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La Epístola de Metrodoro a Timócrates

Traducción de otro ensayo original, escrito para SocietyofEpicurus.com.

Timócrates de Lámpsaco era el hermano de Metrodoro (uno de los fundadores del epicureísmo) y a la vez un apóstata de la primera comunidad epicúrea–aunque no un enemigo letal como el arquetípico Judas. Debido a sus lazos de sangre, Timócrates decía que “amaba a su hermano como nadie más y lo odiaba como nadie más“.

Sus diferencias se hicieron públicas en epístolas que se dirigieron entre sí, que luego circularon entre muchos que seguían las enseñanzas de la escuela o eran opositores interesados en los chismes y la controversia. Metrodoro también escribió una obra contra su hermano, y Timócrates una polémica contra Epicuro titulada Delicias.

Solo sobreviven fragmentos de terceras partes que citan estas fuentes. Aquí, citaré pasajes de la Epístola de Metrodoro a su hermano Timócrates, e intentaré interpretar el contenido escaso, pero esencial y útil, que está disponible.

El argumento del vientre

Parece claro que la enemistad de Timócrates hacia los epicúreos surgió por no aceptar que el placer es el fin que busca nuestra naturaleza, aunque muchas fuentes citan el centro de la controversia como la insistencia de Metrodoro de que el vientre es el “criterio” de todo lo que contribuye a la buena vida. Algunas personas han argumentado que la atribución de esto fue hecha por enemigos del epicureísmo para desacreditar la filosofía, y de hecho esto ha sido usado para burlarse de los epicúreos. Pero el “argumento del vientre” ha sido atestiguado muchas veces, y las epístolas entre los dos hermanos circularon lo suficiente como para parecer claro que muchos contemporáneos y comentaristas posteriores estaban al tanto de los detalles principales de la controversia.

Supongamos, por lo tanto, que Metrodoro realmente argumentó que “el asiento del bien es el vientre“, como se le atribuye. Y supongamos también que los primeros epicúreos eligieron cuidadosamente sus palabras para transmitir el significado deseado, ya que sabemos que por esto es que se les conocía, y también sabemos que criticaban el discurso poco claro y florido de los poetas y amantes de la retórica. No temenos razón para suponer que Metrodoro estaba hablando poéticamente para generar confusión. ¿Qué quiso decir con esto? Un proverbio sobreviviente puede ayudar a arrojar luz sobre esto.

Lo que no se puede satisfacer no es la barriga de un hombre, como piensan los hombres, sino la idea falsa de que la barriga necesita ser llenada sin fin. – Sentencia Vaticana 59

La inscripción epicúrea del muro de Diógenes es otra fuente para ayudarnos a interpretar el pasaje del vientre. Enseña que “los deseos que superan los límites fijados por la naturaleza” se encuentran entre las tres “raíces de todos los males, y a menos que los eliminemos, una multitud de males crecerá sobre nosotros“. Y la Doctrina Principal 20 establece que a la mente le corresponde comprender los límites establecidos por la naturaleza y domesticar la carne. También dice que “no debemos forzar a la naturaleza, sino persuadirla suavemente“.

Aquí, comenzamos a ver una forma en que la barriga podría ser un “criterio” (o una regla para medir) por el cual la naturaleza nos guía. La barriga nos enseña que solo necesitamos tanta nutrición, tanta comida y nada más. Si comemos en exceso, nuestra barriga nos avisa a través del letargo, el cansancio, la fatiga o la somnolencia. Si comemos muy poco o no comemos, nos avisa a través de punzadas de hambre. Literalmente gruñe como una bestia salvaje. Del mismo modo, solo necesitamos una medida natural de amigos y comunidad, una medida natural de riqueza, etc. Ni demasiado, ni muy poco. Y es la naturaleza la que establece estos límites.

Los epicúreos filosofamos con nuestros cuerpos, totalmente reconciliados con la naturaleza. Es interesante que Metrodoro describe la barriga como un “criterio“, si consideramos que esto es cierto y no una invención de los enemigos de la Escuela. En nuestra epistemología, el Canon (criterio de verdad) incluye facultades pre-racionales que proporcionan datos brutos de la naturaleza sin aportes racionales: audición, gusto, visión, placer y dolor, etc. Creo que lo que Metrodoro estaba argumentando es que debemos prestar atención al dolor y el placer del vientre como guías de la naturaleza para que podamos comprender mejor los límites establecidos por la naturaleza y darnos cuenta de lo fácil que es obtener los placeres naturales y necesarios.

El argumento del vientre también nos recuerda las concepciones nietzscheana y freudiana del animal humano como habitado por una multitud de impulsos e instintos irracionales que compiten por el control del vehículo de nuestros cuerpos y nuestras vidas. Somos animales racionales, pero eso no es todo lo que somos.

Los fundadores del epicureísmo enseñaban que deberíamos preocuparnos por nuestro estado mental mientras comemos. Epicuro comparaba el comer a solas con el comportamiento de leones y lobos, y les dijo a sus seguidores que se preocuparan tanto de con quién comían como de lo que comían.

Nuestra opinión sobre nuestra barriga, y nuestra relación con ella, ayudan a definir cuán felices y satisfechos estamos con la vida en general. Muchos trastornos alimentarios y de salud están vinculados a los estados psicológicos, la filosofía de la vida y el sentido de autoestima de las personas. Entonces, ¿no tiene sentido que una alimentación saludable también se correlacione con estados psicológicos saludables, una filosofía de vida saludable y un sentido saludable de autoestima?

Esto puede ser pura coincidencia, pero es una nota al margen interesante: sabemos hoy (aunque los antiguos no podrían haberlo sabido) que es en el vientre donde las “hormonas de la felicidad” como la serotonina y la anandamida son fabricadas por nuestros cuerpos, y que las bacterias en nuestro intestino juegan un papel crucial en nuestro estado habitual de felicidad o depresión.

Sobre la “necesidad” de salvar a Grecia

“No es necesario tratar de salvar a Grecia o conseguir de ella coronas de sabiduría; lo que se necesita es comer y beber, Timócrates, sin dañar el vientre mientras le damos alegría”. – Carta de Metrodoro a Timócrates

El pasaje anterior parece indicar algunas de las objeciones que Timócrates presentó contra la doctrina epicúrea. Parece haber defendido ideales como el patriotismo y actividades vanas como la fama o la gloria. ¿Quizás pidió la enseñanza de la filosofía en la esfera pública? Epicuro prohibió la práctica de sermones públicos a favor de los privados después de que los platónicos enojados lo exiliaron de la isla de Lesbos, su barco naufragó y estuvo en peligro de morir. Los argumentos de Timócrates parecen estar relacionados con la “necesidad” de aceptación y elogio de la gente común en la ciudad. La controversia de Timócrates puede haber inspirado las siguientes citas:

Nunca he deseado atender a las muchedumbres; por lo que yo sé ellos no lo aprueban, y lo que aprueban no lo sé.

Francamente, al estudiar la naturaleza prefiero hablar de revelaciones sobre lo que es ventajoso a todos los hombres aunque nadie lo entienda, en lugar de conformarme a la opinión popular y así ganarme la alabanza extendida de los muchos. – Sentencia Vaticana 29

A medida que envejeces eres como te exhorto a ser, y has reconocido la diferencia entre estudiar filosofía por ti mismo y estudiarla para Grecia. Me alegro contigo. – Sentencia Vaticana 76

Un espíritu anárquico y libertario sostuvo a la comunidad epicúrea temprana, que parece haber tenido una política estricta de separación de filosofía y estado. Epicuro no fue un filósofo de la polis, sino de su propia comunidad autosuficiente. No confiaba en la educación pública (como vemos en SV 76). Se puede argumentar que los primeros epicúreos criaron y educaron a sus propios hijos en el Jardín, y que los epicúreos modernos también deberían crear sus propios establecimientos educativos, como lo hizo Michel Onfray en Francia.

Del intercambio entre los dos hermanos, también parece que Timócrates estaba haciendo argumentos en defensa general de las virtudes que formaban parte de la convención cultural griega:

Además, no comprarían por un centavo todas las virtudes si estuvieran separadas del placer. – Epístola de Metrodoro a Timócrates

Sobre la vida pública

Si bien el adagio lathe biosas (“Vive desconocido“)–que fue atribuído a los primeros epicúreos–se malinterpreta fácilmente y con frecuencia como un llamado a vivir una vida monástica, lo cual no era, la controversia de Timócrates puede proporcionar un ejemplo de un instante en que los epicúreos denunciaron la vida pública. Timócrates, al contrario, parece haber defendido el deseo de recibir la aceptación de la gente común, incluso de los extraños. Este deseo no es natural ni necesario, según la ética epicúrea.

Sobre este último punto, Diógenes de Oenoanda en su inscripción en el muro epicúreo, dijo lo siguiente:

Diógenes afirma que “la suma de la felicidad es nuestra disposición, de la cual somos amos”, por lo que argumenta en contra de elegir una carrera en el servicio militar, que produce peligros para nuestras vidas y salud, o hablar en público, que produce nerviosismo e inseguridad.

Resumen

De todas estas consideraciones, podemos concluír que algunas de las principales controversias relacionadas con la apostasía de Timócrates tuvieron que ver con los siguientes puntos:

  1. Metrodoro defendió la doctrina de que el placer es el fin que busca nuestra propia naturaleza; Timócrates rechazó este punto de vista y defendió las virtudes griegas tradicionales, que los epicúreos consideraban a menudo virtudes vacías. Timócrates estaba dispuesto a sacrificar su felicidad en el altar de la política como tantas personas lo hacen todavía hoy.
  2. Metrodoro vio la necesidad de defender el enfoque en los placeres naturales y necesarios como un camino hacia la felicidad y la autosuficiencia; Timócrates argumentaba a favor del patriotismo, la fama, la gloria y otros ideales vanos que no son naturales ni necesarios. Además, estos ideales pueden requerir enormes sacrificios de nuestra parte. La “necesidad” de “salvar a Grecia” parece indicar fantasías de llevar a cabo acciones épicas (auto-sacrificiales) y / o heroicas por una causa, por la fama o por un colectivo imaginado.
  3. El enfoque ético de Metrodoro consistía en que tengamos seguridad y control sobre nuestras vidas, nuestro espacio y nuestras circunstancias. Debido a esto, la enseñanza de la filosofía epicúrea ocurría en un ambiente privado, íntimo, seguro e informal, entre amigos, no en el ágora (el mercado). Contra esto, Timócrates puede haber argumentado que desear tener una vida pública (o tal vez enseñar en público para ser reconocidos por nuestra sabiduría) era natural y/o necesario.

Una última pregunta que debemos hacernos es: ¿por qué esta controversia se convirtió en un asunto público tan importante? La literatura epistolar era un medio para promover la doctrina epicúrea en los primeros años. Creo que la controversia entre los dos hermanos sirve como una lección sobre quién puede ser un epicúreo y quién no puede serlo. Parece que el principal punto doctrinal en el que incluso los hermanos no pueden reconciliarse es que el placer es el fin. Pero esto tiene muchas ramificaciones para la vida pública versus la privada, para nuestras elecciones y evitaciones, para nuestra elección de carrera y en muchas otras áreas de la vida.

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En memoria de los fundadores

Michel Onfray y la contra-historia de la filosofía

Lea también: La contra-historia de la filosofía

Este comentario y revisión se basa en el libro Las sabidurías de la antigüedad: Contrahistoria de la filosofía, del filósofo francés Michel Onfray. Onfray es el fundador de la Université Populaire de Caen y es uno de los intelectuales públicos más prominentes de Francia en la actualidad.

Después de presenciar el surgimiento de la ideología derechista de Le Pen (y la decadencia intelectual que la llevó), Onfray consideró que la República Francesa necesitaba invertir en la formación de nuevos intelectuales. Al sentir que el mundo académico había fracasado al dar demasiada importancia inmerecida a Platón y los idealistas, y demasiada poca a Epicuro y los materialistas, se propuso argumentar que Occidente necesita una “contra-historia de la filosofía” desde la perspectiva de los “amigos de Epicuro y los enemigos de Platón”.

Historiografía como guerra

En nuestra discusión de la filosofía de Nietzsche, mencioné (y critiqué) algunos puntos de vista nietzscheanos que han tenido gran influencia en Onfray y sirven, en gran medida, como presuposiciones:

Para Nietzsche, la verdad y la realidad son invento de alguien que, en el proceso de postular una narrativa de la realidad, está actuando y ejerciendo poder sobre la realidad, creando la realidad.

… No hay hechos, sólo interpretación.

La influencia de Nietzsche en Onfray también se exploró en su argumento de que hay una ideología nietzscheana de izquierda, una forma de filosofar que es nietzscheana “en la medida en que toma a Nietzsche como punto de partida“.

Debemos comenzar con la influencia nietzscheana de Onfray, porque Onfray (al igual que Nietzsche) reconoce que narrativa equivale a poder y declara que estamos en guerra. Es una guerra de ideas e ideologías, una guerra entre materialistas e idealistas, entre atomistas y teólogos, entre creacionistas y científicos. Dos cosmologías (en sus muchas variedades) que no se pueden reconciliar han estado en guerra durante milenios. Podemos pensarlas como las “guerras culturales” de hoy. Este es el tema de la contra-historia de Onfray, y enmarca su manera de practicar la filosofía.

Onfray dice que la escritura de la historia es en sí misma un acto de guerra, que es ideológica y que hay una estrategia, una serie de objetivos y una variedad de métodos de escribir historia que demuestran las maneras en que se pelea la batalla intelectual. A veces la guerra se libra imponiendo invisibilidad y silencio a otros; Otras veces es acentuando esta o aquella evidencia.

Onfray comienza con el mismo Platón, que nunca menciona directamente a Demócrito, aunque toda su filosofía es una máquina de guerra contra Demócrito. La táctica de Platón aquí es ignorar, omitir, silenciar al enemigo, para disminuir y despreciar su valor. En un pasaje que habla de Aristoxeno, Onfray narra cómo Platón insinuó una vez que las obras de Demócrito debían ser quemadas, pero dos pitagóricos lo persuadieron a no quemarlas. En todo momento, Onfray acusa a Platón de participar conscientemente en una batalla ideológica, problema que se agrava por el hecho de que en la historia “oficial” de la filosofía no se han hecho suficientes intentos para encontrar la voz real de sus oponentes.

El mundo académico ha adoptado la narrativa platónica y ha delegado a Demócrito en los libros de historia al status de “pre-socrático”, lo cual trivializa su logro intelectual como inventor del atomismo, a pesar de que Demócrito vivió al mismo tiempo que Sócrates. Demócrito nació en 460, Sócrates en el 470.

Quizá sea mas fácil para los historiadores encajar hechos y personas en categorías simplistas, pero el mito de los “tres filósofos clásicos” (Sócrates, Platón y Aristóteles) ha sido perpetuado ad nauseam por los académicos, y ha atribuido una cantidad injusta de importancia a estos tres, para el detrimento de todos los demás.

Onfray comienza su contrahistoria rectificando esto: Demócrito, el inventor (junto con Leucipo) del atomismo y el primero de los “filósofos risueños“, no es un pre-socrático. Demócrito es el primer anti-platónico, activo al mismo tiempo que Platón. Demócrito y Platón comienzan dos linajes filosóficos separados. La contra-historia de la filosofía nos da la narración del “otro” linaje.

Platón conocía a Aristipo, el fundador de la doctrina hedonista, y estaba familiarizado con él y sus opiniones. Prueba de ello es que menciona directamente a Aristipo cuando reprocha su ausencia en el funeral de Sócrates (muy selectiva su memoria, ¿no?). Pero en lugar de usar a Aristipo como portavoz del hedonismo, utilizó el personaje (fictício) de Filebo, que es simplemente una figura literaria usada para encarnar el placer en uno de sus “diálogos”. Platón no permite a Filebo hablar o defenderse adecuadamente. Platón también exhibe mala voluntad cuando exagera y caricaturiza a su oponente hedonista y luego, al final, hace al personaje salir corriendo tras un muchacho guapo.

¿Por qué elegir un personaje de ficción para hablar de una filosofía que tiene verdaderos defensores con doctrinas reales y coherentes? Aquí, de nuevo, la máquina de guerra de Platón omite, silencia, ignora a su oponente, como si esto demostrara la validez de los argumentos de Platón. Se nos recuerda cómo el Sócrates que conocemos es solo el Sócrates de Platón: nunca se oye hablar del Sócrates que inspiró a los cínicos, a los hedonistas o a cualquiera de los otros linajes filosóficos que lo reclaman como ancestro intelectual.

En vista del conflicto de ideas que ha tenido lugar a través de la historia, Onfray sostiene que el Monte Vesubio protegió los rollos de Herculano de la furia y el fanatismo cristianos; Que si la erupción de 79 EC no hubiera carbonizado los papiros, nunca habríamos tenido acceso a la mayoría de las obras en la villa de Filodemo.

Dando golpes por Epicuro

En su exposición de un fraude religioso, el satirista epicúreo Luciano de Samosata incluyó un pasaje revelador acerca de “dar golpes por Epicuro”, lo cual demuestra que los epicúreos, tanto antiguos como modernos, siempre nos hemos visto como emprendiendo una batalla intelectual:

… estaba más interesado (una preferencia que usted va a estar lejos de resentir) en dar un golpe por Epicuro, ese gran hombre cuya santidad y divinidad de naturaleza no eran impostoras, el único que tenía e impartió una verdadera idea de lo bueno y que trajo la liberación de todos los que se juntaron con él.

Este pasaje da testimonio del hecho de que en el siglo II AEC, Luciano se consideraba a si mismo involucrado en una pelea a través del uso de la comedia y la literatura. Los epicúreos contemporáneos sostienen generalmente que la ÚNICA manera de entender a Epicuro en profundidad es entendiendo lo fuertemente anti-Platón que era: algunos incluso han argumentado que todo su sistema de filosofía puede ser entendido principalmente como una refutación detallada, punto por punto, de Platón, que sustituyó a la naturaleza por las ideas. Las ideas están bien, solo que no son verdaderas “cosas” que existen por sí solas–sin la materia–en el éter, o la plétora, o como quiera que las supersticiones platónicas quieran llamar el reino ideal.

La expulsión de Epicuro de Mitilene bajo la amenaza de ser acusado ​​de blasfemia por parte de los platónicos que habían asumido el control del gimnasio, es otro incidente histórico pivotal que por lo general escapa al escrutinio de los historiadores–incluso del mismo Onfray. Sabemos por las fuentes que sucedió durante una temporada difícil para viajar por mar y que su nave se volcó y casi perdió la vida. Sabemos que esto hizo a Epicuro ser mas cuidadoso, y que después de esto evitó predicar su filosofía en el ágora, prefiriendo la intimidad de su Jardín. Pero, ¿por qué los platónicos estaban tan ofendidos por la idea de que las cosas estuvieran hechas de átomos, o por la creencia de que la vida debería ser agradable? ¿Qué argumentos y discusiones podemos especular que tuvieron con Epicuro antes de la expulsión?

Los intentos de responder a estas preguntas pueden ayudar a revelar muchos temas importantes de controversia, incluyendo la apasionada indignación de los epicúreos con la superstición y con la interminable, inútil e irrelevante especulación de los otros filósofos. Esto merece su propia serie de “diálogos” imaginarios.

Conciliación con la naturaleza

En cuanto a cómo filosofan los materialistas e idealistas, los dos linajes son difíciles o imposibles de reconciliar: filosofamos desde el cuerpo, valoramos los sentidos, la observación, los instintos y las facultades, el placer y la aversión. Valoramos las emociones: Filodemo trata la ira como una fuente de informacón importante y dice que puede ser racional y natural, mientras que los platónicos han llevado a cabo la mas completa desnaturalización y descontextualización de la moralidad y la filosofía. Inventaron una división antinatural entre el cuerpo y la mente para devaluar el cuerpo y elevar el “espíritu” imaginario e incorpóreo. Esto fue fácilmente desmantelado por Epicuro cuando reintegró la psique dentro del cuerpo.

Onfray llama al platonismo “la gran neurosis en el centro de la civilización occidental”. No es sólo nuestra felicidad la que sufre como resultado de ello. Hay MUCHO más en juego, incluyendo nuestra conexión con la realidad. Epicuro sigue siendo importante y pertinente hoy porque todo su sistema no sólo es coherente, sino también totalmente basado en el estudio de la naturaleza.

El individuo contra el polis

Siguiendo la lógica de “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”, Onfray junta a muchos intelectuales de diversas tradiciones, a quienes él ve como en guerra contra Platón. Al hacerlo, admito que la comparación de los hedonistas con los cínicos parece un poco forzada a veces. Pero sí observa la tensión que existe entre la naturaleza (fisos, cuerpo) y la ley (nomos), entre el individuo (y su libertad) y la polis (y su cultura), como hilo conductor de las guerras culturales.

Las Cuatro Curas son una invención de Filodemo, a la que Onfray ofrece una alternativa que incluye lo que él llama un “ateísmo tranquilo”. Al hablar de la parábola lucreciana de la fortaleza de los sabios (que es una hermosa defensa de la ética individualista como distinta de las vulgaridades de las masas), Onfray declara:

El hedonismo no requiere egoísmo, ni una alegría maligna (al ver el sufrimiento de los demás), sino la construcción de uno mismo como una ciudadela, una fortaleza inexpugnable.

Que el epicúreo elige ser un individuo y concentrarse en su propio auto-cultivo no debe entenderse como que obedece algún mandamiento de ser apolítico. Onfray afirma que, mientras Filodemo rechaza la autocracia de los tiranos y la democracia de las masas vulgares, prefiere un rey bajo la influencia de la filosofía. La fuente de esto no está clara, pero esto no debe impedirnos formar nuestros propios ideales para el tipo de gobierno que conduce más fácilmente a una vida de placer, de autarquía y de ataraxia para sus individuos, como seguramente el epicúreo Thomas Jefferson hizo cuando escribió las palabras “búsqueda de la felicidad” en la Declaración de Independencia.

Tal vez un “rey ideal” contemporáneo podría ser mejor encarnado por el ex-presidente de Uruguay José Mujica, quien mencionó específicamente a Epicuro mientras hablaba a la comunidad de naciones, y posteriormente fue celebrado en el simposio anual de filosofía epicúrea en Atenas. Mujica es conocido por su política izquierdista-libertaria moderada, por su autenticidad y vida sencilla a pesar de ganar un salario presidencial, por su ateísmo declarado, y su llamado a todos los latinoamericanos y occidentales a repensar los valores heredados (sobre todo el consumismo) ya que “el cristianismo nos ha fallado”, dice.

Mujica, un líder que es adorado por la gente de América Latina y el mundo, es muy consciente de la importancia de disciplinar nuestros deseos y de los peligros que plantea el neoliberalismo y el modelo capitalista que requiere de un crecimiento constante, prefiriendo un modelo sostenible de capitalismo. Bajo su liderazgo, Uruguay se ha convertido en la nación más próspera de América Latina. Goza de políticas sociales liberales, una alta calidad de vida, y una tasa de pobreza por debajo del 2%.

La Casa de Pisón

Filodemo no sólo cuestionó el estereotipo de los epicúreos como apolíticos: desarrolló la tradición epicúrea de otras maneras y desafió el estereotipo de los epicúreos como minimalistas que viven frugalmente. Filodemo enseñó filosofía a romanos ricos, incluyendo el propio suegro del César. Con él, la tradición epicúrea demostró (consistente con su propia enseñanza) que estaba dispuesta a aceptar los lujos cuando no había desventajas derivadas de su disfrute. Esta es una filosofía para hombres y mujeres de todas las clases sociales.

La Casa de Pisón no era el jardín austero de los fundadores originales. Junto con su biblioteca y vida cultural, se parecía más a un gran templo de placer refinado. La villa en Herculano tiene vistas al mar Mediterráneo y fue una fortaleza de refinamiento, cultura y lujo. Para echar un vistazo a la vibrante vida cultural contenida en sus paredes podríamos estudiar la Epístola de Horacio a la Casa de Pisón.

Algunos puntos de interés de la contra-historia

El libro de Michel Onfray está salpicado de referencias de interés para el estudiante de la filosofía epicúrea. Entre algunos de los puntos de trivia:

• La biblioteca de Filodemo fue re-descubierta el 19 de octubre de 1752
• Timón fue el primero en asociar a los epicúreos con el cerdo
• Aunque muchos han argumentado que De Rerum Natura es una obra incompleta, observadores agudos notarán que Lucrecio comienza De Rerum Natura con la palabra “madre” y lo termina con la palabra “cadáver”
• El nombre de Epicuro significa “socorro” o “asistencia”, específicamente “ayuda en tiempos de guerra”
• Antífono de Atenas fue precursor del psicoanálisis y el primero en proponer que la filosofía cura el alma a través de las palabras. Esto sería posteriormente parafraseado por Filodemo. Fue muy persuasivo, inventó la filosofía terapéutica y escribió una obra titulada “El arte de combatir la tristeza”
• Se cree que Mecenas, el rico patrón de las artes cuyo nombre se convirtió en sinónimo de filantropía humanista, fue epicúreo

La contra-historia de la filosofía

El filósofo hedonista francés Michel Onfray ha hecho su fama, entre otras cosas, al fundar la Universidad Popular de Caen, lejos de París y de cualquier otro centro conocido de la vida intelectual, como una forma de rebelarse contra la tendencia platonizada que impregna la filosofía académica dominante. Al igual que la profesora estadounidense Dr. Dara Fogel, autor del Manifesto Epicúreo, se rebela contra la obsesión por la filosofía irrelevante, inútil y anticientífica y contra cómo este tipo de filosofía recibe una exagerada atención y privilegio en la academia.

Quiere que la filosofía sea práctica, útil y medicinal, pues, como dijo Epicuro: “filosofía que no cura el alma no es mejor que medicina que no cura el cuerpo“.

Onfray es uno de los neo-hedonistas que están haciendo llamados a una reinvención de la noción de filosofía, para que pueda servir a su propósito en la intimidad de la vida de la gente común. Su concepto de Université Populaire es algo parecido al del Jardín de Epicuro, que también se estableció al margen de la polis y también derivó su orgullosa identidad de su estatus marginal.

No muchos de sus conceptos son nuevos o revolucionarios. Está arraigado en las grandes tradiciones intelectuales del pasado, pero su idea de enseñar una contra-historia de la filosofía es revolucionaria dentro del contexto de la filosofía profesional moderna. Ha reemplazado la prevalencia de Platón, Aristóteles y Sócrates, los llamados “clásicos”, con Demócrito, Epicuro y Filodemo. Pide una contra-historia de la filosofía para atribuir un valor exacto a los “otros” filósofos, los que realmente hicieron progreso hacia la correcta comprensión de la naturaleza de las cosas, los que dijeron que las cosas estaban hechas de átomos y no de ideas, los que tuvieron la decencia intelectual de describir con precisión la realidad y emanciparon a los mortales de la superstición.

Aquellos de nosotros que participamos en la misión de enseñanza de la Sociedad de Amigos de Epicuro estamos dolorosamente conscientes de los efectos que la filosofía académica ha tenido sobre la salud existencial y la calidad de la vida intelectual de la gente de nuestros días. El campo ha degenerado a tal irrelevancia que el interés por la filosofía es ahora mínimo, la filosofía que se enseña no se aplica a la salud de nuestras almas, y muchos ni siquiera piensan que la filosofía tiene un uso terapéutico.

Las interacciones recientes en nuestro grupo de Facebook con los recién llegados que han sido influenciados por la academia nos han concientizado de la irrelevancia del discurso que traen consigo. Nos preguntamos: ¿De qué manera esa especulación vacía ayuda a la salud del alma?

Por lo tanto, deseo unirme a la cruzada de Onfray contra la filosofía académica convencional y los pensadores platónicos en favor del relato más honesto y verdaderamente humanista y naturalista de la contra-historia de la filosofía. La filosofía ha sido definida por sus peores defensores durante tiempo suficiente.

Historia verdadera, de Luciano

Luciano de Samosata es uno de los grandes genios literarios y cómicos de la antigüedad, un representante ejemplar de la tradición de los filósofos risueños. NewEpicurean.com lo llama el León de Epicuro. Desde la perspectiva de nuestra contra-historia de la filosofía, debe afirmarse que todos los intelectuales epicúreos contemporáneos deben considerarlo un objeto necesario de estudio, particularmente a la luz de la reciente masacre de Charlie Hebdo y los ataques a la libertad de expresión en los últimos años por parte de fanáticos religiosos que apoyan la legislación contra la blasfemia y que se toman demasiado en serio a sí mismos como para aceptar una broma. Un mundo en el que uno tiene que pensar dos veces antes de compartir una broma sería un lugar insoportable y peligroso para vivir.

Durante el segundo siglo de la Era Común, Luciano se burlaba tanto las masas crédulas como de los charlatanes que se ganan la vida gracias a ellas. Lo hizo con elocuencia y, a veces, con veneno. También fue un narrador ameno y entretenido.

Historia verdadera: un libro de mentiras

Historia verdadera ha sido llamada la primera obra de ciencia ficción jamás escrita. Dos libros sobreviven, y un tercero fue anunciado al final del segundo, pero no sobrevive. El trabajo comienza justificando su título con una confesión de que el autor está mintiendo. Así se acentúa como los poetas, historiadores y filósofos de la antigüedad (algunos de los cuales Luciano menciona por nombre) también han mentido, pero a diferencia de ellos Luciano nos lo admite desde el inicio. Sus mentiras y exageraciones son una crítica satírica de estos tejedores de fábulas.

… en el que no sólo la novedad del tema ni lo placentero del proyecto pueden hacerle cosquillas al lector con deleite, ni el escuchar tantas mentiras notorias entregadas persuasivamente y como si fueran verdad, sino porque todo lo aquí presentado mira de manera cómica alguno u otro de los viejos poetas, historiadores y filósofos que en sus escritos han registrado muchas falsedades monstruosas e intolerables, cuyos nombres hubiera citado, pero yo sabía que la lectura los daría a conocer.

En el segundo libro, cuando el héroe entra en la isla de los malditos, se encuentra con personas que están siendo atormentadas por mentirosos.

… Allí vi Cíniras atado por los miembros privados y colgando en el humo. Pero los mayores tormentos se infligen sobre los que dijeron alguna mentira en su vida, escribiéndolas falsamente, como Ctesias el de Cnido, Herodoto y muchos otros …

Batalla Celestial

Al leer Historia verdadera, seguimos a Luciano en un viaje a la Luna donde participa en una batalla épica entre los heliotanos (personas del Sol) y los selenitanos (gente de la Luna), una batalla que comenzó con asnos rebuznando en ambos lados en vez de trompetas, y que incluyó tiraderas de frijoles, nabos-misiles, escudos hechos de setas, lanzas hechas de tallos de espárragos, cascos de frijol … se entiende la idea.

El mundo en el que estamos secuestrados incluye naufragios frecuentes en islas de fantasía. Nos encontramos con héroes que navegan en un gran río de vino que fluye, no de una corriente, sino de árboles en un viñedo mágico cuyas frondas son mujeres peligrosas, seductoras y embriagantes, y cuyas raíces destilan vino puro, y en el río encontramos embriagantes peces.

Los aventureros marinos son simplemente trasladados a los cielos por un fuerte viento y finalmente aterrizan en la luna, cuyo rey se prepara para ir a la guerra con el rey del sol sobre asuntos relacionados a ambiciones de colonizar a Venus. Las escenas de batalla incluyen hombres que vuelan en buitres monstruosos de tres cabezas o en mosquitos gigantes, hombres con caras de perros y otras criaturas gigantes y mágicas, todos cabalgando a la batalla en números inimaginables para los antiguos.

Tan solo las ricas y fantásticas representaciones de la gente de la Luna (cuyas narices gotean dulce como la miel), lo que comían y cómo vivían hacen que todo el libro valga la pena leerlo.

El vientre de la ballena

Todo héroe mítico debe entrar en el vientre de la ballena: Jonás, Jesús desciende al Hades por tres días, incluso los héroes de Star Wars fueron casi convertidos en pulpa en un compresador de basura de una nave enemiga.

Luciano no será un profeta, pero es el Jonás de los gentiles. En Verdadera historia, seguramente burlándose del milagro bíblico, relata cómo pasó un año y ocho meses viviendo en una ballena del tamaño de un continente dentro de la cual había una isla con razas de salvajes y mitad-hombres, y lo que podría compararse con un Parque Jurásico de la antigüedad lleno de pájaros, peces y otros animales salvajes.

Escapar de la ballena sólo condujo a más aventuras y criaturas extrañas. El segundo libro lleva a nuestros héroes a un mar de leche y una isla hecha de queso, entre otras rarezas.

La Isla de los Dichosos

Muchos otros viajes y aventuras siguen, prominente entre ellas un viaje a la Isla de los Dichosos, donde el brillante Luciano nos pinta un paraíso epicúreo.

De su descripción divertida de un paraíso epicúreo, excluye a Platón (quien se había alejado a vivir en su propia República) y a los estoicos (que todavía estaban tratando de escalar la colina de la virtud), así como a los académicos, que eran “incapaces de comprender cómo puede haber una isla tal”, y por lo tanto “volvieron atrás en medio de su camino a la misma”. En otras palabras, un paraíso naturalista no está disponible a aquellos que buscan la virtud o alguna otra meta arbitraria que no sea la establecida por la naturaleza (el placer) o para aquellos que racionalizan las cosas demasiado (los aristotélicos), y los platónicos ni siquiera van a buscar estas dichas.

La isla exude aromas de canela y flores. Banquetes se llevan a cabo en sus jardines en todo momento. El pavimento es de marfil y los cristalinos templos son de berilo con altares de amatista. Sus baños son casas de cristal y se calientan con canela; los residentes no envejecen y el verano es la única temporada que conocen. Por supuesto, hay ríos de miel y leche, y los más prominentes entre sus pozos son los de la risa y del placer. Su trigo produce pan ya horneado. Las nubes llueven ungüento dulce y las aves colocan guirnaldas en los cuellos de los residentes.

Encontramos que Luciano hace la mayor parte de su filosofar en Historia verdadera, cuando se para a onsiderar quién merecía vivir en la Isla de los Dichosos. Al igual que los mormones, cristianos y musulmanes, Luciano también se toma el tiempo para resolver quién puede entrar en su paraíso y quién no puede.

Aristipo y Epicuro son hombres principales entre ellos, porque son los más joviales y mejores compañeros.

No había un estoico en la compañía, porque aún estaban tratando de ascender a la cima de la colina de la virtud, y de Crisipo oímos que no le era lícito por cualquier medio tocar la isla hasta que se purgara por cuarta vez a sí mismo con heleoboro.

Es claro que las almas son traídas a esta isla por el mérito de su amor por el placer virtuoso. Las actividades de los dichosos incluyen orgías públicas, pero éstas no son de ninguna manera consideradas escandalosas. Los dos mejores hombres en la isla, los héroes Aquiles y Teseo, tienen sexo en público con los jóvenes y las mujeres, y de acuerdo a Luciano “ningún hombre sostiene que esto sea alguna falta de honradez”.

Ningún epicúreo puede bromear sobre las otras escuelas sin incluir las payasadas del supersticioso Pitágoras. Frances Wright dedica un capítulo entero a chistes pitagóricos en Varios días en Atenas. El matemático residía en la isla, pero la mitad de su cuerpo estaba hecho de oro y había cambiado de forma siete veces (como él creía en la transmigración de las almas). En un episodio, no pudo participar de un banquete que incluía frijoles, ya que estos eran prohibidos en su credo.

Vuelta al continente

Luciano y su compañía sólo fueron capaces de permanecer en la Isla de los Dichosos durante unos meses. Sus aventuras continuaron con visitas a algunas otras islas, un ataque de veinte piratas montando delfines monstruosos (lo cual podría servir para la creación de memes pastafarianos, porque de algún modo se asocian los piratas con el Monstruo de Espagueti), y finalmente una visita a la isla de Cabalusa, donde vivía solo mujeres devoradoras de hombres que tenían pezuñas de animales en lugar de piernas humanas.

Historia verdadera termina con la promesa de que hay más aventuras que contar después de su llegada al continente en libros futuros, pero estos libros o bien nunca fueron escritos o no sobrevivieron.

Invitamos a todos a leer Historia verdadera de Luciano, así como sus otras obras, entre ellas Alejandro el Mercader de Oráculos, La Venta de Credos (donde su parodia de Pirrón el escéptico es particularmente divertida), La Diosa siria y sus otras obras.

Otras Lecturas

Historia Verdadera

Alejandro el Mercader de Oráculos

Varios días en Atenas