correr tras deseos vanos y vacíos como la fama y una carrera política. 63. La verdadera filosofía también nos anima a buscar una profesión que lleva a la felicidad, mientras que la retórica no es adecuada para alguien que aspira a la felicidad tranquila y produce extrañas razones para estudiar la política.
  20. Algunas leyes, justas e injustas, son naturales y nunca cambian; otras varían según la localidad y el estado. 65. Es mejor obedecer todas las leyes y adaptarse a la sociedad. 66. De lo contrario, si un filósofo no cree que pueda vivir bien en las condiciones creadas por una ley particular, se podría salir del país. 67. Debemos obedecer las leyes con placer y no por obligación; de manera constante y no de una manera incierta. 68. Ya que vivir bajo el imperio de la tiranía probablemente impediría la ataraxia.
  21. Hay varias formas en las que las palabras pueden ser perjudiciales: pueden ser engañosas o pueden ser insultantes, hirientes y desmoralizadoras. 70. Por lo tanto el discurso mas placentero es franco y a la vez suave y amable.
  22. Estamos de acuerdo en que una buena expresión presta dignidad al que habla, asegura la atención de la audiencia y mueve sus emociones[7]. 72. Sin embargo, hay que perseguir lo que produce una vida placentera y sin dolor. 73. Por lo tanto, la retórica debe ser empleada en el servicio de la filosofía y para sanar el alma a través de argumentos verdaderos y saludables.
  23. Aquí concluyen los razonamientos sobre el discurso de Filodemo sobre la retórica y aquí concluye este Epítome, el cual ha sido escrito para el provecho de los pupilos modernos con la esperanza de despertar su amor por la verdadera filosofía.

Notas:

[1]          Basado en siete libros que componen la obra entera de Retórica de Filodemo, publicado en 1920 con traducción y comentario por el Dr. Harry M. Hubbell. Los razonamientos comienzan con la conclusión del primer libro, la cual contiene una introducción y resumen muy general de la obra, pero sólo quedan fragmentos de este libro.

[2]          La obra se basa aparentemente en discusiones entre varias facciones de la escuela, algunas de las cuales argumentan que la retórica no es un arte (del griego, tekne), por lo cual el autor dedica gran parte de la obra a la definición de lo que es un arte. Desde el principio, Filodemo argumenta a favor de lo que él percibe como la ortodoxia y reclama legitimidad trazando sus ideas hasta los cuatro fundadores, e incluso diciendo que sus oponentes están casi matando a sus padres (los cuatro fundadores).

[3]          Según la obra, alguien dentro de la escuela estaba disputando la opinión de Epicuro de que la sofística era un arte, argumentando que un arte debe tener un método y transmisión de conocimiento definido; también clasificaba la política como un arte. La defensa de la postura de que la sofística es un arte se basa en que tenía un método específico y que los sofistas no debían especular: debían componer una introducción, narrativa, demonstración, excepción y resumen. También se aprendía por medio de la observación y se tenía una meta clara, ya fuera persuadir, alabar o criticar. Por lo tanto, la retórica era un arte.

[4]          Los versos 16-20 son una cita directa del papiro, Libro IV.

[5]          La obra insiste en la expresión clara, concisa, simple y sencilla, que es altamente valorada por los epicúreos. Se espera que el lenguage sea científico y preciso para que pueda servir como una herramienta eficaz para la comunicación. Debido a que los que estudiaban retórica con frecuencia no buscan esta meta, Heráclito una vez famosamente dijo: “La retórica es el príncipe de las mentiras”. La sección siguiente es la parte mas importante de la obra y se dedica a criticar este arte por ser amoral y por tener otras limitaciones.

[6]          Uno de los problemas morales que atiende Filodemo es que sin la filosofía para darles guía moral, los retóricos pueden ser inescrupulosos, mentirosos y que pueden hacer enorme daño con sus discursos que persuaden a la gente a endosar ideas dañinas.

[7]          La obra termina con Filodemo reconciliándose con el arte de la retórica, el cual ha criticado de muchas maneras, ofreciendo que sea dedicado a la sana filosofía como manera de redimirlo.

Epítome: Escrituras Epicúreas

La justicia natural

La justicia absoluta se logra por medio de suprimir toda contradicción: por lo tanto destruye toda libertad. – Camus

En un ensayo previo discutí algunos de los rudimentos de la moralidad laica, y luego publiqué otro que le dio seguimiento. Este ensayo es una continuación de las ideas en ese ensayo, de nuevo, con la intención de ayudar a la gente a articular estas ideas cuando argumenten con personas religiosas o de convicciones neo-platónicas.

Con frecuencia cuando la gente piensa en como las ideas epicúreas se pueden aplicar al colectivo, piensan en el utilitarianismo, que se define como el máximo placer para la máxima cantidad de gente, y el evitar el máximo dolor a la máxima cantidad de gente.

Aunque el utilitarianismo–filosofía articulada por Jeremy Bentham–tiene sus innegables méritos, se crean ciertos problemas a la hora de aplicar principios hedonistas (que se conciernen con el placer, que es una experiencia subjetiva e individual) al colectivo. El hedonismo es una filosofía individualista y para individuos libres. En el ámbito social, el hedonismo clásico se limita al contractarianismo y se enfoca en los convenios y contratos a los que entramos por voluntad propia. En ese sentido, es mas bien libertario, mientras que Bentham, en su intento por tratar de aplacar a las muchedumbres, podría crear situaciones en las que el individuo (y sus derechos civiles, sus libertades, su felicidad, su seguridad, y en fin su individualidad) peligran de ser sacrificados en el altar del colectivo, sobre todo si las muchedumbres son necias, xenofóbicas, o caen en el fanatismo religioso.

Por eso es bueno refrescar nuestro entendimiento del hedonismo pre-utilitario clásico, cuyo modelo de convivencia social es mas bien contractario. El entendimiento es que somos siempre, y ante todo, individuos libres y que podemos contractar o podemos no-contractar con otros individuos. Y solo de el contrato social es que nacen los deberes. Si no contractamos, no existen responsabilidades mutuas.

Muchos de los partidarios de este libertarianismo clásico consideran que cualquier otro concepto de moralidad implicaría que el ser humano no nace libre o no es libre. El concepto del contrato es legalista, y por lo tanto tiene que ver con justicia, con lo que es justo.

La justicia epicúrea se basa en el concepto de la ventaja mutua, y las raíces y fuentes de esta corriente intelectual se hallan en la última cuarta parte de las Doctrinas Principales. Vamos a tomarlas en orden para entender lo que dicen e implican:

31. La justicia natural es un acuerdo de beneficio recíproco para prevenir que un hombre haga daño o reciba el daño de otro.

32. Aquellas creaturas que son incapaces de hacer acuerdos con los demás a no infligir sufrimiento ni ser heridos no conocen ni la justicia ni la injusticia; y lo mismo para aquellas personas que no pudieron o no quisieron entrar en estos acuerdos.

Primero se nos dice que la utilidad de estos acuerdos o contratos viene de como se evita que los hombres y mujeres se hagan daño mutuo, y a la vez producen ventaja mutua. Por ejemplo, si cinco o seis vecinos en un desierto tienen accesso a un solo pozo de agua, les sería ventajoso tener un tipo de acuerdo o pacto para compartir ese recurso y a la vez vivir en paz y seguridad. DP 32 explica que los animales y seres que son incapaces de entrar en contratos de ventaja mutua (al igual que los que no desean hacerlo) caben fuera de nuestras consideraciones sobre justicia. Luego, Lucrecio en “De la naturaleza de las cosas” argumentará que las sociedades crean leyes para proteger a los niños, desposeídos, o a los animales indefensos, porque está en nuestra naturaleza protegerlos, pero estas partes del contrato social no nacen de los animales ni de los inválidos, etc., sino de los demás individuos en una sociedad, que son capaces y están dispuestos a articular estas reglas sociales (si es que son compasivos).

Noten que se habla de justicia natural. ¿A que se debe esto? Hay varias maneras de entenderlo, pero DP 33 nos ayuda a considerar que Epicuro estaba reaccionando contra Platón y los conceptos religiosos de justicia absoluta, o justicia como un producto sobrenatural de algún dios que entrega leyes a los hombres. Estas ideas abundaban en la antigüedad: lo vemos en Moisés, pero también en el concepto de ma’at de los egípcios, los mu de los sumerios, etc. Por eso los epicúreos dedicaron tiempo a desarrollar doctrinas de justicia natural, no-religiosa. Una característica principal de este concepto de justicia natural como ventaja mutua, es que es relacional, relativa, contextual.

33. Nunca hubo tal cosa como justicia absoluta, solo acuerdos mutuos entre los hombres en distintos lugares y tiempos que evitaban el generar daño o recibirlo.

34. La injusticia no es un mal en si mismo, sino solo en consecuencia del miedo asociado con ser descubierto por los que están a cargo de castigar tales acciones.

35. Es imposible para un hombre que viola en secreto los términos de un acuerdo a no dañar ni ser dañado que se sienta confiado de que permanecerá sin ser descubierto, aún si ya ha escapado diez mil veces; pues hasta su muerte nunca estará seguro de que no va a ser detectado.

Consistente con el enfoque en la experiencia directa del individuo como el estándar ético, medida en términos de placer-aversión, DP 34-35 hacen eco al rol que le atribuyen pensadores como Confucio a la vergüenza y a la necesidad de que personas de buen carácter sirvan de modelos éticos en toda sociedad, instruyendo y avergonzando a los menos desarrollados. Estos versos acentúan conceptos básicos sobre la educación del carácter, al reconocer y hacer uso de los incentivos sociales concretos que mejoran el carácter. El refuerzo de las autoridades morales y legales externas tiene su utilidad natural. Epicuro, al educar a los niños en el jardín, también aplicaba la vergüenza y fortalecía la buena conducta con incentivos, con afecto y expresando orgullo en ellos al comportarse bien.

Vemos que, incluso muchas personas que no aceptan estas ideas, en práctica encarnan la verdad en ellas. La interminable ristra de escándalos sexuales en la iglesia católica son un ejemplo de como, si creen que pueden hacerlo con impunidad, muchos sacerdotes llevan a cabo abuso sexual. Su acusación del hedonismo como un camino hacia la inmoralidad lo que pone en relieve es su hipocresía versus la autenticidad del filósofo natural materialista.

Las últimas tres de las Doctrinas Principales relacionadas a la justicia natural explican en detalle el modo en que la justicia es siempre relativa a las circumstancias y debe siempre cambiar de acuerdo a ellas. Implícito en estas doctrinas queda el entendimiento de que los seres humanos crean las leyes y las reglas según las cuales viven y que los seres humanos las pueden cambiar según las consideraciones pragmáticas y de ventaja mutua.

36. En general, la justicia es la misma para todos, ya que es algo basado en la ventaja mutua en los asuntos humanos, pero en su aplicación a lugares o circunstancias particulares, la misma cosa no es necesariamente justa para todos.

37. Entre las cosas que la ley considera justas, todo lo que sea comprobado ventajoso en los asuntos de los hombres tiene la estampa de justicia, sea o no lo mismo para todos; pero si un hombre crea una ley y no prueba que es de ventaja mutua, ya no es justa. Y si lo que es de ventaja mutua varía y solo por un tiempo corresponde a nuestro concepto de justicia, aún así durante ese tiempo es justo para aquellos que no se preocupan con palabras vacuas sino que miran simplemente los hechos.

38. Donde sin ningún cambio de circunstancias, se observa que las cosas consideradas justas por la ley no corresponden con el concepto de justicia en práctica, tales leyes no son en realmente justas; pero dondequiera que las leyes han dejado de ser ventajosas por un cambio de circunstancias, en ese caso las leyes fueron justas durante el tiempo en que fueron mutuamente ventajosas para los ciudadanos y luego dejaron de serlas cuando ya no eran ventajosas.

Con un entendimiento sólido de esto, podríamos evaluar las leyes actuales a la luz de las ventajas y las desventajas mutuas que producen–por ejemplo, en el caso del estatus ilegal del canabis, que llena las cárceles de jóvenes que serían considerados empresarios si el canabis fuera legal, y que contribuirían enormemente a la prosperidad. Aparte, se benefician muchas otras partes: el gobierno podría imponer un impuesto, la agricultura crecería, etc. En cuanto a las desventajas, solo se deberían expandir leyes similares a las que ya existen con respecto al consumo de alcohol al conducir, etc. para que apliquen al canabis.

Noten que, aunque en Puerto Rico este asunto ha avanzado, la oposición ha surgido de sectores que validan conceptos supersticiosos de la justicia como absoluta y descendida del cielo, y que no reconocen la ventaja mutua o la utilidad pragmática como componentes de la justicia natural. Toda la sociedad paga el precio cuando se aceptan sin cuestionar conceptos morales no-naturales. El platonizar a la justicia produce una falta de claridad sobre lo que ella produce en práctica, en la naturaleza y en la sociedad.

Del mismo modo, podríamos preguntar dónde está la ventaja mutua en todas las leyes por las que nos gobernamos.