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Acerca de hiramcrespo

Hiram Crespo is the author of 'Tending the Epicurean Garden' and founder of societyofepicurus.com. He's also written for The Humanist, Eidolon, Occupy, The New Humanism, The Secular Web, Europa Laica, AteístasPR, and many other outlets.

Tres maneras de ver a los dioses epicúreos

El siguiente ensayo de The Autarkist, originalmente escrito por Hiram Crespo, fue traducido por Jesús Guevara.

Hay dos interpretaciones tradicionales de los dioses epicúreos: la interpretación realista apunta a que los dioses son seres naturales cuyos cuerpos están hechos de átomos. La palabra usada en escritos antiguos es [en griego] “zoa”, lo que se traduce como “animales” (los dioses serían animales superiores). La interpretación idealista, por otra parte, es más reciente y propone básicamente que los dioses son construcciones mentales o culturales.

No obstante, en una reciente entrada en su blog, nuestro amigo escandinavo Ilkka argumenta que habría una tercera vía para ver a los dioses epicúreos. Él dice:

“Nosotros conocemos el universo mucho mejor de lo que era posible para Epicuro, y aunque estaba adelantadísimo a su tiempo en lo que a metafísica respecta, en ese campo nosotros lo superamos.

Los dioses, como Epicuro los definía, son imposibles a la luz de la evidencia que tenemos. En efecto, hay un conflicto entre lo que dice el Canon (la teoría epicúrea del conocimiento) acerca de la naturaleza y lo que la metafísica epicúrea dice acerca de los dioses.

¡Y el Canon tiene prioridad sobre esos asuntos!

Una tercera interpretación sería la siguiente:

A la luz de la evidencia, debemos decir que no hay tales seres físicos como los dioses definidos por Epicuro. Así que la interpretación realista es claramente falsa.

¿Y que podemos decir acerca de la interpretación idealista? No es auto-evidente su falsedad a la luz de la evidencia que disponemos, pero presenta otros problemas. El principal es que nos preguntamos si es necesaria para la promoción de la felicidad el defender la creencia en seres imaginarios. La respuesta más probable a esto es ‘no’, dada que la verdad en sí es un alto valor para un epicúreo.”

El Canon (=regla o vara de medir), para aquellos que no estén familiarizados con el concepto, es el estándar de la verdad en la epistemología epicúrea (es decir, creemos que es el estándar establecido por la naturaleza, porque nos basamos en el estudio de la naturaleza). Básicamente requiere que exista evidencia ante nuestros cinco sentidos, pero también reconoce la facultad de placer y dolor, así como a las anticipaciones mentales como facultades naturales que la naturaleza nos dio para conectarnos con la realidad. El propósito del Canon es el asegurar que toda la filosofía esté basada en el estudio de la naturaleza en vez de estándares imaginarios.

Ilkka concluye que, hasta la fecha “ninguna deidad propuesta ha superado la prueba del Canon”. Aprecio la interpretación de Ilkka. Muchos epicúreos contemporáneos favorecemos el desarrollo de una ateología basada en el Canon, más que la adherencia a la teología de aquellos epicúreos que nos precedieron.

Existe la posibilidad de concebir algo basado en inferencias desde evidencia indirecta, sin haber percibido directamente el objeto estudiado. Por ejemplo, basados en la presunción de que hay átomos innumerables y espacio infinito (dado que no hay frontera visible del universo en todas las direcciones, más allá de lo que podemos observar), los antiguos atomistas concibieron la doctrina de los mundos innumerables, una doctrina que ahora es revindicada por la investigación exo-planetaria. Pero lo que hace a los dioses inconcebibles no es su beatitud o su inteligencia superior, ambas características plausibles y que pueden ser vistas en entidades vivientes: es su inmortalidad.

Cuando estudiamos la naturaleza de las cosas, aprendemos que todas las cosas que están hechas de átomos y moléculas, eventualmente se desintegran y cambian. Metrodoro argumenta una defensa de los dioses epicúreos (defensa fútil, a mi manera de ver) al argumentar en contra de esta observación, luego siendo citada por Filodemo en su pergamino De la piedad.

También, inclusive si un ser natural fuera hábil de perpetuarse a sí mismo por eones, a la vez que permanece imperturbable o feliz, el hábitat o el contexto en el que vive algún día acabará, dado que, por lo que sabemos, las estrellas y planetas tienen un tiempo limitado de vida. En algún punto este ser perdería su hábitat y con él la posibilidad de auto-perpetuarse.

El asunto de las definiciones es clave. El término “dios” no ha sido definido de forma clara. En nuestra cosmología, debido a que las cosas solamente pueden existir dentro de la naturaleza, un dios fuera de la naturaleza (es decir, sobrenatural) es inconcebible. Los dioses deben ser seres naturales. ¿Pero podemos concebir de un dios como un ser mortal? Porque una cosa es que un ser natural sea bienaventurado e imperturbable, y que también tenga una larga espectativa de vida y pueda entonces ganarse la etiqueta de dios, pero es otra cosa argumentar que la inmortalidad existe en un universo en donde todas las cosas son impermanentes. En nuestra experiencia, los objetos compuestos se desintegran. De ahí, es inconcebible que exista un ser que no se desintegre. Este argumento de la inconcebibilidad fue discutido en los Razonamientos sobre “Métodos de inferencia” de Filodemo de Gadara, donde fue parafraseado y aclarado:

Podemos llamar a esto el argumento de la falta de excepciones conocidas: ya que se sabe que todos los hombres mueren y no tenemos ninguna razón para sospechar que los hombres fuera de nuestra experiencia directa son inmortales, entonces podemos concluír que todos los hombres son mortales. No hay caso que nos lleve a pensar lo contrario.

Y así con todo, a través del método para razonar sobre lo no-evidente basado en lo evidente que está disponible en nuestra tradición, es difícil continuar defendiendo las interpretaciones tradicionales de los dioses, y basado en ese argumento de la inconcebibilidad, la única cosa honesta que puedo hacer es estar de acuerdo con Ilkka con lo que llama la tercera interpretación de los dioses epicúreos: como no existentes o no-seres. Llamémosle la interpretación atea o no-teísta.

Otras preguntas claves que determinarían si un filósofo se adhiere a la visión atea o a la idealista conciernen el si adorar a los dioses o practicar la religión en sí es una necesidad natural y necesaria.

  • Mientras que creer en los dioses puede ser innecesario, ¿aún así es natural? Polístrato argumentaría que, de alguna forma, son un sub-producto de la psiquis humana. La psicoterapia junguiana afirma que los dioses juegan roles psicológicos importantes en los ritos de paso y en tiempos de crisis severas.
  • ¿Puede la interpretación idealista de los dioses tener un propósito dentro de la terapia epicúrea, quizá al ser empleados como técnicas para el cultivo de la ataraxia, el placer sereno y la felicidad?
  • ¿El usar estos constructos mentales y las técnicas deístas produce una ataraxia de distinta calidad que la simplicidad de la interpretación atea?

 

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El epicureísmo como identidad religiosa

Por Hiram Crespo. Traducido por Jesús Guevara Rivas, del original.

En nuestras discusiones más recientes tanto en blogs como en Facebook acerca de la religión y el hombre en su estado natural, terminamos generando una conversación concerniente a si constituímos una identidad religiosa o no. La hipótesis fue originalmente planteada por uno de nuestros miembros desde Finlandia, Ilkka, del Blog de Meneceo. Esto fue lo que dijo acerca del tema:

“Si observamos la filosofía epicúrea desde un punto correcto de vista, se vuelve algo patentemente obvio que cumple con todos los criterios de una religión. Por ejemplo, si nosotros aplicamos las siete dimensiones de Ninian Smart acerca de lo que sabemos de Epicuro y su filosofía, ella termina desempeñándose tal cual como el cristianismo o el budismo. Smart inclusive menciona a Epicuro en su libro “Religiones del Mundo”

Pienso que la filosofía epicúrea es una visión de mundo completa, y que incluye por ello una identidad religiosa. Pero no creo que esto deba significar el que tengamos que pedir prestado cosas propias de religiones actuales o extintas (contra lo cual supongo que Cáris está argumentando), dado que tal mescolanza sería tan incomprensible como la mezcla (de esta filosofía) con el neoplatonismo.

Hay suficiente material en la filosofía [epicúrea] para formular una identidad religiosa viable sin jamás escoger cualquier cosa de otra religión o filosofía. Pienso que puede ser beneficioso extraer cosas del mundo de las ciencias.

Esta no es la primera vez que Ilkka menciona la idea, y es esta vez que ha señalado las siete dimensiones sobre la religión, de Ninian Smart.

Revisé el trabajo de Smart. Él era un académico especializado en estudios religiosos que propuso que las religiones mundiales se caracterizan por seguir las siguientes siete dimensiones. Juntas a ellas, he añadido comentarios acerca de como la tradición epicúrea se relaciona a cada una de ellas:

Dimensión ritual o práctica: la celebración de una “fiesta de la razón” los días veinte de cada mes, y la conmemoración en febrero del cumpleaños de Epicuro (la cual toma la forma de un simposio anual), efectivamente se configura como un ciclo ceremonial. La tradición del día 20 quizá se originó como una alternativa no-supersticiosa a los ritos mistéricos de Apolo y Eleusis.

Dimensión narrativa y mítica: como niño, Epicuro se rebeló contra su maestro platónico por no ser capaz de explicarle el concepto del caos en el mito griego de creación. Luego de esto Epicuro tomó la decisión de dedicar el resto de su vida al esfuerzo de crear una cosmología naturalista coherente basada en la evidencia empírica. Esto lo hizo basándose en las doctrinas atomistas de Demócrito. También hay una contra-historia filosófica y cultural que nos sirve como narrativa, que comienza con el exilio de Epicuro cuando los platonistas lo expulsaron de Mitilene. En mi libro, lo comparo con el evento pivote del exilio de Mahoma desde la Meca hacia Medina [la Hégira], donde había formado a sus primeros discípulos; y con el exilio de Rama desde Ayodhya en la épica hindú de Ramayana. Muchos mitos fundacionales y heróicos se originan como narrativas de exilio. En la actualidad, el hedonista Michel Onfray propone una contra-historia de la filosofía basada en los “enemigos de Platón, amigos de Epicuro”. Es claro que, en nuestra narrativa, las fuerzas del bien son aquellas de la naturaleza, y las fuerzas del mal son las de Platón.

Dimensión experiencial y emocional: los esfuerzos para cultivar la ataraxia (imperturbabilidad, ecuanimidad, placer innato), el amor a los amigos y la santidad de la amistad, y el necesario ingrediente de la gratitud, sin el cual es imposible obtener beneficios de la doctrina epicúrea, convierten a esta filosofía en una doctrina altamente personal y experiencial. La conversión a la tradición epicúrea, la cual para algunos puede involucrar el Juramento de Filodemo [“Soy seguidor de la filosofía epicúrea, segun la cual será mi elección vivir”], puede ser una transición sicológica altamente personal y emocional. En la antigüedad, también había un componente devocional en el cual Epicuro era visto como un héroe cultural humanista o salvador que liberó a la humanidad de los miedos supersticiosos. La emperatriz romana Plotina, en el 2do siglo de la era común, estuvo entre las personas que llamó a Epicuro su salvador.

Dimensión social e institucional: Norman DeWitt dijo que “el epicureísmo se basa en la amistad [filos]”, y en el contexto en el cual emerge y evoluciona, puede argumentarse que nuestra tradición es, entre otras cosas, una larga conversación de siglos de duración entre amigos que piensan de forma similar. Estos círculos de amigos adquieren muchas formas hoy en día, como comunidades online gobernadas por sus propias reglas, hasta reuniones periódicas en Sydney, Australia; o Jardines en Italia, Tesalónica y Atenas. Las comunidades epicúreas también son gobernadas por ciertos principios y reglas concernientes al discurso franco (parresía) y la crítica mutua.

Dimensión ética y legal: nuestras reglas del comportamiento humano involucran la búsqueda racional del placer como fin; el enfoque en los bienes naturales y necesarios; el cálculo hedónico (medir las ganancias con las pérdidas, con la meta de obtener placer neto a largo plazo), además de una teoría contractualista de la justicia social.

Dimensión doctrinaria y filosófica: nuestra formulación sistemática de enseñanzas se ve en las Doctrinas Principales, las Sentencias Vaticanas, las Cartas a Meneceo, Pítocles y a Heródoto, los pergaminos de Filodemo, el “De Rerum Natura” de Lucrecio, “Varios días en Atenas” de Frances Wright, y demás literatura. En la antigüedad, los epicúreos cargaban los epítomes consigo, colecciones de enseñanzas filosóficas con las cuales estudiaban filosofía. Por primera vez en la historia moderna, la Sociedad de Epicuro ha publicado un Epítome en lengua española.

Dimensión material: aunque el sitio del Jardín de Epicuro en Atenas ya no está disponible para el peregrinaje, en el antiguo vecindario ateniense del Garguetto, donde Epicuro creció, se está construyendo un Jardín junto a una estatua del sabio y un monumento con las inscripciones de las Doctrinas Principales. Nuestra escuela también ha adoptado unos pocos símbolos: una mascota (el cerdo), la letra griega Φ/φ (“PHI” por “Philos”, o “amistad”) y el trípode (una herramienta de tres patas, que simboliza nuestro Canon).

Deberíamos considerar si deseamos adoptar formalmente la etiqueta de “epicúreo” como nuestra religión a fin de dar información a los censos y en otros documentos, como los jedis lo hacen. Las controversias recientes con algunos pastafaris que han escogido llevar coladores en sus cabezas cuando se sacan sus fotos para sus documentos de identidad, para burlarse de los musulmanes y otros grupos, o como una forma de activismo en contra del privilegio religioso, son además oportunidades para una mayor visibilidad atea. Si los pastafaris y los jedis lo hacen, ¿porqué nosotros no nos contamos también?

Más aún, algunos de nuestros trabajos de literatura como la “Historia Verdadera” de Luciano, presentan al epicureísmo como una religión parodia a la par del pastafarismo y el culto a Cthulhu, o al menos como una secta que no se toma demasiado en serio a sí misma. En ella, nos encontramos teletransportados a una “Isla de la Felicidad”, un paraíso epicúreo que se burla y a la vez ofrece una alternativa a las narrativas celestiales de las religiones tradicionales.

Lo que es intrigante acerca de estas narrativas alternativas sobre la ultratumba, aún considerando que la nuestra sea una parodia, es que parecen ser síntomas de un cierto instinto territorial y cosmológico, lo cual nos indica que estamos ante un aspecto importante de la identidad de las personas. Como los mormones, cristianos y musulmanes, Luciano se dedica a decidir quien puede ingresar a su paraíso y quién no: de su asombrosa descripción del paraíso epicúreo él excluyó a Platón, que se había ido a vivir en su “República”, y a los estoicos, que aún estaban tratando de escalar la “colina de la virtud”, así como a los académicos, quienes eran incapaces de “comprender como podría existir tal isla” y por ello se dieron la vuelta a mitad de camino. En otras palabras, un paraíso natural no está disponible para aquellos que busquen la virtud u otra meta arbitraria más allá de la que estableció la naturaleza (el placer) o para aquellos que racionalizan las cosas demasiado (los académicos aristotélicos), y los platónicos ni siquiera lo buscarían.

Lo que Ilkka argumentó es que nosotros también tenemos nuestra propia cosmovisión e interpretamos el mundo desde una perspectiva cosmológica, espiritual e ideológica que es particularmente epicúrea. Tengo la esperanza de que, con la comparación a las religiones parodias y la referencia de Luciano a la literatura satírica, no pierda méritos este argumento, el cual pienso que es perfectamente válido.

En memoria de “Los Hombres”

Epicuro nos enviará inmediatamente como embajadores a Metrodoro, Hermarco y Polieno. – Epístola de Leoncia a Lamia.

¡Feliz vigésimo a todos los epicúreos dondequiera que estén! En su Testamento Final, Epicuro estipuló que las fiestas del día 20 de cada mes debían continuar en memoria de él y de su querido amigo Metrodoro tal y como era “la costumbre establecida” antes de él morir. Hoy escribo en celebración de “los Hombres” (Ha Androi). Así le llamaron los primeros epicúreos a los fundadores de la tradición, Epicuro de Samos y sus embajadores Metrodoro de Lámpsaco, Hermarco de Mitilene y Polieno de Lámpsaco. Cada día veinte, los recordamos a ellos, y también a otros epicúreos de importancia que vinieron luego.

Siempre debemos orientar nuestro discurso al beneficio de aquellos que están sólidamente armados para la felicidad: nuestros discípulos. – Epicuro de Samos, Sobre la naturaleza, Pergamino 28

La vida de Epicuro es una lección de sabiduría. Guía a sus discípulos con su ejemplo, incluso más que con su precepto … Muchos de nosotros hemos tenido malos hábitos, muchos fuimos malvados, tuvimos pasiones violentas. Que se corrijan nuestros hábitos, se modifiquen nuestras propensiones, y se refrenen nuestras pasiones, todo eso se debe a Epicuro … él me ha hecho probar los dulces de la inocencia y me ha llevado a la calma de la filosofía … El candor, como ya has dicho, es una característica prominente de su mente, la corona de su carácter perfecto. – Metrodoro, en Varios días en Atenas

Hermarco fue el único entre los fundadores que estuvo allí desde antes de la misión de enseñanza de Epicurus, y hasta en el momento de su muerte cuando, reporta Filodemo, ayudó al Hegémone, “lo envolvió en un sudario y mantuvo vigilia junto a sus restos “–testimonio del tierno amor que existió entre los primeros amigos de Epicuro que habían envejecido juntos en la filosofía y eran como familia.

Se le han atribuido algunos de los dichos existentes en nuestra tradición, y se cree que era casi exclusivamente vegetariano y que consideraba que comer carne era un deseo innecesario porque no contribuye al mantenimiento de la vida sino a una variación en el placer.

Un joven que ama la gloria, ¡qué maldad precoz! – Metrodoro de Lámpsaco

Bust of Metrodorus and Epicurus

Busto doble de Metrodoro y Epicuro

Metrodoro de Lámpsaco fue conocido como un gran administrador, lingüista y economista, como sofos (sabio) por los epicúreos y como “casi otro Epicuro” por Cícero.

Nació en 330 antes de la Era Común en Lámpsaco, y murió en 277 AEC, siete u ocho años antes de la muerte de Epicuro, a quien nunca abandonó excepto una vez durantes seis meses que pasó en su tierra natal. Tuvo una amarga disputa con su hermano Timócrates, quien no estaba de acuerdo con ciertas doctrinas claves de la escuela.

Te he anticipado, Fortuna, y me he consolidado contra tus ataques secretos. Y no nos entregaremos como cautivos a Ti o a cualquier otra circunstancia; sino que cuando sea hora de irnos, escupiendo con desprecio la vida y todos los que aquí vanamente se apegan a ella, dejaremos la vida dando un alto grito triunfal y glorioso de que hemos vivido bien. – Sentencia Epicúrea 47

El estudio de la naturaleza no crea hombres que disfrutan de ostentar y hacer muestras de su educación para impresionar a los muchos, sino hombres que son fuertes y auto-suficientes y que se enorgullecen de sus cualidades personales, no en las que dependen de circunstancias externas. – Sentencia Epicúrea 45

Filodemo informa que a Metrodoro le interesaba mucho delinear doctrinas relacionadas a la economía. Llevó a cabo evaluaciones cuidadosas sobre cómo adquirir y preservar riqueza de acuerdo con los principios elementales del epicureísmo y la aplicación del cálculo hedónico.

El buen hombre es un buen administrador; El hombre malo también es un mal administrador, tal como ha demostrado Metrodoro. – Filodemo de Gadara.

Además, es posible resumir algunas de las tesis de Metrodoro con respecto a las fuentes de las cuales se puede obtener riqueza, así como la manera en que se puede preservar. Sin embargo, constantemente acentuó como un hecho que encontrar ocasionalmente perturbaciones, preocupaciones y problemas es mucho más ventajoso para el mejor modo de vida posible que la opción opuesta. – Filodemo de Gadara.

A partir de éstas citas, queda claro que Metrodoro fue un gran defensor de la autarquía, que se traduce como soberanía personal o autosuficiencia. Él creía que un sabio tenía que ser autosuficiente y que no dependía de factores externos, ni dejaba al destino nada que fuera esencial para la felicidad. Él nos enseña que siempre debemos tratar de dominar las cosas que podemos controlar y que conciernen a nuestra felicidad. Por lo tanto, Norman DeWitt dice que mientras todos los filósofos dicen que la vida no-examinada no vale la pena vivirla, los epicúreos agregan que “tampoco vale la pena vivir la vida no planificada“.

Polieno de Lámpsaco era hijo de Atenodoro, fue matemático, y era considerado un hombre amable y digno de confianza. Murió antes de Epicuro en 286 AEC. Filodemo en su pergamino De la crítica franca menciona que Metrodoro describió a Polieno como “bastante sentencioso … a menudo insinuándose en conversaciones y bastante sociable“. Aquí hay dos citas de él que encontré en el libro Les Epicuriens:

Cuanto más beneficie a su amigo, más servirá a su propio interés. De hecho, la amabilidad provocada por estos beneficios volverá a nosotros.

El hábito nace de las cosas pequeñas, pero (los malos hábitos) adquieren vigor a través de (nuestro) abandono.

Este último fragmento me recuerda a la concepción materialista de identidad de Will Durant, que dijo: “Somos lo que repetidamente hacemos. La excelencia no es un acto, sino un hábito“. A raíz de la descripción como “sentencioso”–cuyo sentido original era lleno de sentido o sabiduría--y de que sabemos que Polieno dedicó un pergamino al problema de las Definiciones, podemos imaginarlo muy cuidadoso a la hora de elegir palabras para que su discurso sea claro y conciso. Para que se le haya considerado una importante figura fundacional, podemos suponer que debe haber influído enormemente, y ejemplificado con brillantez, la práctica epicúrea de la parresía (crítica franca) y la suavidad en el habla que caracterizaba a los epicúreos antiguos. Se sabe que Polieno solía usar proverbios y adagios poderosos. Era genial en la conversación, pero no hablaba ociosamente. Sus palabras eran útiles y provechosas para aquellos que tuvieron el placer de su compañía.

Así que estos son los embajadores de Epicuro: Hermarco el amigo leal, Metrodoro el buen administrador, y el elocuente y sociable Polieno.

Cultivando el Jardín Epicúreo

El libro Cultivando el jardín epicúreo (Spanish Edition) (o Tending the Epicurean Garden en inglés) está ahora disponible en amazon luego de muchos meses de estudio y labor. Finalmente, puedo llevar a otros conmigo en mi aventura de descubrir la filosofía aplicada epicúrea en sus propios términos.

La mayoría de las fuentes sobre esta tradición son indirectas, y algunas son hostiles. Por razones que se harán obvias a todo el que lea el libro, para nosotros es importante que existan fuentes epicúreas para nuestra tradición que expliquen las enseñanzas en nuestros propios términos.

El libro es también necesario porque existe un enorme corpus de estudios interdisciplinarios modernos que reivindican a Epicuro, lo cual requiere que se modernice el modo en que se imparten sus doctrinas hoy. Estos estudios incluyen no solo el trabajo de científicos sociales sino también en campos tan diversos como la dieta y la neuroplasticidad.

¡Espero que encuentren tanto placer en leer el libro como yo encontré en escribirlo!

Hiram Crespo

Traducción al español de la reseña escrita para The Humanist por Michael Fontaine, clasicista de la Universidad de Cornell

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Los Pergaminos de Filodemo

Por fin se han hecho disponibles las traducciones al castellano de mis notas sobre los pergaminos de Filodemo de Gadara, quien vivió y enseñó filosofía epicúrea a los romanos del Siglo Primero en Herculano. La gran ironía es que estas obras sobrevivieron la destrucción que llevaron a cabo los cristianos del legado antiguo gracias a la erupción del volcán que hundió en cenizas a Pompeya y Herculano en el año 79 de la Era Común. Estas obras no están disponibles en español, son muy difíciles de conseguir, y mis notas representan el único esfuerzo presente a hacer esta sabiduría disponible al mundo hispano-hablante. También forman parte de mi traducción del Epítome: Escrituras Epicúreas.

La mejor y mas importante obra, en mi estima, es el pergamino Sobre la muerte, que cataloga todas las repercusiones éticas relacionadas a la doctrina naturalista epicúrea concerniente a la muerte.

Otra joya literaria es el pergamino Del arte de administrar propiedad, que contiene las enseñanzas mas completes que nos han sobrevivido sobre la práctica de la autarquía (auto-suficiencia y auto-gobierno) según las doctrinas epicúreas–con el fin de asegurar una vida de ataraxia y placer.

De los métodos de inferencia es la única obra epicúrea sobre lógica que sobrevivió, y elabora los métodos válidos de inferir sobre lo no-evidente en base a aquello de lo que ya tenemos evidencia–considerando que nuestro sistema está enteramente basado en el estudio empírico de la naturaleza. Así, todo nuestro pensamiento será conforme a la naturaleza.

Finalmente, la única obra que incluyo que no es de Filodemo es Desprecio irracional, del tercer escolarca Polístrato, en la cual presenta una defensa del realismo moral basado en la idea de que el placer y la aversión son propiedades secundarias o relacionales de los cuerpos–lo cual conecta la moralidad con ideas de la física explicadas originalmente en la Epístola de Epicuro a Heródoto. Favor de disfrutar de este legado intelectual y compartir.

Razonamientos sobre el pergamino “Del arte de administrar propiedad”

Razonamientos sobre el pergamino “De la crítica franca”

Razonamientos sobre el pergamino “De la piedad”

Razonamientos sobre “De la muerte”

Razonamientos sobre el pergamino “De los métodos de inferencia”

Razonamientos sobre el pergamino “Retórica”

Razonamientos sobre el pergamino “De la cólera”

Razonamientos sobre el pergamino “De las opciones y omisiones”

Razonamientos sobre “Desprecio Irracional” de Polístrato

Lea el Epítome: Escrituras Epicúreas

Razonamientos sobre el pergamino “De las opciones y omisiones” de Filodemo

El siguiente comentario concierne el pergamino de Herculano titulado “De las opciones y omisiones” de Filodemo, que es parte de Epítome: Escrituras Epicúreas (Spanish Edition).

  1. Razonamientos sobre la obra del maestro Filodemo de Gadara relacionada a la evaluación de los criterios por medio de los cuales un filósofo debe tomar decisiones[1].
  2. Se define el cálculo hedónico como la evaluación comparativa de las ganancias versus las pérdidas, del placer y el dolor que surgen de lo que elegimos y evitamos con la meta de gozar de placer neto a largo plazo.
  3. Sin embargo, los hombres de la prudencia necesitan una educación filosófica que les ayude a discernir entre los diferentes tipos de deseo y de placer, y que les ayude a prestar atención a las cosas que realmente importan para el bienestar humano, los bienes principales[2].
  4. No ser capaz de discernir con claridad cuáles son estas cosas lleva al sufrimiento, la desilusión y la confusión[3].
  5. Estos bienes principales son cosas que conducen a la vida, la salud y la felicidad e incluyen la vivienda, la alimentación, la seguridad, la salud y la asociación con otros seres.
  6. Si un filósofo discierne con claridad lo que realmente importa, por otra parte, será capaz de tomar decisiones firmes y tener plena confianza en la forma en que maneja su vida porque sus valores estarán en línea con lo que la naturaleza exige.
  7. Los hombres sufren los peores males en búsqueda de los deseos más exóticos y ajenos a la naturaleza, como los deseos de soberanía, reputación, gran riqueza y cosas lujosas por el estilo lujos, por lo cuales incluso descuidan con frecuencia los apetitos más necesarias.
  8. De ahí que es importante recordar que los bienes naturales y necesarios son limitados y fáciles de alcanzar y que los males son limitados y fáciles de soportar.
  9. Este conocimiento es fácil de asimilar porque no hace sentido buscar aquello que no remueve el dolor ni evitar aquello que no previene el placer.
  10. Hace sentido evitar lo que previene el placer.
  11. De los placeres naturales algunos son necesarios, otros no son necesarios; y de los anteriores algunos son necesarios para la vida, otros para la salud del cuerpo, otros para vivir feliz[4].
  12. Cuando se dice que algunos deseos son necesarios para la vida, se entiende que son necesarios para nuestra seguridad y protección.
  13. Esto incluye la necesidad de vivienda y de vivir bajo la ley civilizada.
  14. Las opciones y omisiones se llevan a cabo con éxito cuando las medimos por los fines establecidos por la naturaleza.
  15. Por contraparte, causa innumerables fracasos la creencia en la providencia y la voluntad divinas.
  16. La creencia de que todo está controlado por algún dios o por el destino hace que los hombres no se dejen asesorar por nadie sobre nada en absoluto, en la creencia de que nada depende del hombre[5].
  17. Estos tipos de creencia en que todo está escrito también son usadas para legimitar la dominación de unos sobre otros cuando no existe evidencia empírica ni razones legítimas para justificarla.
  18. La creencia en el destino y en los dioses a veces congela de las acciones calculadas y diligentes de los mortales en la expectativa de que la ayuda un agente sobrenatural va a determinar el resultado de las cosas o en la creencia de que su voluntad es inevitable.
  19. Filodemo critica los hombres que tienen falsas creencias acerca de cómo los dioses pueden afectar una vida venidera, las cuales manchan y destruyen los deleites de esta vida.
  20. Muchos hombres creen que los males que caerán sobre los mortales en la otra vida son muy superiores a los bienes que los dioses otorgan mientras se vive, así que descuidan el vivir y no buscan las cosas que hacen que valga la pena vivir.
  21. Por el dolor que pesa sobre ellos a causa de su muerte, se vuelven irascibles, difíciles de complacer y de mal genio[6].
  22. Por eso se inventan malabares imaginativos y supersticiones para negar la muerte[7].
  23. Las creencias salvíficas con frecuencia hacen que los hombres digan: “¿Acaso no vivo decentemente y con justicia? ¿Acaso no vivo de acuerdo con las leyes que se aplican a los hombres? Entonces cuando yo muera seré inmortal.”
  24. Algunos ni siquiera opinan así, sino que creen que meramente por causa de su credulidad, de su fe ciega en reclamos sobrenaturales, van a ser inmortales.
  25. Y se niegan a si mismos todas las cosas por medio de las cuales tendrían una vida mejor, exactamente igual que los hombres que están condenados a muerte, como si vivieran para morir.
  26. Tras enumerar las cualidades de la persona que no entiende lo que realmente importa, Filodemo enumera las cualidades del hombre prudente que comprende cuales los bienes principales y tiene plena confianza en su capacidad para adquirirlos fácilmente.
  27. Trabaja con ecuanimidad, ya sea porque lo hace por el bien de los amigos o porque ha examinado de cerca las cosas que producen fruto a cambio de sus labores.
  28. Elige fatigas leves con grandes placeres, en otras palabras, somete su paradigma laboral al cálculo hedónico, eligiendo las actividades que son útiles y maximizan sus ingresos.
  29. Se contenta con sólo la cantidad necesaria de dinero y no es codicioso, vive en el presente, es generoso, trabajador, autosuficiente, y permanece siempre dedicado a la filosofía.
  30. Es amable, cariñoso y agradecido a los demás con la esperanza de que otros hagan lo mismo en el futuro.
  31. También cuida bien de su salud y auto-superación, administra su propiedad de forma diligente y recuerda el pasado tanto en un espíritu analítico como de gratitud.
  32. Y así, luego de establecer los criterios para la toma de decisiones y omisiones basada en los bienes principales y necesarios, que son fáciles de adquirir, Filodemo dio ejemplos de lo que sucede cuando la gente no puede distinguir entre los placeres vanos y los que son naturales y necesarios, para luego terminar con una descripción del hombre prudente y virtuoso.

Notas:

[1]          Fuente: On Choices and Avoidances, traducción y comentario de Giovanni Indelli y Voula Tsouna-McKirahan.

[2]          La doctrina de los bienes principales consiste en que, al desarrollar nuestro régimen hedónico, debemos dar prioridad especial a lo que nuestra naturaleza no nos da otra opción que buscar: los deseos naturales y necesarios. Ver nota 105.

[3]          La gente que da prioridad a los deseos vanos e innecesarios termina infeliz cuando los poseen, pero les faltan los bienes naturales y verdaderamente necesarios. Este es uno de los problemas éticos que resulta del consumismo y la confusión de valores que engendra. Ver Pergaminos 1:60, donde Polítrato hace eco a esto.

[4]          Este verso es una cita literal del pergamino, al igual que el verso 14.

[5]          Este mal es prominente y sumamente peligroso entre muchos de los negadores del cambio climático y de los defensores de las grandes guerras, que opinan que profecías oscuras se deben cumplir, que el mundo se va a acabar pronto y que, por lo tanto, no le debemos en absoluto ninguna cortesía a las futuras generaciones.

[6]          Este verso es una traducción literal de un pasaje del pergamino.

[7]          El principio de negación de la muerte fue un término acuñado por el antropólogo Ernest Becker en la década de 1970 y ha sido objeto de investigación desde entonces. La idea es que la gente inventa todo tipo de fantasías religiosas, rituales y otras expresiones culturales con el fin de escapar su ansiedad sobre su propia mortalidad y que este impulso a negar la muerte como algo natural es responsable por gran parte de lo que se entiende por cultura.

Lea el Epítome: Escrituras Epicúreas (Spanish Edition)

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Razonamientos sobre el pergamino “Del arte de administrar propiedad” de Filodemo

El siguiente comentario concierne el pergamino de Herculano titulado “Del arte de administrar propiedad” de Filodemo, que es parte de Epítome: Escrituras Epicúreas.

  1. Razonamientos sobre la obra del maestro Filodemo relacionada a la verdadera economía[1], al ajuste de nuestros valores al valor real que tienen las cosas, a la ética laboral hedonista y a las cualidades de un administrador de propiedad eficiente y auto-suficiente.
  2. Mientras que el monarca debe administrar un reino entero y está repleto de muchas preocupaciones y responsabilidades, el autarca[2] fácilmente y diligentemente puede gobernar su propiedad y sus asuntos sin sacrificar mucha serenidad[3].
  3. El maestro explica que es esencial comprender que existe una medida natural de riqueza[4]. 4. La medida de riqueza natural corresponde a nuestros deseos naturales y necesarios, en oposición a los deseos vanos. 5. Uno debe tener una plena confianza en que puede proveerse de las cosas que son necesarias en la vida. 6. Quien sabe disfrutar plenamente de los placeres más simples, como el refugio, los amigos, los alimentos simples y la salud, puede vivir igual que un rey. 7. De hecho, el manejo propio de la riqueza radica en esto: en no sentirse afligido por lo que uno pierde y en no estar atrapando en el corre-y-corre debido a un celo obsesivo sobre el más y el menos[5].
  4. Filodemo critica el amor al dinero[6] por oponerse a la confianza virtuosa de que podemos conseguir la riqueza natural. 9. Ver el dinero como un fin, y no como un medio para vivir una vida placentera, representa una distorsión de los sanos valores ya que el dinero no valdría nada si no fuera por las cosas valiosas que puede procurar. 10. Y si tales cosas se pudieran conseguir por otros medios, digamos por medio de una herencia o de la generosidad de un amigo, serían igualmente disfrutables, incluso por un pordiosero.
  5. Sin embargo, debido a su instrumentalidad como medio de intercambio, es cierto que el dinero se ha convertido en nuestra sociedad en un bien necesario y natural para satisfacer nuestras necesidades fundamentales. 12. El dinero no es en sí malo, es simplemente instrumental y el mal radica en tener opiniones falsas sobre el dinero. 13. No es práctico vivir sin dinero; está en conflicto con la razón[7].
  6. El maestro aconseja[8] contra la gratificación instantánea y a favor de ahorrar para el futuro, ya que esta estrategia nos da esperanza en este momento y, cuando llega a estar presente, nos hace felices. 15. Más tarde aconseja gastar según lo que tenemos y no basado en el precio actual de las cosas. 16. Vivamos prudentemente dentro de nuestros medios. 17. Si no podemos darnos algún lujo innecesario, deberíamos descartarlo[9].
  7. Filodemo aconseja compartir nuestra riqueza con los amigos “como los que siembran semillas en la tierra: de estas cosas se puede cosechar muchas veces mas frutos”. 19. Es cierto que los amigos añaden una enorme riqueza social y no-monetaria a nuestras vidas[10], y que invertir en el cultivo de sanos amigos produce ganancias generosas.
  8. Nadie va a administrar nuestra propiedad con el cuidado y atención que lo haríamos nosotros mismos[11]. 21. Sin embargo, la microgestión de una amplia propiedad está llena de inconvenientes y no conduce a una vida de tranquilidad y alegría. 22. El maestro aconseja el uso de asistentes y supervisores en el manejo de una gran propiedad. 23. Algunos inconvenientes y un poco de estrés son de esperar en la gestión de nuestras vidas.
  9. El maestro explica que algunas cosas causan dolor cuando están presentes, pero aún más cuando faltan, por lo tanto no deben ser evitadas. 25. Este es el caso con la salud, que requiere un poco de trabajo y algunos inconvenientes para asegurarla, pero sin ella sufrimos mucho. 26. También es el caso de los familiares y amigos, que muchas veces son difíciles y producen pleitos, pero los echamos de menos cuando faltan. 27. Estas mismas consideraciones se aplican a la ética laboral y a los trabajos que se requieren para sostenernos. 28. En un mundo ideal, el filósofo no experimenta fatiga ni se esfuerza en la esclavitud salarial[12].
  10. En su conversación sobre cuales son las mejores y peores profesiones y por qué, Filodemo cita ejemplos de su historia reciente de los políticos y los hombres militares que vivieron vidas dolorosas, imprudentes e inútiles. 30. Hoy, vemos como muchos de nuestros servidores militares retornan de la batalla con trastornos irreparables, otros sin sus extremidades, y muchos regresan de la guerra con serias preguntas morales sobre quién se beneficia y se lucra de la guerra y cuyos intereses son servidos por ella.
  11. En la historia reciente, vemos muchos más ejemplos de los peligros de creer que la fama y las riquezas producen felicidad: muchas personas ricas y famosas han muerto jóvenes tras vivir vidas muy inestables. 32. Esto no significa que han habido soldados, políticos, o gente famosa cuyas vidas y cuyos sacrificios, al ser medidos bajo los criterios del cálculo hedónico, se pueda decir que fueron felices, nobles, virtuosas y productivas. 33. Pero generalmente, la vida militar o política no suelen conducir a la existencia mas placentera y que las mejores profesiones se encuentran en otros lugares.
  12. El maestro menciona la equitación, la minería que usa esclavos y el trabajo crudo en la agricultura como formas malsanas de ganarse la vida. 35. Favorece, sin embargo, el uso de mano de obra esclava en la agricultura, pero no en la minería, presumiblemente porque hay un elemento de explotación laboral digno de objeción para un filósofo ético. 36. En términos contemporáneos, esto parece indicar que favorecería el espíritu empresarial de los que emplean a los demás, siempre y cuando no involucre niveles excesivos de explotación y fatiga.
  13. Vemos que es el trabajo deshumanizante, no la productividad, lo que critica Filodemo, y si podemos crear una economía en que maximizamos la producción a la vez que reducimos la fatiga humana, nos estaríamos dirigiendo hacia una sociedad mas digna y placentera. 38. La mecanización laboral debería, por lo tanto, ser una oportunidad para emancipar a los mortales y facilitarles el ocio.
  14. El maestro alaba cómo una sabia elección de profesión[13] trae la menor posible implicación con hombres de los cuales surgen muchas cosas desagradables, una vida agradable, un retiro tranquilo con amigos y un ingreso digno para los moderados. 40. Observemos como la asociación en nuestro empleo es tan importante como la clase de trabajo que hacemos. 41. También observemos como la dignidad está ligada a la autarquía[14]. 42. Nuestro ingreso debe mas que llenar nuestras necesidades inmediatas: debe facilitar una vida de ocio. 43. No vivimos para trabajar, sino que trabajamos para vivir.
  15. No es una vergüenza ganar renta de propiedades alquiladas y de empleados que tienen habilidades que no son de ninguna manera indecorosas[15]. 45. Sin embargo, estas fuentes de ingreso deben ser secundarias. 46. La primera y más noble actividad es recibir regalos de agradecimiento con toda reverencia a cambio de discursos filosóficos que sean veraces, serenos y libres de conflictos. 47. De hecho, la adquisición de un ingreso a través de discursos polémicos sofistas no es mejor que a través de la demagogica y difamación.
  16. El llamado a tener fuentes de ingreso secundarias implica un llamado a tener múltiples fuentes de ingreso[16]. 49. Esto requiere el cultivo por el autarca de una variedad de habilidades y medios de producción, de manera que el trabajo y la productividad sean liberadores y creativos, no restrictivos.
  17. Notemos que la primera entre las corrientes de ingreso del autarca son las rentas por el alquiler de propiedad. 51. La vivienda es una necesidad humana universal y siempre habrá una demanda de ella. 52. Las propiedades de alquiler son, hasta este día, una de las maneras más fáciles y antiguas de facilitar una vida de ocio.
  18. De las posesiones, las fructíferas deben ser más que las infructuosas[17]. 54. Los bienes que producen más bienes o mayor lucro contribuyen mas a nuestra auto-suficiencia. 55. En esta época donde las máquinas pueden hacer potencialmente tanto por nosotros esta noción de posesiones fructíferas debería ser explorada en un contexto contemporáneo. 56. Del mismo modo, poseer activos que incrementan en valor con el tiempo es mas prudente que poseer activos que deprecian en valor.
  19. Las doctrinas del maestro Filodemo relacionadas a la autarquía se pueden, entonces, resumir en siete principios generales.
  20. Primeramente, hay una medida natural de riqueza distinta a la medida cultural y corrupta de la gente común. 59. Entender esto nos confiere imperturbabilidad e indiferencia hacia las ganancias y pérdidas.
  21. Segundo, hay riqueza social, además de la riqueza de posesiones.
  22. Tercero, el filósofo no se fatiga. Procura ser productivo de la manera mas placentera posible.
  23. Cuarto, la sana asociación es importante en el trabajo. Debemos elegir nuestra compañía con prudencia.
  24. Quinto, nuestro ingreso debe más que satisfacer nuestras necesidades inmediatas: debe facilitar una vida de ocio.
  25. Sexto, siempre es prudente cultivar múltiples fuentes de ingreso, entre los cuales la enseñanza de filosofía, la renta de propiedad y las iniciativas empresariales disfrutan de mayor prioridad.
  26. Séptimo, es prudente tener posesiones fructíferas. Las diversas maneras de ser dueños de medios de producción son caminos hacia la independencia fiscal y nos pueden liberar de la necesidad de trabajo común.
  27. Así culminan los razonamientos sobre Filodemo para el cultivo de la autarquía[18].

Notas:

[1]          El título original griego de la obra es Peri Oikonomias y esta obra fue adaptada para el beneficio de los romanos ricos a los cuales Filodemo estaba enseñando filosofía. Aquí se menciona la verdadera economía para diferenciarla de lo que se entiende comúnmente en las universidades. En su sentido original, se relacionaba con economizar y saber usar bien los recursos.

[2]          El ideal del autarca, del filósofo auto-suficiente, nace de la doctrina epicúrea de la autarquía como un bien. La autarquía significa auto-suficiencia y auto-gobierno, autonomía, y hace de esta una filosofía de hombres y mujeres libres. Implica, entre otras cosas, reconocer que tenemos libre albedrío, evitar tener demasiados deseos vanos y vacíos para que fácilmente podamos proveer lo que queremos, y ser eficientes administradores. Es aquí que las enseñanzas prácticas relacionadas a la economía y la moderación son impartidas.

[3]          En todo, el filósofo epicúreo debe cultivar la ataraxia, o imperturbabilidad. Las muchas responsabilidades del manejo de propiedad pueden desmerecer esta imperturbabilidad, con la cual uno debe estar firmemente comprometido para vivir feliz. Por lo tanto, muchos de los consejos en Peri Oikonomias tienen como fin balancear las practicalidades de la auto-suficiencia con el fin natural de vivir una vida placentera imperturbable.

[4]          La doctrina de la medida natural de riqueza está relacionada a las divisiones de deseos entre naturales y no-naturales y entre necesarios e innecesarios. Es constituída por las cosas que son naturales y necesarias, ya que podemos vivir como reyes si las tenemos, aunque tengamos pocas otras cosas, si somos agradecidos con la vida y sabemos vivirla como filósofos, con un buen arte de vivir.

[5]          Este verso es una cita directa del pergamino.

[6]          Este vicio del manonismo, en griego, es llamado philokrematia.

[7]          Filodemo argumentó así: “Ciertamente, Sócrates siempre tuvo la característica de la impracticalidad. Además, en cuanto a su afirmación de que cinco minas son necesarias y suficientes para las necesidades naturales de los hombres, de que la prosperidad en la vida es algo vacío y que no se necesita nada más, es impracticable y conflige con la razón.” – Peri Oikonomias, Columna IV

[8]          En la Columna XXV del papiro.

[9]          Este consejo, junto con el currículo de control de deseos que ofrece la ética epicúrea, representa una sobria alternativa a la crisis fiscal global causada por la deuda y por la confusión de valores, tanto en Grecia moderna como en Estados Unidos y muchas otras naciones. El ex-presidente uruguayo José Mujica, quien ha hecho mención de Epicuro ante las naciones, también ha acentuado la necesidad de una alternativa moral al consumismo.

[10]        Aquí debo referirme al trabajo del Dr. Nicholas Christakis, quien comparó los resultados de un estudio que vincula la felicidad con la riqueza versus los de otro estudio que vincula la felicidad con la cantidad y la clase de amigos que uno tiene. El capitaliza la amistad diciendo que “un amigo feliz vale $20,000.”

[11]        Filodemo fue el instructor de filosofía del suegro del César romano. El contexto de estas enseñanzas es que representan una adaptación de la doctrina a las clases altas en Roma durante el Primer Siglo AEC.

[12]        Esforzarse constantemente solo para poder llenar nuestras necesidades básicas es un afronte a la dignidad humana y no permite tiempo para el ocio, para amar, para estar con nuestros amigos y seres queridos y disfrutar plenamente de las cosas que hacen que valga la pena vivir.

[13]        Este verso cita directamente del papiro, Columna XXIII.

[14]        Existe una relación innegable entre la auto-suficiencia y la auto-estima o respeto propio.

[15]        La sección sobre las fuentes de ingreso digno (44-47) es parafraseada de la Columna XXIII de papiro. Da prioridad a ganarse la vida enseñando filosofía, lo cual es indicativo que el permitir a los maestros ganarse la vida de este modo ha de haber sido parte de lo que facilitó la continuidad de esta tradición. Los epicúreos antiguos crearon una empresa de publicación de contenido educacional filosófico y eran empleados como escribas y tutores.

[16]        Noten que este paradigma de múltiples fuentes de ingreso representa un reto, a veces requerido para la autarquía, al concepto de que una profesión o empleo deba ser lo que define la identidad de un ser humano.

[17]        Cita directa de la Columna A. Aquí se interpreta como una guía hacia la autarquía y hacia la posesión de múltiples medios de producción que incluye hasta consejos para inversionistas. El comentario de Voula Tsouna de Philodemus, On Property Management en el cual se basan estos razonamientos señala que Sócrates hubiera interpretado fructífero como lucrativo y no dañino, y a la vez puede ser interpretado como útil. Recordemos que los jardines epicúreos, además de añadir placer, tenían hortalizas que producían comida y condimentos.

[18]        Filodemo escribió esta obra como un comentario de una obra anterior del mismo título que generalmente es atribuída a Teofrasto.

Lea el Epítome: Escrituras Epicúreas (Spanish Edition).