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Contra la depresión: más Epicuro y menos antidepresivos

El siguiente ensayo de Máximo Peña fue originalmente publicado en su blog psicologiaparatodos.org.

No existe diferencia estadísticamente significativa entre los fármacos antidepresivos y el placebo. Disculpen: sí existe diferencia. El placebo no tiene severos efectos secundarios. El pensamiento de Epicuro, tampoco.

La exigua presencia de psicólogos en la sanidad pública española ha llevado a la instauración de una práctica que debería hacernos reflexionar: la prescripción de fármacos antidepresivos por parte de los médicos de cabecera a pacientes con síntomas de depresión, basándose en el relato de la persona y en una entrevista clínica cuya duración promedio es de 5 minutos.

En lugar de derivar al aquejado a una unidad de psicología (inexistente en atención primaria e insignificante en el resto de niveles del sistema de salud pública) para su evaluación, como ocurre en otros países del entorno, los médicos de cabecera, abrumados por el exceso de trabajo, y sin la formación específica necesaria, recetan Escitalopram (un popular antidepresivo) como quien ordena paracetamol.

Si los efectos positivos de los antidepresivos estuviesen suficientemente probados y se tratara de fármacos con pocos o nulos efectos adversos, no habría problema. Pero ninguno de los dos supuestos se cumple.

Depresión y efecto placebo

El psiquiatra y neurocientífico Stephen Stahl, uno de los expertos mundiales más reconocidos en el campo de la psicofarmacología, defensor del uso de fármacos como primera opción en el tratamiento de la depresión, admite, en su obra Psicofarmacología esencial de Stahl (2008), que:

“Cada vez hay mayores dificultades para demostrar en ensayos clínicos que los antidepresivos –incluso los ya bien estudiados- funcionan mejor que el placebo”.

Se estima que solo un tercio de los pacientes con depresión ven remitir sus síntomas en el primer tratamiento antidepresivo, y, aún en estos casos de éxito, la tasa de recaída es de 30% (Stahl, 2008). A medida que pasan meses o años y la persona recibe varios tratamientos, la probabilidad de que la depresión se manifieste de nuevo puede llegar al 100%

Según refiere Stahl, en los ensayos clínicos en los que se comparan psicoterapia, placebo y antidepresivos, los resultados han mostrado que la Terapia Interpersonal breve (TIP) y la Terapia Cognitiva-Conductual para la depresión (TCC) pueden ser tan efectivas como los antidepresivos. Pero lo que más llama la atención es que no exista una diferencia estadísticamente significativa entre los fármacos antidepresivos y el placebo. Disculpen: sí existe diferencia. El placebo no tiene severos efectos secundarios.

Antidepresivos: el último recurso

En 1998, los investigadores Irving Kirsch y Guy Sapirstein, mientras estudiaban los efectos del placebo en el tratamiento de la depresión, se encontraron con un sorprendente hallazgo: no que el placebo fuese efectivo contra la depresión, lo cual era su hipótesis de trabajo, sino que los antidepresivos tuviesen un efecto solo ligeramente superior al placebo.

Kirsch, doctor en psicología y miembro de la facultad de medicina de Harvard, y su equipo, siguieron investigando, esta vez, con información sobre ensayos clínicos, tanto publicados como no publicados por la Food and Drug Administration, máxima autoridad en materia de medicamentos en Estados Unidos. Al incluir la totalidad de la información disponible sobre la efectividad de los antidepresivos, la ligera diferencia a favor de los fármacos con respecto al placebo desapareció. Tan solo existe una pequeña distinción que favorece a los antidepresivos en los casos más graves de depresión, lo que Kirsch atribuye no a que los antidepresivos funcionen, sino a que en pacientes gravemente deprimidos el placebo no tiene efecto, pues estas personas han perdido toda esperanza de que algo pueda ayudarles.

Los estudios de Kirsch han sido sistemáticamente replicados por otros investigadores que han obtenido resultados similares, lo que ha llevado al británico National Institute for Health and Care Excellence (NICE) a cambiar su guía de recomendaciones sobre el tratamiento de la depresión, situando a los antidepresivos en una segunda línea de intervención, pues si bien los psicofármacos funcionan en determinados casos, los efectos secundarios no son nada despreciables: entre 70-80% de los pacientes sufre disfunciones sexuales, y son muy frecuentes la ganancia de peso, la caída del cabello, el insomnio, las nauseas y las diarreas. Las mujeres embarazadas que toman antidepresivos tienen mayor probabilidad de abortos, y entre sus bebés se encontrarán más casos de malformaciones y autismo. También se ha encontrado una relación significativa entre antidepresivos y suicidio. Finalmente, los antidepresivos tienen el efecto paradójico de hacer más vulnerables a las personas de sufrir nuevos episodios de depresión (Kirsch, 2008).

Tomando en cuenta que diversos meta-análisis sobre el tratamiento de la depresión coinciden en afirmar que la psicoterapia, e incluso, el ejercicio físico, pueden ser tan efectivos como los antidepresivos, la conclusión a la que llega Kirsch (2008) es difícil de discutir:

“Cuando diferentes tratamientos son igualmente efectivos, la elección debe basarse en el riesgo y el daño, y de todos los tratamientos, los fármacos antidepresivos son los más riesgosos y dañinos. Si es preciso utilizarlos, debe hacerse como el último recurso, cuando la depresión es muy severa y otros tratamientos alternativos han sido probados y fracasaron”.

Aunque le llamemos “procesamiento ineficiente de la información”, “errores cognitivos” o “construcción de la realidad”, uno de los consensos en psicoterapia es que la forma en que la persona deprimida interpreta la realidad juega un papel central en la depresión, al menos en su mantenimiento.

De allí que las diversas escuelas de psicoterapia, cada una a su modo, intente ayudar al paciente con depresión a corregir, cambiar, construir, en fin, a hacer más adaptativas las ideas depresivas que tiene la persona sobre sí misma, sobre el mundo y sobre su futuro. Es, entonces, cuando aparece el nombre de Epicuro.

Epicuro o la felicidad de existir

Pocos filósofos griegos han sido tan atacados, calumniados o malinterpretados como Epicuro (Samos, 341 a. C. – Atenas, 270 a. C.). Se le ha acusado de irrespetuoso con los dioses, de hedonista y vividor.

Quizás está inquina que despertó entre las escuelas filosóficas de su época con las que rivalizó (cínicos y estoicos), y entre  doctrinas posteriores (el cristianismo) esté detrás de un hecho lamentable: casi toda su obra, que el historiador Diógenes Laercio cifraba en 300 libros, ha desaparecido. Solo han llegado hasta nosotros una selección de cartas y unos pocos fragmentos, suficientes, no obstante, para medir el impacto que su doctrina de la felicidad tuvo en la antigüedad.

¿Por qué Epicuro y no otro filósofo? Porque Epicuro, a diferencia de otras figuras fundamentales del pensamiento occidental, como Sócrates, era humano, demasiado humano, y eso es lo que lo hace significativo desde el punto de vista psicoterapéutico: la perfección socrática está demasiado alejada de la persona común.

“Envíame un tarro de queso, a fin de que pueda darme un gusto cuando me apetezca”, le escribe Epicuro a un amigo.

Mientras Platón tenía la Academia y Aristóteles el Liceo, sendos centros de enseñanza de la época, Epicuro disfrutaba de una casa y un huerto, conocido como el Jardín, en el cual, recibía a sus amigos –incluyendo mujeres y esclavos- y se entregaban a filosofar y a compartir el gusto por la vida. Porque, para Epicuro, no había nada más alto que el placer, pero no el simple placer que brindan la experiencias sensoriales (aunque también), sino el placer puro de existir (Walter Otto, 1975).

A diferencia del sabio estoico, exento de pasiones y afectos, inconmovible ante los sufrimientos de la vida, el sabio epicúreo acepta las pasiones del alma como algo natural en el ser humano, solo que llama a domesticarlas a través del juicio y la razón (García Gual, 2003).

No nos extenderemos más en la figura de Epicuro. Es preferible dar paso a sus palabras. Sabemos que es más fácil tomar pastillas que sentarse a leer un tratado de filosofía. Pero con Epicuro, como solo disponemos de algunos fragmentos, este problema queda resuelto, y la lectura de sus textos, con toda seguridad, es mucho más agradable y vigorizante que la de un prospecto farmacéutico.

 40 grageas de Epicuro

  Dosis y administración

Por la mañana, nada más levantarte, anota en un pósit, de manera tranquila y calmada, consciente, la frase que corresponda a ese día, y pégala en un lugar visible (espejo del baño, nevera, tu lugar de trabajo, etc.) de manera que puedas leerla, al menos, 3 veces a lo largo del día. Reflexiona sobre cada frase, pero desde un punto de vista personal: ¿qué significa para ti? ¿Qué ejemplos de tu vida encajan con ella? ¿Cómo se aplica a tu propia experiencia de vida?

Por la noche, de manera ritual, despega el pósit y pégalo en una puerta o pared, en la que se irán juntando, una a una, todas las sentencias de Epicuro, hasta agotar las grageas.

Posibles efectos adversos

En 2.300 años no se ha descrito ninguno.

Contraindicaciones

Alergia al pensamiento y la reflexión.

1

“Comamos y bebamos que mañana moriremos”.

2

“El que no considera lo que tiene como la riqueza más grande, es desdichado, aunque sea dueño del mundo.”

3

“Tú siempre y cuando no quebrantes las leyes ni trastornes la solidez de las buenas costumbres ni molestes al prójimo ni destroces tu cuerpo ni malgastes tus fuerzas, has uso como gustes de tus preferencias (sexuales). Pero, la verdad, es que es imposible no ser cogido al menos por uno de estos inconvenientes, el que sea. Pues las cosas de Venus jamás favorecen, y por contentos nos podemos dar si no perjudican”.

4

“La gente es infeliz o por miedo o por apetencia infinita y vana. Si la gente refrena esos impulsos está en disposición de conseguir para sí el bendito raciocinio”.

5

“Ante cualquier deseo debemos formularnos la siguiente cuestión: ¿qué me sucederá si se cumple el objeto de mi deseo, y qué si no se cumple?”

6

“El imperturbable no resulta molesto ni para sí mismo ni para otro”.

7

“Reviento de satisfacción en mi cuerpecillo cuando consumo agua y pan, y detesto los placeres lujosos, no por los propios placeres, sino por los dolores que por esa razón les siguen”.

8

“Pasa desapercibido en tu vida”.

9

“Dulce es el recuerdo del amigo muerto”.

10

“A quien un poco no basta, a ese nada le basta”.

11

“La conformidad es la mayor de todas las riquezas”.

12

“Debemos apreciar la belleza, la virtud y las cualidades de índole semejante, siempre que proporcionen gozo, pero si no lo proporcionan hay que decirles adiós muy buenas y dejarlas”.

13

“No se debe envidiar a nadie, pues los buenos no son merecedores de envidia y los malos cuanta más suerte tienen tanto más se pierden”.

14

“Si quieres hacer rico a Pítocles, no le proporciones riquezas, sino réstale ambición”.

15

“No hay que aparentar que buscamos la verdad sino buscarla realmente, pues no necesitamos ya parecer que tenemos buena salud sino tenerla realmente”.

16

“Debemos curar nuestras desgracias mediante una buena disposición de ánimo hacia los bienes perdidos, y comprendiendo que no nos es dado hacer que no se cumpla lo que ya ha tenido lugar”

17

“Es estúpido pedir a los dioses las cosas que uno no es capaz de procurarse a sí mismo”.

18

“La muerte, temida como el más horrible de los males, no es, en realidad, nada, pues mientras nosotros estamos, la muerte no está, y cuando ésta llega, nosotros no estamos.”

19

“Lo insaciable no es la panza, como el vulgo afirma, sino la falsa creencia de que la panza necesita hartura infinita”.

20

“Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco.”

21

“Que nadie, mientras sea joven, se muestre remiso en filosofar, ni, al llegar a viejo, de filosofar se canse. Porque, para alcanzar la salud del alma, nunca se es demasiado viejo ni demasiado joven.”

22

“Dios quiera que no hagas nada en la vida que te de miedo si llega a descubrirlo tu prójimo”.

23

“Quien un día se olvida de lo bien que lo ha pasado se ha hecho viejo ese mismo día”.

24

“Todo el mundo se va de la vida como si acabara de nacer”.

25

“También en la moderación hay un término medio, y quien no da con él es víctima de un error parecido al de quien se excede por desenfreno”.

26

“Todo dolor es fácil de despreciar, pues el que causa una molestia intensa es de corta duración, y el que dura mucho en el cuerpo causa una molestia muy suave”.

27

“La necesidad es un mal, pero no hay ninguna necesidad de vivir sometido a la necesidad”.

28

“En la mayoría de las personas la inactividad se embota y el ejercicio se inflama”.

29

“Nadie que comprende el mal lo prefiere al bien, pero seducido por el señuelo que aparenta ser un bien si se compara con un mal mayor, cae en su anzuelo”.

30

“Si se prescinde de la contemplación, de la conversación y trato con la persona querida se desvanece toda pasión erótica”,

31

“A la Naturaleza no se le debe forzar sino hacerle caso, y le haremos caso si colmamos los deseos necesarios y los naturales siempre que no perjudiquen y si despreciamos con toda crudeza los perjudiciales”.

32

“En las demás tareas de la vida solo después de terminadas les llega el fruto, pero en la búsqueda de la verdad corren a la par el deleite y la comprensión, pues no viene el gozo después del aprendizaje, sino que se da el aprendizaje a la vez que el gozo”.

33

“Frente a los demás es posible procurarse seguridad, pero en lo tocante a la muerte todos los seres humanos habitamos una ciudad indefensa”.

34

“El grito del cuerpo es este: no tener hambre, no tener sed, no tener frío. Pues quien consiga eso y confíe en que lo obtendrá competirá incluso con Zeus en cuestión de felicidad”.

35

“No obtenemos tanta ayuda de la ayuda de los amigos como de la confianza en su ayuda”.

36

“El sabio que cae en situaciones angustiosas sabe más de repartir a otros que de recibir él: tan maravilloso es el tesoro de la satisfacción que descubrió”.

37

“Las malas costumbres, como a hombres malvados que han causado un enorme perjuicio durante largo tiempo, al final las repudiamos”.

38

“Debemos hacer la jornada siguiente mejor que la anterior”.

39

“Cuando la Parca nos lleve de aquí nos iremos tras echar un enorme escupitajo contra la vida y contra los que neciamente se pegan a ella, al mismo tiempo que entonaremos un hermoso cántico de salvación gritando que nuestra vida ha sido bella”.

40

“Nacemos una sola vez y dos no nos es dado nacer, y es preciso que la eternidad no nos acompañe. Pero tú, que no eres dueño del día de mañana, retrasas tu felicidad y, mientras tanto, la vida se va perdiendo lentamente por ese retraso, y todos y cada uno de nosotros, aunque por nuestras ocupaciones no tengamos tiempo para ello, moriremos”.

Para saber más:

Kirsch, Irving (2008). Antidepresivos y efecto placebo.

Epicuro, Obras completas, Ediciones Cátedra.

García Gual, Carlos (2003). El sabio epicúreo y el sabio estoico. Revista de Filosofía, 30, 23-31.

Otto, Walter (2005). Epicuro. Editorial Sexto Piso.

 

 

Vivir con placer en tiempos de coronavirus

La Organización Mundial de la Salud ha declarado oficialmente al coronavirus pandemia mundial y se están desarrollando nuevas rutinas lentamente en los lugares de trabajo y hogares. Ahora uno tiene que usar toallitas desinfectantes cuando presiona el botón en el ascensor, o utiliza una máquina de fax o copiadora.

La tasa de mortalidad coronavirus es actualmente el 3%. Si la población mundial actual se estima en 7,577,130,400 personas, entonces la mayor cantidad posible de muertes por coronavirus es 227,313,912. Eso es casi el 70% de la población estadounidense. La canciller Angela Merkel dijo el miércoles que el coronavirus probablemente va a infectar a cerca de dos tercios de la población alemana, que se compone de 81,41 millones de personas. Dos tercios de eso es 53,730,600, y un 3% de eso (la tasa de mortalidad) es 1,611,918 de alemanes que probablemente moriría. Esta es una plaga grave, a pesar de su baja tasa de mortalidad.

Plagas que matan a una gran proporción de la población suceden cada pocas generaciones, y son la materia prima de los mitos y leyendas en muchas culturas. Mientras que durante la actual crisis de salud, muchos movimientos religiosos de los tiempos finales actuarán según sus fantasías y algunos participarán en el activismo escatológico–van a celebrar y perseguir activamente sus ideas dementes acerca de cómo debe terminar el mundo–, los que no sufrimos de la fiebre del fin del mundo buscaremos cosas más prudentes que hacer con nuestro tiempo.

Arístipo el cireneico enseña que debemos ser adaptables y flexibles, viendo en cada situación oportunidades para el placer. Pensar como un epicúreo sobre los cambios en estilo de vida que plantea el coronavirus nos debe llevar a construir nuestro regimen de placer en torno a las restricciones impuestas por la epidemia.

Tenemos razones para ser germofóbicos. Uno de los cambios de estilo de vida más sencillos que podemos poner en práctica es ser conscientes de nuestro espacio personal. El coronavirus se transmite por el aire dentro de unos seis pies de distancia (de acuerdo con el Centro de Control de Enfermedades), por lo que esta es la distancia recomendada con extraños, por ejemplo, en el tren, si es posible.

Debemos lavarnos las manos frecuentemente con jabón antibacterial, y tener siempre toallitas desinfectantes a mano. Debemos evitar tocar nuestra cara con frecuencia, evitar tocar superficies que tocan muchos otros, y usar toallitas desinfectantes al abrir o cerrar puertas, al presionar botones de ascensores, etc.

No tenemos que llevar mascarillas si no cuidamos pacientes. Las mascarillas son difíciles de obtener, y deben reservarse para quienes están en estrecho contacto con los pacientes. Sin embargo, mientras viajo en el tren, he notado que algunas personas están utilizando sus bufandas tanto como moda y como mascarilla.

Los placeres de anidar

Dado que en estos tiempos hay que evitar las multitudes (hospitales, cruceros, conciertos, eventos deportivos, si es posible), podríamos centrarnos en los placeres de la intimidad de nuestra casa y hacer del hogar un refugio santo de placer tranquilo. Estos son tiempos para aprovechar al máximo de los placeres íntimos. Podemos leer o escribir en nuestro diario, o participar en otros placeres privados y aficiones para las que con frecuencia en otras ocasiones encontramos excusas para fácilmente descartar, por ser demasiado ociosas.

Podemos ver películas en casa (o compulsivamente ver nuestros programas favoritos o una serie) a solas o–mejor aún–con nuestros seres queridos o amigos, y cocinar y comer en casa.

Los placeres de la higiene

La diosa Hygeia es la personificación de la salud y las raíces semánticas de su nombre coinciden con la palabra higiene. Siempre ha existido una asociación entre el mal-estar/enfermedad y la impureza, y entre la salud y la pureza/limpieza. Ya que la pureza / limpieza ha adquirido una mayor importancia ahora que estamos experimentando una pandemia global, debemos tomar algún tiempo para concentrarnos en actividades relacionadas con la higiene.

Diariamente debemos limpiar todas las superficies de nuestros entornos de casa y del trabajo con desinfectantes. Me gusta poner música alegre en casa cuando limpio para que la energía sea mucho más agradable. Tambien Podemos disfrutar de baño de burbujas o calientes, o podemos construir nuestro estilo de vida alrededor de otros rituales de higiene.

Los placeres de la ataraxia

El placer más importante y constante que debemos cultivar es mantener una disposición placentera–y esto está bajo nuestro control–a pesar de lo que vemos en las noticias. No necesitamos evitar las noticias, aunque es con frecuencia útil disminuir el consumo mediático para proteger nuestra paz mental.

Es imprudente el pánico. La muerte no es nada para nosotros, por lo que debemos estar preocupados por la calidad de nuestras vidas y las vidas de los que amamos.

Cuadro comparativo del epicureísmo y el estoicismo sobre el fin o meta de la vida

Traducción por Jesús Guevara, del original, por Cassius Amicus. Este contenido está en el dominio público y se puede compartir para uso educativo y no-commercial.

Epicureísmo

Estoicismo

¿Cual es la meta de la vida? Vivir placenteramente. Vivir virtuosamente.
¿Cómo juzgamos si estamos logrando esta meta? Juzgamos si algo es placentero a través de nuestra facultad de sentir dolor y placer, físico y mental. Juzgamos si algo es virtuoso si esta actividad corresponde conceptualmente con lo que nuestras mentes piensen que es la virtud.
¿Como obtenemos el criterio para este juicio? La habilidad de sentir placer y dolor es una facultad natural que nos es dada por nacimiento por la misma naturaleza, que se desarrolla y crece a lo largo de la experiencia vital, pero que en última instancia está basada en la facultad natural de sentir placer y dolor, y no se aprende de dioses, o de otras personas, o por razonamientos o lógica abstracta. La habilidad de concebir la virtud (y su opuesto, que es el vicio) es una habilidad mental que no está basada en el placer o el dolor sino que la aprendemos de los dioses o al mirar a los ciudadanos ejemplares alrededor nuestro, o a través de la lógica abstracta y el razonamiento.
¿Como medimos que tan bien estamos logrando esta meta? Una vida placentera = Experiencias pasadas y presentes de placer – experiencias pasadas y presentes de dolor. Una vida virtuosa = Experiencias pasadas y presentes de virtud – experiencias pasadas y presentes de vicio.
¿Son todas las experiencias de esta meta igualmente deseables? No todas las experiencias placenteras son las mismas, pero todos los placeres son placenteros y todos los dolores son dolorosos. Cada experiencia de placer o de dolor tiene características como “tiempo”, “intensidad” y “tipo”, pero cada experiencia de placer es placentera y cada experiencia de dolor es dolorosa. No hay otro tipo de experiencia más que las de placer y dolor, y la mayor experiencia de placer posible para toda persona es la experiencia de placer sin estar mezclada con cualquier experiencia simultánea de dolor. Algunos actos virtuosos son más buenos (también llamados “elevados” o “nobles” o “valiosos”) que otros. Determinamos cuales virtudes son las mejores ya sea aprendiendo de los dioses, u observando a los ciudadanos ejemplares alrededor nuestro, o aprendiéndolo a través de la lógica abstracta. La persecución del placer es una meta innoble e indeseable, y el soportar el dolor es deseable porque ello forma el carácter.
¿Escogemos experimentar cada posible momento de esta meta? No. A veces escogemos el dolor, o evitamos escoger un placer, cuando la elección trae posteriormente mayor placer o evita sufrir un dolor mayor. Sí. Siempre escogemos la virtud y nunca escogemos el vicio.
¿Cual es el rol de la “virtud” en esta meta? La “virtud” y “lo bueno” son palabras que por sí solas nada añaden a la definición de la meta. La “virtud” y “lo bueno” son palabras vacías que no tienen significado más allá de lo que llamamos elecciones correctas que brindan la preponderancia del placer por sobre el dolor. La “virtud” es la meta de la vida, y viviendo virtuosamente encontraremos el significado de la vida.
¿Cual es el rol del “placer” en esta meta? Una “vida placentera” es la meta de la vida, y el placer es la facultad que nos permite el conocer lo que debemos perseguir, y el dolor es la facultad que nos dice que debemos evitar y qué es el enemigo de la meta. El “placer” es una palabra que describe las experiencias que apelan a nuestra “carne” pero que nos distrae de la meta de la virtud y nos lleva al vicio.
¿Cual es el rol de la “lógica” y la “razón” en esta meta? La “lógica” y la “razón” son nombres que le damos a las técnicas de análisis que los humanos empleamos como herramientas para alcanzar una vida placentera. El estándar del análisis correcto no es, no obstante, la mera razón o la sola lógica, sino que es el estándar provisto por las facultades que nos dio la naturaleza: 1) los cinco sentidos, 2) las anticipaciones y 3) el sentimiento de placer y dolor. Nosotros usamos esas tres facultades inteligentemente sin referencia a la lógica abstracta o la razón abstracta, para descubrir como vivir placenteramente. La “lógica” y la “razón” son herramientas de análisis que nos distinguen a los humanos de los otros seres vivos. La razón debe considerarse al menos semi-divina. La razón y la lógica son vistas como los más altos medios disponibles para los humanos para el descubrimiento de la virtud de tal forma que nos volvamos personas virtuosas.

Feliz día 20: En defensa de la eudaimonía

Por Hiram Crespo, traducción de Jesús Guevara.

¡Paz y seguridad a todos los epicúreos, neo-epicúreos y demás espíritus afines! No se olviden de unirse a nuestro Jardín de Epicuro en Facebook, si quieren estudiar la filosofía epicúrea con otras personas.

En este día me encantaría defender el concepto de eudaimonía. En algunos círculos epicúreos parece haber una guerra en contra de esta palabra y su correspondiente traducción como felicidad, en la insistencia de que nuestro fin debe ser el placer, como si fueran términos mutuamente exclusivos. La verdad es que:

1. Epicuro mismo usó la palabra eudaimonía. (εὐδαιμονία)

2. La elección de palabras de parte de los fundadores del epicureísmo fue siempre intencional y muy cuidadosa, y,

3. Eudaimonía es un concepto particularmente importante para la filosofía terapéutica helenística, que trata acerca de la salud del alma.

Relacionado a mi primer punto, citaré la traducción Monadnock de la Carta a Meneceo, por Peter Saint-Andre, que coloca la traducción inglesa al lado del texto griego original. En esta epístola–que hace un resumen de toda la doctrina ética de Epicuro, y que debería ser estudiada de cuando en cuando por los estudiantes sinceros-–Epicuro mismo comienza invitando a personas de todas las edades a estudiar la filosofía:

ὁ δὲ λέγων ἢ μήπω τοῦ φιλοσοφεῖν ὑπάρχειν ὥραν ἢ παρεληλυθέναι τὴν ὥραν, ὅμοιός ἐστιν τῷ λέγοντι πρὸς εὐδαιμονίανἢ μὴ παρεῖναι τὴν ὥραν ἢ μηκέτι εἶναι.

For it is never too early or too late for the health of the soul. Someone who says that the time to love and practice wisdom has not yet come or has passed is like someone who says that the time for happiness has not yet come or has passed.

Pues no hay nadie demasiado prematuro ni demasiado retrasado en lo que concierne a la salud de su alma. El que dice que el tiempo de filosofar no le ha llegado o ya ha pasado es semejante al que dice que todavía no le ha llegado o que ya ha pasado el tiempo para la felicidad.

He resaltado la palabra εὐδαιμονίαν eudaimonían, en el original. De nuevo, en el mismo párrafo Epicuro señala que:

4. Es, pues, preciso que nos ejercitemos en aquello que produce la felicidad, si es cierto que, cuando la poseemos, lo tenemos todo y cuando nos falta, lo hacemos todo por tenerla.

Más adelante, Epicuro reseña los deseos naturales y necesarios al decir:

29. Y de los deseos necesarios, unos son necesarios para la felicidad, otros para el bienestar del cuerpo, otros para la vida misma.

En ese párrafo Epicuro clasifica a la felicidad (eudaimonía) junto a la salud y la vida misma como parte de los deseos naturales y necesarios que hacen que valga la pena vivir.

Nótese que él no escogió la palabra placer (hédoné) aquí… En lo que respecta al segundo punto que comentamos antes, el sermón de Epicuro en contra de las palabras vacías nos da entender claramente que la elección de palabras por parte de los fundadores del epicureísmo fue siempre intencional y cautelosa. Nunca fue frívola ni careció de propósito, y de hecho los antiguos epicúreos fueron conocidos por su discurso claro, conciso y directo, el cual era una escapada muy refrescante de los juegos retóricos comunes en muchos otros filósofos. La siguiente es una cita de la apertura de la Epístola a Heródoto:

11. Pero en primer lugar, Heródoto, antes de comenzar la investigación de nuestras opiniones, hay que captar firmemente las ideas que se adjuntan a nuestras palabras de modo que podamos referirnos a ellas a medida que avancemos. 12. A menos que tengamos una firme comprensión del significado de cada palabra, dejamos todo incierto, y llegaremos hasta el infinito usando palabras vacías que carecen de significado. 13. Por lo tanto, es esencial que nos basemos en la primera imagen mental asociada a cada palabra, sin necesidad de explicación, si queremos tener un estándar firme al que referirnos a medida que avanzamos en nuestro estudio.

Sigamos su consejo con la palabra eudaimonía. En lo que concierne a mi tercer punto, eudaimonía se define de la siguiente forma:

eudaimonía es una palabra griega comúnmente traducida como “felicidad” o “bienestar”; no obstante, “florecimiento humano o prosperidad” y “[ser] bendecido” se proponen como traducciones más exactas.

Etimológicamente se compone de las palabras “eu” (“buen” o “bueno”) y “daimón” (“espíritu”).

La palabra eudaimonía me recuerda a la expresión inglesa “being in good spirits”, que implica una disposición o carácter alegre o feliz. Los cristianos se apropiaron de la parte del “daimón” y por ello hoy “demonio” ha llegado a ser sinónimo de un espíritu supuestamente malvado, pero la manera como los antiguos filósofos utilizaban esta palabra era distinta, ya que originalmente la “idea adjunta a la palabra” daimón era la de un ser sintiente, un ser animado, y la palabra eu-daimonía (literalmente “buen espíritu”) implicaba la salud existencial.

Ella denota la idea de no solamente estar contento, sino de tener, específicamente, un espíritu sano, de ser saludable psicológica y moralmente, así mismo como el tener un buen cuerpo no implica necesariamente que uno sea la persona más hermosa o más fuerte, pero que al menos se disfruta de una cierta cantidad de salud, o de bienestar físico. Es en este sentido que la palabra está muy relacionada con la filosofía helenística terapéutica. Epicuro dijo que la verdadera filosofía debe “sanar el alma” tal como la medicina verdadera debe sanar el cuerpo.

Ahora, podemos argumentar entre las mejores traducciones para eudaimonía, que pueden ser “espíritu saludable” o “felicidad”; pero ciertamente esta palabra es distinta tanto de “placer” como de “[ser] bienaventurado” (esta siendo el griego makarion). Mi argumentación no es, por cierto, un desprecio al placer o a la bienaventuranza. Ambas palabras también se encuentran en los textos originales en ciertos contextos específicos, y merecen ser estudiadas de forma separada. Mi intención aquí es el rescatar la palabra eudaimonía de cualquier connotación incorrecta, así como de recordarle a los estudiantes de la filosofía que siempre se ha sostenido que las escuelas del placer (los cirenáicos y los epicúreos) eran eudaimonistas en su ética, y que el eudaimonismo y el hedonismo (correctamente entendido) no son, de ninguna manera, mutuamente contradictorios.

He aquí un pasaje de la ética de Arístipo de Cirene, proveniente de una crítica al libro de Kurt Lampe, El Nacimiento del Hedonismo:

Lampe piensa que los cirenáicos son eudamónicos (que creían en la felicidad como la meta de la vida, no solamente el placer), pero la mayoría de los académicos están en desacuerdo. Es plausible que hayan habido multitudes de visiones distintas dentro de dicha escuela acerca de la meta de la vida. Uno de los argumentos claves para el hedonismo (i.e. que el placer es esa meta) radica en que el placer se entiende de manera distinta a la felicidad. El placer es una instancia concreta, la felicidad es un conjunto de placeres, y dicha felicidad es por ende una abstracción, una alternativa platonizada a la experiencia real y directa del placer. Este argumento es sin duda interesante y aún genera debate y varias opiniones al día de hoy.

Espero haberles contextualizado lo suficiente para orientar futuras discusiones relativas a estos temas, incluyendo lo que las fuentes epicúreas tienen que decir acerca de la eudaimonía. Mientras que pueden haber controversias relacionadas al significado de dicho término en español o en inglés, jamás ha estado en entredicho que la filosofía epicúrea es eudaimonista: es una filosofía de la amistad, la felicidad y la autosuficiencia.

Más actualizaciones:

Hemos compartido en nuestro grupo de habla hispana esta introducción al Cánon epicúreo, el cual creo que es de lectura muy útil para el estudiante principiante de la filosofía de Epicuro. El ensayo explica la facultad de la anticipación al decir que mientras las sensaciones provistas por nuestros sentidos nos dicen que algo ES o existe, no nos dice QUÉ ES eso. Para este otro proceso cognitivo, debemos confiar en una facultad relacionada tanto con nuestro lenguaje como con la memoria. Después de haber sido expuestos a distintos objetos una y otra vez y tras haber entendido el qué son esos objetos (gente, caballos, perros, árboles, libros) inmediatamente los reconocemos (anticipamos) cuando nuestros sentidos nos vuelven a dar impresiones de su existencia.

En el vídeo “Respuestas antiguas a preguntas modernas”, Marc Nelson nos introduce a Epicuro en una TED Talk. Nuestro amigo Alex comenta:

El vídeo termina bien si lo escuchas hasta el final, pero si no haces eso, podrías terminar creyendo que Epicuro abogaba por la pobreza o la servidumbre. Esto es en caso de que lo no veas hasta terminar…

Epicuro no abogaba por ser pobre. Epicuro no vivió como un hombre pobre, ni murió en la pobreza.

Él aseguró su felicidad presente y futura. Él era un hombre bastante conocido, era dueño de una propiedad, tenía una casa, una escuela filosófica, salvó a sus amigos de la hambruna, vivió cerca de una ciudad, dejó una herencia, escribió muchos libros. Él vivió “como un dios entre los hombres”.

Otros epicúreos como Metrodoro, Diógenes de Oinoanda, Lucrecio, Torcuato y Filodemo estaban bien lejos de ser personas pobres.

Festival epicúreo en Italia

Feliz Vigésimo: Sobre las moralidad laica: elecciones y omisiones

Image result for many pathsHay distintas clases de ateos: los militantes, los intelectuales o filosóficos, los anti-autoritarios, los sobrevivientes de peligrosos cultos, y los casuales que carecen de posturas políticas. Pero aquellos que estamos comprometidos con la creación de una sociedad menos religiosa y menos supersticiosa, enfrentamos unos retos peculiares (incluso a veces el discrimen) y una sociedad de individuos que viven convencidos de que sin Dios no puede existir moralidad, que sin Dios todo está permitido. Tan convencidos están de esto que ignoran las atrocidades que se han cometido y aún hoy se cometen en nombre de la religión, aún cuando llenan las primeras páginas de los periódicos. Se ciegan a toda evidencia y repiten el mantra: “sin Dios no hay moralidad” hasta que se convencen a sí mismos.

Muchos de los que estamos en el campo intelectual-filosófico de la lucha por el laicismo sabemos muy bien que, hasta que no logremos atacar esta tendencia degradante, no podremos crear una sociedad laica. Aunque no nos guste, si queremos vivir en una sociedad laica, nos corresponde convencer a la gente de que la moralidad y la ética no derivan de lo sobrenatural, y que es posible y necesario demistificarlas.

Es por eso que es tan importante aprender a discutir y defender estos argumentos relacionados a la ética laica. Primero, arreglemos nuestros conceptos y lo que significan para purgarlos de la corrupción cultural que heredamos. La ética, en labios cristianos, a veces se reduce a culpabilidad y como evitarla (o peor, como evitar “el infierno”). En el humanismo, la ética es algo mas amplio: es nuestro arte de vivir. Y la moralidad se concierne con conformar nuestras acciones con nuestros estándares de conducta.

Mi intención específica al escribir este ensayo es contribuir a la formación de intelectuales laicos capaces de argumentar y explicar específicamente lo que es el cálculo hedónico: la evaluación comparativa de las ventajas y desventajas de nuestras elecciones y omisiones, con la intención de producir el máximo placer y el mínimo dolor a largo plazo.

Esta enseñanza proviene de los epicúreos y cirenaicos, y se basa en sus escritos y en la premisa de que nuestras propias naturalezas e instintos buscan el placer y evitan el dolor. Una vez aprendemos estos conceptos a fondo, es fácil poder argumentar convincentemente a favor de una ética no-religiosa ante cualquier persona de convicciones religiosas. Aquí la porción relevante de la Epístola a Meneceo, la parte central del documento:

27. Consideremos que, de los deseos, unos son naturales y otros vanos y vacíos. 28. De los deseos naturales, unos son necesarios y otros no. 29. Y de los deseos necesarios, unos son necesarios para la felicidad, otros para el bienestar del cuerpo, otros para la vida misma.

30. Quien tiene un entendimiento correcto de esto sabe como llevar a cabo elecciones y omisiones referiéndose a la salud del cuerpo y a la imperturbabilidad del alma, ya que ésta es la meta de una vida feliz. 31. Es para vivir felices que lo hacemos todo; para no sufrir ni sentir temor. 32. Apenas lo hemos conseguido, toda tempestad del alma desvanece porque no necesitamos ir en busca de algo que nos falta, ni buscar otra cosa con la que completar el bien del alma y del cuerpo.

33. Verás, cuando nos falta placer y sufrimos, necesitamos el placer, pero cuando no sufrimos la vida nos regala placer en suficiencia. 34. Y por esto decimos que el placer es el alfa y omega de la vida feliz, porque lo hemos reconocido como el primer bien congénito. 35. Es el punto de partida del cual comenzamos toda elección y rechazo. 36. Hacia esta meta de vivir felices retornamos una y otra vez porque juzgamos todo bien en base a la felicidad como regla.

37. Pero ya que la felicidad es el bien primero e innato, por eso mismo no escogemos todos los placeres sino que a veces renunciamos a ciertos placeres, cuando de ellos surgen dificultades mayores. 38. Del mismo modo, creemos que ciertos dolores son preferibles a ciertos placeres si, tras soportar tales dolores conseguimos un placer mayor. 39. Todo placer es por naturaleza innata un bien, pero no todos los placeres son dignos de ser escogidos. 40. De la misma forma, todo dolor es un mal, pero no todos deben evitarse. 41. Conviene medir y razonar si los resultados finales son útiles o inútiles para producir una vida placentera. 42. Pues determinamos algunas veces que lo que parece ser un bien resulta ser un mal y que lo que parece ser un mal resulta ser un bien.

Algunos comentarios:

29. Los deseos naturales y necesarios incluyen todo lo que lleve a la salud y a mantener el cuerpo (comida, bebida), a la felicidad (la asociación de nuestros amigos) y a la vida (protección, hogar, seguridad). Estos eran conocidos como los kyriotatai en griego, o “los bienes principales” que hacen que valga la pena vivir. Merecen lugar de prioridad en nuestras elecciones y omisiones.

33-36. Al igual que los budistas, los epicúreos comienzan a estudiar la ciencia de la felicidad mirando los deseos y evaluándolos. Pero noten que a diferencia de los budistas, los epicúreos no tratan de vivir una vida de ascetismo ni de negar los deseos, sino que tratan de alinear sus valores con la naturaleza y de vivir una vida repleta de los placeres que la naturaleza hace disponible.

37-42. Los cristianos y otros grupos han históricamente intentado desmoralizar al hedonismo, categorizándolo como gratificación instantánea sin cualificar lo que los hedonistas en realidad han enseñado. Es aquí donde se explica que el hedonismo busca crear una vida placentera a largo plazo y que para eso es necesario rechazar ciertos placeres, o elegir ciertas penas que a la larga van a producir un placer mayor. Es este “hedonismo” racional y calculado el que llevan los epicúreos, y que produce un arte de vivir gratificante y digno.

Ejemplos de placeres que se rechazan para evitar dolores futuros son: todo aquello que pudiera ser ilegal (porque ir a la cárcel no es placentero) y todos los vicios (porque si bebemos una cerveza nada sucede, pero si bebemos cinco podríamos estar deshidratados el día siguiente y no poder funcionar, y a largo plazo esto tiene efectos en la salud).

Entre los dolores que se eligen para buscar placeres futuros, los estudios universitarios a veces son un enorme sacrificio, pero pueden resultar en un ingreso mayor mas tarde en la vida. También, muchos de los sacrificios que hacemos por nuestros seres amados caben en esta categoría porque, si esos seres nos faltan o si enferman o sufren, sufriríamos también nosotros.

Todas estas consideraciones deben ser parte del cálculo hedónico.

*

Las Doctrinas Principales epicúreas elaboran un poco la distinción entre los deseos naturales y necesarios, los naturales innecesarios, y los que no son ni naturales ni necesarios. Esto ayuda a que nuestros valores y opiniones (y por lo tanto nuestras decisiones y omisiones) estén mejor alineados con la naturaleza de las cosas.

26. Todos los deseos que no llevan al dolor cuando permanecen sin satisfacer son innecesarios, pero el deseo es fácil de descartar cuando la cosa deseada es difícil de obtener o cuando los deseos parecen acarrear la posibilidad de producir daño.

30. Aquellos deseos naturales que no traen dolor al no ser saciados, a pesar de ser buscados con un intenso esfuerzo, también se deben a las opiniones sin base; y la gente falla en deshacerse de ellos, no por su propia naturaleza, sino por las opiniones sin base de la gente.

Cuando se nos pregunte: ¿que es lo que va a remplazar la religión?, es probable que tengamos ninguna o muchas respuestas. Opino que una de las respuestas debe ser la filosofía, que existe para ennoblecer al ser humano y ayudarle a vivir una vida feliz. Los antiguos decían que “filosofía que no sana el alma no es mejor que medicina que no sana el cuerpo“.

Si se familiarizan a fondo con estos argumentos, no solo van a poder defender un concepto de moralidad libre de supersticiones y misticismo, sino que también van a poder vivir vidas mas placenteras en medida que usen estos lineamientos.

Epístola de Cosma Raimondi en defensa de Epicuro contra los estoicos, los académicos y los peripatéticos

La traducción al inglés de este document, hecha por Martin Davies, se encuentra en New Epicurean

He aquí una carta escrita en 1429 por Cosma Raimondi defendiendo a Epicuro contra los estoicos, platónicos y aristotélicos, e invitando a un amigo humanista a retornar a los caminos de Epicuro. Su enfoque es menos amplio que el de la sección epicúrea de “Sobre los fines” de Cicerón, pero es excelente. Específicamente y claramente se refiere a cómo y por qué los estoicos y otras escuelas están equivocados. Es raro encontrar una defensa de Epicuro dirigida directamente al platonismo y al aristotelismo, por lo que esta carta es muy valiosa y contiene argumentos importantes. Raimondi dice que su idea no es reemplazar la teología, pero aparte de eso New Epicurean compara esta epístola a la obra de Frances Wright como una de las pocas obras post-antiguas que presenta puros puntos de vista epicúreos agresivamente y sin dilución ni disculpa.

Una carta a Ambrogio Tignosi en defensa de Epicuro contra los estoicos, los académicos y los peripatéticos

En estos momentos tengo muy poco tiempo para discutir mis puntos de vista sobre el tema que suscitan sus cartas, ocupándome de asuntos más pesados y mucho más difíciles. No me molesta decir que estoy muy ocupado con mis estudios en astrología. Pero como siempre he seguido y aprobado totalmente la autoridad y la doctrina de Epicuro, el más sabio de los hombres, y ahora veo su posición amargamente atacada, acosada y distorsionada por usted, he tomado sobre mis hombros el defenderlo. Es justo que los alumnos probados y verdaderos (como he demostrado ser en todos los campos del aprendizaje) deben defender la enseñanza de su maestro cuando es atacado. De lo contrario, cuando los maestros son criticados, los estudios del alumno pueden parecer también atacados: los grandes esfuerzos suyos de recopilar material contra Epicuro parecen dirigidos no tanto a refutarlo a el sino a mí, su seguidor y discípulo. Pero le pagaré como merece.

No es sólo una disputa entre nosotros, pues todos los filósofos antiguos, principalmente las tres sectas de los académicos, los estoicos y los aristotélicos, declararon la guerra a muerte contra este hombre que era el amo de todos ellos. Su asalto intentó no dejarle lugar en la filosofía y declarar inválidas todas sus opiniones … en mi opinión, porque tenían envidia de ver tantos alumnos más que se dirigían a la escuela de Epicuro que a los suyos. Así que ahora voy a hacer dentro de los límites de una carta lo que había querido hacer en mayor medida en otro lugar, y defenderlo lo más plenamente posible. Y si la defensa parece bastante prolongada, podría parecer demasiado corta cuando se considera que el debate sobre este tema podría llenar no sólo una carta larga sino libros gruesos. El sujeto–cual es el bien supremo–es importante y difícil, y requiere de una larga exposición. Es una investigación que atrajo una buena cantidad de discusión entre los antiguos, y muchos libros sobreviven a cada lado de la pregunta.

Para demostrar cuán injustamente habéis atacado a Epicuro y aclarar lo que el piensa es nuestro objetivo final, comenzaré por tratar el tema con cierto grado de profundidad. Entonces responderé a su carta y le explicaré todo el asunto de tal manera que usted pueda realmente alegrarse de regresar al lado epicúreo que abandonó. Los que no están involucrados dirán que sería mejor primero refutar la posición del oponente y luego declarar la propia. Sin embargo, el tema es tan complejo y oscuro que creo que tal vez se conceda que debemos primero explicarlo como un todo, para que se vuelva más claro lo que estamos buscando.

Epicuro es criticado, pues, porque se cree que ha tomado una visión demasiado afeminada de lo que es el bien supremo, identificándolo con placer y usándolo como el estándar para medir todo lo demás. Pero cuanto más de cerca considero la proposición, más recta parece ser, como si fuera algo decretado no por un hombre sino por Apolo o algún tipo de ser superior. Epicuro escudriñó la fuerza de la naturaleza en todo y comprendió que la naturaleza nos ha hecho y formado de tal manera que nada nos conviene más que tener y mantener nuestros cuerpos sanos y enteros, y permanecer libres de aflicciones de la mente o del cuerpo. Y así estableció que el bien supremo era el placer. ¡Y qué sabio fue! ¿Qué más se puede decir al respecto? ¿De qué otra cosa puede consistir la felicidad humana? Un hombre cuya alma está en agitación no puede ser feliz, y menos alguien cuyo cuerpo está adolorido puede dejar de ser miserable. En caso de que alguien piense que no conozco el temperamento de los tiempos en que discuto estas cosas, deseo que se entienda que no estoy considerando ahora esa filosofía absoluta y verdadera a la que llamamos teología. Toda esta investigación se refiere al bien humano de la humanidad y a las diversas opiniones de los filósofos antiguos sobre la cuestión.

Aunque este era el juicio de Epicuro, los estoicos tomaron una opinión diferente, sosteniendo que la felicidad se encontraría en la virtud solamente. Para ellos, el sabio seguiría siendo feliz aunque estuviera siendo torturado por los más crueles carniceros. Esta es una posición que rechazo de manera muy categórica. ¿Qué podría ser más absurdo que llamar a un hombre “feliz” cuando es en realidad totalmente miserable? ¿Qué podría ser más tonto que decir que el hombre que está siendo asado y sometido al tormento más extremo no es miserable? ¿De nuevo, cómo podríamos estar más lejos de cualquier tipo de felicidad que al carecer de todas o la mayoría de las cosas que componen la felicidad? Los estoicos piensan que alguien que está muerto de hambre y cojo y afligido con todas las demás desventajas de la salud o circunstancias externas está, sin embargo, en un estado de felicidad perfecta, siempre y cuando pueda mostrar su virtud. Todos sus libros elogian y celebran al famoso Marco Régulo por su coraje bajo tortura. Por mi parte, pienso que Regulo o cualquier otro, incluso alguien absolutamente virtuoso y constante, de la mayor inocencia e integridad, que está siendo asado o que es exiliado de su país o afligido con aún peores desgracias inmerecidencidas, puede ser considerado no sólo no feliz, sino verdaderamente infeliz, y tanto más en medida que la gran y prominente virtud que debería haber conducido a un resultado más feliz ha demostrado ser tan desastrosa para el.

Si realmente estuviéramos compuestos únicamente de una mente, tendría que inclinarme a llamar a Régulo «feliz» y entretener la visión estoica de que sólo debemos encontrar la felicidad en la virtud. Pero ya que estamos compuestos de una mente y un cuerpo, ¿por qué dejan fuera de este relato de la felicidad humana algo que es parte de la humanidad y que pertenece a ella? ¿Por qué consideran solamente a la mente y descuidan el cuerpo, cuando el cuerpo contiene la mente y es la otra mitad de lo que es el hombre? Si usted está buscando la totalidad de algo compuesto de varias partes, y sin embargo, una parte falta, no puedo pensar que es perfecto y complete (lo que usted ha encontrado). Usamos el término “humano”, supongo, para referirnos a un ser con mente y cuerpo. Y de la misma manera que el cuerpo no debe ser considerado sano cuando una parte de él está enferma, así el hombre mismo no puede ser considerado feliz si está sufriendo en alguna parte de sí mismo. En cuanto al asignar la felicidad a la mente solo con el argumento de que en cierto sentido la mente es el amo y el gobernante del cuerpo del hombre, es absurdo ignorar el cuerpo cuando la propia mente a menudo depende del estado y la condición del cuerpo, y de hecho no puede hacer nada sin ella. ¿No deberíamos ridiculizar a alguien si lo vemos sentado en un trono y llamándose rey cuando no tiene cortesanos ni criados? ¿Deberíamos pensar que alguien es un buen príncipe si sus criados son descuidados y deformes? Sin embargo, aquellos que separan la mente del cuerpo en la definición de la felicidad humana y piensan que alguien cuyo cuerpo está siendo atacado y torturado aún puede ser feliz, son igualmente absurdos.

Me sorprende que estos estoicos inteligentes, al investigar el tema, no recordaban que ellos mismos eran hombres. Sus conclusiones no procedían de lo que la naturaleza humana exigía sino de lo que podían inventar en la discusión. Algunos de ellos, en mi opinión, pusieron tanta confianza en su ingenio y facilidad en el debate que no se preocupaban por lo que realmente era relevante para la investigación. Se dejaron llevar por su entusiasmo por la exhibición intelectual, y tendieron a escribir lo que era simplemente novedoso y sorprendente, cosas a las que podríamos aspirar, pero no las que nos deberíamos dedicar a alcanzar. Luego hubo algunos individuos bastante malhumorados que pensaban que sólo debíamos aspirar a lo que ellos mismos podían imitar o reivindicar. La naturaleza había producido algunos filósofos groseros e inhumanos cuyos sentidos habían sido entorpecidos o cortados por completo, aquellos que no se complacían en nada; y esta gente estableció que el resto de la humanidad debía evitar aquellas cosas de las que su propia severidad natural y austeridad les hizo alejarse. Otros entraron posteriormente en el debate, hombres de grandes y diversas capacidades intelectuales, todos dando una visión de lo que constituía el bien supremo de acuerdo con su propia disposición individual. Pero en medio de todo este error y confusión, Epicuro finalmente apareció para corregir y enmendar los errores de los filósofos mayores y presentar su verdadera y cierta enseñanza sobre la felicidad.

Ahora que los estóicos han sido refutados de manera completa, me comprometo a confirmar los puntos de vista epicúreos con la mayor claridad posible, lo que al mismo tiempo refuta a los de los peripatéticos y de los académicos. En estos últimos, sin embargo, no necesitaré detenerme mucho, ya que para ellos todo es incierto. ¿Qué clase de filosofía es la que niega que algo sea seguro? No creo que ni siquiera los propios académicos entendían lo que decían. Si los estoicos son locos, los académicos me parecen muy dementes.

Quedan los peripatéticos, que son más difíciles de refutar. No sólo tienen un estándar de certeza, sino que argumentan de tal manera que parece haber algo de sustancia en lo que están diciendo. Pero estos filósofos también en mi juicio están completamente extraviados. Esto se comprenderá más claramente más adelante, una vez que haya explicado los puntos principales de la doctrina epicúrea. Entonces será evidente para todo el mundo que cualquier otro que reivindica su supremacía en la filosofía y trata de desalojar a Epicuro de esa posición está totalmente equivocado, y que la enseñanza de Epicuro sobre la felicidad es enteramente correcta.

Para demostrar que así es, no hay mejor lugar para comenzar que con la naturaleza misma, la única dueña y maestra de todos, cuyo juicio sobre cada asunto que nos concierne es absolutamente cierto. Cuando estaba formando al hombre, ella pulió su creación con tantos pequeños elementos que parece haber sido hecho puramente para el disfrute y para aprovechar todo tipo de placer. Le dotó de sentidos tan distintos, variados y útiles que, aunque había muchos tipos diferentes de placer, no había ninguno en que no pudiera participar. Primero le dio ojos, cuya característica sobresaliente es que se encogen de mirar algo feo o asqueroso. Nos encanta mirar las cosas bellas, y no por cualquier decisión consciente o racional, sino porque la naturaleza nos impulsa a hacerlo. ¿Quién de nosotros, aún si nos apresuramos, no se detiene a mirar al vislumbrar algo atractivo? Este efecto es tan marcado que creo que el hombre hubiera sido una cosa pobre si la naturaleza le hubiera quitado la capacidad de contemplar todos los muchos objetos adorables y hermosos que había creado. ¿De nuevo, hay alguien que no disfrute de escuchar las canciones y los dulces sonidos de la música? La lira y otros instrumentos similares parecen haber sido inventados con el propósito específico de encantar nuestras almas. Lo mismo puede decirse del olfato y de los otros sentidos, que la mente usa como sus siervos en la percepción y la comprensión del placer. No veo qué tipo de placer se puede encontrar sin el auxilio de los sentidos, a menos que tal vez se encuentre en el estudio de los misterios profundos del universo, que no niego puede ser una fuente de gran deleite mental. De todos los placeres que hay, de hecho, éste es el más grande; Y aquí es donde los peripatéticos ven verdadera felicidad, al examinar y contemplar aquellas cosas ocultas que son las más dignas de saberse. Pero nuestra investigación está en el hombre en su conjunto, y no sólo en una parte de él: el pensador peripatético. No importa cuán profundo, no puede ser feliz sin bienes externos y corporales.

Epicuro tenía razón, entonces, en llamar al placer el bien supremo, ya que estamos constituídos de tal modo que casi parecemos diseñados para ese fin. También tenemos cierta disposición mental inherente a buscar y alcanzar el placer: en medida que sea posible, tratamos de estar felices y no tristes. Nadie que piense todo lo que ha hecho la naturaleza por el hombre, la cantidad y abundancia y variedad de su generosidad, puede dudar de ello: el placer es el mayor de todos los bienes y debe dirigir todos nuestros objetivos. Vemos una gran variedad de cosas agradables en tierra y mar. Muchas son necesarias para sostener la vida, pero la mayoría son simplemente placenteras; son tales que no se obtiene más que placer. Naturalmente, la naturaleza no habría creado tales objetos de placer si no hubiera querido que el hombre los disfrutara y se involucrara con ellos.

Las pasiones y las actividades de la humanidad hacen evidente que todo se hace por el placer. ¿Para qué pasar noches y días ansiosos en tan grandes luchas para encontrar y conservar lo que necesitamos para la vida cotidiana, a menos que tengamos la esperanza de que algún día podamos vivir una vida de placer y disfrute? Si esa esperanza se fuera, nuestras mentes estarían decididamente menos inclinadas, y menos agudos y firmes al soportar esos dolores. ¿Por qué son tan deseables las erudiciones y las disciplinas de las artes y las letras, a menos que haya algún disfrute natural especial en adquirirlas, además de la ayuda que brindan para obtener los recursos necesarios para pasar nuestras vidas en el placer? Tampoco estaríamos tan interesados en los honores y la gloria, en los reinos y los imperios, en adquirir y defenderlos en las grandes batallas y disputas que a menudo surgen, si éstos no fueran objetos de gran deleite. Las decisiones sobre la guerra y la paz por igual se toman sobre la base de mantener, proteger y aumentar las cosas por las que vivimos y en las que encontramos placer.

La virtud, por fin, es a la vez la causa y guía del placer: nos constriñe y nos advierte que debemos perseguir cada cosa dentro de los mismos límites por los cuales la virtud misma está circunscrita. ¿Por qué entonces la virtud debería ser deseada, si no es porque nos permite llevar una vida agradable, evitando los placeres que no debemos buscar y buscando aquellos que deberíamos? Si la virtud no ofreciera placer ni deleite, ¿por qué quererla o valorarla? Pero si lo hace, ¿por qué no admitir que el más grande de todos los bienes–lo que se debe buscar sobre todo–es aquello que hace a la virtud misma deseable? Se ve que toda la constitución del hombre está orientada hacia la percepción del placer, que la naturaleza nos lleva hacia ella, que existen muchas cosas importantes por causa del placer que confieren, que todas nuestras acciones se miden en contra de su estándar para que al final las vidas puedan estar libres de preocupación, en suma, que todo se desea puramente a causa del placer que nos dará. En estas circunstancias, ya que el caso de Epicuro ha sido probado de manera concluyente por estos argumentos rigurosos y convincentes, ¿quién podría todavía ser tan hostil a él que no acepta su doctrina y admite que la felicidad más alta se encuentra en el placer?

Pero los peripatélicos niegan su doctrina y no pueden soportar la idea de que el placer es el bien supremo, y lo remplazan con la virtud. Me gustaría preguntarles: si la virtud fuera a traer tristeza, dolor y miedo, ¿aún la desearían? Creo que no. Ya que, entonces, se busca la virtud por la tranquilidad que trae a la vida (en la cual, bajo el nombre de placer, Epicuro identificó el bien supremo), vuelvo a preguntar a los peripatéticos por qué no están dispuestos a definer el mayor bien como el placer. Si con esto Epicuro quería decir que debiéramos pasar nuestros días revolcándonos en el banquete y la bebida, en los juegos de azar, los juegos y placeres del sexo, entonces Epicuro no merecería nuestra alabanza. Su enseñanza sería, de hecho, lamentable si quisiera que fuéramos glotones, borrachos, depravados, jactanciosos y promiscuos. Pero eso no es lo que Epicuro en su sabiduría dijo o recomendó. De hecho, eso es tan lejos de ser cierto, que la virtud es realmente esencial para vivir su enseñanza, ya que se podría decir que restringe y dirige todos los sentidos corporales (como argumentamos ya) y no nos permite hacer uso de ellos, excepto cuando sea necesario. Epicuro no se desliza en el placer a la manera de los animales, sin el ejercicio del juicio y cuando la necesidad no lo requiere, sino que los disfruta con moderación cuando es correcto hacerlo. Sus teorías, por lo tanto, no deben ser descuidadas ni condenadas; y está claro que los peripatéticos no han comprendido suficientemente lo que ellos mismos están diciendo.

He examinado estos asuntos de forma breve y superficial aunque no suponga que respondan necesariamente a su carta directamente. La discusión aquí la habrá respondido en su totalidad, o en gran medida. Sin embargo, todavía quisiera completar esta refutación tocando cada punto que usted plantea. Usted piensa que no debemos dejar que el placer dirija todos nuestros objetivos. Creo que esto ha sido demolido por completo, y con cierta elegancia, por lo que he dicho: se ha demostrado que el placer es la norma a la que todo debe referirse. En cuanto a su alegar que Epicuro nos comparó a los animales, en esto usted parece no solo no atacarlo, sino apoyar realmente su caso. Puesto que el placer está dotado de tal poder que es buscado incluso por los animales, brutos despojados de la razón cuyos impulsos son totalmente guiados por la naturaleza. Epicuro pudo extraer de ese hecho la conclusión muy firme de que lo que todos los seres buscan es el más grande de todos los bienes. Cuando escribí que los severos Catos de antaño tomaban en ocasiones un refresco abundante de vino, y usted pensaba que era un asunto de crítica, yo digo que es de hecho totalmente admirable que un sabio (como se suponía que eran los Catos) a veces se dedique a la socialización exuberante. Sus siguientes observaciones, cuya desviación es que si abrazamos a Epicuro, deberíamos vernos obligados a vivir como bestias, creo que han sido tratadas por lo que dije antes: ya que Epicuro no supone que la vida debe ser vivida sin virtud, no creo que él haya llevado vida de animal. Así que no debe ser rechazado como un traidor que derrocaría o pervierte a la sociedad humana. No corrompe la moral pública; toda su doctrina está dirigida a hacernos tan felices como podamos ser.

Debe por fin renunciar a sus ataques contra Epicuro, entonces: refórmese y regrese al campo en el que luchó con distinción. Ahora se ha vuelto contra él, bajo el hechizo de la sutileza estoica de la discusión y seducido por la majestad y el esplendor de los académicos y peripatéticos. Pero usted puede ser perdonado por eso, ya que usted es un hombre joven, aún no posee la edad para formar un buen juicio sobre estas cuestiones muy difíciles, con la indulgencia concedida a la juventud. Pero ahora que usted ha sido plenamente instruído en los argumentos de Epicuro, si persevera en su hostilidad hacia él, se le considerará intolerablemente arrogante y no un poco estúpido.

Vuelva entonces a abrazar a Epicuro, cuya enseñanza tal vez exponga más extensamente si alguna vez tengo más tiempo libre (esta carta me tomó sólo dos días para escribir, aunque temo que todavía sea bastante larga). La escasez de tiempo no me permitió perseguir todos los aspectos de la controversia que considero que todavía podrían beneficiarse de una clara exposición y discusión. He tenido que dejar intactos muchos puntos importantes, a los que alguien que quiso tomar una opinión contraria podría aprovechar para refutar mis argumentos, ya sea por amor desinteresado a la verdad o como un ejercicio intelectual. Y eso no es algo que encontraría desagradable: animo a cualquiera que quiera contribuír al debate a entrar en la lucha.

Usted tiene ya una carta bastante larga que expone toda la verdad acerca de Epicuro; Debe encontrarla convincente o refutarla con argumentos contrarios, de modo que si se le ocurre algo mejor, yo podría a la vez puede ser persuadido por eso. Me despido.

La comedia como arma ideológica

El siguiente artículo es la traducción de Swinish Herds and Pastafarians: Comedy as an Ideological Weapon, que apareció en el jornal clásico Eidolon el 19 de mayo de 2016.

Adelante. Pruébenos durante treinta días. Si no le gustamos, su antigua religión probablemente lo aceptará de vuelta. – Evangelio del Monstruo de Espagueti Volador

Uno de los nuevos movimientos religiosos internacionales de hoy exige a sus fieles llevar un colador de pasta en sus cabezas y, en ocasiones, vestirse como piratas como lo hizo esta pareja para la primera boda pastafariana en Nueva Zelanda. Los miembros de la Iglesia del Monesvol (Monstruo de Espagueti Volador) postulan una vida venidera en una isla paradisíaca que cuenta con piratas, strippers y un volcán de cerveza. Naturalmente, comer espaguetis y albóndigas constituye un sacramento.

El pastafarianismo (cuyo nombre se inspira del movimiento rasta, un culto afrocéntrico jamaiquino para el cual fumar marihuana es sacramento) es una religión-parodia de los últimos días que argumenta que los reclamos sobrenaturales de la mayoría de las creencias son mutuamente contradictorios. Si vamos a actuar como si fueran todos igualmente válidos solo para ser políticamente correctos, entonces también podríamos tratar la idea de que el Creador es una nube intergaláctica voladora de fideos y albóndigascon el mismo respeto inmerecido que ofrecemos a todas las demás creencias no-empíricas.

Los papeles que desempeñan y las tácticas que usan los comediantes y filósofos secularistas en los mundos antiguos y modernos han sido lo suficientemente similares como para encontrar cierta continuidad en sus narrativas, argumentos e identidades. El llamado “nuevo ateísmo” no es nuevo. Pasó por un período de desarrollo detenido, pero su infancia se puede ubicar en rollos polvorientos escritos por antiguos intelectuales.

Tanto la antigua tradición epicúrea como el movimiento secular moderno han tenido que lidiar con temas espinosos de libertad de expresión, privilegio religioso y diversidad. Han empleado tácticas similares en sus respectivas guerras culturales, incluyendo la comedia como un arma contra el autoritarismo y el atraso. También han enfrentado la persecución por dicho armamento. Más específicamente, los practicantes modernos del pastafarianismo están involucrados en el tipo de sátira disruptiva y educativa por la que se dieron a conocer los antiguos epicúreos.

La Iglesia del Monesvol no es la primera religion-parodia en la historia. A veces, los antiguos epicúreos también parecen haber tratado su tradición filosófica legítimamente reconocida como una especie de religion-parodia, cuyo primer indicio es la designación del Canon como el “libro que cayó de los cielos“. El Canon fue la escritura fundacional de Epicuro de Samos, que estableció el estándar materialista de la verdad basada en la observación empírica. El amor de los epicúreos hacia el Canon era tal que sus enemigos intelectuales bromeaban de que el Canon había caído del cielo. Los epicúreos se apoderaron de esta burla y la convirtieron en un chiste interno: ¡el Canon sí había caído del cielo! Era la Biblia atomista, el Corán filosófico.

Más tarde, en el Siglo I antes de la Era Común, el poeta epicúreo romano Lucrecio produjo caricaturas didácticas y divertidas de las creencias de sus contemporáneos que aún resuenan. Después de preguntar por qué Júpiter arroja relámpagos a personas inocentes y no a pecadores, y por qué el dios gasta sus esfuerzos dirigiendo el trueno a los desiertos y otras regiones aisladas, Lucrecio se burla de la idea de los orígenes divinos del rayo:

¿O, a medida que pasan las nubes, sube sobre ellas para apuntar a corta distancia?

Lucrecio, De Rerum Natura VI.402-403

La táctica de la burla sigue hoy en uso entre los nuevos ateos y no hay escasez de cristianos, musulmanes y animistas que atribuyen fenómenos meteorológicos y plagas a un dios enojado y vengativo.

En el Siglo II de la Era Común, el comediante sirio Luciano de Samósata escribió una sátira de Alejandro de Abonoteico, un profeta falso pagano que daba oráculos oscuros a patrones ricos. Sus payasadas nos recuerdan a los televangelistas cristianos y los cultos pentecostales de manipulación de serpientes en nuestros días. Para impresionar a la gente, Alejandro andaba con una serpiente y espumaba en la boca, lo cual Luciano explica acusando al profeta de masticar hierbas que contienen saponina.

La obra de Luciano, titulada Alejandro el mercader de oráculos, es una de las mas famosas y jocosas obras anti-religiosas de la época tardía del Imperio Romano. Casi le cuesta la vida a Luciano. Resulta que Alejandro, aparte de ser vindictive, también era dos-caras. A la vez que llovía favores sobre Luciano, tramaba su asesinato por constantemente mofarse de su culto. Luciano narra el evento en el sexo párrafo antes del final de la obra:

Cuando tuve la intención de navegar, me envió muchos regalos de despedida y ofreció a encontrarnos (a Jenofonte y a mí, es decir, porque yo había enviado a mi padre y familia a Amastris) un barco y tripulación, ofrerta que acepté con toda confianza. Cuando el paso estaba medio terminado, observé al maestro en lágrimas discutiendo con sus hombres, lo cual me incomodó mucho. Resulta que las órdenes de Alejandro fueron de apoderarse de nosotros y arrojarnos por la borda; en ese caso, su guerra conmigo habría sido ligeramente ganada. Pero la tripulación se convenció por las lágrimas del maestro a no hacernos ningún daño. “Tengo sesenta años de edad, como puede ver”, me dijo; “He vivido una vida intachable y honesta hasta el momento y no me gustaría en mi tiempo de vida, con una mujer e hijos también, manchar mis manos con sangre.” Y con ese prefacio nos informó de que estábamos allí para morir y de lo que Alejandro le había dicho que hiciera.

Cuando Luciano intentó acusar al falso profeta, los senadores romanos lo convencieron a abandonar todo el asunto. Muchos de los senadores no sólo eran clientes del profeta, sino también temían las represalias de sus multitudes de seguidores. Luciano reunió historias sobre las prácticas fraudulentas de Alejandro hasta que el profeta murió en la vejez, momento en que publicó la sátira. El falso profeta se escapó de la ley tras un intento un asesinato.

La obra está salpicada de palabras cariñosas de alabanza por Epicuro y su legado, y ostenta haber sido escrita como un acto de solidaridad con los epicúreos. En el párrafo introductorio, vemos una imagen del alegre ambiente cultural de los epicúreos: una especie de “cultura de la comedia”. Luciano, además de ser gracioso, era un narrador brillante y entretenido. Sus allegados, como Celso–al que le dedica la obra–disfrutaron escuchando sus historias tanto que querían un récord para su diversión continua y la de las generaciones futuras.

Volviendo a la historia original de inmunidad y privilegio religiosos: no se nos escape observar que tiene ecos de acontecimientos recientes. Consideremos los violentos ataques islámicos contra los caricaturistas de Charlie Hebdo, la intimidación a los creadores de South Park o a autores como Salman Rushdie. Estos conflictos muestran la tensión entre la comedia y las religiones autoritarias, donde respeto excesivo e inmerecido se canaliza hacia ciertas personas o símbolos. Incluso cuando nuestras sociedades consagran el derecho a blasfemar dentro de garantías amplias de libertad de expresión, hay comunidades bajo el dominio de religiones autoritarias que pueden obligar al estado a anular esas garantías, aunque sea sólo temporeramente.

Se puede argumentar que es precisamente a causa de estos peligros que uno debe emplear ingeniosamente la parrhesia, que se traduce como “crítica franca” o “discurso franco”. Parrhesia fue inicialmente un poder reservado para los ciudadanos griegos libres, pero los filósofos epicúreos lo convirtieron en una herramienta para el constante auto-mejoramiento y educación. Filodemo de Gadara enseñó que “la filosofía cura a través de la crítica franca”.

Filodemo, en su pergamino Sobre la crítica franca, menciona que los filósofos emplean dos formas de parrhesia terapéutica. Por un lado, la crítica privada limpia el carácter humano y purga malos hábitos y enfermedades del alma. Por otro lado, la crítica pública ayuda a emancipar a la gente de las tradiciones ciegas, las convenciones sociales y las opiniones falsas que son degradantes y generan sufrimiento. La idea era diagnosticar una enfermedad del alma para el tratamiento. La parrhesia podía ser desagradable, como una medicina amarga, particularmente cuando el recipiente era rico o arrogante. Los epicúreos se dieron a conocer por mejorar la medicina con “suavidad“, una virtud de discurso dulce. La comedia también puede ayudar a lubricar la dureza de la parrhesia.

La comunidad LGBT también emplea parrhesia de varias maneras. El proceso de salir del armario es la mas conocida. No sólo crea la oportunidad de autenticidad para la persona que sale, sino que fuerza mayor autenticidad en el resto de la sociedad.

El uso de diversas formas de parrhesia es uno de los hilos que une a los activistas seculares y sus aliados modernos y antiguos. El creacionismo y las nociones de intervención divina en la naturaleza eran tan prevalentes para los paganos y laicistas antiguos como lo son hoy para muchos. Los pastafarians han construido un circo entero de parodia alrededor de las creencias absurdas en la creación divina que persisten en el siglo XXI.

Una nota aquí ayudará a ilustrar las diferentes actitudes adoptadas por las comunidades seculares progresistas y religiosas regresivas usando el ejempo de los antiguos epicúreos y los musulmanes contemporáneos. El cerdo se considera sucio e insultante en la tradición islámica, mientras que los epicúreos aceptaron el cerdo como símbolo de la vida agradable de un hedonista. En la villa de Herculano, la comunidad epicúrea exhibía una escultura prominente de un cerdo. El poeta Horacio, en broma, afirmó que era “un cerdo gordo del rebaño de Epicuro”. La comparación de los epicúreos con los cerdos parece haber comenzado como un insulto por las escuelas enemigas inspiradas en el amor de los epicúreos por el placer.

Su alegre afirmación en la poesía y la escultura de ser un rebaño porcino, incluso hasta la adopción del cerdo como un símbolo formal como vemos en Herculano, junto con su designación de su Canon como “el libro que cayó del cielo”, muestra la jovialidad y la disposición de los epicúreos a no tomarse demasiado en serio a sí mismos. Esto parece haber sido un orgulloso rasgo cultural de los epicúreos. Es imposible imaginar a los musulmanes tan fácilmente y en broma asumiendo epítetos como “cerdo”.

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Destapa cualquier cínico y encontrarás a un idealista decepcionado.” – George Carlin

Esta diferencia cultural fundamental caracteriza las guerras culturales moderna y antigua entre secularistas y religiosos. Podemos argumentar que se remonta a Demócrito, el precursor de Epicuro que era conocido como el “filósofo risueño” por hacer de la alegría su virtud clave y por la forma en que se burlaba del comportamiento humano. La tradición de los filósofos risueños tuvo que empezar con el primer atomista: el materialismo nos libera de las creencias infundadas hasta tal punto que hace absurdas las creencias y la credulidad de las muchedumbres.

Los epicúreos y los cínicos han continuado esta tradición. El comediante ateo George Carlin–que, de hecho, estudió filosofía–es uno de los ejemplos más recientes y más brillantes de un filósofo risueño. Utilizaba la comedia y la crítica franca de una manera blásfema, disruptiva y liberadora. No reservaba su mala medicina para la religión solamente. Su discurso contra los banqueros, muchos años antes del colapso bancario del 2008, resultó casi profético.

El fenómeno de las religions-parodia es muy popular hoy entre los ateos militantes. Los pastafarianos adoran al Monesvol y, como protesta y comentarios sobre los excesos del privilegio religioso, en los últimos años se han visto implicados en controversias por insistir en tomarse las fotos para sus tarjetas de identificación official con filtros de pasta sobre la cabeza y por pedir que su fe sea legitimada mediante el censo.

Como hemos visto, los antiguos epicúreos también se comportaban a menudo como una religión-parodia y usaban tácticas parecidas, pero las intenciones políticas detrás de su disrupción tomaban un segundo asiento detrás del valor educativo, filosófico y cómico del producto cultural. En el pasaje titulado “La isla de los bienaventurados” de su Historia verdadera, Luciano inventa y describe con gran detalle un paraíso. Envía a todos los epicúreos y espíritus afines a su versión del cielo, en cuyo centro se encuentra un sagrado pozo de la risa, pero se niega a admitir miembros de escuelas enemigas al describir cómicamente cómo no lograron encontrar la isla. Los aristotélicos, en su camino a la isla de los bienaventurados, se detuvieron y se quedaron perplejos ante la posibilidad de que tal cosa existiera. Los estoicos estaban ocupados escalando la colina de la virtud. Luciano utiliza el ingenio para exponer la doctrina epicúrea de cómo confiar demasiado en la lógica, o fijar metas distintas al placer, puede obstaculizar la felicidad humana.

Del mismo modo, algunos pastafarianos ponen temporeramente todas las bromas a un lado y argumentan que su culto presenta unos puntos filosóficos legítimos acerca de quién lleva la carga de la prueba con respecto a los reclamos religiosas, y cómo toda afirmación sobrenatural improbable es tan válida como el mito de la creación que encontramos en la Biblia.

Hay gran tensión en Europa como resultado del surgimiento del extremismo islámico y muchos occidentales buscan un pasado idealizado para articular una identidad y solidaridad compartida. Aunque Epicuro no era ateo, muchos secularistas frecuentemente buscan en Epicuro un modelo a seguir. Como resultado, este héroe humanista griego está volviendo a la cultura, como lo atestigua la proliferación de contenido y memes epicúreos en las redes sociales. El hombre sabio de Samos incluso ha sido replicado en efigies hechas con impresoras 3D–una tradición escultórica futurista y altamente personalizada que ha comenzado en nuestra generación. Tal vez sea un síntoma de cómo Epicuro está siendo reimaginado para las generaciones futuras por los humanistas modernos.

Nuestros héroes culturales nos podrían ayudar a defender los valores de la civilización occidental y la libre expresión. Epicuro y la tradición de los filósofos risueños proporcionan una rica fuente cultural que satisface el deseo fuerte que muchos occidentales sienten de re-imaginar sus identidades en línea con sólidos principios científicos y seculares.

Los pastafarianos y los nuevos ateos se han apropiado de muchos de los métodos y discursos que los epicúreos propusieron y usaron. Los argumentos de Lucrecio sobre cómo los dioses no hicieron este mundo imperfecto para los humanos todavía hoy se usan. Las llamadas guerras culturales de hoy, cuyas expresiones encontramos tanto en el nuevo ateísmo como en las religiones-parodia, son una continuación de antiguas conversaciones, identidades, tácticas y narrativas de los epicúreos y, más ampliamente, de los filósofos risueños.

La crítica franca y la comedia no son las únicas herramientas epicúreas. También hay suavidad, la virtud del habla dulce y amable por la que los epicúreos eran conocidos, y es aquí que los epicúreos podrían tener algo que añadir al nuevo ateísmo, ayudándonos a encontrar el equilibrio entre militancia y ataraxia–la paz mental estable que era el objetivo final de la terapia epicúrea. El discurso franco es la señal de que somos ciudadanos libres. Pero hay muchas maneras de decir algo, ya veces la utilidad de nuestras palabras se sacrifica en su dureza.

El taoísmo hedonista de Yang Chu

Lo que a la mente le gusta es estar en paz; y cuando no se le permite estar en paz, a eso yo llamo obstrucción de la naturaleza de la mente. – Yang Chu, El arte de vivir

Yang Chu respondió: “Según las leyes de la naturaleza no hay tal cosa como la inmortalidad.” – Yang Chu, en su capítulo sobre “La locura de desear una larga vida”

El taoísmo es una filosofía naturalista que se origina en China, a la cual desafortunadamente se le han añadido muchas supersticiones y nociones sobrenaturales con el tiempo, pero que puede ser gratificante para muchos ateos.

En general es poco lo que sabemos en occidente del taoísmo, fuera de que el Tao Te Ching es el libro mas traducido del mundo fuera de la Biblia, que el símbolo yin/yang se le asocia, y que influenció enormemente la filosofía de Star Wars y la religión jedi. Pero aunque el Tao Te Ching es una base sólida para considerar el taoísmo, la tradición es mucho más rica y diversa que ese simple libro.

Uno de los pensadores más divergentes de la filosofía taoísta fue un contemporáneo de Epicuro conocido como Yang Chu (a veces deletreado Zhu), un filósofo hedonista y altamente individualista–quizás demasiado para la sociedad tradicional china–que sacó sus opiniones del naturalismo y de su entendimiento de la naturaleza humana. Propuso una alternativa individualista a la ética de los mohistas (universalistas) y confucianos (que enfatizaron el orden social). Yang Chu constituye una fuente literaria inexplorada a partir de la cual podemos estudiar la filosofía “epicúrea” con una perspectiva fresca, con sus propias anécdotas, parábolas y sabios aforismos solemnes (que a veces suenan a Yoda).

Además de darnos como legado un tesoro de la literatura taoísta y filosófica laica, Yang Chu es el único entre los antiguos sabios de China en llamar el placer al fin de la vida, y también–como sus contrapartes griegos–reconoce los límites naturales de los deseos y placeres en su capítulo “Sobre la brevedad de la vida consciente”.

Yang sentía que los seres humanos debían vivir de manera placentera, lo que para él implicaba una vida en la que tanto la inacción egoísta como la intervención desinteresada en los asuntos humanos serían extremos opuestos; en cambio, uno debe llevar una vida natural cultivando y siguiendo sus tendencias naturales innatas.

Aunque estas enseñanzas pueden parecer fuera de lugar en el taoísmo según algunos, en realidad la enseñanza de estos dos extremos y todo su pensamiento está enraizado en el Tao, que enseña que es bueno dejar que las cosas sean, que no es necesario intervenir en la naturaleza para que siga su curso, ya sea a través del auto-sacrificio o por medio de la inacción (o retiro) egoísta. Está en nuestra naturaleza intervenir cuando es necesario y atender nuestras propias prioridades cuando es prudente. Una lógica similar se aplica a los cinco sentidos: su obstrucción se ve como ir en contra de la naturaleza y contra el Tao.

El séptimo capítulo de Liezi, una escritura taoísta secundaria al Tao Te Ching, se cree que fue escrito por Yang Chu. Algunos de los temas reflejan las enseñanzas epicúreas hasta el punto de ser doctrinas paralelas casi idénticas. Un ejemplo es en su rechazo de la fama y de la virtud tradicional como lo enseñan las otras escuelas. El siguiente pasaje nos recuerda la acusación de Polístrato de la búsqueda ciega de la virtud sin el estudio de la naturaleza.

YANG CHU dijo: Po Yi sufría carencias: por estar demasiado orgulloso de su pureza de mente, fue llevado a la muerte por el hambre. Chan-Chi sufría pasiones: por estar demasiado orgulloso de su virtud, redujo su familia. Aquellos que buscan la pureza y la virtud hacen el bien de una manera falsa, se parecen a estos hombres.

CAPÍTULO V: VIRTUDES FALSAS

Al igual que con los antiguos cirenaicos, que se inventaron el hedonismo, el filosofar de Yang Chu toma el cuerpo como punto de partida. Por ejemplo, Yang Chu articula una defensa de la no-violencia como un principio ético y un rechazo de la fuerza bruta, argumentado desde la perspectiva de la naturaleza humana (capítulo 16): puesto que los seres humanos carecen de colmillos, garras y otras defensas naturales, el hombre debe por lo tanto vivir de su sabiduría. Encontramos aquí una teoría taoísta-libertaria de la no-agresión (cuyas repercusiones políticas, sociales y prácticas son muchas) enraizada en el estudio de la naturaleza. Aunque el cuerpo está en la raíz de la vida intelectual de Chu, el resultado final sigue constituyendo una filosofía concreta y práctica que va mucho más allá de meramente entretener las seducciones de los sentidos, que es como se suele estereotipar a los hedonistas.

También encontramos un pasaje que recuerda un poco a los evangelios cuando el filósofo está argumentando que no debemos tratar a los muertos como a los vivos, lo cual era una superstición común de su época.

Así que podemos dar descanso al que sufre fiebre, saciedad a los hambrientos, calor al que sufre frío, y asistencia a los miserables; Pero a los muertos, luego de que los hemos lamentado correctamente, ¿de qué les sirve poner perlas y joyas en sus bocas, o vestirlos con túnicas estatales, u ofrecer animales en sacrificio, o exponer efigies de papel?

CAPÍTULO VII: DEBER HACIA LOS VIVOS Y LOS MUERTOS

En otro capítulo, encontramos un enfrentamiento entre un rey llamado “virtuoso” y sus dos hermanos que buscan el placer, quienes le dicen:

Es muy difícil preservar la vida, y es fácil morir. Pero ¿quién pensaría en esperar la muerte, que viene tan fácilmente, a causa de la dificultad de preservar la vida? Ustedes valoran la conducta y la rectitud apropiadas para sobresalir ante los demás y violentan sus sentimientos y naturaleza al esforzarse por la gloria. Eso a nosotros parece ser peor que la muerte.

… Ahora veamos: si alguien sabe regular las cosas externas, ellas no necesariamente quedan en orden y su cuerpo todavía tiene que trabajar. Pero si alguien sabe regular las cosas internas, las cosas van bien y la mente obtiene paz y descanso.

CAPÍTULO IX: LOS VOLUPTUARIOS FELICES

El último párrafo tiene ecos de la Doctrina Principal 20ª de Epicuro. Los hermanos hedonistas parecen estar argumentando ante su hermano, el rey, que es mejor alejarse de la vida política y que al cumplir tantos deberes, virtudes y expectativas de los demás, estas externalidades nos roban la felicidad y compiten contra nuestra verdadera naturaleza. Al final del capítulo, el rey ha ido a un sabio a pedir orientación sobre sus hermanos, que están llevando vidas de indulgencia. Aquí está el veredicto:

Teng-hsi dijo: “Estás viviendo con hombres verdaderos sin saberlo. ¿Quién te llama sabio? Cheng ha sido gobernado por casualidad y sin mérito alguno de tu parte.

En este pasaje vemos también un repudio proto-nietzscheano de la moralidad artificial, hecha por el hombre, no sólo como una reacción contra la represión de la naturaleza que la filosofía dominante (en este caso el formalismo de Confucio) nos impone, sino positivamente a favor de la virtud taoísta del ziran, que se traduce como naturalidad y autenticidad. Este actuar de acuerdo con la naturaleza es la plataforma principal a partir de la cual Yang Chu filosofa.

Si Cirene es, como sostiene Michel Onfray, una “Atlántida filosófica”, entonces tal vez la ciudad natal de Yang Chu de Liang es un Shangri-La filosófico y, al igual que con los cireneicos, su escuela de pensamiento taoísta merece una segunda mirada.

Lea más:

El jardín del placer de Yang Chu

Razonamientos cirenaicos (Sobre el origen del hedonismo)

Diálogo sobre la búsqueda de sentido

Los filósofos siempre han discrepado sobre el telos, el fin último o el objetivo que deberíamos perseguir. Los amigos epicúreos antiguos creyeron que el placer es una categoría de telos lo suficiente amplia y variada como para ser flexible, que el placer-aversión es el único criterio que nos dio la naturaleza y que no es arbitrario e inventado por el ser humano, y también que tenemos una facultad de aversión y de placer que nos ayuda en nuestras opciones y evitaciones, en formar nuestro compás moral. El siguiente diálogo ocurrió en el grupo de filosofía epicúrea de facebook, y es truducido del original en inglés.

Hiram. Un estudiante de Epicuro llamó mi atención a la página del Proyecto Sabiduría Antigua (Ancient Wisdom Project). Allí, encontré esta evaluación de la vida de placer donde se argumenta que una vida de placer no produce SENTIDO, y que el sentido es un componente de la felicidad humana separado de placer y la felicidad (y presumiblemente esencial). Aquí está otro artículo de AWP sobre el problema. Dice:

encuentro que una de las cosas más difícildes del epicureísmo es que no parece ofrecer solución a lo que creo es mi problema fundamental: una falta de sentido en mi vida cotidiana.

¿Que opinan?

Cassius. Me parece que esto es en gran medida un subconjunto del argumento “virtud vs placer”, aquí en términos de una vida “significativa”, en lugar de buena o virtuosa. Es un gran punto de nuestra tradición que encontramos sólo el placer como deseable en sí y de por sí, pero la gente simplemente no quiere dejar ir la idea de que pueden racionalizar un objetivo superior.

El desafío para la filosofía epicúrea no tiene que ser declarado puramente en términos de religión (por ejemplo, el establecer como fín el agradar a Dios para los cristianos, judíos y musulmanes) o en términos de “ayudar a los demás” como a la multitud más secular le gusta decir(aparentemente esta página está en esa categoría). En cualquier momento que vemos el argumento de que hay un llamado “superior” por encima del “placer” (en la amplia definición que Epicuro le dio, que incluye mental y no sólo carnal), entonces estamos enfrentando el mismo problema obstinado. Si es cierto que están adoctrinados así casi todos los seres humans en este momento, eso no la hace más correcta. Es a la vez triste y lamentable y repugnante (porque es una rebellion intencional contra la naturaleza).

Y aquí está el punto que hace que esta explicación sea tan difícil de aceptar para aquellos acogidos por la corriente evaluación de Epicuro: “Esas cosas son buenas, y mi experiencia hasta la fecha ha demostrado que asumir elementos de un estilo de vida epicúreo puede aumentar la felicidad (o más bien, disminuir la infelicidad). Pero cuando pienso en el resultado final natural de este estilo minimalista (una especie de jubilación), no puedo evitar creer que realmente no hay ningún punto. Vivir una vida placentera, lograr ataraxia, parece atractivo en la superficie, pero insostenible como una búsqueda de por vida.”

Mientras sigan viendo “una especie de jubilación minimalista” como un resumen exacto de la filosofía epicúrea, este problema nunca va a ser superado. Dejen la “jubilación minimalista” a los estoicos, que es a quién pertenece realmente.

Y no, este no es el pensamiento occidental – “El pensamiento occidental parece decir que el mundo puede ser un lugar cruel y deberíamos hacerlo menos cruel a través de hacer buenas obras, y esto dará a la vida significado.” (cita del artículo original criticado) Eso no es “pensamiento occidental” – es puro idealismo religioso-secular platónico que Epicuro ha rechazado claramente. Sí, puede que sea la opinión de la mayoría en el Occidente ahora, pero no representa la filosofía epicúrea.

Jason. Hay tanta resistencia a la idea del placer como telos. “Tiene que haber algo más!”, es el estribillo que no dejo de oír una y otra vez. El altruismo parece ser la postura que prefiere la gente, pero cuando señalamos que no hay tal cosa, generalmente se alejan airadamente.

Cassius. Una cita del segundo artículo muestra este tipo de actitud: “Encuentro que el objetivo de acercarse a Dios es mucho más atractivo que vivir simplemente para el placer.” Para un epicúreo que conoce su física acerca de la naturaleza del universo (no creado, no sobrenatural) y la naturaleza de la verdadera divinidad (no tiene necesidades, ni otorga favores o castiga errors), esto es simplemente absurdo:

“El hombre no puede vivir por placer solamente.

El desorden espiritual no se puede resolver—ni alegría digna de tal nombre producirse–por riqueza, no importa cuan grande, por aclamación popular y respeto, o por cualquier cosa que cause deseo desenfrenado. – Epicuro

Aún así, creo que hay una razón por la cual el placer es sólo un antídoto temporero al cinismo, y es que vivir para el placer solamente no es particularmente significativo.

Sí, es bueno leer grandes libros y pasar el rato con amigos y cenar y dar largos paseos, pero no parece haber un punto en esto.

Supongo que esa es la diferencia filosófica entre la filosofía epicúrea y hedonista y la religion abrahámica. El hedonismo dice que el placer es bueno en sí mismo, y el cristianismo dice que la vida y el placer deben utilizarse como medios para acercarse a Dios.

Mientras que no estoy todavía seguro sobre el asunto de Dios, creo que el objetivo de acercarse a Dios es mucho más atractivo que vivir simplemente por placer.

Hiram. Así que él preferiría establecer el “acercamiento a Dios” como objetivo, ¿aunque confiesa que no está seguro de que Dios existe? ¿Eso es coherente? ¿No es eso lo que llevó a la Madre Teresa a las más sublimes alturas de miseria toda su vida?

Cassius. Y quiero comentar sobre la pregunta original de Hiram: “…… que el sentido es un componente de la felicidad humana separado del placer y la felicidad, y (presumiblemente) esencial.” Ese es el problema real del escritor. Él está afirmando que “el sentido” existe por separado del placer, lo cual es el mismo error que alegar que la “virtud” existe independientemente del placer. En verdad, el placer (y la aversión) son las únicas guías fundamentales dadas por la naturaleza–la únicas que realmente existen como parte fundamental de nuestra constitución. Las abstracciones son tremendas, pero no pueden reemplazar ni sustituír la orientación fundamental que nos permite saber qué elegir y qué evitar. Y sustituir el placer y el dolor con abstracciones es exactamente lo que estos chicos están tratando de hacer. No están dispuestos a usar abstracciones como una herramienta para maximizar el placer y minimizar el dolor, que es el escenario natural: quieren sustituir el placer y el dolor con abstracciones de su propia creación.

Quizá tan importante como cualquier otro aspecto de este debate es que “vivir de acuerdo con la guía de la Naturaleza” en el concepto epicúreo (en lugar de en el marco falso de “vivir de acuerdo con la razón”, sugerido por los estoicos, platonistas, etc) debería ser considerado más importante que cualquiera de estas falsas abstracciones. Como he citado el sitio web mencionado anteriormente, ¡el escritor considera que es más satisfactorio “acercarse a Dios!” Esto es no sólo absurdo, sino porque es absurdo, es ofensivo afirmar que no podemos valorar y defender la Naturaleza (nuestra verdadera “madre” y “padre”) tan intensamente como cualquier religión falsa valora su icono o su falsa abstracción. Lucrecio nos da un ejemplo de cómo la “verdadera religión” y la “verdadera razón” pueden ser canalizados en intensidad de sentimiento que iguala o supera cualquier religión mundana. El hecho de que hay pocas personas que puedan replicar eso hoy en día no es una acusación de la filosofía epicúrea, es una acusación de la cantidad de veneno que está en el torrente sanguíneo humano después de 2000 años de religión falsa e idealismo racionalista.

Alexander. Sin leer aún los enlaces o comentarios … y porque he escuchado este argumento tantas veces y ya lo he analizado … Estoy bastante seguro de que por “sentido” la gente quiere decir la suma de dos cosas:

1. “Legado”, del cual Epicuro habla y dejó “provisiones” para las nuevas generaciones de los epicúreos.

“Mientras vamos por el camino, debemos tratar de hacer lo que tenemos ante nosotros mejor que lo que ha pasado; cuando llegamos al final del camino, nos sentimos contentos.”

“A la misma vez debemos filosofar, reir y administrar nuestro hogar y otros negocios, sin cesar de proclamar las palabras de la verdadera filosofía.”

“Muy hermosa es la visión de aquellos más cercanos a nosotros, cuando nuestro contacto original hace de nosotros una sola mente o produce una gran incitación a este fin.”

“Mostramos nuestro sentimiento por el sufrimiento de nuestros amigos, no con lamentos, sino con atención solícita.”

“Que hayamos sufrido ciertos dolores corporales nos ayuda en la prevención de otros como ellos.”

2. No elegir todo placer, sino a veces elegir lo que parece ser un dolor … tal y como Epicuro explicó en su carta a Meneceo.

“Pero, a pesar de que la felicidad es el primer bien y es natural, por esta misma razón no elegimos todo placer, sino muchas veces pasamos por alto ciertos placeres cuando la dificultad probablemente le siga al elegirlos. Asimismo, consideramos que ciertos dolores son mejores que algunos placeres, cuando un mayor placer les sigue, incluso si debemos primero soportar el dolor por un tiempo.”

Un aplazamiento temporal de la gratificación instantánea ilusoria a fin de obtener una mayor satisfacción a largo plazo, y para evitar problemas que vienen con las consecuencias de la gratificación inmediata y asegurar lo que trae paz y seguridad.

“… pero de ello no sigue que todo placer es digno de ser escogida, al igual que todo dolor es un mal y sin embargo no todo dolor debe ser evitado. La naturaleza nos exige resolver todas estas cuestiones mediante medir y razonar si el resultado final es adecuado o inadecuado para lograr una vida feliz; ya que a veces se puede determinar que lo que aparenta ser bueno es de hecho un mal y en otras ocasiones, podemos determinar que lo que parece ser un mal es en realidad un bien.”

A menudo el tipo de problemas que hay que evitar es que nuestro vecino pueda quejarse con nosotros, aparte los problemas habituales. Epicuro habla de nuestras relaciones con vecinos y amigos también.

Hiram. Legado: esa es una de las claves para responder a este argumento, es la razón por la que en mi libro me concentro tan fuertemente en la idea de transmitir nuestra tradición de sabiduría, y por la cual Norman Dewitt habló sobre “Cada cual enseña a uno” y sobre nuestro compromiso con la misión de enseñanza de los jardines.

Alexander. También el legado de Diógenes de Enoanda viene a la mente. Una inscripción pública sobre un muro de piedra que cualquiera puede usar para mejorar sus vidas. Incluso aquellos que no son miembros de un jardín.

Hiram. Y sin embargo hemos hablado antes acerca de cómo la filosofía epicúrea merece crecer más de lo que lo ha hecho. Creo que otra forma de ver esto es como un desafío. Preguntar e intentar responder: ¿en qué forma esta filosofía nos ayuda a crear significado para nuestras vidas? Porque eso es lo que muchas personas están buscando, y he aquí un ateo que sinceramente incursionó en el estudio de Epicuro durante un período de su vida y salió insatisfecho, y aquí dice por qué. Esta es una oportunidad para responder.

Cassius. Recuerdo un debate en nuestro grupo hace mucho tiempo cuando cité lo siguiente de Diógenes de Enoanda:

Fr. [5] Otros no estigmatizan [expresamente] las ciencias naturales como innecesarias, ya que sienten vergüenza en reconocer [esto], sino que utilizan otro medio de descartarlas. Cuando afirman que las cosas son incomprensibles, ¿qué otra cosa están diciendo, sino que no hay necesidad de aplicar las ciencias naturales? Después de todo, ¿quién elige a buscar lo que nunca puede encontrar?”

El punto que es relevante aquí es “Después de todo, ¿quién elige a buscar lo que nunca puede encontrar?” La gente de orientación religiosa o platónica insiste en la búsqueda de algo que nunca puede ser encontrado. Están viviendo una fantasía y han decidido que la fantasía es más importante para ellos que tratar con la realidad de que esa fantasía no existe. La filosofía epicúrea no puede cambiar los hechos de la realidad y ofrecer algo que no existe. Pero creo que lo que sí puede hacer es lo que he mencionado anteriormente sobre Lucrecio: pueden dirigirlos a ver que la verdad es más importante que cualquier fantasía, y que deben (como Lucrecio hizo) comenzar a emplear sus talentos para sonar en empezar a invertir en la satisfacción que puede venir de cooperar con la Naturaleza en lugar de rebelarse contra ella.

Hiram. Uno de mis lectores me envió por correo electrónico recientemente, diciendo:

¿Qué significa “Epicuro recomienda el constante estudio de la Naturaleza”?

A lo que respondí:

Si lee la Epístola a Herodoto, las Doctrinas Principales 10-13, y el pergamino del maestro Polístrato titulado Desprecio irracional, aprenderá que proteger nuestras mentes de las insinuaciones sobrenaturales de la cultura requiere una clara comprensión de la naturaleza de las cosas y (en Polístrato especialmente) que si no tenemos equilibrio entre la búsqueda de la virtud y el estudio de la naturaleza (ciencia), caeremos en la superstición y la arrogancia y muchos otros problemas. Este es el principal problema con la religión hoy, pero también lo fue en la antigüedad, razón por la cual una ciencia de la contemplación y un entendimiento científico y transcultural de la espiritualidad y la moralidad, siguen siendo tan necesarios. Es muy lamentable que Sam Harris está dedicado a este ideal, pero no tiene conocimiento de Epicuro y Polístrato y el trabajo que han hecho en este sentido.

En medida que he ganado un entendimiento profundo de Epicuro a lo largo de los años, es evidente que el se veía a sí mismo como habiendo venido a este mundo con la misión de reconciliarnos con la Naturaleza, particularmente después de que caímos en el error del platonismo, el cual Michel Onfray ha llamado “la gran neurosis en el corazón de la civilización occidental”. Nuestra tradición está destinada a suplantar la religión, en parte, dándole a la gente una alternativa científica basada en el estudio de la naturaleza. Y la autoridad del canon (y de nuestras facultades) es realmente la autoridad de la Naturaleza misma, que es lo mismo que la realidad. En muchos aspectos importantes, la Naturaleza ha sustituido a Dios en nuestra tradición: es nuestra fuente de significado, nuestra última realidad, nuestra autoridad final, y debemos buscar alinearnos con ella. Espero que esto ayude a aclarar su duda.

Cassius. Por ejemplo, este es un pensamiento similar de cómo debemos acercarnos a la Naturaleza con tanta admiración como cualquier “Dios”. (Comparte De Rerum Natura, Libro II, Versos 1026-1044)

Hiram. Una forma en que la Naturaleza ha venido a reemplazar a Dios en nuestra tradición puede verse en este fragmento:

Alabada sea la bendecida Naturaleza: pues ella ha hecho lo necesario fácil de obtener, y lo que no es fácil conseguir, lo ha hecho innecesario.

Esta es la idea que merece mayor atención: Epicuro consideraba como su misión el reconciliarnos con la Naturaleza después de que Platón había hecho su daño. Somos llamados a tener una relación con la Naturaleza (la realidad) en lugar de con Dios (a menos que entendamos a Dios como Thomas Jefferson, como una imagen poética de la Naturaleza). ¿Puede esto ser una fuente de asombro reverencial y de significado y espiritualidad? Pienso que sí.

Cassius. Sí, Hiram, creo que es la dirección. DeWitt comenta sobre esto, pero parece restarle importancia por razones que nunca entendí. Creo que DeWitt no profundiza en esta observación y que los epicúreos ven este mismo punto:

Como comentario de partida se puede decir que, una vez la Naturaleza ha sido establecida como la norma, sigue lógicamente que el hombre debe vivir de acuerdo a la Naturaleza, pero los epicúreos parecen nunca haber seguido esta inferencia hacia su fin. Quedó a los estoicos identificar la Naturaleza con la razón y hacer un fetiche de vivir de acuerdo a la Naturaleza. Ellos creían que su enseñanza suprema se encontraba en el orden divino del reino celestial donde la Naturaleza y la Razón eran una. – Norman DeWitt, en “Epicuro y su filosofía”

Stephen. Comprendo los sentimientos del autor. Pero ignoran las opiniones de Epicuro sobre la amistad. El sentido para la mayoría de las personas se encuentra en las relaciones con los demás. No es sólo el placer de comer y beber. Puede ser la conversación, el arte y la filantropía.

Ilkka. Esta es una de las falsas dicotomías que ciertas personas (es decir, yo…) tienden a señalar … y a ser esnob acerca de ellas a su cara. En un concurso de “placer vs. sentido”, el placer gana con una sumisión. Todas las cosas que nos son significativas, son placenteras. ¿Averíguelo! Compruébelo si desea. Tómese su tiempo …

En todas estas absurdas dicotomías, siempre se da el caso de que a la gente le han enseñado que el sufrimiento es bueno, y que tiene que haber algo malo con el placer. Principalmente culpo a la religión por este abuso …

Por ejemplo, hago un montón de cosas para la Cruz Roja (muchas). Es algo que da sentido a mi vida … mucho sentido. Y esto es porque me da mucho placer (aunque también es doloroso y ansioso a veces). Uno no puede simplemente tropezarse con el significado. Es custodiado por más que dioses. Hay un placer ahí que nunca duerme. Es locura argumentar en contra de esto.

Fin del diálogo

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En el diálogo arriba compartido, hemos visto como el proceso “educativo” al que es sometido el occidental promedio, desafortunadamente, ha llegado a convencer a la mayor parte de la gente que el placer es malo y que el sufrimiento es bueno, lo cual es diametralmente opuesto a lo que nuestras facultades naturales de placer y aversión nos comunican. Esta distorsión de valores que prevalence en nuestra cultura–y que ha sido reforzada por la religion durante siglos–es uno de los retos morales y culturales mas grandes que enfrentamos los epicúreos.

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Epílogo: Sobre como los epicúreos creamos sentido

En adición a la ya discutida importancia de legado y misión (en particular la misión de la enseñanza de los jardines de epicúreo), y en adición al concepto de como somos guiados por la naturaleza en nuestra tradición, el tema de la creación o búsqueda de sentido merece ser abordado continuamente por los epicúreos, ya que al parecer el ser humano es, entre otras cosas, lo que Joseph Campbell llamó “un animal que cuenta cuentos”, y las narrativas son importantes para nuestro sentido de identidad y espiritualidad.

A ser justos, el crítico del artículo original que acusó el epicureísmo de no producir sentido no había adoptado una identidad epicúrea completamente y simplemente consagró un mes de su vida al estudio de Epicuro. En el pasado, hemos discutido cómo filosofía epicúrea, al ser una cosmovisión completa y convincente, por lo tanto confiere una identidad sobre el seguidor. Adentrarse en la filosofía solo durante un mes, particularmente sin amigos epicúreos con quien uno pueda combinar la mente, no produce el tipo de beneficio que da esta tradición.

En cierto modo, la filosofía epicúrea es una manera distinta de “consagración” y de dotar la vida de sentido que el monoteísmo puro, porque estamos rompiendo un ídolo más y completamente nos consagramos al estudio de la naturaleza y nos negamos a reemplazarla con fantasías religiosas. Muchas personas tienen dificultad con esto, pero ese es el reto que ha aceptado un epicúreo: estamos tratando de ser a la vez felices y auténticos, ser felices en la realidad y no por medio de tratar de escapar de la realidad.

Quiero discutir maneras en que uno adquiere sentido al participar de la narrativa sagrada de una tradición espiritual o filosófica.

Hay una escena en el Sutra del Loto (una escritura Mahayana budista) que menciona millones de boddhisattvas (seres en proceso de despertar) que estaba presents en ese momento cósmico y fueron testigo de una parte de la narrativa de sutra, conocida como la “escena de la torre del tesoro”. En la tradición de Nichiren, a los devotos se les enseña que esos seres en proceso de despertar son los millones de almas que cantan el mantra Nam Myoho Renge Kyo todos los días. Del mismo modo, la Torá menciona (como si estuvieran presentes) a todos los judíos del futuro que no existían físicamente cuando supuestamente “toda Israel” estaba frente al Monte Sinaí recibiendo las leyes de Dios. Se les dice a los conversos al judaísmo que, según la Torá, “todo el pueblo judío” estaban allí frente al Monte Sinaí, incluyéndolos a ellos. Esta idea de participar en el relato sagrado en la escritura de estas tradiciones da a los adherentes un sentido de trascendencia, de participar en la narración sagrada de una manera muy real por medio de ser mencionados en las escrituras y hasta secuestrados como parte de ella.

Del mismo modo, hablando por mí mismo y sobre como la filosofía epicúrea me da sentido, me enorgullece pararme sobre los hombros de los intelectuales epicúreos que vinieron antes de mí y continuar su legado. Hay una especie de trascendencia histórica que uno gana al comprometerse completamente a la misión de enseñanza epicúrea. Esto no es muy diferente a las clases de trascendencia histórica que experimentan personas en algunas religiones.

En el pasado, he escrito sobre las etapas de desarrollo en espiritualidad hedonista, a partir de las tres clases de alumnos que Epicuro menciona. Los seguidores de Epicuro afirmaron que la vida del Hegémone había tomado la apariencia de una leyenda para ellos, y si tenemos en cuenta las etapas de la biografía del propio Epicuro, podemos entender cómo esto es así y también podemos evaluar nuestra evolución filosófica a la luz de la suya. He aquí otro modo en que podemos derivar sentido inspirándonos del desarrollo intelectual del Hegémone: cinco etapas por medio de las cuales nos volvemos como Epicuro, cada una de las cuales representa ciertas hazañas intelectuales necesarias para un filósofo.

1. Rebeldía. Como niño en su escuela, Epicuro se enfrentó a su maestro platónico exhibiendo rebeldía juvenil, cuando su maestro no podía explicar empíricamente el mito creacionista de los griegos y el “caos” que existió supuestamente al principio de la creación. Él entonces desarrolló una resolución de que iba a contrarrestar los mitos por medio de establecer una cosmología natural.

2. Buscador moralmente responsable. Más tarde, bajo su maestro Nausífanes, Epicuro descubrió que había una escuela que satisfacía su necesidad de una cosmología natural. Pero esta escuela atomista enseñaba una visión mecanicista de la naturaleza, que él rechazó postulando la doctrina del girón–un viraje que dan las partículas al azar–con el fin de justificar la libertad de elección. De esta manera, Epicuro se convirtió en un reformador moral, ya que la cosmovisión mecanicista no permitía la responsabilidad personal.

3. Crítica pública. La independencia de espíritu de Epicuro le creó problemas en la ciudad de Mitiline, donde enfrentó la tiranía de los platónicos con parrhesia (crítica franca), pero esto no fue bien recibido. Fue exiliado y casi pierde la vida. Fue aquí que Epicuro aprendió que lo mejor es permanecer fuera de la política y vivir una vida exenta de polémica, empleando parrhesia solamente con personas cercanas en quien uno confía. Todo buen epicúreo debe saber equilibrar la militancia (nuestro deseo natural de mejorar el mundo) y la ataraxia.

4. Formación y madurez social. Habiendo desarrollado una enseñanza bastante completa, Epicuro después de su exilio volvió a Colofón, donde él y sus amigos crearon una comunidad y juntos elaboran la enseñanza correcta. Esta es la etapa donde se comparten ideas en un contexto de comunidad, círculos de amigos, y nace aquí filos (la sagrada amistad idealizada de esta filosofía).

5. Refugio. La filosofía tenía una clara identidad en el momento en que el jardín se establece en Atenas, una ciudad consagrada a la diosa de la filosofía Atenea. En esta etapa madura, el epicúreo (como Epicuro) ha ganado sabiduría sobre lo que verdaderamente importa: lo que hace que la vida valga la pena vivirla, y aprende a vivir de acuerdo a la enseñanza con celo misionero.

Espero que estas discusiones hayan ayudado a epicúreos y no-epicúreos a considerar cómo el sentido es un medio al placer, y cómo puede ser adquirido dentro de nuestra tradición.

Razonamientos cirenaicos

Cirene: una Atlántida filosófica

Dos grandes corrientes intelectuales convergieron para crear el gran río de la filosofía epicúrea. La primera de ellas fue la escuela del atomismo fundada por Leucipo y Demócrito, el filósofo risueño, que se preocupó con la necesidad de certeza científica y empírica sobre la naturaleza de las cosas. Esto evolucionó en la física epicúrea. La segunda fue la escuela cirenaica del hedonismo, que fue la primera filosofía griega que postuló que el placer era el objetivo de la vida. Esto evolucionó en la ética epicúrea.

El propósito de estos razonamientos es ir explorando los hilos que recorren las escuelas cirenaicas y que influenciaron la nuestra, y están basados en el libro The Birth of Hedonism, de Kurt Lampe.

atlEl hedonista francés Michel Onfray en L’invention du plaisir llama los cirenaicos “una Atlántida filosófica“. Se refería a su gloria antigua y logro intelectual, pero también a cómo fue enterrada–como si por ira de Poseidón–bajo el mar violento, terrible de las ideas platónicas. También Onfray llama el platonismo “una neurosis de la civilización occidental” contra la cual los cirenaicos construyeron “una máquina de guerra anti-Platónica“. El consenso entre los epicúreos es que no podemos comprender a Epicuro adecuadamente y en sus propios términos si no entendemos la naturaleza anti-platónica de su proyecto filosófico. Para eso y para descubrir nuestras propias raíces, tenemos que mirar a Cirene, una polis griega del norte de África en lo que es hoy Libia.

Arístipo de Cirene fundó la primera escuela filosófica que propone el hedonismo. Él decía que era auto-evidente que el placer es el objetivo que busca nuestra propia naturaleza, y que también busca evitar el dolor. El centro de la escuela cirenaica siempre estuvo en Libia, y es por eso que la escuela se identifica con Cirene, aunque muchos de estos pensadores fueron a Atenas y otras ciudades a propagar sus ideas.

Epistemología

A diferencia de los epicúreos, que valoraban y creían en la posibilidad de la certeza científica y empírica, los cirenaicos eran escepticistas. Separaban las experiencias (pathe) de lo que las causaba. Las experiencias son directas y evidentes y podemos saber acerca de ellas con certeza, mientras que podíamos saber menos sobre sus causas.

Este cisma produjo una especie de solipsismo hedónico. Se retiraron a sus propias experiencias como tortugas en su caparazón. Sabían que se cortaban o quemaban, pero se negaban a reconocer como real el cuchillo que cortaba, el hierro o el fuego que quemaba. Eran tan radicales en su lealtad a este escepticismo que, en lugar de reconocer la conexión entre sus experiencias y la realidad externa, prefirieron hablar en términos de “yo soy refrescado, estoy siendo endulzado, etc.”, por lo tanto, haciendo caso omiso del agua, la miel, la sal y las otras causas de sus experiencias.

Esto nos puede parecer inmaduro o poco práctico, y de hecho hedonistas más adelante llevaron el hedonismo al siguiente nivel cuando reconocieron como reales tanto las experiencias como sus fuentes.

Ética

Hay una doctrina clave que comparten epicúreos y cirenaicos. Para los cirenaicos, el placer es satisfactorio y ergo digno de elegir por si mismo y el dolor es repelente y ergo digno de evitar. Estas verdades, argumentan, son directamente experimentadas y evidentes, no requieren argumentos ni lógica. Epicuro también se negaba a discutir sobre el placer y el dolor, diciendo que son facultades dentro de nuestra propia naturaleza que reciben datos de la naturaleza y no están sujetos a fórmulas lógicas o argumentos.

Esto constituye una rebelión ecológica y filosófica del cuerpo contra su subproducto, el alma. La arrogancia de la rebelión y la tiranía del Logos contra la materia termina aquí. La razón fue sustituida por la naturaleza. Las ideas de Platón y la lógica aristotélica habían sido reemplazadas por el tono hedónico de la naturaleza. Afrodita había usurpado la primacía filosófica de Atenea.

El placer, a veces calificado como “placer tranquilo”, es por lo tanto el fin (telos), en el sentido de que es definitivo, completo y suficiente.

Lampe piensa que los cirenaicos son eudaimónicos (creen en la felicidad como el fin, no solo el placer), pero la mayoría de los eruditos no están de acuerdo. Es probable que existía una variedad de opiniones dentro de la escuela con respecto al fin. Uno de los argumentos claves a favor del hedonismo (es decir, el placer como fin) en sus inicios tuvo que ver con cómo el placer no es lo mismo que la felicidad. El placer es una instancia, la felicidad es una colección de placeres y como tal la felicidad, por tanto, es una abstracción, una alternativa platónica a la verdadera experiencia de placer. Este argumento es interesante y todavía hoy genera debate y opiniones diferentes.

Arístipo y el linaje

La escuela cirenaica no es completamente uniforme en su doctrina. En cambio, parece que ha evolucionado y cambiado, y que produjo varias ramas de filosofía cirenaica.

Arístipo tenía auto-confianza. Valoraba la confianza y estar cómodo, en vez de ansioso o temeroso. Los hedonistas más tardíos enseñarán que, con el fin de garantizar una vida de placer, uno debe tener la expectativa de confianza y evitar la incertidumbre, que exacerba el miedo. En la Sentencia Vaticana 34, vemos cómo la amistad es una fuente importante de esta expectativa de confianza.

Arístipo creía que su filosofía daba sociabilidad y adaptabilidad, y que le hizo capaz de asociarse en confianza con los demás. Esta adaptabilidad en el espacio y el tiempo es una importante virtud cirenaica y hedonista. Arístipo disfrutaba de lo que estaba presente y no corría tras lo que no estaba ahí“–una actitud que más tarde Lucrecio parafrasea–y veía el mundo en términos de oportunidades para el disfrute y riesgos de dolor.

Arístipo también instruyó a sus discípulos en una disciplina de tipo zen conocida como “presentismo“, o estar atento en el presente, como ejercicio espiritual y terapéutico. Esta práctica virtuosa estaba relacionada con la adaptabilidad del filósofo: él estaba dispuesto a poner menos fe en su capacidad para controlar lo que sucede en el futuro que en su capacidad para adaptarse a ello. Esto más tarde influiría la desafiante actitud hacia la Fortuna en Doctrina Principal 16 y Sentencia Vaticana 47.

La influencia de esta adaptabilidad virtuosa en el epicureísmo posterior se ve en las dos últimas curas: “el placer es fácil de obtener, el dolor es fácil de soportar“, y en el fragmento que dice: “Agradecemos a la divina Naturaleza porque hizo fáciles de adquirir las cosas necesarias, y las cosas difíciles de adquirir las hizo innecesarias”. Esto suena como la clase de formación ética hedonista que Arístipo habría instituído.

La hija de Arístipo fue Arete, y su alumno fue Antípater. Arete enseñó la filosofía a su hijo, Arístipo el Metrodidacta, quien formalmente establece el placer como fin y lo define como cinético (o en movimiento, dinámico), como un tipo de movimiento suave. También dijo que solamente y en exclusiva tenemos percepción de nuestros propios estados de pathe (es decir, placer y aversion, o el tono hedónico). Muchas personas todavía confunden al primer Arístipo el Mayor con su nieto Arístipo el Joven, cuando en verdad cada uno hace distintas contribuciones a la filosofía.

El único estudiante que se le conoce al Metrodidacta fue Teodoro el Ateo, que escribió una obra titulada Sobre los dioses e idealizó la indiferencia. Vivió en Atenas e influyó gente en lugares altos. Este Teodoro el Ateo me recuerda al comediante-filósofo George Carlin.

Antípater, el discípulo inicial del primer Arístipo, enseñó a Epitimides, quien enseñó a Hegesias, que fue conocido por su pesimismo y egoísmo, y a su opositor Aníceris, que valoraba la amistad y a veces erróneamente es llamado un proto-epicúreo. Él también enseñó a Dionisio de Heraclea, que es conocido por haber dicho que “confiaba en su cuerpo en lugar de en la stoa“.

De estos estudiantes de las enseñanzas de Arístipo, surgieron tres escuelas cirenaicas: los hegesíacos, los aniceranos y los teodoranos.

Hegesias

La gente magnánima parece despectiva. – Hegesias

Hegesias tenía una gran diferencia de opinión con Aníceris en lo que concierne a la vida ideal. Entre sus puntos de vista antisociales, encontramos que él cree que el sabio es como un rey, no tiene pares y no puede tener amigos. Veía todas las relaciones humanas como interacciones sujeto-objeto y consideraba a las personas como meramente instrumentales. También elogiaba la virtud del disfrute individual de cortesanas y el trato de las mujeres como objetos sexuales, entendiendo que la cosificación era mutua.

Lampe afirma que la “ética del héroe” fue domesticada por los filósofos, y Hegesias encarna una especie de “código heroico” donde el filósofo se asemeja a un rey. El código heroico griego tradicional involucraba buena reputación, símbolos de honor, competencia y violencia. Este código heroico no me parece particularmente hedonista y, de hecho, parece que genera gran dolor y lleva los pueblos a la ruina.

Hay otra instancia en la que este antiguo intelectual parece que no encaja en el perfil de un buscador de placer. Hegesias afirmaba que la felicidad (eudaimonia) era imposible, y su pesimismo era conocido por haber influido a algunos de sus oyentes a cometer suicidio, según algunas anécdotas dudosas que han sobrevivido.

Como Arístipo el Joven, Hegesias cree en un “final completo”, que él definió como “sin dolor ni sufrimiento”. Él tampoco distinguió entre las fuentes de placer y, en defensa de su virtud de indiferencia, dijo una vez:

No importa cuánto dinero usted tenga: los ricos no experimentan el placer distinto a los pobres … la fama e ignominia (también) son indiferentes al placer.

Sostuvo que cuando desdeñamos la fama, llegamos a ser autosuficientes en honor, y que puesto que la mayoría de las personas carece de la inteligencia para juzgar si somos o no grandes, por lo tanto, debemos vivir con indiferencia con respecto a la fama.

También argumentó (de manera menos convincente) que la esclavitud y la libertad eran iguales y podían pagar cantidades similares de placer. Esto, por supuesto, es un consuelo cuestionable, tal vez falso.

Aníceris

Aníceris valora los amigos de manera no instrumental, el respeto a los padres, la acción por la patria y la gratitud. Aníceris estaba reaccionando contra Hegesias en estos aspectos, que se refieren a los mejores medios que conducen a una vida de placer.

Su principal desacuerdo con Hegesias tuvo que ver con el papel de los amigos y la buena voluntad de los demás: argumentó que, aunque inicialmente adquirimos amigos por razones utilitarias, de ventaja o beneficio, en última instancia estas relaciones evolucionan hacia una fuente de placer derivada de la felicidad y el bienestar del otro. Las doctrinas de Epicuro, cuando se ve en el contexto de estas controversias, son claramente una continuación y defensa del hedonismo particular de Aníceris. Sobre el valor de los amigos por su propia cuenta y no como instrumentos, Lampe dice:

La doctrina de Aníceris no sólo es coherente: es una gran mejora sobre la doctrina de sus predecesores convencionales. Conserva el papel fundamental de las experiencias de placer y dolor de cada individuo, pero al mismo tiempo reconoce la fuerza real psicológica y la importancia de las relaciones humanas normales.

Entre sus principales aportaciones a la tradición cirenaica, Aníceris parece haber tomado un interés en la elaboración de una “economía de placer” que define el valor en términos de una moneda de hedons y dolors (que representan unidades de placer y dolor). Esto indica que–como más adelante hacen otros pensadores–propuso una ética donde las opciones y los evitares se basan en el cálculo hedónico, y de hecho Aníceris parece ser un eslabón importante en la procesión de los argumentos cirenaicos hacia la escuela de los epicúreos.

Teodoro el Ateo

El ateísmo, como se entiende hoy-especialmente en sus filamentos militantes–es un fenómeno bastante moderno, pero no es de ninguna manera nuevo. Muchos siglos antes de nuestra era, este filósofo militante usó el epíteto “el ateo” y dejó un legado perdurable: el biógrafo Diógenes Laercio dice que Epicuro tomó la mayor parte de lo que dijo acerca de los dioses de Teodoro el Ateo, que al parecer escribió un libro (hoy perdido) titulado Sobre los dioses. Sus seguidores más adelante, los teodoranos, fueron conocidos por sus polémicas y ataques contra otros filósofos.

Las virtudes de Teodoro eran la prudencia y la justicia, y estableció la alegría (y la dificultad) como los extremos en su doctrina, suponemos que la anterior para buscarla y la ultima para ser evitada. Repudió la amistad y la política. Era magnánimo, orgulloso y continuó enseñando las virtudes de Hegesias de indiferencia y autarquía.

En su defensa de las virtudes como medios para alcanzar el placer, él utilizó el ejemplo del orden de las letras dentro de las palabras y frases. Las letras por sí mismas son inútiles y no aportan ninguna ventaja, pero cuando se organizan de ciertos modos, transmiten sentido: del mismo modo con la virtud utilitaria. Es evidente la utilidad de las virtudes en la búsqueda de placer.

Sólo los sabios son verdaderos reyes. – Teodoro el Ateo

Teodoro, como su predecesor Hegesias, vio una clara distinción entre sabios y necios. Dijo que las leyes, normas y sanciones existen solo para los tontos y que los sabios no las necesitan porque son naturalmente buenos. Por lo tanto, rechazaba las leyes de la polis y buscaba lo que es natural y lícito para sí mismo. Confiaba plenamente en su propia naturaleza.

Nos encontramos con una paráfrasis de uno de sus dichos en el primeros y segundo versículos de la escritura budista conocida como el Dhammapada, conocido a veces como el Evangelio de Sidhartha Buddha. Es decir de Teodoro es:

La necedad genera angustia y la alegría sigue la prudencia.

… mientras que los versículos 1-2 del primer capítulo del Dhamapada leen:

La mente precede a todos los conocibles,
la mente es su jefe, hechos por la mente son.
Si con una mente corrupta
uno habla o actúa
el dukkha (sufrimiento) le sigue,
al igual que la rueda sigue la pezuña del buey.

La mente precede a todos los conocibles,
la mente es su jefe, hechos por la mente son.
Si con una mente clara y segura
uno habla y actúa
le sigue de felicidad
como una sombra.

Además se aprecia la influencia de Teodoro tan tarde como en Filodemo de Gadara, que enseñó filosofía a los romanos ricos en el primer siglo. Teodoro enseñó que “no importa si el cuerpo se pudre bajo tierra o sobre ella o en el mar”, por que la muerte es nada, realmente nadie la experimenta. Fue más adelante parafraseado por Filodemo en su pergamino De la muerte.

La filosofía del neo-cirenaico Walter Pater

En su libro, Kurt Lampe aborda la literatura de Walter Pater. Walter es el autor de Mario el epicúreo y también partidario de una filosofía naturalista y hedonista que se centra en la estética como una forma de captar y vivir la vida en el momento. Él hizo un llamado a una revolución contra el hábito y a favor de un crudo y auténtico vivir en el momento. La siguiente cita sintetiza específicamente las reflexiones filosóficas de Pater.

El servicio de la filosofía… es despertarnos, para incitarnos a una vida de observación constante y ávida … No el fruto de la experiencia, sino experiencia en sí misma, es el final. Sólo un contado número de pulsos nos es dado de una vida variada y espectacular… ¿Cómo pasar rápidamente de punto a punto y estar presentes siempre en el foco donde se une el mayor número de fuerzas vitales en su energía más pura?

Brillar siempre con esta llama dura, destellante, mantener este éxtasis, es éxito en la vida.

La teoría o idea o sistema que requiere de nosotros el sacrificio de cualquier parte de esta experiencia, en la consideración de algún interés inalcanzable, o de alguna teoría abstracta que no hemos identificado con nosotros mismos, o de lo que es sólo convencional: eso no tiene ningún derecho real sobre nosotros.

Observe la reivindicación aquí de esa práctica cirenaica por excelencia: el presentismo. Se requiere estar aquí ahora para tener una experiencia directa y atenta de la vida. Tal vez fue gracias a Pater que Michel Onfray llegó a hablar en cuanto a pulsaciones en su literatura en francés–en particular, en su Sculpture de soi.

Este presentismo originalmente propuesto por los cirenaicos es discutido como monokhronos hedoné (placer de una sola vez) en el libro de Lampe y tiene sus méritos, aunque más adelante los epicúreos refutan este presentismo no porque sea una mala práctica, sino porque excluye innecesariamente el recuerdo de los placeres pasados y la expectativa de los futuros como otra práctica legítima de residir en el placer. En otras palabras, es una cosa anclar nuestro placer en el momento, es otra limitar nuestro placer solo al momento. Yo opino que, para vivir placenteramente, todas estas prácticas deben caber en nuestro régimen hedónico.

Una educación estética

Al hablar de la literatura de Walter Pater, Kurt Lampe sostiene que la función de la filosofía de placer racional es “eliminar obstáculos para la recepción más pura y más inmediata de … las experiencias“.

Aquí, como ya comenté en Cultivando el jardín epicúreo, la filosofía (literalmente, “amor a la sabiduría“) no es sólo un amor a las actividades racionales, de aprendizaje y de adquirir conocimiento, sino que se expandirá para incluir un amor a las experiencias, a las vivencias, a saber como se sienten ciertas cosas y de conocer directamente las matices de la vida en este mundo. En mi libro, cito el modo en que en la Biblia conocer a alguien tiene un concreto significado sexual y connota como los amantes gustan y se sienten de una cierta manera, y esto va claramente más allá de la fusión de mentes, y también cito cómo podemos conocer (saborear) una manzana solo probándola y comiéndola. Esto no es lo mismo que identificar que una fruta redonda y roja se llama manzana. ESTA otra forma de saber es hedonista, directa, real, y es un tipo de conocimiento, el disfrute de los cuales podemos educarnos para maximizar.

Dos observaciones pueden hacerse aquí. La primera nos lleva al Canon epicúreo, y como se excluye la razón. En las escrituras antiguas se dan muchas explicaciones para esto, pero aquí podemos discernir otra: la razón puede considerarse como una obstrucción de la inmediatez de la experiencia que crea distancia entre nosotros y la experiencia directa, ya sea sensual o relacional. Si la razón nos aleja de una experiencia, entonces cualquier placer que está disponible para nosotros en esa experiencia corre el riesgo de ser platonizado en lugar de ser disfrutado directamente.

Por lo tanto, la razón es una herramienta que conduce a ciertos placeres intelectuales y que nos puede ayudar en la economía de placer: la administración del placer y del dolor en nuestras decisiones y evitares, cuya medida iniciaron los cirenaicos. Pero la razón por otra parte puede impedir una vida de placer. Su lugar en nuestro régimen hedónico es limitado y muy específico.

Otra observación, que es hecha por Lampe, concierne la posibilidad del connoisseurship (el hacerse experto en el disfrute de algún arte o placer) y cómo a veces puede tener el poder para hacer las cosas más agradables. Ergo, la formación o educación en determinadas artes de placer puede servir para amplificar nuestro placer. Un plan de estudios en la educación hedonista entonces llega a ser posible, que nos permita adquirir una mayor adaptabilidad y versatilidad para disfrutar de los placeres que la naturaleza tiene para ofrecer.

El autor habla de esto en términos de “la música más amplia“, lo que incluye rituales y otras formas de arte que, como la música, tienen el poder de inspirar y producen éxtasis. Sus ejemplos incluyen el catar vinos o quesos, el aprender música o apreciación del arte y otras formas de disfrute de las cosas disponibles para el consumo.

Arístipo incluyó el “hablar bien” como parte de la educación de un filósofo, ya que nos asegura mayor respeto público y nos crea mayor auto-confianza, y todo esto mejora una vida agradable. Consistente con la ética hedonista, el valor de la educación aquí es exactamente medido en hedons y dolons (unidades de placer añadido, o de dolor eliminado).

Observe el bellamente pragmático arte de vivir (techne biou, en griego) que se describe aquí. Hemos completado el círculo y vuelto al comienzo de nuestros razonamientos cirenaicos, donde observamos que el fundador de esta tradición argumentó que una de las cosas que para él la filosofía otorgaba, era hacerlo más adaptable. Nos dijo que él “ponía menos fe en su capacidad para controlar lo que sucede en el futuro que en su capacidad para adaptarse a ello“.

Algunas notas de cierre sobre Michel Onfray

Antes de finalizar nuestros razonamientos cirenaicos, hay un intelectual moderno que Lampe discute que merece nuestra atención. No se le conoce por haber hecho contribuciones originales a la filosofía, pero merece un reconocimiento por haber sintetizado de manera bella e inteligente las ideas de muchos que vinieron antes que él.

Michel Onfray comprendió el valor de lo que se dice aquí cuando fundó la Université Populaire de Caen para enseñar una contra-historia de la filosofía. En este contexto es que hizo eco a la declaración de Nietzsche, de que «el arte tiene más valor que la verdad». Tal vez lo que quiso decir con esto era que, aunque la verdad es irresistible, el arte es heroico, creativo, baila, nos mueve y nos libera. También se aprecia la influencia de Nietzsche en la concepción artística que tiene Onfray de la auto-creación y el ejercicio de la voluntad: él habla de la escultura de sí mismo.

Los ríos de pensamiento de los abuelos Nietzsche y Freud también se conocerán y convertirán en una sola corriente en la insistencia de Onfray de que “el cuerpo reprimido produce civilización“. Esto es de hecho una de las consecuencias implícitas de la doctrina de Epicuro del alma material, “atómica”: el alma como la psique, como el sistema neural completamente integrado dentro del cuerpo e inseparable de él. La naturaleza de la psique (palabra griega para alma) sólo se puede discernir y estudiar como una propiedad emergente, física, del cuerpo. Las siguientes dos citas de Onfray concluyen nuestros razonamientos:

¿El océano que hay que cruzar? La filosofía idealista en su triple forma: platónica, cristiana y alemana.

… La tensión ocupa la carne por mucho tiempo. El cuerpo es un lugar extraño donde circulan flujos, intuiciones, energías y fuerzas. A veces la resolución de conflictos y misterios, las soluciones para desviar las sombras y confusions, aparecen en un momento de excepcional densidad, lo que abre una brecha en la existencia e inaugura una perspectiva rica en posibilidades. Así el cuerpo de un filósofo se presenta como un crisol donde se desarrollan experiencias existenciales, y estas son llamadas más adelante para tomar forma en las estructuras lógicas y rigurosas.

Es decir, la filosofía natural nace del cuerpo. Por último, una frase de Nietzsche, de su Zaratustra:

Érase una vez el alma miraba despectivamente al cuerpo y luego ese desprecio era lo supremo: el alma quería ver el cuerpo debilitado, enfermizo y muerto de hambre. Así pensó escapar del cuerpo y la tierra.

¡Oh, pero era el alma la que estaba debilitada, enfermiza y hambrienta; y la crueldad fue el deleite del alma!

Pero vosotros también, hermanos míos, díganme: ¿Que dicen sus cuerpos sobre sus almas? ¿No es su alma pobreza y contaminación y autocomplacencia miserable?

Esta es la conclusión de los razonamientos cirenaicos. Onfray afirma que Cirene–la cuna del hedonismo-es una “Atlántida filosófica“, y después de estudiar y escribir estos razonamientos, me veo obligado a estar de acuerdo. Invito a todos mis lectores a añadir a la vitalidad de esta tradición intelectual por medio de compartir, comentar y abundar sobre estos razonamientos para el beneficio de las futuras generaciones.

*

Los razonamientos cirenaicos son basados en el altamente recomendado libro de Kurt Lampe titulado El nacimiento de hedonismo.