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Hiram Crespo is the author of 'Tending the Epicurean Garden' and founder of societyofepicurus.com. He's also written for The Humanist, Eidolon, Occupy, The New Humanism, The Secular Web, Europa Laica, AteístasPR, and many other outlets.

Razonamientos sobre el pergamino “De la crítica franca” de Filodemo

El siguiente comentario concierne el pergamino de Herculano titulado “De la crítica franca” de Filodemo, que es parte de Epítome: Escrituras epicúreas.

  1. Razonamientos basados en la obra del maestro Filodemo[1] relacionada a la crítica franca entre los verdaderos amigos y los sanos maestros, y criticando a los charlatanes carismáticos y halagadores que se aprovechan de las vulnerabilidades humanas.
  2. La verdad puede ser amarga medicina, pero según el maestro, la crítica franca[2] siempre es medicina para nosotros. 3. La crítica franca es un síntoma de que somos hombres y mujeres libres que vivimos en un mundo democrático y que podemos expresar nuestras opiniones sin miedo a tiranos o a los poderosos. 4. Sólo el libre puede ser franco.
  3. También es un síntoma de verdadera y auténtica amistad: los amigos saben y pueden decir la verdad con las buenas intenciones de corregirnos, pero quienes nos mienten o nos halagan para poder seducirnos o manipularnos no son verdaderos amigos; ni tampoco quienes nos dicen la verdad de manera envidiosa o por rencor.
  4. Por un lado, debemos reconocer la necesidad de tener sanos amigos, y por el otro, la distinción entre amigos verdaderos y falsos es crucial para ser feliz, porque el no ser capaz de distinguir claramente entre amigos verdaderos y falsos siempre ha sido una de las fuentes más frecuentes de disilusión y sufrimiento entre los mortales. 7. Los maestros enseñan que solo los lobos y leones comen solos, y que es tan importante saber elegir con quien comemos como lo es elegir que comemos. 8. Los mortales necesitan tener con quien compartir sus mentes y sus preocupaciones.
  5. Los verdaderos amigos hacen una inversión en nuestro carácter y estimulan lo mejor en nosotros, y nosotros en ellos. 10. Estos amigos nos ayudan a vivir una vida placentera y feliz, y las personas felices, se sabe que son más productivas y saludables. 11. Al emplear la crítica franca, ellos escogen sus palabras con cuidado para que sean provechosas. 12. Esto no significa que halagar descualifica un amigo, sino que un verdadero amigo se sentirá en libertad de elogiar y criticar siempre que sea prudente.
  6. Otra cualidad de los verdaderos amigos es que siempre podemos mezclar completamente nuestras mentes, por causa del espíritu de confianza que existe entre nosotros. 14. Todo amigo que nos quiera bien se verá afectado y nos va a querer dar una mano si ve que estamos cayendo en la adicción a las drogas o al juego, en una relación abusiva, o que estamos en peligro de terminar en la cárcel o en algún otro peligro de autodestrucción. 15. Si no hace ningún intento de ayudar, entonces se podría argumentar que no merece nuestra confianza y lealtad.
  7. En cuanto a la lealtad, es imposible saber con certeza las verdaderas intenciones de una persona que es amigo de nuestro oponente. 17. Hay que tener en cuenta las alianzas. 18. Es mas fácil entablar una amistad con un amigo de nuestros amigos, y es poco prudente entablar amistad con un enemigo de nuestros amigos, porque esto desmerece la confianza que podría existir entre nosotros.
  8. Algunos amigos no querrán escuchar nuestros sanos consejos ni aprovecharlos. 20. El maestro los cataloga como el imprudente y el incurable. 21. Hay personas que por orgullo, o porque les incomoda ser expuestos, o porque ya son de avanzada edad y tienen hábitos demasiado arraigados, o por otras razones, no se prestan para el criticismo franco y exigen que vivamos con sus imperfecciones, no importa cuanto amor exista entre los amigos.
  9. En este caso, debemos estimular al amigo que tenga más prudencia a ofrecer de vez en cuando consejos al que tiene menos prudencia, teniendo siempre presente que algunos no toman bien el discurso franco y mostrarán animosidad o ira, o sospecharán malas intenciones. 23. Estos son los llamados incurables por Filodemo, y siempre y cuando no tengan un efecto demasiado nocivo en nuestro carácter, nos podemos seguir asociando con ellos[3].
  10. El maestro debe ser un mentor, un modelo moral que influencia el sano carácter en sus pupilos. 25. Su gran virtud produce en ellos deseos de vivir de acuerdo a estándares sanos y vergüenza cuando no se alcanzan esos estándares.
  11. De los primeros maestros de nuestra tradición, sabemos que se ha dicho de Epicuro que en términos de su gentileza y auto-suficiencia, la vida del maestro era comparable a una leyenda. 27. De Metrodoro, sabemos que era casi otro Epicuro y de Polieno, que era muy alegre y sentencioso, es decir, de expresión vigorosa y contundente[4].
  12. Los hombres que son charlatanes desvian a muchos, apoderándose de ellos después de un poco de estrés y encantándolos con su amabilidad sutil[5]. 29. Podemos citar montañas de ejemplos de cómo todos los días charlatanes se aprovechan de los vulnerables: desde los ministerios de prisión hasta las promesas infundadas de una vida inmortal luego de la muerte. 30. Sabemos que la organización terrorista Hamas es la mayor organización de caridad en la Franja de Gaza y que con frecuencia organizaciones que enseñan ideologías ignobles e inhumanas utilizan la filantropía para el reclutamiento: toda la sociedad paga un alto precio por este tipo de filantropía manchada. 31. Por eso es importante reiterar que la virtud y la filantropía deben ir mano a mano con el estudio de la naturaleza de las cosas, para que la virtud no se desmerezca y no caigamos en las supersticiones ni creencias dañinas. 32. Epicuro nos convoca a placeres continuos y no a virtudes vanas y vacías que lo que tienen es una esperanza desesperada de recompensas.
  13. Es innegable que la enorme epidemia de falta de amor en el mundo es otra de las vulnerabilidades que aprovechan los charlatanes. 34. Por esto, decimos que la filosofía epicúrea se ejecuta por medio de la amistad, del amor filantrópico[6]. 35. Todo ser humano necesita círculos de amigos y seres queridos, una comunidad natural e íntima donde pueda ser el mismo y experimentar la seguridad, para vivir una vida placentera.
  14. Pero de todas las vulnerabilidades que explotan los charlatanes, ninguna es tan universal como la muerte. 35. Es posible proporcionar seguridad contra otros males, pero en lo que se refiere a la muerte, los hombres viven en una ciudad sin muros. 36. Millones de personas usan las fábulas y supersticiones como sedantes para calmar su ansiedad ante la muerte. 37. Este problema nos hace a todos verdaderamente dignos de compasión. 38. Pero el estudio de la naturaleza nos demuestra que la muerte es tan natural como el nacimiento, que todo lo que nace tiene que morir y que no hay nada extraordinario en ella, sino que es un fenómeno completamente natural. 39. Entonces, por todas estas razones, cuidemos de nuestra salud existencial por medio de la filosofía y el estudio de la naturaleza.
  15. El maestro menciona que el rol del filósofo es conferir dos formas de crítica franca: uno es privado, para el individuo y otro es público, para la sociedad en general. 41. Hemos visto ya las razones por las cuales es necesaria la crítica franca privada. 42. El filósofo debe hablar con franqueza y abiertamente a la sociedad amplia con el fin de ayudar a emancipar a los demás de la ignorancia y de la tradición, y de las formas de sufrimiento que la ignorancia y la tradición generan[7].
  16. Los atomistas antiguos enfrentaron a los falsos curanderos con la teoría de que los gérmenes producen las enfermedades, y enfrentaron los miedos a dioses, profecías, cuerpos celestes, y terremotos por medio de enseñar que todo es gobernado por leyes naturales. 44. La confrontación de los charlatanes, tal y como la vemos en Epicuro, Luciano, Filodemo y otros, sigue siendo moralmente urgente. 45. Esta forma de expresión pública franca incita el progreso y la evolución de la sociedad humana.
  17. A través del amor de la verdadera filosofía, cada deseo molesto y perturbador es terminado.

Notas:

[1]          Basado en Philodemus: On Frank Criticism, traducción del pergamino al inglés de David Konstan, Diskin Clay y Clarence Glad.

[2]          La palabra griega parrhesia se traduce como franqueza, o crítica franca. Es uno de los valores epicúreos mas importantes y útiles en el proceso terapéutico, para la constante mejora del carácter.

[3]          La premisa detrás de estos consejos es que el sano carácter es afectado por la sana asociación, y que los amigos contagian sus hábitos, sus virtudes (o vicios) y su felicidad (o infelicidad) unos a otros.

[4]          Estos comentarios se hallan en el papiro de Filodemo y parecen haber sido parte de una tradición de preservar la memoria del carácter de los maestros por medio de narrativas orales que persistieron por muchas generaciones. Filodemo vivió dos siglos mas tarde que los fundadores.

Esta descripción de Polieno pinta el cuadro de un maestro que reparte proverbios y consejos claros y de mucha fuerza moral, carga en su alma una enciclopedia de sabiduría y constantemente la dispensa de una manera que es a la vez potente y fácil de memorizar y aprender. La tradición de recopilar proverbios cortos y fáciles de memorizar, como las Doctrinas Principales y Sentencias Vaticanas, parece haberse originado en este estilo de enseñar.

[5]          Traducción directa del Fragmento 60 del papiro, en el cual se basa la sección siguiente. La intención de hablar sobre los charlatanes que se aprovechan de las vulnerabilidades y halagan los egos de sus seguidores, es para contrastarlos con los maestros virtuosos que emplean la crítica franca.

[6]          Esta es una cita del epicúreo del siglo XX llamado Norman DeWitt. Se traduce como amistad, y luego amor filantrópico, un concepto central de nuestra tradición que en lengua griega es philos. La amistad sana es una cura para el aislamiento y todos los demás males que conlleva.

[7]          Vemos ejemplos de esto en muchos casos de la historia. Confucio confrontó a la antigua costumbre china de entierro de los esclavos vivos con sus amos. Lo hizo con gran fuerza moral ante un gobernante local, y con su elocuencia e inteligencia terminó haciendo abolir la práctica. Siddhartha Buda enfrentó el sistema de castas y las prácticas védicas de sacrificios de animales.

 

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Razonamientos sobre el pergamino “De los métodos de inferencia” de Filodemo

El siguiente comentario concierne el pergamino de Herculano titulado “De los métodos de inferencia” de Filodemo, que es parte de Epítome: Escrituras epicúreas. Es la única obra epicúrea de lógica que sobrevive de la antigüedad.

  1. Razonamientos sobre Métodos de inferencia[1], la única obra antigua sobre la lógica que nos ha llegado hasta hoy en nuestra tradición, en la que Filodemo argumenta contra los filósofos que dependían en gran medida de silogismos y malabares verbales o de lógica para determinar verdades.
  2. Primeramente, la doctrina atomista enseña que la realidad existe y puede ser captada directamente con nuestras facultades. 3. Para lograr la certeza, debe haber criterios, y también chequeos y balances, por los cuales juzgamos cuales cosas son reales. 4. Nuestros maestros nos enseñan que estos criterios son el Canon[2], nuestra conexión con la realidad. 5. El Canon incluye tres conjuntos de facultades: los cinco sentidos, el principio del placer y aversión, y las anticipaciones.
  3. Debido a que opinamos que la verdad puede ser discernida con certeza, somos dogmáticos: creemos que las nuevas verdades deben estar en sinfonía con verdades establecidas previamente y respetamos el proceso de acumular conocimiento por medios empíricos y científicos. 7. También creemos que el conocimiento y la certeza pueden ser obtenidos, y que vale la pena obtenerlos.
  4. La razón tiene un rol secundario, recibiendo y procesando la información sobre la naturaleza de las cosas que recibimos del Canon. 9. Los tres conjuntos de facultades en el Canon dan datos crudos a la razón, que luego hace sentido de estos datos. 10. Los datos en sí son irracionales o pre-cognitivos, y cualquier error que suceda con respecto a estos datos es un error de cálculo, de la razón, de lógica.
  5. Algunos han argumentado que las anticipaciones tienen un aspecto cognitivo. 12. Pero otros dicen que fue la determinación de Epicuro destronar a la razón y establecer la naturaleza como la norma[3].
  6. El tratado sobre métodos de inferencia explica la idea de los signos, que son síntomas o indicios de que algo está ahí y es real. 14. Estos signos los recibimos por medio de nuestras facultades. 15. Del signo, se obtiene lo que vemos, que cae dentro del Canon, y lo que podemos inferir, que no lo está y puede estar sujeto al error. 16. Las controversias claves en el texto tienen que ver con la forma en que podemos saber con certeza que nuestras inferencias llevan a confirmar la verdad, ya que constituyen conocimiento indirecto que no está arraigado en nuestra experiencia inmediata o en evidencia.
  7. Las inferencias pueden ser de dos tipos: las inferencias generales extraen información genérica de un solo hecho concreto y las inferencias particulares sacan conclusiones muy específicas acerca de un hecho concreto. 18. El método epicúreo de establecer la verdad es el razonamiento por analogía, por extensión, y por comparación a las cosas que ya conocemos porque son claras.
  8. Una de las principales objeciones planteadas por otras escuelas tuvo que ver con la forma en que los epicúreos sacamos conclusiones no evidentes genéricas de fenómenos concretos observados. 20. Estas discusiones se centraron en cómo hay muchos casos únicos y excepciones a las cosas que por lo general se perciben.
  9. Para justificar esta tendencia a generalizar, los epicúreos citan el principio de lo inconcebible, el cual podemos simplificar llamándole sentido común. 22. Cuando algo entra en conflicto con un hecho conocido, es inconcebible. 23. Dice el maestro: “Esto se ha observado que es una propiedad de aquello en todos los casos que hemos observado, y hemos observado muchas criaturas variadas del mismo género que tienen diferencias mutuas en todos los demás aspectos, pero que todas comparten ciertas cualidades comunes[4]. 24. Por ejemplo, es inconcebible que un hombre sea inmortal, porque todos los hombres que existieron en el pasado han muerto y no hay casos conocidos y empíricamente verificados en sentido contrario, por lo que es justo esperar que todos los hombres que viven hoy también morirán.
  10. Podemos llamar a esto el argumento de la falta de excepciones conocidas: puesto que se sabe que todos los hombres mueren y no tenemos ninguna razón para sospechar que los hombres fuera de nuestra experiencia directa son inmortales, entonces podemos concluir que todos los hombres son mortales. 26. No hay caso que nos lleve a lo contrario.
  11. También es inconcebible que un árbol pueda jamás tener pulmones o nariz, o que le crezca pelo o plumas, porque nunca en nuestra experiencia hemos visto eso. 28. Lo esencial es preguntarnos si nuestros sentidos nos proporcionan un ejemplo en el que podamos descansar nuestro argumento, y no dejarnos confundir con silogismos o con lógica a pesar de que nunca hemos visto o tocado o sentido un ejemplo de lo que están hablando. 29. Y a menos que se pueda apuntar a la evidencia de los sentidos como prueba de que cada parte del silogismo[5] es cierto, podría ser inconcebible que el silogismo sea verdad.
  12. Si las premisas de un silogismo pueden ser validadas por la evidencia y el Canon, un silogismo puede ser válido; si no están basadas en ninguna evidencia ante los sentidos o si están en conflicto con la realidad observable, no es válido; punto.
  13. Insistimos en la autoridad del Canon, de la evidencia presentada ante el tribunal de nuestras facultades naturales. 32. El grado de certeza de una inferencia a menudo guarda relación con la cantidad de variación observable. 33. Ergo, además de los casos en que no hay excepciones conocidas, también puede haber casos en que las excepciones son pocas o limitadas a condiciones muy específicas, lo cual limita lo que se puede inferir con base en la evidencia. 34. Por ejemplo, podemos establecer con certeza las acciones de ciertos venenos, pero sólo analogías relativas pueden establecerse sobre la bondad o maldad de los alimentos.
  14. Cualquiera que infiere bien acerca de los objetos no percibidos, observa cuidadosamente la variedad múltiple de las apariencias con el fin de estar seguro de que no hay pruebas contradictorias. 36. Considera que es imposible que la naturaleza de las cosas y su relación entre sí sean incompatibles con las apariencias[6].
  15. Puesto que no somos muy aficionados del lenguaje oscuro en el epicureísmo, preferimos decir que llegamos a la conclusión o calculamos esta noción de ese hecho, en lugar de hacer uso de los términos técnicos que casi nadie usa. 38. De hecho, en muchas de nuestras conversaciones con los lógicos terminamos concluyendo que la lógica hace que muchas veces las cosas sean más difíciles y complicadas de lo que tienen que ser, o de lo que son por naturaleza.
  16. Veamos el ejemplo de un silogismo para entender porque el Canon importa. 40. Dios es el más grande; los ángeles trabajan para Dios; por lo tanto, los ángeles no son los seres más grandes en el cosmos. 41. Aquí podríamos remplazar a Dios por Krishna, o Alá, o cualquier nombre favorito para la deidad; y podríamos remplazar ángeles con genios o hadas; el efecto es el mismo. 42. El silogismo anterior es perfectamente válido. 43. Tiene dos premisas y una conclusión que son internamente consistentes: hay un ser cósmico que es el más grande, y criaturas inferiores a este ser, ergo estas criaturas no son los seres más seres, son secundarios. 44. Un teólogo estaría feliz con este silogismo perfectamente lógico. 45. Para nosotros los materialistas, sin embargo, la falta de evidencia de la existencia de tal o cual Dios y de ángeles que le sirven representa un problema grave. 46. Las premisas y, por lo tanto, la conclusión, deben todas ser falsas o debemos abstenernos en juzgar a menos que, y hasta el momento en que, podamos corroborarlas con nuestras facultades.
  17. Los maestros favorecieron el método de similitud, donde inferimos a partir de una muestra finita a toda una población, o inferimos a partir de la conducta de organismos microscópicos hacia los átomos o los cuerpos en el cielo. 48. Si nuestros opositores están en lo cierto, nuestro método por error proyectará características que pertenecen a signos observados en nuestra experiencia hacia objetos fuera de nuestra experiencia a los que no pertenecen. 49. Por ejemplo, los átomos tendrían color porque las cosas en nuestra experiencia lo tienen, y además excluiríamos posibilidades que existen debido a que no están en nuestra experiencia[7].
  18. Sin embargo, debemos responder a este argumento mediante el uso de un ejemplo final, que es de especial interés porque nos confronta con lo que sucede cuando hay una única excepción: el ornitorrinco, un mamífero acuático que pone huevos y tiene pico, como los pájaros. 51. Usemos un silogismo que hace sentido: no hay mamíferos que ponen huevos; el ornitorrinco es un mamífero; por lo tanto el ornitorrinco no pone huevos.
  19. El silogismo anterior es válido, y si no damos importancia a la evidencia, nos veríamos obligados a concluir que el ornitorrinco no pone huevos, excepto que lo hace. 53. El Canon y la evidencia producen conclusiones precisas sobre asuntos tanto raros como comunes, y no lo hacen necesariamente los silogismos, ni la lógica, ni los juegos intelectuales o de palabras. 54. Antes de descubrir los ornitorrincos, el silogismo se habría considerado correcto; ahora ya no. 55. Y es sólo por la evidencia que estamos obligados de manera irresistible a ampliar o retar la definición de un mamífero, y nunca por medio de los silogismos.
  20. De igual modo, toda fórmula lógica, para comprobarse con certeza firme, tiene que comparecer ante el Canon, nuestra conexión con la realidad.

Notas:

[1]             Basado en Philodemus: On Methods of Inference, A Study in Ancient Empiricism, editado con traducción y comentario de Phillip Howard De Lacy y Estelle Allen De Lacy.

[2]             El Canon significa la medida, o la vara de medir, y es la autoridad última para nosotros. El Canon nos libera de las autoridades tradicionales porque nos dirige hacia nuestras propias facultades. Es comparado con un trípode porque descansa en los tres criterios aquí mencionados. El Canon es también un libro que escribió Epicuro, que no sobrevivió hasta nuestros tiempos, donde el expone toda su epistemología, o teoría del pensamiento. El libro era tan reverenciado que era llamado “el libro que cayó del cielo” a modo de comedia entre los epicúreos.

[3]          Este verso es una cita de Norman DeWitt, y el previo es el contra-argumento de Cyril Bailey. La controversia entre sus dos posturas representa dos interpretaciones distintas del Canon. Ambas son expuestas aquí para el beneficio de los pupilos.

[4]          Este verso es el Fragmento XXXV del pergamino. El ejemplo clásico que cita tiene que ver con que a pesar de los distintos tipos de seres humanos que existen, todos son mortales.

[5]          El silogismo se define como inferencia, conclusión, computación o cálculo.

[6]          Versos 35-36 son del Fragmento XXXIII del papiro.

[7]          Los versos 48-49 se atribuyen a James Allen, autor de Inference from Signs: Ancient Debates About the Nature of Evidence, el cual sirvió como una de las fuentes para estos razonamientos.

Epístola de Epicuro a Pítocles

La siguiente obra es parte de Epítome: Escrituras epicúreas.

1. Epicuro a Pítocles, deseando que esté bien1.

2. Cleón me ha traído su carta, en la que continúa mostrándome un afecto digno de la amistad que tengo con usted. 3. Usted dedica toda su atención, me dice, a grabar en su memoria aquellas ideas que contribuyen a la vida feliz. 4. Al mismo tiempo, me pide enviarle un simple esbozo de mis ideas sobre la astronomía para que se acuerde sin dificultad. 5. Ya que usted dice que lo que he escrito sobre este tema en mis otros trabajos es difícil de recordar, incluso con el estudio continuo.

6. Voluntariamente cedo a su deseo y tengo buena esperanza de que, en el cumplimiento de lo que pide, también seré útil a muchos otros, especialmente a los que son todavía nuevos en el conocimiento real de la naturaleza, y para aquellos para quienes las perplejidades y los asuntos ordinarios de la vida dejan poco tiempo para el ocio. 7. Tenga cuidado, entonces, en apoderarse de estos preceptos a fondo. 8. Grábelos profundamente en su memoria y medite sobre ellos junto con el esquema que anteriormente he escrito y dirigido a Herodoto, que también le envío a usted2.

8. En primer lugar, recuerde que el único objetivo de conocimiento de la astronomía es un firme entendimiento que de lugar a la calma y la libertad de la ansiedad, ya que este es el objetivo de todas las ciencias.

9. No es bueno desear cosas que son imposibles, por lo que no es bueno tratar de definir una teoría uniforme de todo3. 10. En consecuencia, no debemos tratar de adoptar aquí en astronomía el método que hemos seguido en nuestras investigaciones en la ética o la filosofía natural. 11. En esas áreas, hemos sido capaces de decir, por ejemplo, que no hay otras cosas excepto la materia y el vacío, que las partículas proporcionan los principios que explican todas las cosas, y así sucesivamente. 12. Hemos sido capaces de dar una explicación precisa y simple para cada hecho, y conformar nuestra explicación a la evidencia observable.

13. No podemos actuar de la misma manera con respecto a las cuestiones astronómicas. 14. Las cosas que observamos en el cielo pueden surgir de varias causas diferentes y por lo tanto podríamos nombrar un número de diferentes teorías que todas estarían de acuerdo con las observaciones de nuestros sentidos. 15. En estas cuestiones astronómicas, no tenemos pruebas suficientes para razonar definitivamente y establecer nuevos principios confiables con certeza para la interpretación adicional de la naturaleza. 16. Las únicas a seguir son las apariencias mismas. 17. Nuestro objetivo no es producir un conjunto de teorías elaboradas y opiniones vanas, sino para producir una vida exenta de todo tipo de falso temor.

18. Las cosas que vemos en el cielo no inspirarán alarma en nosotros si podemos evitar depender de la pura especulación al explicarlas y si, en cambio, podemos determinar explicaciones razonables que sean consistentes con la evidencia que podemos observar. 19. Pero si abandonamos el razonamiento verdadero y renunciamos al esfuerzo de buscar explicaciones que sean consistentes con la evidencia que podemos observar en el cielo, y también consistente con fenómenos similares que observamos aquí en la tierra, entonces alejamos de la ciencia natural y caemos de lleno en fantasías y fábulas.

20. Es posible que los fenómenos celestes puedan simplemente parecerse a los fenómenos que nos rodean aquí en la tierra, sin que exista realmente una verdadera similitud. 21. Ya que los fenómenos celestiales se pueden producir por muchas causas diferentes y no tenemos pruebas suficientes para saber cuales son correctas. 22. Sin embargo, el único camino lógico a seguir para nosotros es observar la evidencia disponible, tratar de distinguir las circunstancias en las que aparece esa evidencia y luego comparar esa evidencia a fenómenos similares aquí en la tierra que surgen ante nuestros propios ojos, sobre los que tenemos pruebas suficientes para la certeza.

23. Cuando usamos el término “el mundo”4, nos referimos no solamente a la tierra en sí, sino también a un conjunto de cosas contenidas por el cielo que incluyen la luna, las estrellas y todos los objetos visibles. 24. Esta colección, separada del infinito, termina en una extremidad. 25. Esta extremidad puede ser delgada, o densa, o giratoria, o en un estado de reposo, o redonda, o triangular, o de alguna otra forma. 26. Cualquiera de estas alternativas es posible: no las contradice ninguno de los hechos de este mundo en el cual no se puede discernir una extremidad en ninguna parte5. 27. Es fácil ver también que el número de mundos similares al nuestro en todo el universo es infinito, como es el hecho de que el espacio entre los mundos también está hecho de materia y espacio, y no está absolutamente vacío como algunos filósofos pretenden.

28. Una teoría sobre cómo se producen los mundos es que las semillas elementales adecuadas emanan, ya sea de uno o más mundos existentes o desde el área que está entre los mundos existentes, y estos elementos fluyen hacia un punto particular donde se recopilan y organizan6. 29. Después de eso, otras semillas se les unen, de tal manera que forman un todo durable, que puede ser considerado como un núcleo al que todas las adiciones elementales sucesivas se unen.

30. En esta cuestión de la formación de los mundos, no debemos contentarnos con decir, como hacen algunos filósofos naturales, que los elementos que se unen para formar mundos vienen del vacío bajo la influencia de la “necesidad” o “destino”. 31. Estos hombres dicen que el cuerpo que se produce así aumenta de tamaño hasta que se estrella contra algún otro cuerpo, pero esto es contrario a la evidencia, pues nada puede venir de la nada, que no es nada7.

32. También se teoriza que el sol, la luna y las otras luces que vemos en el cielo se formaron originalmente por separado, y más tarde fueron puestos en todo el total de lo que llamamos nuestro cosmos. 33. Todos los demás objetos contenidos en nuestro mundo, por ejemplo, la tierra y el mar, también se formaron espontáneamente y posteriormente ganaron tamaño, mediante la adición y el movimiento de sustancias ligeras, similares a los elementos del fuego y el aire, o ambos8. 34. Esta explicación está de acuerdo con lo que observamos con nuestros sentidos.

35. En cuanto al tamaño del sol y de las otras estrellas, creemos que son aproximadamente del mismo tamaño que parecen ser9. 36. La única evidencia que tenemos en cuanto a esto es lo que vemos, y en base a lo que vemos el sol puede ser más grande o más pequeño que el tamaño que parece ser, o casi lo mismo. 37. Basamos esto en el hecho de que cuando observamos los incendios a distancia, que no parecen reducirse de tamaño tanto como lo hacen otros objetos. 38. Pero de todas las dificultades en esta materia serán fácilmente despedidos si uno siempre se acuerda de separar claramente en su mente las cosas que son ciertas de aquellas cosas que no son ciertas, como he mostrado en mis libros sobre la naturaleza.

39. La salida y puesta del sol, de la luna y de las estrellas, puede tener una variedad de causas. 40. Es posible que se conviertan en ignición y luego se extinguen a medida que pasan por encima de nosotros, o pueden pasar por encima y luego por debajo de la tierra, o puede haber otras causas10. 41. También podemos entretener a otras teorías para explicar estos movimientos, siempre que dichas teorías no contradicen lo que observamos.

42. El movimiento de las luces en el cielo puede ser causado por el movimiento circular de todo el cielo, o porque las luces se mueven mientras que el cielo permanece inmóvil. 43. No hay nada en lo que vemos que contradice la teoría de que en un principio, antes de la formación de nuestro mundo, las estrellas y los planetas recibieron un impulso natural de este a oeste, y que ahora su movimiento continúa mientras que el fuego en ellas consume más combustible.

44. Los movimientos del sol y de la luna entre los trópicos pueden ser causados por la forma de los cielos, según lo establecido por la naturaleza, por necesidad, hace ya mucho tiempo, o en la resistencia del aire a través de la cual viajan. 45. La causa podría ocurrir porque se queman hacia el combustible que los alimenta, o porque originalmente recibieron un impulso que hace que se desplazen en una dirección en espiral11. 46. La evidencia se puede observar no contradice ninguna de estas diferentes teorías. 47. Podemos desarrollar otras teorías también, siempre y cuando prestemos la debida atención a lo que es consistente con la evidencia ante nosotros y siempre que traigamos cada teoría de vuelta a algo que es similar a lo que podemos observar en nuestro mundo. 48. Cualquiera de estas teorías nos permitirá explicar los fenómenos razonablemente sin inquietarnos con las especulaciones miserables de los astrólogos.

49. La creciente y menguante de la luna también pueden tener varias causas. 50. Estos pueden surgir de algún cambio en la forma en que se genera la luz de la luna, o porque otro cuerpo se interpone entre la Tierra y la Luna, o por otros motivos similares a los fenómenos que se pueden observar aquí en la tierra. 51. Lo importante es recordar que no se puede ser obstinado y adoptar, sin pruebas suficientes, una única y exclusiva teoría de la causa. 52. Una vez más, cuando los hechos no son suficientes para que podamos llegar a una conclusión final, siempre debemos evitar lanzarnos a especulaciones interminables.

53. Es posible que la luna tiene una luz propia, o que ella refleja la luz del sol. 54. Vemos aquí en la Tierra muchos ejemplos de objetos que son luminosos, y muchos otros que sólo reflejan la luz. 55. Ninguno de estos fenómenos celestes nos causará alarma siempre que recordamos que hay muchas posibles explicaciones. 56. Es esencial que siempre llevemos a cabo nuestras investigaciones con este enfoque en mente, y que no tomemos nuestras decisiones de otra manera. 57. De lo contrario, seremos llevados tontamente a fantasías, cayendo continuamente en una tras otra teoría no-verificable.

58. Lo mismo ocurre con la aparición de lo que parece ser una cara en el círculo de la luna. 59. Esta cara puede aparecer debido a la forma de la luna, o porque algo oscurece nuestra visión, o por otras razones que podrían ser capaces de dar cuenta de tal apariencia. 60. Debemos aplicar el mismo método que aplicamos con todos los fenómenos celestes. 61. A partir del momento en que nos permitimos entretener una teoría que contradice la evidencia de los sentidos, surge la imposibilidad de poseer perfecta tranquilidad y felicidad.

62. Al examinar los eclipses de sol y luna, debemos comparar las diferentes teorías y recordar que es posible que muchas causas pueden a la vez y al mismo tiempo estar de acuerdo en su producción. 63. La marcha regular y periódica de estos eclipses no tiene nada que nos deba sorprender, si tan solo prestamos atención a fenómenos similares que tienen lugar aquí en la tierra delante de nuestros propios ojos. 64. Por encima de todo, tenga cuidado con la idea de que un dios causa estas cosas, porque hay que reconocer que los dioses están exentos de todo trabajo, y viven perfectamente felices. 65. Si no mantenemos esto en mente, nos uniremos a la multitud de los hombres que se apresuran a aceptar explicaciones vanas. 66. Tales hombres, que no son capaces de reconocer lo que es realmente posible, caen en teorías vanas cuando llegan a la conclusión de que todos los fenómenos tienen una sola causa y cuando rechazan todas las demás explicaciones que son igualmente probables12. 67. Adoptan la más irracional de las opiniones ya que no dan prioridad a los hechos observables, que deben siempre ser consultados primero.

68. Las diferencias en la longitud de noches y día pueden surgir del hecho de que el paso del sol por encima de la tierra es más o menos rápido, de acuerdo con la longitud de la región a través del cual tiene que pasar, o por alguna otra causa similar a lo que vemos aquí en la tierra. 69. Los que dicen que sólo una explicación para esto es posible, se oponen a los hechos y pierden de vista los límites del conocimiento humano.

70. Y luego están los que tratan de predecir el futuro de las estrellas. 71. Las predicciones que resultan hacerse realidad, como las obtenidas de los animales, surgen por pura coincidencia. 72. Pueden ocurrir, por ejemplo, porque hay algún cambio en el aire, o por cualquier otra causa que podamos encontrar evidencia para apoyar.

73. Cuestiones como relámpagos y rayos pueden ser producidos por una condensación violenta de los vientos, o por su rápido movimiento y conflagraciones. 74. Uno puede dar una serie de explicaciones para estas cosas, pero ante todo debe estar en guardia contra las fábulas. 75. Esto se puede hacer fácilmente si seguimos fielmente el método que hemos establecido. 76. Al tratar de explicar las cosas que no somos capaces de observar directamente, siempre hay que compararlas con aquellas cosas que somos capaces de observar directamente, y debemos aceptar como posibles sólo aquellas teorías que son apoyadas por la evidencia de ambas13.

77. Los huracanes, terremotos, viento, granizo, nieve, el rocío, los glaciares, el arco iris, el halo alrededor de la luna, los cometas, y las revoluciones periódicas de algunas estrellas: todos ellos pueden ser explicados en una serie de maneras si razonamos de acuerdo con los hechos observables. 78. Asignar una sola causa a todos estos fenómenos, cuando la experiencia de nuestros sentidos sugiere varias causas, es una locura. 79. Tal razonamiento es adecuado sólo para los astrólogos ignorantes que codician un conocimiento vano. 80. Estos hombres asignan causas imaginarias a los hechos porque desean abandonar el cuidado y gobierno del universo entero a los dioses. 81. La asignación de una sola explicación uniforme y positiva a todas estas cuestiones es tonta y consistente sólo con el deseo de prodigios destellantes ante los ojos de la multitud.

82. Lo mismo es cierto para los que tratan de hacer pronósticos observando ciertos animales. 83. Cualquiera de tales previsiones que sucedan ocurren por pura casualidad porque no hay una conexión necesaria entre ciertos animales y el invierno. 84. Estos animales no producen el invierno, ni hay un dios sentado en el cielo esperando las salidas de estos animales para después hacer que el invierno llegue. 85. Una locura como ésta no se le ocurriría a nadie que viva una vida moderadamente cómoda, mucho menos a un dios que posee una felicidad perfecta.

86. Imprima todos estos preceptos en su memoria, Pítocles. 87. Si lo hace, podrá escapar fácilmente las fábulas y descubrirá muchas otras verdades similares a estas. 88. Por encima de todo, aplíquese al estudio de los principios generales de la naturaleza, y hasta el infinito a cuestiones similares. 89. Estudie de cerca el uso de la evidencia que proviene de los sentidos, de las anticipaciones y de los sentimientos de placer y dolor. 90. Aplíquese a éstos, siempre teniendo en cuenta el objetivo de una vida feliz, hacia el cual procesamos todas nuestras investigaciones.

91. Una vez que resuelva estas cuestiones generales en su mente siguiendo el ejemplo que he expuesto, las respuestas a sus preguntas particulares eventualmente se aclararán. 92. En cuanto a los hombres que no se dediquen a este estudio, estos hombres nunca encontrarán la verdad ni alcanzarán la meta de una vida feliz, hacia el cual toda nuestra investigación nos dirige.

1. Para maximizar la simpleza y facilidad de comprensión, la presente traducción está basada en la Edición Elemental de Epicurus’ Letter to Pythocles publicada por NewEpicurean.com, la cual a su vez está basada en la traducción de Charles D. Yonge. Esta versión ha sido abreviada, omitiendo detalles tales como los relacionados a huracanes y terremotos. La versión original en griego fue conservada por el historiador Diógenes Laercio.

La carta a Pythocles es la segunda de la trilogía de cartas que Epicuro escribió para resumir los aspectos centrales de su filosofía. En contraste con la carta a Herodoto, esta carta se centra en el problema de explicar las cosas que vemos en el cielo, más que en los asuntos directamente delante de nosotros aquí en la tierra. En este caso, debido a que los fenómenos celestiales son ejemplos clásicos de cuestiones sobre las que tenemos limitada evidencia, empezamos a entender los elementos del Canon que hacen un llamado a razonar e inferir solo en base a la evidencia y esperar por pruebas adicionales antes de llegar a conclusiones para las que no hay evidencia. Mientras tanto, el hombre sabio debe tener mucho cuidado con denominar una teoría como verdadera o falsa, sólo admite que son posibles porque están de acuerdo con la evidencia, o que no son posibles ya que entran en conflicto con la evidencia, o que de estas, algunas son más propensas que otras debido al peso de la evidencia que las apoya.

2. El maestro tenía la intención que las epístolas a Herodoto y Pítocles fueran estudiadas juntas y no solo por estos dos discípulos, sino por toda la escuela.

3. Al igual que en el párrafo previo, Epicuro reconoce los límites del conocimiento humano y también establece una jerarquía de valores que se puede aplicar al conocimiento, dando mayor prioridad a aquel que conduce al mayor placer y seguridad. Esto se debe a que mucha gente persigue conocimiento vano e inútil, y hasta podría perder la paz por causa del mismo. Pero también, en tiempos modernos, en la era de la informática, hay una cantidad casi infinita de información disponible y mucha gente padece de sobrecarga informativa y déficit de atención por su causa. Esta jerarquía de valores científicos, donde el conocimiento superior es el que añade el mayor placer y remueve el mayor sufrimiento, es por lo tanto aún sumamente útil e importante.

4. La palabra griega kosmos no tiene correspondencia clara en los idiomas modernos. A veces es traducida como mundo o planeta, a veces como universo y a veces en tiempos modernos (al ser usada en plural) como multiverso.

5. No existe límite al universo observable y parece ser que el vacío es infinito. También es posible que exista una cantidad infinita de partículas o átomos, pero nuestros horizontes observables nos impiden determinar esto con certeza.

6. En las estaciones espaciales se ha observado que las partículas, incluso las mas diminutas, se encuentran y aconglomeran en el espacio de manera automática, como obedeciendo una ley y una tendencia natural.

7. Se sabe que las colisiones entre planetas y lunas era algo normal en la etapa temprana de formación del sistema solar, sin embargo lo que Epicuro contradice aquí es que algo pueda surgir de la nada. Esto se repite una y otra vez en el discurso epicúreo y responde a la insistencia en desarrollar una cosmología natural y repudiar los conceptos creacionistas y las fábulas y mitos sobre el origen del cosmos que tenían los antiguos.

8. Aún hoy la Tierra está siendo constantemente bombardeada por partículas espaciales y sabemos que en su formación temprana, el agua en sus océanos surgió de cometas y otros cuerpos celestes.

9. La calculación del tamaño de los cuerpos celestes es el mas grande error que cometió Epicuro. Sin embargo, el Canon que el mismo estableció para discernir la naturaleza de las cosas ha corregido su error: es gracias a la evidencia empírica, y no gracias a silogismos ni fórmulas lógicas, que se puede confirmar de manera definitiva toda verdad, y Epicuro exhibió decencia intelectual y fue consistente con su propio Canon al evitar alguna otra conclusión hasta que nueva evidencia se hiciera disponible.

10. Epicuro insinuó que la Tierra era redonda como una de sus posibles teorías.

11. Epicuro insinuó la ley de la inercia.

12. La teoría de la evolución, por ejemplo, coincide en sus conclusiones con teorías como la selección natural (que la explica hermosamente) y otras teorías de campos diversos como la genética, la epigenética, la antropología, etc. Todas las ciencias empíricas y legítimas coinciden en explicar el mundo de una manera coherente.

13. Aquí Epicuro establece como canónico el método de razonamiento de inferir por analogía, es decir, de suponer lo que no es evidente en base a lo que es evidente, con el propósito de que todas nuestras inferencias se refieran necesariamente a la autoridad última de la evidencia. Lo crucial en este método es que debemos asegurarnos de que no estamos comparando manzanas con naranjas.

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Razonamientos sobre el pergamino “Retórica” de Filodemo

El siguiente comentario concierne el pergamino de Herculano titulado “Retórica” de Filodemo, que es parte de Epítome: Escrituras epicúreas.

  1. Razonamientos sobre la Retórica de Filodemo [1], que enseña sus doctrinas sobre el uso más ético y mas eficaz de la expresión.
  2. Han de ser censurados aquellos epicúreos que asumen que la sofística no es un arte, y por lo tanto van en contra de las enseñanzas de Epicuro, Metrodoro y Hermarco, como veremos más adelante. 3. Tales epicúreos son casi culpables de parricidio [2].
  3. Los epicúreos sostenían que la retórica era un arte cuyo fin era persuadir en un discurso, con el argumento de que en el arte cualquiera puede sobresalir más que una persona entrenada, pero no en una ciencia exacta, o muy rara vez. 5. Un arte, por lo tanto, tiene un fin, un propósito, se busca un logro o resultado que no se puede lograr si uno no ha estudiado, resulta de la observación y se hace regularmente y no por conjetura o especulación. 6. El arte o técnica requiere de transmisión de conocimientos del profesor al alumno, la formación no está exenta de método y se adquiere a través de la observación y la experiencia.
  4. Esto se aplica a la gramática y la música, pero no a la política [3]. 8. En la interpretación moderna del arte, podemos observar que es distinta de la ciencia por ser subjetiva, al igual que la estética, mientras que la ciencia es objetiva. 9. Los hechos científicos pueden o no pueden tener un valor estético, y en todo caso funcionan de manera efectiva e invariablemente. 10. Los retóricos pueden convencer a la mayoría de las personas de una cierta verdad, o mentira, y aún así ser considerados grandes artistas, o creerse que tienen gran técnica. 11. Cuando los médicos curan sólo la mayoría, pero no a todos los pacientes, no son llamados grandes artistas o técnicos.
  5. Epicuro dividió la retórica entre dos partes: la sofística, que es el arte de escribir y pronunciar discursos, y la práctica. 13. La oratoria forense y deliberativa es un arte independiente, presumiblemente porque las técnicas y objetivos son diferentes.
  6. El maestro argumenta en contra de la oscuridad y el lenguaje florido, y a favor de que las palabras siempre sean empleadas en su sentido propio. 15. En lo que concierne al estilo, que a veces es usado en exceso por los retóricos, Epicuro argumentaba a favor de sólo el estilo natural.
  7. La oscuridad es de dos clases: intencionales y no intencional[4]. 17. Es intencional cuando uno no tiene nada que decir y oculta la pobreza de su pensamiento en lenguaje oscuro que parece decir algo útil. 18. Conectado con esto está el uso de muchas digresiones, imágenes poéticas, alusiones recónditas y lenguaje arcaico. 19. Los solecismos impiden el oyente la comprensión de muchas cosas. 20. Solo el verdadero filósofo es libre de estos defectos.
  8. La oscuridad no intencional surge de no dominar el tema, pero también de la creencia de que las palabras están en armonía con las cosas. 22. En una imagen todo es luz y sombra; una pintura no puede producir un ser vivo. 23. La palabra o la imagen se confunde con lo que se quiere decir. 24. Las palabras a menudo no son concisos o no se refieren claramente a las cosas significadas.
  9. La oscuridad también puede surgir de no saber cómo expresarnos o cómo usar la gramática correcta, de un cambio en el orden de las palabras demasiado frecuente, o del uso de un exceso de rima, prestando poca atención al significado. 26. Uno debe utilizar expresiones ordinarias adecuadamente y no expresarse de manera inexacta, ni vaga, ni utilizar expresiones con doble sentido.
  10. Los retóricos son criticados por no tener reglas científicas o específicas para el uso de la metáfora, por usarla con mayor frecuencia que incluso los poetas y por la forma en que ridiculizan una metáfora sin explicar por qué es defectuosa. 28. Se dice que el entrenamiento en sofística no impide el habla defectuosa y que el estudio de la retórica técnica nunca ha avanzado a nadie [5].
  11. Ahora consideraremos la afirmación de que todo arte es inventado para algún propósito útil, pero la retórica tiende a engañar. 30. Los retóricos tienen un sistema para hacerse parecer dignos y nobles y para engañar a su público. 31. Este sistema no es necesario para cualquier otro artista, ciertamente no lo es para el filósofo. 32. El hecho es que cada profesión tiene su propio modo de discurso peculiar.
  12. Quien sabe sobre la retórica puede que sepa muy poco del tema en discusión, incluso si es capaz de tejer un argumento persuasivo. 34. Sólo los profesionales y expertos en cualquier campo tienen verdadera autoridad para hablar sobre el. 35. Esto incluye la política, el campo que empleaba mas retóricos en la antigüedad. 36. Si la retórica pudiera descubrir los posibles argumentos en cuestiones relacionadas con la medicina, la música, etc., los retóricos de inmediato serían rivales de los expertos en cada una de estas profesiones. 37. Cada profesión tiene sus propios datos y principios y es solo ella competente para discutirlos. 38. Los sofistas no pueden pueden descubrir la más mínima argumentación relativa a la política, al menos en lo que se refiere a sus tratados técnicos.
  13. Aún cuando se reconoce la experiencia de la retórica, otra limitación se encuentra en el arte de la alabanza, esta vez moral. 40. La alabanza de animales irracionales no es buena. 41. La capacidad de alabar las cosas indignas de ser alabadas no es digna de alabanza, y no cambia su naturaleza. 42. Un retórico que no conoce la filosofía, no puede discernir entre el bien y el mal y termina alabando cosas malas y fomentando el vicio. 43. La retórica es responsable de gran daño, y no trae el éxito en los casos de derecho reales. 44. Su afirmación de que la retórica es la madre de todas las artes y las ciencias es una pretensión vana que se basa en el engaño, y por lo tanto es peligrosa.
  14. La retórica es perjudicial, ya que se basa en el engaño y también es inútil en la vida pública. 46. Los retóricos deben halagar todas sus vidas. 47. Dicen que no hay moralidad, excepto la opinión pública. 48. Por otro lado, la filosofía ofrece todo lo necesario para una vida feliz; y los filósofos se ganan la amistad de los hombres públicos ayudándoles a salir de sus problemas y no por ser halagadores. 49. Los que están preocupados con la picazón la hacen peor cuando se rascan: así con aquellos que sufren de aduladores.
  15. Es imposible ser fiel a todos a la vez. 51. Los gentíos cambian, se arrepienten rápidamente y son inconstantes, mientras que los filósofos están contentos de ayudar a pocas personas.
  16. La retórica no indica qué uso se hace de los poderes que da [6]. 53. Los discursos de este tipo no son una desgracia si el objeto de la oratoria forense es exponer los hechos, y no demostrar el poder de uno.
  17. Aparte, no se puede disfrutar del poder y la riqueza que vienen con la retórica a causa de las fatigas que vienen con ellos. 55. Los filósofos por su vida y su conversación benefician a sus seguidores, sin embargo las muchedumbres envidian a los retóricos. 56. También desconfían de los locutores profesionales en los tribunales, mientras que los jueces son más propensos a confiar en la gente sencilla.
  18. Todo hombre bueno y honesto que limita su interés solo a la filosofía y no tiene en cuenta las tonterías de los abogados, puede enfrentar con valentía todo problema. 58. Vale la pena considerar qué clase de vida han vivido los que han gastado todo su tiempo en la acusación y la defensa. 59. La persuasión crea desconfianza en la filosofía.
  19. La retórica no da la felicidad. 61. Por otro lado la filosofía nos muestra cómo limitar nuestros deseos, y es mejor que la retórica, que nos ayuda a satisfacerlos. 62. La gente usa a menudo la retórica no sólo con fines inmorales, sino también para correr tras deseos vanos y vacíos como la fama y una carrera política. 63. La verdadera filosofía también nos anima a buscar una profesión que lleva a la felicidad, mientras que la retórica no es adecuada para alguien que aspira a la felicidad tranquila y produce extrañas razones para estudiar la política.
  20. Algunas leyes, justas e injustas, son naturales y nunca cambian; otras varían según la localidad y el estado. 65. Es mejor obedecer todas las leyes y adaptarse a la sociedad. 66. De lo contrario, si un filósofo no cree que pueda vivir bien en las condiciones creadas por una ley particular, se podría salir del país. 67. Debemos obedecer las leyes con placer y no por obligación; de manera constante y no de una manera incierta. 68. Ya que vivir bajo el imperio de la tiranía probablemente impediría la ataraxia.
  21. Hay varias formas en las que las palabras pueden ser perjudiciales: pueden ser engañosas o pueden ser insultantes, hirientes y desmoralizadoras. 70. Por lo tanto el discurso mas placentero es franco y a la vez suave y amable.
  22. Estamos de acuerdo en que una buena expresión presta dignidad al que habla, asegura la atención de la audiencia y mueve sus emociones[7]. 72. Sin embargo, hay que perseguir lo que produce una vida placentera y sin dolor. 73. Por lo tanto, la retórica debe ser empleada en el servicio de la filosofía y para sanar el alma a través de argumentos verdaderos y saludables.
  23. Aquí concluyen los razonamientos sobre el discurso de Filodemo sobre la retórica y aquí concluye este Epítome, el cual ha sido escrito para el provecho de los pupilos modernos con la esperanza de despertar su amor por la verdadera filosofía.

Notas:

[1]          Basado en siete libros que componen la obra entera de Retórica de Filodemo, publicado en 1920 con traducción y comentario por el Dr. Harry M. Hubbell. Los razonamientos comienzan con la conclusión del primer libro, la cual contiene una introducción y resumen muy general de la obra, pero sólo quedan fragmentos de este libro.

[2]          La obra se basa aparentemente en discusiones entre varias facciones de la escuela, algunas de las cuales argumentan que la retórica no es un arte (del griego, tekne), por lo cual el autor dedica gran parte de la obra a la definición de lo que es un arte. Desde el principio, Filodemo argumenta a favor de lo que él percibe como la ortodoxia y reclama legitimidad trazando sus ideas hasta los cuatro fundadores, e incluso diciendo que sus oponentes están casi matando a sus padres (los cuatro fundadores).

[3]          Según la obra, alguien dentro de la escuela estaba disputando la opinión de Epicuro de que la sofística era un arte, argumentando que un arte debe tener un método y transmisión de conocimiento definido; también clasificaba la política como un arte. La defensa de la postura de que la sofística es un arte se basa en que tenía un método específico y que los sofistas no debían especular: debían componer una introducción, narrativa, demonstración, excepción y resumen. También se aprendía por medio de la observación y se tenía una meta clara, ya fuera persuadir, alabar o criticar. Por lo tanto, la retórica era un arte.

[4]          Los versos 16-20 son una cita directa del papiro, Libro IV.

[5]          La obra insiste en la expresión clara, concisa, simple y sencilla, que es altamente valorada por los epicúreos. Se espera que el lenguage sea científico y preciso para que pueda servir como una herramienta eficaz para la comunicación. Debido a que los que estudiaban retórica con frecuencia no buscan esta meta, Heráclito una vez famosamente dijo: “La retórica es el príncipe de las mentiras”. La sección siguiente es la parte mas importante de la obra y se dedica a criticar este arte por ser amoral y por tener otras limitaciones.

[6]          Uno de los problemas morales que atiende Filodemo es que sin la filosofía para darles guía moral, los retóricos pueden ser inescrupulosos, mentirosos y que pueden hacer enorme daño con sus discursos que persuaden a la gente a endosar ideas dañinas.

[7]          La obra termina con Filodemo reconciliándose con el arte de la retórica, el cual ha criticado de muchas maneras, ofreciendo que sea dedicado a la sana filosofía como manera de redimirlo.

 

Reseña de “De l’inhumanité de la religion”

An English version of this review was published in societyofepicurus.com.

No sé lo que es un hombre, solo cual es su precio. – Bertolt Brecht

El libro “De la inhumanidad de la religión“, del autor belga de habla francesa Raoul Vaneigem, fue fuertemente recomendado–junto a literatura de Michel Onfray, y por buena razón–por los bloggers de Las Indias con motivo del Día del Libro. Afortunadamente para mí, el francés es mi tercer idioma, que no tengo la costumbre de practicar, por lo que disfruto mucho adentrarme en literatura filosófica provocadora en ese idioma.

En un blog reciente titulado La correlación estadística entre los niveles de religiosidad y de disfunción social, discutí el meta-estudio de Paul Gregory que establece cómo la religiosidad está estadísticamente vinculada a la pobreza, altas tasas de criminalidad, bajos niveles de logros educativos y otras disfunciones sociales. Una de las repercusiones de estos datos, o un modo de interpretarlos, es entendiendo que para batallar por una sociedad mas laica, va a ser necesario batallar contra la pobreza. Siéntase libre de leer ese artículo y escanear sus fuentes como un preámbulo al festín intellectual que sirve Vaneigem, ya que ayuda a contextualizar esta discusión.

El recinto agrícola como la cuna de la religión

De l’inhumanité de la religion sostiene que hay razones materiales para el surgimiento de la religión. Vaneigem describe cómo cambió la vida de nuestros precursores que vivieron en los albores de la era agrícola en “l’enclos agraire” (el recinto agrícola) y sostiene que los inicios de la religión organizada se pueden rastrear allí.

Antes de la revolución agrícola, la sociedad humana no estaba tan estratificada como lo estuvo después con la agricultura, que creó la necesidad de explotación del trabajo humano a gran escala por sociedades más organizadas y más deshumanizadas. En este problema del trabajo como deshumanización es que Vaneigem se enfoca, y cómo las concepciones religiosas–particularmente las del sacrificio, incluyendo el sacrificio de sangre y la “maldición” bíblica del trabajo diario–se convirtieron en una parte prominente de la cosmovisión del hombre, reduciéndolo al estado de una bestia de carga.

Vaneigem argumenta que en la Era Neolítica, el hombre de deseo y creación se separó del hombre de producción y mercado. El hombre convirtió su líbido en cantidades de trabajo y sintió un “problema existencial”. Mientras que algunos pensadores han tratado de resolver este problema aconsejando métodos revolucionarios, el autor señala que incluso la revuelta de Marx enajena al individuo y mata su alegría porque mantiene al hombre trabajando arduamente en beneficio del colectivo: el hombre en el socialismo o el comunismo todavía vive para el el bien de los demás.

“El Espíritu” como imposición de labor

La mentira celestial simplemente da su firma de endoso a la verdad de la explotación terrestre y respalda la compra de aquellos que se auto-resignan.

Aceptar la tiranía del destino inevitable–o cualquier versión de una maldición primal o de fatalismo–sobre todo cuando uno es pobre, casi invariablemente significa trabajar en sumisión, muchas veces dando gran parte de los frutos de nuestra labor a otros. Revisemos una de las maldiciones iniciales que la Biblia arroja sobre el hombre.

Entonces dijo a Adán: Por cuanto has escuchado la voz de tu mujer y has comido del árbol del cual te ordené, diciendo: “No comerás de él”, maldita será la tierra por tu causa; con trabajo comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y abrojos te producirá, y comerás de las plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás. – Génesis 3: 17-19

Antes de que el hombre fuera “expulsado” del paraíso primordial de los cazadores recolectores, no solo había abundancia de una manera que había estado sosteniendo a los humanos durante milenios, sino que también la gente había trabajado solo dos horas en promedio por día para conseguir comida.

El Ser Supremo como “ente” que impone el trabajo no solo se encuentra en la Biblia. En Oriente, también se cree que el sistema de las cuatro castas fue establecido para toda la eternidad por la Suprema Personalidad de Dios, el propio Señor Krishna, como se relata en el Gita.

De acuerdo con las tres modalidades de la naturaleza material y el trabajo asociado a ellas, las cuatro divisions (castas) de la sociedad humana son creadas por Mí. – Shri Krishna, en el Bhagavad Gita 4:13

Vaneigem hace un buen trabajo al abordar la proverbial división platónica entre el espíritu y la carne en términos de cómo afecta la relación existencial del hombre con el trabajo forzado. Habla de cómo “el espíritu domina, la materia es dominada“, cómo el espíritu “mutila el cuerpo“, y cómo la creencia en el espíritu (que no es real o natural) es enajenación y objetifica a las personas y cuerpos (que sí son reales y naturales).

El autor señala cómo los deseos, la alegría y el sexo generalmente solo pueden ser entretenidos por la noche, y algunas veces de manera avergonzada, porque son “inútiles” (es decir, constituyen actividades de ocio y no conducen al beneficio de los explotadores del hombre), mientras que de día tenemos que trabajar. Por lo tanto, la división platónica ha sido experimentada por el hombre en términos de cómo dividimos nuestras actividades nocturnas y diurnas, con el esfuerzo laboral que es experimentado como violencia perpetrada sobre la mente, el cuerpo y la naturaleza durante el día, mientras que en la noche los sueños revelan “la escritura secreta del cuerpo“.

Entre las otras repercusiones existenciales del trabajo forzado, la más frecuente y la más fácil de cuantificar y observar en nuestra sociedad es la que vemos en la salud pública. Se afirma que alrededor del 75% de las visitas al hospital tienen su origen en síntomas psicosomáticos relacionados con el estrés:

El placer de ser fue reemplazado por la ansiosa codicia de tener.

Raoul Vaneigem es bastante directo y lúcido en su francés, y la mejor manera de introducir ideas claves en el libro es permitiéndole hablar en traducción directa

El poder divino nace de la impotencia a la que la economía condena al hombre desde el momento en que lo arrebata de la vida para reducirlo al trabajo. La idea de Dios como creador … amo del hombre o árbitro de su destino es la farsa de un sistema donde el verdadero poder específicamente humano, la creación, es disuelto por la necesidad de trabajar.

… Al contrario de lo que ha sido … proclamado a lo largo de los siglos, la debilidad del hombre no es inherente a su naturaleza. Viene de su desnaturalización, su renuncia al único privilegio que lo distingue de los otros reinos: la facultad de recrear el mundo con el objetivo de disfrutar de la creación de su propio destino.

El saqueo de la creatividad del hombre en beneficio de unos pocos, o de muchos, o en beneficio de alguna abstracción, fue llevada a cabo de acuerdo con la lógica de la religiosidad sacrificial, pero Vaneigem argumenta que surge del instinto predatorio por parte de aquellos en el poder, y con la ayuda de los clérigos.

Es aquí que el autor elabora una interesante tesis: la religión se origina en el juego. Sostiene que, antes de la revolución agrícola, cuando la mayoría de los humanos eran cazadores-recolectores, la religión natural en su forma original era una forma de juego. Él piensa que inicialmente, el comportamiento pre-ritual era jugar, era inocente y retenía elementos infantiles. Pero luego, cuando la agricultura creó la necesidad del trabajo, quienes alcanzaron el poder adquirieron la asistencia de los sacerdotes. Estos introdujeron la perversión del “terror sagrado” y el juego ritualizado, absorbiendo lentamente el carácter juguetón, la espontaneidad y la inocencia en el ritual formal. La concepción del “temor a Dios”, del terror o miedo sagrado, destruyó el ritual como juego. Así, pronto el terror inspiró obediencia, conformidad, sumisión. Esto nos recuerda la concepción bíblica de lo sagrado–“kedosh“–que implica tanto lo que es separado, como lo que es tabú, prohibido, que no debe nombrarse para no faltarle el respeto.

Si Vaneigem tiene razón, es posible que podamos reinventarnos el juego religioso y purgarlo del terror sagrado para explorar una espiritualidad natural inspirada en un tipo de primitivismo epicúreo.

La naturaleza versus el mercado

Donde el mercado es todo, el hombre no es nada.

Al postular una “desnaturalización del mercado“, el autor también está diciendo que existe una tensión entre la naturaleza y el mercado.

Un problema creado por esta tensión tiene que ver con la forma en que algunas personas se lucran de la escasez, y obedece a su interés propio el introducir de vez en cuando escasez para aumentar artificialmente sus ganancias. No solo es rentable la escasez, sino que con frecuencia en la sociedad consumista los valores de intercambio y de uso no coinciden (es decir, el precio de algo no tiene que ver con su utilidad real), pero la lógica del mercado, del lucro y de la escasez continúa operando incluso cuando se trata de artículos de primera necesidad. Esto genera miseria, pero también violencia.

En Naturalist Reasoning on Friendship, argumenté que el comportamiento humano sigue dos patrones que tienen paralelos en dos sociedades de simios: el paradigma de abundancia entre el bonobo produce sociedades de cooperación donde “hacer el amor, no la guerra” parece ser la ley, mientras que los chimpancés son más jerárquicos y mucho más violentos. Esto se explica por el hecho de que los chimpancés evolucionaron aislados de los bonobos, separados por un río, y los bonobos nunca tuvieron que pelear por alimentos y recursos gracias a la abundancia en su territorio, mientras que los chimpancés enfrentaron escasez a lo largo de su historia evolutiva, por lo que aprendieron a competir y luchar. Se pueden observar patrones similares de aumento de la violencia en las sociedades humanas marcadas por la escasez, versus menos violencia en las sociedades que disfrutan de abundancia.

La corrupción, con su antítesis de pureza e impureza, no tiene major aliada que la pobreza. Su determinación de destruir la escuela, la vivienda, el transporte, la agricultura natural, la industria útil para la sociedad, regresa con la vieja tradición del oscurantismo religioso que es tan bueno para sus negocios.

El autor argumenta que la apertura de los mercados mata la religión y que, históricamente, ha habido tensión entre el recinto agrícola (“l’enclos agraire”), que está aislado y favorece a la religión, y la apertura cosmopolita del mercado, que introduce ideologías extranjeras y nos alienta a cuestionar la doctrina del grupo a que pertenecemos. Podemos evaluar el trumpismo, Brexit, Le Pen y movimientos similares–con su desmantelamiento de acuerdos comerciales internacionales y su desconfianza de todo lo extranjero–como este mismo provincialismo religioso / nacional del tipo del que habla Vaneigem, donde las personas marginadas por el totalitarismo económico neoliberal buscan refugio en lo familiar.

Otra forma en que la naturaleza y el mercado están en tensión es por dos problemas causados ​​por el consumo excesivo: 1. los males ambientales y 2. el empobrecimiento y esclavitud provocados por la deuda masiva. El consumismo y la inutilidad lucrativa–la frecuente falta de relación entre el valor de uso y el valor monetario de las cosas–fomentan la enajenación, los deseos insaciables, así como la deuda, la cual a su vez engendra la esclavitud salarial.

Vaneigem menciona el problema separado del control de la natalidad en lo que se refiere a la religión y la pobreza. Incapaces de reproducirse teniendo hijos propios, los sacerdotes alientan a las personas a sobre-reproducirse de forma irresponsable, independientemente de las posibilidades que tendrán estos niños de poder vivir una vida agradable, obtener una buena educación y escapar del círculo vicioso de la pobreza. En el caso de algunas sociedades católicas muy disfuncionales, como México, esto también produce problemas multiplicados como los descritos en Niños indeseados en la frontera y el malvado legado del catolicismo.

Conclusión

Por milenios, la mayor parte de la gente ha tejido su identidad en torno al trabajo, sin conocer verdadera libertad. Por esta razón, Vaneigem dice que, incluso después de haber abandonado las ilusiones religiosas, “las viudas de su opresión vuelven a la religión, sin saber quiénes son sin ella“. Concluye su inspirador libro ofreciendo soluciones a este problema y llamando a una filosofía que afirma la vida. Esto incluye un llamado a sanar la división platónica: debemos restaurar la unidad del cuerpo y la conciencia.

Los deseos abortados engendran a los Dioses, los deseos engendrados los abortarán … Dios y sus avatares no son más que los fantasmas de un cuerpo mutilado.

Solo la aspiración a vivir permitirá el deceso de la religión.

Algunas de las citas del libro suenan como paráfrasis de las cosas que Epicuro había dicho. Por ejemplo, el paradigma creado cuando dejamos de tratar de explotar la naturaleza y otros seres humanos nos recuerda la enseñanza de Epicuro de que no debemos “forzar a la naturaleza“.

La naturaleza está llamada a escapar del trabajo opresivo que la desnaturaliza. La tierra ya no es un territorio para la conquista, sino el sitio de la creación de alegrías infinitas.

Hacia el final del libro, Vaneigem ofrece una imagen del tipo de creatividad que requiere el proceso de autocreación, la que me recuerda al Pozo de la Risa de Luciano. El libro hace un gran trabajo revisitando el primitivismo epicúreo y llamando a un retorno a un alineamiento con la naturaleza. También me recuerda el tercer principio de la autarquía extraído del pergamino de Filodemo sobre la administración de propiedad, que dice: “el filósofo no hace trabajo forzoso“. A medida que nos reemplazan cada vez más los robots, nuestra necesidad de reinventar el trabajo y el evangelio epicúreo de vivir vidas de placer y libertad, se convertirán en imperativos morales.

Razonamientos sobre el pergamino “De la Cólera”, de Filodemo

El siguiente comentario concierne el pergamino terapéutico de Herculano titulado “De la cólera” de Filodemo, que es parte de Epítome: Escrituras epicúreas.

 

  1. Razonamientos[1] sobre el pergamino titulado De la cólera escrito por el maestro Filodemo de Gadara, el cual concierne a las distinciones en la cólera natural y no-natural, útil e inútil, entre la cólera y la furia, y sobre como tratarlas.
  2. Para diagnosticar un mal del alma, primero es esencial una descripción de los síntomas. 3. De los síntomas físicos de la cólera, sabemos que se enrojece la cara y pulsa rápido el corazón. 4. De los sicológicos, sabemos que uno empieza a maquinar la venganza e imagina que algo malo le sucede al enemigo, y uno lo disfruta. 5. Este tipo de ira se compara a veces con demencia, y de hecho la palabra loco, o volverse loco, con frecuencia se aplica a la gente furiosa, aunque sea temporalmente.
  3. Pero las repercusiones sociales son las peores. 7. Los coléricos dicen cosas imprudentes que luego son imposibles de retomar, a veces en presencia de soberanos, superiores y poderosos, precipitación la cual les puede costar “un amargo salario”. 8. La cólera puede causar exilio, peligro físico, problemas legales y hasta rechazo de familiares y amigos. 9. Puede destruir familias y relaciones con los seres amados, y puede incluso destruir una patria.
  4. Filodemo menciona la dinámica que surge siempre que existen relaciones basadas en la explotación y dominación, donde el destino de un débil es controlado excesivamente, y a veces de manera abusiva y explotativa, por un poderoso como en el caso de la esclavitud. 11. En estos casos, las animosidades que pueden surgir son enormes. 12. Estas dinámicas a veces aún hoy se ven en el mundo laboral entre trabajadores y patrones.
  5. En cuanto a las diagnosis: la primera es la cólera que Filodemo llama natural y no necesita tratamiento otro que el cálculo hedónico, es decir, la medida a largo plazo de las ganancias y pérdidas que busca una ganancia neta. 14. El propósito del cálculo hedónico no es conseguir la venganza mas placentera, sino asegurar el mayor placer estable a largo plazo, lo cual se presta para muchas técnicas de resolución creativa y no-violenta de conflictos y con el fin de beneficios mutuos. 15. La filosofía sería castrante si no nos permitiera experimentar lo que se llama cólera natural. 16. Incluso los sabios pueden a veces parecer estar temporalmente coléricos[2].
  6. Los filósofos de otras escuelas, sobre todo los estoicos, cuestionaban esta enseñanza de que la ira pudiera ser natural[3]. 18. Filodemo argumentó esto de varias maneras. 19. Primeramente, dijo que la cólera era con frecuencia inevitable y comparó la deuda de la cólera con personas que voluntariamente nos han hecho daño con la deuda de gratitud que tenemos con las personas que voluntariamente nos han beneficiado al enseñarnos filosofía o con otros bienes. 20. Visto de este modo, se acentúa la deseabilidad de buena voluntad entre los hombres y mujeres.
  7. Este asunto de acción voluntaria es importante por razones observables y obvias. 22. Nunca una persona racional ha debido sentir agradecimiento o cólera hacia cosas inanimadas o al azar y al destino, pero sí hacia entidades vivientes. 23. De modo que la cólera puede ser natural cuando resulta de daños producidos voluntariamente por otras entidades vivientes.
  8. Filodemo explica incluso la fenomenología de la cólera en el hombre o mujer racional: empieza como un punzado o golpe leve, algo que yo llamaría indignación inicial, y luego se va volviendo mas aguda en medida que incrementa la indignación, hasta que se manifiesta en cólera cuando la persona endosa y afirma este punzado inicial.
  9. Una buena regla para medir si la cólera es natural, es ver si el daño que la origina representa una amenaza contra los bienes naturales y necesarios, si puede remover la vida o seguridad, la salud del cuerpo o la felicidad. 26. La ira racional es moderada, calculada.
  10. Entonces, en estos casos la furia no es un mal, sino que la furia puede ser un bien siempre y cuando sea breve y tenga un origen en una disposición virtuosa. 28. Es decir, bajo estas circumstancias la cólera puede ser un bien, puede ser virtuosa y racional cuando un daño es es producido de manera voluntaria, y hasta los sabios y hombres virtuosos naturalmente la experimentan y es inevitable.
  11. Otro ejemplo dado para justificar este concepto de la cólera racional y natural es por medio de dar tres posibles reacciones a un daño o perjuicio voluntario que se nos haya hecho. 30. La primera es indiferencia, la cual podría darse, pero esta posibilidad es algo forzada. 31. La segunda es hostilidad, que es la mas natural y esperada. 32. La tercera es expresar amistad hacia nuestros abusadores, la cual sería estúpida.
  12. El reconocimiento de la cólera natural es importante por otra razón: nos ayuda a entender los potenciales peligros de otras filosofías éticas como el estoicismo, que idealiza la resignación como una virtud y enseña a reprimir las emociones naturales sin cualificar de donde proceden ni como canalizarlas sana y productivamente, o el cristianismo, que enseña a dar la otra mejilla.
  13. Estas filosofías éticas perpetúan innecesariamente las injusticias sociales que podrían ser resueltas por métodos de resolución de conflictos, a veces no-violentos como el boycott, o el salir del armario y exponer a nuestros agresores a la vergüenza y escrutinio públicos. 35. En ocasiones los remedios han sido algo violentos, como necesariamente fueron la independencia de India bajo Ghandi y el movimiento de derechos civiles americano, a pesar de los esfuerzos no-violentos. 36. Pero a la largo plazo, si consideramos los beneficios, como se ha removido en gran parte la explotación económica imperial de India y la humillación racista en el sur, estos hechos han pasado el cedazo del cálculo hedónico y valieron la pena.
  14. En estos casos y muchos otros, vemos que la cólera natural y racional produce causas a las cuales nos podemos dedicar y que nos pueden ennoblecer. 38. Es a esto que se refiere Filodemo cuando habla de “disposiciones virtuosas” subyacentes a nuestra cólera natural y racional.
  15. Estos y otros casos de indignación y exposición pública de cólera han producido con frecuencia grandes cambios sociales y en las relaciones humanas. 40. Si los que llevaron a cabo estos actos, hubieran caído en los errores de la filosofía cristiana (de amar y abrazar la cruz y la victimación) o estoica (de amar la resignación como una virtud falsa, innecesaria e impráctica), se hubiera perpetuado enorme dolor por muchas generaciones en todos estos casos de manera innecesaria. 41. No hay progreso social mientras no se permite que la cólera racional, natural se exprese y cambie el mundo.
  16. Las próximas dos formas de cólera no son naturales, sino que son patológicas e irracionales aún cuando a veces son al principio naturales. 43. La cólera constante, o adictiva, es una enfermedad del alma. 44. Su continuidad impide que se puedan disfrutar completamente todos los deleites tan sumamente importantes disponibles en la vida, al igual que a la vez es responsable de muchos males.
  17. Al igual que la depresión (que es tristeza crónica), la cólera crónica es una destructiva enfermedad del alma caracterizada por síntomas particulares. 46. Es una ira obsesiva con respecto a la venganza, persistente, fuera de control, intensa y violenta. 47. Un síntoma particular de esta segunda forma de cólera es que se lleva hasta la tumba, y otro síntoma es que con frecuencia los padres se la enseñan a sus hijos, y a los hijos de sus hijos, dejando un triste legado de violencia, déficit de comunicación y falta de amor.
  18. La última es la furia: un nivel de cólera excesivo que raya en la locura y merece otro nombre. 49. La persona disfruta imaginar o activar el castigo del enemigo de manera instantánea. 50. Filodemo describe la furia como “salvaje” e irracional, es decir, no corresponde con el punzado y las indignaciones iniciales de la furia racional ni puede derivarse del cálculo hedónico porque nos lleva a hacer cosas que no producen mayor placer que dolor a largo plazo.
  19. Esta locura es temporera pero es importante diagnosticarla porque puede generar muchos males. 51. Quien la sufre, se castiga a si mismo de la peor manera. 52. Sin embargo, incluso el sabio la experimenta a veces, aunque Filodemo dice que es “una furia breve y, por así decirlo, abortada”. 53. Es decir, el sabio es un ser natural sujeto a la condición natural de mortalidad y dolor, pero no se vuelve demente por su causa ni considera la furia una debilidad. 54. Lo importante es someter estos impulsos de indignación a la razón y al cálculo hedónico.
  20. En un pasaje, Filodemo habla de como los hombres imitan de manera grotesca la cólera de los dioses. 56. La creencia en dioses coléricos no necesariamente produce neurosis, pero sí a veces las fábulas se prestan para legitimarlas. 57. El maestro culpa a los poetas por esto, aunque en el caso del dios abrahámico tendríamos que hablar de los profetas, por haber imaginado la ira de un dios que envía plagas, mata niños inocentes y ordena actos de genocidio y violencia en términos tan grotescos.
  21. Filodemo explica que el colérico por adicción o el furioso irracional no pueden avanzar en la filosofía. 59. Es necesario un compromiso consigo mismos, con su ataraxia y con la terapia cognitiva para avanzar y poder vivir una vida placentera.
  22. Uno de los tratamientos antiguos consistía en la técnica de ver ante los ojos. 61. En esta técnica, el guía epicúreo confronta al paciente con las consecuencias de la furia crónica como una visión vívida donde las repercusiones y efectos de la furia en las relaciones y en la habilidad de disfrutar la vida a diario se presentan claramente como si estuvieran presentes aquí y ahora.
  23. Esto se hace usando la retórica. 63. Es un ejercicio verbal para el guía y uno de visualización para el paciente. 64. La práctica requiere que se le atribuyan detalles y una identidad horripilante a la furia, para que sea vista como un enemigo del alma.
  24. Los rasgos físicos de la furia eran usados en descripciones de síntomas por los filósofos helénicos como parte de la técnica de vilificar el vicio. 66. Se le mostraba al paciente la pérdida de apoyo de amigos, la lejanía de familiares, la posible pérdida de empleo y oportunidades por causa de conducta colérica, etc. 67. De este modo, la persona colérica puede internalizar el daño que produce su condición e incrementar su compromiso con la imperturbabilidad.
  25. Entre las otras terapias y medicinas, se usaban los razonamientos, como el cálculo hedónico, y los argumentos. 69. Estos últimos consisten en personificar la disposición que produce la cólera constante y presentarle argumentos racionales para que cambie. 70. Este tipo de terapia cognitiva puede darse en contextos creativos, como un diario, una dramatización o una conversación imaginaria, es decir se puede escribir o decir en alta voz.
  26. Esta idea de que debemos proteger nuestras cabezas se entiende de modo metafórico al igual que físico. 72. Un remedios usado es el lavado de cabeza, que consiste en echar agua tibia y fresca en la corona, la nuca y las sienes para calmarnos si estamos confusos, cansados o iracundos.
  27. La autarquíatambién es un remedio preventivo contra la cólera. 74. Filodemo dijo que mientras menos nos importan las externalidades, menos furia tenemos. 75. La furia depende de nuestras vulnerabilidades y a lo que nos exponemos, por lo tanto debemos ser auto-suficientes.
  28. Perder la cabeza por causa de la cólera siempre ha producido enormes dificultades para muchas personas, y hay fábulas e historias en todas las culturas que nos advierten de sus peligros. 77. Por esto, debemos mantener siempre refrescada la cabeza y cultivar la ataraxia.
  29. Estos han sido los razonamientos sobre la guía moral del maestro Filodemo concerniente a la ira.

Notas:

[1]          Adaptados del libro Cultivando el jardín epicúreo, de la traducción al francés del texto de Filodemo (La colère) en Les Epicuriens y de los comentarios de Elizabeth Asmis en su artículo The Necessity of Anger in Philodemus’ On Anger en el libro Epicurus and the Epicurean Tradition.

[2]          Este verso es una cita directa de Filodemo.

[3]          Las categorías de natural o no-natural y de racional o irracional aplican a la ira, según si es justificada. También la categorizamos como útil o inútil, es decir, la furia puede canalizarse con prudencia de modo que produzca un bien mayor, o puede canalizarse de manera imprudente y producir muchos males o producir nada. Y puede ser virtuosa o viciosa, dependiendo de la disposición subyacente.

Razonamientos sobre el pergamino “De la piedad” de Filodemo

El siguiente comentario concierne el pergamino de Herculano “Sobre la piedad” de Filodemo, que es parte de Epítome: Escrituras epicúreas.

 

  1. Razonamientos sobre el pergamino del maestro Filodemo concerniente a lo que es y lo que no es piedad[1], a como los dioses no interfieren en las leyes de la naturaleza y por lo tanto la piedad es un acto de auto-expresión frente a nuestra condición existencial y parte de nuestro arte de vivir; y sobre el efecto sano y ennoblecedor que la filosofía debería tener en la religión, purgándola de toda superstición y reclamo sobrenatural y llevándola a su mas alto propósito y uso de maximizar el placer y minimizar el sufrimiento de las entidades vivientes.
  2. Los opositores de Epicuro y Metrodoro presentaron dos acusaciones principales contra ellos. 3. Primero, la acusación de impiedad o falta de sinceridad en su creencia en dioses[2]. 4. En la obra, el maestro Filodemo se dedica a separar la verdadera piedad de las creencias vulgares de los muchos. 5. También reitera insistentemente cómo los fundadores argumentaron a favor de la existencia de los dioses y animaron a sus seguidores a participar en el culto y a ser verdaderamente piadosos, lo cual contradice el argumento de los acusadores de que es tonto celebrar festivales si creemos que los dioses no necesitan ni prestan atención a la adoración, oraciones y sacrificios.
  3. El segundo tipo de acusación constituye un ataque a las imperfecciones en los argumentos epicúreos para la existencia de dioses como seres naturales, ya que como sabemos nada puede existir fuera de la naturaleza. 7. Los acusadores dijeron que los dioses no pueden tener cuerpos físicos, ya que los cuerpos son compuestos de átomos y todas las cosas que están compuestas de átomos son impermanentes. 8. Están sujetas a cambio, la decadencia y la muerte o descomposición. 9. Por lo tanto, ya que los compuestos son destructibles, estos seres atómicos pueden no ser inmortales y por lo tanto divinos.
  4. Filodemo cita un argumento formulado por Metrodoro donde explicó que si un compuesto está hecho de cosas que no son numéricamente distintas, estas cosas pueden ser imperecederas, indestructibles o divinas. 11. Epicuro da una elaboración de una doctrina[3] acerca de los dioses como seres físicas, eternos e indestructibles, diciendo que un ser que existe así “en la perfección como una sola y la misma entidad, se denomina entidad unificada”. 12. Filodemo argumenta en contra de los acusadores que afirman que los dioses no pueden ser seres físicos diciendo que esto es incompatible con la opinión de que los dioses tienen percepción y experimentan placer.
  5. Epicuro creía que los dioses fueron claramente concebidos originalmente por la gente antigua como eternos y dichosos y que esta era una anticipación, pero que la gente en las generaciones posteriores desarrollaron ideas contaminadas sobre los dioses y advirtió a sus seguidores a que sólo tuvieran “las creencias más puras y sagradas sobre los dioses” y que evitaran opiniones profanas sobre ellos. 14. Porque no es blásfamo quien niega la existencia de los dioses, sino quien tiene opiniones vulgares y obscenas sobre ellos, imaginando que son celosos, violentos, adúlteros, o que no saben controlar sus emociones y apetitos como si carecieran de madurez. 15. Vistos de este modo como seres dichosos e imperturbables, pueden servirnos de modelos morales y encarnaciones de todas las virtudes, además de servir como símbolos que estéticamente representan los mas sanos ideales y valores de una sociedad.
  6. Si la no-creencia fuera impía sería apropiado describir a todos los hombres como impíos, ya que nadie ha sido prolífico en encontrar demostraciones convincentes de la existencia de los dioses; sin embargo, casi todos los hombres los adoran[4].
  7. De modo que se reconoce que existe religión sana, útil y pura al igual que religión corrupta y malsana, y que no toda expresión religiosa es la misma.
  8. Para otros, la piedad parece incluir no dañar a las otras personas y, especialmente, a los benefactores y patria de uno. 19. Honran algo bastante amable y propicio, mientras que nosotros consideramos nuestros puntos de vista como la verdadera causa de nuestra tranquilidad[5].
  9. Los acusadores también criticaron a los epicúreos de “privar a los buenos y justos de las bellas expectativas que se tienen de los dioses”. 21. Aunque los dioses no prestan atención a los mortales, es cierto que hay daños y beneficios que se obtienen de nuestra concepción de ellos. 22. En particular, nuestros puntos de vista acerca de los dioses afectan nuestra imperturbabilidad, virtud y tranquilidad. 23. Si la gente se imagina a sus dioses como tiranos y con mal carácter, van a suponer que cosas malas les sucederán a la merced de sus dioses, mientras que si imaginan los dioses tan inofensivos y virtuosos, buscarán imitar esas cualidades. 24. Del mismo modo, y no menos importante, las concepciones perversas de los dioses contaminan los humanos y producen depravación incluso en personas bien intencionadas. 25. Por lo tanto, todo hombre sabio sostiene creencias puras y santas sobre la divinidad[6].
  10. Hemos visto los efectos devastadores de los cultos a los dioses rabiosos. 27. Son glorificados por mortales enloquecidos, terroristas, odiadores de sus vecinos y predicadores del miedo y el autoritarianismo tiránico. 28. Estos daños se extienden tanto al adorador como a los que le rodean, afecta tanto la realidad como el carácter de los mortales. 29. De modo que independientemente de que estos dioses existan o no, las creencias sobre ellos si importan por sus efectos en las vidas de sus adoradores y en la sociedad.
  11. Por infortunio, las cosas indignas de indestructibilidad y bienaventuranza son buscadas en la oración por la gente común. 31. Pero los que creen nuestros pronunciamientos sobre los dioses primeramente van a desear imitar su dicha, en la medida en que los mortales puedan, y ya que ven que los dioses no hacen daño a nadie, se esforzarán por encima de todo en hacerse inofensivos hacia todo el mundo en medida en que esté en su poder, y en segundo lugar, en hacerse nobles. 32. La persona justa sólo tiene expectativas nobles de los dioses y al mismo tiempo disfruta sobremanera de placeres que son puros y sin esfuerzo[7].
  12. El injusto, sin embargo, teme la detección para siempre una vez que ha cometido injusticias y también temen represalias de los dioses, a pesar del hecho de que los dioses no parecen dañar a los malhechores, incluso si el peor miembro de la humanidad escapara ser descubierto[8]. 34. Incluso si no temen represalias de los dioses, aún creen que los dioses van a causar desgracias eternas, y así se perturban igual que si realmente sufrieran estas cosas. 35. No tienen la tranquilidad como resultado.
  13. Una vida de perfección es lo más agradable y más dichoso. 37. Cúidense contra toda contaminación, con su intelecto prestando completa atención a las mejores disposiciones psicosomáticas en aras de ajustar todo lo que nos sucede a la bienaventuranza[9].
  14. La afinidad que tienen muchas personas naturalmente con ciertas virtudes divinas los hace susceptibles y receptivos a ellas. 39. Todo ser humano admira y halaga las virtudes que idealiza y considera nobles: desde la admiración superficial por las personas atractivas o populares hasta la admiración ennoblecedora por los sabios y bienquerientes. 40. La persona virtuosa por lo tanto expresa su propio carácter por medio de una piedad bien dirigida[10].
  15. Los poetas, profetas y teólogos son elogiados por nuestros atacantes. 42. Son estos los que distorsionan los valores religiosos. 43. Son ellos los que imaginaron las escapadas sexuales de Zeus, los celos de Hera, la promiscuidad de Afrodita, la furia de Poseidón y las otras perturbaciones y obscenidades atribuidas a los dioses. 44. Las falsas opiniones de los poetas no conducen a una vida virtuosa o feliz.
  16. Orar es natural[11]. 46. Algunos argumentarán que también es necesario, mientras que otros podrían considerar la religión ni natural ni necesaria. 47. En medida que se lleven a cabo juramentos en honor a los dioses, la piedad y la justicia parecen ser casi lo mismo porque romper el juramento es ser injusto y es mentir, y ambos son inquietantes[12]; pero donde las leyes, contratos y juramentos no mencionan a los dioses, la piedad se desasocia con la justicia.
  17. La piedad filial también es natural. 49. Resulta ennoblecedor amar, admirar y querer enorgullecer a nuestros padres, mentores y antepasados por medio de vivir vidas sanas por causa de la sincera gratitud que sentimos hacia ellos. 50. Incluso los amigos se tienen piedad unos a otros, como vimos en el incidente en que Colotes se prostró ante Epicuro y recibió el mismo honor reciprocado de parte del maestro, y como vimos en los ejemplos del profundo afecto expresado por Epicuro hacia Pítocles y Leoncio.

Notas:

[1]          Estos razonamientos están basados en Philodemus On Piety: texto crítico con comentarios, editado por Dirk Obbink. A pesar de las tres interpretaciones (realista, idealista y atea; ver Nota 1) de los dioses en nuestra tradición, existen fragmentos donde se expresa gratitud a la naturaleza por hacer hecho los placeres naturales y necesarios fáciles de conseguir, y por haber hecho innecesarios los difíciles de procurar. La gratitud es considerada una de las virtudes cardinales epicúreas. Por lo tanto incluso un epicúreo ateo puede y debe expresar piedad, a su manera, como parte de su arte de vivir agradecido a la vida. El budismo es un ejemplo de otra tradición no-teísta y piadosa.

[2]          Fue esta la acusación que inspiró el pergamino, el cual menciona que Epicuro menciona a Critias, Doágoras y Pródicos por nombre como ateos y los critica por ser blásfemos y por insultar las sensibilidades de los religiosos. Epicuro también usaba decoraciones piadosas en sus celebraciones del día veinte.

[3]          En su obra Sobre la Santidad. Estos argumentos atestiguan la piedad y fe sincera de los fundadores, aunque en el epicureísmo moderno se puedan considerar obsoletos.

[4]          Este verso parafrasea un fragmento del papiro original.

[5]          Los versos 18-19 son un fragmento del papiro original e introducen la sección que discute la doctrina de los beneficios y daños de la creencia en dioses argumentando que nuestras creencias deben ser la causa de nuestra ataraxia y tranquilidad. Esta doctrina evolucionó por medio de lidiar con las críticas de otras escuelas y en base a la evidencia histórica y empírica de los bienes y males que produce la creencia en dioses, evidencia que aún hoy sigue emergiendo.

[6]          Cita de Epicuro.

[7]          Los versos 30-32 parafrasean dos fragmentos del papiro y son indicativos del placer catastemático que produce la piedad, cuando se ve incorrupta por creencias religiosas vulgares.

[8]          La cita “los dioses … escape” se atribuye al Escolarca Hermarco.

[9]          Los versos 36-37 son una cita directa de Sobre la Santidad, una obra perdida de Epicuro. Implica que el epicúreo debe vigilar la actividad en su cuerpo y mente para siempre vivir dichoso. Usada en este contexto, esta referencia nos da un indicio de que la espiritualidad naturalista es terapéutica y está enraizada y contextualizada en la experiencia del cuerpo, del cual es inseparable. No solo eso, sino que tanto las enfermedades del alma como las virtudes encuentran expresión en disposiciones psicosomáticas (tanto corpóreas como mentales), y tanto la virtud como el vicio, tanto el bienestar como el malestar, tienen síntomas físicos y mentales observables. Esto se puede entender como niveles de cortisol (hormona del estrés), de serotonina y endorfinas (hormonas del bienestar), e incluso como niveles de presión arterial y otros síntomas generales del bienestar y la salud, o de enfermedad.

[10]        La piedad es un acto de auto-determinación y auto-expresión. Es parte del arte de vivir de toda persona virtuosa. Este es el único modo de reconciliar la virtud de la piedad con el entendimiento de que los dioses no interfieren en la naturaleza ni necesitan las oraciones y adoración de los mortales.

[11]        Este verso es una cita de Epicuro. Los antiguos coincidían en que la religión es un fenómeno completamente natural. La pregunta que se hacen muchos epicúreos modernos tiene que ver con si la religión es natural y necesaria, o si es innecesaria, o si se podría argumentar que incluso no es ni natural ni necesaria, y por lo tanto vana y vacía.

[12]        Este verso es parafraseado del papiro y expresa una de las preocupaciones de los filósofos de la polis o del estado concernientes a si un epicúreo o un ateo puede ser un buen ciudadano. En su Epístola a Diotimo, Epicuro advierte en contra de “violar el pacto de la mesa de fiesta sagrada”, de modo que los juramentos religiosos eran también usados por los epicúreos para asegurar la continuidad de la tradición por medio de las celebraciones mensuales del día veinte. En medida que las leyes y juramentos sean laicos, estas preocupaciones desvanecen.