La virtud de la naturalidad

El siguiente ensayo es una traducción de una porción de los razonamientos basados en el Tao, donde se exploran las similitudes entre las filosofías taoísta y epicúrea.

Virtud de base

Pensar que eres bueno puede hacerte mal. Pensar en un comportamiento positivo puede alentar un comportamiento negativo. – Lao-Tse

Ziran (naturalidad) es una virtud cardinal en el taoísmo. Lao-Tse defiende la naturalidad como una virtud al decir que cuando tratamos de ser buenos o virtuosos, nos volvemos arrogantes e ineficientes. Lo mejor es ser modesto, sincero y espontáneo, no tener una agenda.

Por lo tanto, la gran persona
permanece en la sustancia y no se detiene en la delgada caparazón
permanece en lo real, y no se detiene en la flor.

Tao Te Ching, Capítulo 38

El respeto por Tao, el valor de la virtud
no es debido al comando, sino a la naturaleza constante.

Tao Te Ching, Capítulo 51

La idea es llevar a cabo actos de bondad y alegría sin ostentar de nuestras buenas cualidades. Epicuro también tiene esta noción: las personas son naturalmente buenas, en circunstancias normales, y por lo tanto no hay necesidad de imponer una moral basada en la autoridad. La autoridad moral emerge naturalmente de nuestra naturaleza y encuentra expresión en nuestras costumbres, códigos legales, etc. Yo llamo a esto virtud de base (con la connotación de que surge naturalmente de abajo hacia arriba en lugar de ser impuesta desde arriba hacia abajo, en ingles “grassroots virtue”).

El Tao Te Ching invita a las personas a convertirse en la medida del mundo y ser como bebés, presumiblemente inocentes, puros, libres, que siguen el placer, evitan el dolor, actúan de manera simple y de acuerdo con su naturaleza. Este estado natural de la humanidad se contrasta con frecuencia con el tema de la “corrupción cultural” en Epicuro, y es aludido en las referencias taoístas a la madera simple. Un bloque de madera sin cortar es natural, no corrupto, tiene formas naturales. Esta aspereza se considera virtuosa. Deberíamos ser naturales, ser nosotros mismos, sin pretensiones, con todas nuestras complejidades y nada más.

Volved al estado de la madera lisa.
La madera lisa se divide, luego se convierte en herramientas.
Los sabios los utilizan
y así se convierten en líderes.

Tao Te Ching, Capítulo 28

Incluso nuestras vulnerabilidades o suavidad son una virtud, si es de lo que la naturaleza nos ha dotado. Veamos el ejemplo del huracán: si una rama o árbol es flexible, se doblará bajo los vientos y no se romperá. Puede sobrevivir la tormenta. Por otro lado, una rama que no se dobla, que no es flexible, no se adaptará a la tormenta y se romperá. Lo mismo sucede con las personas, e incluso con los ejércitos.

Todos los seres vivos, hierbas y árboles,
mientras están vivos, son suaves y flexibles.
Cuando están muertos, se vuelven secos y quebradizos.
Por lo tanto, lo que es duro y rígido
sigue a la muerte.
Lo que es suave y flexible
sigue a la vida.
Por lo tanto, un ejército inflexible no ganará.
Un árbol fuerte será cortado.

Tao Te Ching, Capítulo 76

Por lo tanto, se nos anima a abrazar por completo nuestro estado como seres naturales con nuestras limitaciones e idiosincrasias naturales, y a encontrar la virtud en las cosas tal como son. Esta naturalidad es una virtud (un medio para vivir una vida placentera).

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