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Razonamientos sobre el pergamino “De la crítica franca” de Filodemo

El siguiente comentario concierne el pergamino de Herculano titulado “De la crítica franca” de Filodemo, que es parte de Epítome: Escrituras Epicúreas.

  1. Razonamientos basados en la obra del maestro Filodemo[1] relacionada a la crítica franca entre los verdaderos amigos y los sanos maestros, y criticando a los charlatanes carismáticos y halagadores que se aprovechan de las vulnerabilidades humanas.
  2. La verdad puede ser amarga medicina, pero según el maestro, la crítica franca[2] siempre es medicina para nosotros. 3. La crítica franca es un síntoma de que somos hombres y mujeres libres que vivimos en un mundo democrático y que podemos expresar nuestras opiniones sin miedo a tiranos o a los poderosos. 4. Sólo el libre puede ser franco.
  3. También es un síntoma de verdadera y auténtica amistad: los amigos saben y pueden decir la verdad con las buenas intenciones de corregirnos, pero quienes nos mienten o nos halagan para poder seducirnos o manipularnos no son verdaderos amigos; ni tampoco quienes nos dicen la verdad de manera envidiosa o por rencor.
  4. Por un lado, debemos reconocer la necesidad de tener sanos amigos, y por el otro, la distinción entre amigos verdaderos y falsos es crucial para ser feliz, porque el no ser capaz de distinguir claramente entre amigos verdaderos y falsos siempre ha sido una de las fuentes más frecuentes de disilusión y sufrimiento entre los mortales. 7. Los maestros enseñan que solo los lobos y leones comen solos, y que es tan importante saber elegir con quien comemos como lo es elegir que comemos. 8. Los mortales necesitan tener con quien compartir sus mentes y sus preocupaciones.
  5. Los verdaderos amigos hacen una inversión en nuestro carácter y estimulan lo mejor en nosotros, y nosotros en ellos. 10. Estos amigos nos ayudan a vivir una vida placentera y feliz, y las personas felices, se sabe que son más productivas y saludables. 11. Al emplear la crítica franca, ellos escogen sus palabras con cuidado para que sean provechosas. 12. Esto no significa que halagar descualifica un amigo, sino que un verdadero amigo se sentirá en libertad de elogiar y criticar siempre que sea prudente.
  6. Otra cualidad de los verdaderos amigos es que siempre podemos mezclar completamente nuestras mentes, por causa del espíritu de confianza que existe entre nosotros. 14. Todo amigo que nos quiera bien se verá afectado y nos va a querer dar una mano si ve que estamos cayendo en la adicción a las drogas o al juego, en una relación abusiva, o que estamos en peligro de terminar en la cárcel o en algún otro peligro de autodestrucción. 15. Si no hace ningún intento de ayudar, entonces se podría argumentar que no merece nuestra confianza y lealtad.
  7. En cuanto a la lealtad, es imposible saber con certeza las verdaderas intenciones de una persona que es amigo de nuestro oponente. 17. Hay que tener en cuenta las alianzas. 18. Es mas fácil entablar una amistad con un amigo de nuestros amigos, y es poco prudente entablar amistad con un enemigo de nuestros amigos, porque esto desmerece la confianza que podría existir entre nosotros.
  8. Algunos amigos no querrán escuchar nuestros sanos consejos ni aprovecharlos. 20. El maestro los cataloga como el imprudente y el incurable. 21. Hay personas que por orgullo, o porque les incomoda ser expuestos, o porque ya son de avanzada edad y tienen hábitos demasiado arraigados, o por otras razones, no se prestan para el criticismo franco y exigen que vivamos con sus imperfecciones, no importa cuanto amor exista entre los amigos.
  9. En este caso, debemos estimular al amigo que tenga más prudencia a ofrecer de vez en cuando consejos al que tiene menos prudencia, teniendo siempre presente que algunos no toman bien el discurso franco y mostrarán animosidad o ira, o sospecharán malas intenciones. 23. Estos son los llamados incurables por Filodemo, y siempre y cuando no tengan un efecto demasiado nocivo en nuestro carácter, nos podemos seguir asociando con ellos[3].
  10. El maestro debe ser un mentor, un modelo moral que influencia el sano carácter en sus pupilos. 25. Su gran virtud produce en ellos deseos de vivir de acuerdo a estándares sanos y vergüenza cuando no se alcanzan esos estándares.
  11. De los primeros maestros de nuestra tradición, sabemos que se ha dicho de Epicuro que en términos de su gentileza y auto-suficiencia, la vida del maestro era comparable a una leyenda. 27. De Metrodoro, sabemos que era casi otro Epicuro y de Polieno, que era muy alegre y sentencioso, es decir, de expresión vigorosa y contundente[4].
  12. Los hombres que son charlatanes desvian a muchos, apoderándose de ellos después de un poco de estrés y encantándolos con su amabilidad sutil[5]. 29. Podemos citar montañas de ejemplos de cómo todos los días charlatanes se aprovechan de los vulnerables: desde los ministerios de prisión hasta las promesas infundadas de una vida inmortal luego de la muerte. 30. Sabemos que la organización terrorista Hamas es la mayor organización de caridad en la Franja de Gaza y que con frecuencia organizaciones que enseñan ideologías ignobles e inhumanas utilizan la filantropía para el reclutamiento: toda la sociedad paga un alto precio por este tipo de filantropía manchada. 31. Por eso es importante reiterar que la virtud y la filantropía deben ir mano a mano con el estudio de la naturaleza de las cosas, para que la virtud no se desmerezca y no caigamos en las supersticiones ni creencias dañinas. 32. Epicuro nos convoca a placeres continuos y no a virtudes vanas y vacías que lo que tienen es una esperanza desesperada de recompensas.
  13. Es innegable que la enorme epidemia de falta de amor en el mundo es otra de las vulnerabilidades que aprovechan los charlatanes. 34. Por esto, decimos que la filosofía epicúrea se ejecuta por medio de la amistad, del amor filantrópico[6]. 35. Todo ser humano necesita círculos de amigos y seres queridos, una comunidad natural e íntima donde pueda ser el mismo y experimentar la seguridad, para vivir una vida placentera.
  14. Pero de todas las vulnerabilidades que explotan los charlatanes, ninguna es tan universal como la muerte. 35. Es posible proporcionar seguridad contra otros males, pero en lo que se refiere a la muerte, los hombres viven en una ciudad sin muros. 36. Millones de personas usan las fábulas y supersticiones como sedantes para calmar su ansiedad ante la muerte. 37. Este problema nos hace a todos verdaderamente dignos de compasión. 38. Pero el estudio de la naturaleza nos demuestra que la muerte es tan natural como el nacimiento, que todo lo que nace tiene que morir y que no hay nada extraordinario en ella, sino que es un fenómeno completamente natural. 39. Entonces, por todas estas razones, cuidemos de nuestra salud existencial por medio de la filosofía y el estudio de la naturaleza.
  15. El maestro menciona que el rol del filósofo es conferir dos formas de crítica franca: uno es privado, para el individuo y otro es público, para la sociedad en general. 41. Hemos visto ya las razones por las cuales es necesaria la crítica franca privada. 42. El filósofo debe hablar con franqueza y abiertamente a la sociedad amplia con el fin de ayudar a emancipar a los demás de la ignorancia y de la tradición, y de las formas de sufrimiento que la ignorancia y la tradición generan[7].
  16. Los atomistas antiguos enfrentaron a los falsos curanderos con la teoría de que los gérmenes producen las enfermedades, y enfrentaron los miedos a dioses, profecías, cuerpos celestes, y terremotos por medio de enseñar que todo es gobernado por leyes naturales. 44. La confrontación de los charlatanes, tal y como la vemos en Epicuro, Luciano, Filodemo y otros, sigue siendo moralmente urgente. 45. Esta forma de expresión pública franca incita el progreso y la evolución de la sociedad humana.
  17. A través del amor de la verdadera filosofía, cada deseo molesto y perturbador es terminado.

Notas:

[1]          Basado en Philodemus: On Frank Criticism, traducción del pergamino al inglés de David Konstan, Diskin Clay y Clarence Glad.

[2]          La palabra griega parrhesia se traduce como franqueza, o crítica franca. Es uno de los valores epicúreos mas importantes y útiles en el proceso terapéutico, para la constante mejora del carácter.

[3]          La premisa detrás de estos consejos es que el sano carácter es afectado por la sana asociación, y que los amigos contagian sus hábitos, sus virtudes (o vicios) y su felicidad (o infelicidad) unos a otros.

[4]          Estos comentarios se hallan en el papiro de Filodemo y parecen haber sido parte de una tradición de preservar la memoria del carácter de los maestros por medio de narrativas orales que persistieron por muchas generaciones. Filodemo vivió dos siglos mas tarde que los fundadores.

Esta descripción de Polieno pinta el cuadro de un maestro que reparte proverbios y consejos claros y de mucha fuerza moral, carga en su alma una enciclopedia de sabiduría y constantemente la dispensa de una manera que es a la vez potente y fácil de memorizar y aprender. La tradición de recopilar proverbios cortos y fáciles de memorizar, como las Doctrinas Principales y Sentencias Vaticanas, parece haberse originado en este estilo de enseñar.

[5]          Traducción directa del Fragmento 60 del papiro, en el cual se basa la sección siguiente. La intención de hablar sobre los charlatanes que se aprovechan de las vulnerabilidades y halagan los egos de sus seguidores, es para contrastarlos con los maestros virtuosos que emplean la crítica franca.

[6]          Esta es una cita del epicúreo del siglo XX llamado Norman DeWitt. Se traduce como amistad, y luego amor filantrópico, un concepto central de nuestra tradición que en lengua griega es philos. La amistad sana es una cura para el aislamiento y todos los demás males que conlleva.

[7]          Vemos ejemplos de esto en muchos casos de la historia. Confucio confrontó a la antigua costumbre china de entierro de los esclavos vivos con sus amos. Lo hizo con gran fuerza moral ante un gobernante local, y con su elocuencia e inteligencia terminó haciendo abolir la práctica. Siddhartha Buda enfrentó el sistema de castas y las prácticas védicas de sacrificios de animales.

Lea el Epítome: Escrituras Epicúreas (Spanish Edition)

Feliz Vigésimo: Sobre las moralidad laica: elecciones y omisiones

Image result for many pathsHay distintas clases de ateos: los militantes, los intelectuales o filosóficos, los anti-autoritarios, los sobrevivientes de peligrosos cultos, y los casuales que carecen de posturas políticas. Pero aquellos que estamos comprometidos con la creación de una sociedad menos religiosa y menos supersticiosa, enfrentamos unos retos peculiares (incluso a veces el discrimen) y una sociedad de individuos que viven convencidos de que sin Dios no puede existir moralidad, que sin Dios todo está permitido. Tan convencidos están de esto que ignoran las atrocidades que se han cometido y aún hoy se cometen en nombre de la religión, aún cuando llenan las primeras páginas de los periódicos. Se ciegan a toda evidencia y repiten el mantra: “sin Dios no hay moralidad” hasta que se convencen a sí mismos.

Muchos de los que estamos en el campo intelectual-filosófico de la lucha por el laicismo sabemos muy bien que, hasta que no logremos atacar esta tendencia degradante, no podremos crear una sociedad laica. Aunque no nos guste, si queremos vivir en una sociedad laica, nos corresponde convencer a la gente de que la moralidad y la ética no derivan de lo sobrenatural, y que es posible y necesario demistificarlas.

Es por eso que es tan importante aprender a discutir y defender estos argumentos relacionados a la ética laica. Primero, arreglemos nuestros conceptos y lo que significan para purgarlos de la corrupción cultural que heredamos. La ética, en labios cristianos, a veces se reduce a culpabilidad y como evitarla (o peor, como evitar “el infierno”). En el humanismo, la ética es algo mas amplio: es nuestro arte de vivir. Y la moralidad se concierne con conformar nuestras acciones con nuestros estándares de conducta.

Mi intención específica al escribir este ensayo es contribuir a la formación de intelectuales laicos capaces de argumentar y explicar específicamente lo que es el cálculo hedónico: la evaluación comparativa de las ventajas y desventajas de nuestras elecciones y omisiones, con la intención de producir el máximo placer y el mínimo dolor a largo plazo.

Esta enseñanza proviene de los epicúreos y cirenaicos, y se basa en sus escritos y en la premisa de que nuestras propias naturalezas e instintos buscan el placer y evitan el dolor. Una vez aprendemos estos conceptos a fondo, es fácil poder argumentar convincentemente a favor de una ética no-religiosa ante cualquier persona de convicciones religiosas. Aquí la porción relevante de la Epístola a Meneceo, la parte central del documento:

27. Consideremos que, de los deseos, unos son naturales y otros vanos y vacíos. 28. De los deseos naturales, unos son necesarios y otros no. 29. Y de los deseos necesarios, unos son necesarios para la felicidad, otros para el bienestar del cuerpo, otros para la vida misma.

30. Quien tiene un entendimiento correcto de esto sabe como llevar a cabo elecciones y omisiones referiéndose a la salud del cuerpo y a la imperturbabilidad del alma, ya que ésta es la meta de una vida feliz. 31. Es para vivir felices que lo hacemos todo; para no sufrir ni sentir temor. 32. Apenas lo hemos conseguido, toda tempestad del alma desvanece porque no necesitamos ir en busca de algo que nos falta, ni buscar otra cosa con la que completar el bien del alma y del cuerpo.

33. Verás, cuando nos falta placer y sufrimos, necesitamos el placer, pero cuando no sufrimos la vida nos regala placer en suficiencia. 34. Y por esto decimos que el placer es el alfa y omega de la vida feliz, porque lo hemos reconocido como el primer bien congénito. 35. Es el punto de partida del cual comenzamos toda elección y rechazo. 36. Hacia esta meta de vivir felices retornamos una y otra vez porque juzgamos todo bien en base a la felicidad como regla.

37. Pero ya que la felicidad es el bien primero e innato, por eso mismo no escogemos todos los placeres sino que a veces renunciamos a ciertos placeres, cuando de ellos surgen dificultades mayores. 38. Del mismo modo, creemos que ciertos dolores son preferibles a ciertos placeres si, tras soportar tales dolores conseguimos un placer mayor. 39. Todo placer es por naturaleza innata un bien, pero no todos los placeres son dignos de ser escogidos. 40. De la misma forma, todo dolor es un mal, pero no todos deben evitarse. 41. Conviene medir y razonar si los resultados finales son útiles o inútiles para producir una vida placentera. 42. Pues determinamos algunas veces que lo que parece ser un bien resulta ser un mal y que lo que parece ser un mal resulta ser un bien.

Algunos comentarios:

29. Los deseos naturales y necesarios incluyen todo lo que lleve a la salud y a mantener el cuerpo (comida, bebida), a la felicidad (la asociación de nuestros amigos) y a la vida (protección, hogar, seguridad). Estos eran conocidos como los kyriotatai en griego, o “los bienes principales” que hacen que valga la pena vivir. Merecen lugar de prioridad en nuestras elecciones y omisiones.

33-36. Al igual que los budistas, los epicúreos comienzan a estudiar la ciencia de la felicidad mirando los deseos y evaluándolos. Pero noten que a diferencia de los budistas, los epicúreos no tratan de vivir una vida de ascetismo ni de negar los deseos, sino que tratan de alinear sus valores con la naturaleza y de vivir una vida repleta de los placeres que la naturaleza hace disponible.

37-42. Los cristianos y otros grupos han históricamente intentado desmoralizar al hedonismo, categorizándolo como gratificación instantánea sin cualificar lo que los hedonistas en realidad han enseñado. Es aquí donde se explica que el hedonismo busca crear una vida placentera a largo plazo y que para eso es necesario rechazar ciertos placeres, o elegir ciertas penas que a la larga van a producir un placer mayor. Es este “hedonismo” racional y calculado el que llevan los epicúreos, y que produce un arte de vivir gratificante y digno.

Ejemplos de placeres que se rechazan para evitar dolores futuros son: todo aquello que pudiera ser ilegal (porque ir a la cárcel no es placentero) y todos los vicios (porque si bebemos una cerveza nada sucede, pero si bebemos cinco podríamos estar deshidratados el día siguiente y no poder funcionar, y a largo plazo esto tiene efectos en la salud).

Entre los dolores que se eligen para buscar placeres futuros, los estudios universitarios a veces son un enorme sacrificio, pero pueden resultar en un ingreso mayor mas tarde en la vida. También, muchos de los sacrificios que hacemos por nuestros seres amados caben en esta categoría porque, si esos seres nos faltan o si enferman o sufren, sufriríamos también nosotros.

Todas estas consideraciones deben ser parte del cálculo hedónico.

*

Las Doctrinas Principales epicúreas elaboran un poco la distinción entre los deseos naturales y necesarios, los naturales innecesarios, y los que no son ni naturales ni necesarios. Esto ayuda a que nuestros valores y opiniones (y por lo tanto nuestras decisiones y omisiones) estén mejor alineados con la naturaleza de las cosas.

26. Todos los deseos que no llevan al dolor cuando permanecen sin satisfacer son innecesarios, pero el deseo es fácil de descartar cuando la cosa deseada es difícil de obtener o cuando los deseos parecen acarrear la posibilidad de producir daño.

30. Aquellos deseos naturales que no traen dolor al no ser saciados, a pesar de ser buscados con un intenso esfuerzo, también se deben a las opiniones sin base; y la gente falla en deshacerse de ellos, no por su propia naturaleza, sino por las opiniones sin base de la gente.

Cuando se nos pregunte: ¿que es lo que va a remplazar la religión?, es probable que tengamos ninguna o muchas respuestas. Opino que una de las respuestas debe ser la filosofía, que existe para ennoblecer al ser humano y ayudarle a vivir una vida feliz. Los antiguos decían que “filosofía que no sana el alma no es mejor que medicina que no sana el cuerpo“.

Si se familiarizan a fondo con estos argumentos, no solo van a poder defender un concepto de moralidad libre de supersticiones y misticismo, sino que también van a poder vivir vidas mas placenteras en medida que usen estos lineamientos.

Feliz día veinte: Sobre la gratitud

Durante las vacaciones de Acción de Gracias, el grupo de facebook de filosofía epicúrea tuvo una interesante conversación sobre la gratitud, y sería útil para los estudiantes de Epicuro que compartamos algunas de las citas y comentarios de ella.

Creo que es bastante claro que la gratitud encaja fácilmente en el esquema general de hacer lo necesario para vivir felizmente. Las personas normales no hacen cosas por los demás, a menos que las personas por que las hacemos muestren algún grado de gratitud por lo que hacemos. Así que la gratitud es un comportamiento de refuerzo que es necesario si vamos a ser tan exitosos como es posible en nuestro trato con otras personas. Al igual que cualquier otra “virtud”, el objetivo de la gratitud y cualquier otra actividad es vivir felizmente. Y además de los ejemplos mencionados, hay otros ejemplos–especialmente la devoción (gratitud) que Epicuro mostró hacia su madre. – Cassius, de New Epicurean

Él sentirá gratitud hacia los amigos, presentes y ausentes por igual, y lo mostrará con palabras y hechos. – Epicuro, hablando de los atributos de un sabio, en Laercio 117

Alabada sea la bendita naturaleza: pues ha hecho lo necesario fácil de conseguir, y lo que no es fácil lo ha hecho innecesario. – Fragmento epicúreo 469

La naturaleza ingrata del alma hace a la criatura infinitamente codiciosa por variaciones en su estilo de vida. – Sentencia Vaticana 69

La gratitud es necesaria para interiorizar la doctrina epicúrea, y de hecho una persona que es ingrata *** no se puede beneficiar *** de esta enseñanza. La gratitud es un valor humano básico que nos ayuda a aceptar plenamente los límites naturales de nuestros deseos y placeres, lo cual es esencial para la ética epicúrea y para nuestra capacidad de vivir una vida de placer.

Diálogo sobre la búsqueda de sentido

Los filósofos siempre han discrepado sobre el telos, el fin último o el objetivo que deberíamos perseguir. Los amigos epicúreos antiguos creyeron que el placer es una categoría de telos lo suficiente amplia y variada como para ser flexible, que el placer-aversión es el único criterio que nos dio la naturaleza y que no es arbitrario e inventado por el ser humano, y también que tenemos una facultad de aversión y de placer que nos ayuda en nuestras opciones y evitaciones, en formar nuestro compás moral. El siguiente diálogo ocurrió en el grupo de filosofía epicúrea de facebook, y es truducido del original en inglés.

Hiram. Un estudiante de Epicuro llamó mi atención a la página del Proyecto Sabiduría Antigua (Ancient Wisdom Project). Allí, encontré esta evaluación de la vida de placer donde se argumenta que una vida de placer no produce SENTIDO, y que el sentido es un componente de la felicidad humana separado de placer y la felicidad (y presumiblemente esencial). Aquí está otro artículo de AWP sobre el problema. Dice:

encuentro que una de las cosas más difícildes del epicureísmo es que no parece ofrecer solución a lo que creo es mi problema fundamental: una falta de sentido en mi vida cotidiana.

¿Que opinan?

Cassius. Me parece que esto es en gran medida un subconjunto del argumento “virtud vs placer”, aquí en términos de una vida “significativa”, en lugar de buena o virtuosa. Es un gran punto de nuestra tradición que encontramos sólo el placer como deseable en sí y de por sí, pero la gente simplemente no quiere dejar ir la idea de que pueden racionalizar un objetivo superior.

El desafío para la filosofía epicúrea no tiene que ser declarado puramente en términos de religión (por ejemplo, el establecer como fín el agradar a Dios para los cristianos, judíos y musulmanes) o en términos de “ayudar a los demás” como a la multitud más secular le gusta decir(aparentemente esta página está en esa categoría). En cualquier momento que vemos el argumento de que hay un llamado “superior” por encima del “placer” (en la amplia definición que Epicuro le dio, que incluye mental y no sólo carnal), entonces estamos enfrentando el mismo problema obstinado. Si es cierto que están adoctrinados así casi todos los seres humans en este momento, eso no la hace más correcta. Es a la vez triste y lamentable y repugnante (porque es una rebellion intencional contra la naturaleza).

Y aquí está el punto que hace que esta explicación sea tan difícil de aceptar para aquellos acogidos por la corriente evaluación de Epicuro: “Esas cosas son buenas, y mi experiencia hasta la fecha ha demostrado que asumir elementos de un estilo de vida epicúreo puede aumentar la felicidad (o más bien, disminuir la infelicidad). Pero cuando pienso en el resultado final natural de este estilo minimalista (una especie de jubilación), no puedo evitar creer que realmente no hay ningún punto. Vivir una vida placentera, lograr ataraxia, parece atractivo en la superficie, pero insostenible como una búsqueda de por vida.”

Mientras sigan viendo “una especie de jubilación minimalista” como un resumen exacto de la filosofía epicúrea, este problema nunca va a ser superado. Dejen la “jubilación minimalista” a los estoicos, que es a quién pertenece realmente.

Y no, este no es el pensamiento occidental – “El pensamiento occidental parece decir que el mundo puede ser un lugar cruel y deberíamos hacerlo menos cruel a través de hacer buenas obras, y esto dará a la vida significado.” (cita del artículo original criticado) Eso no es “pensamiento occidental” – es puro idealismo religioso-secular platónico que Epicuro ha rechazado claramente. Sí, puede que sea la opinión de la mayoría en el Occidente ahora, pero no representa la filosofía epicúrea.

Jason. Hay tanta resistencia a la idea del placer como telos. “Tiene que haber algo más!”, es el estribillo que no dejo de oír una y otra vez. El altruismo parece ser la postura que prefiere la gente, pero cuando señalamos que no hay tal cosa, generalmente se alejan airadamente.

Cassius. Una cita del segundo artículo muestra este tipo de actitud: “Encuentro que el objetivo de acercarse a Dios es mucho más atractivo que vivir simplemente para el placer.” Para un epicúreo que conoce su física acerca de la naturaleza del universo (no creado, no sobrenatural) y la naturaleza de la verdadera divinidad (no tiene necesidades, ni otorga favores o castiga errors), esto es simplemente absurdo:

“El hombre no puede vivir por placer solamente.

El desorden espiritual no se puede resolver—ni alegría digna de tal nombre producirse–por riqueza, no importa cuan grande, por aclamación popular y respeto, o por cualquier cosa que cause deseo desenfrenado. – Epicuro

Aún así, creo que hay una razón por la cual el placer es sólo un antídoto temporero al cinismo, y es que vivir para el placer solamente no es particularmente significativo.

Sí, es bueno leer grandes libros y pasar el rato con amigos y cenar y dar largos paseos, pero no parece haber un punto en esto.

Supongo que esa es la diferencia filosófica entre la filosofía epicúrea y hedonista y la religion abrahámica. El hedonismo dice que el placer es bueno en sí mismo, y el cristianismo dice que la vida y el placer deben utilizarse como medios para acercarse a Dios.

Mientras que no estoy todavía seguro sobre el asunto de Dios, creo que el objetivo de acercarse a Dios es mucho más atractivo que vivir simplemente por placer.

Hiram. Así que él preferiría establecer el “acercamiento a Dios” como objetivo, ¿aunque confiesa que no está seguro de que Dios existe? ¿Eso es coherente? ¿No es eso lo que llevó a la Madre Teresa a las más sublimes alturas de miseria toda su vida?

Cassius. Y quiero comentar sobre la pregunta original de Hiram: “…… que el sentido es un componente de la felicidad humana separado del placer y la felicidad, y (presumiblemente) esencial.” Ese es el problema real del escritor. Él está afirmando que “el sentido” existe por separado del placer, lo cual es el mismo error que alegar que la “virtud” existe independientemente del placer. En verdad, el placer (y la aversión) son las únicas guías fundamentales dadas por la naturaleza–la únicas que realmente existen como parte fundamental de nuestra constitución. Las abstracciones son tremendas, pero no pueden reemplazar ni sustituír la orientación fundamental que nos permite saber qué elegir y qué evitar. Y sustituir el placer y el dolor con abstracciones es exactamente lo que estos chicos están tratando de hacer. No están dispuestos a usar abstracciones como una herramienta para maximizar el placer y minimizar el dolor, que es el escenario natural: quieren sustituir el placer y el dolor con abstracciones de su propia creación.

Quizá tan importante como cualquier otro aspecto de este debate es que “vivir de acuerdo con la guía de la Naturaleza” en el concepto epicúreo (en lugar de en el marco falso de “vivir de acuerdo con la razón”, sugerido por los estoicos, platonistas, etc) debería ser considerado más importante que cualquiera de estas falsas abstracciones. Como he citado el sitio web mencionado anteriormente, ¡el escritor considera que es más satisfactorio “acercarse a Dios!” Esto es no sólo absurdo, sino porque es absurdo, es ofensivo afirmar que no podemos valorar y defender la Naturaleza (nuestra verdadera “madre” y “padre”) tan intensamente como cualquier religión falsa valora su icono o su falsa abstracción. Lucrecio nos da un ejemplo de cómo la “verdadera religión” y la “verdadera razón” pueden ser canalizados en intensidad de sentimiento que iguala o supera cualquier religión mundana. El hecho de que hay pocas personas que puedan replicar eso hoy en día no es una acusación de la filosofía epicúrea, es una acusación de la cantidad de veneno que está en el torrente sanguíneo humano después de 2000 años de religión falsa e idealismo racionalista.

Alexander. Sin leer aún los enlaces o comentarios … y porque he escuchado este argumento tantas veces y ya lo he analizado … Estoy bastante seguro de que por “sentido” la gente quiere decir la suma de dos cosas:

1. “Legado”, del cual Epicuro habla y dejó “provisiones” para las nuevas generaciones de los epicúreos.

“Mientras vamos por el camino, debemos tratar de hacer lo que tenemos ante nosotros mejor que lo que ha pasado; cuando llegamos al final del camino, nos sentimos contentos.”

“A la misma vez debemos filosofar, reir y administrar nuestro hogar y otros negocios, sin cesar de proclamar las palabras de la verdadera filosofía.”

“Muy hermosa es la visión de aquellos más cercanos a nosotros, cuando nuestro contacto original hace de nosotros una sola mente o produce una gran incitación a este fin.”

“Mostramos nuestro sentimiento por el sufrimiento de nuestros amigos, no con lamentos, sino con atención solícita.”

“Que hayamos sufrido ciertos dolores corporales nos ayuda en la prevención de otros como ellos.”

2. No elegir todo placer, sino a veces elegir lo que parece ser un dolor … tal y como Epicuro explicó en su carta a Meneceo.

“Pero, a pesar de que la felicidad es el primer bien y es natural, por esta misma razón no elegimos todo placer, sino muchas veces pasamos por alto ciertos placeres cuando la dificultad probablemente le siga al elegirlos. Asimismo, consideramos que ciertos dolores son mejores que algunos placeres, cuando un mayor placer les sigue, incluso si debemos primero soportar el dolor por un tiempo.”

Un aplazamiento temporal de la gratificación instantánea ilusoria a fin de obtener una mayor satisfacción a largo plazo, y para evitar problemas que vienen con las consecuencias de la gratificación inmediata y asegurar lo que trae paz y seguridad.

“… pero de ello no sigue que todo placer es digno de ser escogida, al igual que todo dolor es un mal y sin embargo no todo dolor debe ser evitado. La naturaleza nos exige resolver todas estas cuestiones mediante medir y razonar si el resultado final es adecuado o inadecuado para lograr una vida feliz; ya que a veces se puede determinar que lo que aparenta ser bueno es de hecho un mal y en otras ocasiones, podemos determinar que lo que parece ser un mal es en realidad un bien.”

A menudo el tipo de problemas que hay que evitar es que nuestro vecino pueda quejarse con nosotros, aparte los problemas habituales. Epicuro habla de nuestras relaciones con vecinos y amigos también.

Hiram. Legado: esa es una de las claves para responder a este argumento, es la razón por la que en mi libro me concentro tan fuertemente en la idea de transmitir nuestra tradición de sabiduría, y por la cual Norman Dewitt habló sobre “Cada cual enseña a uno” y sobre nuestro compromiso con la misión de enseñanza de los jardines.

Alexander. También el legado de Diógenes de Enoanda viene a la mente. Una inscripción pública sobre un muro de piedra que cualquiera puede usar para mejorar sus vidas. Incluso aquellos que no son miembros de un jardín.

Hiram. Y sin embargo hemos hablado antes acerca de cómo la filosofía epicúrea merece crecer más de lo que lo ha hecho. Creo que otra forma de ver esto es como un desafío. Preguntar e intentar responder: ¿en qué forma esta filosofía nos ayuda a crear significado para nuestras vidas? Porque eso es lo que muchas personas están buscando, y he aquí un ateo que sinceramente incursionó en el estudio de Epicuro durante un período de su vida y salió insatisfecho, y aquí dice por qué. Esta es una oportunidad para responder.

Cassius. Recuerdo un debate en nuestro grupo hace mucho tiempo cuando cité lo siguiente de Diógenes de Enoanda:

Fr. [5] Otros no estigmatizan [expresamente] las ciencias naturales como innecesarias, ya que sienten vergüenza en reconocer [esto], sino que utilizan otro medio de descartarlas. Cuando afirman que las cosas son incomprensibles, ¿qué otra cosa están diciendo, sino que no hay necesidad de aplicar las ciencias naturales? Después de todo, ¿quién elige a buscar lo que nunca puede encontrar?”

El punto que es relevante aquí es “Después de todo, ¿quién elige a buscar lo que nunca puede encontrar?” La gente de orientación religiosa o platónica insiste en la búsqueda de algo que nunca puede ser encontrado. Están viviendo una fantasía y han decidido que la fantasía es más importante para ellos que tratar con la realidad de que esa fantasía no existe. La filosofía epicúrea no puede cambiar los hechos de la realidad y ofrecer algo que no existe. Pero creo que lo que sí puede hacer es lo que he mencionado anteriormente sobre Lucrecio: pueden dirigirlos a ver que la verdad es más importante que cualquier fantasía, y que deben (como Lucrecio hizo) comenzar a emplear sus talentos para sonar en empezar a invertir en la satisfacción que puede venir de cooperar con la Naturaleza en lugar de rebelarse contra ella.

Hiram. Uno de mis lectores me envió por correo electrónico recientemente, diciendo:

¿Qué significa “Epicuro recomienda el constante estudio de la Naturaleza”?

A lo que respondí:

Si lee la Epístola a Herodoto, las Doctrinas Principales 10-13, y el pergamino del maestro Polístrato titulado Desprecio irracional, aprenderá que proteger nuestras mentes de las insinuaciones sobrenaturales de la cultura requiere una clara comprensión de la naturaleza de las cosas y (en Polístrato especialmente) que si no tenemos equilibrio entre la búsqueda de la virtud y el estudio de la naturaleza (ciencia), caeremos en la superstición y la arrogancia y muchos otros problemas. Este es el principal problema con la religión hoy, pero también lo fue en la antigüedad, razón por la cual una ciencia de la contemplación y un entendimiento científico y transcultural de la espiritualidad y la moralidad, siguen siendo tan necesarios. Es muy lamentable que Sam Harris está dedicado a este ideal, pero no tiene conocimiento de Epicuro y Polístrato y el trabajo que han hecho en este sentido.

En medida que he ganado un entendimiento profundo de Epicuro a lo largo de los años, es evidente que el se veía a sí mismo como habiendo venido a este mundo con la misión de reconciliarnos con la Naturaleza, particularmente después de que caímos en el error del platonismo, el cual Michel Onfray ha llamado “la gran neurosis en el corazón de la civilización occidental”. Nuestra tradición está destinada a suplantar la religión, en parte, dándole a la gente una alternativa científica basada en el estudio de la naturaleza. Y la autoridad del canon (y de nuestras facultades) es realmente la autoridad de la Naturaleza misma, que es lo mismo que la realidad. En muchos aspectos importantes, la Naturaleza ha sustituido a Dios en nuestra tradición: es nuestra fuente de significado, nuestra última realidad, nuestra autoridad final, y debemos buscar alinearnos con ella. Espero que esto ayude a aclarar su duda.

Cassius. Por ejemplo, este es un pensamiento similar de cómo debemos acercarnos a la Naturaleza con tanta admiración como cualquier “Dios”. (Comparte De Rerum Natura, Libro II, Versos 1026-1044)

Hiram. Una forma en que la Naturaleza ha venido a reemplazar a Dios en nuestra tradición puede verse en este fragmento:

Alabada sea la bendecida Naturaleza: pues ella ha hecho lo necesario fácil de obtener, y lo que no es fácil conseguir, lo ha hecho innecesario.

Esta es la idea que merece mayor atención: Epicuro consideraba como su misión el reconciliarnos con la Naturaleza después de que Platón había hecho su daño. Somos llamados a tener una relación con la Naturaleza (la realidad) en lugar de con Dios (a menos que entendamos a Dios como Thomas Jefferson, como una imagen poética de la Naturaleza). ¿Puede esto ser una fuente de asombro reverencial y de significado y espiritualidad? Pienso que sí.

Cassius. Sí, Hiram, creo que es la dirección. DeWitt comenta sobre esto, pero parece restarle importancia por razones que nunca entendí. Creo que DeWitt no profundiza en esta observación y que los epicúreos ven este mismo punto:

Como comentario de partida se puede decir que, una vez la Naturaleza ha sido establecida como la norma, sigue lógicamente que el hombre debe vivir de acuerdo a la Naturaleza, pero los epicúreos parecen nunca haber seguido esta inferencia hacia su fin. Quedó a los estoicos identificar la Naturaleza con la razón y hacer un fetiche de vivir de acuerdo a la Naturaleza. Ellos creían que su enseñanza suprema se encontraba en el orden divino del reino celestial donde la Naturaleza y la Razón eran una. – Norman DeWitt, en “Epicuro y su filosofía”

Stephen. Comprendo los sentimientos del autor. Pero ignoran las opiniones de Epicuro sobre la amistad. El sentido para la mayoría de las personas se encuentra en las relaciones con los demás. No es sólo el placer de comer y beber. Puede ser la conversación, el arte y la filantropía.

Ilkka. Esta es una de las falsas dicotomías que ciertas personas (es decir, yo…) tienden a señalar … y a ser esnob acerca de ellas a su cara. En un concurso de “placer vs. sentido”, el placer gana con una sumisión. Todas las cosas que nos son significativas, son placenteras. ¿Averíguelo! Compruébelo si desea. Tómese su tiempo …

En todas estas absurdas dicotomías, siempre se da el caso de que a la gente le han enseñado que el sufrimiento es bueno, y que tiene que haber algo malo con el placer. Principalmente culpo a la religión por este abuso …

Por ejemplo, hago un montón de cosas para la Cruz Roja (muchas). Es algo que da sentido a mi vida … mucho sentido. Y esto es porque me da mucho placer (aunque también es doloroso y ansioso a veces). Uno no puede simplemente tropezarse con el significado. Es custodiado por más que dioses. Hay un placer ahí que nunca duerme. Es locura argumentar en contra de esto.

Fin del diálogo

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En el diálogo arriba compartido, hemos visto como el proceso “educativo” al que es sometido el occidental promedio, desafortunadamente, ha llegado a convencer a la mayor parte de la gente que el placer es malo y que el sufrimiento es bueno, lo cual es diametralmente opuesto a lo que nuestras facultades naturales de placer y aversión nos comunican. Esta distorsión de valores que prevalence en nuestra cultura–y que ha sido reforzada por la religion durante siglos–es uno de los retos morales y culturales mas grandes que enfrentamos los epicúreos.

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Epílogo: Sobre como los epicúreos creamos sentido

En adición a la ya discutida importancia de legado y misión (en particular la misión de la enseñanza de los jardines de epicúreo), y en adición al concepto de como somos guiados por la naturaleza en nuestra tradición, el tema de la creación o búsqueda de sentido merece ser abordado continuamente por los epicúreos, ya que al parecer el ser humano es, entre otras cosas, lo que Joseph Campbell llamó “un animal que cuenta cuentos”, y las narrativas son importantes para nuestro sentido de identidad y espiritualidad.

A ser justos, el crítico del artículo original que acusó el epicureísmo de no producir sentido no había adoptado una identidad epicúrea completamente y simplemente consagró un mes de su vida al estudio de Epicuro. En el pasado, hemos discutido cómo filosofía epicúrea, al ser una cosmovisión completa y convincente, por lo tanto confiere una identidad sobre el seguidor. Adentrarse en la filosofía solo durante un mes, particularmente sin amigos epicúreos con quien uno pueda combinar la mente, no produce el tipo de beneficio que da esta tradición.

En cierto modo, la filosofía epicúrea es una manera distinta de “consagración” y de dotar la vida de sentido que el monoteísmo puro, porque estamos rompiendo un ídolo más y completamente nos consagramos al estudio de la naturaleza y nos negamos a reemplazarla con fantasías religiosas. Muchas personas tienen dificultad con esto, pero ese es el reto que ha aceptado un epicúreo: estamos tratando de ser a la vez felices y auténticos, ser felices en la realidad y no por medio de tratar de escapar de la realidad.

Quiero discutir maneras en que uno adquiere sentido al participar de la narrativa sagrada de una tradición espiritual o filosófica.

Hay una escena en el Sutra del Loto (una escritura Mahayana budista) que menciona millones de boddhisattvas (seres en proceso de despertar) que estaba presents en ese momento cósmico y fueron testigo de una parte de la narrativa de sutra, conocida como la “escena de la torre del tesoro”. En la tradición de Nichiren, a los devotos se les enseña que esos seres en proceso de despertar son los millones de almas que cantan el mantra Nam Myoho Renge Kyo todos los días. Del mismo modo, la Torá menciona (como si estuvieran presentes) a todos los judíos del futuro que no existían físicamente cuando supuestamente “toda Israel” estaba frente al Monte Sinaí recibiendo las leyes de Dios. Se les dice a los conversos al judaísmo que, según la Torá, “todo el pueblo judío” estaban allí frente al Monte Sinaí, incluyéndolos a ellos. Esta idea de participar en el relato sagrado en la escritura de estas tradiciones da a los adherentes un sentido de trascendencia, de participar en la narración sagrada de una manera muy real por medio de ser mencionados en las escrituras y hasta secuestrados como parte de ella.

Del mismo modo, hablando por mí mismo y sobre como la filosofía epicúrea me da sentido, me enorgullece pararme sobre los hombros de los intelectuales epicúreos que vinieron antes de mí y continuar su legado. Hay una especie de trascendencia histórica que uno gana al comprometerse completamente a la misión de enseñanza epicúrea. Esto no es muy diferente a las clases de trascendencia histórica que experimentan personas en algunas religiones.

En el pasado, he escrito sobre las etapas de desarrollo en espiritualidad hedonista, a partir de las tres clases de alumnos que Epicuro menciona. Los seguidores de Epicuro afirmaron que la vida del Hegémone había tomado la apariencia de una leyenda para ellos, y si tenemos en cuenta las etapas de la biografía del propio Epicuro, podemos entender cómo esto es así y también podemos evaluar nuestra evolución filosófica a la luz de la suya. He aquí otro modo en que podemos derivar sentido inspirándonos del desarrollo intelectual del Hegémone: cinco etapas por medio de las cuales nos volvemos como Epicuro, cada una de las cuales representa ciertas hazañas intelectuales necesarias para un filósofo.

1. Rebeldía. Como niño en su escuela, Epicuro se enfrentó a su maestro platónico exhibiendo rebeldía juvenil, cuando su maestro no podía explicar empíricamente el mito creacionista de los griegos y el “caos” que existió supuestamente al principio de la creación. Él entonces desarrolló una resolución de que iba a contrarrestar los mitos por medio de establecer una cosmología natural.

2. Buscador moralmente responsable. Más tarde, bajo su maestro Nausífanes, Epicuro descubrió que había una escuela que satisfacía su necesidad de una cosmología natural. Pero esta escuela atomista enseñaba una visión mecanicista de la naturaleza, que él rechazó postulando la doctrina del girón–un viraje que dan las partículas al azar–con el fin de justificar la libertad de elección. De esta manera, Epicuro se convirtió en un reformador moral, ya que la cosmovisión mecanicista no permitía la responsabilidad personal.

3. Crítica pública. La independencia de espíritu de Epicuro le creó problemas en la ciudad de Mitiline, donde enfrentó la tiranía de los platónicos con parrhesia (crítica franca), pero esto no fue bien recibido. Fue exiliado y casi pierde la vida. Fue aquí que Epicuro aprendió que lo mejor es permanecer fuera de la política y vivir una vida exenta de polémica, empleando parrhesia solamente con personas cercanas en quien uno confía. Todo buen epicúreo debe saber equilibrar la militancia (nuestro deseo natural de mejorar el mundo) y la ataraxia.

4. Formación y madurez social. Habiendo desarrollado una enseñanza bastante completa, Epicuro después de su exilio volvió a Colofón, donde él y sus amigos crearon una comunidad y juntos elaboran la enseñanza correcta. Esta es la etapa donde se comparten ideas en un contexto de comunidad, círculos de amigos, y nace aquí filos (la sagrada amistad idealizada de esta filosofía).

5. Refugio. La filosofía tenía una clara identidad en el momento en que el jardín se establece en Atenas, una ciudad consagrada a la diosa de la filosofía Atenea. En esta etapa madura, el epicúreo (como Epicuro) ha ganado sabiduría sobre lo que verdaderamente importa: lo que hace que la vida valga la pena vivirla, y aprende a vivir de acuerdo a la enseñanza con celo misionero.

Espero que estas discusiones hayan ayudado a epicúreos y no-epicúreos a considerar cómo el sentido es un medio al placer, y cómo puede ser adquirido dentro de nuestra tradición.

Sinopsis del Libro 25 de “Sobre la naturaleza”, por Epicuro: El desarrollo moral

Basado en la traducción francesa que se encuentra en el major Epítome epicúreo en la lengua francesa: el tomo de 1.550 páginas titulado Les Epicuriens.

 Un concepto central aquí es el problema de la responsabilidad causal y si esta responsabilidad se puede conectar a nuestra constitución inicial (nuestra naturaleza, nuestra fisiología), al medio ambiente, o a nuestra agencia.

Si la naturaleza de uno es responsible por las acciones, atribuímos menos elogio y culpa a las acciones. Epicuro dice que hay personas que están por naturaleza “solidificadas” y carecen de maleabilidad (capacidad de cambio), ergo uno no trata de alentar o incitar a estas persona a la realización de acciones oportunas, ya que su naturaleza no nos permite asignar responsabilidad causal.

F. Massi sugiere que esta maleabilidad o suavidad, que es odiada por los estoicos, es alabada como algo bueno por Epicuro, ya que ayuda contra la solidificación o cristalización: quien es maleable, flexible o blando, puede progresar y volverse moralmente mejor a través de la educación. Como nota al margen, el tema de cómo ser flexible y maleable es una virtud en la filosofía naturalista se elaboró en nuestras contemplaciones taoístas y es también un tema en la filosofía cirenaica.

Sin embargo, debido a su naturaleza maligna, denigramos y muchas veces odiamos a un hombre por lo que, al final, en la práctica, nuestra reacción con frecuencia no es diferente a asignar culpa. El ejemplo que se da en el libro Les Epicuriens es el de un tiburón: odiamos a la criatura, pero no culpamos al tiburón por comerse a un hombre porque la constitución inicial del tiburón y el producto desarrollado (del carácter del tiburón) son idénticos (es decir, el tiburón no experimenta desarrollo moral).

Este es el caso incluso si separamos  un poco la constitución inicial (o naturaleza) de un hombre de su product final en el curso de desarrollo, porque la constitución inicial (naturaleza del hombre, no importa cuan malvada) a veces puede hacerse un camino para que sea posible que otras cosas (no naturales, como la cultura, el medio ambiente, la educación) construyan un producto desarrollado, un carácter sano.

Es por eso que todavía amonestamos a personas que por naturaleza son malvadas, y no la eximimos plenamente de sus crímenes, somos simplemente más indulgente con ellos. No los tratamos como trataríamos a bestias salvajes (en palabras de Epicuro) porque los hombres no son tiburones. Los miembros de nuestra especie son criaturas domesticadas. Por lo tanto, tenemos un poco más expectativas de  de nuestros compañeros humanos menos moralmente desarrollados que las que tenemos de bestias salvajes.

Muchos de los razonamientos de Epicuro en este libro podrían ser (y han sido) interpretados para incluir gatos, perros, caballos y otros animales que hemos domesticado, y por lo tanto, su comportamiento se aparta de su constitución inicial hasta cierto punto.

Por lo tanto, existe una correlación entre la constitución inicial (o la naturaleza) de una criatura, que puede tener tendencias antisociales o viciosas, y la atribución de responsabilidad causal.

Pero en medida que el individuo madura, deja de actuar puramente por impulso. Esto es desarrollo moral, y transforma la constitución inicial. Por tanto, podemos evaluar y describir la evolución moral del hombre.

De acuerdo a a teoría de Epicuro sobre nuestros impulsos instintivos, subconscientes, llevamos dentro de nosotros ciertas tendencias o disposiciones, que a su vez informan nuestras acciones. Epicuro afirma que, en el proceso de desarrollo moral, uno tiene el poder de cambiar las creencias propias, e incluso cambiar atómicamente la estructura de la mente de uno. Esto, en la actualidad, se está investigando como la ciencia de la neuroplasticidad. El objetivo de la terapia epicúrea es, por lo tanto, transformar nuestras disposiciones con el fin de tener un producto desarrollado final, que es un carácter bueno y feliz que experimenta ataraxia (placer estable y auto-suficiente) y está libre de miedos irracionales o supersticiosos.

La gente tiene, desde el principio, los gérmenes de las tendencias buenas, malas y neutrales. Llega un momento en que estas semillas dan sus frutos, y depende absolutamente de nosotros. Nos amonestamos, combatimos y transformamos unos a otros como si tuviéramos la responsabilidad causal en nosotros mismos y no sólo en nuestra constitución inicial.

La responsabilidad causal reside en los agentes, no simplemente en acciones que son causadas por movimientos anteriores, porque es a los agentes (los que llevan a cabo acciones) que observamos dejar de hacer las cosas malas de las que su naturaleza es capaz.

Si un determinista argumenta en contra de esto, puede optar por seguir amonestando y alabando a los demás, pero aún dejará intacta nuestra anticipación de responsabilidad–sobre la cual nuestros juicios de elogio y censura se construyen–y sólo habrá cambiado su nombre.

Y, si todas las cosas son por necesidad, entonces los deterministas no pueden auto-alabarse por razonar claramente ni culparnos por razonar de mal modo, y así atribuir a sus adversarios la culpa causal por su propio razonamiento equivocado.

Si todas las acciones están determinadas por átomos (por naturaleza), a continuación, nuestras prácticas morales y sociales de amonestación no tendrían sentido. Por lo tanto, el adversario (determinista) de Epicuro tendría que renunciar a su práctica moral, social y educativa debido a la incompatibilidad de la teoría y la acción.

De hecho, las acciones y las opiniones de los deterministas estarían constantemente en contradicción, porque nos detenemos constantemente a nosotros mismos y a los demás de hacer cosas malas o tontas, a pesar de nuestros propios impulsos y deseos.

Nuestra contribución (a nuestras acciones) consiste en la percepción de que, si no entendemos claramente las normas y criterios de todas las cosas que hacemos en virtud de nuestras opiniones, y en cambio seguimos nuestros impulsos irracionalmente, todo estará perdido en exceso y defecto. – Epicuro

Hay muchas cosas que se hacen con la contribución de la naturaleza, así como muchas cosas que se hacen sin su contribución; y también muchas cosas que se hacen ordenando nuestra naturaleza (a través de la disciplina, la educación, o la reforma y entrenamiento de nuestra constitución inicial), y muchas otras cosas se hacen donde la naturaleza misma sirve como guía.

La responsabilidad causal y la necesidad se procuran entre sí. Somos causalmente responsables de buscar poco a poco el principio, la regla y el criterio por el cual vamos a actuar.

Otras lecturas:

La responsabilidad moral y el desarrollo moral en Epicuro, por
Susanne Bobzien

Lo santo versus lo sano: sobre la necesidad de una ética secular

¿Dicen los dioses que las cosas son morales porque por naturaleza son morales, o estas se convierten en morales porque los dioses así lo declaran? – el Dilema de Eutifrón

El epicureísmo enseña que la justicia es un constructo social y cultural basado en acuerdos entre la gente, acuerdos en los que entramos como agentes libres. Como tal, la sociedad debe tomar entera responsabilidad por los sistemas de justicia que establecemos y las doctrinas éticas que enseñamos.

A veces, argumentos éticos que en práctica podrían ser considerados sanos se derivan de fundaciones incorrectas o llevan a conclusiones incorrectas por estar ligados a reclamos sobrenaturales que confunden: un cristiano anti-aborto que no tiene una sólida fundación en los principios éticos de la no-violencia podría defender la práctica de la guerra o no criticar la crueldad de la industria de la carne mientras ostenta ser pro-vida. Esto es síntoma de una cosmovisión incoherente.

Si alguien realmente lleva un estilo de vida no-violento, debe ser anti-guerra, anti-aborto, resolver conflictos creativamente y a la vez boicotear las industrias basadas en la crueldad. Eso parece coherente y merece quizá la etiqueta de pro-vida. El problema que presento aquí es la inconsistencia e incoherencia de cierto sistema de valores, no el mérito de una etiqueta en particular.

La inconsistencia no es nuestra única crítica de las éticas no-naturalistas. Hay circumstancias en las que la supuesta ética religiosa es simplemente malvada y peligrosa. Sabemos de matanzas de honor de muchachas jóvenes por sus padres o hermanos musulmanes, de una ley que favorece cometer genocidio contra los gays en Uganda, de un Viejo Testamento y una historia humana repleta de violentos episodios de guerras santas (si es que una guerra puede ser santa). El código levita en la Biblia fomenta el apedreo de un hijo por beber alcohol y la venta de mujeres. La épica hindúa del Ramáyana legitima el suicidio de viudas cuando el esposo muere y el Corán ordena a un hombre pegarle a su mujer si le desobedece.

Mente sana en cuerpo sano. – Adagio romano

Al preguntársele a la mayoría de la gente de donde derivan sus valores, muchos hacen referencia a su crianza religiosa, pero pocos han hecho el trabajo intelectual de analizar con un nivel sano de rigor las fundaciones de esas enseñanzas. Por el otro lado, es imposible encontrar fallo en el ideal secular de mente sana en cuerpo sano. ¿Que podría tener de malo tener una mente sana en un cuerpo sano?

La palabra romana sano comparte raíces semánticas con la palabra santo. En algún momento de la historia, las dos nociones se separaron del mismo modo que holy y wholesome son ideales separados en el idioma inglés hoy. Al confundir ética con religión, la sociedad se alejó enormemente de la sana ética y sentido común, echó a un lado la filosofía natural a favor de la credulidad y lo sobrenatural. Ser bueno es, desde entonces, un ideal platónico y no pragmático: consiste en creer en ciertas cosas y no en vivir una vida sana y saludable. El resultado es que la sociedad sufre.

La noción de lo santo hereda un bagaje cultural del cual no se puede divorciar: está ligado a tabúes, miedos irracionales y negaciones fundamentales de la vida, muchas de las cuales no son sanas.

Lo que está separado

Lo santo, lo sagrado, la noción bíblica de kedosh implica aquello que ha sido consagrado o separado, que ha sido dedicado (a una deidad o a una causa). Cuando una cosa es sacrificada (del latín “hacer sagrado”), por definición ahora es sacra y separada de lo cotidiano. Tiene una dignidad o poder especial y como sobrenatural, de modo que no puede ser usada ya para propósitos triviales.

Lo sagrado también suele tener el sentido de ser secreto, impronunciable, aquello mas allá de todo reproche de lo que no se puede hablar, que no se puede tocar con manos sucias. La Biblia prohíbe que se diga el nombre de Dios. Las mujeres que menstrúan son impuras y deben vivir separadas por un tiempo. Innumerables tabúes nacen por causa de lo sagrado: trabajar el sábado es ilegal, como lo es ofrecer un animal impuro a un dios. Las prohibiciones contra el camarón y el cerdo son ejemplos de estas categorías arbitrarias en la Biblia, pero ejemplos existen en todas las culturas religiosas. Estas nociones de fetichismo ayudan quizá a preservar cierto orden social y los privilegios de ciertas clases, y a la vez llevan consigo una esclavitud mental y restricciones innecesarias que nada tienen que ver con las verdaderas cuestiones éticas y que, por virtud de estar separadas, reclaman estar mas allá de todo reproche. Pero lo santo no siempre es lo sano.

El sacrificio de un animal, desde la perspectiva de ideales no-violentos, es considerado malsano e inmoral, sin embargo es un evento sagrado. El apedreo de alguien por trabajar un sábado tampoco es sano ni moral, sin embargo los que vivían bajo Moisés durante los tiempos del Viejo Testamento lo tenían como un deber sagrado.

Por lo tanto, los filósofos laicos y hedonistas opinamos que una distinción elemental entre la vida santa y la vida sana es fundamental para poder definir lo ético, a pesar de que muchos grupos religiosos quieren confundir nuestro compás moral y hacernos creer que la vida santa es, por definición, sana. Cualquier intento de medir el dolor versus el placer producido por las cruzadas, por el yihad, por la inquisición, y muchos episodios donde lo santo no era sano nos ayuda a entender la imperativa moral de secularizar la ética.

La incapacidad de cuestionar la autoridad y la tradición que está implícita en nuestro sentido de lo sacro como tabú, acarrea cargas adicionales: no se nos anima a levantar preguntas legítimas sobre los abusos ni sobre la autoridad ilegítima. El abuso sexual de miles de niños en manos del clero católico, que sucedió durante generaciones, revela una cultura de depredación que solo pudo haberse dado en el contexto de un rebaño sumiso, dócil y que nunca cuestiona.

Es absolutamente moral y necesario requerir transparencia de nuestros líderes, tanto seculares como religiosos. Solo la tiranía se sirve cuando no lo hacemos y con frecuencia son los tiranos quieren requieren nuestra obediencia infantil sin cuestionar.

La censura debe ser discutida aquí como un ejemplo particularmente detestable de las tendencias latentes y manifiestas hacia el totalitarianismo que cunden entre lo sagrado. Si un hombre es realmente sabio y sus opiniones auto-evidentes, no existe necesidad de violencia contra sus disidentes. Las histerias de las quemas de libros y una cultural generalmente hostil hacia la sabiduría son lo que llevaron al cierre de las escuelas epicúreas, la destrucción de toda nuestra literatura y la muy eficiente campaña de difamación que han sufrido los filósofos naturalistas y hedonistas a través de los siglos. Aún hoy, muchos grupos religiosos usan el término “hedonista” como un insulto y descartan con arrogancia todo intento de demarcar el discurso propio de lo ético como relacionado a los tangibles del dolor y el placer, demarcarlo dentro del contexto del cálculo hedónico que es donde pertenece este discurso.

Es fácil olvidar la riqueza que perdimos porque nunca sabremos en realidad cuanta sabiduría antigua se perdió por causa de la censura. Lo mas que podemos decir es que por siempre seremos una especie mas pobre intelectualmente por su causa.

Nadie puede argumentar que todos los tabúes son malsanos, y de hecho muchos arguyen (correctamente, en mi opinión) que los niños son fácilmente influenciados por las figura de autoridad y que la noción del tabú, de lo prohibido, es necesaria para que podamos criar niños sanos: deben establecerse límites a su conducta. Por lo tanto, se podría decir que existe autoridad legítima y espacios legítimos para el concepto del tabú. Pero solo los tabúes que son sanos y que no están basados en miedos irracionales deberían ser endosados.

A pesar de que la gente de todas las religiones con frecuencia lleva a cabo actos nobles y placenteros inspirados por su creencia, también llevan a cabo actos inmorales y amorales por causa de la misma creencia. Un sistema de ética sano y sofisticado debe, al menos, diferenciar claramente entre lo sano y lo santo y nombrar aquellos tabúes religiosos que sean amorales o inmorales como tal: santos pero malsanos y corruptos.

Higiene y salud

Sin salud mental y física vibrante, es difícil vivir una vida placentera. Muchas prácticas sagradas tienen su origen en la higiene como medio para prevenir la enfermedad. Tienen que ver con preservar la salud y son, por lo tanto, saludables. Los baños sagrados que se dan judíos, musulmanes, hindúes y otros grupos son ejemplos de estas prácticas.

Similarmente, los indígenas de América traducen el poder espiritual como medicina y, como muchas culturas primeras, ligan su folklor a prácticas de sanación antiguas, algunas de las cuales son legítimas. Muchas compañías farmacéuticas han estudiado y patentado las hierbas y la sabiduría natural de los curanderos tradicionales. Por ejemplo, las propiedades relajantes del tilo o del lúpulo y los vigorizantes efectos de la maca fueron primero descubiertos por ancestros que buscaron la medicina en la naturaleza.

La limpieza y otras prácticas de salud son necesarias para una vida placentera y previenen la enfermedad. Remover los gérmenes nocivos dentro de la casa y del cuerpo, al igual que una dieta sana, son preocupaciones éticas importantes.

Del mismo modo, es difícil medir los efectos dañinos de la imaginería mórbida de violencia en las películas o juegos, de ciertas formas de música y de la asociación de personas con mal carácter. Si la prevalencia de desorden de estrés post-traumático entre los que han sido comisionados a matar en otros países nos sirve de indicación, parece ser que lo que alimenta nuestros ojos y nuestra mente permanece con nosotros por mucho tiempo luego de experimentarlo y se convierte en parte de nuestra realidad.

Solo por medio de la atención y la introspección podemos notar la ansiedad o la serenidad que causan distintos tipos de música o de escenas en las películas y juegos de video, o la influencia buena o mala de todas nuestras asociaciones. La higiene mental es, por lo tanto, tan importante como la física: una atiende la salud mental y la otra, la corpórea.

La justicia natural

Algunos de los enemigos de Epicuro (bueno, los sospechosos usuales, los platónicos) argumentaban que ya que el canon (la regla para medir la realidad que usamos los epicúreos y que se basa en la evidencia empírica y directa ante nuestras facultades naturales) hace a cada persona capaz de discernir la verdad independientemente usando criterios tan subjetivos como el placer y el dolor, además de los cinco sentidos, por lo tanto los epicúreos eran incapaces de llevar a cabo los deberes y responsabilidades de un buen ciudadano. Este tipo de argumentos se basan en conceptos platónicos de justicia como una idea eterna, con atributos sobrenaturales y cualidades metafísicas e incambiables, lo cual hizo necesario que Epicuro articulara una teoría no-metafísica y no-supersticiosa de la justicia que luego se volvió fundamental a nuestro sistema de leyes: el contrato social.

Mientras que las tradiciones religiosas proponen sistemas rudimentarios de mal-llamada justicia, como el shari’a o ley sagrada en el islam donde el testimonio de la mujer vale la mitad que el del hombre y donde el criticar la religión se castiga con la muerte, Epicuro propone que no hay leyes caídas del cielo y que la justicia es simplemente un acuerdo entre los mortales.

La justicia natural es un compromiso de beneficio recíproco para prevenir que un hombre haga daño o reciba el daño de otro … Es imposible para un hombre que secretamente viole los términos de un acuerdo a no dañar ni ser dañado, que sienta confianza de que no va a ser descubierto aún si ha escapado diez mil veces; pues hasta su muerte nunca estará seguro de que no será detectado. – Doctrinas Principales 31, 35

En otras palabras, en lugar de la justicia emerger de principios no-orgánicos o abstractos, de autoridad arbitraria o de dioses, Epicuro dijo que las entidades vivientes entran en contratos naturalmente (sin intervención de los dioses). Lo que esta teoría contractual de la justicia implica, en términos concretos, es que somos nosotros quienes creamos nuestras leyes y también, claro, podemos cambiarlas.

Muchos oponentes del epicureísmo han argumentado que, siguiendo este tren de pensamiento, un epicúreo podría cometer robo u otros crímenes si sabe que no lo van a detectar. Lo que Epicuro dice en el verso ya citado, sin embargo, es que tanto epicúreos como no-epicúreos deben incluír en su cálculo hedónico la posibilidad de vivir con la culpa y de ser detectados si fallan en mantener sus acuerdos. Romper nuestros contratos acarrea vergüenza, culpa, penalidades legales o sociales y otros mecanismos que conservan el orden social.

El concepto del convenio hedónico ha sido expandido mas allá de un acuerdo preventivo a no dañar ni ser dañado por pensadores modernos como el epicúreo francés Michel Onfrey, que lo caracteriza como un acuerdo de maximizar los placeres de todos y minimizar las penas de todos. El dice que “el hedonismo utilitario quiere el cálculo de los goces con la meta de obtener la mayor cantidad de beneficios para uno y el otro”.

Este ideal es implementado, por ejemplo, en el campo de la justicia económica por medio de fomentar el intercambio justo (el movimiento “fair trade”), cumplir con las leyes de salarios justos, etc. El convenio hedónico no solo permite al epicúreo vivir en la polis como un ciudadano sano y responsable: es indispensable para evitar la tiranía y para crear una civilización progresiva y feliz.

Algunas consideraciones finales

Es quizá injusto criticar las prácticas religiosas que no son dañinas ni malsanas ya que no son destructivas aunque sean una pérdida de tiempo, un inconveniente o una restricción innecesaria. Muchas de estas prácticas (como el canto de canciones religiosas) añaden una cantidad enorme de valor estético y placer a las vidas de la gente y, por lo tanto, cuando realizamos el cálculo hedónico podemos concluír que son buenas.

Muchas personas sienten que tienen un deber moral de criticar las prácticas religiosas inmorales que generan dolor innecesario (la circuncisión, la homofobia, la violencia religiosa). Sin embargo, no hay duda de que una persona religiosa puede ser perfectamente ética si posee buen juicio y, sobre todo, si refina su religiosidad por medio de la sana filosofía.

El uso de vocablos medicinales en el epicureísmo nos ayuda a ser auténticos en nuestro discurso sobre ética. Un entendimiento secular de la ética que se concentre en lo sano en lugar de lo santo, en la sanidad en lugar de la santidad como ideal, hace mucho para liberar al mortal de la superstición, las autoridades fraudulentas y los miedos sin base. Estas nociones éticas seculares no tienen la carga pesada de las nociones religiosas y son generalmente fáciles de reconocer, de enseñar y poner en práctica.

Los filósofos éticos laicos y naturalistas deberían, por lo tanto, acostumbrarse a hablar positivamente e los estilos de vidas sanos, la sana asociación, los sanos amigos e ideales, el sano entretenimiento, etc. y deberían asumir como proyecto el articular sus tradiciones de sabiduría en estos términos para entender concretamente lo que estas cosas (al igual que las contrapartes malsanas) significan en práctica.

Adaptado del libro Cultivando el jardín epicúreo para ateistaspr.com

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Razonamientos sobre “Desprecio Irracional” de Polístrato

Estos razonamientos son parte de Epítome: Escrituras Epicúreas.

Polístrato fue el tercer Escolarca en Atenas y el primero en guiar a la comunidad de Amigos después de que los cuatro fundadores habían muerto. Se cree que había conocido a Epicuro y estudió con él cuando era sólo un niño y Epicuro un hombre muy viejo.

Sólo los fragmentos de dos de sus escritos permanecen. Aquí, estudiamos El desprecio irracional, que es una polémica dirigida “contra los que desprecian irracionalmente las creencias populares”. Parece ser una diatriba contra los cínicos, o los escépticos, o ambos. Los adversarios de Polístrato parecen estar llenos de insolencia. Al igual que en el caso de Colotes, Polístrato también argumenta que las filosofías de las otras escuelas no son prácticas, que no se pueden utilizar sin hacer daño a uno mismo, y que no practican lo que predican.

La comparación con los demás animales

La obra comienza diciendo que los animales no pueden aprender de sus errores ni pueden encontrar las causas de las cosas. Hoy sabemos que esto no es cierto en todos los casos: los delfines y simios son tan inteligentes que algunos científicos han hecho llamados a que sean considerados personas no-humanas.

También niega que los animales sueñan, pero sabemos los perros sueñan, y dice que los animales no creen en los dioses ni tienen facultades de razonamiento como nosotros. Esta parece ser una premisa importante de la obra. Mas tarde veremos porqué esto es importante, cuando Polístrato hable de las cualidades relativas de las cosas. Parece estar argumentando que la creencia en dioses es una cualidad relativa al ser humano, un producto natural de la experiencia sicológica humana.

El propósito y necesidad de estudiar la naturaleza

Una gran porción de la obra es dedicada a este tema. El Escolarca argumenta que por medios dialécticos no podemos liberarnos de los miedos irracionales, solo por medio de la evidencia, y que solo el estudio de la naturaleza nos puede ayudar a entender a los dioses. Este argumento sigue siendo válido aunque para la mayoría de nosotros, la conclusión a la que llegamos al estudiar la naturaleza sea que los dioses no existen.

Polístrato insiste en que entendamos claramente el fin del estudio de la naturaleza y el fin de la filosofía. Algunos dicen que solo necesitamos buscar la salud (y no el placer ni el estudio de la naturaleza) pero luego caen en las supersticiones. La verdad disipa las preocupaciones y las verdades no se contradicen unas a otras. Luego, continúa con mas advertencias en contra de los retóricos y dialécticos carismáticos, muchas de las cuales se podrían aplicar a los predicadores religiosos modernos:

Aquellos que se quieren entregar al estudio de la naturaleza no deben seguir a los que nos echan miedo y a los que, sin preocuparse de la verdad ni del acuerdo con lo que ellos mismos prueban, practican la ironía despreciando su propia opinión para complacer a la audiencia que les rodea; sino que se deben pronunciar sobre cada cuestión en toda libertad y practicar una filosofía coherente y verdadera, de manera que lleven sin espera la obra de la verdadera filosofía a su punto de perfección, en plena conciencia. Reconocerás mejor aún la verdad de lo que digo si examinas lo que dicen los otros filósofos  … (laguna 10 líneas) …

Mira, pues, en sus mismos propósitos, como algunos sacan conclusiones sobre todo por medio de silogismos y axiomas, de los cuales ellos mismos no se sirven durante sus vidas ni siguen, y como otros, para complacer a las audiencias presentes o para equivocarlas con el fin de obtener la aprobación de la multitud y seducirla, elaboran un verbaje colorido que nada logra, ni para ellos ni para su audiencia, a mejorarlos ni a procurarles una mejor vida … (laguna 5 líneas) … ya que se han deshecho de las enseñanzas que están de acuerdo con los fines que nuestra naturaleza misma busca.

Sin estos últimos, de hecho, todas las otras cosas tienen rango de artificio; lo que nos ocupa y concierne en realidad es la mejora de nuestra vida, es lo que gracias a el, liberados de pasiones que afectan el pensamiento, progresamos hacia la serenidad y hacia un tipo de vida exento de tristeza y conforme a nuestra naturaleza. Y este es un resultado que se obtiene únicamente, como ya se ha dicho, por el estudio correcto de la naturaleza guiado por aquellos que han examinado cual es la naturaleza de todas las cosas, al igual que el poder que está en ella para producir consecuencias conformes a ella o extrañas a ella, y por aquellos que han observado cuales deseos son naturales y los que no lo son …

En todo caso, el hecho de que hasta las acciones virtuosas con frecuencia no tienen provecho porque, en los casos mencionados mas arriba, los hombres muestran demasiada altanería o vuelven a caer sin razón en los miedos supersticiosos, y porque en las otras acciones de la vida cometen muchas faltas de toda clase, nadie la muestra (la virtud). Nosotros, a cambio, comprometidos con seguir el placer, llevaremos testimonio a favor nuestro de que nuestros asuntos son llevados mas fácilmente en las circunstancias dentro de las cuales hasta ahora habíamos exhibido dolor.

Este último párrafo, específicamente, habla contra los que buscan la virtud sin estudiar la naturaleza y nos recuerda la prevalencia de las supersticiones religiosas con sus pretensiones arrogantes de superioridad moral. Esto es vano y desmerece la virtud. El punto que está argumentando el Escolarca es que de nada vale virtud, piedad o fe sin el estudio de la naturaleza de las cosas. Es necesario un entendimiento científico de la realidad para poder vivir una vida placentera y sana.

En el libro Varios días en Atenas vemos como los maestros insisten en que “muchos adoran la Virtud pero pocos se ponen a evaluar el pedestal en que se levanta”. Este pedestal es el placer. Es decir, es sumamente importante entender porqué las virtudes son virtudes: porque son medios al placer, y no fines en si mismo. Si una virtud no incrementara la felicidad ni removiera el sufrimiento, no sería virtud.

Este punto lo argumenta Polístrato aquí. Dice que aquellos que buscan la Virtud sin un fin concreto, sin basarse en el estudio de la naturaleza, caen en las supersticiones y abandonan la virtud, algunos cayendo en el tormento. De nuevo, esto podría aplicarse a la gente religiosa que rechaza la ciencia.

Lo hermoso y lo feo, lo placentero y desagradable: cualidades relacionales

Los escépticos argumentaron que lo noble (a kalón) y lo bajo (a aiskhron) están condicionados culturalmente y por lo tanto no son objetivamente reales; que no existe el bien y el mal que se puedan discernir en la naturaleza. Al igual que en el discurso filosófico en otros lugares, hay tensión entre nomos (ley, costumbre) y physis (naturaleza).

El poderoso argumento de Pirrón parece apelar a la doctrina materialista. Si la realidad objetiva se compone de átomos y vacío, a continuación, el bien y el mal, de existir, tendrían que estar compuestos de átomos y vacío, y serían evidentes y no habría desacuerdo con respecto a lo que son estas cosas en las diversas culturas.

El ejemplo aquí dado (aparentemente, por lo opositores) es que el bronce, el oro y otros metales son universalmente reconocidos por lo que son independiente de la cultura por ser lo que son por naturaleza, no por convención.

Pero Polístrato argumenta que esta es una falsa analogía: lo hermoso y lo feo existen al igual que el bronce, solo que existen de una manera distinta y la comparación no es válida. Es aquí que el maestro propone que las cosas tienen propiedades inherentes y propiedades relativas o disposicionales. Lo hermoso y lo feo pertenecen a esta última categoría, al igual que lo placentero y desagradable (categorías estéticas y éticas).

Lo hermoso y lo feo, al igual que lo placentero y desagradable no son lo mismo para todos los hombres y animales. Los oponentes dicen que los hombres erran al buscar esto y no buscar aquello, como si lo deseable debiera ser igual para todos. La salud, la creencia y la corrupción y sus opuestos son distintos para cada cual según su efecto (sus cualidades relativas). El maestro argumenta que 

o todas las cosas que dan estos efectos son falsas

o no hay que rechazar lo bello y lo feo como si fueran opiniones falsas porque no son identicas para todos, como es el caso del oro o la piedra.

El ejemplo que da el maestro concierne las diversas propiedades curativas de un solo fármaco, todas los cuales son eficaces y reales. Si sufrimos de una enfermedad, el medicamento tratará los síntomas de esta. Si sufrimos de otra enfermedad, tratará la otra, pero es el mismo fármaco (convencionalmente) el que muestra distintos efectos (relacionalmente).

Los medicamentos funcionan para algunas enfermedades y no para otras ni para los que están sanos. No es útil que todos actúen de la misma manera en todo momento, sino según las diferencias en las naturalezas individuales y en los accidentes o situaciones particulares.

Un imán sólo podrá atraer metal y no cemento, pero sigue siendo un imán en medida que atrae metal. Este es un ejemplo de una propiedad relacional o disposicional: es tan observable y tan real como las propiedades inherentes de las cosas.

De modo que no se puede dar a la categoría de lo relativo el mismo rango que a lo que existe por naturaleza propia (como el oro, el bronce, que son universalmente reconocidos como tal). No se puede decir que existen unos y los otros no, o que uno y los otros tienen las mismas propiedades.

Podríamos inventarnos muchísimos otros ejemplos de cualidades relativas. Los cacahuetes pueden ser nutritivos o mortales (para los que son alérgicos), pero no son intrínsecamente mortales: se trata de una propiedad relacional, no una propiedad convencional. Los colores y los sabores son propiedades relacionales: sólo vemos el color de un objeto cuando la luz se refleja en contra de ella.

La carne putrefacta es buena para los buitres y lobos que tienen las enzimas para digerirla, pero mala para los seres humanos que no lo hacen y pueden morir después de comer un cadáver crudo.

Noten que éstas consideraciones nos llevan a ponderar la importancia de la teoría de selección natural, que se encuentra de manera rudimentaria explicada en la obra de Lucrecio Sobre la naturaleza de las cosas. Esta teoría es sumamente importante para entender la doctrina epicúrea.

Si los  herbívoros consideran las hierbas como buenas, hermosas y placenteras y a la carne como desagradable, mientras que el caso es vice versa con los carnivoros, es gracias a la selección natural. Si en el hedonismo entendemos lo placentero y lo desagradable como un componente indispensable de nuestro compás moral, entonces la moralidad existe en la naturaleza como la explica Polístrato: como una serie de cualidades disposicionales o relativas a la entidad viviente. .

Lo que el argumenta es que esta moralidad no es menos real, no es menos medible ni observable, que las otras cualidades de la naturaleza por el hecho de ser relacional del mismo modo que las propiedades de un imán y las tendencias de los herbívoros versus los carnívoros no son menos reales. Estas experiencias son reales: el placer y la aversión se experimentan como verdaderos en el cuerpo y la mente de los depredadores o los seres humanos, pero son propiedades relacionales.

Los males que producen las doctrinas falsas

De hecho, nadie podría, de una manera válida someter a un examen racional detallado las dificultades que estas doctrinas ocasionan en la vida para poder, mientras que da atención a las pasiones mismas y a los eventos, comprender, entre otras cosas, lo funesto que es, demostrar una audacia irracional, caer en todas las infelicidades que he mencionado y lo funesto que es, de otra parte, vivir siguiendo servilmente las opiniones transmitidas al azar, siendo víctima de las muchas dificultades y deseos que engendran, y aplicándose sin cesar a las múltiples y diversas actividades y prácticas dañinas que éstas últimas suscitan, multiplicando las aspiraciones de manera irracional–porque uno es infeliz en realidad y en toda ocasión guarda remordimiento–y además encargándose de numerosas preocupaciones sobre los demás.

Resulta que las mismas personas que pasan sus vidas movidas por las tempestades o expuestas a sospechas temerosas, no acaparan nunca el beneficio y el gozo verdaderos de la vida, sino que de antemano expulsados de la vida luego de muchos vanos sufrimientos nacidos de esperanzas siempre vanas y nunca completamente confirmadas, y acumulan por consecuencia sobre sus cabezas aún los otros males, por hecho de su incapacidad de reconocer distintamente cual fin nuestra naturaleza misma persigue y por cuales medios este fin se realiza naturalmente. Porque la ignorancia de estas cosas es la causa primera de todos los males.

Esfuérzate pues de distanciarte de las adversidades de las que te he hablado. Al contrario, dándote razán a ti mismo sobre todas las cosas, como se ha dicho, de una manera adaptada a la vida y a los afectos.

Conclusión

La postura que defiende Polístrato–según la cual lo placentero y lo desagradable existen realmente y son observables en la naturaleza–es conocida como realismo moral, o naturalismo moral, y personalidades modernas como Sam Harris han hecho la misión de su vida el probar que la moral existe en la naturaleza tal y como hizo Polístrato en sus días.

Pero además de argumentar a favor de un realismo hedonista, Polístrato denuncia los males que suceden cuando no alineamos nuestros juicios morales con la evidencia que la naturaleza pone frente a nuestras facultades. Es difícil ser verdaderamente moral sin estudiar la naturaleza.

El realismo hedonista nos lleva a una firme insistencia en que el placer es el fin establecido por la naturaleza, y que hacia el se vierten todas las verdaderas virtudes naturalistas. Debemos reiterar, porque es importante, el siguiente pasaje:

… su incapacidad de reconocer distintamente cual fin nuestra naturaleza misma persigue y por cuales medios este fin se realiza naturalmente. Porque la ignorancia de estas cosas es la causa primera de todos los males.

Es al desconectarse del placer como la meta natural de las entidades vivientes, que los pensadores morales, filósofos y religiosos cometen errores de juicio a veces horribles, que generan enorme sufrimiento innecesario. Echan a un lado el placer para defender la dictadura del proletariado, o el libre mercado, o el dios del desierto, o el honor, o la hombría, dispuestos a incluso matar por estos ideales arbitrarios divorciados del estudio de la naturaleza, que nos muestra que los seres naturales simplemente buscan el placer y evitan el dolor. Entonces, el filósofo naturalista solo debería buscar las maneras mas racionales y sanas de buscar el placer y evitar la aversión.

Podríamos perdonar estas ideologías por el daño que hacen tomando en cuenta que nunca nos prometieron una vida placentera. Si no se establece esta meta desde el principio, ¿como vamos a esperar que la produzca como resultado final?

Cuando no basamos nuestras opiniones firmemente en el estudio de la natura y cuando no tenemos un entendimiento claro de como lo placentero es bueno y lo desagradable es malo dentro de nuestra experiencia real, inmediata y directa de la realidad, terminamos sirviendo fines otros que el que la naturaleza misma ha establecido para nosotros como seres naturales, sirviendo fines otros que lo que nos consta de manera orgánica.

El naturalismo moral es simple: como seres naturales podemos discernir directamente, con nuestras facultades, lo placentero y lo que produce aversión.

Estos razonamientos son parte de Epítome: Escrituras Epicúreas

 

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Epístola de Epicuro a Meneceo

La siguiente obra es parte de Epítome: Escrituras Epicúreas.

1. Que ninguno por ser joven vacile en filosofar, ni por llegar a la vejez se canse de filosofar1. 2. Pues no hay nadie demasiado prematuro ni demasiado retrasado en lo que concierne a la salud de su alma. 2. El que dice que el tiempo de filosofar no le ha llegado o ya ha pasado es semejante al que dice que todavía no le ha llegado o que ya ha pasado el tiempo para la felicidad. 3. Así que deben filosofar tanto el joven como el viejo; éste para que, en su vejez, se sienta joven en los bienes por la alegría de lo vivido; aquél, para que sea joven y viejo al mismo tiempo por su intrepidez frente al futuro. 4. Es, pues, preciso que nos ejercitemos en aquello que produce la felicidad, si es cierto que, cuando la poseemos, lo tenemos todo y cuando nos falta, lo hacemos todo por tenerla.

5. Practica y ejercita todos los principios que continuamente te he recomendado, teniendo en cuenta que son los elementos de la vida feliz. 6. Primeramente, considera a la divinidad como un ser incorruptible y dichoso, tal y como la naturaleza ha grabado en la mentes humanas, y no le atribuyas nada ajeno a su incorruptibilidad ni a su dicha. 7. Cree que la divinidad posee todo lo necesario para preservar su naturaleza dichosa. 8. Porque los dioses, desde luego, existen: el conocimiento que tenemos de ellos es claro y evidente2. 9. Pero no son como los considera la gente, que mantiene creencias impuras de ellos. 10. No es impío el que desecha los dioses de la gente, sino quien atribuye a los dioses las opiniones de la gente.

11. Pues no son preconcepciones otorgadas por la naturaleza, sino vanas presunciones los juicios de la gente sobre los dioses, como la idea de que los dioses envían infortunio a los malos y bendiciones a los buenos. 12. Falsas opiniones como estas surgen porque los humanos imaginan a los dioses como si tuvieran cualidades humanas y no comprenden que las deidades poseen virtudes distintas a las suyas.

13. Acostúmbrate a considerar que la muerte no es nada para nosotros, puesto que todo bien y todo mal están en la sensación y la muerte es pérdida de sensación3. 14. Por ello, el recto conocimiento de que la muerte no es nada para nosotros hace amable nuestra vida mortal, no porque le añada un tiempo indefinido, sino porque suprime el anhelo de inmortalidad.

15. Nada hay terrible en la vida para quien está realmente persuadido de que tampoco se encuentra nada terrible en el no vivir. 16. De manera que es un necio el que dice que teme la muerte, no porque haga sufrir al presentarse, sino porque hace sufrir en su espera: en efecto, es absurdo que nos haga sufrir en su espera lo que no inquieta cuando está presente. 17. Así pues, el más estremecedor de los males, la muerte, no es nada para nosotros, ya que mientras nosotros somos, la muerte no está presente y cuando la muerte está presente, nosotros no somos. 18. Entonces, no existe ni para los vivos ni para los muertos, porque para los vivos todavía la muerte no existe y los muertos ya no existen.

19. Pero la gente huye de la muerte como del mayor de los males, y la reclama otras veces como descanso de los males de su vida. 20. El sabio, en cambio, ni rechaza el vivir ni teme el no vivir; ya que el vivir es una oportunidad para la felicidad y no cree que es un mal el no vivir. 21. Y así como no elige el alimento más abundante, sino el más agradable, así también goza del tiempo más agradable y no del más duradero. 22. El que exhorta al joven a vivir bien y al viejo a morir bien, es un necio, no sólo por lo grato de la vida, sino porque el arte de vivir bien y el de morir bien es el mismo.

23. Y mucho peor el que dice que es mejor no haber nacido, pero que una vez se ha nacido, es mejor atravesar cuanto antes las puertas de la muerte. 24. Si está convencido de esto, ¿por qué no abandona la vida? A su alcance está el hacerlo, si es que lo cree en realidad. Y si bromea, es un necio en asuntos que no admiten necedad.

25. En cuanto a como vivir la vida, hemos de recordar que el futuro no es enteramente nuestro, pero tampoco es enteramente no nuestro. 26. Es decir, no esperemos que venga con certeza, ni desesperemos con certeza pensando que nunca llegará.

27. Consideremos que, de los deseos, unos son naturales y otros vanos y vacíos. 28. De los deseos naturales, unos son necesarios y otros no. 29. Y de los deseos necesarios, unos son necesarios para la felicidad, otros para el bienestar del cuerpo, otros para la vida misma.

30. Quien tiene un entendimiento correcto de esto sabe como llevar a cabo elecciones y omisiones referiéndose a la salud del cuerpo y a la imperturbabilidad del alma, ya que ésta es la meta de una vida feliz. 31. Es para vivir felices que lo hacemos todo; para no sufrir ni sentir temor. 32. Apenas lo hemos conseguido, toda tempestad del alma desvanece porque no necesitamos ir en busca de algo que nos falta, ni buscar otra cosa con la que completar el bien del alma y del cuerpo.

33. Verás, cuando nos falta placer y sufrimos, necesitamos el placer, pero cuando no sufrimos la vida nos regala placer en suficiencia. 34. Y por esto decimos que el placer es el alfa y omega de la vida feliz, porque lo hemos reconocido como el primer bien congénito. 35. Es el punto de partida del cual comenzamos toda elección y rechazo. 36. Hacia esta meta de vivir felices retornamos una y otra vez porque juzgamos todo bien en base a la felicidad como regla.

37. Pero ya que la felicidad es el bien primero e innato, por eso mismo no escogemos todos los placeres sino que a veces renunciamos a ciertos placeres, cuando de ellos surgen dificultades mayores. 38. Del mismo modo, creemos que ciertos dolores son preferibles a ciertos placeres si, tras soportar tales dolores conseguimos un placer mayor4. 39. Todo placer es por naturaleza innata un bien, pero no todos los placeres son dignos de ser escogidos. 40. De la misma forma, todo dolor es un mal, pero no todos deben evitarse. 41. Conviene medir y razonar si los resultados finales son útiles o inútiles para producir una vida placentera. 42. Pues determinamos algunas veces que lo que parece ser un bien resulta ser un mal y que lo que parece ser un mal resulta ser un bien.

43. También consideramos la autosuficiencia como un gran bien, no para que siempre tengamos pocas cosas sino para que, cuando no tengamos mucho, nos contentemos con poco. 44. Esto se debe a que estamos sinceramente convencidos de que quienes menos necesitan los lujos son los que mejor saben disfrutar de la abundancia cuando la tienen.

45. También creemos que la naturaleza ha dispuesto que todo lo necesario para la vida sea fácil de obtener y que aquellas cosas que son vanas e inútiles sean difíciles de alcanzar. 46. Los alimentos frugales proporcionan el mismo placer que una comida extravagante, cuando ambos alejan todo dolor y todo deseo. 47. Pan y agua proporcionan el más elevado placer cuando los come quien tiene gran necesidad. 48. El acostumbrarse a las comidas sencillas y frugales es bueno para la salud y nos ayuda a no titubear en las ocupaciones necesarias de la vida. 49. Y cuando en ciertas ocasiones nos encontramos con comida lujosa, esta actitud nos hace mejor dispuestos al lujo, ya que permanecemos imperturbables ante la posibilidad de que luego la perdamos.

50. Así, cuando decimos que el placer es fin, no hablamos de los placeres del los corruptos o de los que se encuentran en el goce sensual, como piensan algunos que son ignorantes o que están en desacuerdo con nosotros, o que nos interpretan mal a propósito. 51. Mas bien, cuando hablamos del placer o la felicidad como el fin, hablamos de tener el cuerpo libre de dolor y tener el alma libre de perturbación; pues no son ni las bebidas ni los banquetes continuos, ni el goce de muchachos y doncellas, ni festines de pescados y de mesas lujosas los que producen una vida placentera. 52. A cambio, la vida placentera consiste en la sobria contemplación5, por medio de la cual se calcula toda elección y omisión y se destierran las falsas creencias de las cuales surgen la mayor parte de las perturbaciones que confunden las almas.

53. De todo esto, el comienzo y el mayor de los bienes es la prudencia. 54. Más preciosa incluso que la filosofía es la prudencia, de la que nacen todas las demás virtudes. 55. La prudencia nos enseña que no es posible vivir placenteramente sin vivir prudente, honesta y justamente, y que no se puede vivir prudente, honesta y justamente, sin vivir placenteramente. 56. Ya que estas virtudes son por naturaleza inseparables de una vida feliz, y el vivir feliz es inseparable de éstas.

57. Al considerar esto, ¿quién puede ser considerado un mejor ser humano que quien tiene creencias sanas sobre los dioses, quien carece por completo de temor a la muerte, quien contempla con claridad el fin y los límites establecidos por la naturaleza, y quien entiende que la naturaleza ha hecho que los bienes mayores sean fáciles de alcanzar, mientras que los males tienen poca duración o poca intensidad?

58. El sabio se ríe de la Fortuna, que algunos toman por señora de todas las cosas, porque entiende que algunas cosas suceden por necesidad, otras por azar y otras por obra nuestra. 59. Ya que ve que la necesidad es irresponsable y el azar inestable. 60. Pero nuestras acciones son autónomas y libres, y es a ellas que corresponden naturalmente la censura y la alabanza6.

61. Sería mejor adherirse a los mitos sobre los dioses que vivir bajo el yugo de la Fortuna o la necesidad, como proponen los filósofos naturales7. 62. Al menos las fábulas que se cuentan sobre los dioses otorgan la esperanza de que podamos evitar la furia de los dioses por medio del culto, pero la predestinación de los naturalistas es sorda a toda súplica y no ofrece escape a la necesidad inexorable ni esperanza de control sobre nuestras vidas.

63. El sabio no considera a Fortuna como una diosa, como la considera la gente, ya que el sabio entiende que la divinidad no lleva a cabo nada al azar. 64. Tampoco la considera como una causa incierta, ya que no cree que los dioses dan actos afortunados o desafortunados a los hombres al azar para hacerlos felices o infelices. 65. El sabio entiende que de la Fortuna surgen grandes bienes, pero también grandes males, y por lo tanto considera que es mejor ser desdichado con sensatez que afortunado con insensatez. 66. Es mejor que la acción instigada por el buen juicio no tenga que deber su éxito a la ayuda de fortuna.

67. Ejercítate en estos pensamientos y los análogos día y noche, sea a solas o con alguno semejante a ti. 68. Así nunca serás perturbado, estés despierto o dormido, sino que vivirás como un dios entre los hombres. 69. Ya que el ser humano pierde toda semblanza mortal al vivir en medio de bendiciones inmortales.

Notas:

1. La tradición epistolar del Nuevo Testamento bíblico fue inspirada por una tradición de escribir epístolas didácticas que prevalecía desde hacía siglos entre los epicúreos del mundo griego. Estas epístolas eran leídas de manera pública y usadas en la enseñanza de la filosofía. La Epístola a Meneceo es la mas celebrada, ya que contiene todos los consejos elementales del maestro sobre la ética en un corto resumen dirigido a uno de sus discípulos. Esta es la Edición Amigos de Epicuro de la epístola, escrita en idioma español claro y organizada en versos enumerados para que sea fácil la referencia y el estudio.

2. Epicuro era un creyente en Zeus, Atenea y los demás dioses de la polis. Hay muchas personas a las que les extraña esto y le han acusado de haber sido ateo de armario. Es cierto que era peligroso ser ateo en aquellos tiempos y que había razón para proteger la ataraxia permaneciendo en el armario. Sócrates había sido ejecutado por blasfemar contra los dioses y el mismo Epicuro había sido expulsado de Mitilene por los platonistas con amenazas de acusarlo de lo mismo, ya que su doctrina materialista no parecía permitir lugar para los dioses. Sin embargo, debemos ser cautelosos en asumir que Epicuro no era sincero en su piedad, ya que su teología parece permitir la existencia de seres suprahumanos, aunque residan en otros planetas y no se conciernan en lo absoluto con los mortales, no respondan a nuestras oraciones ni necesiten nuestra adoración. Tanto Epicuro como Metrodoro y, mas tarde, Filodemo dedicaron largos pergaminos a la defensa de un concepto naturalista de los dioses y a los beneficios terapéuticos y el placer que producen los actos piadosos.

De igual modo, Thomas Jefferson defiende el dios del deismo cristiano de la Iglesia Unitaria (que tampoco interviene en la naturaleza, sino que permanece en perfecto gozo imperturbable) de lo que el denominó “le herejía del inmaterialismo” de los cristianos tradicionales. A veces da la impresión que Jefferson sincretiza este Dios puramente inmanente, naturalista y cristiano-epicúreo con la Naturaleza misma y parece adoptar un tipo de panteísmo. Hay cierto mérito en esta postura. Tanto el maestro Jesús como Epicuro usaron enseñanzas derivadas de observar la naturaleza para tratar terapéuticamente los miedos existenciales mas universales: en los evangelios, Jesús dice que el mismo Dios que se entretiene con alimentar a diario a las aves no dejaría hambrientos a sus hijos ni los abandonaría. En Epicuro, es mas bien la Naturaleza, por medio de la selección natural, la que nos ha dado (a nosotros y a las aves) exactamente los instintos y medios necesarios para sobrevivir en nuestro medio ambiente. En ambos casos, la intención es la misma que enseñan las Cuatro Curas epicúreas.

Es solo en tiempos modernos que la postura atea se ha vuelto prominente entre los epicúreos y se ha abandonado la necesidad de sincretizar a la Naturaleza con la deidad.

3. Aparte de esta consolación para la muerte enraizada en el concepto hedonista basado en las sensaciones que solo podemos sentir mientras vivimos, existen otras consolaciones en nuestra tradición para la muerte en la obra de Lucrecio Sobre la naturaleza de las cosas. El argumento de la simetría compara el tiempo luego de la muerte con el tiempo antes de nacer, del cual nada sabemos. Debido a que nada recordamos de este tiempo, no hace sentido perder la paz preocupándonos por la vida venidera. El argumento del sueño compara la muerte con el sueño, durante el cual estamos inconcientes, excepto que es interminable. Tampoco hace sentido perder la paz por miedo a dormir.

4. La meta del calculo hedónico es el placer neto. El epicúreo es un buscador racional de la felicidad. Ama la vida y el placer y no es fanático de la abnegación ni del sacrificio. Solo se sacrifica cuando estima que de sus esfuerzos surgen beneficios para el y para sus seres queridos que incrementan, a largo plazo, la felicidad. Nuestra tradición al final siempre afirma la vida y las cosas que hacen que valga la pena vivir.

5. La intención de este pasaje es evitar que se confunda el hedonismo racional con corrupción o con lujo, aunque el lujo si viene se debe disfrutar. La intención no es proponer una vida de ascetismo ni una vida impráctica como un monge en contemplación, como pretenden hacer ver a veces (de modo bien intencionado, pero equivocado) algunos intérpretes estoicos. Epicuro abogaba por la moderación y criticaba tanto los excesos de la corrupción como los excesos de la vida simple y frugal, ya que ambos producen perturbaciones.

6. “El sabio se ríe” podría ser una alusión al padre del atomismo y de la ciencia moderna Demócrito, quien fue maestro de Nausífanes, quien fue maestro de Epicuro. Era llamado el filósofo risueño porque siempre se estaba riendo de las locuras de los hombres, y por lo tanto es el iniciador del linaje de los filósofos risueños, que son sabios de temperamento científico que critican y se mofan las autoridades tradicionales y la superstición común.

7. Los epicúreos eran acérrimos críticos de la doctrina del determinismo que adoptaron los estoicos y los atomistas pre-epicúreos. Esta doctrina negaba la autonomía y libertad del hombre y la mujer, haciendo del ser humano una marioneta de la naturaleza. En términos prácticos, hizo que muchos filósofos estoicos, platonistas y de otras tradiciones se refugiaran con frecuencia en los oráculos, la astrología y otras formas de superstición degradante y que abandonaran responsabilidad por sus destinos, elecciones y omisiones, aceptando la abnegación y resignación como virtudes y consolaciones legítimas superiores a la autonomía, genio y creatividad humanos.

Versión de Epítome: Escrituras Epicúreas

Epístola a Meneceo: Un Encuentro con Epicuro, por Julián Melladocropped-soe_sm-1.png

El renacimiento epicúreo‏

Escrito originalmente en inglés para Humanist Life, una publicación del British Humanist Association.

Según los anales de la historia, en el siglo VI el emperador Justiniano cerró definitivamente todas las escuelas de filosofía que competían con el cristianismo. Esto fue lo último que supimos de la escuela epicúrea, cuya tradición se había mantenido culturalmente vibrante durante siete siglos. Epicuro había sido uno de los primeros en proponer hace 2,300 años la teoría del átomo, el contrato social como base para que reine la ley y la posibilidad de un proceso empírico de búsqueda de la felicidad: una ciencia de la felicidad. Estas escuelas progresistas eran oasis de tranquilidad, razón y placer conocidas como jardines, donde los ideales de amistad civilizada florecieron y los hombres, mujeres e incluso los esclavos participaban en el discurso filosófico como iguales.

Si un conjunto de doctrinas puede ser considerado como el fundamento de la filosofía epicúrea, sería el Tetrafármaco: los Cuatro Remedios. Para fines didácticos, las enseñanzas siempre se han impartido en forma de cortos adagios fáciles de memorizar. Hay muchos más de cuatro remedios en el epicureísmo. Sin embargo, éstos son reconocidos como el núcleo de la enseñanza del cual el resto de la filosofía fluye:

No temas a los dioses
No temas a la muerte
Lo agradable es fácil de alcanzar
Lo doloroso es fácil de soportar

En sus Doctrinas Principales 11-12, Epicuro aboga por el estudio de la ciencia como una forma de emanciparnos de miedos irracionales. Para los naturalistas que no creen en los dioses o espíritus, los dos primeros fármacos se pueden traducir como: “No temas al destino o la suerte, ya que es inútil luchar contra aquello sobre lo que no tenemos ningún control. Se genera sufrimiento innecesario”.

El poeta epicúreo romano Lucrecio, en su De Rerum Natura (Sobre la naturaleza de las cosas), dedica largas porciones del poema filosófico a explicar fenómenos naturales tales como como el trueno y los movimientos de los cuerpos celestes, no como obra de los dioses sino como algo natural, ya que el temor a los dioses es visto como incompatible con la vida civilizada . Puesto que él no pudo en esos días para producir una teoría completamente científica para explicar todos estos fenómenos, proporcionó varias teorías posibles para muchos de ellos sin apoyar oficialmente ninguna y humildemente reconoció que pensadores futuros probarían los puntos principales de su cosmología naturalista y científica, lo cual finalmente hicieron. Y así podemos decir que su actitud básica no solo era sobria, sino que también respetaba nuestra inteligencia lo suficiente como para no exhibir arrogancia y certeza que no tenía. El tiempo mostró su buen juicio … y su sinceridad.

El hecho que la prohibición de temer a los dioses, y en contra de la religión basada en el miedo en general, sea el primer y principal tabú en la filosofía epicúrea, sigue siendo refrescante hasta el día de hoy.

El segundo remedio es elaborado en una serie de enseñanzas y aforismos que sirven como una forma de terapia cognitiva para lidiar con el trauma de la muerte. Entre ellos, la más memorable es puramente hedonista. Se resume así:

La muerte no es nada para nosotros, ya que cuando somos la muerte no ha llegado, y cuando la muerte ha llegado no somos.

También está el argumento de la simetría, que compara el tiempo después de nuestra muerte al tiempo antes de nuestro nacimiento del que no tenemos memoria. Puesto que no hay nada, ¿por qué temerle? Es tan poco inteligente ser innecesariamente atormentado sobre la vida venidera, como lo es ser atormentado por el estado antes del nacimiento. Sostengo que con frecuencia eran no sólo las enseñanzas, sino la manera en que fueron impartidas, en el contexto de una comunidad afable de amigos-filósofos, que servía de consuelo y que es imposible replicar la paz y la convicción de Epicuro dio a la humanidad sin este sentido de comunidad.

Las dos últimas declaraciones del Tetrafármaco sobre cómo debemos evaluar nuestros deseos y discernir cuáles son innecesarios frente a cuáles son necesarios, cuáles llevan al dolor cuando son satisfechos o ignorados frente a cuáles no. Por este proceso analítico, uno aprende a contentarse con los placeres simples de la vida, los más fáciles de alcanzar y que llevan a poco o ningún dolor. Es aquí donde los verdaderos frutos del entendimiento epicúreo comienzan a ser cosechados y se vive con mayor facilidad. Las mejores cosas en la vida son gratis.

Una de las primeras tareas psicológicas de cada epicúreo es llegar a ser consciente de sus deseos y cualquier dolor o ansiedad que puedan estar generando. Otra tarea es aprender a saborear y apreciar las cosas simples cuando están delante de nosotros. Los buenos amigos, los buenos alimentos y las bebidas refrescantes, la familia, la buena música, la cercanía a la naturaleza, incluso nuestra visión del cielo que (como Carl Sagan nos avisó) deben siempre hacernos sentir humildes.

La buena noticia, según Epicuro, es que la felicidad se logra fácilmente si cultivamos la filosofía. Él cita la necesidad de la gratitud y de las amistades sólidas como ingredientes fundamentales para la buena vida, y no sólo clasifica los deseos sino también discierne entre placeres cinéticos (activos o dinámicos) que ocurren cuando satisfacemos el deseo y los placeres catastemáticos (pasivos o estables) que suceden cuando no tenemos deseos que satisfacer, los que calificó como superiores.

El psicólogo de la Universidad de Harvard e investigador de la felicidad Dan Gilbert confirma las ideas de Epicuro, incluyendo cómo las relaciones sanas aumentan significativamente la cantidad de placer y de experiencias memorables que reunimos a lo largo de nuestra vida. Utiliza palabras diferentes: la felicidad natural es la que se alcanza cuando satisfacemos un deseo (el placer cinético, en la jerga epicúrea), mientras que la felicidad sintética es independiente de los deseos (el placer catastemático).

Ya que la felicidad sintética no requiere de lo externo, es considerada superior: es un signo de un ser liberado. El Dr. Gilbert argumenta a favor de la felicidad sintética citando el ejemplo del ganador de la lotería y el parapléjico que presentan niveles similares de felicidad un año después de ganar la lotería y perder las extremidades inferiores, respectivamente. Estos casos han sido estudiados por los investigadores de la felicidad Brickman et al.

Esto, en la psicología positiva, se llama adaptación hedónica: el estado habitual de felicidad al que siempre volvemos. Se están investigando métodos para aumentar los niveles de adaptación hedónica que son normales para cada individuo.

Las teorías de Gilbert son epicureísmo con otro nombre. Uno de los elementos de la enseñanza epicúrea con el que los filósofos han luchado más a lo largo de la historia es la idea de placer pasivo. A menudo se argumenta que la falta de dolor no es una definición de placer, pero este es el arte de la felicidad que Epicuro enseñó: que tenemos que aprender a ser felices independientemente de factores externos y de que es posible y deseable cultivar placeres catastémicos a través de las disciplinas filosóficas. De hecho, Epicuro sostiene que el verdadero propósito de la filosofía es asegurar un fin al sufrimiento y crear una vida hermosa, feliz y placentera.

La investigación de Gilbert defiende el placer catastemático como un ingrediente necesario en la felicidad humana y está empezando a dar un nuevo impulso al discurso sobre la filosofía de la felicidad que Epicuro había comenzado y que se vio interrumpido por Justiniano hace 1,500 años. También agrega nuevos conceptos a nuestra ciencia de la felicidad e incluso propone que tenemos un sistema inmunológico psicológico que combate los estados de ánimo tristes.

Las conclusiones de Gilbert, junto con la investigación del bienestar en campos como la neurociencia y la dieta, apuntan a los epicúreos modernos en la dirección de una reinvención interdisciplinaria, práctica de la filosofía, que es justo lo que necesitamos si la filosofía va a volver a ser una vez más el motor cultural revolucionario, emancipatorio que era antes.

En cuanto al cuarto remedio, Epicuro nos recordó la naturaleza temporal del dolor corporal. Podemos tener una fiebre o un dolor de estómago, pero a los pocos días nuestro sistema inmunológico lo combate. En el caso de los dolores crónicos, uno se acostumbra a ellos después de algún tiempo. En la naturaleza, ninguna condición dura para siempre. La impermanencia de todas las condiciones es un consuelo cuando éstas son dolorosas. Una actitud desdeñosa hacia el dolor requiere disciplina, pero puede cultivarse si somos conscientes, disciplinados, y desarrollamos la voluntad de proteger a nuestra mente.

Luego están los dolores mentales y la ansiedad. Estos se trabajan de manera sistemática a través de la terapia cognitiva. La resolución de seguir a Epicuro es esencialmente una resolución para proteger la mente. Es imposible ser feliz si no podemos controlar nuestra ira y otras emociones fuertes: vamos a pasar de un estado perturbado al siguiente y nunca probar la estabilidad de la ataraxia, que se traduce como imperturbabilidad y es la madurez definitiva que un filósofo puede alcanzar.

Vivimos en una sociedad consumerista, disfuncional, llena de ansiedad y neurosis, donde pocas personas analizan su vida, la mayoría de las personas tienen poca capacidad de atención y están generalmente desinteresados en disciplinar sus mentes y poner freno a los deseos sin sentido. Si la filosofía se entiende como los epicúreos la entienden, entonces se hace evidente que la gente hoy necesita desesperadamente de la filosofía.

Muchas más cosas podrían decirse acerca de los consuelos de la filosofía epicúrea y humanista. Dejo a mis lectores con una invitación a estudiar a Epicuro y a participar a solas y con otros en el discurso filosófico. Les prometo que su vida se enriquecerá.

Hiram Crespo es el fundador de la Sociedad de Amigos de Epicuro (societyofepicurus.com) y el autor de Tending the Epicurean Garden (Humanist Press, 2014) / Cultivando el jardín epicúreo. Es además un blogger y ha contribuído a Humanist Life, The Humanist, The New Humanism, Greenewave, NEIU Independent, Lilipoh, Om Times y otras publicaciones.